EL PAPEL DEL INFIERNO

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Los sabios cabalistas han interpretado la salida de Egipto como una alusión al momento de la muerte, cuando el alma sale del cuerpo. Como ocurre con este último, Egipto nos oprime, ahoga nuestra alma. Repasemos algunas de las enseñanzas del cabalista de Safed, rabbí Isaac Luria, al respecto que aparecen en su comentario de la parashah Beshalaj.

 

El sabio de Safed nos explica en diversos lugares de su obra, recopilada principalmente por rabbí Jaim Vital, que Egipto corresponde al cuerpo y el Faraón a la nuca. Para ello se apoya en un conocido juego de palabras entre Paro (פרעה), “faraón” y haOref (הערף), “la nuca”, o sea Paro escrito al revés. Esta palabra, en la podemos ver la raíz (פר), “toro”, sugiere la idea de terquedad, de obstinación. Por otra parte, las letras centrales, Resh (ר) y Ayin (ע), forman la palabra Ra (רע), “mal”. En su terquedad, el faraón no aprende de las diez plagas y se ve obligado a dejar escapar a los hijos de Israel.

Cuando en Éxodo (XIV-8) leemos:

ויחק יהוה, את-לב פרעה מלך מצרים, וירדף, אחרי בני ישראל

“IHWH fortificó el corazón de Faraón, rey de Egipto,

que se puso a perseguir a los hijos de Israel…”.

Según Luria se está describiendo el momento en que el alma abandona el cuerpo. Entonces, la Mala Inclinación, el Ietzer haRa, la ataca. Se trata del Ángel de la Muerte, Malaj haMavet (מלאך המות) representado por Faraón.

וירדפו מצרים אחריהם, וישיגו אותם חנים על-הים

“Y los egipcios que los seguían los encontraron acampados al lado del mar”.

Este mar alude al infierno, el Gehenom (גיהנום). Los hijos de Israel se detuvieron allí porque tenían miedo de atravesarlo.

ויאמרו, אל-משה

“Y le dijeron a Moisés”.

Cuando se habla de Moisés, se trata de la Buena Inclinación (Ietzer haTov). De este modo vemos que Moisés es el antagonista del Faraón. Dios utiliza a la Buena Inclinación (Ietzer haTov) para liberar nuestras almas, pero la Mala Inclinación (Ietzer haRa), intenta impedirlo.

Más adelante, en Éxodo (XIV-12) leemos lo que le dijeron a Moisés:

כי טוב לנו עבד את-מצרים, ממתנו במדבר

“…es mejor que sirvamos a Egipto y no que muramos en el desierto”.

Isaac Luria lo interpreta así:

“Es mejor para mí en el cuerpo. Mientras esté sometido a la Mala Inclinación en el mundo físico, no estaré sufriendo el dolor que estoy sufriendo ahora”.

Tal es el drama del hombre caído, considera lo que le parece bueno para su cuerpo, con el que se identifica, y se olvida de su alma. Y más adelante (Éxodo XIV-13):

ויאמר משה אל-העם, אל-תיראו

“Moisés le dijo al pueblo: ¡No temáis!”.

La Buena Inclinación le está diciendo al alma que no tenga miedo del infierno, pues es por su bien, para liberarse, ya que todos los poderes de la impureza se quedarán allí. Las aguas ardientes los eliminarán.

Una curiosa guematria nos ratifica cuál es el papel del infierno: eliminar definitivamente las impurezas debidas a nuestra condición de hombres caídos. En efecto la guematria de Jisul (חיסול), “eliminación”, es la misma que la de Gehenom (גיהנום):

ח = 8

י = 10

ס = 60

ו = 6

ל = 30

———-

114

ג = 3

י = 10

ה = 5

נ = 50

ו = 6

ם = 40

————

114

JULI PERADEJORDI

 

 

 

 

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2 comentarios el “EL PAPEL DEL INFIERNO

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