NO OPRIMAS AL REFUGIADO

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Cuando colocamos la palabra “refugiado” en vez de la palabra “extranjero” en Éxodo (XXIII-9), este conocido versículo de Mishpatim adquiere una actualidad insólita. Veamos qué nos enseña la guematria.

Veamos que nos dice el texto de Éxodo (XXIII-9):

וגר, לא תלחץ; ואתם, ידעתם את-נפש הגר-כי-גרים הייתם, בארץ מצרים

“No oprimas al extranjero; vosotros conocéis el alma del extranjero, pues extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto”.

Una expresión llama enseguida la atención del lector atento: “el alma del extranjero”, Nefesh haGuer (נפש הגר). ¿Por qué insiste el texto en “vosotros la conocéis”?

Para entender de qué nos están hablando hemos de dirigirnos a Salmos (CXIX-124),  a un versículo que nos exhorta a ser misericordiosos con los siervos y los trabajadores:

עשה עם-עבדך כחסדך;  וחקיך למדני.

“Haz con tu siervo según tu misericordia, y enséñame tus estatutos”.

 

Cuando calculamos la guematria de este versículo descubrimos que es 971:

עשה = 375

עם-עבדך= 1

כחסדך = 112

וחקיך = 144

למדני = 134

—————

971

 

Se trata de la misma que la de la expresión VeAtem Idatem (ואתם, ידעתם) “vosotros la conocéis”:

 

ואתם = 447

ידעתם = 524

————–

971

 

Pero hay aún más, ¿por qué dice “la conocéis”, refiriéndose al alma de los extranjeros? La respuesta obvia está en el mismo versículo: los hijos de Israel también fueron extranjeros en su momento. Sin embargo la guematria nos descubre algo mucho más profundo: el alma del extranjero, Nefesh haGuer (נפש הגר), corresponde a la de los tres patriarcas. Veamos la guematria de Nefesh haGuer (נפש הגר):

נפש = 439

הגר = 208

————-

638

 

Y veamos ahora la de los tres patriarcas:

אברהם  = 248

יצחק = 208

יעקב = 182

—————–

638

 

Pero alguien podría objetar que Abraham y Jacob estuvieron en Egipto pero Isaac no. ¿Por qué considerarle a él también Guer (גר)? Sencillamente porque su guematria, 208, coincide con la de haGuer (הגר).

 

JULI PERADEJORDI

 

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URIEL, ÁNGEL DE LA LUZ

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En la parashah de Itró, concretamente en Éxodo (XIX-1) Vemos que los hijos de Israel llegaron al  Sinaí “en el tercer mes del Éxodo” para recibir la Torah. Y los sabios se preguntan por qué precisamente en el tercer mes. Veamos cómo va a ser la guematria quien nos lo aclara.

 

Et texto dice asÍ:

 

בחדש, השלישי, לצאת בני-ישראל, מארץ מצרים-ביום

הזה, באו מדבר סיני.

“En el tercer mes del Éxodo de los Hijos de israel de Egipto, en ese día, llegaron al desierto de Sinaí”.

 

El Zohar (II -78 a) nos explicará que la Torah fue recibida en el tercer mes porque sobre él:

“Ejerce dominio Uriel”.

 

Lo primero que viene a la cabeza es que es lógico, ya que Uriel (אוריאל) es el tercero de los cuatro arcángeles, pero si profundizamos en la guematria de su nombre vemos que la razón es otra:

 

א = 1

ו = 6

ר = 200

י = 10

א = 1

ל = 30

———–

248

Como nos enseñan los sabios, se trata de una alusión a las 248 Mitzvot positivas de la Torah. Pero en esta misma página el Zohar prosigue diciéndonos que:

“Y con él hay 365 miríadas de campamentos de ángeles como el número de días del año. Cada miríada de campamentos ejerce dominio en cada día de los 365 días del año, y todos ellos tienen 365 llaves espirituales que irradian luminosidad e iluminan”.

 

Las llaves, nos enseñan los cabalistas, “abren los canales por lo cuales fluye la luz de arriba hacia los mundos inferiores”. Estas 365 llaves corresponden a las 365 Mitzvot negativas. ¿Qué quiere decir que irradian e iluminan?

Cuando sumamos 248 a 365 obtenemos 613, que es la guematria de Orot (אורות), “luces”:

248 + 365 = 613

א = 1

ו = 6

ר = 200

ו = 6

ת = 400

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613

 

De este modo las Mitzvot se nos presentan no tanto como preceptos morales que hemos de cumplir, sino como oportunidades para atraer luz a nuestras vidas.

 

JULI PERADEJORDI

 

COMERSE EL ALFABETO

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Entre todos los versículos de la Torah sólo hay uno en el que aparezcan las 22 letras del alfabeto al completo. Se trata de un versículo de la parashah de Beshalaj, Éxodo (XVI-16). ¿Es una casualidad que precisamente en este versículo se hable del Maná? Veamos.

 

El Midrash Tanjumah, comentando esta parashah nos enseña que:

“Sólo aquellos que comían maná podrían dar nuevas interpretaciones del la Torah”.

Según los comentaristas, el maná tenía un gusto distinto según quien lo comía, y en la Torah cada persona degusta algo distinto según su preparación y según la elevación de su alma. Por eso es inagotable, por eso es única. Pero, ¿qué tiene esto que ver con la parashah de Beshalaj? En ella podemos leer:

זֶה הַדָּבָר, אֲשֶׁר צִוָּה יהוה, לִקטו מִמנו, איש לפי אכלו:  עמר לַגֻּלְגֹּלֶת,

“Esto es lo que El Eterno ha ordenado: “recoged de él, cada hombre según lo que coma, un Omer por persona, ….”.

 

Vamos a centrarnos en “un Omer por persona”. El texto hebreo dice literalmente un Omer Legulgolet (עמר לגלגלת), o sea un Omer por cráneo o un Omer por calavera. Qué curioso… Para algunos autores esto aludiría al misterio del Gilgul, de la reencarnación. Pero centrémosnos en la guematria shemi o completa de Omer Legulgolet (עמר לגלגלת).

עמר = 720

לגלגלת = 804

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1524

 

Se trata de la misma guematria que la de Zoth Torat haOleh (זאת תורת העלה), literalmente “ésta es la Torah que asciende”, expresión que aparece en Levítico (VI-2)” pero que las traducciones convierten en “Ésta es la ley de la ofrenda ígnea”.

זאת = 408

תורת = 1006

העלה = 110

—————-

1524

La Torah “que asciende”, pero que también nos hace ascender, es aquella que es estudiada y dicha. Está compuesta por las 22 letras como el versículo de Éxodo (XVI-16) con el que comenzábamos estas reflexiones, y estas 22 letras que la conforman son de algún modo el Maná.

Leemos en el Zohar (III-89 b) que:

“Aquel que se ocupa de la Torah es como si se ocupara del Santo, bendito, sea, ya que toda la Torah es un nombre del Santo, bendito sea. De este modo, aquel que se dedica al estudio de la Torah se ocupa de ese nombre, y aquel que está lejos de la Torah, está lejos del Santo, bendito sea”.

Si desarrollamos el Nombre de Dios, el Tetragrama del modo siguiente, obtenemos el número 186:

 

י = 10 x 10 = 100

ה = 5 x 5 = 25

ו = 6 x 6 = 36

ה = 5 x 5 = 25

————————

186

 

Si calculamos la guematria shemi o completa de Man (מן), “maná”, descubrimos que también es 186.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

NINGÚN PERRO AFILARÁ SU LENGUA

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En la parashah Bo aparece una curiosa afirmación que podemos comentar a la luz de la guematria: ningún perro afilará su lengua contra todos, recalquemos esta palabra, todos, los hijos de Israel.

El texto de Éxodo XX-7 dice así:

ולכל בני ישראל, לא יחרץ-כלב לשנו

“Y contra todos los Hijos de Israel, ningún perro afilará su lengua”.

 

¿De qué perro estamos hablando? Sin duda de Amalek, el enemigo eterno de Israel, que los comentaristas comparan a un perro.

El Midrash Tanjuma (parashat Tetsé) define a Amalek como “el que degüella, puesto que siempre viene a degollar a Israel”. Degollar es “separar la cabeza del cuerpo”. Este mismo Midrash (parashat Tetsé) dice de Amalek que “introduce dudas en la fe”. ¿De qué estamos hablando?

Cuando se separa la cabeza del cuerpo, una de las cosas que se está haciendo es separar la cabeza del corazón, el órgano de la fe. Entonces aparecen las dudas. No es casual, como indican en diversos lugares los cabalistas, que la guematria de Amalek y la de Safek (ספר), “duda”, sean la misma, 240.

 

ע = 70

מ = 40

ל = 30

ק = 100

———-

240

ס = 60

פ = 80

ק = 100

———–

240

 

La palabra “todos”, Kol (כל) con la que comienza este versículo, procede de una raíz que indica integridad y no sólo se refiere a todos y cada uno de los hijos de Israel, sino a todos aquellos cuya cabeza y corazón están unidos.

Si calculamos la guematria de UleKol (ולכל), “Y contra todos”, vemos que es 86, como la de Elohim.

 

ו = 6

ל = 30

כ = 20

ל = 30

———-

86

א = 1

ל = 30

ה = 5

י = 10

ם = 40

———

86

Y si sumamos la guematria de Moaj (מח), cerebro” a la de Lev (לב) “corazón, por medio de una letra Vav (ו), también obtenemos 86:

ל = 30

ב = 2

ו = 6

מ = 40

ח = 8

———

86

 

Como decía un nieto del Baal Shem Tov, el Rebbe Moshe Jaim Efraim de Sedelkov, comentando este versículo, “las bocas y los corazones eran uno y estaban unidos en la verdad” y por eso “se eliminan los juicios” y “todos sus problemas desaparecen”.

Porque Amalek, la duda, no puede contra la verdad. Por mucho que afile la lengua.

 

JULI PERADEJORDI