ABRAHAM ES BENDICIÓN COMO ES BENDICIÓN LA LLUVIA

Todos conocemos aquel pasaje en el que Dios le dice a Abraham (Génesis XII-2) que lo bendecirá y agrandará su nombre. Como nos enseña la cábala, lo hará a través de la letra He, la letra con la que había creado el mundo.

El texto de Génesis es el siguiente.

ואעשך, לגוי גדול, ואברכך, ואגדלה שמך; והיה, ברכה

Veamos algunas de las opiniones de los sabios.

“Y te convertiré en una gran nación; y te bendeciré y engrandeceré tu nombre, y serás bendición”.

Para Rabbí Iudán significa que a Abraham se le atribuye una de las dieciocho bendiciones. Y efectivamente una de éstas es la denominada “Escudo de Abraham”, donde se dice “Bendito seas tú, Eterno, escudo de Abraham”.

Rabbí Abahu nos regala sin embargo otro comentario acaso menos sencillo, pero muy enjundioso. Escribe (Bereshit Rabbah XXXIX-11):

“El texto (de Génesis XV-5 que dice «Contempla, ahora, en dirección al cielo, y cuenta las estrellas, ¡si es que puedes contarlas!»)  no dice “el cielo” (como traducen algunos) sino “en dirección al cielo”.

Veamos la diferencia. “Al cielo” sería haShamaim (השמימ), pero el texto dice haShamaimah (השמימה) y la última letra He (ה) indica dirección. Para Rabbí Abahu esta última He (ה) es la letra con la que Dios creó el mundo y la letra que le fue añadida al nombre de Abraham. Y agrega este sabio:

“La guematria de tu nombre (cuando ya contiene esta He) es la misma que la de la expresión Vaabareja (ואברכך), “te bendeciré” (añadiéndole 1 por el Kollel).

א = 1

ב = 2

ר = 200

ה = 5

ם = 40

—————–

248 + 1 = 249

ו = 6

א = 1

ב = 2

ר = 200

כ = 20

ך = 20

————

249

Otro comentarista menos conocido subraya la importancia del 249 frente al 248 señalando que Abraham era bendición como es bendición la lluvia. También se apoya en la guematria y nos enseña que el valor numérico de Matar (מטר), “lluvia”, es 249:

מ = 40

ט = 400

ר = 200

———–

249

JULI PERADEJORDI

INTERROGA LOS DÍAS ANTIGUOS

Uno de los grandes misterios de la cábala es saber qué había antes del Bereshit, antes de la creación. Los diversos midrashim nos aportan varias explicaciones, pero vamos a ver una nueva, basada en la guematria.

Leemos en Deuteronomio (IV-32):

כי שאל-נא לימים ראשנים

“De hecho, interroga los días antiguos”.

¿A qué se está refiriendo? Los sabios nos enseñan que “los días antiguos” son los seis días del Génesis. El Midrash y el Zohar se apoyan en este versículo para explicar que podemos inquirir sobre estos seis días, Maasé Bereshit, pero no acerca de lo que había antes.

Pero va a ser el Talmud (Jaguigah 11 b) quien nos desvele el secreto de estas palabras. Los sabios talmúdicos se apoyan en una sutileza: el texto de Deuteronomio dice “interroga”; no dice “interrogad”. Por esta razón se deduce que se refiere a una sola persona. Esta página del Talmud nos enseña que una persona puede hacer preguntas a propósito de Maasé Bereshit, pero dos personas no. Antes de la creación era la unidad, después vino la multiplicidad.

Sin embargo, se nos ocurre otra interpretación recurriendo al mismo libro del Deuteronomio, está vez al capítulo XXXIII-4:

תורה צוה-לנו, משה

“La Torah que nos ordenó Moisés”.

Si calculamos la guematria de los dos versículos veremos que es la misma:

כי = 30

שאל-נא = 382

לימים = 130

ראשנים = 601

—————–

1143

תורה = 611

צוה = 101

לנו = 86

משה = 345

—————

1143

De todo ello podemos deducir que cuando se nos invita a “interrogar los días antiguos”, en realidad se nos está exhortando a interrogar la Torah. ¿Por qué?

Como podemos leer en Bereshit Rabbah (I-4):

“Seis cosas precedieron a la creación del mundo”

Una de estas cosas era la Torah ya que (Proverbios VIII-22) dice:

יהוה-קנני, ראשית דרכו

“El Eterno me creó en el principio de Su camino…”

JULI PERADEJORDI

LA RISA DEL CIELO

God as Infinite Light: The Mystical Experience

En el tratado talmúdico de Eruvin (86 a) se nos explica cómo se conoce el carácter verdadero de un hombre. Son cuatro cosas que veremos a continuación, y sin duda la más importante de todas ellas es la última, el sentido del humor.

Afirmaba un cabalista de cuyo nombre no consigo acordarme que “la luz es la risa del cielo”. Esta idea la retomaría Marsilio Ficino pero sobre todo Fray Luis de León, criptojudío, nativo de Belmonte, localidad en la que hubo criptojudíos hasta los años 80 del siglo pasado.

Esta asociación risa/luz podemos vislumbrarla en una conocida página del Talmud que dice así:

א”ר אילעאי בשלשה דברים אדם ניכר בכוסו ובכיסו ובכעסו ואמרי ליה אף בשחקו

“Dijo Rabbí Eilai: en cuatro cosas el hombre es conocido, en su copa, en su bolsillo y en su enfado, y hay quien dice: también en su risa”.

Las tres primeras cosas, “su copa” Kuso (כוסו), “su bolsillo” Kisó (כיסו) y “su enfado” Kaasó (כעסו), nos están regalando un precioso juego de palabras. Podemos relacionarlas con las tres primeras letras de la palabra Pardes (פרדס). La cuarta cosa, “su risa”, Shojkó (שחקו) correspondería a la letra Samej (ס) de Pardes (פרדס) o sea al Sod, el sentido más recóndito, y haría alusión al más profundo de los misterios: la Luz ilimitada, Or Ein Sof (אור אין סוף).

Cuando calculamos la guematria de esta expresión obtenemos 414:

אור = 207

אין = 61

סוף = 146

————

414

 Cuando calculamos la guematria de “su risa”, Shojkó (שחקו), nos encontramos con el mismo resultado:

ש = 300

ח = 8

ק = 100

ו = 6


414

“Su risa”, Shojkó (שחקו), la Luz ilimitada, Or Ein Sof (אור אין סוף), es la risa del cielo. Vemos así que el cielo no tiene ni copa, ni bolsillo ni enfado, pero sí goza de un gran sentido del humor.

JULI PERADEJORDI

VIVIR PARA VER

Angels… The Burning Ones – Bonnie Saul Wilks

“Vivir para ver” es un antiguo proverbio castellano que en realidad procede a su vez de un proverbio sefardí que podemos encontrar en la pág. 53 del Diccionario Akal del Refranero sefardí de Jesús Cantera, que dice: “Bibir y ver”. Vamos a ver cómo el original sefardí es más enjundioso que su versión castellana.

En primer lugar, recordemos una de las expresiones más frecuentes en el Zohar que se suele traducir por “ven y ve”: Ta Jatzei (תא חזי), pero que literalmente es “ven ve”. En ella no aparece la Vav (ו) copulativa que se traduce por “y”, porque como nos enseñan los sabios, “venir” y “ver” son aquí dos cosas simultáneas. Se trata de una manera de ver las cosas que ciertamente choca con nuestra visión dualista de la vida.

Lo mismo ocurre, en cierto modo con “vivir” y “ver”. Vivimos para alcanzar el “ver”, y sólo cuando esto ocurre vivimos realmente, integralmente. Ese es el sentido de la vida en este planeta.

“Vivir” no es vegetar en este bajo mundo, sino participar de esa experiencia maravillosa llamada Jaim (חיים), “vida”, por medio de la visión. Este “vivir ver” sería el camino, Derej (דרך). En esta palabra adivinamos un proceso en el que la letra Dalet (ד) se va puliendo por arriba a la derecha para derivar en Resh (ר), una Resh (ר) que se prolongará hacia abajo en la forma de la Jaf Sofit (ך). Esta última letra, que es la última de la palabra Baruj (ברוך), “bendito”, evoca a la bendición que baja.

“Vivir” en hebreo es Jai (חי) y esta palabra también se refiere al Dios viviente.  “Ver” es Raa (ראה).

Cuando sumamos la guematria de Jai (חי), 18, a la de Raa (ראה), 206, obtenemos 224, o sea la guematria de Derej (דרך), “camino”.

JULI PERADEJORDI

Cábala, guematria, Juli Peradejordi, Talmud, Zohar, camino

ANULAR LAS PREOCUPACIONES

OTRAS OBRAS MAESTRAS DE MAIMÓNIDES

El post que publicamos la semana pasada (https://wp.me/p2Xmky-XX) ha sido ampliamente acogido e incluso comentado por varios lectores. De entre todos hemos de destacar un pertinente comentario que nos regala Belkis R. desde Miami. Se resume en algo muy sencillo: hemos de anular las preocupaciones para que se conviertan en alegría.

Veíamos en Proverbios XII-25:

 דאגה בלב-איש ישחנה

“La congoja en el corazón del hombre lo abate; mas la buena palabra lo alegra”.

La palabra Dagah (דאגה), que se suele traducir por “congoja”, tiene por primer sentido en el diccionario “preocupación”, y de hecho así es como lo traduce Belkis. También podría traducirse por “desasosiego” o por “inquietud”. La raíz Daag (דאג) significa “inquietarse”, “preocuparse”.

¿Por qué abate la preocupación a los hombres? La guematria de Dagah (דאגה), “preocupación”, es 13, y este número se relaciona tradicionalmente con la decimotercera letra, la Mem (מ) y con la muerte. Pero, como veremos, el 13 tiene también otros significados.

ד = 4

א = 1

ג = 3

ה = 5

——–

13

Habrá quien dirá que el sentido de Shajah (שחה) es “encorvar”, “hacer bajar la cabeza”, incluso “humillar”, “avergonzar”, pero no “abatir” en el sentido de “matar” que se le da en castellano. Y es aquí donde nos parece harto pertinente el comentario de Belkis:

“Si tiene una preocupación deberá intentar reducirla, anularla, así la cosa buena, la buena palabra, convertirá la preocupación en alegría”.

El Talmud, en el tratado de Baba Metzia (58 b) ya nos advierte que avergonzar a alguien es equivalente a matarlo:

“Rav Najman bar Itzjak: cualquiera que humilla a otro en público, es como si estuviera derramando sangre”.

Por ello, los sabios nos exhortan a no insultar ni humillar a nadie.

Para “convertir la preocupación en alegría”, que es de lo que se trata, vayamos más allá del 13, hasta el 14, que es la guematria de Badaj (בדח), “estar alegre”, “divertirse”.

ב = 2

ד = 4

ח = 8

———-

14

Pero lo más sorprendente ocurre cuando a Shajah (שחה) le añadimos una letra Mem (מ): obtenemos Simjah (שמחה), “alegría”. Y esta Mem (מ), decimotercera letra del alfabeto, nos envía a otro concepto simbolizado por el 13: Ahavah (אהבה), “amor”, palabra cuya guematria también es 13. Para reducir y anular las preocupaciones hay un único secreto: el amor, Ahavah (אהבה).

JULI PERADEJORDI

Talmud, guematria, Juli Peradejordi, Torah, Ahavah, Zohar, cábala

¿POR QUÉ PUEDE VIVIR EL HOMBRE HASTA LOS 120 AÑOS?

Hilel, Shamai y la pérdida del Mesías ~ Tercer Angel

Apoyándose en lo que nos dice la Torah a propósito de Moisés, que vivió 120 años, algunos afirman que ésta es la edad máxima que puede vivir un hombre. Ha habido sin embargo algunas excepciones, mínimas, que desmentirían esta enseñanza.

El principal problema cuando tomamos al pie de la letra los símbolos o los números que aparecen en la Torah, es que corremos el riesgo de equivocarnos estrepitosamente. Leemos en Proverbios XII-25:

דאגה בלב-איש ישחנה; ודבר טוב ישמחנה

“La congoja en el corazón del hombre lo abate; mas la buena palabra lo alegra”.

Cuando hablamos de Davar Tov (דבר טוב), “buena palabra”, estamos hablando de la Torah, que es el antídoto de la congoja en el corazón, lo que “abate” al hombre, o sea lo que lo mata antes de los 120 años.

El número 120 que, efectivamente, corresponde a los años que según Deuteronomio (XXXIV-7) vivió Moisés, es un número simbólico que no sólo indica plenitud, sino también la unión de los dos nombres de Dios principales, el Tetragrama y Elohim.

Cuando calculamos la guematria de Meah veEsrim (מאה ועשרים), “ciento veinte”, vemos que es 672:

מאה = 46

ועשרים = 626

—————

672

Se trata, como hemos dicho, de la suma de la guematria del Tetragrama (יהוה) que es 26 a la de Elohim (אלהים) dándole a la Mem Sofit (ם) el valor de 600:

יהוה = 26

אלהים = 646

—————–

672

Pero, nos preguntaremos, está muy bien que Moisés viva 120 años, ¿pero los demás hombres por qué? ¿Para qué?

Un sencillo cálculo guemátrico nos lo va a descubrir: para estudiar Torah (תורה). Cuando sumamos 611, la guematria de Torah (תורה) a 120, por los 120 años, obtenemos 731. Se trata de la guematria de Dagah beLev Ish Iashtenah (דאגה בלב-איש ישחנה), “la congoja del corazón del hombre lo abate”, la cita de Proverbios por la que comenzábamos estas reflexiones.

El estudio de la Torah, la “buena palabra” Davar Tov (דבר טוב) de la que nos habla la segunda parte del versículo, es lo que nos permite combatir la congoja del corazón. Por eso el hombre puede vivir hasta los 120.

דאגה = 13

בלב = 34

איש = 311

ישחנה = 373

—————-

731

JULI PERADEJORDI

CUANDO UNO SE SIENTA EN LA SILLA

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x

Sentarse es un poderoso acto simbólico, como podemos apreciar en numerosas representaciones religiosas de todas las religiones. En el judaísmo adquiere una importancia especial ya que debe relacionarse con el estudio de la Torah, como veremos a la luz de la guematria.

Rabbí Najman de Brezlev realizó una afirmación sorprendente que sus discípulos declararon no entender: Cuando uno se sienta en la silla, uno es un hombre. Sus palabras, en Iddish, eran las siguientes:

Az min zitst of der shtil, demult iz min a mentsh!

Una primera interpretación, a todas luces superficial y profana, nos dirá que sólo los hombres son capaces de sentarse en una silla. Los animales no pueden hacerlo. Alguien objetará que quizá los primates… Pero esa es otra historia.

Traduzcamos esta frase al hebreo:

כשאתה יושב על הכיסא אתה גבר

En hebreo, sentarse es Ioshev (יושב) y Ieshev (ישב) es “aclarar”, “comentar”, “explicar”. ¿Qué tendrá que ver sentarse con explicar? ¿Explicar qué?

Cuando hablamos de “sentarnos” no nos referimos a sentarnos en un bar para hacer el aperitivo, sino de sentarnos para estudiar. Gracias al estudio se puede explicar lo estudiado. En el caso que nos ocupa, la guematria Sderti u ordinal de Al haKisse (על הכיסא), “en la silla”, 70, nos desvela que se trata del Sod, del secreto:

ע = 16

ל = 12

ה = 5

כ = 11

י = 10

ס = 15

א = 1

————

70

ס = 60

ו = 6

ד = 4

———–

70

Sin embargo, el objeto del estudio nos lo va a descubrir la guematria de Atah Guever (אתה גבר) “eres un hombre”, 611:

אתה = 406

גבר = 205

————–

611

Se trata de la misma guematria que Torah (תורה):

ת = 400

ו = 6

ר = 200

ה = 5

———–

611

Lo que diferencia al verdadero hombre de los animales no es tanto que sea capaz de sentarse en una silla o en un trono, como que sea capaz de hacerlo para estudiar la Torah, y este estudio es el que hace de él un verdadero hombre. Entonces se convierte en una lámpara Menorah (מנרה), para sus semejantes pues cuando sumamos la guematria de Guever (גבר), “hombre”, 205, a la de Limud (לימוד), 90, obtenemos 295, la guematria de Menorah (מנרה).

JULI PERADEJORDI

UNO DE LOS LIBROS MÁS DELICIOSOS QUE HAN CAÍDO EN MIS MANOS

Acabo de leer uno de los libros más deliciosos que han caído en mis manos en los últimos diez años. Su autor es un jovencito de 101 años de edad que fue fiscal en el juicio de Nuremberg, alguien que tuvo ocasión de presenciar las atrocidades más crueles del genocidio nazi y que sin embargo ha conservado un sentido del humor y una alegría de vivir que logra transmitir en su libro. Y lo hace con una humildad y con una sencillez que resultan contagiosas.

TRES TESOROS

GRAAL - Definición y sinónimos de Graal en el diccionario italiano

Louis Cattiaux nos ha dejado una frase enigmática que vamos a intentar elucidar a la luz de la cábala y de la tradición griálica: “Sembremos el libro como sembramos nuestros corazones”. ¿Qué tendrán en común el libro, el corazón y la siembra? Las tres cosas parecen referirse a algo esencial.

Aunque normalmente lo ignoramos, tenemos tres tesoros: la copa (y por extensión el vino que abre los corazones), el libro (espejo del alma) y la semilla que nos da la posibilidad de perpetuarnos.  En Occidente, la copa se ha asociado siempre con un símbolo de orígenes remotos: el Grial. Entre las diversas etimologías que se han adjudicado a la misteriosa palabra “Grial”, dos de ellas se perfilan como las más verosímiles: Grasale, que significa “vasija” y Gradale, que quiere decir “libro”. ¿Qué tendrá que ver una vasija con un libro? La vasija, o lo que es lo mismo, la copa, sirve para recibir la gracia. De ahí también la denominación de Grasale, que podemos relacionar con “grasa”, o sea “gracia”, e incluso la de Gratialis donde la palabra Gratia es más evidente. Esta palabra procede del griego crátera, y al principio el Grasale tenía más la forma de un plato hondo, de una escudilla, que de una copa.

En hebreo “copa” se dice Kos (כוס) y su guematria Sderti u ordinal es 32:

כ = 11

ו = 6

ס = 15

—————

32

Se trata de la guematria Raguil de Lev (לב), “corazón” con lo que queda establecida la identificación entre la copa y el corazón, algo que no ignoraban los maestros naiperos que hacían equivaler las copas de las barajas españolas con los corazones de las barajas francesas.

           ל  = 30              

ב = 2

————–

32

La guematria Raguil de Kos (כוס) es 86:

כ = 20

ו = 6

ס = 60

———–

86

Y finalmente, si examinamos la palabra Sefer (ספר), “libro”, vemos que su centro, su “corazón”, lo ocupa a letra Peh (פ). Esta letra se escribe Peh He (פה) y su guematria Shemi es 85. Añadiendo 1 por el Kollel, nos encontramos con 86, la guematria Raguil de Kos (כוס).

En hebreo “semilla”se dice Tzera (זרע). Si sumamos la guematria de Kos (כוס) “copa” a la de Tzera (זרע), “semilla” , y a la de Sefer (ספר), “libro”, obtenemos 703.

ז = 7

  ר= 200

ע = 70

————–

277

ס = 60

  פ= 80

ר = 200

——————————

340

86 + 277 + 340 = 703

Cuando sumamos estos tres números, obtenemos 703, o sea la guematria de Otzarot (אוצרות), “tesoros”:

 

א  = 1

ו  = 6

צ  = 90

ר  = 200

ו  = 6

ת  = 400

………………….

703

Y ésta es la desconocida historia a la que nos referíamos al principio de estas reflexiones: la copa, el libro y la semilla.

JULI PERADEJORDI

LA PALOMA Y LA SERPIENTE

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La primera mentira que se dijo en el mundo la formuló la serpiente cuando le aseguró a Eva que Adán y ella no morirían porque comieran del fruto prohibido. Pero Louis Cattiaux escribía que si “la mujer introdujo la muerte en el mundo, está destinada a borrarla”.

El texto de Génesis (III-4) es taxativo:

לא-מות

“No moriréis”.

Los sabios nos enseñan que este “no moriréis” se refiere a la mujer. En efecto, la guematria de Lo Mot (לא-מות) es 477 y coincide con la guematria de Ishah (אשה), “mujer”:

לא = 31

מות = 446

477

א = 111

ש = 360

ה =    6

————–

477

Cuando Dios decide crear a la mujer, la Torah la presenta a Adán como una “ayuda frente a él”:

עזר כנגדו

Si calculamos la guematria Raguil de KeNegdo (כנגדו), vemos que es 83.

כ = 20

נ = 50

ג = 3

ד = 4

ו = 6

———

83

Leemos en el Génesis Rabbah (XIX-1):

“Rabbí Shimon Eleazar dijo: era como un camello. De un gran bien quedó privado el mundo, pues de no haber sucedido así, el hombre se habría servido de él para enviar sus mercancías, confiado en que iría y volvería.

Estas palabras nos recuerdan a un animal que de algún modo es la antítesis de la serpiente y por lo tanto del camello: la paloma. Recordemos a las palomas mensajeras de las cuales se sirve el hombre para enviar un mensaje y que luego regresan. De hecho, Ionah (יונה), además de “paloma” también quiere decir “mujer amada”. Cuando calculamos el Millui de la guematria de Ionah (יונה), “paloma”, vemos que también es 83.

י (וד) = 10

ו(יו) = 16

נ (ונ) = 56

ה  (א) = 1

————-

83

Vimos que Cattiaux decía que la mujer introdujo la muerte en el mundo y que “está destinada a borrarla en el hombre con la ayuda de Dios”. Esta ayuda de Dios es la paloma, el antídoto de la serpiente.

JULI PERADEJORDI

EL ÁRBOL, EL JARDÍN Y LA MUERTE

El relato de la creación comienza dibujándonos un idílico vergel donde encontramos a un árbol un tanto enigmático, “que está en medio del jardín”. Si como afirman los sabios, “todo está en el hombre”, ¿qué es el árbol?, ¿qué es el jardín? Veamos cuál es la relación entre el hombre y el árbol y el jardín.

Nos enseñan los cabalistas que e primer hombre estaba destinado a ser inmortal, pero su desobediencia lo arrastró hasta la muerte. Leemos en Génesis (III-3):

ומפרי העץ, אשר בתוך-הגן-אמר אלהים לא תאכלו ממנו, ולא תגעו בו:  פן-תמתון.

“Del fruto del árbol que está en el centro del jardín, Dios ha dicho: “No comeréis de él y no lo tocaréis, para que no muráis”.

Su existencia quedó limitada a nada más y nada menos que 1000 años. Sin embargo, el buen Adán se enteró que en el futuro el rey David moriría nada más nacer y decidió regalarle 70 años de su propia vida. Comentándolo, el Zohar (I-91 a) dice:

“Y éste es un misterio de la sabiduría, porque David no posee sino los setenta años del Primer Hombre. Y todo es un misterio de la sabiduría: y todo lo de abajo, todo es de acuerdo con el misterio de lo de lo Alto”.

¿Por qué insiste el Zohar en la palabra “misterio”, Sod (סוד)? Sin duda porque la guematria de esta palabra también es 70:

ס = 60

ו = 6

ד = 4

———-

70

Cuando sustraemos esta cantidad a los años que le correspondía vivir a Adán, obtenemos efectivamente 930, y hay un versículo del Génesis en el que aparece sugerida esta cantidad: Cuando Dios decide que no es bueno que el hombre está solo (Génesis II-18):

ויאמר יהוה אלהים, לא-טוב היות האדם לבדו

“Y dijo IHWH Elohim, no es bueno que el hombre (Adam) esté solo”.

ויאמר = 257

יהוה = 26

אלהים = 86

לא-טוב = 48

היות = 421

האדם = 50

לבדו = 42

————–

930

El libro del Deuteronomio (XX-19) compara al hombre con un árbol del campo:

כי האדם עץ השדה

Este versículo hace que Rabbí Zeira (Pirkei dRabbi Eliezer, cap. XIII) concluya que el árbol que estaba en medio del jardín del Edén es el hombre. Apoyándose esta vez en Cantar de los cantares (IV-12), este sabio llegará a otra interesante conclusión:

“En medio del jardín” no es más que un eufemismo. Lo que está en medio del cuerpo es lo que está en medio del jardín, que es lo que está en medio de la mujer pues el jardín no es sino la mujer”.

El texto hebreo que se traduce como “en medio del jardín” es Betoaj haGan (בתוך-הגן). Cuando calculamos su guematria, descubrimos que es 486:

בתוך = 428

הגן = 58

————–

486

No enseñan los sabios que se trata de la guematria shemi de Lev (לב), “corazón”, el órgano que se considera el centro del cuerpo.

למד = 74

בית = 412

————-

486

Por otra parte, si calculamos la guematria de Etz haSadé (עץ השדה), “árbol del campo”, vemos que es 474:

עץ = 160

השדה = 314

—————–

474

Se trata de la guematria de Daat (דעת), “conocimiento”.

ד = 4

ע = 70

ת = 400

————

474

Dado que el sentido real de Daat (דעת), “conocimiento” no es intelectual, como suele creerse, sino carnal, coincidimos con Rabbí Zeira en que nos hallamos ante un eufemismo. De ahí que en el principio del capítulo IV de Génesis leamos:

והאדם, ידע את-חוה

“Y Adán conoció a Eva”.

Sabemos que Eva es el arquetipo de la mujer, de esa mujer que, según el libro del Eclesiastés, (VII-26) es “más amarga que la muerte”. Si calculamos la guematria Shemi de Javah (חוה), “Eva”, descubrimos que es 446:

חית = 418

ויו = 22

הא = 6

—————

446

Se trata de la guematria de Mavet (מות), “muerte”:

מ = 40

ו = 6

ת = 400

————-

446

Adán dejó de estar solo, “comió” de este árbol, y dejó de ser inmortal.

JULI PERADEJORDI

Cábala, Torah, Juli Peradejordi, guematria, Zohar, Talmud

DE PERROS, ASNOS Y SERPIENTES

La lámina denominada “Il Misero” del famoso Tarot de Mantegna esconde un montón de enseñanzas muy interesantes. Utilizaremos la cábala y la guematria para descubrir qué significan los dos perros que aparecen en ella.

Una de las primeras cosas que llaman la atención de este bello grabado es la presencia de dos perros (en la mayoría de Tarots sólo aparece uno), uno de los cuales está atacando a nuestro personaje y otro que le está ladrando, como si quisiera llevarlo por el buen camino. Estos dos perros corresponden a las dos inclinaciones, la Buena Inclinación y la Mala Inclinación, Ietzer haTov y Ietzer haRa.

El Zohar (III-63 b) nos brinda una curiosa enseñanza a propósito del perro difícil de interpretar si no es a la luz de la guematria:

“Si arrojas un hueso a un perro, lamerá el polvo de tus pies”.

Una interpretación superficial nos informará que cuando damos algo a alguien, seguidamente nos manifestará su agradecimiento. Pero esta sentencia zohárica es mucho más profunda. Sabemos por la Torah que lamer el polvo no es propio de los perros, sino de la serpiente. El texto de Génesis (III-14) dice a propósito de este animal:

“sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida”.

Cuando arrojamos un hueso a un perro y éste “lame el polvo”, se convierte en algo maligno como es la serpiente. Deja de representar al Ietzer haTov, “la Buena Inclinación” y se convierte en el Ietzer haRa, “la Mala Inclinación”.

Perro en hebreo se dice Kelev (כלב), y su guematria es 52. Hueso es Etzem (אצם), y su guematria 131.

Si calculamos la guematria atbash de Najash (נחש), “serpiente”, obtenemos 71:

נ = 9

ח = 60

ש = 2

—————-

71

Sumando 71 + 52 + 131 obtenemos 254

Pero aparte de la serpiente hay otro animal que se también considera maligno y que representa a la Mala Inclinación: el asno, Jamor (חמור).

Cuando calculamos la guematria de Jamor (חמור) obtenemos 254:

ח = 8

מ = 40

ו = 6

ר = 200

254

Para algunos autores la conocida imagen del Mesías montado en un asno representaría al espíritu que domina a la materia (en realidad Jomer (חמר) quiere decir materia), aunque sería más correcto decir que se trata del Ietzer haTov en su máxima manifestación que está domeñando al Ietzer haRa. Esta antagonía la encontramos también en la guematria de Mashiaj (משיח), 358, que es la misma que la de Najash (נחש), “serpiente”.

JULI PERADEJORDI

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EL VENENO DE LA DUDA

discarding images — Eve and the Serpent Giovanni Boccaccio, Des cas...

En el cuerpo humano, la cabeza está situada en un extremo y los pies en el otro. En medio, protegido por las costillas, se encuentra el corazón. Lo que hagamos con la cabeza o con los pies irán, pues, a lo exterior, a la superficie de las cosas, mientras que lo que hagamos con el corazón apuntará a nuestro centro.

Sostenía Louis Cattiaux que:

“Todo es posible para el creyente, nada resulta para aquel que duda”.

En el lenguaje de la cábala el arquetipo del creyente es Moisés, el Raia Mehemna. Su antagonista es Amalek (עמלק). Veamos por qué.

Uno de los personajes “malditos” de la Torah, probablemente el que más, es sin duda Amalek (עמלק), el eterno enemigo de Israel. Probablemente lo más negativo de Amalek sea que este descendiente de Esaú personifica la duda, o sea lo contrario de la Emunah (אמונה), “fe”, “creencia”, palabra de la que deriva Mehemna.

Los sabios nos enseñan que la guematria de Safek (ספק), “duda” es 240 y coincide con la de Amalek (עמלק):

ס = 60

פ = 80

ק = 100

—————-

240

ע = 70

מ = 40

ל = 30

ק = 100

————-

240

¿Cómo hacer para superar la duda y recuperar la Emunah? ¿Cómo dejar de ser alguien que duda y convertirse en un creyente?

Veamos cuál es la diferencia entre la guematria de Safek (ספק), “duda”, 240 y la de Emunah (אמונה), 102:

א = 1

מ = 40

ו = 6

נ = 50

ה = 5

———–

102

240 – 102 = 138

Se trata de la guematria de Jametz (חמץ), “levadura”, que representa a la Mala Inclinación y que está relacionada con Amalek.

ח = 8

מ = 40

ץ = 90

—————

138

Esta Mala Inclinación representada por el Jametz es la que nos hace dudar y nos impide acceder a la experiencia de la fe, de la Emunah (אמונה). El gran cabalista Iosef Chikitilla, en su Sefer haNajash, nos explica que Amalek es “la cabeza de la serpiente antigua”. La duda es su veneno, que ha inoculado en nuestras cabezas

JULI PERADEJORDI

¿POR QUÉ EL HEBREO SE ESCRIBE DE DERECHA A IZQUIERDA?

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Mucha gente se pregunta por qué el hebreo se escribe (y se lee) de derecha a izquierda, o sea en el sentido contrario a los idiomas latinos. ¿Se trata de una casualidad o hay una razón profunda? Veamos qué nos enseña la cábala.

La respuesta a esta pregunta es tan sencilla que cualquier niño de párvulos que viva en un ambiente de Torah sabrá dárnosla:

El hebreo se escribe de derecha a izquierda porque la Torah está dirigida al corazón.

Veamos, sin embargo, otras opiniones. La más extendida es que dado que las escrituras primitivas eran grabadas en piedra, al utilizarse el martillo con la mano derecha, el cincel con la izquierda y tener colocada la piedra en el centro del cuerpo, forzosamente se tenía que ir picando, por comodidad, de derecha a izquierda. Si non e vero, e ben trovato.

Sin embargo, dado que estamos hablando de una lengua sagrada, la lengua en la que fue dada la Torah, se impone buscar una explicación más profunda, menos profana.

Cuando movemos la mano derecha hacia el lado izquierdo del cuerpo, la estamos acercando al corazón. Aquí está la clave. Es bien conocida la idea, que sostienen diversos cabalistas, que la Torah, que comienza por la letra Beth (ב) y acaba por la Lamed (ל), las dos letras que forman la palabra Lev (לב), “corazón”, puede asociarse con el corazón.

Cuando unimos Iad (יד), “mano” con Lev (לב), “corazón” por medio de una letra Vav (ו) y buscamos el valor numérico resultante, nos encontramos con que es 52, como el número de lecturas semanales de la Torah que se realizan en un año.

יד = 14

ו = 6

לב = 32

————-

52

El gran sabio Bnei Isajar decía que “la Torah es el corazón del mundo”. Los cabalistas hablan de 32 caminos de sabiduría que en realidad son un solo camino: el camino del corazón. Todo lo que no lleva a él lleva a la multiplicidad, a la confusión, a la dispersión. Se escriba como se escriba.

JULI PERADEJORDI

VER PARA CREER O CREER PARA VER

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La relación entre creer, o sea dar por cierta una cosa por fe, sin haberla visto, y ver, o sea poder dar testimonio de una cosa porque sí la hemos visto, es sutil y delicada. Como en el caso del huevo y la gallina, es difícil determinar qué viene primero.

Louis Cattiaux ya planteaba esta cuestión cuando escribía:

“Es duro creer sin haber visto y, sin embargo, ¿quién puede ver sin haber creído locamente lo increíble?”.

Va a ser un texto cabalístico del siglo XIII, el Sefer haTemunah, quien nos proporcione la clave para elucidar este dilema. El texto, en exquisita traducción de Neil Manel Frau-Cortés, dice así:

“Porque todo el edificio se inicia en la fe y concluye en la figura, es decir, se fundamente en la Alef de Emunah (אמונה), “fe” y concluye en la Tav de Temunah (תמונה) “figura”.

El autor de este texto se apoya en Números (XII-7 y 8):

לא-כן, עבדי משה: בכל-ביתי, נאמן הוא

ותמנת יהוה, יביט

“Pero no es así con mi servidor Moisés; en toda mi casa él es el confiado (נאמן)”.

“La figura del Eterno (תמנת יהוה) él contempla”.

De las palabras de Cattiaux se vislumbra que aquello que creemos condicionará la que podamos ver: nuestras propias creencias determinarán la luz o la oscuridad con que nos encontremos en la vida. De las palabras del Sefer haTemunah se deduce que si Moisés “vio” fue porque era un hombre de fe. El texto dice que era “confiado”, en hebreo Neeman (נאמן), de Emunah (אמונה), “fe”.

JULI PERADEJORDI

HONRARÁS A TU PADRE Y A TU MADRE

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Sin ninguna intención de rechazar el sentido literal y obvio de ese mandamiento, en un momento de la historia en que ya no es tan obvio, quisiéramos aventurar una interpretación distinta.

Afirman los cabalistas que antes de la caída había una luz de la cual Adán se alimentaba y gracias a la cual podría contemplar el mundo de un extremo a otro. Se trata de Or haGanuz (אור הגנוז), “la luz reservada”. Esta luz estaría en cierto modo oculta en las letras del alfabeto, que comienza por la letra Alef (א) y acaba por la Tav (ת), formando la palabra Et (את). Encontramos dos veces a Et (את), refiriéndose a nuestro padre y a nuestra madre, en Éxodo (XX-12):

כבד את-אביך, ואת-אמך-למען, יארכון ימיך, על האדמה, אשר-יהוה אלהיך נתן לך.

“Honra a (את) tu padre y a (ואת) tu madre, para que se alarguen tus días sobre la tierra que el Eterno, tu Dios, te da”.

Lo primero que solemos pensar cuando leemos este precepto es que el resultado de honrar a nuestro padre y a nuestra madre no va a ser que nos van a regalar un caramelo o un coche nuevo, sino que se alargarán nuestros días. Curioso. Kaved (כבד), “honra” procede de la raíz Koved (כבד), que significa “peso”. El órgano más pesado de nuestro cuerpo, el hígado, se llama en hebreo Keved (כבד). Esto nos permite dar un giro inesperado a la interpretación del versículo:

Hemos de dar peso a nuestro padre y nuestra madre.

No se trata, evidentemente, de nuestros progenitores según la carne, sino de aquel hombre y aquella mujer interiores a propósito de los cuales Louis Cattiaux escribía:

“Es a la mujer y al hombre interiores a los que tenemos que hacer emerger del caos, mediante la ayuda de la gracia que abre y del amor que fecunda”.

Estos padres a quienes deberíamos dar peso bien podrían ser Adán (אדם) y Eva (חוה). Los cabalistas nos enseñan que si unimos estos dos nombres con una Vav (ו) y calculamos su valor numérico, nos encontramos con 70, que es el valor de Sod (סוד), “secreto”.

Adán אדם = 45

Y ו = 6

Eva חוה = 19

—————————–

70

ס = 60

ו = 6

ד = 4

————

70

¿A qué secreto nos estamos refiriendo? Al secreto del Eterno del que habla el libro de los Salmos (XXV-14):

סוד יהוה, ליראיו

“El secreto del Eterno es para los que le temen”.

La guematria de esta frase es 353:

סוד = 70

יהוה = 26

ליראיו = 257

———————

353

Si sumamos la guematria de las tres cosas de las que nos hablaba Cattiaux, Ayuda, Etzrah (עזרה), Gracia, Jen (חן), y Amor, Ahavah (אהבה), también obtenemos 353:

עזרה = 282

חן = 58

אהבה = 13

—————-

353

Y, para concluir, ¿cuál es ese secreto? Es aquella luz de la que hablábamos al principio de estas reflexiones, Or haGanuz (אור הגנוז), “la luz reservada”. Cuando calculamos le guematria de Sod haOr haGanuz (סוד האור הגנוז), el secreto de la luz reservada, descubrimos que de nuevo es 353:

סוד = 70

האור = 212

הגנוז = 71

—————

353

JULI PERADEJORDI

Cábala, Torah, guematria, Juli Peradejordi, Zohar, Or haGanuz, Talmud

EL INTERIOR DE LA VERDAD

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La relación entre el vino y el secreto la establece magistralmente el Talmud apoyándose en la guematria en una página famosa del tratado de Eruvin (65 a). Normalmente beber vino embriaga a la gente y hace que se acuesten o directamente que caigan al suelo desplomados. Pero el verdadero objetivo del vino no es dormir, sino despertar, no es hacer caer, sino levantar.

Una de las expresiones más características del Zohar es Bo Roe (בוא ראה), que se suele traducir como “ven y ve”. En realidad, no hay aquí ninguna Vav que haga la conjunción entre los dos imperativos, por lo que sería más exacto traducirlo como “ven ve”, lo que nos enseña que las dos cosas, ir y ver, son simultáneas.

Cuando calculamos la guematria de Bo Roe (בוא ראה), vemos que es 215. Si le añadimos 1 por el kollel, obtenemos 216.

בוא = 9

ראה = 206

————————-

215 + 1 = 216

¿Qué quiere decir Bo (בוא)? Que nos levantemos. ¿Y Roe (ראה)? Que admiremos la palabra. La guematria de Dabar (דבר), “palabra”, como la de Bo (בוא), es 206.

Para levantarnos e “ir” al libro y “ver” en él, para ser capaces de admirar la palabra, hay que haber bebido vino. Cuando calculamos la guematria Shemi o completa de Iain, “vino” (יין) vemos que es 146:

י = 20

י = 20

ן = 106

————–

146

Cuando sumamos 146 a 70, que es la guematria Raguil de Iain, “vino” (יין), obtenemos 216. Pero hay aún más: 146 es también la guematria Raguil de Kum, (קום) “levántate”:

ק = 100

ו = 6

ם = 40

————–

146

Hemos bebido buen vino, nos hemos levantado, hemos mirado la palabra y, ¿con qué nos vamos a encontrar?

Con el interior de la Verdad, Emet (אמת).

Podemos deconstruir esta palabra de esta forma considerando a la letra Tav de un modo defecctivo:

100 = פ ל (א)

40 = מ (מ)

6 = ו (ת)

——————–

146

Y una última guematria para reflexionar. Si unimos la guematria de Sod (סוד), “secreto”, 70, a la de Emet (אמת), “verdad”, 441, obtenemos 511, que es la guematria de haAsharah (האשרה), “la felicidad”.

JULI PERADEJORDI

LA GENTE BONDADOSA TIENE UNA MIRADA… AMOROSA

Es frecuente ver que la gente bondadosa suele tener una mirada especial, una mirada distinta, una mirada luminosa. Es como si una luz imperceptible pero poderosa saliera directamente de sus ojos. ¿Por qué? Veamos qué nos enseña la cábala al respecto.

La primera vez que la palabra “Bueno”, Tov (טוב), aparece en el texto de la Torah es en el versículo 4 del primer capítulo de libro del Génesis donde leemos:

וירא אלהים את-האור, כי-טוב

“Y vio Elohim que la luz era buena”.

Vemos así que desde el principio de la creación el bien, lo bueno, está íntimamente asociado con a luz.

La guematria de Vaiaré Elohim et haOr Ki-Tov (וירא אלהים את-האור, כי-טוב), “Y vio Elohim que la luz era buena” es 963:

וירא = 217

אלהים = 86

את-האור = 513

כי-טוב = 47

———————-

963

Los sabios nos enseñan que se trata de la guematria shemi de Ejad (אחד), “uno”.

אלף = 111

חית = 418

דלת = 434

—————-

963

La persona no es bondadosa porque haga esfuerzos para serlo, sino porque vive en esta unidad simbolizada por Ejad (אחד). Esa unidad es la de Moaj (מח), “cerebro”, Lev (לב), “corazón”, y Keved (כבד) “hígado”. Las iniciales de estas tres palabras forman la palabra Melej (מלך), que significa “rey”. Su inteligencia, sus sentimientos y sus pulsiones actúan unidos, conjuntamente. Cuando estas personas nos miran no lo hacen desde su ego, que suele ser algo fragmentado, lo hacen desde su unidad esencial.

Los cabalistas nos enseñan que este Ejad (אחד) es, energéticamente hablando, lo mismo que Ahavah (אהבה), el amor. La guematria de ambas palabras es la misma, 13. La gente bondadosa tiene siempre una mirada amorosa.

JULI PERADEJORDI

CONVERTIR LA FE EN CERTEZA

Jewish Mandala by Isaac Khadya

El concepto de “fe” es muy curioso y cuando nos remitimos a la palabra hebrea que lo designa, Emunah (אמונה),  descubrimos que en realidad quiere decir “certeza”, “veracidad”. ¿En qué quedamos?

La fe, tal como la conocemos y la tenemos, tiene que ver con lo oscuro, con las tinieblas. Creemos en lo que no vemos. Los antiguos hablaban de “la fe del carbonero”, lo cual no deja de ser curioso porque un carbonero no tiene forzosamente más fe que un sacerdote o que un campesino. Si se habla de la fe del carbonero es porque está siempre suele ir vestido de negro y machado de negro por el carbón. Esto nos enseña que la fe tiene que ver con lo negro, con la oscuridad.

Louis Cattiaux invitaba a los buscadores a “desarrollar nuestras raíces en las tinieblas de la fe nutritiva”. “Tinieblas” es lo que no se ve, como no se ven las raíces de un árbol que muchas veces son mucho mayores que el árbol mismo.

Leemos en Salmos (XCIII-1):

לבש יהוה, עז התאזר

“Se vistió el Eterno de fortaleza, se ciñó”.

Los cabalistas nos enseñan que esta fortaleza Az (עז) es la fe y lo relacionan con una página del Talmud, tratado de Shabbat (77 b):

“Rabbí Zeira le preguntó a Rabbí Iehudah:

Por qué las cabras caminan a la cabeza (del rebaño) y luego (siguen) las ovejas.

Rabbí Iehudah le contestó que:

Es como en la creación el mundo, que en principio fue oscuro y luego fue la luz”.

Los comentaristas clásicos nos ofrecen una interesante interpretación: las cabras, que suelen ser negras, preceden a las ovejas, que suelen ser blancas. Esta explicación, sin embargo, precisa a su vez de otra explicación. Los cabalistas irán más allá y relacionarán Eiza (עיזא) que en arameo significa “cabra” con Az (עז), que en el Salmo significaba “fortaleza”. La raíz Az (עז) significa “fuerte”, “poderoso”. Ez (עז) en hebreo es “chivo”, “macho cabrío”. Es, pues, lógico que no sólo por ser negras sino sobre todo por ser más fuertes que las ovejas, las cabras fueran a la cabeza del rebaño para defenderlo de los posibles desencuentros. Sin embargo, su comparación con la oscuridad, Joshej (חשך) de la creación del mundo nos abre otras perspectivas.

Por paradójico que pueda parecer, tinieblas y luz son lo mismo en dos estados distintos. Fe y certeza también son lo mismo en dos estados distintos.

Leemos en el libro de Genesis (I-13):

ויהי-ערב ויהי-בקר, יום שלישי

“Y fue de tarde, y fue de mañana, el tercer día”.

Vemos que ya ha habido separación entre la luz y la oscuridad, precisamente en el tercer día. El número 3 es el que resuelve la dualidad, representada por el 2. Cuando calculamos la guematria de BeIom haShlishiיום השלישי), “en el tercer día”, vemos que es 713:

58 = ביום

655 = השלישי

————–

713

Se trata, como nos enseñan los cabalistas de la suma de la guematria de Torah (תורה), 611, y Emunah (אמונה), 102.

La fe es tinieblas si no va acompañada de la Torah. Cuando Fe y Torah están unidas, tenemos la certeza. Y no es oscura como la fe, es luminosa como la Torah. Y, una buena noticia, (אמונה), “fe” está relacionado etimológicamente con Hitamen (התאמן), “entrenarse”. Podemos entrenarnos y desarrollar nuestra fe para convertirla en certeza gracias a la Torah.

JULI PERADEJORDI

Torah, Emunah, Juli Peradejordi, guematria, Talmud, Zohar, cábala

MOISÉS, LAS TABLAS Y EL ETERNO

Moses Maimonides, A conference at Yale University

Moisés recibió del Sinaí las Tablas de la Ley, como nos enseñan los Pirkei Avoth cuando dicen Moshe Kibbel Torah miSinai, “Moisés recibió la Torah del Sinai” (משה קיבל תורה מסיני).

El tratado talmúdico de Jaguigah (9 b), apoyándose en Malaquías (III-18), hace una curiosa distinción:

“Entre los justos y los malvados, entre el que sirve a Dios y

el que no le sirve”.

Y dice que:

“Aquel que revisa sus estudios cien veces

no es comparable a aquel que revisa sus estudios cien y una”.

El Talmud concluye que el que revisa su estudio 101 veces “sirve a Dios”. Los cabalistas nos explicarán que la diferencia entre olvidar, Lishkoaj (לשכוח), y recordar Litsjor (לזכור) es precisamente 101.

לשכוח = 364

לזכור = 263

364 – 263 = 101

Este número nos lleva precisamente a Moisés, que estudio toda la Torah sobre el monte Sinaí y la recordó. Cuando calculamos el Millui o relleno de su nombre, Moshé (משה), obtenemos 101:

מ (מ)  = 40

ינ (ש) =  60

א (ה) =  1

—————–

101

Este número es el 26º número primo. Recordemos que Moisés perteneció a la 26ª generación, y que 26 es la guematria del Nombre de Dios, el Tetragrama.

La diferencia entre olvidar, Lishkoaj (לשכוח), y recordar Litsjor (לזכור) puede relacionarse con la diferencia entre la luz y la oscuridad. A propósito de ella leemos en Génesis (I-4):

וירא אלהים את-האור, כי-טוב; ויבדל אלהים, בין האור ובין החשך.

“Y vio Dios que la luz era buena, y separó Dios la luz de la oscuridad”.

Si calculamos la guematria de HaOr veBein haJoshej (הָאוֹר וּבֵין הַחֹשֶׁךְ), “la luz de la oscuridad”, descubrimos que es 613:

האור = 212

ובין = 68

החשך = 333

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613

Por otra parte, a Moisés se le conoce también como Moshe Rabeinu, (משה רבינו), “Moisés nuestro maestro”:

משה = 345

רבינו = 268

——————

613

El número 613 también es un número primo, concretamente el 112. Y 112 también es la guematria de un nombre de Dios: el Eterno Elohim (יהוה אלהים).