El Zohar | Parashat Vaigash II

CNT-EP-ensena-a-Quito-a-cuidar-el-planeta_13945

Rabí Itzjak y Rabí Iehuda estaban sentados una cierta noche y estaban ocupados del estudio de la Torá. Dijo Rabí Itzjak a Rabí Iehuda: he aquí que fue enseñado: cuando El Santo, Bendito Sea, creó el mundo, hizo al mundo inferior, físico, según el modelo del mundo supremo, espiritual.

Y todo lo que creó fue una cosa en correspondencia con la otra, y para que se encuentre Su honor en lo Alto y en lo bajo. Es decir, Rabí Itzjak destaca el paralelismo entre los mundos superiores y los mundos inferiores.

Dijo Rabí Iehuda: así es, ciertamente, y también creó al hombre y lo dispuso sobre todo. Tal como está escrito: «Yo hice la Tierra y al hombre sobre ella creé» (Isaías 45:12): «Yo hice la Tierra», ciertamente, y resulta evidente que no es este hecho lo que el versículo quiere enseñarnos ya que es obvio e innegable que El Eterno creó la Tierra, mas el mensaje sugerido es el siguiente: ¿por qué razón hice la Tierra»? Porque «al hombre sobre ella creé», pues él, el hombre, es y a él se debe la existencia del mundo cuando realiza la voluntad de El Eterno, para que todo lo que componen los mundos sea y se mantenga con una única perfección.

El concepto de un hombre «creado y dispuesto sobre todo» no viene a enseñarnos que el hombre es el máximo dominador o el más poderoso, sino que de sus acciones dependen los mundos superiores y, por consiguiente, también los inferiores. Por ejemplo, el hombre a través de su plegaria rectificada logra que la abundancia espiritual se genere en los mundos superiores y descienda y otorgue cantidad y calidad de existencia a los mundos inferiores.

Abrió Rabí Iehuda su enseñanza y dijo citando un versículo: «Así dijo El Dios, El Eterno, creador de los Cielos y quien los establece, extiende la Tierra y sus descendientes, otorga un alma al Pueblo sobre ella, y un espíritu a quien marcha por ella» (Isaías 42:5). Este versículo ya ha sido explicado, pero de todos modos le daremos una nueva interpretación: «Así dijo El Dios, El Eterno, creador de los Cielos y quien los establece», se refiere al Santo, Bendito Sea, en lo Alto, en lo Alto, en referencia a la Biná, quien es el «creador de los Cielos», en referencia al aspecto masculino inferior, y además de ser su creador lo rectifica permanentemente, en cada momento. Y esto es lo que está escrito que «extiende la Tierra y sus descendientes». Y se enseña que la Tierra es la Tierra Santa, el atado de la vida, porque las almas provienen de este grado, el Maljut. Y esto que está escrito: «otorga un alma al Pueblo sobre ella» significa que la Tierra, el grado de Maljut, es la que otorga un alma.

Dijo Rabí Itzjak: en realidad todo se refiere a lo Alto, a la Biná, y también lo que está escrito que «otorga un alma al Pueblo sobre ella» se refiere a la Biná, pues de allí salen las almas de vida hacia esta Tierra, el Maljut, y esta Tierra las recibe a las almas para darlas a todos los entes inferiores, porque es el río que continúa y fluye, y es el que otorga e introduce las almas a esta Tierra, el Maljut. Y ella las recibe y las entrega a todo lo que se encuentra en los mundos inferiores.

Consíguelo en: http://www.edicionesobelisco.com/libro/848/zohar-el-vol-vii

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s