EL DINERO Y LA NOSTALGIA

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Hace unos años vi una curiosa película que me presentaron como “esto es lo que viene después de ¿Y

tú qué sabes?”. Su título era sugestivo: El Secreto, pero su mensaje me dejó bastante desconcertado y

también un poco preocupado. El secreto de los grandes iniciados de todas las épocas, el secreto mejor

guardado desde que el hombre es hombre, consistiría sencillamente en hacer dinero. Lo encontré

patético.

 

 

No es que personalmente tenga nada en contra del dinero, pero me parece que venderle a alguien la moto de que será feliz el día en que sea multimillonario es mentirle y abocarlo al desastre. Es cierto que Woody Allen dijo que “El dinero no da la felicidad, pero proporciona una sensación tan parecida, que se necesita un especialista muy avanzado para notar la diferencia”. Pero, y esto no es ningún secreto, en su búsqueda de esta “sensación de felicidad”, el hombre occidental vive (o muere lentamente) por, para y tras el dinero.

Poca gente sabe de dónde viene la palabra “dinero”. Si bien se la hace derivar del griego denarion, o incluso del dinar persa, sus verdaderos orígenes se remontan a la España medieval, donde un dinero equivalía a diez maravedís, emulando al denarius latino, que equivalía a diez ases. Por otra parte, money, como tantas palabras inglesas, procede del francés monnaie, “moneda”. Esta palabra hay que asociarla a la diosa romana Juno Moneta, reina del Cielo y diosa de la Luz, en cuyo templo se acuñaba moneda. Sin embargo, para la mayoría de pueblos, el dinero se relaciona con un metal muy concreto: la plata. Así, los franceses lo llaman argent, “plata”, y en prácticamente todo Latinoamérica también escuchamos esta palabra para referirse al dinero.

En la hora y pico que dura la película de El Secreto no pude escuchar ninguna alusión a la diosa de la Luz ni al dinero como dinamizador de proyectos, pero sí pude reflexionar sobre el apasionante y dual símbolo de la Luna, que a la vez es diosa de la Luz y de las Sombras. La Luna, el planeta que los astrólogos hacen corresponder con la plata, tiene varios significados realmente interesantes. Se refiere a lo cambiante, a las decepciones y también al pasado, a la nostalgia.

Esta última idea la encontramos en una raíz semítica, Kesef (כסף), que nos permite descubrir cuál es la conexión entre el dinero y la nostalgia. Kesef significa literalmente “plata” y el verbo Niksaf “sentir nostalgia, añorar”.

El psicoterapeuta norteamericano Thomas Moore nos descubre que nuestras relaciones con el dinero no siempre son racionales y lógicas, y que éste tiene una sombra que, cuando llega a corromper a una sociedad, hace que ésta se desmorone. La relación entre Kesef (כסף), dinero, que en guematria vale 160 y Tselem (צלם), imagen, de (צל), “sombra”, que también suma 160 es evidente y ya ha sido señalada por los cabalistas,

כ = 20

ס = 60

ף = 80

———–

160

צ = 90

ל = 90

מ = 30

————

160

La búsqueda desaforada del dinero que nos propone El Secreto, ¿no será en el fondo la expresión de una nostalgia por otro tipo de riqueza, por esa parte oculta de nuestra alma denominada “sombra” que es donde se halla nuestra imagen divina?

 

 

JULI PERADEJORDI

 

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