COMPAÑERISMO O MUERTE

Si hay una frase que podría resumir todo el mensaje de la Torah, esa es Lej Lejá. En la mayoría de las traducciones parece que Dios le esté diciendo a Abram que se vaya, que huya, pero si vamos a la esencia de estas palabras descubrimos que no se está dirigiendo a Abram, sino a todos y a cada uno de nosotros y, sobre todo, no está proponiendo ningún tipo de huída.

 

 

Para Charles Darwin, el hombre y las especies habrían podido evolucionar gracias al esfuerzo y a la lucha. Los vencedores, egoístas y despiadados, habrían dejado atrás a los demás. Esta concepción, probablemente influida inconscientemente por una parte del apellido de Darwin, “Win”, en inglés “vencer”, ha resultado ser totalmente errónea. Al final de su vida, y esto nos lo han ocultado en los libros de texto y de divulgación, el genial naturalista “fue consciente de que la estrategia más importante para sobrevivir es la cooperación y por eso las especies gregarias y sociales son las que dominan el planeta”. Esta idea se encuentra ya prefigurada en el Talmud (tratado de Taanit 23 a) cuando nos enseña que O Jabruta o Mituta (או חברותא או מיתותא), literalmente “o amigo o muerte”, pero que podemos entender “o compañerismo o muerte”, “o colaboración o muerte”.

 

En Génesis (XII-1) leemos:

לך-לך מארצך וממולדתך ומבית אביך

“Vete de tu tierra, de tu lugar natal, de la casa de tus padres”.

Aparentemente Dios le dice a Abram que huya. Que huya de su país, de su casa, de su familia. Pero si profundizamos un poco en el versículo y sobre todo, si acudimos a la guematria, descubrimos que nos está hablando de otra cosa. Dios le está diciendo a Abram, nos está diciendo a todos, que nos olvidemos de nosotros mismos, que abandonemos nuestro ego, y que nos unamos a los demás, que colaboremos, que seamos empáticos, que seamos solidarios. La alternativa es, como veremos, la muerte.

Cuando calculamos la guematria de Lej Lejá Meartzjá veMimoladtejá veMiBeit Abija (לך-לך מארצך וממולדתך ומבית אביך), descubrimos que es 1488:

לך = 50

לך = 50

מארצך = 351

וממולדתך = 546

ומבית = 458

אביך = 33

——————

1488

 

Una deliciosa expresión talmúdica nos proporcionará la clave para entender el primer versículo de la parashah Lej Lejá: O Jabruta o Mituta (או חברותא או מיתותא), “o compañerismo o muerte”.

או = 6

חברותא = 617

או = 6

מיתותא = 857

—————–

1488

 

Pero lo más sorprendente ocurre cuando al valor numérico de Jabruta (חברותא), “amigo”, 617, le restamos la palabra anterior, O, 6. Obtenemos 611 que es la guematria de Torah. Si hacemos lo mismo con Mituta (מיתותא), “muerte”, 857, y también le restamos la palabra anterior, O, 6, obtenemos 851, que, como nos enseñan los sabios es la guematria de BeAdamat Kodesh (באדמת קדש), “en la tierra santa”.

Lo que Dios le propone a Abram es que salga de esta tierra cómoda que es el estado de consciencia del ego para entrar en otro estado de consciencia que los sabios llaman “tierra santa”. La continuación del versículo es harto elocuente al respecto:

אל-הארץ, אשר אראך

“A la tierra que te mostraré”.

 

Cuando calculamos la guematria de Asher Arejá (אשר אראך), “que te mostraré”, descubrimos que es 723, como la del Beahavah,VeAjuh VeRaut (באהבה ואחוה ורעות), “con amor, hermandad y amistad”, o sea con compañerismo.

 

JULI PERADEJORDI

 

Y NOÉ SE EMBORRACHÓ

Resulta sorprendente que alguien que aparece en la Torah como “un hombre justo, perfecto en sus generaciones” lo primero que hace al acabar el diluvio y salir del arca sea plantar una viña, producir vino y emborracharse. Si acudimos a la guematria, veremos que probablemente todo esto nos está hablando de un misterio de la Torah, un Razi haTorah.

 

En Génesis (VI-9) podemos leer:

 

אלה, תולדת נח-נח איש צדיק תמים היה, בדרתיו: את-האלהים, התהלך-נח

“Éstas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, perfecto fue en sus generaciones; con Dios anduvo Noé”.

 

Y más adelante (IX-20 y 21):

ויחל נח, איש האדמה; ויטע, כרם.

וישת מן-היין, וישכר; ויתגל, בתוך אהלה.

“Y comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña; y bebió del vino, y se embriagó, y se descubrió en medio de su tienda”.

 

Cuando calculamos la guematria de Noaj Ish Tzadik Tamim (נח איש צדיק תמים) “Noé varón justo, perfecto”, descubrimos que se trata de 1063, la misma que la de Shoteh Maim miBoreja, en Proverbios (V-15):

שתה-מים מבורך

“Bebe agua de tu cisterna”.

נח = 58

איש = 311

צדיק = 204

תמים = 490

—————-

1063

שתה = 705

מים = 90

מבורך = 268

——————

1063

 

Lo que bebe Noé no es el vino común, sino un vino que se puede comparar con el agua de nuestra cisterna. ¿Qué o quién es esta cisterna? Es nuestro maestro interior, nuestro Rabeinu (רבינו), palabra cuya guematria también es 268 como miBoreja (מבורך) “de mi cisterna”:

 

ר = 300

ב = 2

י = 10

נ = 50

ו = 6

———–

268

 

Y, ¿cuál es ese vino? Se trata de los secretos de la Torah, que los sabios comparan con el vino. Veamos ahora la guematria de “Y comenzó Noé a arar la tierra y plantó una viña” (Viajel Noaj Ish Adamah Vaita Kerem). Nos hallamos ante un misterio de la Torah, un Raz haTorah. Si calculamos la guematria del versículo, obtenemos 833:

 

ויחל = 1

נח = 58

איש = 311

האדמה = 55

ויטע = 95

כרם = 260

—————

833

 

Si calculamos la guematria de Razi haTorah (רזי התורה), ”los secretos de la Torah” también llegamos a este número.

 

ר = 200

ז = 7

י = 10

ה = 5

ת = 400

ו = 6

ר = 200

ה = 5

—————

833

 

JULI PERADEJORDI

 

 

Y NOÉ SE EMBORRACHÓ

Resulta sorprendente que alguien que aparece en la Torah como “un hombre justo, perfecto en sus generaciones” lo primero que hace al acabar el diluvio y salir del arca sea plantar una viña, producir vino y emborracharse. Si acudimos a la guematria, veremos que probablemente todo esto nos está hablando de un misterio de la Torah, un Razi haTorah.

 

En Génesis (VI-9) podemos leer:

 

אלה, תולדת נח-נח איש צדיק תמים היה, בדרתיו: את-האלהים, התהלך-נח

“Éstas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, perfecto fue en sus generaciones; con Dios anduvo Noé”.

Y más adelante (IX-20 y 21):

ויחל נח, איש האדמה; ויטע, כרם.

וישת מן-היין, וישכר; ויתגל, בתוך אהלה.

“Y comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña; y bebió del vino, y se embriagó, y se descubrió en medio de su tienda”.

Cuando calculamos la guematria de Noaj Ish Tzadik Tamim (נח איש צדיק תמים) “Noé varón justo, perfecto”, descubrimos que se trata de 1063, la misma que la de Shoteh Maim miBoreja, en Proverbios (V-15):

שתה-מים מבורך

“Bebe agua de tu cisterna”.

נח = 58

איש = 311

צדיק = 204

תמים = 490

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1063

 

שתה = 705

מים = 90

מבורך = 268

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1063

 

Lo que bebe Noé no es el vino común, sino un vino que se puede comparar con el agua de nuestra cisterna. ¿Qué o quién es esta cisterna? Es nuestro maestro interior, nuestro Rabeinu (רבינו), palabra cuya guematria también es 268 como miBoreja (מבורך) “de mi cisterna”:

ר = 300

ב = 2

י = 10

נ = 50

ו = 6

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268

 

Y, ¿cuál es ese vino? Se trata de los secretos de la Torah, que los sabios comparan con el vino. Veamos ahora la guematria de “Y comenzó Noé a arar la tierra y plantó una viña” (Viajel Noaj Ish Adamah Vaita Kerem). Nos hallamos ante un misterio de la Torah, un Raz haTorah. Si calculamos la guematria del versículo, obtenemos 833:

ויחל = 1

נח = 58

איש = 311

האדמה = 55

ויטע = 95

כרם = 260

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833

 

Si calculamos la guematria de Razi haTorah (רזי התורה), ”los secretos de la Torah” también llegamos a este número.

 

ר = 200

ז = 7

י = 10

ה = 5

ת = 400

ו = 6

ר = 200

ה = 5

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833

JULI PERADEJORDI