LA VIDA DE JACOB

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La parashah Vaiejí comienza con dos números muy importantes desde el punto de vista de la guematria, el 17 y el 147. Hemos hablado de ambos en post anteriores, pero, ¿qué nos enseñan?

 

 

 

Veamos el texto de Génesis (XLVII-28), al principio de la parashah de Vaiejí:

ויחי יעקב בארץ מצרים, שבע עשרה שנה; ויהי ימי-יעקב, שני חייו-שבע שנים, וארבעים ומאת שנה

“Jacob vivió en la tierra de Egipto diecisiete años; y los días de Jacob, los años de su vida, fueron ciento cuarenta y siete años”.

Como ya explicamos (https://elzoharesplendor.wordpress.com/tag/vaieji/), Vaiejí no significa simplemente que Jacob estuviera viviendo en Egipto durante 17 años. Los comentaristas explican que se refiere a los 17 mejores años de su vida ya que el número 17 es la guematria de Tov (טוב), “bueno”.

También vimos que este número tenía que haber con la vida de los tres patriarcas ya que el número de años que vivieron cada uno de ellos también se puede reducir a 17:

Abraham vivió 175 años = 5 x 5 x 7

Si sumamos 5 + 5 + 7 obtenemos 17

Isaac vivió 180 años = 6 x 6  x 5

Si sumamos 6 + 6 + 5 obtenemos 17

Jacob vivió 147 años = 7 x 7 x 3

Si sumamos 7 + 7 + 3 obtenemos 17

 

Un por otra parte, el misterio del número 147, que hasta ahora no habíamos tocado, lo descubren los cabalistas en Genesis (XXIV-44):

ואמרה אלי גם-אתה שתה, וגם לגמליך אשאב-הוא האשה, אשר-הכיח יהוה לבן-אדני.

“Y ella me diga, “Bebe, y también sacaré para tus camellos”, que sea ella la mujer que el Eterno ha designado para el hijo de mi señor”.

 

¿Quién es el hijo de mi señor? Evidentemente, se trata de Jacob para quien Eliezer estaba buscando mujer por orden de Abraham.

Cuando calculamos la guematria de LeBen Adoni (לבן-אדני), “el hijo de mi señor”, descubrimos que es 147 y corresponde exactamente a los años que vivió Jacob.

לבן = 82

אדני = 65

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147

 

A partir de esto podemos aventurar una conclusión sorprendente: la vida de Jacob fue su mujer, la que le dijo a Eliezer “Bebe, y también sacaré para tus camellos”.

 

JULI PERADEJORDI

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EL SECRETO DE LOS SABIOS

La parashah de Vaigash comienza cuando Judá se acerca al personaje que es la mano derecha del faraón, sin sospechar que en realidad se trata de su propio hermano, José, que había sido vendido por sus hermanos a los ismaelitas por veinte piezas de plata (Génesis XXXVII-28). Nos encontramos aquí con profundo un misterio de la Torah que podemos dilucidar a través del Zohar y la guematria.

 

Los comentarios que nos presenta Rashi al principio de esta parashah son francamente aterradores. Según él, las palabras de Judá ocultarían todo tipo de maldiciones hacia José; sin embargo, a la luz del Zohar y de la guematria, podemos descubrir que en realidad nos están hablando de algo muy distinto como es la unión del cielo y de la tierra o, si lo preferimos, de este mundo y el otro mundo. Éste es el secreto de los sabios, Sod Jajamim (סוד חכמים), expresión cuya guematria es 188.

סוד = 70

חכמים = 128

——————

188

 

El texto de esta parashah comienza así:

ויגש אליו יהודה, ויאמר בי אדני, ידבר-נא עבדך דבר באזני אדני, ואל-יחר אפך בעבדך:  כי כמוך, כפרעה.

“Judá se le acercó y dijo: “Si me permites, señor mío, tu sirviente desea hablar una palabra a los oídos de mi señor y que no se despierte vuestra ira con tu sirviente, pues tú eres como el Faraón”.

¿Hacia quién se acercó en realidad Judá? Judá creía dirigirse a alguien que era “como el faraón”, alguien odiado, y aparentemente no reconoció a su propio hermano, José.

Pero los cabalistas nos enseñan que en la misma palabra Vaigash (ויגש), podemos encontrar “escondido” a José. En efecto, el Millui o “relleno” de Vaigash (ויגש) suma 156, o sea la guematria de Iosef (יוסף), “José”.

6 = (ו) ו

10 = (וד) י

80 = (ימל) ג

60 = (ין) ש

————–

156

10 = י

6 = ו

60 = ס

80 = ף

———–

156

 

Comentando Salmos (XLVIII-5) que dice:

“He aquí que los reyes se reunieron…”.

El Zohar (I-206 a) nos enseña que se trata de Judá que se reúne con José, como está escrito al principio de la parashah de Vaigash, y que Judá corresponde a este mundo y José al mundo venidero. Veamos el texto del Zohar:

  לאתאחדא דא בדא למהוי כלא חד, בגין דיהודה איהו מלך ויוסף מלך, אתקריבו דא בדא ואתאחידו דא בדא

“…para unirse uno al otro, para ser todo como uno, debido a que Judá es rey, y José es rey y se aproximaron uno al otro, y se unieron uno al otro.

 

Y más adelante, (I-206 b):

הנה המלכים נועדו, תרין עלמין קדישין עלמא עלאה ועלמא תתאה

  “He aquí que los reyes se reunieron, es decir, los dos mundos sagrados, el mundo de lo Alto y el mundo de lo bajo”.

El mundo inferior, el mundo en el que vivimos, corresponde a la operación matemática de sumar, mientras que el mundo superior, el mundo al que estamos prometidos, corresponde a la de multiplicar.

La palabra Iehudah (יהודה) alberga una curiosidad, se trata del Tetrragrama al que se ha añadido una letra Dalet (ד). Si tomamos la letra Vav, que está en el medio de Iehudah (יהודה) y vale 6, y la sumamos a la guematria del Tetragrama (יהוה), 26 obtenemos 32.

Si tomamos la letra Vav, que está en el medio de Iehudah (יהודה) y vale 6, y la multiplicamos por la guematria del Tetragrama (יהוה), 26 obtenemos obtenemos 156, que es la guematria de Iosef (יוסף), “José”:

26 + 6 = 32

26 x 6 = 156

Pero lo más sorprendente ocurre cuando sumamos 32 a 156. Obtenemos 188 que, como vimos, era la guematria de, Sod Jajamim (סוד חכמים), “el secreto de los sabios”.

 

JULI PERADEJORDI

EL FINAL ES COMO EL PRINCIPIO

Afirmaba Louis Cattiaux que el final es como el principio, pero lo que nos ilumina es el medio. Estas enigmáticas palabras nos vienen a confirmar algo que ya nos han enseñado los cabalistas a propósito de la parashah de Miketz.

 

La parashah de Miketz es la décima parashah de la Torah. En el simbolismo numerológico el número 10 designa un final, algo que encontramos reflejado en el significado de la palabra Ketz (קץ), “final”, “término”. Otra palabra cuyo sentido también se puede interpretar como final es Sof (סוף).

Cuando calculamos la guematria de Sof (סוף), vemos que es 146:

ס = 60

ו = 6

ף = 80

————–

146

 

Si el principio de la vida está representado por la salida del vientre materno, el final lo está por la entrada en la tumba, en la tierra. Si nos fijamos, veremos que las dos letras que componen la palabra Ketz (קץ), “final” se dirigen hacia abajo y parecen hundirse en la tierra, en la tumba:

קץ

Si Ketz (קץ) es el final, el principo era Bereshit. Los cabalistas nos han enseñado que ambas parashiot están compuestas por exactamente 146 versículos.

El protector vientre materno lo podemos apreciar en la forma redondeada de la letra Samej (ס), de una raíz que significa “sostener”, “proteger”, y la tumba en la letra Fei Sofit (ף), que también parece hundirse en la tierra.

El medio corresponde pues a la letra Vav (ו).

El Talmud, en el tratado de Kiddushin (30 a), nos enseña que la letra que está en medio de la Torah es precisamente una letra Vav (ו).

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

EL SECRETO DE LAS LUMINARIAS

 

Sin duda el secreto de la vida se encuentra resumido en tres palabras: “todo es uno”, en hebreo haKol Ejad (הכל אחד), si nos fijamos en la guematria de esta expresión, 68, veremos que no es casualidad:

הכל = 55

אחד = 13

————-

68

 

Se trata de la guematria de Jaim (חיים), “vida”:

ח = 8

י = 10

י = 10

ם = 40

———–

68

 

La raíz Jai (חי) que asocia a las letras Jet (ח) y Iod (י), significa “vivo”, “viviente”, pero si las asociamos al revés, Iod (י) y Jet (ח), obtenemos las dos primeras letras de Ijudah (יחודא), en arameo “unidad”.

 

Leemos en el Zohar (I-12 b) que:

“Cuando el hombre conozca que todo es uno y no coloque separación alguna,

incluso el Sitra Ajra se retirará del mundo y no influirá abajo.

Y éste es el secreto de (Génesis, I-15):

והיו למאורת ברקיע השמים

“Y sean por luminarias en el extendimiento de los cielos…”.

 

Para explicar este versículo los sabios se fijan en la palabra Meorot (מאורת) que está compuesta por las palabras Or (אור), “luz” y Mavet (מות) “muerte”. El Zohar, en esta misma página, señalará que “la letras de Or (אור) están unidas” mientras que las letras de “Mavet están separadas”.

Si a la palabra la palabra Meorot (מאורת) le quitamos las letras de Mavet (מות), nos queda Or (אר), “luz”, pero si lo que le quitamos es Or (אור), nos queda Met (מת), “persona muerta”, “cadáver”.

A partir de estas reflexiones podemos entender que la muerte, lo muerto, no sólo se nos presenta como algo oscuro donde no hay luz, sino sobre todo como algo donde hay separación, donde no hay unidad.

Apoyándose en dos guematrias clásicas, la de Ahavah “amor” y la de Ejad “uno”, que son la misma, 13, los sabios nos enseñan que la esencia de la unidad es el amor y la esencia del amor es la unidad. Si a la guematria de Jaim (חיים), “vida”, 68, le añadimos 4 por las cuatro letras que componen esta palabra, obtenemos 72, que es la guematria de Hessed, “bondad”, “caridad”, amor”.

Por esta razón, si queremos escapar del Sitra Ajra, que como también dice el Zohar, es el Ángel de la Muerte, hemos de “conocer que todo es uno” y huir de cualquier separación. Y esto no es una intención o una actitud, es una experiencia, un estado de consciencia.

 

JULI PERADEJORDI