LA ESENCIA DE LA TORAH ES LA HUMILDAD

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Los sabios del Talmud (Derej Eretz Zutta, 8) han comparado a la Torah con el agua apoyándose en que, al igual que el preciado líquido, la Torah es humilde. Como el agua, la Torah es dadora y preservadora de la vida, y como el agua y la Torah, la humildad también lo es.

 

 

Los Avot de Rabbí Natan (35:10) equiparan el agua con la vida. Aprendemos del libro de los Salmos (XIX-8) que:

תורת יהוה תמימה, משיבת נפש

“La Torah del Eterno es íntegra, reconforta el alma”.

Si calculamos la guematria de Tmimah (תמימה), “íntegra”, obtenemos 495, un número que se aplica perfectamente a la Torah, que es un don, en hebreo Matanah (מתנה).

ת = 400

מ = 40

י = 10

מ = 40

ה = 5

———–

495

מ = 40

ת = 400

נ = 50

ה = 5

———–

495

 

Pero cuando tomamos las letras interiores de Tmimah (תמימה), “íntegra”, nos encontramos con Maim (מים),”agua”. La esencia de la integridad de la Torah sería pues, algo que llamamos “agua”. Hemos visto que para los sabios el agua equivale a la humildad, por eso podemos decir que la esencia de la Torah es la humildad.

Apoyándose en Números (XII-3), los Sabios explican que Moisés recibió la Torah porque era “el más humilde de los hombres”. Cuentan los Sabios que cuando Moisés ocultó su rostro ante la zarza ardiente, Dios le dijo: por haber sido muy humilde y haberme honrado ocultando tu rostro, podrás estar en el monte Sinaí durante cuarenta días con sus noches alimentándote del resplandor de la Shekinah.

La guematria de Anav Meod (ענו מאד), “muy humilde” es 171, o sea la misma que la guematria Atbash de Shekinah.

ש = 2

כ = 30

י = 40

נ = 9

ה = 90

————-

171

ע = 70

נ = 50

ו = 6

מ = 40

א = 1

ד = 4

————

171

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

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EL MAYOR BIEN O DIOS EN EL CORAZÓN

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En su genial obra La vida es sueño, Pedro Calderón de la Barca escribía:

“¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”.

A primera vista puede parecer contradictorio que “el mayor bien” sea algo pequeño. Pero, ¿sabemos realmente qué es el mayor bien?

 

De alguna manera Calderón nos lo está diciendo sin decirlo. Basta con leer entre líneas para adivinar que “el mayor bien”, algo aparentemente pequeño y efímero, no es sino algo tan inconmensurable como es la vida.

La guematria de Jaim (חיים), “vida” es 68, o sea es el “número espejo” de 86, la guematria de Elohim (אלהים), “Dios”. Si calculamos la guematria  Sderti u ordinal de Jaim (חיים), “vida”, obtenemos 52:

ח = 8

י = 10

י = 10

ם = 24

———-

52

 

Si calculamos ahora la guematria Sderti de Elohim (אלהים), “Dios”, también obtenemos 52:

א = 1

ל = 13

ה = 5

י = 10

ם = 24

———–

52

 

No podemos, pues, ver a Dios y la vida como algo distinto y separado; pero, ¿por qué son el mayor bien, y por qué es éste pequeño? Podemos asociar este “mayor bien” que es “pequeño” a una letra muy concreta de la Torah: la letra Alef de Vaikrá, que es más pequeña de lo normal. Esta letra recibe el nombre de Alef Ketanah (אלף קטנה) y su guematria va a desvelarnos algunos misterios.

Si calculamos la guematria Katan de Alef Ketanah (אלף קטנה) obtenemos 32:

א = 1

ל = 3

ף = 8

ק = 1

ט = 9

נ = 5

ה = 5

———-

32

 

Este número nos lleva a un lugar muy concreto: el corazón, en hebreo Lev (לב), palabra cuya guematria es también 32.

ל = 30

ב = 2

——–

32

 

Si calculamos ahora su guematria Sderti, veremos que es 86, o sea la misma que la de Elohim (אלהים), “Dios”.

א = 1

ל = 12

ף = 26

ק = 19

ט = 9

נ = 14

ה = 5

———–

86

 

א = 1

ל = 30

ה = 5

י = 10

ם = 40

———–

86

Volviendo a las palabras de Calderón de la Barca “el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”, concentrémonos ahora en “el mayor bien”, en hebreo Ioter Tov (יותר טוב).

La guematria Raguil de Ioter Tov (יותר טוב) es 633:

 

י = 10

ו = 6

ת = 400

ר = 200

ט = 9

ו = 6

ב = 2

————-

633

 

Si calculamos ahora cuál es la guematria Raguil de “la vida”, haJaim (החיים), adjudicando el valor de 600 a la letra Mem final, descubrimos con sorpresa que también es 633:

ה = 5

ח = 8

י = 10

י = 10

ם = 600

————–

633

 

Todas estas guematrias nos vienen a enseñar que la vida o, si lo preferimos, Dios en el corazón, es el mayor bien, superior a las muchas riquezas.

 

JULI PERADEJORDI

 

EL JUSTO Y EL MAL DE OJO

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La Tzarah (צרע) que a menudo se relaciona con la lepra no está considerada por los comentaristas clásicos de la Torah una enfermedad natural, sino una enfermedad espiritual. Por medio de la guematria vamos a ver que no es exactamente así, sino que es el resultado del Mal de Ojo. Pero, ¿a qué nos estamos refiriendo cuando hablamos de Mal de ojo?

 

 

Los cabalistas sostienen que padecer Mal de Ojo es el resultado del estado de impureza del alma humana. Así, el Mal de Ojo, nos venga de los demás o de nosotros mismos (pensamientos negativos y de autosabotaje) nos afectaría en la medida de nuestra falta de santidad. Por esa razón, a José, que era un Justo, un Tsadik, no le afectaba el Mal de Ojo. En el libro del Génesis (XLIX-22) leemos que Jacob dijo:

בן פרת יוסף, בן פרת עלי-עין

«Un hijo fructífero es José, un hijo encantador a los ojos (Alei Ayin)».

En el tratado de Berajoth (20 a), los Sabios del Talmud nos animan a no leer Alei Ayin, «junto a la fuente» o «a los ojos», como nos proponen algunas traducciones literales, sino Olei Ayin, que se escribe con las mismas letras y significa «por encima del ojo». Con esto nos enseñan que José estaba «por encima» del Mal de Ojo. Por otra parte, Rashi, el comentarista clásico de la Torah, explica que todas las enfermedades dependen del ojo; dicho de otro modo, son formas del Mal de Ojo.

La raíz Tzar (צר) significa “enemigo”. La idea de Tzarah (צרע) que encontramos en la parashah de esta semana, Metzorah, procede de esta raíz. Si acudimos al diccionario, vemos que esta palabra significa “enfermar de lepra”. El termino Tzorah (צרעה) significa “enfermedad de la piel” y está muy próximo al griego Psora, de donde procede “psoriasis”, pero curiosamente esta palabra también significa “avispa”.

El Talmud relaciona la Metzorah con la maledicencia. Sabemos que la palabra es una energía muy poderosa; si es positiva, es capaz de obrar milagros, pero si es negativa, se convierte en una energía negra capaz de hundir a cualquiera. Es la diferencia entre bendecir y maldecir. La palabra, en hebreo Dabar (דבר), se relaciona con un pequeño animal muy concreto: la abeja, en hebreo Dvorah (דבורה). Su producción es la miel, que representa a la incorruptibilidad, pues la miel no se pudre y además se utiliza en afecciones cutáneas.

Cuando calculamos la guematria de Metzorah (מצרע) vemos que es 400, exactamente igual que la de Ayin Ra (עין רע), “Mal de Ojo”. La Metzorah (מצרע) es un resultado del Mal de Ojo.

מ = 40

צ = 90

ר = 200

ע = 70

————–

400

עין = 130

רע = 270

————–

400

 

De algún modo lo contrario de la abeja es la avispa Tzorah (צרעה). Si la abeja representa a la palabra regeneradora, la avispa corresponde a la Mala palabra, a la maldición. Su aguijón, como la maledicencia, es venenoso. Cuando calculamos la guematria de Tzorah (צרעה) descubrimos que es 365. Probablemente por ello su antagonista sea el justo, ya que 365 también es la guematria de Iosef haTzadik (יוסף הצדיק), “José el justo”:

צ = 90

ר = 200

ע = 70

ה = 5

—————–

365

יוסף = 156

הצדיק = 209

——————-

365

 

JULI PERADEJORDI

DESPUÉS DE LAS TINIEBLAS

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A Thierry d’Oultremont, que adquirió la verdadera inteligencia (MR XXXIX-03)

 

La portada de la edición original del Quijote nos obsequia con un delicioso latinajo que declara Post tenebras spero lucem. Nos gustaría asociarlo con la parashah de esta semana, Tazria (תזריע), que  significa “quedar embarazada”. ¿Quién es el que espera llegar a la luz después de vivir en las tinieblas? ¿Por qué al hecho de engendrar se le llama “alumbrar” e incluso “dar a luz”?

 

 

 

A estas preguntas podemos brindarles dos respuestas que no son excluyentes la una de la otra.

Veamos la primera. El nombre de la parashah de esta semana, Tazria (תזריע) significa “quedar embarazada”. Si tomamos las letras interiores de esta palabra, o sea su esencia, nos encontramos con Zari (זרי), que significa “mi semilla”. Es la semilla que está dentro de la embarazada y que se convertirá después de 40 semanas en una criatura viva, una Briah (בריה). Cuando calculamos la guematria de Briah (בריה) vemos que es 217, o sea la misma que la de Zari (זרי).

ב = 2

ר = 200

י = 10

ה = 5

———–

217

 

ז = 7

ר = 200

י = 10

———–

217

 

Pero cuando nos dirigimos al principio de esta parashah (Levítico XII-2) podemos leer:

דבר אל-בני ישראל, לאמר, אשה כי תזריע

“Habla a los Hijos de Israel, diciendo: cuando una mujer está embarazada…”

Si calculamos la guematria de Ishah Ki Tazria (אשה כי תזריע), “mujer que está embarazada”, vemos que es 1023:

אשה = 306

כי = 30

תזריע = 687

—————–

1023

Se trata de la misma guematria que la de Job (XVII-12), “espero la luz después de las tinieblas”, que presumiblemente inspiraron a Cervantes para la portada de su libro:

 

אור קרוב מפני-חשך

Nuestra primera propuesta es que estas palabras aluden al bebé que está en el vientre de la mujer embarazada, y que cuando ésta dé a luz podrá salir de las tinieblas del útero.

Pero, paralelamente a esta interpretación podemos afirmar que también nos habla del alma que, después de pasar por las tinieblas de este bajo mundo, regresa a la luz.

אור = 207

קרוב = 308

מפני = 180

חשך = 328

—————

1023

 

Zari (זרי), que como vimos significa “mi semilla”, es una alusión al alma, a la semilla divina que hay en cada ser humano, que está llamada a la resurrección con la ayuda del Espíritu de Dios. Si a la guematria de Ishah Ki Tazria (אשה כי תזריע), que como vimos es 1023 le añadimos la guematria de Ruaj Elohim (רוח אלהים), “Espíritu de Dios”, 300, obtenemos 1323, que es la guematria de Tejaiat haMotim (תחיית המתים), “resurrección  de los muertos”:

רוח = 214

אלהים = 86

—————

300

תחיית  = 828

המתים = 495

——————

1323

JULI PERADEJORDI

 

LA MANO DE UN REY

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Vimos en el post de la semana pasada (https://elzoharesplendor.wordpress.com/2018/03/23/unir-el-cerebro-y-el-corazon/https://elzoharesplendor.wordpress.com/2018/03/22/unir-el-cerebro-y-el-corazon/) la importancia de unir el cerebro y el corazón, y su relación con el Tetragrama. La parashah de esta semana, Shmini, es la parashah 26, la guematria del Tetragrama.

 

Leemos en el Zohar (II-67 a):

“Rabbí Elazar abrió el versículo (Levítico IX-22).:

וַיִּשָּׂא אַהֲרֹן אֶת-יָדָו אֶל-הָעָם, וַיְבָרְכֵם

“Y Aarón alzó sus manos hacia el pueblo y los bendijo”.

 

La expresión “sus manos”, Iadav, en el original hebreo, está escrita de modo carente, pues le falta la letra Iod, por lo que hemos de leer “su mano”. Esto alude, según el Zohar, a una única mano:

“… porque el hombre ha de alzar su mano derecha (que representa  a las fuerzas positivas) por encima de su mano izquierda (que representa a las fuerzas negativas)”.

Si reflexionamos sobre estas palabras, vemos que el autor del Zohar nos está sugiriendo que en la oración las dos manos han de estar unidas como si fueran una sola. Esto es lo que le da su fuerza.

La palabra fuerza en hebreo es Koaj (כח) y su guematria 28.

La palabra Mano es Iad (יד) y su guematria 14. Si unimos las manos como si fueran “una”, o sea sumamos 14 con 14, obtenemos 28. La unión hace la fuerza. Pero, ¿de qué unión hablamos? La mano derecha corresponde al cerebro y la mano izquierda al corazón. Las dos manos unidas representan, pues, al cerebro y al corazón unidos.

Pero no se trata simplemente de unir las manos como cuando los niños piden algo “por favor”. A la fuerza de las manos unidas, 28, hay que añadirle la intención, Kavanah (כונה), guematria 81, y sobre todo sinceridad. Esto que hace que nuestras manos sean como la mano de un rey, Iad haMelej (יד המלך), guematria 109:

יד = 14

המלך = 95

—————

109

28 + 81 = 109

Podemos descomponer la palabra Kavanah (כונה) en dos. La primera y la tercera letra, Kaf (כ) y Nun (נ), forman la palabra Ken (כן), que significa “sincero”, “íntegro”. La segunda y la cuarta letras la Vav (ו) y la He (ה) son la segunda parte el Tetragrama que, como ya vimos la semana pasada, corresponde al misterio de unir el cerebro con el corazón.

La letra Mem (מ) es la inicial de Moaj (89) y corresponde al cerebro, la letra Lamed (ל) es la inicial de Lev (לב) y corresponde al corazón y la letra Kaf (כ) es la inicial de Koaj (כח) y corresponde a la fuerza. Uniendo estas tres letras obtenemos Melej (מלך), “rey”.

 

JULI PERADEJORDI