CON ALEGRÍA SALDRÉIS

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Dicen que nacer es empezar a sufrir y ciertamente en el alumbramiento suelen sufrir tanto la madre como el bebé. Pero este sufrimiento, sobre todo para el bebé es por abandonar un mundo de luz para caer en este bajo mundo. La alegría, por oposición, será cuando salga de él para regresar a la patria cestial.

 

El nacimiento es este mundo viene acompañado de una suerte de maldición que queda magistralmente reflejada en libro del Génesis (III-16):

 בעצב, תלדי בנים

“con dolor parirás los hijos”.

 

Pero curiosamente Etsev (עצב), palabra que la mayoría de versiones traducen como “dolor”, significa literalmente “tristeza”. ¿Cómo podemos hablar de tristeza ante algo que normalmente no sólo es alegría para la madre sino para todos sus familiares?

Pero los sabios nos hablan también de otro tipo de nacimiento, asociado con la alegría. El ejemplo arquetípico de este nacimiento nos lo proporciona de nuevo el libro del Génesis (XVIII-12), con Isaac:

ותצחק שרה

“Y Sara rió”

Vatitsjak (ותצחק) procede del verbo Litsjok (לצחוק), “reír”, de donde el nombre de Isaac (יצחק). El famoso episodio mal llamado del “sacrificio de Isaac”, pues en realidad es el “ligamiento de Isaac”, se denomina Akedat Itzjak (יצחק עקדת). Tras este episodio la Torah (Génesis XXII-14) nos informa de que Abraham denominó a este lugar IHWH Iré (יהוה יראה), que se puede traducir como “El Eterno proveerá”. ¿De qué proveerá, se preguntan los sabios? Una respuesta que nos proponen es “El Eterno proveerá de una resurrección a Isaac”.

El triste nacimiento en este mundo queda reflejado en los 6 días de la creación, mientras que la resurrección y el renacimiento en el Olam haBa están representados por el Shabbat (שבת).

Nos encontramos en el libro de Isaías (LV-12) con una aseveración que bien merece un breve comentario:

כי-בשמחה תצאו

“Porque con alegría saldréis”.

 

Los sabios lo interpretan como “Dejaréis el exilio con alegría”. Aparentemente esta frase no nos descubre nada nuevo. ¡Es obvio que estaremos alegres el día en que salgamos del exilio!

Para entender más profundamente de qué se nos está hablando recurriremos a la guematria. La guematria Sderti de toda la frase es 117:

כ = 11

י = 10

ב = 2

ש = 21

מ = 13

ח = 8

ה = 5

ת = 22

צ = 18

א = 1

ו = 6

———-

117

 

Si multiplicamos 117 por 5, por los 5 libros de la Torah, obtenemos 585, la guematria de haAkedoth (העקדות), “los ligamientos”:

 

ה = 5

ע = 70

ק = 100

ד = 4

ו = 6

ת = 400

———–

585

 

“Alegría”, en hebreo, es Simjá (שמח). Esta palabra tiene la misma guematria que Jamesh (חמש), que significa “cinco”:

ש = 300

מ = 40

ח = 8

————-

348

ח = 8

מ = 40

ש = 300

————–

348

 

Si buscamos cuál es la letra del alfabeto cuya guematria es 5, vemos que es la letra He (ה):

 

En esta letra, como en tantas cosas en la vida, podemos ver dos salidas: una por arriba, a la izquierda, situada en el “techo” de la letra y otra por abajo, situada en el “suelo” de la letra.

Lo contrario de la alegría es tristeza. Si la tristeza nos deja “por los suelos” de la He (ה), el “camino ancho” que lleva al infierno, la alegría nos eleva hasta la pequeña puerta que conduce al Cielo.

Si multiplicamos el número 117, la guematria Sderti de “Porque con alegría saldréis” por 6, por los 6 días de la Creación, obtenemos exactamente 702, la guematria de Shabbat (שבת).

ש = 300

ב = 2

ת = 400

———-

702

 

Sin duda por eso también podemos interpretar “Porque con alegría saldréis” como que “saldréis con alegría a recibir el Shabbat”.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

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EL BESO DE FUEGO

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En nuestro mundo moderno, besarse se ha convertido en algo tan cotidiano y banal que hemos perdido de vista cuáles son tanto el objetivo y como el sentido del beso. Actualmente ya casi nadie sabe que besar es el ejercicio sagrado por excelencia: es juntar lo que está arriba con lo que está abajo, maridar el Cielo con la Tierra.

 

Profecía es contacto

entre Dios y el hombre. Es el

beso de fuego en la boca sellada del

ser humano, que a partir de allí

sentirá la Palabra “que arde en su

interior y que no puede acallar ya más”.

 

Rabbí Mordejai Maarabi

 

 

Pero besar, también, es unir dos silencios para que se unan dos almas. En última instancia, como veremos, besar es unir a través del fuego del amor las cuatro letras del Tetragrama IHWH (יהוה).

En el acto físico del beso, lo que está arriba es, obviamente, la cabeza. Lo que está abajo es harina de otro costal. Existe, en efecto, una íntima relación entre el beso y la base de la columna que está implícita en la etimología misma de la palabra basium, “beso”.

Encontramos ahí la idea de bajar, de ir a la base, de ir a la raíz.

Un “fuego secreto” que se halla en el sacro (y por eso es un hueso sagrado), en la base de la columna vertebral, puede ser despertado y avivado por aquello que simboliza el beso.

En hebreo “besar” se dice Lenashek (לנשק), término que también significa “encenderse”. La letra Shin (ש), que los cabalistas llaman “la letra del Fuego”, tiene un peso especial en esta palabra. Besar, como nos recuerda el famoso cuento de La Bella Durmiente, es una manera suave de “despertar”.

Ya vimos que besar era “juntar está arriba con lo que está abajo”; quizá sea interesante ahondar en la etimología de este verbo. “Juntar”, del latín iungo-ere, procede de iugum, “yugo para juntar bueyes”. El origen de esta raíz, que a todas luces arroja la idea de “unión”, la encontramos en el sánscrito Yug, de donde procede la palabra “yoga”.

Un delicioso comentario del Zohar (II-146b) al Cantar de los Cantares, comparan el beso al hecho de unir el mundo superior con el mundo inferior:

“Las palabras “Que me bese con los besos de su boca” tienen el siguiente significado: el rey Salomón aspiraba a la unión del mundo de Arriba con el mundo inferior. Y la unión de dos espíritus sólo se realiza a través de un beso; cuando dos personas se besan en la boca, sus espíritus se unen hasta el punto de convertirse en uno”.

También en el Zohar, una líneas después, se compara el beso con la unión de las cuatro letras de la palabra Ahavah (אהבה), “amor”.

“En el Libro del primer Rabbí Jamnuna, el Anciano se dice a propósito de esta sentencia, “el beso de amor se expande en cuatro direcciones (Ruajin), y éstas se unifican en una, y ello es parte del secreto de la Fe (Amén)”. Los cuatro espíritus (Ruajin) ascienden en cuatro letras, que son las letras de las que depende el Nombre Santo y con él todas las cosas que son arriba y abajo. También el cántico del (Rujot) deriva de esto su sentido. ¿Y cuáles son estas cuatro letras? Ahavah, que forman una carroza superior”.

En la palabra Ahavah (אהבה), “amor”, podemos encontrar oculto el Nombre de Dios Tetragrama (יהוה), si sustituimos la letra Alef (א) por una letra Iod (י) y la letra Beth (ב) por una letra Vav (ו).

א ה ב ה

י ה ו ה

El valor numérico de la Iod (י) es 10 y el de la Alef (א) es 1, lo que hace de la Iod una especie de sublimación de la Alef.

Vav (ו) y Beth (ב), por otra parte, se pronuncian igual.

Cuando Ahavah (אהבה), “amor”, guematria 13, besa a Ahavah (אהבה), “amor”, obtenemos 26, que es la guematria del Tetragrama.

 

י = 10

ה = 5

ו = 6

ה = 5

———-

26

 

א = 1

ה = 5

ב = 2

ה = 5

———–

13

 

JULI PERADEJORDI

LAG BAOMER Y KUNDALINI

Resultado de imagen de kundalini

La parashah de Bejukotai es la parashah número 33 de la Torah y coincide con el día número 33 de la cuenta del Omer, conocido como Lag BaOmer.  En Lag baOmer se conmemora el fallecimiento de Rabbí Shimon Bar Iojai que tuvo lugar en el día 33 de la cuenta del Omer.

¿Por qué tanta insistencia en este número?

 

 

El número 33 es muy significativo desde el punto de vista oculto, particularmente en la masonería y otras sociedades iniciáticas. Correspondería a 33 grados que hay que recorrer para llegar a la perfección. También puede relacionarse con la purificación, como leemos en Levítico (XII-4):

“Por un lapso de treinta y tres días ella permanecerá purificándose de su sangre; no podrá tocar nada sagrado ni podrá entrar al Santuario”.

 Leemos en Levítico (XXVI-3) al principio de la parashah de Bejukotai:

אם-בחקתי, תלכו; ואת-מצותי תשמרו, ועשיתם אתם

“Si siguiereis Mis decretos y observareis Mis preceptos y los realizareis…”.

Si nos fijamos en el texto hebreo, veremos que se trata exactamente de 33 letras, pero cuando calculamos la guematria de Im Bejukotai (אם-בחקתי), “Si siguiereis”, descubrimos que es 561, o sea el número secreto del 33.

1+2+3+4+5+6+7+8+9+10+11+12+13+14+15+16+17+18+19+20+21+22+23+24+25+26+27+28+29+30+31+32+33 = 561

 

Por otra parte, 561 es el resultado de multiplicar 17, la guematria de Tov (טוב), “bueno”, por 33:

ט = 9

ו = 6

ב = 2

———

17

17 x 33 = 561

 

Así, 561 no sólo es el secreto del 33, sino lo bueno del 33, lo bueno que viene a rectificar a lo malo. “Malo”, en hebreo es Ra (רע) y la guematria de esta palabra es 270

ר = 200

ע = 70

———–

270

Lag BaOmer se relaciona con la sefirah de Hod (הוד), concretamente con Hod de Hod. Si calculamos la guematria Atbash de Hod (הוד), vemos que también es 270:

ה = 90

ו = 80

ד = 100

————

270

 

Simbólicamente hablando, sabemos que el mandil que se colocan los masones aludiría a la hoja de higuera que según Génesis (III-6) se colocaron nuestros primeros padres para cubrir sus vergüenzas después de caer en la trampa que les tendió la serpiente. La guematria de Ale Teenah (עלה תאנה) “hoja de higuera” es 561, o sea el número secreto del 33:

ע = 70

ל = 30

ה = 5

ת = 400

א = 1

נ = 50

ה = 5

————-

561

 

Pero podríamos aventurar una hipótesis acaso un poco descabellada. Podemos leer Ale (עלה) como Ala (עלה), que significa “subir”, “ascender” y Tenah (תאנה) como Taanah (תאנה) “apetito carnal”, “ardor”. Entonces la expresión Ale Teenah (עֲלֵה תְאֵנָה) “hoja de higuera” guematria 561, haría alusión a la ascensión de la energía que los tántricos conocen como Kundalini, cuyo despertar hace que ascienda por la columna vertebral hasta el final de la cabeza, lo que correspondería en la terminología cabalística con la Sefirah de Keter, “la corona”. Se considera que la columna vertebral está compuesta por 33 vértebras (7 cervicales, 12 dorsales, 5 lumbares, 5 sacras y 4 coccígeas). Kundalini está representada en la iconografía tántrica por una serpiente. Sabemos que en hebreo “serpiente” se dice Najash y que su guematria es 358. Los cabalistas nos explican que este número es también la guematria de Mashiaj, “ungido”. Si la primera tiene que ver con el hueso que se halla en la base de la columna y que tiene forma de cabeza de serpiente, el segundo se asocia tanto con la ascensión como con la unción de Keter.

 

JULI PERADEJORDI