A PROPÓSITO DEL REY

Actualmente, sobre todo en nuestras latitudes, nos encontramos con mucha polémica a propósito de esa curiosa institución que es la monarquía. También con mucha ignorancia.

El pésimo ejemplo que nos han dado algunos reyes y príncipes ha contribuido a desacreditar a esta forma de gobierno que pretende concentrar el poder en una (monos) persona. Pero ser rey supone algo más que llevar armiños (o Ferraris) porque, como decía Thierry d’Oultremont, “la verdadera nobleza es la nobleza del corazón”.

 

 

Nos explican los Sabios, entre ellos Maimónides, que el hombre, Adam (אדם) es “rey”, Melej (מלך), cuando su cerebro, Moaj (מח) domina sobre su corazón, Lev (לב) que domina sobre su hígado, Keved (כבד). Es una manera de decir que su inteligencia, que está arriba, domina sobre sus pasiones, que están abajo, por medio de su corazón, que representa la bondad y la compasión (Hessed) y que está en el centro. Un rey centrado se guía, pues, por el corazón que, repetimos es bondad y compasión (Hessed).

Es obvio que actualmente esto no ocurre. Es una vergüenza, en hebreo Klam (כלם), o sea las letras que componen Melej (מלך)  en un orden equivocado.

Las iniciales de Moaj (מח), Lev (לב) y Keved (כבד) forman la palabra Melej (מלך), “rey”. Las tres letras. Kaf (כ), Lamed (ל) y Mem (מ), van una detrás de la otra en el alfabeto. Esto nos lleva a preguntarnos cuál es la letra siguiente. Cualquier niño judío de más de tres años lo sabe: la letra Nun (נ), una letra que se relaciona con el Rey Mesías y cuya guematria millui es 106:

נ = 50

ו = 6

נ = 60

———

106

Los cabalistas nos han enseñado que el arquetipo del rey es el rey David (דוד). Si calculamos la guematria de esta palabra, descubrimos que es 14. Curiosamente la letra Nun es la decimocuarta letra del alfabeto:

ד = 4

ו = 6

ד = 4

———

14

 

Cuando sumamos las guematrias de Moaj (מח), Lev (לב) y Keved (כבד) también obtenemos 106, al guematria millui de Nun :

מח = 48

לב = 32

כבד = 26

———-

106

 

Finalmente señalemos que este número es la guematria de Kes IHWH (כס יהוה), el Trono del Eterno:

כס = 80

יהוה = 26

————-

106

 

Esto nos enseña que el rey monarca debería ser como un trono para Dios, como un instrumento de la divinidad. Debe guiarse más por el corazón que por la inteligencia o las pasiones. Cualquier rey que no ejerza su función de este modo no lo es por la gracia (Hessed) divina. Es un impostor, del latín imponere, “imponer”. Quizá vencerá, pero no convencerá; sin duda impondrá, pero no recompondrá.

 

 

JULI PERADEJORDI

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ACABA DE APARECER EL ZOHAR XXIV

Es un placer compartir con todos la aparición del XXIVº volumen del Zohar.

El volumen XXIV, compuesto por las secciones de Schlaj Lejá, Koraj, Jukat y Balak incluye un estudio sobre la paz, que no sólo es la ausencia de conflicto sino también un nombre de Dios. El mundo, afirma el Zohar, no permanece si no es a través de la paz. Te proponemos unos pasajes de este estudio:

 

Una de las frases más luminosas de todo el Zohar aparece en el volumen 24, en la parashah de Koraj (fol 176 a) cuando afirma que “el mundo no permanece si no es a través de la paz”. La palabra Shalom (שלום), que en hebreo significa “paz”, no es una palabra más del diccionario. Es un término que posee una gran riqueza de significados, todos ellos de algún modo complementarios, que exige una gran reflexión y que puede descubrirnos de un modo sorprendente en qué consiste la verdadera paz.

Si nos planteamos la paz únicamente como lo contrario a un conflicto o a una guerra, nos hallamos al nivel de la dualidad, y la idea de Shalom, “paz”, es opuesta a la de dualidad. De hecho Shalom, es la completitud y la resolución de la dualidad.

La letra por la que comienza Shalom, Shin (ש), se pronuncia Sh, un poco como cuando en castellano queremos pedir silencio. Es curioso que “paz”, en castellano, proceda del griego “pax”, que quiere decir precisamente “silencio”. Paz y silencio son imprescindibles tanto para hablar con los demás como para conversar con nuestra propia alma.

 

Para adquirir EL ZOHAR, Vol. XXIV o cualquiera de nuestros libros, tienes varias opciones:

 

  1. A través de nuestra página Web, www.edicionesobelisco.com pagando con Visa , paypal o contra rembolso.

 

  1. Llamando directamente a la editorial al 93 309 85 25 o escribiendo al e-mail: pedidos@edicionesobelisco.com

 

  1. Acudiendo a las librerías especializadas o las grandes cadenas que cuentan con un rápido servicio de pedido en el caso de no disponer de ejemplares.

¡Suerte!

 

LA VOZ DE LOS ÁRBOLES Y LAS FLORES

 

Vivimos en la era de la comunicación por excelencia, pero la mayoría de nosotros tenemos problemas para comunicarnos

con los demás y con nosotros mismos. Pero, ¿sabemos realmente qué significa “comunicarse”? Veamos qué nos

“comunican” la etimología y la guematria.

 

 

 

“Comunicar”, del latín communicare, es “hacer partícipe a otro de lo que uno tiene”. En hebreo “comunicar” puede decirse de varias maneras; una de ellas es haAbrat Maser (העברת מסר). Maser (מסר), de la misma raíz, significa “mensaje”.

La guematria de haAbrat Maser (העברת מסר) es 977, como la del Kol Ilanot vePerajim (קול אילנות ופרחים), “la voz de los árboles y las flores”,

 

העברת = 677

מסר = 300

———————

977

קול = 136

אילנות = 497

ופרחים = 344

————————

977

 

Todo esto nos indica que en la comunicación verdadera ha de haber un mensaje que la naturaleza nos está comunicando a través de los árboles y las flores. ¿Cuál es este mensaje?

Nos lo sugieren las tres primeras palabras del Shemá: שמע, ישׂראל: יהוה:

שמע = 410

ישׂראל = 541

יהוה = 26

—————-

977

 

Porque lo que nos dice el Eterno no es distinto de lo que nos dicen los árboles y las flores. Todo nos invita a lo mismo: a la comunión con lo sagrado que está en nuestro interior y a la comunicación con lo sagrado que está en el interior de nuestro prójimo. Porque lo sagrado es lo que tenemos en común. Cuando lo logremos será verdad que:

 

שמע, ישראל: יהוה אלהינו, יהוה אחד

“Escucha Israel, IHWH nuestro Dios, IHWH es Uno”.

 

JULI  PERADEJORDI

LA GRACIA Y EL DESCANSO

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Hay cuestiones que dependen del esfuerzo del hombre y hay cuestiones que dependen de la gracia de Dios. La frontera entre ambas no siempre es evidente. Las primeras de estas cuestiones pertenecen al mundo de la materia, de la naturaleza, en hebreo haTeva (הטבע), mientras que las otras pertenecen al mundo del espíritu, Neshamah (נשמה).

 

Las primeras pueden asociarse al nombre de Dios Elohim, que comparte guematria con haTeva (הטבע), mientras que las segundas están relacionadas con el Tetragrama a su vez relacionado con la Jojmat Nistarah, “la sabiduría oculta” y las letras del alfabeto hebreo.

 

א = 1

ל = 30

ה = 5

י =  10
ם= 40

———-

86

ה =  5

ט= 9

ב = 2
ע= 70

———–

86

 

En estas últimas cuestiones, el hombre no ha de hacer nada a fin de no obstaculizar la acción divina. Ésta, como la Torah, puede compararse con el agua que desciende de lo alto hacia lo bajo, pero que no permanece si no encuentra un recipiente apto para recibirla. Esfuerzo y recipiente pueden asociarse con los seis días de la semana (la palabra Kli, “recipiente” tiene por guematria 60, o sea 6 multiplicado por 10), mientras que la gracia y el descanso se asocian con el Shabbat, guematria 702. Más que “no hacer nada” en el sentido más externo de esta expresión, en Shabbat se trata de no hacer nada que pueda obstaculizar la gracia divina.

Enseñan los cabalistas que la palabra Jen (חן), “gracia” aparece exactamente 90 veces en el Tanaj, y que 90 es la guematria de Maim (מים), “agua”. Esto establece una relación sutil entre la gracia Jen (חן) y el agua Maim (מים).

 

מ = 40

י =  10
ם= 40

———-

90

 

También sabemos que Jen (חן) es un anagrama de Noaj (נח), “Noé” y que el protagonista del diluvio, el Mabul (מבול), fue precisamente este personaje bíblico. Cayó sobre la tierra una cantidad de lluvia tan desmesurada, que ésta no pudo recibirla. Pero algunos comentaristas no han interpretado el relato del diluvio como una maldición, sino como todo lo contrario: como una descripción de la bendición, como una purificación. Sea como fuere, ha sido dicho que toda bendición que no es recibida se convierte en maldición.

Los cabalistas nos regalan una curiosa interpretación de la palabra Jen (חן), “gracia”. Su guematria ordinal a partir de Het (ח), 8, y Nun (נ), 14, nos da 22. Jen (חן) aludiría a la Jojmat Nistarah, “la sabiduría oculta”, escondida en las 22 letras del alfabeto.

Veamos cuál es la relación entre la sabiduría oculta en las letras y el Shabbat. El mundo, nos enseña la Torah, fue creado en 6 días en vistas del Shabbat, que en cierto modo es el que le da sentido. El sabio cabalista rabbí Elimelej de Lublin nos ha dejado en su libro Bnei Isajar una deliciosa disquisición a propósito del misterio del Shabbat, desvelando que contiene a las 10 sefirot.

Nos explica que Dios creó el mundo por medio de las 27 letras, las 22 letras del alfabeto y las 5 letras finales. Si tomamos la guematria del Nombre de Dios IHWH (יהוה), que es 26, y la multiplicamos por las 27 letras, obtenemos 702, la guematria de Shabbat (שבת). Por otra parte si calculamos el valor numérico de la suma de las letras que preceden a la Shin (ש), la  Beth (ב) y la Tav (ת) que forman la palabra Shabbat (שבת), o sea la Resh (ר), la Alef (א) y la Shin (ש), 200 + 1+ 300, obtenemos 501, la guematria de la expresión Zug min haShamaim (זוג מן השמים), “yugo de los cielos”, sin duda la expresión máxima de la gracia y del descanso, lo único que puede traernos “descanso” verdadero en este bajo mundo. Ahí están la gracia y el descanso.

 

זוג = 16

מן = 90

השמים = 395

——————

501

 

Como también nos han descubierto los cabalistas, la guematria de haShamaim (השמים), “los cielos”, es la misma que al de Neshamah (נשמה), el alma. Por otra parte, la guematria Shemi o completa de Zug min haShamaim (זוג מן השמים), “yugo de los cielos” es 914, y coincide con la de Or haShabbat (אור השבת), la luz del Shabbat.

 

 

JULI PERADEJORDI