CONVERTIR LA FE EN CERTEZA

Jewish Mandala by Isaac Khadya

El concepto de “fe” es muy curioso y cuando nos remitimos a la palabra hebrea que lo designa, Emunah (אמונה),  descubrimos que en realidad quiere decir “certeza”, “veracidad”. ¿En qué quedamos?

La fe, tal como la conocemos y la tenemos, tiene que ver con lo oscuro, con las tinieblas. Creemos en lo que no vemos. Los antiguos hablaban de “la fe del carbonero”, lo cual no deja de ser curioso porque un carbonero no tiene forzosamente más fe que un sacerdote o que un campesino. Si se habla de la fe del carbonero es porque está siempre suele ir vestido de negro y machado de negro por el carbón. Esto nos enseña que la fe tiene que ver con lo negro, con la oscuridad.

Louis Cattiaux invitaba a los buscadores a “desarrollar nuestras raíces en las tinieblas de la fe nutritiva”. “Tinieblas” es lo que no se ve, como no se ven las raíces de un árbol que muchas veces son mucho mayores que el árbol mismo.

Leemos en Salmos (XCIII-1):

לבש יהוה, עז התאזר

“Se vistió el Eterno de fortaleza, se ciñó”.

Los cabalistas nos enseñan que esta fortaleza Az (עז) es la fe y lo relacionan con una página del Talmud, tratado de Shabbat (77 b):

“Rabbí Zeira le preguntó a Rabbí Iehudah:

Por qué las cabras caminan a la cabeza (del rebaño) y luego (siguen) las ovejas.

Rabbí Iehudah le contestó que:

Es como en la creación el mundo, que en principio fue oscuro y luego fue la luz”.

Los comentaristas clásicos nos ofrecen una interesante interpretación: las cabras, que suelen ser negras, preceden a las ovejas, que suelen ser blancas. Esta explicación, sin embargo, precisa a su vez de otra explicación. Los cabalistas irán más allá y relacionarán Eiza (עיזא) que en arameo significa “cabra” con Az (עז), que en el Salmo significaba “fortaleza”. La raíz Az (עז) significa “fuerte”, “poderoso”. Ez (עז) en hebreo es “chivo”, “macho cabrío”. Es, pues, lógico que no sólo por ser negras sino sobre todo por ser más fuertes que las ovejas, las cabras fueran a la cabeza del rebaño para defenderlo de los posibles desencuentros. Sin embargo, su comparación con la oscuridad, Joshej (חשך) de la creación del mundo nos abre otras perspectivas.

Por paradójico que pueda parecer, tinieblas y luz son lo mismo en dos estados distintos. Fe y certeza también son lo mismo en dos estados distintos.

Leemos en el libro de Genesis (I-13):

ויהי-ערב ויהי-בקר, יום שלישי

“Y fue de tarde, y fue de mañana, el tercer día”.

Vemos que ya ha habido separación entre la luz y la oscuridad, precisamente en el tercer día. El número 3 es el que resuelve la dualidad, representada por el 2. Cuando calculamos la guematria de BeIom haShlishiיום השלישי), “en el tercer día”, vemos que es 713:

58 = ביום

655 = השלישי

————–

713

Se trata, como nos enseñan los cabalistas de la suma de la guematria de Torah (תורה), 611, y Emunah (אמונה), 102.

La fe es tinieblas si no va acompañada de la Torah. Cuando Fe y Torah están unidas, tenemos la certeza. Y no es oscura como la fe, es luminosa como la Torah. Y, una buena noticia, (אמונה), “fe” está relacionado etimológicamente con Hitamen (התאמן), “entrenarse”. Podemos entrenarnos y desarrollar nuestra fe para convertirla en certeza gracias a la Torah.

JULI PERADEJORDI

Torah, Emunah, Juli Peradejordi, guematria, Talmud, Zohar, cábala

MOISÉS, LAS TABLAS Y EL ETERNO

Moses Maimonides, A conference at Yale University

Moisés recibió del Sinaí las Tablas de la Ley, como nos enseñan los Pirkei Avoth cuando dicen Moshe Kibbel Torah miSinai, “Moisés recibió la Torah del Sinai” (משה קיבל תורה מסיני).

El tratado talmúdico de Jaguigah (9 b), apoyándose en Malaquías (III-18), hace una curiosa distinción:

“Entre los justos y los malvados, entre el que sirve a Dios y

el que no le sirve”.

Y dice que:

“Aquel que revisa sus estudios cien veces

no es comparable a aquel que revisa sus estudios cien y una”.

El Talmud concluye que el que revisa su estudio 101 veces “sirve a Dios”. Los cabalistas nos explicarán que la diferencia entre olvidar, Lishkoaj (לשכוח), y recordar Litsjor (לזכור) es precisamente 101.

לשכוח = 364

לזכור = 263

364 – 263 = 101

Este número nos lleva precisamente a Moisés, que estudio toda la Torah sobre el monte Sinaí y la recordó. Cuando calculamos el Millui o relleno de su nombre, Moshé (משה), obtenemos 101:

מ (מ)  = 40

ינ (ש) =  60

א (ה) =  1

—————–

101

Este número es el 26º número primo. Recordemos que Moisés perteneció a la 26ª generación, y que 26 es la guematria del Nombre de Dios, el Tetragrama.

La diferencia entre olvidar, Lishkoaj (לשכוח), y recordar Litsjor (לזכור) puede relacionarse con la diferencia entre la luz y la oscuridad. A propósito de ella leemos en Génesis (I-4):

וירא אלהים את-האור, כי-טוב; ויבדל אלהים, בין האור ובין החשך.

“Y vio Dios que la luz era buena, y separó Dios la luz de la oscuridad”.

Si calculamos la guematria de HaOr veBein haJoshej (הָאוֹר וּבֵין הַחֹשֶׁךְ), “la luz de la oscuridad”, descubrimos que es 613:

האור = 212

ובין = 68

החשך = 333

—————–

613

Por otra parte, a Moisés se le conoce también como Moshe Rabeinu, (משה רבינו), “Moisés nuestro maestro”:

משה = 345

רבינו = 268

——————

613

El número 613 también es un número primo, concretamente el 112. Y 112 también es la guematria de un nombre de Dios: el Eterno Elohim (יהוה אלהים).

GALATEA: LA SHEKINAH EN SU EXILIO

Galatea - Moreau, Gustave. Museo Nacional Thyssen-Bornemisza

La lectura de un magnífico trabajo que nuestro amigo José Romero Sánchez hiciera allí por el 1995 sobre la Galatea nos ha animado a señalar ciertas curiosidades del nombre del libro de Cervantes desde el punto de vista cabalístico.

Echemos un vistazo a la portada del libro. Un primer detalle salta a la vista:  así como la MIshnah se divide en seis libros, también la Galatea de Cervantes está “dividida en seis libros”. Estos seis corresponden a los seis días “profanos” de la semana, o sea a este mundo, cuando el séptimo correspondería al Shabbat y al mundo venidero. El seis corresponde al exilio y el siete a la salida de éste.

https://literaturayotrosmundos.files.wordpress.com/2016/05/galatea.jpg

La terminación “tea” indica al mismo tiempo feminitud y teísmo. Pero no se trata de un dios femenino o de una diosa, como un examen apresurado nos incitaría a creer. Se trata del aspecto femenino de Dios: la Shekinah.

Teolinda, otro nombre en el que también encontramos una alusión teística, se dirige precisamente a la Galatea con estas palabras:

“vuestra hermosa presencia y agradable conversación…”.

Para los cabalistas, sobre todo los que siguen la línea del Zohar, la Shekinah, la presencia divina, está en exilio. De ahí el nombre de Galatea, de Galut (גלות) “exilio”. Esta palabra procede curiosamente de una raíz que significa “revelar”.

Veamos la guematria de haGalut (הגלות), “el exilio”:

ה = 5

ג = 3

ל = 30

ו = 6

ת = 400

————

444

Se trata de la misma guematria que la de Higalut (הגלות), palabra compuesta por las mismas letras y que significa “revelación”, “descubrimiento”. El exilio, haGalut (הגלות), nos instruye, como escribe Louis Cattiaux (M+R XXV-25), y el retorno nos fija. Pero no es una instrucción profana, de los seis días, sino una verdadera revelación que se da en ese descanso absoluto en el que han cesado todas las actividades profanas que se conoce somo “Shabbat”.

Se trata también de la guematria de Lujoth (לחות), “tablas”, palabra que alude a las dos tablas de la Ley, de la Torah, o sea allí donde hemos de buscar la instrucción durante el exilio.

ל = 30

ח = 8

ו = 6

ת = 400

———–

444

Y, ¿por qué nos instruyen la Torah y la Shekinah? Porque nuestro exilio es tinieblas y la Torah, como dice el Proverbio (VI-23) “es luz”.

Pero el interior de la Shekinah, su millui también es luz, Or (אור) Si lo calculamos descubrimos:

(ש)  ינ= 60

(כ) פ = 80

(י) וד  = 10

(נ) ונ  = 56

(ה)א  = 1

—————–

207

א =1

ו =6

ר =200

————

207

De este modo, esta “madre luminosa rodeada de tinieblas”, la Shekinah, la Galatea, nos conduce al Olam haEmet (עולם האמת), el mundo de la Verdad. La guematria de esta expresión, 592, es la misma que la de Shekinah, 385, sumada a su millui, 207.

עולם = 146

האמת = 446

—————–

592

JULI PERADEJORDI

EL SECRETO DE ISRAEL

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Quisiéramos añadir algunas ideas a un “Zoharito” publicado en noviembre del 2013 con este mismo título (https://elzoharesplendor.wordpress.com/2013/11/26/zoharito-el-secreto-de-israel/). Nos preguntábamos por qué un pequeño pueblo ha estado milagrosamente protegido durante miles de años y qué es lo que lo hace diferente de los demás. ¿Gozaban acaso de una poción mágica como los habitantes del poblado de Asterix y Obelix?

Mucha gente, a lo largo de la historia, se ha preguntado cuál era el secreto de un pueblo que ha sobrevivido a todas las guerras, ha producido proporcionalmente más premios Nobel que cualquier otro, que está rodeado de naciones hostiles que le han hecho la guerra sin éxito en más de una ocasión y al que no logró exterminar ni el cruel holocausto del siglo XX.

Si tomamos la palabra Israel (ישראל) y nos fijamos en las tres letras interiores, Shin (ש), Resh (ר), Alef (א), podemos interpretar que este pueblo es el Sar (שר), o sea el príncipe, de Alef (א), o sea de la unidad, de Ejad (אחד), “Uno”, esa misma unidad que se rememora dos veces al día en el Shemá.

Leemos en el Shemá que “el Eterno, nuestro Dios, el Eterno es Uno”. Ejad (אחד), “Uno”, es, pues un atributo de Dios.

שמע, ישראל: יהוה אלהינו, יהוה אחד

El valor numérico de שרא es 501:

ש = 300

ר = 200

א = 1

————-

501

Se trata de la guematria de Meimatai (מאימתי). ¿Qué es Meimatai (מאימתי)? Es la primera palabra del Talmud, lo cual nos enseña que en el corazón del Israel se encuentra el estudio (Talmud) de la Torah.

Moisés recibió la Torah después de una espera de 40 días. Si a 501 le sumamos 40, obtenemos 541, la guematria de Israel.

La Torah, el estudio de la Torah, es el secreto de Israel.

Si sumamos la guematria de la palabra Sod (סוד), “secreto”, 70, a la de Israel (ישראל) 541, obtenemos 611, la guematria de Torah.

 ס = 60

ו = 6

ד = 4

———

70

י = 10

ש = 300

ר = 200

א = 1

ל = 30

—————

541

ת = 400

ו = 6

ר = 200

ה = 5

————-

611

En el tratado talmúdico de Iomá (73 a) leemos lo siguiente:

“Rabbí Levi ha dicho: ¿Cómo hay que entender?

וְזֹאת, הַתּוֹרָה, אֲשֶׁר-שָׂם מֹשֶׁה, לִפְנֵי בְּנֵי יִשְׂרָאֵל

“Y ésta es la Torah que Moisés presentó a los hijos de Israel (Deuteronomio IV-44.

Si un hombre es digno de ella, será para él como un elixir, sino será como una droga mortal”.

Podemos leer la palabra Sam (שָׂם), “presentó” con la letra Sin (שׂ) o también con la letra Samej (ס), con la que es intercambiable. En este caso leemos Sam (סם) que significa “elixir”.

Este elixir, la Torah, es el secreto de Israel, su poción mágica.

JULI PERADEJORDI

CAMINEMOS DE VERDAD HACIA LA VIDA DE VERDAD

A pesar de que podrían parecer distintos, los tres conceptos verdad, vida y camino son en el fondo una sola cosa, como descubriremos gracias a la cábala y la guematria.

Leemos en el Shemá que “el Eterno, nuestro Dios, el Eterno es Uno”. Ejad (אחד), “Uno”, es, pues un atributo de Dios.

שמע, ישראל: יהוה אלהינו, יהוה אחד

La palabra “verdad” se dice en hebreo Emet (אמת), y comienza por la letra Alef (א).

La palabra “vida” se dice en hebreo Jaim (חיים) y comienza por la letra Jet (ח).

La palabra “camino” se dice en hebreo Derej (דרך) y comienza por la letra Dalet (ד).

Cuando unimos estas tres letras descubrimos que forman la palabra Ejad (אחד), “Uno”.

A partir de todo ello descubrimos:

  1. Que la Verdad es la Vida. Nuestra búsqueda de la Verdad es, en el fondo una búsqueda inconsciente de la vida. Sólo vivimos realmente cuando buscamos la verdad como podemos aprender de Amós (V-4):

דרשוני, וחיו

             “Buscame y vivid”.

  • Que la Verdad es el Camino. Esto quiere decir que la verdad no es algo fijo e inamovible, algo definitivo y fijado en el espacio y el tiempo, sino el caminar hacia ella. La meta es una ilusión, lo único real es dirigirse hacia ella.
  • Que el Camino de la Verdad es la Vida. Caminemos de verdad hacia la vida de verdad.

JULI PERADEJORDI

IHVH ES VIDA

Todos conocemos la enorme importancia del Nombre de Dios en la literatura cabalística, pero no se limita a ella, también lo encontramos en la hermética. Sostenía Louis Cattiaux que Dios estaba oculto en su Nombre y que su Nombre es la vida. En otro lugar escribía que “Dios es la vida, el amor y la unión”. Intentaremos profundizar en estas ideas por medio de la cábala y la guematria.

Hemos visto en un buen número de ocasiones que la guematria Raguil del Nombre de Dios (יהוה), el Tetragrama, es 26.

י = 10

ה = 5

ו = 6

ה = 5

——–

26

También hemos visto que la guematria de Ahavah (אהבה), “amor” es 13 y coincide con la de uno, Ejad (אחד), o sea con la unión.

א = 1

ה = 1

ב = 1

ה = 1

————–

13

א = 1

ח = 8

ד = 4

————–

13

Ello nos confirma que Dios es el amor y la unión, ya que 13 sumado a 13 nos da 26. Si hay amor pero no hay unión o si hay unión pero no hay amor, nos quedamos a la mitad del camino.

Pero, ¿cómo sabemos que también es vida? “Deconstruyamos” el Nombre de Dios en las cuatro letras que lo conforman y multipliquemos el valor de cada una de ellas por el orden que ocupa:

I (י), 10 x 1 = 10

H (ה), 5 x 2 = 10

V (ו), 6 x 3 = 18

H (ה), 5 x 4 = 20

————————-

68

Se trata de la guematria de Jaim (חיים), “vida”.

ח = 8

י = 10

י = 10

ם = 40

———–

68

JULI PERADEJORDI

vino Torah |

TALMID JAJAM,

EL DISCÍPULO DE LOS SABIOS

Sostenía Louis Cattiaux que “el que frecuenta la inmundicia acaba oliendo mal y el que frecuenta las escrituras santas acaba por transpirar el perfume de Dios”. El primero se conoce en el judaísmo como “hombre de carne y de sangre”, basar veDam, (בשר ודם). El otro es el discípulo de los sabios.

Nos enseña el Talmud en el tratado de Avodah Zara (35 b) que Rabbí Nahman, hijo de rabbí Hisda, formuló las preguntas siguientes:

¿Qué significa “Por el olor de tus suaves ungüentos” (Cantar de los cantares I-3)?

¿A qué es comparable el discípulo de los sabios?

Y él mismo respondió:

Se parece a un frasco de nardo: cuando está abierto, su fragancia se derrama; cuando está cerrado, no se huele nada.

Además, lo que se le ocultó le es revelado, porque ha sido dicho (Ibid):

Por eso las doncellas (alamoth) te amaron.

Deberías leer olamoth: las cosas ocultas.

Mejor aún, el ángel de la muerte ama al discípulo de los sabios, ya que en alamoth también se puede leer al mavet, “sobre la muerte”, por lo que la frase puede entenderse como “el que gobierna sobre la muerte te ama”.

Mejor aún, el discípulo de los sabios hereda ambos mundos, este mundo y el venidero, ya que alamoth también puede ser leído como olamoth (los mundos).

En el texto del Talmud lo que se suele traducir por “discípulo de los sabios” es en realidad Talmid Jajam (תלמיד חכם). Esta expresión significa literalmente “alumno sabio”. Si calculamos su guematria, vemos que es 552:

תלמיד = 484

חכם = 58

——————

552

Se trata de la misma que la de basar veDam, (בשר ודם), “carne y sangre”:

בשר = 502

ודם = 50

—————

552

¿Cuál es entonces la diferencia entre un hombre corriente y un discípulo de los sabios?

Uno huele mal y el otro bien.

¿Por qué?

Porque uno no frecuenta los textos sagrados y el otro está como impregnado de ellos.

JULI PERADEJORDI

CORTAR LA CABEZA

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En diversas ocasiones hemos señalado la estrecha relación entre la Torah y el corazón, Lev (לב), ya que ésta comienza y acaba por las letras Beth (ב) y Lamed (ל). La primera enseñanza que podemos extraer es que a la Torah no se accede con la cabeza, sino con el corazón. Un conocido versículo de Deuteronomio, leído de una manera cabalística, parece confirmarlo. Veámoslo.

Leemos en Deuteronomio (XXXII-2):

יערף כמטר לקחי

“Goteará como la lluvia mi enseñanza”.

La clave de esta nueva interpretación nos la dará Iaarof (יערף), “goteará”, que también puede ser leído como Iaraf (יערף), “desnucará”.

¿Qué significa “desnucar”? Es cortar el cuello por la nuca.

La palabra Oref (ערף) “nuca”, “cerviz”, aparece varias veces en la Torah. Como nos enseñan los comentaristas, es un anagrama de Paró (פרע), “faraón”, que representa al ego, a la cabeza, al intelecto, Sejel (שכל), “inteligencia”, por oposición al corazón.

El intelecto, Sejel (שכל), es incapaz por su naturaleza misma de penetrar en el corazón de la Torah, sólo puede dar vueltas alrededor de ella.

Desnucar es quitar el ego, desplazar al intelecto. La lluvia, que representa a la gracia, quita el ego y ablanda la dura cerviz, la nuca, porque la disuelve.

La enseñanza, Lekaj (לקח), es como la Torah (תורה), palabra que procede de una raíz, Iarah (ירה), que significa “hacer llover”, “regar”, “mojar”.

Cuando calculamos la guematria de Oref (ערף) “nuca”, obtenemos 350:

ע = 70

ר = 200

פ = 80

————-

350

Cuando calculamos la de Sejel (שכל), “intelecto”, obtenemos este mismo número:

ש = 300

כ = 20

ל = 30

————

350

El intelecto es como la espada del querubín que nos impide la entrada en ese jardín de delicias que esta la Torah.

JULI PERADEJORDI

PERMANECER FUERTE

Teología Dogmática: EL HIJO PRÓDIGO

El famoso episodio de la lucha entre Jacob y el ángel es de una riqueza simbólica inagotable y ha sido objeto de infinidad de comentarios. Veamos una nueva interpretación a la luz de la guematria.

Rabbí Zoma en los Pirkei Avot (IV-1) nos brinda una enseñanza increíblemente profunda:

¿Quién es fuerte? Aquel que conquista a su Mala Inclinación.

Leemos en Génesis (XXXII-29):

ויאמר, לא יעקב יאמר עוד שמך-כי, אם-ישראל: כי-שרית עם-אלהים ועם-אנשים, ותוכל.

“Él dijo: «Ya no se dirá que tu nombre es Jacob, sino Israel, pues has luchado con Dios y con hombres, y has permanecido fuerte».

Jacob no estaba completo. No lo estaría hasta llamarse Israel. Había nacido junto a un hermano gemelo y vivían separados. La guematria de su nombre, Iakov (יעקב) 182, estaba lejos de llegar a 541, que es la guematria de Israel (ישראל). Para llegar a ser Israel le faltaban, pues, 359 unidades a la guematria de su nombre:

541 – 182 = 359

Según el Midrash Rabbah el ángel que se enfrenta a Jacob es “el príncipe de Esaú”. Para el Zohar se trataría de Samael, o sea el Satán. En cualquier caso, se trata de lo que se conoce como la Mala Inclinación. Para llegar a la plenitud de Israel, Jacob debía vencerla e incorporarla. La guematria de Satán (שטן) es 359. Sumando este número a 182, la guematria de Jacob, obtenemos 541 la guematria de Israel.

Jacob luchó contra su Mala Inclinación y la venció. Por eso el texto de la Torah, como haciéndose eco de las palabras de Rabbí Zoma en los Pirkei Avoth, nos dice que “permaneció fuerte”. Sin embargo, hay un detalle en el que parecen no haber reparado los comentaristas: en realidad Jacob no venció al ángel. Estuvo luchando contra él durante toda la noche y el ángel sólo se rindió cuando hubo amanecido. ¿No nos estarán enseñando con esto que toda nuestra vida es como una lucha contra la Mala Inclinación durante la noche de este mundo y que quien realmente la vencerá será la luz que despunta en el momento de la muerte?

JULI PERADEJORDI

DOS, TRES, CUATRO

Fondo Del Vector De Números Ilustración del Vector - Ilustración de  números, vector: 35329399

Sabemos que el nombre original de Abraham era Abram, sin la letra He (ה), palabra que significa “padre elevado”. A raíz de su circuncisión, representada por la letra Iod (י), cuyo valor numérico es 10, Abram añade una He (ה), cuyo valor numérico es 5, a su nombre y otra al nombre de Sarah. Está dejando de ser un “padre elevado”, eso es volátil e intangible. Veamos algunas curiosidades que nos descubre la guematria.

Si Abraham pasa a llamarse Abraham es gracias a la letra He (ה), guematria 5, que toma de la Iod (י) del nombre de Sarai, su esposa, que pasa a llamarse Sarah. Teniendo en cuenta que la letra He (ה) representa a la bendición (la bendición se suele hacer con la mano, que tiene cinco dedos), podemos decir que Abram es bendecido gracias a Sarai/Sarah.

Los sabios consideran que Abraham representa a toda la Torah, ya que la cumplía incluso antes de que ésta fuera entregada en el Sinaí. Pero hay dos Toroth (תורות), y Abraham observó a ambas. El texto de Génesis (XXVI-5) es harto explícito:

עקב, אשר-שמע אברהם בקלי; וישמר, משמרתי, מצותי, חקותי ותורתי.

 “Porque Abraham escuchó mi voz y observó mi mandato, mis preceptos, mis estatutos y mis leyes (Toroth)”.

En el Talmud (Iomá 28 a) se comenta este versículo explicando que Abraham observó todos los preceptos, y Rabbí Shimi bar Jaia recalca: incluso el de la circuncisión. Fue precisamente esto lo que hizo de él el primer judío, el primer Iehuidí.

La inicial de Iehudí (יחודי) es la letra Iod (י), letra que se asocia con la circuncisión.

Sabemos que la Torah está compuesta por 5 libros, y esto lo vemos reflejado en la guematria de Abram (אברם) que es 243, o sea 3 x 3 x 3 x 3 x 3. Cinco veces tres.

Si hacemos lo mismo con el número dos y calculamos el valor de 2 x 2 x 2 x 2 x 2, obtenemos 32, la guematria de Lev (לב), “corazón”, palabra que para los cabalistas engloba a la Torah, que comienza por Beth (ב) y acaba por Lamed (ל).

Si ahora lo hacemos con el número siguiente, el cuatro, 4 x 4 x 4 x 4 x 4, obtenemos 1024. Se trata de la guematria de Zoth haTorah (זות התורה), “ésta es la Torah”.

JULI PERADEJORDI

EVANGELISTI

Hurgando en un manuscrito de heráldica del siglo XVII me llamó la atención la presencia de la Estrella de David en muchos de los escudos de armas de la nobleza de la ciudad de Fano. La mayoría de los apellidos eran “italianizaciones” de apellidos catalanes y españoles. Se trataba, lógicamente de descendientes de conversos que habían iniciado una nueva vida en esta ciudad de la costa italiana. Curiosamente algunos de estos apellidos los encontramos actualmente en hispanoamérica.

Reproduzco uno de ellos, el de la familia Evangelisti. Hay noticias de esta familia desde principios del siglo XVI, pero no antes. En este escudo podemos ver a un personaje quemándose en lo que bien podrían ser las llamas de la hoguera inquisitorial que está rezando a la Estrella de David, o sea al Dios de Israel. Que cada cual saque sus conclusiones.

¿POR QUÉ SE CIRCUNCIDA EN EL DÍA OCTAVO?

ימי בן המצרים באור חדש פרי מכחולו של הצייר ברוך נחשון

Una interesante explicación que nos proporciona la ciencia es que en el octavo día de vida es aquel en el que el bebé tiene menos sensibilidad al dolor. Es una explicación, pero veamos qué nos sugiere la guematria.

Para los sabios, la circuncisión es algo que proporciona santificación, Kedushah (קדושה) al bebé. El pueblo hebreo es Kaddosh (קדוש) porque está circuncidado.

Leemos en Deuteronomio (VII-6):

כי עם קדוש אתה

“Porque eres un pueblo santo”.

Leemos en el libro del Levítico (XII-3):

וביום, השמיני, ימול, בשר ערלתו. 


“Y en el octavo día, la carne de su prepucio será circuncidado”.

Si calculamos la guematria de haShmini (השמיני), “el octavo”, obtenemos 415:

ה = 5

ש = 300

מ = 40

י = 10

נ = 50

י = 10

————

415

Cuando calculamos el Millui o relleno de Orlah (ערלה), “prepucio”, obtenemos también 415:

(ע) ן י = 60

(ר) ש י = 300

(ל) ד מ = 44

(ה) א = 1

——————

415

Pero, ¿qué tendrá que ver todo esto con la santificación, Kedushah (קדושה)?

Cuando calculamos la guematria de Kedushah (קדושה) también obtenemos 415:

ק = 100

ד = 4

ו = 6

ש = 300

ה = 5

———————–

415

 JULI PERADEJORDI

ESTUDIAR MUCHA TORAH

Ki Teitzei - Learning Torah and Repentance

¿Es suficiente con estudiar un poco de Torah o es necesario estudiar mucha Torah? ¿Qué significa “mucha” para los sabios? Veamos qué nos descubre la guematria.

Leemos en Génesis XXVII-22:

ויגש יעקב אל-יצחק אביו, וימשהו; ויאמר, הקל קול יעקב, והידים, ידי עשו

“Jacob se acercó a su padre Isaac, quien lo tocó y dijo: «La voz es la voz de Jacob, y las manos son las manos de Esaú»”.

Los sabios nos han enseñado que la guematria de haKol Kol Iakov vehaIadaim Iadi Esav (הקל קול יעקב והידים ידי עשו), “La voz es la voz de Jacob, y las manos son las manos de Esaú” es 928 y añadiéndole 6 por las seis palabras, obtenemos 934:

הקל = 135

קול = 136

יעקב = 182

והידים = 75

ידי = 24

עשו = 376

———————

928 + 6 = 934

¿De qué misterio nos están hablando? ¿Por qué es recompensado Jacob si está engañando a su propio padre? En hebreo la palabra “recompensa”, “sueldo” es Sajar (שכר). La encontramos, por ejemplo, en los Pirkei Avot (II-16), donde Rabbí Tarfón nos enseña:

אם למדת תורה הרבה, נותנין לך שכר הרבה

“Si has estudiado mucha Torah, recibirás mucha recompensa”.

En este versículo hay una curiosidad. Vemos que la palabra Harbeh (הרבה), “mucha”, se repite. Cuando calculamos la guematria de Torah (תורה) y le añadimos su Millui (relleno) descubrimos que es 934:

תורה = 611

(ת) ו = 6

(ו) ו = 6

(ר) יש = 310

(ה) א = 1

——————–

934

Pero lo más sorprendente ocurre cuando hacemos lo mismo con la palabra Harbeh (הרבה), “mucha”. También obtenemos 934:

הרבה = 212

(ה) א = 1

(ר) יש = 310

(ב) ית = 410

(ה) א = 1

———————-

934

Tanto Harbeh (הרבה), “mucha” como la voz de Jacob y las manos de Esaú se refieren a un mismo misterio: la Torah. Los sabios comparan a la Torah con la luz, haOr (האור). La guematria de Harbeh (הרבה), 212 es la misma que la de haOr (האור). La luminosa recompensa de Jacob le viene de que había estudiado mucha (Harbeh) Torah.

JULI PERADEJORDI

QUE NOS ECHEN UNA MANO

Torah-scroll-yad-1598x900 - Rabbi Sacks

Cuando leemos los textos sagrados lo solemos hacer con la endemoniada manía de querer entenderlos. Estamos acostumbrados a funcionar así en prácticamente todos los ámbitos de la vida. En la Torah, así como en otros textos sagrados, nos encontramos con cuatro niveles de comprensión, conocidos con el acrónimo de Pardes (פרדס). Se considera que el Sod (סוד) es el más profundo y Pshat (פשט) el más superficial, ¿y si no fuera así?

Cuando se lee la Torah se acostumbra a hacerlo con la ayuda de un Iad, palabra que significa “mano”. Éste suele ser de plata y el dedo que indica la palabra a leer es el dedo índice. Por otra parte, la expresión “echar una mano” significa “ayudar”. En nuestro caso podríamos hablar de “aIADar”.

Fantaseando un poco podemos ver en esta manera de leer al dedo de Dios, Etzba Elohim (אצבע אלהים), abriendo y aportando luz al texto. Cuando calculamos la guematria de Etzba Elohim (אצבע אלהים) teniendo en cuenta la Mem Sofit (ם) obtenemos 809:

אצבע = 163

אלהים = 646

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809

Dicen que cuando los sabios quieren ocultar algo lo ponen a la vista de la gente, por aquello de que “lo que toca al ojo no es visto”. Es como si lo señalaran con el dedo. El Pshat tiene mala fama, “toca al ojo” pero se nos escapa. Al lado del Remez, el Drash o el Sod, el Pshat bien pudiera parecer una explicación para Dummies. Pero no es así. La psicología nos enseña que el alma carece de lógica y lo comprende todo literalmente; de ahí, sin duda, la extraordinaria importancia del Pshat (פשט), el sentido literal de las Escrituras.

En su Dictionnaire araméen hebreu français english, Baruj Krupnik define Pshat (פשט) como Pirush UBahir (פירש וביאר), que significa “explicar” y “aclarar”, “volver inteligible”. De este modo el Pshat (פשט) no es el sentido superficial de la Torah, sino aquel que aclara y hace inteligible los secretos de ésta. Cuando calculamos la guematria de Pirush UBahir (פירש וביאר), descubrimos que también es 809:

פירש = 590

וביאר = 219

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809

Probablemente por ello Louis Cattiaux escribía que:

“Cuando el símbolo es una realidad, es imposible descubrirlo sin la ayuda de Dios”.

La ayuda de Dios es ese dedo de Elohim, Etzba Elohim (אצבע אלהים), que explica y aclara, Pirush UBahir (פירש וביאר). Por eso todos necesitamos que nos echen un Iad, que nos echen una mano.

JULI PERADEJORDI

LA BENDICIÓN Y EL NOMBRE DE DIOS

Ashram Virtual: La Luz Cósmica

Vimos la semana pasada (https://elzoharesplendor.wordpress.com/wp-admin/post.php?post=3466&action=edit) qué era la bendición, una luz ilimitada denominada “luz santa”. Veamos ahora cómo se relaciona con el Tetragrama, el Nombre de Dios.

Cuando al principio del libro del Génesis (I-3) Dios dice “hágase la luz” (יהי אור), se está refiriendo a la Bendición, haBerajah (הברכה), que, como vimos, es luz.

Los sabios nos enseñan que las cuatro letras de la palabra Berajah (ברכה), “bendición” corresponden a las cuatro letras del Tetragrama y que, además, cada una de ellas corresponde también a un valor numérico del Tetragrama extendido, o sea su guematria Shemi.

Sabemos que hay diferentes maneras de vocalizar estas letras, con lo que nos encontramos con cuatro guematrias Shemi distintas:

יוד   הי    ויו  הי = 72

יוד   הי   ואו   הי = 63

יוד   הא   ואו   הא = 45

יוד   הה   וו   הה = 52

Pero lo más sorprendente ocurre cuando deconstruimos la expresión VeZot haBerajah (הברכה וזאת), “Ésta es la bendición”:

וזאת הברכה

Obtenemos la palabra Keter (כתר), “corona”, o sea la primera sefirah y si sumamos las letras que quedan vemos que suman 26, la guematria del Tetragrama, el Nombre de Dios.

כתר

ו = 6

ז = 7

א =1

ה = 5

ב = 2

ה = 5

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26

Si sumamos las cuatro guematrias del Nombre de Dios extendido, (72 + 63 + 45 + 52) obtenemos 232. Se trata de la guematria de haBerajah (הברכה) y de la de Ieji Or (יהי אור), “hágase la luz”. De este modo queda evidenciado que cuando el Creador dijo que se hiciera la luz, estaba hablando de la bendición.

JULI PERADEJORDI

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Es harto conocido el episodio que aparece en el libro del Génesis en el que Jacob se apropia arteramente de la bendición que su padre iba a dar a Esaú, su hermano. Desde entonces se asocia a Jacob con la bendición.

Lo que denominamos “bendición”, nos enseñan los sabios, es una luz, una luz ilimitada a la que llaman “luz santa” y que, curiosamente, se relaciona con los peces, Daguim (דגים). En el Talmud (Baba Metzia 84 a) leemos:

Rabbí Iosi bar Janina dijo de aquí: “Y que crezcan en una multitud en medio de la tierra” (Génesis XLVIII-16). Al igual que peces [daguim] en el mar, el mal de ojo no tiene dominio sobre ellos, así también, los descendientes de José, el mal de ojo no tiene dominio sobre ellos.

La maldición no tiene dominio sobre los peces Daguim (דגים), porque estos están protegidos por el agua y representan a la bendición. En la simbología cabalística, el agua representa a la Torah, que comienza por la letra Beth de Berajah, “bendición”.

Cuando calculamos la guematria de haTorah (התורה) “la Torah”, obtenemos 616:

ה = 5

ת = 400

ו = 6

ר = 200

ה = 5

—————–

616

Si a este número le añadimos 1 por el kollel, obtendremos 617, la guematria de Daguim (דגים):

ד = 4

ג = 3

י = 10

ם = 600

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617

Sorprendentemente la guematria de Or Kaddosh (אור קדוש), “luz Santa”, también es 617:

אור = 207

קדוש = 61

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617

Por otra parte, la última parashah de la Torah, que como hemos visto es bendición, es la parashah de VeZot haBerajah, literalmente “y ésta es la bendición”, que comienza así:

וזאת הברכה, אשר ברך משה איש האלהים-את-בני ישראל:  לפני, מותו

“Y ésta es la bendición con la que Moisés, hombre de Elohim, bendijo a los hijos de Israel antes de morir”.

Cuando calculamos el millui de VeZot (וזאת) descubrimos que es 182.

(ו)  ו   = 6

(ז) ונ    = 60

(א) לפ = 110

(ת) ו   = 6

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182

Se trata de la guematria de Jacob (יעקב):

י = 10

ע = 70

ק = 100

ב = 2

————-

182

¿Y cuál es la esencia de esta bendición? Ya hemos visto que la guematria millui de VeZot (וזאת) era 414. Los sabios nos enseñan que se trata de la misma guematria que la de Or Ein Sof (אור אין סוף), la luz sin límites:

אור = 207

אין = 61

סוף = 146

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414

Esta luz sin límites Or Ein Sof (אור אין סוף), es la “luz Santa”, Or Kaddosh (אור קדוש), de la que nos hablan los sabios y que se encuentra en la Torah.

JULI PERADEJORDI

¿QUÉ ES LA BENDICIÓN?

NO SE PUEDE ESTUDIAR CÁBALA ANTES DE LOS 40 AÑOS

L'Alphabet de la Kabbale - Soleil de Lumière

Todos hemos escuchado o leído que no se puede estudiar la cábala antes de haber cumplido los 40 años. ¿Hay que tomarlo al pie de la letra o esta aseveración encierra una enseñanza simbólica?

Si hemos de tomar estas palabras al pie de la letra, lo primero que nos viene a la cabeza es que grandes cabalistas fallecieron antes de cumplir cuarenta años. Nathan de Gaza murió a los 36, Isaac Luria a los 38, y Moshé Jaim Luzzatto a los 40. De ello deducimos que estos personajes, que por otra parte destacaron por piadosos, se pusieron a estudiar cábala antes de los 40 años.

Desengañémonos, sumergirse en las aguas de la cábala no es una cuestión de edad, sino de entendimiento. Veamos qué nos pueden enseñar a este respecto los Pirkei Avoth. En el capítulo V versículo 24, leemos:

ארבעים לבינה

“A los cuarenta, entendimiento”.

Por otro lado, si reflexionamos en la primera parte del axioma que encabeza estas reflexiones, quizá se nos abra el entendimiento:

No se puede estudiar cábala…

¿Por qué? Por una razón muy sencilla: la cábala no se estudia, se recibe. Volviendo a los Pirkei Avoth (I-1) podemos ver que:

משׁה קבל תורה מסיני

“Moisés recibió la Torah del Sinaí”.

Así pues, Moisés no estudió cábala, sino que la recibió. (Después de haberla recibido probablemente sí la estudió). La recibió del Sinaí (y no en el Sinaí como se suele creer). Fue a la fuente Ayin (עין).

No deja de ser curioso que la guematria de Sinaí (סיני) sea 130, o sea 26, la guematria del Nombre de Dios y la generación en la que vivió Moisés multiplicada por 5, o sea los 5 libros de la Torah. Por otra parte, como nos enseñan los sabios, la primera letra de esta palabra, cuyo valor numérico es 60, hace alusión al Kli (כלי), el recipiente, palabra cuya guematria también es 60. Las letras del Millui, las tres letras interiores, sumadas nos arrojan un total de 70, o sea la guematria de Sod (סוד), el secreto que está dentro de este Kli (כלי). Dijimos que Moisés fue a la fuente. La guematria de Ayin (עין), “fuente”, también es 130.

Pero fijémonos ahora en la segunda parte del axioma.

¿Cuándo recibió Moisés? ¿Tenía acaso cuarenta años? Recibió después de vagabundear durante 40 años por el desierto. Probablemente por esto se diga que no se puede estudiar cábala antes de los cuarenta años: no tendríamos suficiente entendimiento.

JULI PERADEJORDI

EL PARAÍSO DE LA CÁBALA

Heart (midnight blue), hand signed by Jimmy C – JimmyC Arts Bureau

 

 

En transcurso de un sueño, el Eterno le mostró a cierto rabino el lugar donde se reúnen los sabios para estudiar. Asombrado por la humildad del lugar el rabino exclamó: ¿Esto es el paraíso? A lo cual una voz le respondió: los sabios no están en el paraíso, es el paraíso el que está en los sabios.

 

 

No hay que ser muy muy listo ni muy muy sabio para deducir que ese lugar maravilloso es la Sukkah. Hablar de Sukkah es hablar de celebración, de alegría. También es hablar de estudio. En Deuteronomio (XVI- 13 a 15), leemos:

 

חג הסכת תעשה לך, שבעת ימים:  באספך-מגרנך, ומיקבך. שמחת, בחגך:  אתה ובנך ובתך, ועבדך ואמתך, והלוי והגר והיתום והאלמנה, אשר בשעריך. שבעת ימים, תחג ליהוה אלהיך, במקום, אשר-יבחר יהוה:  כי יברכך יהוה אלהיך, בכל תבואתך ובכל מעשה ידיך, והיית, אך שמח.

“Celebrarás la fiesta de Sukkot para ti durante siete días, cuando recolectes de tu granero y de tu bodega. Te alegrarás en tu fiesta, tú, tu hijo, tu hija, tu esclavo, tu sirvienta, el levita, el prosélito, el huérfano y la viuda que están en tus ciudades. Durante siete días celebrarás a El Eterno, tu Dios, en el lugar que ha de elegir El Eterno, pues El Eterno, tu Dios, te habrá bendecido en toda tu cosecha y en todas las obras de tus manos, y estarás completamente feliz”.

 

¿De qué ipo de alegría estamos hablando? ¿La alegría de una buena comida acompañada por un buen vino? La guematria de Sukkot, 486, nos lo va a descubrir:

ס = 60

כ = 20

ו = 6

ת = 400

————-

486

Los sabios nos han enseñado que se trata de la guematri millui de Lev (לב), “corazón”.

 

ל  = 74

 ב  = 412

————-

486

 

Se trata, pues, de la alegría del corazón. Pero disponemos de otra guematria menos conocida. Pardes haKabbalah (פרדס הקבלה), el “paraíso de la Cábala”, que hace alusión a este mismo misterio.

 

פרדס = 344

הקבלה = 142

——————

486

 

La alegría de Sukkot es la de aquellos sabios en cuyos corazones latían palabras de Torah, en cuyos corazones estaba el paraíso. El misterioso lugar que le fue mostrado al rabino del cuento, el corazón, es el paraíso de la cábala porque ahí es donde se recibe, se estudia y se disfruta con alegría.

 

LA ESENCIA DE AARÓN

 

Los Pirkei Avoth (I-12) nos exhortan a ser discípulos de Aarón, que amaba y buscaba la paz. Nos enseñan los sabios que Aarón era Kohen, vaIohev Shalom (כהן ויאהב שלום) “sacerdote, y amaba la paz”. Si recurrimos a la guematria Millui de Aarón descubriremos la esencia de este sacerdote que no sólo amaba la paz, también la buscaba activamente.

 

 

Nos enseñan los cabalistas que Dios tiene dos aspectos, uno de rigor, representado por Elohim (אלהים) y otro de misericordia, de bondad, representado por IHWH (יהוה), el Eterno.

Cuando calculamos la guematria de Kohen, vaIohev Shalom (כהן ויאהב שלום), vemos que es 475. Si le añadimos 1 por vaIoheb (ויאהב) y 1 por Shalom (שלום), llegamos a 477.

 

כהן = 75

ויאהב = 24

שלום = 376

———————

475 +1 + 1 = 477

 

Los cabalistas nos enseñan que se trata del Millui o interior de Aarón (אהרן), o sea de su interioridad, de su esencia.

 

ף ל  = 110  (א)

א = 1  (ה)

יש= 310  (ר)

ון  = 56 (נ)

———————

477

 

Pero hay algo más, un secreto que sólo descubriremos escudriñando en la Torah. Si buscamos cuál es la palabra 477 de la Torah nos encontramos con la agradable sorpresa de que es IHWH (יהוה), el Eterno. Ésta es la esencia de Aarón: la bondad y la misericordia.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

 

EL FRUTO Y LA CÁSCARA

Cartes Symboles " " "Arbre de Vie" • Pacaloha

 

Si hay un árbol injustamente estigmatizado desde el comienzo mismo de la creación es el denominado Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal.

 

 

Sostenía Louis Cattiaux que:

 

“La verdadera sabiduría consiste en separar lo que es bueno de lo que es malo y en unir lo que es bueno con lo que es mejor”.

 

¿Qué tiene esto que ver con el árbol del Conocimiento del Bien y del Mal? Si leemos con atención el texto del libro del Génesis (II-9):

 

ויצמח יהוה אלהים, מן-האדמה, כל-עץ נחמד למראה, וטוב למאכל-ועץ החיים, בתוך הגן, ועץ, הדעת טוב ורע.

“Y El Eterno Dios hizo que brotaran de la tierra todos los árboles que eran agradables a la vista y buenos como alimento; y el Árbol de la Vida, en medio del jardín, y el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal”.

 

 

Llegamos a la conclusión de TODOS los árboles del jardín eran no sólo “agradables a la vista”, sino también “buenos como alimento”. ¿Qué ocurre con el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal?

La primera idea que se nos ocurre es que, si bien el Árbol de la Vida estaba en el CENTRO del paraíso, este otro se encontraba en los límites del mismo. Como el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, el hombre caído se caracteriza precisamente porque es un hombre descentrado…

Pero lo más interesante nos lo va a descubrir la guematria.

Concentrémonos en la expresión Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal:

 

עץ הדעת טוב ורע

 

Observaremos que en todas las palabras que aparecen en ella, excepto en Tov (טוב), “Bien”, nos encontramos con la letra Ayin (ע), que corresponde al número 70, una cifra que representa la multiplicidad y que los comentarios clásicos relacionan con la caída.

La guematria de esta expresión, Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal (Etz haDaat Tov veRa), es 932.

 

עץ = 160

הדעת = 479

טוב = 17

ורע = 276

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932

 

Se trata, curiosamente de la guematria de Ets haJaim (עץ החיים), “el árbol de la Vida”, 233, multiplicada por 4. Algo que inicialmente era “uno” aparece ahora multiplicado por cuatro convertido en “mucho”. De nuevo la unidad y la multiplicidad.

 

עץ = 160

 החיים = 73

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233

 

La guematria de Etz haJaim (עץ החיים), 233, es muy importante, pues también es la de Tzajor (זכור), una raíz que tiene que ver con el recuerdo y con la memoria, pero también la de Or IHWH (אור יהוה), “luz del Eterno”. Pasar del 233 al 932 sería como pasar del recuerdo al olvido, de la luz del Eterno a las tinieblas de este bajo mundo. Es la caída, el exilio: es dejar de alimentarse de Or IHWH (אור יהוה), la luz del Eterno, para tener que ingerir alimentos de este bajo mundo.

Por el contrario, si multiplicamos por 4 el valor numérico de Tov (טוב), “Bien”, 17, la única palabra donde no aparecía la letra Ayin (ע), obtenemos 68, la guematria de Jaim (חיים), “vida”.

Pero hay aún más, si multiplicamos esta vez por 4 la guematria de Jaim (חיים), “vida”, 68. Obtenemos exactamente 276, o sea la guematria de veRa (ורע), “y el mal”.

Si nuestros padres hubieran ingerido únicamente el Tov (טוב) del árbol, hubieran heredado la vida, Jaim (חיים), pero como comieron el bien mezclado con el mal. Se precipitaron y comieron el fruto con la cáscara, no separaron el Bien del Mal.

 

JULI PERADEJORDI