ARRIMARSE AL BUEN ÁRBOL

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Escribíamos hace unos años, a propósito de la parashah Jukat que “Las cosas del alma no siempre son fáciles de entender. Un Jok (חק), una “ordenanza”, es un precepto que no tiene una explicación lógica, que es incomprensible para la razón y que la trasciende. No se dirige a lo racional, sino al alma”.

 

El texto en cuestión estuvo muy difundido, compartido y sobre todo fusilado en las redes. Gracias a quienes citaron las fuentes y gracias también a quienes no las citaron. Ahora quisiéramos ahondar en la guematria raguil de  Jok (חק), 108, a la luz de un proverbio que aparece en el Quijote. La traducción de “ordenanza” queda realmente muy pobre para todo lo que comporta un Jok (חק). La cábala fonética nos ayuda más a comprenderlo si lo asociamos con Joke, “chiste” o “broma” en inglés.

La guematria de 108 nos lleva a un famoso refrán sefardí que Cervantes retomará en la segunda parte del Quijote, en el capítulo 22:

“Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”.

 

Como un Jok (חק), un refrán se presenta muchas veces como algo incomprensible desde la razón. Este mismo refrán en hebreo declara:

אילן טוב קרב צל טוב אותו עוטף

 

Podemos considerar a este refrán como Jukat haTorah (חקת התורה), un Jok o una ordenanza de la Torah. Cuando calculamos la guematria de esta expresión, obtenemos 1024:

 

חקת = 508

התורה = 616

————–

1024

 

“Buen árbol” es Ilan Tov (אילן טוב) y la guematria de esta expresión es 108, exactamente la guematria de Jok (חק):

אילן = 91

טוב = 17

———–

108

 

Pero lo más sorprendente ocurre cuando calculamos la guematria de Ilan Tov Karob Tzel Tov Oto Otef (Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija):

אילן = 91

טוב = 17

קרב = 302

צל = 120

טוב = 17

אותו = 413

עוטף = 165

—————–

1025

 

Se trata de 1024 más el Kolel.

Nos podemos preguntar cuál es este “buen árbol”. Para averiguarlo recurriremos al Zohar (II-127 a):

“Rabí Shimón les dijo a los compañeros: ¡cuán hermosa es esta sombra que proviene de los árboles y nos cubre; debemos coronar este lugar con palabras de Torah!”

 

Y más adelante (II 134 b):

“La Torah es el árbol de la vida que da vida a todos. Aquel que se aferra a la Torah, se aferra al árbol de la vida, según ha sido dicho “es un árbol de vida para los que se aferran a ella” (Proverbios III-18).

 

Sin duda el buen árbol que da la buena sombra es el árbol de la Vida a propósito del cual se ha dicho Génesis (II-9):

“Y El Eterno Dios hizo que brotaran de la tierra todos los árboles que eran agradables a la vista y buenos como alimento; y el Árbol de la Vida, en medio del jardín, y el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal”.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

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BUSCADME Y VIVIRÉIS

Nos enseña la tradición que la Torah está compuesta por 600.000 letras. Este número, altamente simbólico pero harto misterioso, adquiere sentido a partir de la guematria. ¿Qué es 600.000? ¿Qué es 600, que en cierta manera lo resume?

 

 

La parashah de Mishpatim, una de las aparentemente más áridas de la Torah, comienza con las palabras:

ואלה, המשפטים, אשר תשים, לפניהם

“Y éstas son las leyes que colocarás delante de ellos.”

 

Los cabalistas nos enseñan que uno de los preceptos más importantes, sino el más importante, es buscar. De alguna manera buscar los resume e incluye a todos. ¿Cómo llegan a esta sorprendente conclusión?

En hebreo “buscar”, “indagar” pero también “pedir” o “interpretar” es Darash (דרש). La guematria de esta palabra es 504:

 

ד = 4

ר = 200

ש = 300

———-

504

 

¿Qué es lo que buscamos? El Secreto del Eterno, Sod IHWH (סוד יהוה). Cundo calculamos la guematria de esta expresión vemos que es 96:

 

סוד = 70

יהוה = 26

————

96

 

Cuando sumamos 504 a 96 obtenemos 600.

El libro de Amós (V-4) ya nos recordaba la importancia de la búsqueda cuando decía Dirshuni Vejiú:

דרשוני, וחיו

“Buscadme y viviréis”.

 

Con todo, las palabras de Amós pueden ser malinterpretadas y hacer que nos pongamos a buscar no sé qué no importa dónde. Nos podemos preguntar dónde hay que buscarle. La clave se encontraría en la primera palabra del versículo de Éxodo (XXI-1) que hemos citado: VeEleh (ואלה), “y éstas”.

Para los cabalistas se trata de un acrónimo de Vaiajab Atah Lajkor haDin:

וחיב אתה לחקר הדין

“Y estás obligado a investigar la ley”.

 

¿Dónde? En la Torah que, como hemos visto, está compuesta simbólicamente por 600.000 letras. Cuando calculamos la guematria de Dirshuni Vejiú, buscadme y viviréis”, descubrimos que es exactamente 600:

דרשוני = 570

וחיו = 30

—————-

600

 

Por otra parte 600 es el valor numérico de la letra Mem Sofit o Mem cerrada (ם). Según el Talmud (Shabbat 104 a) la letra Mem (מ) abierta se refiere a las enseñanzas que están abiertas a todos mientras que la letra Mem cerrada (ם) se refiere a las enseñanzas ocultas: el Secreto del Eterno, Sod IHWH (סוד יהוה).

 

 

JULI PERADEJORDI

 

¿DEPENDE EL HOMBRE DE DIOS O DEPENDE DIOS DEL HOMBRE?

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Nos hallamos ante una pregunta muy delicada que se han planteado místicos, teólogos y sabios de todas las épocas, y que vamos a intentar examinar a la luz de la cábala y la guematria, a pesar de no poder dar una respuesta al tema.

 

 

Sin duda el texto donde mejor se ha tratado este tema dentro del judaísmo sea el Ialkut Shimoni (I-945) donde leemos que:

“Rabbí Iojanan dijo: el malvado depende de sus dioses pero el justo, su Dios depende de él, según está dicho en Génesis (XXVIII-13):

והנה יהוה נצב עליו

“Y he aquí que El Eterno estaba de pie sobre él…”

Cuando Israel hace la voluntad de Dios adquieren fuerza y poder, según está escrito (Números XIX-17):

ועתה, יגדל-נא כח אדני

“Y ahora, que la fuerza de mi Señor se magnifique”.

 

El primer versículo alude al malvado y el segundo al justo. Veamos cómo. Nos encontramos de entrada con una diferencia profunda entre el malvado y el justo. El primero tiene “dioses”, en plural, mientras que el segundo sólo considera a un Dios.

“Estaba de pie”, Nitzav (נצב), nos delata al malvado entre los malvados: Bilam (בלעם). Si calculamos la guematria de estas dos palabras, descubrimos que es la misma: 142:

ב = 2

ל = 30

ע = 70

ם = 40

———–

142

נ = 50

צ = 90

ב = 2

———–

142

 

En cambio los justos, los Tzadikim (צדיקים), aquellos que hacen la voluntad de Dios son los que realizan buenas obras, Jasdim Tobim (חסדים טובים).

Cuando calculamos la guematria de esta expresión vemos que es 189:

חסדים = 122

טובים = 67

—————-

189

189 + 2 = 191

 

Si a este número le añadimos 2 por las dos palabras que forman la expresión, obtenemos 191, que es la guematria de Igadalna Koaj Adonai (יגדל-נא כח אדני), “que la fuerza de mi señor se magnifique”.

יגדל-נא = 98

כח = 28

אדני = 65

—————

191

 

La fuerza del malvado Bilam está representada por su asno, en hebreo Jamor (חמור), y la contraparte de esta fuerza, o sea aquellos que pueden contrarrestarla, son precisamente los justos, los Tzadikim (צדיקים). Cuando calculamos la guematria de Jamor (חמור) vemos que es 254. Si hacemos lo mismo con la de Tzadikim (צדיקים), descubrimos que se trata del mismo número. Por eso los Tzadikim (צדיקים) son el antídoto del Asno, Jamor (חמור).

ח = 8

מ = 40

ו =  6

ר = 200

————

254

צ = 90

ד = 4

י = 10

ק = 100

י = 10

ם = 40

————

254

 

Cuando Bilam hablaba con su asno, éste no le hacía caso y tenía que pegarle. El brujo malvado estaba sometido a la Mala Inclinación, representada por el asno y la pluralidad de dioses. Cuando el Justo, el Tzadik, habla con Dios, Dios atiende a sus peticiones.

JULI PERADEJORDI

EL MISTERIO DEL TABERNÁCULO

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La parashah de Beaalotjah nos presenta un tema harto interesante, el del Mishkan (משכן), el Tabernáculo, palabra en la que encontramos la raíz de Shekinah, la presencia divina. ¿Qué tienen que ver el uno con la otra? Veamos algunas reflexiones acerca de este misterio.

 

 

Leemos en Proverbios (VI-23):

כי נר מצוה, ותורה אור

“Porque una vela es una mitzvá y la Torah es luz”.

 

¿A qué vela nos referimos? ¿De qué luz estamos hablando?

Cuando calculamos la guematria Shemi o completa de Ner (נר), “vela” vemos que es 616 y coincide con la guematria de haTorah (התורה), “la Torah”. Estamos, pues refiriéndonos a algo simbolizado por una vela capaz de albergar a la Torah.

 

נ = 106

ר = 510

———

616

 

ה = 5

ת = 400

ו = 6

ר = 200

ה = 5

———–

616

 

Y cuando decimos que la Torah es luz, ¿a qué luz nos estamos refiriendo? A la más maravillosa de las luces, la luz de la Shekinah.

Así como la llama precisa de la vela para apoyarse y darnos su luz, la Shekinah también necesita de un punto de apoyo, un lugar donde morar. De él nos habla la parashah de Beaalotjah, (Números IX-15):

 

וביום, הקים את-המשכן, כסה הענן את-המשכן, לאהל העדת; ובערב יהיה על-המשכן, כמראה-אש-עד-בקר

“El día en que fue erigido el Tabernáculo, la nube cubrió el Tabernáculo para recubrir el Testimonio y al anochecer hubo sobre el Tabernáculo como una apariencia de fuego hasta la mañana”.

 

El Zohar (II-241a) señala que se habla de tres tabernáculos ya que la palabra “tabernáculo” aparece tres veces y se pregunta porque se utiliza la palabra “Tabernáculo”, Mishkan (משכן) y no la palabra “casa”:

ואמאי משכנא ולא בית

“por qué «Tabernáculo» y no «Casa»?”

 

Porque para que morara la Shekinah bastaba con construirle una casa, prosigue el Zohar apoyándose en Isaías (LXVI-1):

 

אי-זה בית אשר תבנו-לי, ואי-זה מקום מנוחתי

“¿Cuál es la casa que me habréis de edificar, y cuál el Lugar de mi reposo?”

 

Y va a ser el mismo Zohar, unas líneas más adelante, quien nos disipará la duda enseñándonos que:

 

איזה בית אשר תבנו לי, דא בנין בית מקדשא

“«¿Cuál es la Casa que me habréis de edificar?» se refiere a la casa del tabernáculo”.

 

Finalmente, si nos fijamos en el texto arameo del Zohar nos encontraremos con la palabra Mishkana (מקדשא), “tabernáculo” cuya guematria es 411:

מ = 40

ש = 300

כ = 20

נ = 50

א = 1

————

411

 

Si a la guematria de Shekinah (שכינה), 385, le sumamos la guematria del Tetragrama (יהוה), 26, obtenemos 411, la guemtaria de Mishkana (מקדשא), “tabernáculo”.

 

ש = 300

כ = 20

י = 50

נ = 50

ה = 1

————-

385

 

י = 10

ה = 5

ו = 6

ה = 5

———-

26

385 + 26 = 411

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

ENCONTRAR EL CAMINO

El hombre es un extraño prisionero, cautivo de sí mismo, rehén de su ignorancia. Tiene a su disposición la llave de su celda y lleva puesto el plano para salir de la cárcel, pero en sus tinieblas o su pereza metafísica parece que no lo sabe.

 

 

En lo que se refiere a la llave; Mafteaj (מפתח), sabemos que la guematria de esta palabra es 528, un número muy revelador ya que es el número secreto o triangular del 32, que se escribe Lev (לב), o sea “corazón”. Esto nos sugiere quizá dónde se halla muestra prisión… Cierto sabio declaró una vez, a propósito de la llave, que los seres humanos somos como prisioneros que están sentados sobre la llave de su prisión. A buen entendedor…

מ = 40

פ = 80

ת = 400

ח = 8

————–

528

1+2+3+4+5+6+7+8+9+10+11+12+13+14+15+16+17+18+19+20+21+22+23+24+25+26+27+28+29+30+31+32 = 528

 

En lo que atañe al mapa, recurriremos al famoso diccionario etimológico de don Roque Barcia. “Mapa”, según Barcia, es una palabra de origen cartaginés que equivale al latín mantile, “mantel”, pero en realidad (la asociación es nuestra, no de Barcia) “mandil”.

El mandil, tan rico en simbolismo, no es una especie de bata de cocina para no mancharse. Eso es lo que ve el profano. El mandil es un mapa del camino a recorrer, un plano para la construcción del templo. En la misma forma del mandil, donde apreciamos la piedra cuadrada sobrepujada por la piedra triangular, ya podemos ver una prefiguración del templo. Los puntos que contamos en él, concretamente 26, aluden al Tetragrama, el Nombre de Diso.

Todas estas cuestiones entroncan con un tema apasionante, sobre todo desde el punto de vista simbólico y sagrado: la arquitectura, en hebreo Adrijalut (אדריכלות), de Adrijal (אדריכל), “arquitecto”. Pero a veces olvidamos que el nombre antiguo de la arquitectura era Torat haBonim, la Torah de los constructores. La arquitectura es una Torah, es Torah.

Cuando calculamos la guematria de Adrijal (אדריכל) “arquitecto”, obtenemos un número sumamente revelador, 265. ¿Qué tiene que ver 265 con la Torah? El Zohar (Tikuné haZohar, cap. 13), nos enseña que en los cinco libros de la Torah hay cincuenta y tres parashiot, en correspondencia con la palabra Gan (גן), “jardín”, guematria 53.

Cuando multiplicamos 53 por 5 obtenemos 265.

Curiosamente este número también es la guematria de Mitzraji (מזרחי), “oriental”, de una raíz que significa “orientarse”, “encontrar el camino”.

מ = 40

ז = 7

ר = 200

ח = 8

י = 10

————

265

 

Pero lo más curioso ocurre cuando dividimos Adrijalut (אדריכלות) en dos palabras: Derej (דרך), “camino” y Eilut (אילות), “fuerza”, “poder”. La arquitectura, la sagrada obviamente, es un camino hacia esa fuerza, ese poder que está dentro de nosotros. Por eso conviene “orientarse”, conviene “reconstruirse”.

 

 

 

JULI PERADEJORDI