LA VOZ DE LA SANGRE

Sostenía Louis Cattiaux que “La luz de nuestros corazones grita hacia Dios a través de las tinieblas del cuerpo que la aprisionan”.

La idea de que la luz “grita” es en principio incomprensible, pero deja de serlo cuando averiguamos de qué luz se trata y qué es en realidad “gritar”.

 

 

En hebreo, “gritar” es Tzaak (צעק) y su guematria Raguil 260. Se trata de la guematria del Tetragrama, el nombre de Dios, multiplicada por 10.

 

צ = 90

ע = 70

ק = 100

———-

260

 

Vemos, pues, que hay una relación de sintonía entre el grito que surge de lo más recóndito de nosotros mismos, desde lo más profundo del corazón, y Dios. De hecho, éste es el fundamento de la oración. Oramos cuando el alma grita.

La primera vez que encontramos la raíz Tzaak (צעק) en la Torah es en Génesis IV-10:

 

ויאמר, מה עשית; קול דמי אחיך, צעקים אלי מן-האדמה

“Y dijo: ¿qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano grita hacia mí desde la tierra”.

 

Este versículo nos permite asociar a “la luz de los corazones” con “la voz de la sangre”. El corazón físico es precisamente el órgano que bombea la sangre. Esta voz o esta luz están prisioneras en nosotros y claman (otro de los significados de Tzaak (צעק)) por ser liberadas.

¿A qué se parece la cosa? A alguien que está prisionero en un pozo y grita desesperadamente para que alguien lo ayude a salir desde afuera. Gritar es lo único que puede hacer. El Talmud de Babilonia (Berajoth 5 b) nos enseña que “el prisionero no puede liberarse a sí mismo de la cárcel”. Por eso grita pidiendo ayuda. Pero, ¿en qué consiste su grito?

La etimología latina del verbo “gritar” nos va a ayudar a entenderlo.

“Gritar” procede del latín quiritare, que significa “buscar”, “invocar”, “pedir ayuda”. Esta etimología está relacionada con la de la palabra francesa “quête”, búsqueda.

La luz que grita o la sangre que clama son una misma cosa: la chispa divina enterrada en el hombre que busca florecer y manifestarse.

 

JULI PERADEJORDI

EL PERFUME SENCILLO DEL JARDÍN DEL EDÉN

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Las cosas complicadas huelen mal porque la complicación, como la prisa, son inventos del diablo. Por el contrario, los sabios sostienen que “la simplicidad es el sello de la verdad (Simplex sigillum veri)”, y es que la verdad, Emet (אמת) es lo que más molesta al diablo.

 

 

 

“La simplicidad es el sello de la verdad (Simplex sigillum veri)” es un axioma alquímico que inmortalizó el gran Cosmopolita en su Nueva Luz Química (1691). Mucho más tarde, Ludwig Wittgenstein retomaría esta idea y la daría a conocer al público profano. Rhumelius, un espagirista seguidor de Paracelso opinaba que la naturaleza es simple y “no necesita revestirse de florituras”, y otro misterioso alquimista, que firmaba sus obras con el pseudónimo de Douzetemps, fue más lejos al decir:

 

“La simplicidad es el sello de la verdad y también es la llave para abrirla”.

 

En hebreo algo simple es algo Pashut (פשוט) y la guematria de esta palabra es 395:

 

פ = 80

ש = 300

ו = 6

ט = 9

———-

395

 

Este número es harto revelador pues coincide con la guematria de Neshamah (נשמה), “alma”:

 

נ = 50

ש = 300

מ = 40

ה = 5

———-

395

 

Según un sabio chino “la vía es simple, pero el corazón de los hombres es complicado”, algo que podríamos entender como “la vía es simple, pero el alma de los hombres es complicada”. Simplicidad y humildad van cogidas de la mano, y Louis Cattiaux insistirá en que “la complicación engendra la locura y la muerte inextricables”.

Una Tosefta al tratado de Nazir (IV) nos enseñará que:

 

“Cuanto más clara y sencillamente pueda expresarse una idea, más verdadera es”.

 

Y podríamos añadir: “cuanto más clara y sencilla es una cosa, mejor huele”. ¿Por qué?

Porque 395, la guematria de Pashut (פשוט) es la misma que la de Reaij Gan Eden (ריח גן עדן), “el perfume del Jardín del Edén”:

 

ריח = 218

גן = 53

עדן = 124

————-

395

 

Pero hay aún más, si calculamos la guematria Atbash de Neshamah (נשמה), obtenemos 111:

 

נ = 9

ש = 2

מ = 10

ה = 90

———–

111

 

 

Se trata de la guematria Shemi de Alef (א), la letra que representa la simplicidad:

 

א = 1

ל = 30

פ = 80

———-

111

 

Y curiosamente la Alef (א) es la primera letra de Emet (אמת), “verdad”, por lo cual es su sello y también la llave para abrirla.

 

JULI PERADEJORDI

FUERTE COMO LA MUERTE

VI.EL ENAMORADO (L'Amoureux) | Tarot: El camino del Loco  15 Tarot – Sol en Escorpio – Arcano XIII – Juan C G Otón | El ...

 

 

Uno de los pasajes más conocidos del Cantar de los Cantares del sabio rey Salomón sostiene que “es fuerte el amor como la muerte”. ¿Cómo podemos comparar lo que da vida con lo que acaba con ella? Veamos qué nos enseñan al respecto el Tarot y la guematria.

 

 

 

 

El Talmud, en el tratado de Baba Batra (10 a) nos enseña:

 

“El miedo es resistente, pero el vino puede expulsarle; el vino es una fuerza, pero el sueño lo neutraliza. La muerte es la más fuerte de todas las cosas”.

 

Sin embargo, Salomón sostiene que “es fuerte el amor como la muerte”. ¿En qué quedamos?

Para poder profundizar en las sabias palabras de Salomón, hemos de dirigirnos al texto hebreo de Cantar de los Cantares (VIII-6).

 

כי-עזה כמות אהבה

“Es fuerte el amor como la muerte”.

 

 

Como es bien sabido, la carta de la Muerte del Tarot es una carta que no lleva nombre (a la muerte no hay que nombrarla), pero sí lleva un número: el 13. Este número, que siempre se ha relacionado con la mala suerte, es el número de la muerte. La Muerte separa, desune, como nos indica la guadaña que está separando lo masculino de lo femenino.

La carta que representa al Amor, L’AMOVREVX, lleva el número 6. Este número corresponde a la letra Vav (ו), equivalente a nuestra V, que es la letra que se utiliza para unir, para juntar dos palabras o dos cosas, por eso se la conoce como la Vav copulativa.

Resulta curioso observar que si a AMOVREVX le quitamos las dos letras V, que corresponden a la Vav (ו), nos quedan dos palabras: AMO y REX, o sea “amo al rey”. ¿A qué rey? ¡A Salomón que nos ha cantado el amor!

La letra Vav (ו) desarrollada puede escribirse Vav Alef Vav (ואו). Si calculamos su valor numérico, descubrimos que es 13:

 

ו = 6

א = 1

ו = 6

——–

13

 

Si calculamos la guematria de Ahavah (אהבה), “amor”, descubrimos que también es 13. Los cabalistas nos explican que este número también es la guematria de Ejad (אחד), “uno”, porque el amor es lo que une.  Por eso es “tan fuerte” como la muerte.

Finalmente, si calculamos la guematria Parati de haAhavah (האהבה), “el amor”, obtenemos 80:

 

ה = 25

א = 1

ה = 25

ב = 4

ה = 25

———-

80

 

Se trata de la guematria Sderti de Atza kaMavet (עזה כמות), “fuerte como la muerte”.

 

ע = 16

ז = 7

ה = 5

 

כ = 11

מ = 13

ו = 6

ת = 22

———-

80

 

JULI PERADEJORDI

 

LA CURACIÓN DE LA LEPRA

 

Encontramos en el Tanaj la historia de Naanam, un general del ejército del rey de Siria, que enfermó de lepra. Aconsejado por una criada de su mujer, acudió al profeta Eliseo que lo curó. ¿Cómo lo hizo?

 

 

Cuando Naaman acudió a pedir ayuda al profeta Eliseo, éste le dijo que fuera a lavarse al río Jordán. Veamos el texto de 2 Reyes V-10:

 

הלוך, ורחצת שבע-פעמים בירדן, וישב בשרך לך, וטהר

“Ve y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se restaurará y serás limpio”.

 

Aunque al principio se negó y casi se enfadó, Naaman hizo caso al profeta y se zambulló siete veces en las aguas del Jordán; de este modo, nos cuenta el texto, se curó de la lepra, haTzaraat (הצרעת). Los sabios nos han enseñado que la guematria de haTzaraat (הצרעת) es 765.

Se trata también de la guematria de Halojá veRajatztá (הלוך ורחצת), “Ve y lávate”:

 

הלוך = 61

ורחצת = 704

—————

765

 

Sin embargo, Basareja (בשרך), “tu carne”, parece referirse a una carne (בשר) muy concreta: el prepucio. Es lo que vemos en Génesis (XVII-11):

 

ונמלתם, את בשר ערלתכם; והיה לאות ברית, ביני וביניכם.

Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y “vosotros”.

 

La Torah no lo explicita, pero probablemente lo que Eliseo le recetó al general sirio fue que se circuncidara o, dicho de otro modo, que hiciera aquello que simboliza la circuncisión (que también tiene que ver con la piel). Cuando calculamos la guematria de Sheva Peamim (שבע-פעמים), “siete veces”, descubrimos que es 612:

 

שבע = 372

פעמים = 240

—————

612

 

Se trata de la guematria de Brith (ברית), “circuncisión” o “alianza”.

 

ב = 2

ר = 200

י = 10

ת = 400

———–

612

 

Y una última cuestión: ¿Por qué en el Jordán (ירדן)? De nuevo va a ser la guematria quien nos lo aclare. El valor numérico de Jordán (ירדן) es el mismo que el de Nither (נטהר), “limpiar”, “purificar”:

 

י = 10

ר = 200

ד = 4

ן = 50

———–

264

 

 

נ = 50

ט = 9

ה = 5

ר = 200

———–

264

 

JULI PERADEJORDI

 

LA SOMBRA DE DIOS

Afirman los sabios que “la luz es la sombra de Dios”, afirmación sorprendente por parte de aquellos que se presupone conocen la luz, que nos proponemos examinar a la luz de la guematria.

 

 

Dos citas bíblicas van a servirnos de punto de apoyo para estas disquisiciones: Génesis (I-4) y Salmos (CIV-1 y 2). Veamos en primer lugar lo que nos dice Génesis (I-4):

 

וירא אלהים את-האור, כי-טוב

“Y vio Dios que la luz era buena (Tov)”.

 

La guematria de la palabra que se emplea para decir “buena”, Tov (טוב), es 17. Curiosamente los sabios, Pirkei Avoth (V-25), la relacionan con la Torah y dicen en Pirke Avoth (VI-3) que “no hay otro bien que la Torah”.

 

ט = 9

ו = 6

ב = 2

——–

17

 

Y ahora Salmos (CIV-1 y 2):

 

ברכי נפשי, את-יהוה:
יהוה אלהי, גדלת מאד; הוד והדר לבשת.

עטה-אור, כשלמה; נוטה שמים, כיריעה.

 

“Bendice, alma mía, al Eterno. Eterno, Dios mío, mucho te has engrandecido; de gloria y de hermosura te has vestido. El que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como una cortina”.

 

Si nos fijamos en la guematria Katan o reducida de KaSalmah (כשלמה), “como de vestidura”, descubrimos que también es 17:

 

כ = 2

ש = 3

ל = 3

מ = 4

ה = 5

———

17

 

De lo que deducimos que la vestidura de Dios es el Tov (טוב), o sea la luz. Este Tov (טוב) es un bien escondido, Neelam (נעלם). Cuando calculamos la guematria de Neelam (נעלם) vemos que es 190:

 

נ = 50

ע = 70

ל = 30

ם = 40

———

190

 

Si sumamos 17 a 190, obtenemos 207, la guematria de Or (אור), “luz”. La luz es la Torah que nuestros ojos oscurecidos perciben como una mera sombra. A medida que la frecuentemos, a medida que nos amiguemos con ella, se nos irá revelando como aquella princesa de la que habla el Zohar (II-90 b) que se dejaba ver poquito a poquito a su amado. Y es que, como leemos en Proverbios (VI-23):

 

ותורה אור

“Y la Torah es luz”.

 

JULI PERADEJORDI