El Zohar | Parashá Bo

El Zohar X Parashá Bo

De acuerdo con los Sabios, la elección de la descendencia de Abraham como siervos de El Eterno, para que asumieran como su misión la revelación y la difusión de la Voluntad divina en el mundo, fue la que llevó al Pueblo de Israel al exilio en Egipto y a su posterior redención.

Y, por consiguiente, queda evidenciado que la finalidad del exilio en Egipto fue la de revelar Su voluntad a través de la entrega y la recepción de la Torá. La salida de Egipto no constituye un valor en sí mismo si se pierde de vista su objetivo final: la recepción de la Torá en el Monte de Sinaí.

Así empieza El Zohar en parasha Bo: «El Eterno le dijo a Moshé (Moisés): “Llega al Faraón, pues he hecho que su corazón se obstine y el de sus siervos, para que pueda poner estas señales Mías en su medio”» (Éxodo 10:1).

Pero si El Santo, Bendito Sea le endureció su corazón, ¿por qué lo castigó posteriormente? ¡Aparentemente le fue quitado su libre albedrío! Rabí Iehuda abrió su enseñanza para responder a este asunto citando anteriormente otro versículo, y dijo: «Dichoso el pueblo que conoce la teruá –es decir, el pueblo que conoce los caminos de El Eterno y sabe por qué Dios castiga y recompensa a través de los ángeles, siendo todo revelado ante Él–, oh El Eterno, –los estudiosos de Tu Torá– andarán a la luz de Tu rostro» (Salmos 89:16). Es decir, solamente a estos últimos les será descubierto tal misterio, precisamente porque marchan a la luz de El Eterno. Pues ¡cuánto deben las personas esforzarse en andar por los caminos de El Eterno, cumpliendo los preceptos positivos y cuidando de no transgredir los preceptos de la Torá, los preceptos negativos! Para lograr de este modo tornarse merecedores del Mundo Venidero y salvarse de todos los acusadores de lo Alto y de los acusadores de lo bajo para que no les inciten a pecar en este mundo. Pues así como sabemos que hay acusadores en este mundo de lo bajo, así también hay acusadores en el mundo de lo Alto, los cuales se levantan para acusar a los hombres por los pecados que cometieron.

Pero aquellos que cumplen los preceptos de la Torá y andan por el camino recto, con temor a su Amo, ¡cuántos ángeles defensores se levantan para protegerlos a ellos en lo Alto! Como está dicho: «Si tuviese un ángel defensor de entre mil que dijere al hombre su rectitud» (Job 33:23). Es decir, si un solo ángel lo defendiere al individuo ante otros novecientos noventa y nueve que lo acusan, hallará amparo. Y esto se aprende de lo que está escrito a continuación: «Y lo agraciará; –y le dirá al ángel defensor– que lo libre de descender al sepulcro, pues he hallado rescate –para él aunque los acusadores eran la mayoría–» (Job 33:24). Por eso, bienaventurado el que guarda los preceptos de la Torá, ya que se hace merecedor de numerosos defensores.

Rabí Jía le dijo a Rabí Iehuda: Si es así, si el versículo se refiere al justo que cumple los preceptos con temor de Dios, ¿por qué el hombre necesita aquí un ángel que lo defienda? Y está escrito respecto al que cumple los preceptos de la Torá: «Porque El Eterno será tu confianza, y Él cuidará tu pie de quedar atrapado» (Proverbios 3:26). Y también está escrito: «El Eterno te cuidará de todo mal» (Salmos 121:7). Y si dices que necesita un ángel defensor en lo Alto, esto no es así, pues El Santo, Bendito Sea ve todo lo que el hombre hace en el mundo, sea bueno o malo. Y está escrito: «Acaso un hombre se ocultará en un escondite y Yo no lo veré, dice El Eterno» (Jeremías 23:24). Siendo así, dado que El Santo, Bendito Sea ve todo lo que sucede, ¿por qué se necesita que un ángel acuse o defienda al ser humano en lo Alto?

Rabí Iehuda le dijo a Rabí Jía a modo de respuesta: «ciertamente que todo es así, como lo has dicho. Pero has de saber que incluso un justo íntegro tiene acusadores, tal como se aprende del suceso de Job. He aquí que está escrito que el acusador de Job le dijo a El Eterno: «Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra Ti en tu misma presencia» (Job 2:5). Y está escrito: «Cuando tú me incitaste contra él para que lo destruya sin causa» (Job 2:3). Esto fue escrito para mostrar que el Otro Lado tie- ne permiso de acusar contra las cosas del mundo y que le sean entregadas en su mano. Por tal razón las personas necesitan defensores que testifiquen favorablemente acerca de ellas en lo Alto, para salvarse de los acusadores.

El Zohar volumen X

El Zohar volumen X nos habla del tema de la esclavitud en Egipto y de la salida de ese exilio, un proceso de preparación necesario y obligatorio, como medio para recibir la Torá. También alude al tema del veneno espiritual introducido por la serpiente, veneno que imposibilita que la divinidad se revele por completo. (Haz clic en la imagen para obtener más información acerca del volumen X de El Zohar)

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2 comentarios el “El Zohar | Parashá Bo

    • Efectivamente, Mary. Es por ese motivo que en la misma página de El Zohar hemos incorporado una sección dedicada a la halajá para el buen cumplimiento de las mitzvot.

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