LOS SABIOS NO ESTÁN EN EL PARAÍSO

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Uno de los temas más apasionantes que nos ha regalado el Talmud es la historia de los cuatro sabios que entran en el paraíso, historia a la que ya nos hemos referido en otras ocasiones. Vamos a resumirla y a proponer un nuevo comentario apoyándonos en la guematria.

Varios importantes textos cabalísticos, entre ellos el Talmud  (Jaguigah 14b), el Zohar (I-26 b) o los Tikkunei haZohar (Tikún 40) nos relatan una curiosa historia, la de los cuatro sabios del paraíso. La historia nos habla de cuatro grandes profesores, cuatro grandes sabios, que se consagraron al estudio esotérico de la Torah logrando entrar en el Paraíso, el Pardes, o sea penetrando sus secretos ocultos. Se trataba de Rabbí  Akiba, de Ben Soma, de Ben Azzai y de Elisha Ben Abuya, llamado Ajer.

El Talmud nos dirá que:

Ben Azzai vio y murió.

Ben Soma vio y se volvió loco;

Ben Abuya vio y se hizo apóstata;

sólo Rabí Akiba entró sano y salió sano.

El texto talmúdico dice concretamente: “salió en paz como había entrado”.

El genial Isaac Luria, comentando este pasaje, dijo varias cosas muy interesantes. La primera es que cada uno de estos sabios entró en el Pardes por una puerta, lo cual suma un total de cuatro puertas, en consonancia con las cuatro letras del Tetragrama. La segunda es que el objetivo principal de que estos sabios entraran en el Pardes era rectificar el pecado del Adán primordial y así traer al Mesías. Rectificando el pecado de Adán, rectificaban el mundo. Es lo que se conoce como Tikún haOlam (תיקון העולם), rectificación del mundo”.

Cuando sumamos la guematria de los nombres de estos cuatro sabios nos encontramos con una agradable sorpresa. El número 717 es también la guematria de Tikún haOlam (תיקון העולם):

Ben Azzai (בן עזאי)

בן = 52

עזאי = 88

140

Ben Zoma (בן זומא)

בן = 52

זומא = 54

106

Ben Abuya (בן אבויה)

בן = 52

אבויה = 24

76

Rabbí Akiva (רבי עקיבא)

רבי = 212

עקיבא = 18

395

140 + 106 + 76 + 395 = 717

תיקון  = 566

העולם = 151

717

Los cuatro sabios entraron en el Pardes pero tres de ellos no se llevaron nada. Sólo uno entró como salió: en paz. ¿Qué significa esto? Quizá la respuesta nos daría cientos de años más tarde un maestro jasídico que explicó que en cierta ocasión un rabino soñó con un grupo de sabios que estaban disfrutando de lo lindo de su estudio de la Torah. El rabino le preguntó entonces a Dios ¿y el paraíso es solamente eso? A lo que el Creador le respondió que no es que los sabios estén en el paraíso, sino que el paraíso está en lo sabios.

Rabbí Akiva entró en el Pardes pero el Pardes también entró en él.

Cuando estudiemos Torah, intentemos ser como Rabbí Akiva. No sólo hagamos todo lo posible por penetrar en ella, hagamos que también ella penetre en nosotros.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

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LA MARAVILLOSA LEY DE LA ATRACCIÓN

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Los libros de New Age, que nos cantan sin ningún pudor las excelencias de la denominada “ley de atracción”, son realmente innumerables. Muchos de ellos carecen de la seriedad y la profundidad que sería de desear. Con todo, el origen de esta ley se encuentra en la Torah, en el libro de los Proverbios (XXIII-7) que, literalmente, dice:

כי, כמו שער בנפשו- כן-הוא

“Porque como piensa en su alma, tal es él”.

En la mayoría de los libros que hemos mencionado, estas palabras se convertirán en “porque como un hombre piensa, así es su vida”. Apoyándonos en el texto hebreo, veremos cómo la guematria nos puede arrojar mucha luz sobre la cuestión.

Cuando calculamos la guematria de este proverbio, descubrimos que es 1186. Se trata del valor numérico de la expresión Shaar haTorah (שער התורה), “puerta de la Torah”. Gracias a esta sencilla guematria podemos deducir que la manera de entrar en la Torah, de traspasar su puerta, tiene que ver con cómo pensamos en nuestras almas.

כי = 30

כמו = 66

שער = 570

בנפשו = 438

כן = 70

הוא = 12

—————

1186

שער = 570

התורה = 616

—————-

1186

Pero hay aún más: si nos fijamos en la palabra que el sabio Salomón utiliza para decir “piensa”, Shaar (שער), que significa “pensar”, “reflexionar”, “hacer cálculos”, vemos que se trata de la misma que se utiliza para decir “puerta”. Efectivamente, Shaar (שער) significa también “puerta”, “pórtico”.

Aquello que pensemos puede atraer a la lluvia de la bendición, en hebreo Gueshem Berajah (גשם ברכה), o a la mala inclinación, en hebreo Ietzer Ra (יצר רע). Ambas palabras tienen la misma guematria que Shaar (שער), 570.

 

ש = 300

ע = 70

ר = 200

———–

570

גשם = 343

ברכה = 227

————–

570

יצר = 300

רע = 270

————

570

 

Cuidemos, pues lo que pensamos porque será lo que acabaremos atrayendo.

 

JULI PERADEJORDI

LEJ LEJÁ – VE HACIA TI MISMO

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En la parashah Lej Lejá Dios le ordena a Abram que se vaya de su tierra a una tierra que “ha de mostrarle”. Sin embargo, la traducción literal de Lej Lejá es “ve hacia ti mismo”, lo cual nos abre nuevas perspectivas de interpretación de este pasaje apasionante de la Torah.

 

Veamos qué nos dice el Zohar (II-32 a) a propósito de Lej Lejá:

לך לך לתקונך לגרמך

“Vete para tu rectificación para ti”.

Esta sencilla frase nos reserva varias sorpresas. En primer lugar, en la expresión “tu rectificación para ti”, LeTikuneja LeGarmeja (לתקונך לגרמך), nos encontramos con dos palabras, Tikún (תקון) y Garem (גרם) cada una de ellas situada, como por casualidad, entre una Lamed (ל) y una Jaf Sofit (ך), las letras que conforman la expresión Lej (לך) o Leja (לך):

לתקונך לגרמך

Ello nos permite asociar al primer Lej (לך) con el Tikún (תקון), la rectificación,  y el segundo Leja (לך) con el Garem (גרם).

Si nos fijamos en la guematria de Garem (גרם), que se suele traducir como “tú” o “ti”, vemos que es 243, o sea la guematria exacta de Abram (אברם). Ello nos enseña que el secreto del Lej Leja (לך לך) es Tikún de Abram:

 

א = 1

ב = 2

ר = 200

ם = 40

—————–

243

ג = 2

ר = 200

ם = 40

—————-

243

Consultado en el diccionario el significado de la palabra aramea  (גרמא), vemos que en realidad significa “raíz”, “hueso”, “persona”, y que declinada es “para ti mismo”.

Los comentaristas nos enseñan que podemos entender el LeTikuneja (לתקונך) “para rectificarte”, como “para rectificar tu Nefesh en la tierra de Israel mediante el cumplimiento de Mitzvoth” (por eso se le ordena a Abram dirigirse a una “tierra”, que es la tierra de Israel, y el LeGarmeja (לגרמך) como que “allí merecerás conocer la raíz de tu Neshamah”, o sea en ese lugar, en esa “tierra”. Sin embargo, esta raíz o esta tierra hacia donde se ha de dirigir Abram (אברם), ¿no será el pequeño hueso llamado Luz (לוז) a partir del cual, nos enseñan los sabios, se inicia la resurrección?

Si multiplicamos Lej Leja (לך לך), 100, por 2, al tratarse de dos palabras y le añadimos 43, la guematria de Luz (לוז), obtenemos 243, la guematria de  Abram (אברם).

JULI PERADEJORDI

 

 

EL MISTERIO DEL ENDULZAMIENTO

 

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Leemos en el Zohar (I-59b) al principio de la parashah de Noaj unas palabras muy difíciles de entender si no recurrimos a las enseñanzas de la guematria y los cabalistas. Se trata del misterio del “apaciguamiento”.

 

Veamos el texto del Zohar:

והוא כדין נייחא לכלא, ודא נייחא ליה לגנתא, ודא עביד נייחא ביה

“Y esto es entonces el apaciguamiento de todo y esto apacigua al Jardín y hace que halle en él sosiego”.

 

Estas palabras se encuentran en el comentario zohárico a la parashah de Noaj. Veamos cómo empieza esta parashah y cómo los cabalistas lo relacionan con el Tetragrama:

אלה, תולדת נח–נח איש צדיק תמים היה, בדרתיו:

את-האלהים, התהלך-נח

“Éstas son las generaciones de Noé: Noé fue un hombre justo,

erfecto entre los de sus generaciones; Noé anduvo con Dios”.

 10 Noaj (Noé) engendró tres hijos: Shem, Jam y Iafet.

 

El sabio Yaakov Abujatzira nos ha dejado una curiosa guematria del Tetragrama. Si lo escribimos como nos sugiere este cabalista su valor es 58:

י = יוד = 20

ה = הי = 15

ו = ואו = 13

ה = הה = 10

————-

58

Sabemos que Hen (חן), “gracia” también tiene por guematria 58 y que el Tetragrama es un Nombre misericordioso, de gracia, pero Abujatzira lo relaciona con Noaj (נח), que también  vale 58.

 

נ = 50

ח = 8

———

58

Abujatzira escribe:

“Así es como entendemos el pasuk “Éstas son las generaciones de Noé”. Se refiere a las buenas acciones de Noé tal como nuestros sabios de bendita memoria han descrito. Se dice que también están insinuadas dentro del nombre de Noé.

Fue “un hombre justo”. Se le llama “hombre” porque pudo superar su inclinación al mal, como dice el pasuk: “Bienaventurado el hombre que teme a HaShem”.

Noé también es llamado “justo” porque guardó apropiadamente su pacto sagrado. Todos los que salvaguardan su santa alianza son llamados justos.

Noé es llamado “perfecto”, que significa observó completamente todos los mandamientos positivos y negativos. Durante toda su vida, Noé “anduvo con Dios”, lo que significa que cada día se esforzaba por endulzar los tres nombres de Dios”.

 

JULI PERADEJORDI