Shabat Shalom | El corazón y el destino

corazon el talmud el zohar

Vimos la semana pasada que nuestro destino depende directamente de qué hay en el interior de nuestro corazón, pero nos referíamos a nuestro destino en este mundo, el Olam haZe. Nuestro verdadero destino, el del Olam haBa, consiste en otra cosa: en salirse, como Abraham, de la astrología, del destino.

Si calculamos la guematria ordinal o Sderti de Mazal (מזל), “destino”, nos llevamos una deliciosa sorpresa: es 32, igual que la de Lev (לב) “corazón”:

 מ = 13

ז = 7

ל = 12

32

 …

ל = 30

ב = 2

32

Ello confirma, como vimos la semana pasada, que nuestro destino tiene menos que ver con el capricho de los astros, que con el contenido de nuestros corazones.

El pasaje bíblico que Rashi interpreta como que Dios le dice a Abraham que se salga de su astrología se halla en la parashah Lej Lejá (לך לך), expresión que literalmente quiere decir “ve hacia ti mismo”.

Si calculamos la guematria Raguil de esta expresión, obtenemos 100:

 לך = 50

לך = 50

100

El que logra hacerlo es un “sabio de corazón”, Jajam Lev (חכם לב), expresión que aparece en numerosas ocasiones en El Zohar. Si calculamos su guematria vemos que también es 100:

 חכם = 68

לב = 32

100

Lej Lejá (לך לך), ir hacia uno mismo, es ir hacia nuestra esencia, hacia nuestro corazón. Es ir hasta el 100 para trascenderlo y llegar al 101, un número muy caro a los talmudistas que, en el tratado Jaguigá 9b, aconsejaban no repasar un texto 100 veces sino 101. Esta expresión está formada por dos veces Lamed Jaf  (לך). Si multiplicamos Lamed (30) por Jaf (20), obtenemos 600, o sea 10 veces 60, la guematria de Kli (כלי), “recipiente” que como vimos corresponde al corazón. Si sumamos los dos “600”, uno correspondiente a Lej (לך) y otro a Leja (לך), obtenemos 1200, que es el número de signos del zodíaco, 12, multiplicado por 100, el valor de Lej Lejá (לך לך).

Salirse del destino es salirse del dominio de la naturaleza, representada por el nombre de Dios Elokim, cuya guematria 86 es la misma que la de haTeva (הטבע), “la naturaleza”. Es el destino terrestre. La guematria Raguil de Eretz (ארץ), “tierra” es 291, y la guematria Shemi de Elohim  también es 291:

א = 1

ר = 200

צ = 90

291

 …

א = 111

ל = 74

ה = 6

י = 20

מ = 80

291

Entonces se entra en la influencia de El Eterno, el nombre de las cuatro letras, cuya guematria es 26. Si buscamos cuál es el 26º número primo, descubrimos que es precisamente el 101, o sea un número más que el 100.

¡Shabat Shalom a todos/as!

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2 comentarios el “Shabat Shalom | El corazón y el destino

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