LA MADRE Y EL HIJO

marenen 

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Un sorprendente aforismo alquímico que se halla en La Révélation de la Parole Cachée par les Anciens, un clásico del tema, declara que “la madre que me engendró fue engendrada por mí”. En ello parece coincidir con una deliciosa enseñanza de Pirke Avoth (III-17) que nos enseña que:

 

אם אין דעת, אין בינה; אם אין בינה, אין דעת

“Si no hay conocimiento no hay entendimiento; si no hay entendimiento,

no hay conocimiento”.

 

Podemos profundizar en esta enseñanza a partir de unos pasajes de la parashah Ki Tazria (Levítico XII-1 a XIII-59). La frase que le da el nombre a esta parashah es la siguiente (Levítico XII-1):

 

אשה כי תזריע

“cuando una mujer ha concebido…”

 

La mujer, cualquier mujer, ha concebido por un acto de amor previo, y en hebreo “amor” se dice Ahavah (אהבה), una palabra cuya guematria es precisamente 13:

 

א = 1

ה = 5

ב = 2

ה = 5

—————–

13

 

Si calculamos cuál es la decimotercera palabra de esta parashah, vemos que es precisamente Tazria (תזריע):

 וידבר יהוה, אל-משה לאמר. 

דבר אל-בני ישראל, לאמר, אשה כי תזריע, וילדה זכר-וטמאה שבעת ימים, כימי נדת דו‍תה תטמא. 

 

Los rabinos relacionan este versículo con Proverbios (XXV-27):

 אכל דבש הרבות לא-טוב

וחקר כבדם כבוד

“Comer mucha miel no es bueno, pero estudiar las cosas difíciles es un honor”.

 ¿Qué son las “cosas difíciles”? ¿En qué se basan para establecer esta comparación? Sin duda alguna en la conocida guematria de Ishah (אשה), “mujer”, que es 306, como la de Dvash (דבש), “miel”.

 

א = 1

ש = 300

ה = 5

—————

306

 

ד = 4

ב = 2

ש = 300

—————

306

 Kebodam (כבדם), la palabra que suele traducirse como “cosas difíciles” querría decir más bien “cosas de peso”. Se trata de los misterios de la Torah para acceder a los cuales hace falta Binah, una cualidad de la Ishah (אשה), “mujer”, misterios que, por otra parte, han sido comparados con la miel.

Si calculamos la guematria de Binah (בינה), veremos que es 67 y, curiosamente, la parashah KiTazria tiene exactamente 67 versículos.

Volviendo a la cita de Pirke Avoth que encabezaba estas reflexiones, “Si no hay conocimiento, Daat (דעת) no hay entendimiento, Binah (בינה), si no hay entendimiento, Binah (בינה), no hay conocimiento Daat (דעת)” fácilmente entenderemos que Binah (בינה) es la madre de la que hablaba el aforismo alquímico que encabezaba estas reflexiones, y Daat (דעת) es su hijo. Así, el desarrollo de la Binah (בינה) procede del ejercicio del Daat (דעת) y viceversa.

 Juli Peradejordi

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