EL FRUTO Y LA CÁSCARA

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Si hay un árbol injustamente estigmatizado desde el comienzo mismo de la creación es el denominado Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal.

 

 

Sostenía Louis Cattiaux que:

 

“La verdadera sabiduría consiste en separar lo que es bueno de lo que es malo y en unir lo que es bueno con lo que es mejor”.

 

¿Qué tiene esto que ver con el árbol del Conocimiento del Bien y del Mal? Si leemos con atención el texto del libro del Génesis (II-9):

 

ויצמח יהוה אלהים, מן-האדמה, כל-עץ נחמד למראה, וטוב למאכל-ועץ החיים, בתוך הגן, ועץ, הדעת טוב ורע.

“Y El Eterno Dios hizo que brotaran de la tierra todos los árboles que eran agradables a la vista y buenos como alimento; y el Árbol de la Vida, en medio del jardín, y el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal”.

 

 

Llegamos a la conclusión de TODOS los árboles del jardín eran no sólo “agradables a la vista”, sino también “buenos como alimento”. ¿Qué ocurre con el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal?

La primera idea que se nos ocurre es que, si bien el Árbol de la Vida estaba en el CENTRO del paraíso, este otro se encontraba en los límites del mismo. Como el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, el hombre caído se caracteriza precisamente porque es un hombre descentrado…

Pero lo más interesante nos lo va a descubrir la guematria.

Concentrémonos en la expresión Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal:

 

עץ הדעת טוב ורע

 

Observaremos que en todas las palabras que aparecen en ella, excepto en Tov (טוב), “Bien”, nos encontramos con la letra Ayin (ע), que corresponde al número 70, una cifra que representa la multiplicidad y que los comentarios clásicos relacionan con la caída.

La guematria de esta expresión, Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal (Etz haDaat Tov veRa), es 932.

 

עץ = 160

הדעת = 479

טוב = 17

ורע = 276

—————-

932

 

Se trata, curiosamente de la guematria de Ets haJaim (עץ החיים), “el árbol de la Vida”, 233, multiplicada por 4. Algo que inicialmente era “uno” aparece ahora multiplicado por cuatro convertido en “mucho”. De nuevo la unidad y la multiplicidad.

 

עץ = 160

 החיים = 73

—————

233

 

La guematria de Etz haJaim (עץ החיים), 233, es muy importante, pues también es la de Tzajor (זכור), una raíz que tiene que ver con el recuerdo y con la memoria, pero también la de Or IHWH (אור יהוה), “luz del Eterno”. Pasar del 233 al 932 sería como pasar del recuerdo al olvido, de la luz del Eterno a las tinieblas de este bajo mundo. Es la caída, el exilio: es dejar de alimentarse de Or IHWH (אור יהוה), la luz del Eterno, para tener que ingerir alimentos de este bajo mundo.

Por el contrario, si multiplicamos por 4 el valor numérico de Tov (טוב), “Bien”, 17, la única palabra donde no aparecía la letra Ayin (ע), obtenemos 68, la guematria de Jaim (חיים), “vida”.

Pero hay aún más, si multiplicamos esta vez por 4 la guematria de Jaim (חיים), “vida”, 68. Obtenemos exactamente 276, o sea la guematria de veRa (ורע), “y el mal”.

Si nuestros padres hubieran ingerido únicamente el Tov (טוב) del árbol, hubieran heredado la vida, Jaim (חיים), pero como comieron el bien mezclado con el mal. Se precipitaron y comieron el fruto con la cáscara, no separaron el Bien del Mal.

 

JULI PERADEJORDI

 

EL SECRETO DEL PACTO

 

El secreto del pacto es la unión del Cielo y de la Tierra, de lo masculino y lo femenino, del hombre y la mujer. Veamos este misterio a la luz de la guematria.

 

 

La primera palabra de la Torah, Bereshit, ha sido leída por los cabalistas como Brit Esh, que significa “Alianza del fuego” o “pacto del fuego”. ¿De qué alianza estamos hablando? De la unión del Cielo y de la Tierra.

En hebreo “el pacto” o “la alianza” se dice haBrit (הברית).. Su guematria Raguil es 617.

 

ה = 5

ב = 2

ר = 200

י = 10

ת = 400

———–

617

 

Por otra parte, también en hebreo, Ish (איש) significa “hombre” e Ishah (אשה) “mujer”. En ambas palabras nos encontramos con Esh (אש), que significa “fuego”, acompañado de una Iod (י) en el caso del hombre y de una He (ה) en el caso de la mujer. Si al hombre y a la mujer les quitamos este Esh (אש), este fuego, y unimos las letras que quedan, la Iod (י) con la He (ה), obtenemos IH (יה). Calculemos su guematria Shemi o completa:

 

י = 20

ה = 6

———

26

 

Se trata, nada más y nada menos que de la guematria del Tetragrama.

Que cada cual extraiga sus propias conclusiones. Pero hay aún más. Si a la guematria Raguil de Ish (איש) le sumamos la de Ishah (אשה), obtenemos 617, la guematria de haBrit (הברית).

 

א = 1

י = 10

ש = 300

———–

311

 

 

א = 1

ש = 300

ה = 5

————

306

 

311 + 306 = 617

 

JULI PERADEJORDI

 

LOS MISTERIOS DEL HUEVO

 

Hay en el Talmud un tratado que recibe un curioso nombre: Beitzah, que significa “huevo”. Comienza con una discusión entre Beth Hilel y Beth Shammai sobre si se puede o no se puede comer un huevo puesto en una festividad. En cualquier caso, el asunto es mucho más profundo y quizá no estará de más ver qué nos descubre la guematria a propósito del huevo.

 

 

Un alquimista contemporáneo nos ha dejado un enigmático aforismo que dice:

 

“El corazón del cielo y de la tierra es como un huevo oculto en el mar del mundo”.

 

En hebreo “huevo” es Beitzah (ביצה). Esta palabra también quiere decir “simiente” o “semilla”. Vamos a centrarnos en dos guematrias de esta palabra, la Raguil, que es 107 y la Shemi, que es 542.

 

ב = 2

י = 10

צ = 90

ה = 5

————–

107

 

ב = 412

י = 20

צ = 104

ה = 6

————–

542

 

La primera guematria hace coincidir la esencia de lo que es Beitzah (ביצה) con el Maguen David (מגן דוד), el escudo de David:

 

מגן = 93

דוד = 14

———-

107

 

La segunda guematria hace coincidir a Beitzah (ביצה) con Israel. La guematria de Israel (ישראל) es 451. Si le añadimos 1 por el kollel, obtenemos 452.

 

י = 10

ש = 300

ר = 200

א = 1

ל = 30

——————-

541 + 1 = 542

 

Sostenía René Guénon que el huevo era un símbolo universal que significaba resurrección e inmortalidad. Este autor lo relaciona también con el corazón y con lo que éste simboliza. Podemos, pues, ver al huevo como la semilla de la resurrección que el Zohar asocia con un pequeño hueso denominado Luz (לוז). Luz (לוז), por otra parte, es el nombre con el que se conocía a Beth El (Génesis XXVIII-19).

El Maguen David (מגן דוד), más conocido como “Estrella de David” está formado por dos triángulos que se superponen. Uno de ellos representa al cielo y el otro a la tierra.

De este modo vemos que la cáscara del huevo, lo que protege el interior, puede compararse con el Maguen David (מגן דוד), el escudo de David. Por otra parte, el huevo completo corresponde al corazón y a Israel.

 

 

JULI PERADEJORDI

EL HIJO DE LA PALABRA

 

Cuando al principio de la parashah de Zoth haBerajah leemos que Moisés es un “Ish Elohim”, un hombre de Elohim, podemos estar tentados a relacionar al receptor de la Torah con Elohim y no con el Tetragrama. Los cabalistas nos enseñan que es exactamente lo contrario.

 

 

וזאת הברכה, אשר ברך משה איש האלהים

“Y ésta es la bendición con la cual Moisés, hombre de Elohim…”.

 

Calculemos la guematria Millui o interior del Shemi de Ish (איש):

 

 לפ = 110 א

וד = 20 י

ין = 60 ש

……………………

180

 

 

Calculemos ahora la del Millui del Shemi de haElohim (האלהים):

 

א = 1 ה

לפ = 110 א

מד = 44 ל

א = 1 ה

וד = 20 י

מ = 40 מ

………………….

206

 

 

Al tratarse de la guematria de Dabar (דבר), “palabra”, 206, Moisés puede definirse también como “hijo de la Palabra”. ¿De qué palabra se trata?

Cuando a 206, la guematria Millui del Shemi de haElohim, le restamos 180, la guematria Millui del Shemi de Ish, obtenemos 26, o sea la guematria del Tetragrama, de IHWH (יהוה). Moisés era, pues, hijo de esta palabra impronunciable que es el Tetragrama y toda la Torah que nos ha dejado es, como nos enseña el Zohar (III-89 b):

 

“es un nombre del Santo, bendito sea”.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

LOS TRES PIES DEL GATO

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En una página célebre del Quijote, Miguel de Cervantes utiliza la expresión “buscándole tres pies al gato”. En nuestro libro Los refranes esotéricos del Quijote (Barcelona 2005) explicábamos que no hay que buscar tres pies sino cuatro, ya que se trata de una alusión a los cuatro sentidos de la Torah. Veamos ahora algunas novedades.

 

 

Escribíamos en Los refranes esotéricos del Quijote (Barcelona 1199):

 

“No hay que buscarle tres pies al gato, sino cuatro, del mismo modo que no hay que buscar tres sentidos a las Escrituras o al Quijote, sino cuatro. El sentido literal, el moral e incluso el alegórico son fáciles de percibir con nuestra inteligencia, pero el cuarto, el secreto, requiere una iluminación que nos dé el alfabeto para poderlo leer”.

 

 

Durante estas vacaciones se nos ocurrió que la palabra Jatul (חתול), “gato” en hebreo, nos daba la razón. Si calculamos el número de letras que la componen, vemos que es 4 y si calculamos su guematria, descubrimos que es 444.

 

ח = 8

ת = 400

ו = 6

ל = 30

————

444

 

O sea que nada de 3, sino 4.

Podemos ver, además, un juego de palabras entre Jatul (חתול), “gato” y Lujot (לוחות), o sea entre el gato y las Tablas de la Ley, pero si recurrimos a la guematria de haJatul (החתול), “el gato”, 449 y le sumamos 1 por el Kollel, obtenemos 450, la guematria de Lujot (לוחות):

 

ה = 5

ח = 8

ת = 400

ו = 6

ל = 30

————

449

 

ל = 30

ו = 6

ח = 8

ו = 6

ת = 400

————

450

 

Alguien pensará que estamos buscándole tres pies al gato con estas guematrias, pero no es así. Le buscamos cinco. Consultando el Tesoro de la Lengua de Covarrubias descubrimos que la expresión original era “buscarle cinco pies al gato”. ¿Acaso ese gato que es la Torah no está compuesto por cinco libros que son como sus pies?

 

JULI PERADEJORDI

 

BUSCAR LA BENDICIÓN

Muchos lectores de nuestro post de la semana pasada (https://wp.me/p2Xmky-SR), “Buscadme y vivid”, nos han exhortado a que sigamos con el tema, y la verdad es que se trata de un asunto tan profundo que quizá merezca que le dediquemos algo más de atención.

 

 

Concluíamos nuestro estudio con las palabras siguientes:

 

“Como ocurre con la Verdad, también la Torah grita a los cuatro vientos “buscadme y vivid”, y también como ocurre con la Verdad sólo uno o dos por siglo la buscan y viven. Quizá ésta sea la razón por la cual la Torah reciba en el libro de Malaquías (II-6) el apelativo de Torat Emet (Torah de Verdad). Quizá también por ello Torah y Verdad sean la misma cosa”.

 

Los sabios nos explican que la raíz de Berajah (ברכה), Berej (ברך) tiene por guematria 222, o sea el 2, la dualidad, a tres niveles. Se puede relacionar con el nombre Elohim (אלהים) que como su terminación nos indica, es un dual, en realidad el primer dual de la Torah.

La superación del 2 es el 3, lo cual nos lleva a la nieve, en hebreo Sheleg (שלג), guematria 333, que podemos relacionar con la bendición. Como enseñan nuestros sabios, “la bendición antes de la nieve es “todo”:

 

הברכה לפני שלג היא שהכל

 

Kol (כל), “todo” es uno de los nombres de la bendición, como leemos en Génesis XXIV-1:

 

ויהוה ברך את-אברהם, בכל

“Y el Eterno bendijo a Abraham en todo”.

 

A partir del Libro de la Claridad o Sefer haBahir (https://www.edicionesobelisco.com/libro/1591/el-libro-de-la-claridad-nueva-edicion) todos los cabalistas han coincidido en que la Torah comienza por la letra Beth (ב) porque ésta es la inicial de Berajah (ברכה), “bendición”. Algunos van más lejos y nos recuerdan que la última parashah de la Torah recibe el nombre de veZot haBerajah (וזאת הברכה), “y ésta es la bendición”.

La Torah comienza así:

 

בראשית, ברא אלהים

Bereshit Bará Elohim

 

Cuando calculamos la guematria de Elohim (אלהים), vemos que es 646 adjudicándole el valor de 600 a la letra Mem (מ) por ser Mem Sofit (ם) obtenemos:

 

א = 1

ל = 30

ה = 5

י = 10

ם = 600

———-

646

 

Se trata de la guematria de VeZot haBerajah (וזאת הברכה):

 

וזאת = 414

הברכה = 232

—————–

646

 

El principio de la parashah VeZot haBerajah (וזאת הברכה) es el siguiente:

 

וזאת הברכה, אשר ברך משה איש האלהים

VeZoth haBerajah asher beraj Moshe Ish haElohim

 

Nos encontramos, pues, tanto al principio como al final del la Torah con el Nombre de Dios Elohim.

Elohim representa el Rigor, mientras que el otro Nombre de Dios, el Tetragrama, representa la Misericordia.

Si pensamos en los dos ejemplos más conocidos de petición de la bendición en la Torah, cuando Jacob le pide la bendición a Isaac (Génesis XXVII-19) y cuando se la reclama al ángel con el que se pelea (Génesis XXXII-26), tanto Isaac como el ángel representan el Rigor, o sea Elohim. De alguna manera Elohim da la bendición o es la llave de la bendición, que es el Tetragrama. El Rigor es Midat ha Din, la del ángel que lucha contra Jacob, la del ángel que nos ha de bendecir. ¿Por qué esta insistencia en Jacob? Cuando restamos la guematria de haBerajah (הברכה), 232, de la deVeZot (וזאת), 414, obtenemos exactamente 182, o sea la guematria de Jacob (יעקב).

Elohim son los límites, mientras que el Tetragrama corresponde al Ein Sof, al “sin límites”. La bendición es lo que los hace saltar por los aires o, si lo preferimos, lo que los disuelve como el agua de la lluvia de primavera disuelve la nieve, Sheleg (שלג).

Buscar la Verdad o buscar la Torah no es distinto de buscar la bendición.

 

 

JULI PERADEJORDI

BUSCADME Y VIVID

Un día, la Verdad quiso darse a conocer a los hombres y les dijo: “Buscadme y vivid”, pero pocos fueron los que la buscaron y muchos de los que lo intentaron lo hicieron en lugares inadecuados. Sólo uno o dos por siglo buscaron y vivieron.

 

 

Al final de su vida, en el mes de abril del año 1999, en el transcurso de una cena, se dice que Emmanuel d’Hooghvorst pronunció siete veces las palabras del libro de Amós (V-4) que dicen “buscadme y vivid”. O al menos esto leemos en el magnífico artículo dedicado a este sabio en el número 26 de la revista LE MIROIR D’ISIS.

 

El texto hebreo del libro de Amós es el siguiente:

 

דרשוני, וחיו

 

Cuando calculamos la guematria Katan o reducida de Dirshuni (דרשוני), “buscadme” vemos que es 21:

 

ד = 4 = 4

ר = 200 = 2

ש = 300 = 3

ו = 6 = 6

נ = 50 = 5

י = 10 = 1

—————–

21

 

Si hacemos lo mismo con la de Vijiu (וחיו), “y vivid”, nos encontramos con la agradable sorpresa de que también es 21:

 

ו = 6

ח = 8

י = 10 = 1

ו = 6

————-

21

 

A partir de esta guematria entendemos que buscar la Verdad es lo mismo que vivir. O, dicho de otro modo, que buscar es una manera de vivir, que la búsqueda es la verdadera vida.

Cuando unimos el “buscar” con el “vivir” multiplicando 21 por 21, obtenemos 441, o sea la guematria de Emet (אמת), “verdad”. De este modo vemos cómo la Verdad se halla dentro de la búsqueda y de la vida. Una vida sin búsqueda no es más que una muerte a cámara lenta.

 

א = 1

מ = 40

ת = 400

———-

441

 

Como ocurre con la Verdad, también la Torah grita a los cuatro vientos “buscadme y vivid”, y también como ocurre con la Verdad sólo uno o dos por siglo la buscan y viven. Quizá ésta sea la razón por la cual la Torah reciba en el libro de Malaquías (II-6) el apelativo de Torat Emet (Torah de Verdad). Quizá también por ello Torah y Verdad sean la misma cosa.

 

 

JULI PERADEJORDI

UN PISOTÓN EN EL FIRMAMENTO O UNA PATADA EN EL FUNDAMENTO

 

 

“El que se busca en el Firmamento encuentra pronto su Fundamento”, reza un adagio hermético que se encuentra en el libro Astrología Predictiva de Esteve Carbó. ¿Acaso para encontrar lo que aparentemente debería ser lo más bajo hemos de ir hasta lo más alto? ¿No sería más lógico lo contrario? Veamos qué luces nos puede arrojar la guematria.

 

 

 

“Los hombres suspiran por las estrellas,

sin saber que el Sol corre bajo sus pies…”.

Louis Cattiaux

 

 

 

La palabra Rakiá (רקיע), “firmamento”, que comúnmente relacionamos con el cielo, aparece por primera vez en la Torah en el relato del Génesis (I-6), cuando Dios dice que haya un firmamento entre las aguas:

 

ויאמר אלהים, יהי רקיע בתוך המים, ויהי מבדיל, בין מים למים

“Y dijo Dios: haya un firmamento entre las aguas y haya separación entre las aguas”.

 

Puntualicemos: entre las aguas, no entre los cielos. Este firmamento (רקיע) que coincide con una separación (מבדיל), puede relacionarse con el nombre de Dios que aparece en la frase: Elohim, guematria 86:

 

מ = 4

ב = 2

ד = 4

י = 10

ל = 30

———

86

 

 

א = 1

ל = 30

ה = 5

י = 10

ם = 40

———–

86

 

Dios, Elohim, guematria 86, está pidiendo que hagamos una separación, Mavdil (מבדיל), guematria 86.

Si a Rakía (רקיע), “firmamento” le añadimos una letra He (ה), la letra de la Bendición, obtenemos Rekiah (רקיעה), que significa “pisotón”, “patada”, pero también “laminado”, como, por ejemplo, el laminado de las cartas del tarot.

Consultando la obra de Louis Cattiaux, en el libro 8 versículo 6 (de nuevo el 86) podemos leer:

 

“Cuando los pies estén sanos, los ojos verán claramente” Y “el hombre desciende a la tierra y sube al cielo a fin de conocer la totalidad misteriosa de su ser”.

 

Y, más adelante:

 

“Buscábamos la piedra gloriosa de la coronación en el cielo, pero el Señor nos ha hecho ver la piedra sencilla del fundamento que se encontraba a nuestros pies…”.

 

En hebreo “pie” se dice Reguel (רגל). La guematria de esta palabra es 233. Dado que tenemos dos pies, 233 + 233 = 466.

 

ר = 200

ג = 3

ל = 30

———-

233

 

Cuando tomamos la guematria de Rakía (רקיע), “firmamento”, 380 y le añadimos la de Elohim, 86, obtenemos 466. Por eso no debería sorprendernos que Reguel (רגל) también signifique “base”, “fundamento”.

Más que mirar cándidamente las estrellas, quizá deberíamos tropezar y caer de bruces en el cielo.

 

JULI PERADEJORDI

HARTO DE HACER EL MAL

 

Normalmente se nos presenta a Esaú como la encarnación del mal y recibe el nombre de Edom, de Adom, “rojo”, en clara alusión al derramamiento de sangre. Sin embargo, ayudados por el Midrash y la guematria, podemos verlo desde un lado más amable.

 

 

ויאמר עשו אל-יעקב, הלעיטני נא מן-האדם האדם הזה-כי עיף, אנכי; על-כן קרא-שמו, אדום.

“Esaú le dijo a Jacob: «Coloca en mi boca un poco de ese potaje tan rojo, pues estoy agotado». Por ello le fue dado el nombre de Edom”.

(Génesis XXV-30)

 

 

Si lo que Esaú quería era comida, ¿por qué dijo que estaba cansado y no que estaba hambriento?

La palabra clave de este versículo es, para los cabalistas, Aief (עיף), “cansado”, “agotado”.

¿De qué estaba cansado Esaú? El Midrash (Bereshit Rabbah LXIII-12) nos explica que estaba “cansado de ser un asesino”.

¿Cómo llegan los sabios a esta conclusión? A través de la guematria.

Esaú estaba harto de hacer el mal. Si calculamos la guematria de Ki Aief Anoji (כי עיף, אנכי), “pues estoy agotado”, vemos que es 271. Se trata de la guematria de Ra (רע), “mal” y “malvado”, 270 más el kollel:

 

כי = 30

עיף = 160

אנכי = 81

———–

271

 

ר = 20

ע = 70

——–

270

 

Por otra parte, si a la guematria de Aief (עיף), 160 le restamos la de Menujah (מנוחה), “descanso”, 109, obtenemos 51, que es la guematria de Edom (אדום).

 

ע = 70

י = 10

ף = 80

——–

160

 

מ = 40

נ = 50

ו = 6

ח = 8

ה = 5

——–

109

 

א = 1

ד = 4

ו = 6

ם = 40

——–

51

 

JULI PERADEJORDI

 

Torah, guematria, Juli Peradejordi, Midrash, Zohar

¿POR QUÉ HABLAR CON EL FARAÓN?

 

Hubo alguna vez faraones en Egipto?

Hay dos números muy especiales en la numerología cabalística que se refieren el primero al tiempo, y el segundo al espacio. Se trata del 365 y del 248. En las reflexiones que siguen exploraremos algunos datos poco conocidos a propósito del 248 que, como es sabido, es la guematria de Abraham.

 

 

 

La primera vez que encontramos la expresión Vaidaber Adonai (וידבר יהוה), “y dijo el Eterno”, en la Torah es en Éxodo (VI-10) donde podemos leer:

 

וידבר יהוה, אל-משה לאמר

”Y dijo el Eterno a Moisés, diciendo…”.

 

¿Qué le dijo concretamente Dios a Moisés? Si consideramos que le dijo Leemor (לאמר), literalmente “diciendo”, y calculamos la guematria de esta palabra, vemos que es 271:

 

ל = 30

א = 1

מ = 40

ר = 200

————

271

 

Pero, como podemos deducir de los versículos siguientes, lo que le dijo es que fuera a hablar con el faraón, rey de Egipto, para que dejara que los hijos de Israel se fueran de Egipto, donde estaban cautivos.

Si calculamos la guematria de Asir (אסיר), “prisionero”, “cautivo”, descubrimos que también es 271:

 

א = 1

ס = 60

י = 10

ר = 200

———–

271

 

De este modo aprendemos que Moisés y el pueblo de Israel estaban cautivos en Egipto.

La guematria de Vaidaber Adonai (וידבר יהוה), “Y dijo el Eterno”, es 248, lo cual hace decir a los sabios que cuando Dios le pedía a Moisés que fuera a hablar con el faraón, en realidad lo instaba a cumplir con los 248 preceptos positivos, que los ayudarían a atravesar el desierto.

 

וידבר = 222

יהוה = 26

————-

248

 

Cuando salieran de Egipto, tendrían que atravesar el desierto para llegar a la tierra prometida. La guematria de beMidbar (במדבר), “en el desierto”, también es 248.

 

ב = 2

מ = 40

ד = 4

ב = 2

ר = 200

———-

248

 

Posiblemente por esta razón el Eterno le pidió a Moisés que hablara, Medaber (מדבר), con el faraón antes de que el pueblo de Israel emprendiera la travesía del desierto, Maabar Midbari (מעבר מדברי).

Vimos que 248 correspondía a Abraham y sabemos que hay una cierta complementariedad entre Abraham y Moisés. Al final de la Torah, en el libro de Deuteronomio (XXIV-4) el Eterno le dice a Moisés “ésta es la tierra que prometí a Abraham…” y algo más adelante (XXIV-10) podemos leer:

 

לא-קם נביא עוד בישראל, כמשה

“Nunca se levantó en Israel un profeta como Moisés”.

 

Si calculamos la guematria de KeMoshé (כמשה), “como Moisés”, descubrimos que es 365:

 

כ = 20

מ = 40

ש = 300

ה = 5

———–

365

 

Cuando sumamos 248, por Abraham a 365 por KeMoshé (כמשה), obtenemos 613, que es el número total de los preceptos.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

 

 

ESCUDÁNDOSE EN LA SERPIENTE

La serpiente, el animal maldito del Paraíso

 

Un pasaje clásico del Zohar (I-36 b) nos explica la caída de nuestros primeros padres enseñándonos que perdieron sus vestidos de luz, Or (אור) para revestirse de vestidos de piel, Or (עור). ¿Qué hicieron para que esto ocurriera? ¿Cómo se les ocurrió desobedecer? ¿En qué se escudaron?

 

ט

 

Para averiguar qué hicieron Adán y Eva para perder su cuerpo de luz y caer en un cuerpo de oscuridad, recurriremos a las letras hebreas y a la Torah. Releamos, en primer lugar, las palabras del Génesis (III-13):

 

ותאמר, האשה, הנחש השיאני, ואכל

“Y dijo la mujer: la serpiente me engañó, y comí”.

 

Eva se escudó en que Adán y ella habían sido objeto de un engaño por parte de la serpiente. HaNajash hishiani (הנחש השיאני), “la serpiente me engañó”, argumenta. A raíz de esto, nos explica el Zohar (I-36 b):

 

“tres comparecieron en juicio y fueron juzgados…”.

 

Se trata de Adán, Eva y la serpiente. Y prosigue:

 

“…después del pecado, el Santo, bendito sea, los vistió con vestimentas con las que goza la piel, según ha sido escrito: «Él les hizo vestimentas de piel –or–» (Génesis21)

 

Or (עור), “piel”, está escrito con tres letras, en paralelo a los tres que fueron juzgados, y dicen lo sabios que, dado que la serpiente hizo perder su “piel de luz” a Adán y Eva, ella misma perderá periódicamente su piel.

Las palabras hebreas para referirse a la luz y a la piel difieren sólo en una letra. Or (אור), “luz” se escribe con Alef (א), la letra de la unidad, y Or (עור) “piel”, se escribe con Ayin (ע), la letra de la multiplicidad. Dado que el valor numérico de Ayin (ע) es 70 y el de Alef (א) es 1, la diferencia entre ambas es 69, que en hebreo se escribe Samej Tet (סט).

Uno de los significados de la raíz Samej (ס) es “apoyarse” y la forma de esta letra es la misma que la de un escudo. Por otra parte, la letra Tet (ט) evoca, por su forma, a la serpiente y se relaciona con ella.

Pecando, Adán y Eva se escudaron (ס) en la serpiente (ט).

 

JULI PERADEJORDI

ENCONTRAR AL MAESTRO

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Muchos de nosotros, en algún momento de nuestras vidas, hemos buscado o hemos seguido a un maestro y…, muchas veces no ha sido muy logrado ya que, desengañémonos, no hay ni discípulos ni maestros más que en la dualidad.

 

 

Seguramente esta situación es lo que le hizo escribir a Louis Cattiaux algo aparentemente tan paradójico como “si no encontramos al maestro, volvámonos el maestro”. Algo que podríamos parafrasear como “Si no encuentras al maestro en el exterior, despierta al maestro que está en tu interior, en tu corazón”.

En hebreo, “maestro” se dice Moreh (מורה), palabra que nos reserva varias enseñanzas. De entrada, la raíz Mor (מור) significa “mirra” y está relacionada a su vez con la raíz haMir (המיר) que significa “cambiar”, “mudar”, pero también “cúspide”, “cima”. Para buscar al maestro hace falta desarrollar un cierto olfato, como para disfrutar de la mirra. El maestro es el que nos ayuda a cambiar para alcanzar esa cima que es el conocimiento de nosotros mismos, el que hace que mudemos, que cambiemos nuestras vestiduras de piel por vestiduras de luz.

Por otra parte, dentro de Moreh (מורה) nos encontramos con Or (אור), “luz”. Esto se podría interpretar que el maestro es el que nos lleva o el que nos acompaña hasta la luz, y ciertamente no es una interpretación errónea. Sin embargo, quizá sea más cierto decir que es la luz la que nos lleva hasta el maestro, porque ella es el verdadero maestro. Aunque al principio sea una luz tenue y fugaz, hay que seguirla como si se tratara de una estrella mágica.

Más que buscar a un maestro fuera de nosotros, busquemos esta luz que dormita en nuestro interior.

En el Zohar (III-109 a) leemos:

 

“La redención será para todos aquellos que están cerca del corazón, que es la Shekinah…”.

 

Cuando calculamos a guematria de Or (אור), “luz”, vemos que es 207:

 

א = 1

ו = 6

ר = 200

———-

207

 

Si calculamos el Millui de Shekinah (שכינה) descubrimos que también es 207:

 

ש (ין)  60

כ (ף)  80

י (וד)  10

נ (ון)  56

ה (א)  1

———–

207

 

JULI PERADEJORDI

 

LA CURACIÓN DEL ALMA

La letra por la que comienza la palabra Shalom (שלום), Shin (ש), se pronuncia Sh, un poco como cuando queremos pedir silencio. Pero Shalom (שלום) es “paz”, palabra que procede del griego “pax”, que quiere decir precisamente “silencio”.

 

ש

La palabra latina Sileo significaba tanto “silencio” como “tranquilidad”, y primitivamente Silentium quería decir “más arriba”. Esto nos da una idea del poder “elevador” del silencio.

Curiosamente una de las palabras que en hebreo significa “silencio”, Sheket (שקט) comienza, como Shalom, por la letra Shin. No hay paz sin silencio y no hay silencio sin paz. Paz y silencio son imprescindibles tanto para hablar con los demás como para conversar con nuestra propia alma. Pero el silencio es algo más, es una forma de oración, acaso la más elevada de todas.

Comentando Salmos LXV-2:

 

לך דמיה תהלה

“Para ti el silencio es alabanza”.

 

El Talmud, en el tratado de Meguilah (18 a) nos propone una enseñanza sorprendente:

 

סמא דכולה משתוקא

“El remedio para todo curar es el silencio”.

 

 A propósito del silencio, Louis Cattiaux opinaba que “permite decirlo y oírlo todo…” y que el sabio enseña “en el reposo y el silencio”. Sabiduría y Shalom (que equivale tanto a “reposo” como a “silencio”), no se pueden separar. Es en este reposo silencioso donde podemos hablar a Dios sin palabras y, sobre todo, donde podemos escucharle sin estorbos. Es en él donde se recompone y cura nuestra alma.

 

 

JULI PERADEJORDI

LA SALIDA DEL LABERINTO

 

La solución de muchos problemas complejos suele ser mucho más sencilla de lo que pensamos. Todos conocemos el célebre mito de Teseo y el Hilo de Ariadna, pero muy poca gente sabe que el laberinto también simboliza a la Torah, así como el corazón. Los sabios nos exhortan a entrar en la Torah, de hecho sus comentarios nos la “abren”, y a sumergirnos en el corazón.

 

 

“Laberinto”, en hebreo, se dice Mavoj (מבוך). Si calculamos la guematria Raguil u ordinal de esta palabra, tenemos:

 

מ = 13

ב = 2

ו = 6

ך = 11

———-

32

 

Como nos enseñan los sabios cabalistas, 32 es el valor numérico de la primera letra de la Torah, la Beth (ב), 2, sumado al de la última, la Lamed (ל), 30. Por eso podemos comparar a la Torah con un laberinto.

Por otra parte, 32 es también la guematria de Lev (לב), “corazón”, lo cual nos permite asociar el laberinto Mavoj (מבוך) con la Torah y con el corazón, Lev (לב).

 

ל = 30

 ב= 2

——–

32

 

Un delicioso Midrash (Midrash Rabbah sobre Génesis XXI-2) nos descubre la relación entre el laberinto y la Torah. En este caso no se trata del laberinto al modo de los griegos, sino de un palacio. El texto dice así:

 

“La cosa se parece a un gran palacio que tenía muchas puertas, de forma que todo el que entraba en él se perdía. ¿Qué creéis que hizo un hombre inteligente? Tomó un carrete de hilo y lo ató a la puerta de entrada; se introdujo en el palacio desenrollando el carrete y salió siguiendo el hilo”.

 

Los comentarios de los sabios nos explican que aquel hombre inteligente era nada más y nada menos que rey Salomón quien compuso muchos proverbios que ayudan a comprender la Torah. Proverbios sencillos que nos permiten penetrar en cuestiones complejas.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

 

 

BENDICIÓN Y ABUNDANCIA

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(Los secretos del Salmo 23)

 

 

 

 

23:1 מזמור לדוד יהוה רעי לא אחסר

23:2 בנאות דשא ירביצני על-מי מנחות ינהלני

23:3 נפשי ישובב ינחני במעגלי-צדק למען שמו

23:4 גם כי-אלך בגיא צלמות לא-אירא רע כי-אתה עמדי שבטך ומשענתך המה ינחמני

23:5 תערך לפני שלחן נגד צררי דשנת בשמן ראשי כוסי רויה

23:6 אך טוב וחסד ירדפוני כל-ימי חיי ושבתי בבית-יהוה לארך ימים

 

 

El Salmo XXIII es sin duda el más conocido de todos, pero paradójicamente encierra ciertos secretos que muy poca gente conoce. Es, de algún modo, un Salmo de protección y de abundancia que comienza con las palabras:

 

יהוה רעי לא אחסר

“El Eterno es mi pastor, nada me falta”.

 

Protección y abundancia son dos características de la Bendición, Berajah (ברכה), lo cual explicaría porque antaño este Salmo se recitaba en Shabbat.

Como enseña Rabbí Aarón Shlezinger, si bien este Salmo tiene 219 letras, hay 8 letras más que se pronuncian pero que no están escritas, con lo cual sumamos 227, que es precisamente la guematria de Berajah (ברכה), “Bendición”.

 

ב = 2

ר = 200

כ = 20

ה = 5

———

227

 

Para que la Bendición sea triple, era costumbre pronunciar este Salmo 3 veces, en las tres comidas de Shabbat. El plato central de estas comidas es el pescado. Se considera que el pescado fue el primer animal que fue creado (Génesis I-20) y la guematria de Dag (דג) “pescado” es 7, con lo que coincide con el Shabbat, que es el séptimo día. Curiosamente la palabra Daguim (דגים), “pescados” tiene una guematria 57. Este Salmo está compuesto por exactamente 57 palabras.

La idea de abundancia está íntimamente ligada a los peces y la de protección también, ya que, como enseñan el Zohar y el Talmud, al vivir dentro del agua están protegidos el mal de ojo.

Hay algo en el hombre, “que está oculto a la vista”, que no es alcanzado por el mal de ojo o la maldición, pero que es capaz de recibir la bendición. ¿De qué se trata? De lo que se conoce como el prójimo. En hebreo Ra (רע), la palabra que quiere decir “pastor” también significa “prójimo”. Cuando calculamos la guematria de Rai (רעי), “mi prójimo”, tal y como aparece en este Salmo, descubrimos que es 280, como la de Or Jaim (אור החיים), la “luz de la vida”.

Cuando descubrimos y seguimos a esta “luz de la vida” que es nuestro pastor, estamos protegidos y bendecidos: nada nos falta.

 

 JULI PERADEJORDI

GUARDA Y RECUERDA

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Dos de los preceptos más importantes de la Torah son aquellos que nos exhortan a “guardar” y “recordar”, Shamor y Zajor (שמור וזכור). Podemos asociarlos a los dos nombres de Dios más importantes, IHWH, el Tetragrama (יהוה) y Elohim (אלהים), o sea a la Misericordia y al Rigor.

 

 

 

¿Qué es lo que hemos de guardar y recordar? El Shabbat.

Probablemente una de las características más relevantes del Shabbat sea la luz, concretamente la luz de la Torah.

Leemos en Proverbios (VI-23):

 

כי נר מצוה, ותורה אור

“Porque la vela es precepto y la Torah es luz”.

 

El Zohar (II-167 a) nos ofrecerá un delicioso comentario:

 

“Porque «la vela es precepto» es algo asociado al secreto de «guarda», como está escrito: «Guarda el día de Shabbat, para santificarlo, tal como te lo ordenó El Eterno, tu Dios» (Deuteronomio 5:12).

«Y la Torah es luz» es algo asociado al secreto de «recuerda», como está escrito: «Recuerda el día de Shabbat, para santificarlo» (Éxodo 20:8)”.

 

Si la vela es precepto y la Torah luz, podemos deducir que la Torah es la que ilumina al precepto lo cual hace que éste, cuando está unido a la Torah, sea luminoso. De este modo, por sorprendente que parezca, un precepto sin Torah es un precepto sin luz.

Podemos leer en Salmos (XIX-8):

 

מצות יהוה ברה, מאירת עינים

“el precepto de IHWH es luminoso, alumbra los ojos”.

 

En el medio de la primera parte de esta frase, Mitzvat IHWH Barah (מצות יהוה ברה), “El precepto del Eterno es luminoso” encontramos al Tetragrama (יהוה) y en la guematria Atbash de la segunda, Meirat Einaim (מאירת עינים), está la guematria Atbash de Elohim (אלהים):

 

 

מאירת = 454

עינים = 106

—————

560

 

 א  = 400

ל   = 20

ה = 5

י = 10

 ם  =  10

—————

560

 

Si calculamos ahora la guematria Sderti u ordinal de Mitsvat IHWH Barah (מצות יהוה ברה), “El precepto del Eterno es luminoso”, obtenemos:

 

מ = 13

צ = 19

ו = 2

ת = 22

 

י = 10

ה = 5

ו = 6

ה = 5

 

ב = 2

ר = 20

ה = 5

—————

112

 

Si calculamos ahora el valor numérico de la suma de las guematrias de IHWH, el Tetragrama (יהוה) y Elohim (אלהים), también obtenemos 112:

 

יהוה = 26

אלהים = 86

—————

112

 

Y una última reflexión: si “guardar” y “recordar”, Shamor y Zajor (שמור וזכור) se refieren, como hemos visto, al Shabbat y a los dos nombres de Dios, uno de los cuales es Misericordia y el otro Rigor, quizás se nos esté sugiriendo que hemos de guardar con Misericordia y recordar con Rigor. Por otra parte, y el tema daría para otro artículo, lo que hemos de recordar y guardar es aquella luz de la que gozábamos antes de nacer y que perdimos cuando caímos en este mundo.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

HAZ Y ESPERA

 

El cabalista Jaim Vital nos ha dejado un tratado denominado Shaarei Keddushah, “las puertas de la Santidad” que enseña al discípulo a ascender hasta el Ruaj haKoddesh (espíritu de santidad). ¿Por qué? Porque si bien es el hombre el que ha de dar el primer paso, nada puede hacerse sin el concurso del Ruaj haKoddesh (espíritu de santidad). Veamos cómo llegamos a esta misma conclusión a través de los proverbios y la guematria.

 

Un viejo proverbio latino nos propone una curiosa fórmula, Fac et Spera, “haz y espera”, que bien merece un sucinto comentario. Podemos relacionarlo con otros tres proverbios, otro latino que dice Fac officium, Deus providebit, y con dos célebres refranes castellanos: “A Dios rogando y con el mazo dando” y “el hombre propone y Dios dispone”.

El mensaje de nuestro proverbio podría resumirse en una idea que podemos encontrar en todas las tradiciones auténticas: el hombre ha de realizar una parte del trabajo espiritual y luego Dios realiza el resto.

En el emblema que lo ilustra vemos en lo alto al Nombre de Dios y abajo un hombre cavando, a punto de ser coronado con la Gloria y de obtener la Fortuna, representada ésta por la cornucopia.

Para profundizar en esta idea podemos dirigirnos al libro de los Proverbios (XVI-2):

 

לאדם מערכי-לב; ומיהוה, מענה לשון.

“Del hombre son las disposiciones del corazón, pero del Eterno (ומיהוה) la respuesta de la lengua”.

 

Podemos dividir el Proverbio en dos partes:

 

  1. “Del hombre son las disposiciones del corazón”, que correspondería a:

 

Fac

Fac officium

A Dios rogando

El hombre propone

 

  1. “Pero del Eterno la respuesta de la lengua”, que correspondería a:

 

Et spera

Deus providebit

y con el mazo dando

y Dios dispone

 

Si acudimos a la guematria del texto hebreo, nos encontraremos con una agradable sorpresa. La guematria de “del hombre son las disposiciones del corazón” (לאדם מערכי-לב) es 447, la misma que la de Nefesh Tov (נפש טוב), “buen ánimo”, mientras que la de “pero del Eterno la respuesta de le lengua” (ומיהוה, מענה לשון), es 623, la misma que la de Ruaj haKoddesh (רוח הקדש), “El Espíritu de Santidad”.

 

לאדם = 75

מערכי-לב = 372

———————-

447

 

ומיהוה = 72

מענה = 165

לשון = 386

———————-

623

 

נפש = 430

טוב = 17

———————–

447

 

רוח = 214

הקדש = 408

———————–

623

 

Esto nos enseña que el “buen ánimo” es capaz de provocar una respuesta por parte del Ruaj haKoddesh.

A partir de todo ello podemos decir que el secreto consiste en que el hombre haga su parte con “buen ánimo” y Dios hará la suya a través del Ruaj haKoddesh. La raíz hebrea Jarash (חרש) significa “secreto”, pero también significa “labrar”.

Los sabios han comparado todo esto con el acto de labrar la tierra para prepararla para la siembra. Pero, esta tierra, ¿no será la Torah a la que hemos de dedicar todos nuestros esfuerzos? Quizá por ello Louis Cattiaux escribía:

 

“Labremos pacientemente el Libro y su cosecha nos enriquecerá y nos nutrirá en la paz del único”.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

LA VOZ DE LA SANGRE

Sostenía Louis Cattiaux que “La luz de nuestros corazones grita hacia Dios a través de las tinieblas del cuerpo que la aprisionan”.

La idea de que la luz “grita” es en principio incomprensible, pero deja de serlo cuando averiguamos de qué luz se trata y qué es en realidad “gritar”.

 

 

En hebreo, “gritar” es Tzaak (צעק) y su guematria Raguil 260. Se trata de la guematria del Tetragrama, el nombre de Dios, multiplicada por 10.

 

צ = 90

ע = 70

ק = 100

———-

260

 

Vemos, pues, que hay una relación de sintonía entre el grito que surge de lo más recóndito de nosotros mismos, desde lo más profundo del corazón, y Dios. De hecho, éste es el fundamento de la oración. Oramos cuando el alma grita.

La primera vez que encontramos la raíz Tzaak (צעק) en la Torah es en Génesis IV-10:

 

ויאמר, מה עשית; קול דמי אחיך, צעקים אלי מן-האדמה

“Y dijo: ¿qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano grita hacia mí desde la tierra”.

 

Este versículo nos permite asociar a “la luz de los corazones” con “la voz de la sangre”. El corazón físico es precisamente el órgano que bombea la sangre. Esta voz o esta luz están prisioneras en nosotros y claman (otro de los significados de Tzaak (צעק)) por ser liberadas.

¿A qué se parece la cosa? A alguien que está prisionero en un pozo y grita desesperadamente para que alguien lo ayude a salir desde afuera. Gritar es lo único que puede hacer. El Talmud de Babilonia (Berajoth 5 b) nos enseña que “el prisionero no puede liberarse a sí mismo de la cárcel”. Por eso grita pidiendo ayuda. Pero, ¿en qué consiste su grito?

La etimología latina del verbo “gritar” nos va a ayudar a entenderlo.

“Gritar” procede del latín quiritare, que significa “buscar”, “invocar”, “pedir ayuda”. Esta etimología está relacionada con la de la palabra francesa “quête”, búsqueda.

La luz que grita o la sangre que clama son una misma cosa: la chispa divina enterrada en el hombre que busca florecer y manifestarse.

 

JULI PERADEJORDI

EL PERFUME SENCILLO DEL JARDÍN DEL EDÉN

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Las cosas complicadas huelen mal porque la complicación, como la prisa, son inventos del diablo. Por el contrario, los sabios sostienen que “la simplicidad es el sello de la verdad (Simplex sigillum veri)”, y es que la verdad, Emet (אמת) es lo que más molesta al diablo.

 

 

 

“La simplicidad es el sello de la verdad (Simplex sigillum veri)” es un axioma alquímico que inmortalizó el gran Cosmopolita en su Nueva Luz Química (1691). Mucho más tarde, Ludwig Wittgenstein retomaría esta idea y la daría a conocer al público profano. Rhumelius, un espagirista seguidor de Paracelso opinaba que la naturaleza es simple y “no necesita revestirse de florituras”, y otro misterioso alquimista, que firmaba sus obras con el pseudónimo de Douzetemps, fue más lejos al decir:

 

“La simplicidad es el sello de la verdad y también es la llave para abrirla”.

 

En hebreo algo simple es algo Pashut (פשוט) y la guematria de esta palabra es 395:

 

פ = 80

ש = 300

ו = 6

ט = 9

———-

395

 

Este número es harto revelador pues coincide con la guematria de Neshamah (נשמה), “alma”:

 

נ = 50

ש = 300

מ = 40

ה = 5

———-

395

 

Según un sabio chino “la vía es simple, pero el corazón de los hombres es complicado”, algo que podríamos entender como “la vía es simple, pero el alma de los hombres es complicada”. Simplicidad y humildad van cogidas de la mano, y Louis Cattiaux insistirá en que “la complicación engendra la locura y la muerte inextricables”.

Una Tosefta al tratado de Nazir (IV) nos enseñará que:

 

“Cuanto más clara y sencillamente pueda expresarse una idea, más verdadera es”.

 

Y podríamos añadir: “cuanto más clara y sencilla es una cosa, mejor huele”. ¿Por qué?

Porque 395, la guematria de Pashut (פשוט) es la misma que la de Reaij Gan Eden (ריח גן עדן), “el perfume del Jardín del Edén”:

 

ריח = 218

גן = 53

עדן = 124

————-

395

 

Pero hay aún más, si calculamos la guematria Atbash de Neshamah (נשמה), obtenemos 111:

 

נ = 9

ש = 2

מ = 10

ה = 90

———–

111

 

 

Se trata de la guematria Shemi de Alef (א), la letra que representa la simplicidad:

 

א = 1

ל = 30

פ = 80

———-

111

 

Y curiosamente la Alef (א) es la primera letra de Emet (אמת), “verdad”, por lo cual es su sello y también la llave para abrirla.

 

JULI PERADEJORDI

FUERTE COMO LA MUERTE

VI.EL ENAMORADO (L'Amoureux) | Tarot: El camino del Loco  15 Tarot – Sol en Escorpio – Arcano XIII – Juan C G Otón | El ...

 

 

Uno de los pasajes más conocidos del Cantar de los Cantares del sabio rey Salomón sostiene que “es fuerte el amor como la muerte”. ¿Cómo podemos comparar lo que da vida con lo que acaba con ella? Veamos qué nos enseñan al respecto el Tarot y la guematria.

 

 

 

 

El Talmud, en el tratado de Baba Batra (10 a) nos enseña:

 

“El miedo es resistente, pero el vino puede expulsarle; el vino es una fuerza, pero el sueño lo neutraliza. La muerte es la más fuerte de todas las cosas”.

 

Sin embargo, Salomón sostiene que “es fuerte el amor como la muerte”. ¿En qué quedamos?

Para poder profundizar en las sabias palabras de Salomón, hemos de dirigirnos al texto hebreo de Cantar de los Cantares (VIII-6).

 

כי-עזה כמות אהבה

“Es fuerte el amor como la muerte”.

 

 

Como es bien sabido, la carta de la Muerte del Tarot es una carta que no lleva nombre (a la muerte no hay que nombrarla), pero sí lleva un número: el 13. Este número, que siempre se ha relacionado con la mala suerte, es el número de la muerte. La Muerte separa, desune, como nos indica la guadaña que está separando lo masculino de lo femenino.

La carta que representa al Amor, L’AMOVREVX, lleva el número 6. Este número corresponde a la letra Vav (ו), equivalente a nuestra V, que es la letra que se utiliza para unir, para juntar dos palabras o dos cosas, por eso se la conoce como la Vav copulativa.

Resulta curioso observar que si a AMOVREVX le quitamos las dos letras V, que corresponden a la Vav (ו), nos quedan dos palabras: AMO y REX, o sea “amo al rey”. ¿A qué rey? ¡A Salomón que nos ha cantado el amor!

La letra Vav (ו) desarrollada puede escribirse Vav Alef Vav (ואו). Si calculamos su valor numérico, descubrimos que es 13:

 

ו = 6

א = 1

ו = 6

——–

13

 

Si calculamos la guematria de Ahavah (אהבה), “amor”, descubrimos que también es 13. Los cabalistas nos explican que este número también es la guematria de Ejad (אחד), “uno”, porque el amor es lo que une.  Por eso es “tan fuerte” como la muerte.

Finalmente, si calculamos la guematria Parati de haAhavah (האהבה), “el amor”, obtenemos 80:

 

ה = 25

א = 1

ה = 25

ב = 4

ה = 25

———-

80

 

Se trata de la guematria Sderti de Atza kaMavet (עזה כמות), “fuerte como la muerte”.

 

ע = 16

ז = 7

ה = 5

 

כ = 11

מ = 13

ו = 6

ת = 22

———-

80

 

JULI PERADEJORDI