Galut haNeshamá o el Exilio del Alma

El exilio del alma. El Zohar

Todos los componentes de un exilio pueden encontrarse en el descenso del alma desde los mundos espirituales a nuestro mundo físico. El alma es exiliada de su ámbito natural y obligada a descender al mundo físico para lograr grados aún mayores de perfección espiritual.

Pero seamos más aclarativos y digamos que, de acuerdo con el Maharal de Praga, los componentes de todo exilio pueden resumirse en tres:

1. el exilio físico

2. la dispersión

3. el sometimiento

1. El exilio físico

Para entender el exilio terrenal debemos comprender que todo entre creado, de mayor o menor grado e importancia, posee su propio sitio natural. Su lugar que le es propio y que únicamente en él le resulta posible su máximo crecimiento y expansión. No es casual que la palabra hebrea para sitio o lugar, makom, comparta raíz con la palabra lekaiem, otorgar existencia. Ya que vida verdadera y plena solamente puede alcanzarse en el sitio específico de cada ente. En el caso del alma, por ejemplo, su sitio natural es el mundo de lo Alto, y en el caso de un pueblo su sitio natural es su propia tierra.

2. La dispersión

El segundo componente, la dispersión, debe ser comprendido en base a la noción de que un ente es uno y único, y que cuando se lo dispersa, divide y disgrega pierde su integridad y sus posibilidades de cumplir con su misión individual.

En el caso del alma, la cual viene en su totalidad con la plena conciencia de su misión particular, ahora, envuelta y entreverada en el mundo físico, se dispersa en mil tareas y labores inútiles.

Y en el caso de un pueblo es cuando los miembros del mismo, que deberían mantenerse unidos y con un mismo propósito e identidad, son dispersado y esparcidos, sin que se les permita el derecho elemental de actuar en conjunto.

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El Zohar | Parashat Shemot

Parashat Shemot El Zohar

El Zohar,  en el volumen IX, nos habla del tema del exilio, un asunto extraño y enigmático, pero esencial para comprender el devenir del alma. El descenso de las almas desde los mundos espirituales a nuestro mundo físico tiene una noble finalidad, que es el regreso a la vida verdadera y plena, simbolizada por la Tierra Prometida.

El libro del Éxodo comienza con la siguiente descripción: «Y éstos son los nombres de los Hijos de Israel que vinieron a Egipto; con Iaacov, vino cada hombre con su casa» (Éxodo 1:1). Y antes se comienza alabando a los estudiosos de la Torá, tal como está escrito: «Y los sabios eruditos –maskilim– resplandecerán como el resplandor del Firmamento y quienes hacen el bien con la comunidad resplandecerán como las estrellas por siempre» (Daniel 12:3). Ahora se explica el versículo: «y los sabios eruditos» son los eruditos de la Torá que profundizan y meditan en los misterios de la Sabiduría de la Torá; ellos «resplandecerán», es decir, iluminarán al comienzo de su estudio solamente con una luz y luego mientras profundizan, brillarán gradualmente con un agregado de luz con el resplandor de la Sabiduría de lo Alto.

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Ganadores del concurso de El Zohar

El Zohar

El Zohar o el Libro del Esplendor. Haz clic en la imagen para más información.

Ya tenemos a los ganadores del concurso

“Déjate iluminar esta Januká por la luz de El Zohar”

En breve recibiréis un mail de Ediciones Obelisco en el que os pedirán la  dirección postal para que el libro pueda llegar a vuestras casas. ¿Conoces la colección de libros de Judaísmo y Cabalá de Ediciones Obelisco? Descúbrela en: http://www.edicionesobelisco.com/public/colecciones/27

Estos son los nombres de los ganadores:

Judith Sinai Toledano

Sarah Max

Fernando Taroncher Bosch

Antonio Chaves

Javier Romero Gonzalez

Cristian Perez  Lopez

Nuri Eloi Bove Rusiñol

Rosa Gomez Rodriguez

Alfred Gavira

Pilar Cobo

¡Muchas felicidades a tod@s!

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Shabat Shalom | La alegría de la Torah

El Zohar Alegria de la Torah

ויחי יעקב בארץ מצרים

Después de vivir 17 años en Egipto, Jacob siente que sus días están llegando a su final, y llama a José y le hace jurar que lo enterrará en la Cueva de Majpelá, el lugar donde están Adán y Eva, Abraham y Sarah, Isaac y Rebeca.

Sabemos que Jacob vivió 147 años de los cuales fueron “buenos” los primeros 17 y los últimos 17. La guematria de Tov (טוב), “bueno” es precisamente 17, y la de Vaieji (ויחי), el nombre de esta parashah, 34, o sea 17 multiplicado por 2.

 ט = 9

ו = 6

ב = 2

17

 …

ו = 6

י = 10

ח = 8

י = 10

34

El Talmud (Meguilah 10b) nos enseña que “todo lugar donde está escrito en el versículo la palabra «y ocurrió –Vaieji–», no es interpretado sino como un lenguaje de aflicción”. Por esta razón, es habitual interpretar que esta parashah se refiere a algo negativo como sería la muerte de Jacob. Sin embargo, el mismo Talmud nos enseña que Jacob no murió, y como sugiere el Rav Ginzburgh, podemos hallarnos ante lo contrario, ante una expresión de alegría, Simjah (שמחה). ¿Cómo se entiende esto?

El Zohar (Tikunei haZohar 13) nos enseña que la Torah tiene 53 parashiot. Esto parece lógico ya que 53 es la guematria de Gan (גן), “jardín” y la Torah se puede comparar con un jardín. Por otra parte, la guematria Sderti u ordinal de Torah es también 53. Sin embargo si las contamos una por una, vemos que hay 54 parashiot. ¿Qué ocurre? Los comentadores nos explican que entre la parashah Vaieji (ויחי) y la anterior, Vaigash (ויגש), no hay separación.

ג = 3

ן = 50

53

  …

ת =22

ו = 6

ר = 20

ה = 5

53

Si sumamos la guematria de Vaigash 319 a la de Vaieji 34, obtenemos 353, o sea la guematria de Simjah (שמחה), “alegría”.

 ו = 6

י = 10

ג = 3

ש = 300

319

 …

ו = 6

י = 10

ח = 8

י = 10

34

 34 + 319 = 353

¿De qué alegría se trata?

En realidad todas las alegrías que podemos vivir en este bajo mundo tienen un principio y un final. La única alegría verdadera pertenece al mundo porvenir, el Olam haBa, y es el deleite de la luz eterna. La guematria de Or Olam (אור עולם), “luz eterna”, también es 353.

א = 1

ו = 6

ר = 200

 …

ע = 70

ו = 6

ל = 39

ם = 40

353

Esta luz eterna, Or Olam (אור עולם), es la luz de la Shejinah (שכינה). Sin duda por ello si tomamos la guematria de las dos últimas palabras de la parashah Vaigash, Vairbú Meod (וירבו מאד) y las sumamos a las dos primeras de la parashah, Vaiejí Jacob (ויחי יעקב) obtenemos 385, la guematria de Shejinah (שכינה):

 ש = 300

כ = 20

י = 10

נ = 50

ה = 5

385

 …

וירבו = 224

מאד = 45

ויחי = 34

יעקב = 182

385

 A propósito de la alegría y la Shejinah (שכינה) leemos en El Zohar (I-61 a):

 “Ven y observa: cuando los hombres poseen méritos y cuidan los preceptos de la Torah, entonces la Tierra se refuerza y toda la alegría se encuentra en ella. ¿Por qué? Porque la Shejinah habita en la Tierra, y entonces todos los seres de lo Alto y de lo bajo se regocijan”.

¡Shabat Shalom a tod@s!

Egipto | El exilio del alma

exilio-del-alma

La sección correspondiente de la Torá denominada Vaiejí comienza con el siguiente versículo: «Iaacov vivió en la tierra de Egipto diecisiete años; y los días de Iaacov, los años de su vida, fueron ciento cuarenta y siete años» (Génesis 28). Dijo Rabí Iosei al respecto: el corazón de Jacob observó en Egipto a través de una especie de profecía que sus hijos se encontrarían en varios exilios en un futuro, desde ahora, es decir, desde el tiempo en el que se encontraba Jacob hasta el tiempo final de la llegada del Mesías.

Y no llegó ni se manifestó la profecía de la sección de Vaiejí sino en Egipto, lo cual resulta sorprendente porque se encuentra fuera de la Tierra de Israel y de todos modos se trata de una profecía muy elevada y de gran importancia. Y no profetizaron jamás ninguna profecía tan elevada como ella y no llegó a ellos, a ninguno de los demás profetas, sino solamente a él, a Jacob y a Moisés. ¿De dónde lo aprendemos? Sobre Moisés está escrito: «Dijo Él: “No podrás ver Mi rostro, pues ningún ser humano puede verme y vivir”» (Éxodo 33:20), es decir, también se alude a un nivel similar de profecía a través de la palabra «vivir», palabra que comparte raíz con vaiejí. Y sobre Jacob está escrito: «Jacob vivió»: «vivió» –vaieji– se refiere a una profecía que desciende del Lente que ilumina, asociado con el grado del Tiferet, y en ambos casos se trata de profecías que provienen del Netzaj y del Hod del aspecto masculino inferior, y no del Maljut, como en el caso del resto de los profetas.

Jacob quiso decir y comunicar las profecías del exilio, las desgracias que les acontecerían a sus hijos en la Tierra de Canaán y en toda tierra en la que finalmente habitaron, exilios que en realidad se encuentran todos incluidos, enraizados y provienen de la tierra de Egipto. Es decir, cabe destacar que cuando normalmente los sabios se refieren a los exilios por los que se vio obligado a atravesar el Pueblo de Israel, mencionan cuatro exilios en particular: el de Babilonia, el de Persia, el de Grecia y el de Roma. Sin embargo, estos cuatro exilios poseen su raíz en el exilio de Egipto, el cual les sirve como de Corona o Keter del flanco del mal y la impureza. Y cuando Jacob quería hacerlo y revelar el futuro se quebrantaba –nishvar– su corazón debido al dolor y la dureza de los sucesos que recaerían sobre su descendencia, tal como está escrito: «Iaacov vio que había provisiones –shever– en Egipto…» (Génesis 42:1), palabra que, si bien de acuerdo al sentido llano se refiere a las provisiones, su raíz idiomática coincide con la de quebrantamiento y contrición.

Y por ello llegó al grado de «Jacob vivió en la tierra de Egipto». Y no estaba feliz pues en esa tierra (212a), la tierra de Egipto, se encontraba concentrado el atado y el nudo impuro de las naciones, es decir, toda la corrupción de los pueblos, todas las cáscaras o klipot. De igual modo se encontraban allí cautivos los zafiros del Trono de Gloria, las chispas espirituales de la Jojmá que descendieron y cayeron en Egipto debido al pecado del Primer Hombre, Adán, y no llegó hasta allí ninguna persona que pudiera purificar a estas chispas de dentro de esa tremenda impureza, no de los entes superiores y no de los entes inferiores, ya que la impureza de Egipto y su klipá eran muy duras y nadie podía con ella sino el grado espiritual de «vida», jai. Y este misterio es al que se alude a través del versículo: «pues ningún ser humano puede verme y vivir».

Cuánto es el misterio supremo que se encuentra encerrado en este versículo, y nosotros, los compañeros, nos sorprendemos ante estos secretos, y especialmente sobre el grado de «vivió» que se menciona junto al nombre Jacob, ya que anteriormente dijimos que se trata de un grado supremo y, entonces, debería haber dicho «vivió» junto al nombre de Israel, ya que, como hemos aprendido, el nombre Israel señala un nivel más elevado que el de Jacob. Y por ello, la lógica indica que debería haber dicho que «vivió Israel». Pero acerca del nombre Israel, ¿de dónde se sabe que señala un nivel muy elevado? Tal como está escrito: «Sagrado es Israel para El Eterno, lo primero…» (Jeremías 2:3) y otra prueba es lo que está escrito también: «Mi hijo primogénito es Israel» (Éxodo 4:22). Del mismo modo, la Torá nos relata que tras la pelea con el ministro espiritual de Esaú, Jacob recibe al vencerlo el nombre Israel.

El Zohar Volumen VIII

Haz clic en la imagen para obtener más información sobre el volumen VIII de El Zohar: http://www.edicionesobelisco.com/libro/905/zohar-el-vol-viii

El Zohar | Parashat Vaiejí

El Zohar Egipto

El misterio de egipto

Considerando que el presente volumen de El Zohar, el último del  libro del Génesis, se ocupa del descenso de los hijos de Jacob a Egipto,  nos resulta importante comenzar con el análisis de los misterios  ocultos de esta nación. En el próximo volumen añadiremos la continuación  y culminación del presente estudio, ya que el comienzo del  libro del Éxodo se ocupa especial y detalladamente del exilio y del  sometimiento del Pueblo de Israel en tierras del Faraón egipcio.

Por qué en la tierra de Egipto 

De acuerdo con la enseñanza del Maharal de Praga, el exilio en la  tierra de Egipto constituye el último eslabón en la cadena de rectificación  del pecado de Adán, el Primer Hombre. Además, el maestro  nos aclara y especifica los dos objetivos principales de este exilio:

1.  Completar el crecimiento de la descendencia de Abraham hasta convertirla  en una nación íntegra.

2. Purificar de un modo consumado  la impureza espiritual de la serpiente original, contaminación inoculada  como consecuencia del pecado en el Paraíso, para devolver al  Hombre al grado supremo primigenio. 

La gran pregunta que debemos formular es por qué fueron seleccionados  específicamente la tierra de Egipto y sus habitantes como  el sitio apto para el cumplimiento de estos fines.

La base bíblica 

La respuesta a esta pregunta ya se encuentra sugerida en el anuncio  bíblico del futuro exilio:

«Y Él le dijo a Abram: “sabrás con certeza que tus descendientes  serán extraños en una tierra que no es la suya y los esclavizarán y los  afligirán cuatrocientos años. Pero también, la nación que ellos han  de servir, Yo la juzgaré, y luego se irán de allí con grandes riquezas”»  (Génesis 15:13-14). 

Ahora bien: cuando la Torá enseña que «sabrás con certeza que  tus descendientes serán extraños» ya se entiende claramente que sucederá  en una tierra extraña. Pues precisamente ésta es la definición  de un “extraño” guer: quien habita en un sitio que no es el suyo. Por  ello, Rabeinu Tzadok Hakoen nos enseña que el particular hincapié  que se hace en el versículo «en una tierra que no es la suya», lo cual  se presenta como aparentemente reiterativo, se refiere a que la tierra  seleccionada para el futuro exilio es completa y absolutamente extraña.  Es decir, que se trata de una tierra que representa lo cabalmente  opuesto de la esencia de Israel.

Lo que debemos ahora intentar comprender es por qué Egipto es  considerado radicalmente opuesto a Israel, y de qué modo tal característica  provoca el cumplimiento del decreto del sometimiento y la  aflicción anunciado al patriarca Abraham. Además, debemos entender  por qué estos son los medios que finalmente llevarán a la conformación  de Israel en un pueblo y a su purificación del veneno espiritual  de la Serpiente. 

* El Zohar, parashat Vaiejí, volumen VIII.

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Shabat Shalom | La Torah con besos entra

La Torah con besos entra

Un conocido proverbio castellano afirma que “la letra con sangre entra”. A este dicho quisiéramos oponerle una idea: la Torah con besos entra. Hay gente que piensa que la Torah o la cábala son un libro o un conjunto de libros, que son una serie de preceptos o un texto que se puede estudiar y memorizar. ¡Nada más lejos de la realidad! La Torah es una experiencia y tanto el estudio como el cumplimiento de preceptos nos acercan a esta experiencia, que es como una gracia divina. Por eso se la compara con el agua, y con la sefirah de Hessed.

Un símbolo que aparece en el Tanaj evoca a la perfección esta experiencia: el beso. Este símbolo lo podemos encontrar en un libro que en cierto modo podría corresponder a toda la Torah: es el Cantar de los Cantares del rey Salomón.

Leemos en Cantar de los Cantares (I-1):

 ישקני מנשיקות פיהו

“Que me bese con besos de su boca”.

El Zohar (II-146 a) lo comenta del siguiente modo:

“Ya vimos que cuando el amor está basado en un vínculo apasionado, un ruaj se apega a otro ruaj por medio del beso. El beso se da con la boca. Cuando una persona besa a otra, los espíritus de ambos se juntan hasta formar uno. Su amor es, por lo tanto, un solo amor”.

A partir del beso podemos encontrar en este versículo a toda la Torah; calculemos su guematria:

 ישקני  = 470

מנשיקות  = 906

פיהו = 101

1477

 Si a 1477 le restamos 866, la guematria de Neshikoth (נשיקות), “besos”, obtenemos 611, la guematria de Torah:

נ = 50

ש = 300

י = 10

ק = 100

ו = 6

ת = 400

866

 1477 – 866 = 611

Pero si tomamos la guematria de Neshikah (נשיקה), “beso”, en singular, descubrimos que se refiere explícitamente al amor del alma, Ahavah Nafshi (אהבה נפשי), enseñándonos claramente que éste es el amor del alma”, Ze Ahavah Nafshi ( זה אהבה נפשי ):

נ = 50

ש = 300

י = 10

ק = 100

 ה = 400

465

ז = 7

ה = 5

א = 1

ה = 5

ב = 2

ה = 5

נ = 50

פ = 80

ש = 300

י = 10

465

Alguien podría objetar que el texto de El Zohar que hemos citado habla de Ruaj y no de Neshamah, a lo cual diremos que en realidad habla de dos Rujoth. Si unimos 2 Ruaj (רוח), guematria 214, por medio de una Vav (ו), guematria 6, obtenemos 434, la guematria de Ahavat haShem (אהבת י-ה-ו-ה), el amor de haShem.

ר = 200

ו = 6

 ח = 8

214

א = 1

ה = 5

ב = 2

ת = 400

י = 10

ה = 5

ו = 6

ה = 5

434

 214 + 6 + 214 = 434

El Zohar | Parashat Vaigash II

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Rabí Itzjak y Rabí Iehuda estaban sentados una cierta noche y estaban ocupados del estudio de la Torá. Dijo Rabí Itzjak a Rabí Iehuda: he aquí que fue enseñado: cuando El Santo, Bendito Sea, creó el mundo, hizo al mundo inferior, físico, según el modelo del mundo supremo, espiritual.

Y todo lo que creó fue una cosa en correspondencia con la otra, y para que se encuentre Su honor en lo Alto y en lo bajo. Es decir, Rabí Itzjak destaca el paralelismo entre los mundos superiores y los mundos inferiores.

Dijo Rabí Iehuda: así es, ciertamente, y también creó al hombre y lo dispuso sobre todo. Tal como está escrito: «Yo hice la Tierra y al hombre sobre ella creé» (Isaías 45:12): «Yo hice la Tierra», ciertamente, y resulta evidente que no es este hecho lo que el versículo quiere enseñarnos ya que es obvio e innegable que El Eterno creó la Tierra, mas el mensaje sugerido es el siguiente: ¿por qué razón hice la Tierra»? Porque «al hombre sobre ella creé», pues él, el hombre, es y a él se debe la existencia del mundo cuando realiza la voluntad de El Eterno, para que todo lo que componen los mundos sea y se mantenga con una única perfección.

El concepto de un hombre «creado y dispuesto sobre todo» no viene a enseñarnos que el hombre es el máximo dominador o el más poderoso, sino que de sus acciones dependen los mundos superiores y, por consiguiente, también los inferiores. Por ejemplo, el hombre a través de su plegaria rectificada logra que la abundancia espiritual se genere en los mundos superiores y descienda y otorgue cantidad y calidad de existencia a los mundos inferiores.

Abrió Rabí Iehuda su enseñanza y dijo citando un versículo: «Así dijo El Dios, El Eterno, creador de los Cielos y quien los establece, extiende la Tierra y sus descendientes, otorga un alma al Pueblo sobre ella, y un espíritu a quien marcha por ella» (Isaías 42:5). Este versículo ya ha sido explicado, pero de todos modos le daremos una nueva interpretación: «Así dijo El Dios, El Eterno, creador de los Cielos y quien los establece», se refiere al Santo, Bendito Sea, en lo Alto, en lo Alto, en referencia a la Biná, quien es el «creador de los Cielos», en referencia al aspecto masculino inferior, y además de ser su creador lo rectifica permanentemente, en cada momento. Y esto es lo que está escrito que «extiende la Tierra y sus descendientes». Y se enseña que la Tierra es la Tierra Santa, el atado de la vida, porque las almas provienen de este grado, el Maljut. Y esto que está escrito: «otorga un alma al Pueblo sobre ella» significa que la Tierra, el grado de Maljut, es la que otorga un alma.

Dijo Rabí Itzjak: en realidad todo se refiere a lo Alto, a la Biná, y también lo que está escrito que «otorga un alma al Pueblo sobre ella» se refiere a la Biná, pues de allí salen las almas de vida hacia esta Tierra, el Maljut, y esta Tierra las recibe a las almas para darlas a todos los entes inferiores, porque es el río que continúa y fluye, y es el que otorga e introduce las almas a esta Tierra, el Maljut. Y ella las recibe y las entrega a todo lo que se encuentra en los mundos inferiores.

Consíguelo en: http://www.edicionesobelisco.com/libro/848/zohar-el-vol-vii

El Zohar | Parashat Vaigash

Shin

En la sección de la Torá Vaigash se nos dice:

Porque antes de que el Santo, Bendito Sea, creará al mundo,  vinieron y se presentaron todas las letras hebreas delante de El  Santo, Bendito Sea, e ingresaron ante Él, cada una y una en orden  inverso, es decir, primero se presentó la Tav, luego la Shin, y así sucesivamente,  y cada letra solicitó que el mundo fuese creado a través  de ella.

Ingresó primero la letra Tav, la última del abecedario hebreo, y  dijo delante de El Eterno: ¿es acaso Tú voluntad crear a través de  mí el mundo? Resulta evidente que la letra Tav no pretende ser ella  sola el medio exclusivo de creación, sino que su deseo es el de ser la  letra principal entre todas las demás letras que habrían de incluirse  en ella. Le dijo el Creador a modo de respuesta: «no es posible crear  a través de ti el mundo, pues por ti en un futuro muchos justos  han de morir, y no corresponde que la Torá, que es un Árbol de Vida,  comience con una letra que alude a la muerte. Tal como está escrito:  «Y colocarás una señal –tav– en las frentes de los hombres»  (Ezequiel 9:4). Y también fue enseñado (Tratado de Shabat 55a):  «Y a partir de mi santuario –mikdash– comenzarán» (Ezequiel 9:6).  Y los sabios enseñan: no leas mimikdashi –mi santuario– sino mimkudashai  –de mis hombres más sagrados–, los justos. Y por ello  el mundo no será creado a través de ti». Cabe destacar que a partir  de la respuesta de El Eterno se aprende que la letra a través de la cual  se crea el mundo es a su vez la primera letra de la Torá.

Luego ingresaron, siguiendo el orden inverso, las siguientes tres  letras, Shin, Kuf, Reish, cada una y una sola, y no entraron juntas  para que no se pudiese desvelar la mentira –sheker– de modo evidente,  ya que precisamente estas tres letras componen la palabra hebrea  «mentira». Y al igual que lo sucedido con la primera letra que entró,  la Tav, también cada una solicitó que el mundo fuese creado a través  de ella. Les dijo El Santo, Bendito Sea: a pesar de haber actuado  astutamente –ya que entraron cada una por separado–, de todos modos  no corresponde que a través de ustedes el mundo sea creado  pues, juntas, ustedes son las letras con las que se nombra a la  mentira. Y la mentira, evidentemente, no corresponde que se encuentre  ante mí ya que Mi sello es la Verdad absoluta. Y he aquí que  esto ya fue explicado en la Hakadamá de El Zohar (ver. Volumen 1,  pag 110–116).

Y siguiendo el orden inverso ingresaron luego la letra Pei y la letra  Tzadik, y así todas las demás letras del abecedario hebreo, hasta  que llegaron las letras hasta la letra Kaf. Una vez que descendió  la letra Kaf de encima de la Corona, se estremecieron los mundos  supremos y los mundos inferiores, etc, y todo como fue explicado  ya en la Hakdamá de El Zohar, hasta que finalmente el mundo tomó  existencia y fue creado todo a través de la letra Bet, la cual es una  señal de la berajá, la bendición, inicial de esta palabra y con la que  también comenzó la Torá a través de la palabra Bereshit. Y a través  de ella se perfeccionó el mundo y fue creado. 

Y si dijeras que aparentemente resulta ilógico que el mundo haya  sido creado a través de la letra Bet ya que la letra Alef es la inicial de  todas las letras, y entonces cabe preguntar por qué el mundo no fue  creado a través de ella, se responde que es correcto y que realmente  la pregunta es válida, sino que como con ella se nombra la palabra  maldito –arur– debido a esto no se creó a través de ella el mundo.  Y a pesar de que la letra Alef es una letra del misterio supremo, el  misterio del valor numérico uno y la máxima Unidad, no fue creado  el mundo a través de ella, para no dar lugar al dominio y a la influencia  del Otro Lado, denominado Maldito. Por ello no se creó a  través de ella el mundo. Y se perfeccionó el mundo a través de la  letra Bet, y a través de ella se creó el mundo después de que se incluyeran  en esta letra todas las demás letras del abecedario hebreo.

http://www.edicionesobelisco.com/libro/848/zohar-el-vol-vii

La interpretación de los sueños | Segunda parte

arte

Los comentaristas y los exégetas de todas las épocas presentan una gran cantidad de preguntas con relación a las enseñanzas de la interpretación de los sueños. Probaremos resumirlas:

1. Resulta muy difícil comprender que un sueño, el cual es un mensaje divino que proviene desde los Cielos, pueda verse modificado dependiendo de su interpretación. ¿Acaso los planes divinos pueden ser alterados?

2. La Torá nos describe al Faraón solicitando de José una interpretación de sus sueños del siguiente modo: «Y el Faraón le dijo a Yosef: «tuve un sueño, mas nadie puede interpretarlo. Oí decir que sabes escuchar e interpretar los sueños». Iosef le respondió al Faraón diciendo: «eso no está en mi poder; es Dios el Que responderá por el bienestar del Faraón» (Génesis 41:15–16). Es decir, Iosef le aclara al monarca «que es Dios el Que responderá –interpretará los sueños– por bienestar del Faraón», lo cual aparenta contradecir la importancia absoluta que se le otorga al interpretador.

3. ¿Cuál fue la intención de los Sabios en los pasajes en los que «nos enseñan» a interpretar sueños? Por ejemplo, que el que observa una serpiente en su sueño se trata de una señal de abundancia material, etc. (Véase: Perek Haroe, Tratado de Berajot) ¡Para qué enseñarnos si de todos modos la interpretación dependerá de quien lo escuche!

4. La experiencia de cada persona demuestra que en la gran mayoría de los casos no existe una relación evidente entre su sueño y su interpretación.

Y si bien coexisten diversos intérpretes y diferentes explicaciones complementarias –cada una de acuerdo a un determinado grado de profundidad– nosotros nos centraremos en la dilucidación mística del tema.

El Zohar considera que la enseñanza de los Sabios que señala que los sueños van detrás de la boca que los interpreta debe ser aprehendida concretamente. Es decir, el interpretador del sueño tiene el poder de modificar el cumplimiento del mismo. Además, agrega El Zohar, que también debido a que en un sueño comunicado a través de un ángel se encuentran entremezcladas la verdad y la mentira, esta es la razón por la cual el interpretador tiene en su mano la fuerza de imponer la verdad por sobre la mentira, o viceversa, gracias al poder de la palabra. Ya que, tal como lo explican los exégetas, la palabra es más poderosa que el ángel y tiene la influencia para someterlo.

Por este motivo El Zohar hace hincapié en la importancia de que una persona no debe relatar un sueño sino a quien la estima, ya que en caso contarlo un enemigo puede interpretarlo y utilizarlo en su contra. Esto surge del pasaje que aparece en la página 200a de nuestro volumen de El Zohar, texto que en mucho se parece al anteriormente citado del Midrash:

Ven y observa que he aquí que aprendimos que un hombre que vio un sueño necesita abrir su boca y relatarlo delante de hombres que lo quieren, para que la voluntad de ellos recaiga sobre él para bien, y también ellos abran su boca para bien al interpretarlo, y resultará su voluntad y sus palabras, todo para bien. ¿Y por qué es tan importante que un sueño sea escuchado por gente que ama a quien soñó y que se lo interpreta para bien? Porque la voluntad, que es el pensamiento, es el comienzo de todo, y la expresión y la palabra es el final de todo. Y sobre esto resulta que el pensamiento y la palabra son la completitud del misterio supremo. Y debido a esto se cumple todo el sueño.

Resulta evidente que lo oculto es mucho más amplio que lo revelado y también que en espacio de un apéndice sólo se invita a una reflexión acerca de un tema en particular. El resto de la tarea queda en manos del lector entusiasta y anhelante.

Zoharito | La bendición completa

OT - Kidush II

Ya vimos la semana anterior como El Zohar (III-110 b) nos descubría la relación entre en Nombre de Dios de las cuatro letras y los preceptos. Para llegar a ello se asociaban las dos primeras letras del Tetragrama con los preceptos positivos y las dos últimas con los negativos. De este modo la suma de todos los preceptos, 613, queda vinculada con el Tetragrama completo y unido.

El Zohar nos enseñaba lo siguiente a propósito de Éxodo (III-15):

זה-שמי לעלם, וזה זכרי לדר דר

“Éste es mi nombre para la eternidad, y éste es mi recuerdo de generación en generación”.

 La guematria de Shemi (שמי), “mi nombre”, es 350, si se le añade 15 por el valor de Iod He (י-ה), las dos primeras letras del Tetragrama, obtenemos 365, el número de preceptos negativos.

 300 = ש

40 =  מ

10 =  י

350 + 15 = 365

La guematria de Zijri (זכרי), “mi recuerdo”, es 237, si se le añade 11 por el valor numérico de Vav He (ו-ה), las dos últimas letras del Tetragrama, obtenemos 248, el número de preceptos positivos.

  7 = ז

20 = כ

200 =  ר

10 =  י

237 + 11 = 248

Pero el Rashbi va más lejos y nos enseña que lo que podemos ver en el Tetragrama también lo podemos adivinar en las dos primeras letras, Iod (י) He (ה), conclusión a la que también llega la guematria a partir del valor Shemi de estas letras, que coincide con la guematria del Tetragrama:

  20 = י י

6 = הא

26

En El Zohar (III-122 b) podemos leer:

“La letra Iod mora en el cerebro y de ella proviene el amor al Altísimo que induce al ser humano a venerar al Todopoderoso y a protegerse contra la tentación de transgredir las 365 prohibiciones.

La primera He del Nombre de haShem simboliza el amor del ser humano hacia el Creador. La He mora sobre la cabeza y de ella proviene el amor que infunde a las partes del cuerpo, alentando al individuo a cumplir los 248 preceptos de sentimiento y acción”.

Los cabalistas relacionan esta letra Iod (י), con Jojmah y la letra He (ה) con Binah y nos enseñan que la explicación del versículo de Génesis (II-10) que dice:

 ונהר יצא מעדן

“De Edén surge un río”.

Es que Edén (עדן) es la letra Iod (י) y Nahar “río” (נהר) la letra He (ה) y que la letra He (ה), que corresponde a la sefirah Binah, surge de la letra Iod (י), que corresponde de la sefirah Jojmah. Esta inocente frase, aparentemente de geografía, alude veladamente a los misterios de la bendición, Berajah (ברכה).

Volviendo a la expresión “De Edén surge un río”, vemos que su guematria es 526:

261 = ונהר

101 =  יצא

164 =  מעדן

526

Se trata de la misma guematria que la de la expresión:

ואברכה, מברכיך

“Bendeciré a los que te bendigan”.

 292 =  מברכיך

234 =  ואברכה

526

Si a la guematria de Jojmah, 78 le sumamos 535, la guematria Shemi de Ahavah, “amor”, obtenemos 613, el número total de preceptos.

Si hacemos lo mismo con 67, la guematria de Binah, obtenemos 602, la guematria de la expresión Berajah Shlomah (ברכה שלמה).

Vemos así cómo por medio de la unión de Jojmah y Binah, los preceptos nos llevan a la bendición completa, Berajah Shlemah (ברכה שלמה).

La esencia de las Sagradas Escrituras

aceites-esenciales

¡Desdichado de quien pretenda que las Sagradas Escrituras no nos enseñan más que simples cuentos y cosas vulgares!

Si esto fuera cierto, también nosotros podríamos hacer unas escrituras que fueran superiores a las de las Sagradas escrituras, ya que los libros profanos encierran a veces ideas superiores. Podríamos, pues, reunir los bellos pensamientos que contienen estos libros y hacer así una escritura. Pero recordad que cada palabra de las Sagradas Escrituras encierra un misterio supremo.

Tened presente que tanto el mundo superior como el mundo inferior están dispuestos en la misma balanza: abajo se halla Israel y arriba los ángeles. Éstos son los espíritus, y cuando bajan a la tierra se revisten de un nuevo aspecto, ya que el mundo material no puede soportar el impacto de todo lo que es inmaterial. Cuanto más los misterios contenidos en las Sagradas Escrituras, con cuya ayuda fueron creados todos los mundos, no pueden descender en otro aspecto diferente al suyo. Precisamente el sentido literal es un aspecto externo: ¡Y pobre de quien lo confunda por su propia esencia! Tal individuo no tendrá parte en el mundo venidero. Por esto dijo David: Abre mis ojos para que contemple las maravillas de tu Ley (Salmos 119:18). David se refiere a quien halla bajo ese aspecto externo.

Los insensatos no se fijan más que en la vestimenta. Para ellos, es bello aquello que es exteriormente bello. De este modo, las vestiduras revisten algo mucho más preciado: el cuerpo. Y éste reviste algo aún más precioso: el alma. También las escrituras tienen un cuerpo, formado por los preceptos. Éstas poseen también vestiduras, que son los cuentos. Y, en fin, tiene también un alma, que fue revelada a quienes se hallaban presentes en el Monte Sinaí.

El alma de las Sagradas Escrituras es la parte fundamental y esencial, y en un tiempo futuro todos podrán verla, ya que también en el mudo superior hay una vestidura, un cuerpo, un alma y un Alma del alma. Los cielos y sus ejércitos son una vestidura. La comunidad de Israel es el cuerpo, que recibe un alma llamada La Belleza de Israel, que es la Ley y el Alma del alma es el Santo Anciano. Todas estas partes están encadenadas entre sí. ¡Desdichado de quien pretenda que las Sagradas Escrituras no son más que cuentos!

(III, 152a)

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Shabat Shalom | Mi nombre y mi recuerdo

hoja muerta

En el libro del Deuteronomio (X-17) se dice de HaShem que es:

הגדול הגבור והנורא

“Grande, poderoso y temible”

La guematria de esta expresión es la siguiente:

 48 = הגדול

216 =   הגבור

268 =   והנורא

532

Curiosamente éste es también el valor numérico de la expresión de Éxodo (III-15):

זה-שמי לעלם

“Éste es mi nombre para la eternidad”.

 12 = זה

350 =   שמי

170 =  לעלם

532

El Zohar (III-110 b) nos enseña lo siguiente a propósito de Éxodo (III-15):

זה-שמי לעלם, וזה זכרי לדר דר

“Éste es mi nombre para la eternidad, y éste es mi recuerdo de generación en generación”.

La guematria de Shemi (שמי), “mi nombre”, es 350, si se le añade 15 por el valor de Iod He (י-ה), las dos primeras letras del Tetragrama, obtenemos 365, el número de preceptos negativos.

 300 = ש

40 =  מ

10 =  י

350 + 15 = 365

 La guematria de Zijri (זכרי), “mi recuerdo”, es 237, si se le añade 11 por el valor numérico de Vav He (ו-ה), las dos últimas letras del Tetragrama, obtenemos 248, el número de preceptos positivos.

 7 = ז

20 = כ

200 =  ר

10 =  י

237 + 11 = 248

Para recordar a Dios disponemos de algo extraordinario: la Torah, que es la palabra de Dios. Si calculamos la guematria de haDabar haShem vemos que también es 237:

 211 =  הדבר

26 =   ‘ד

237

A partir de estos números vemos que “mi nombre” se asocia con “grande, poderoso y temible”, mientras que “mi memoria” se asocia con la Torah, que es la palabra de HaShem.

Zoharitos | El Secreto de la verdad

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La palabra Emet (אמת), “verdad”, es de una gran riqueza a la luz de la guematria.

Los sabios cabalistas nos enseñan que cuando en Éxodo (III-14) HaShem le dice a Moisés “Yo seré el que seré”, en hebreo Ehieh asher Ehieh (אהיה אשר אהיה), podemos tomar la guematria de Ehieh, 21 y multiplicándola por sí misma llegamos a 441 la guematria de Emet (אמת), “verdad”.

Pero podemos encontrar una alusión tanto a la verdad como el modo de alcanzarla en las enigmáticas palabras de Dios a Abraham (Génesis XVII-1):

 התהלך לפני, והיה תמים

“Camina ante mí y sé integro”.

Si tomamos las letras iniciales de estas cuatro palabras y sumamos sus valores numéricos, tenemos He 5; Lamed 30; Vav 6 y Taf  400, o sea 441.

Finalmente, como ya han señalado los cabalistas, la guematria de las tres primeras palabras de la Torah, Bereshit Bara Elohim (בראשית ברא אלהים) es 1202 y la de las tres últimas, Leienei Kol Israel (לעיני כל-ישראל) es 761.

Si a 1202 le restamos 761 obtenemos 441, la guematria de Emet (אמת).

El “Sabio de Corazón”, Jajam Lev (חכם לב), expresión que aparece en numerosas ocasiones en el Zohar, es aquel que conoce la verdad, Emet (אמת). Si sumamos la Guematria de Jajam Lev 100, a la de Emet 441, obtenemos 541, la guematria de Israel (ישראל), la última palabra que aparece en la Torah.

La interpretación de sueños en el Talmud y el Midrash

 

En el Talmud, en el Tratado de Berajot (55b), se aborda el mismo tema:

Rabí Elazar dijo: ¿de dónde aprendemos que todos los sueños van detrás de la boca que los interpreta? Porque está dicho en referencia a José y los sueños del Faraón: «Y sucedió que así como nos lo interpretó, así aconteció» (Génesis 41:13).

Nuevamente el mismo versículo que presenta la Torá con relación a los sueños de José, sirve para fundamentar la misma enseñanza.

Otro pasaje del Talmud (Ídem) que se ocupa de la interpretación de los sueños es el siguiente:

Rabí Bizna ban Zavda dijo en el nombre de Rabí Akiva, quien dijo en el nombre de Rabí Panda, quien dijo en el nombre de Rav Najum, quien dijo en el nombre de Rabí Biraim, en el nombre de cierto anciano –¿y quién es ese anciano? Rabí Banaá–: veinticuatro intérpretes de sueños había en Jerusalén. En cierta ocasión tuve un sueño y fui a cada uno de ellos, y lo que éste me interpretó no era lo que éste otro me interpretó. Y sin embargo, todas estas diferentes interpretaciones se me realizaron. Y esto que me sucedió fue para cumplir lo dicho que todos los sueños van detrás de la boca que los interpreta.

Aquí, en el paisaje de este texto, ya aparecen los puestos o rincones mencionados: «veinticuatro intérpretes de sueños había en Jerusalén ». Y encontramos que la enseñanza de los Sabios, en este caso, surge de la experiencia misma: «lo que éste me interpretó no era lo que éste (otro) me interpretó, y todas estas diferentes interpretaciones se me realizaron». Pero la conclusión es idéntica: «todos los sueños van detrás de la boca que los interpreta».

De modo similar encontramos en el Midrash (Midrash Hagadol, Miketz 41–13):

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