El Zohar | Parashá Terumá

parasha teruma el zohar

Está escrito en la Torá: «El Eterno habló a Moshé (Moisés), diciendo: habla a los Hijos de Israel y que tomen para Mí una ofrenda, de cada hombre cuyo corazón lo impulse a dar tomaréis Mi ofrenda» (Éxodo 25:1-2).

Rabí Jía abrió su enseñanza acerca de este asunto citando el versículo: «Porque Dios ha escogido a Jacob para sí, a Israel por tesoro Suyo» (Salmos 135:4). ¡Cuán preciados son los Hijos de Israel ante El Santo, Bendito Sea; pues los ha deseado y escogido por voluntad propia, aunque ellos no fueran merecedores cuando los eligió; pero El Santo, Bendito Sea sabía lo que ocurriría en el futuro: que los Hijos de Israel harían Su voluntad y por eso los eligió desde un comienzo!

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El Zohar | La reencarnación de las almas

el zohar parashat mishpatim

Abrió Rabí Shimón y dijo un versículo al comenzar sus enseñanzas: «Y éstas son las leyes que colocarás ante ellos» (Éxodo 21:1).

La traducción al arameo de tal versículo es la siguiente: «Y éstas son las leyes que ordenarán ante ellos». Es decir: estos son los órdenes de las reencarnaciones. Significa: se refiere a las leyes de las almas que son juzgadas una por una para recibir su castigo. En resumen: El Eterno se prepara para revelarle a Moisés, en este texto bíblico, los misterios relacionados con la reencarnación de las almas, para que el líder los transmita y los enseñe al Pueblo de Israel.

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El Zohar | Parashat Itró

birkat hacohanim parashat itro

El Zohar, parashat Itró. En el sexto día del mes de Siván, justo siete semanas después de la salida de Egipto, HaShem entrega la Torah al pueblo de Israel.

Está escrito en la Torá al comienzo de la sección que comenza­mos a explicar: «Itró, sacerdote de Midián, suegro de Moshé (Moi­sés), oyó todo lo que Dios hizo con Moshé y con Israel, Su pueblo: que El Eterno había sacado a Israel de Egipto» (Éxodo 18:1). Rabí Elazar abrió su enseñanza acerca de este asunto citando el siguiente versículo:

«Aarón alzó sus manos hacia el pueblo y los bendijo; luego descendió tras haber realizado el sacrificio expiatorio –jatat–, la ofrenda ígnea –olá– y la ofrenda de paz» (Levítico 9:22).

La expresión «sus manos», en el original hebreo, está escrita de modo carente, pues le falta la letra iud, pudiéndose leer «su mano». Esto alude a una sola mano, porque la persona debe alzar su mano de­recha por sobre su mano izquierda. Y ya sido estudiado lo con­cerniente a este misterio.

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Los higos, el cuerpo y el alma

Tu bishvat El Zohar higos

Se acerca Tu Bishvat, el día 15 del mes de Shevat. En este día es costumbre comer los frutos que crecen en la Tierra de Israel y tambien aquellos frutos que se comen por primera vez en esta estación, para poder recitar la bendición de “sheejeianu”. Uno de los frutos de Israel es el higo.

“No leas  «hadudaim» –los higos– sino «hadodim» –los amados–.  Son el cuerpo y el alma que son amados y compañeros uno con el otro. Aquí os dejamos con un fragmento de El Zohar, concretamente del Midrash Haneelam.

«Y éstas son las crónicas de Itzjak, hijo de Abraham. Abraham engendró a Itzjak». Rabí Itzjak abrió su enseñanza sobre este pasaje bíblico citando otro versículo: «Los higos emanaron su aroma» (Cantar de los Cantares 7:14). Enseñaron los sabios: en un futuro El Santo, Bendito Sea, resucitará a los muertos, y los sacudirá de su polvo. Es decir, quitará de ellos la impureza inoculada por la Serpiente, la cual provocó y trajo la muerte al mundo, tal como relatan los sabios acerca de lo que sucede a la persona en la tumba.

Porque no serán una estructura de polvo tal como eran en un comienzo, cuando fueron creados concretamente del polvo, algo que no se mantiene y que carece de una consistencia perdurable, tal como está escrito: «Y formó El Eterno Dios al hombre del polvo de la tierra» (Génesis 2:7). Y en esta hora, serán sacudidos del polvo de esa estructura, es decir, de la bajeza del polvo físico del cual fueron creados al comienzo, y serán incorporados en una estructura firme, poseedora de real existencia, tal como está escrito y aludido en el versículo del profeta: «Sacúdete del polvo, levántate, siéntate, Jerusalén» (Isaías 52:2).

Y entonces existirán plenamente, y ascenderán los cuerpos de bajo la tierra, estando aún fuera de la Tierra de Israel, y después serán hechos rodar hasta allí. Y entonces recibirán sus almas en la Tierra de Israel para obtener una existencia eterna, y en ese momento El Santo, Bendito Sea, hará soplar sobre ellos todo tipo de aromas del Gan Edén, es decir, sobre los hombres que resuciten, tal como está escrito: «Los higos emanaron su aroma» (Cantar de los Cantares 7:14).

Dijo Rabí Itzjak: No leas la expresión hebrea como «hadudaim» –los higos– sino como «hadodim» –los amados–: son el cuerpo y el alma que son amados y compañeros uno con el otro. Porque en un futuro, cuando el cuerpo sea purificado y tendrá más relación y cercanía con el alma. Rav Najman dijo que el versículo se refiere a «higos» concretamente: así como los higos generan amor en el mundo, ya que tienen la cualidad de incentivar la procreación, también ellos, el cuerpo y el alma, generan amor en el mundo. ¿Y qué significa «emanaron aroma»? Se refiere a los actos aptos que también son considerados como un buen aroma en el mundo. Y a través de éstos los hombres justos merecerán conocer y aprehender a Su creador.  

El Zohar volumen VFragmento del Midrash Haneelam, que se encuentra en El Zohar volumen V, que se ocupa principalmente del significado místico de los relatos bíblicos de los Patriarcas, tal como el sueño de la escalera de Jacob y el encuentro con su hermano Esaú y también incluye un estudio acerca del concepto de la Reencarnación de acuerdo con los Sabios cabalistas.

El Zohar | Parashá Bo

El Zohar X Parashá Bo

De acuerdo con los Sabios, la elección de la descendencia de Abraham como siervos de El Eterno, para que asumieran como su misión la revelación y la difusión de la Voluntad divina en el mundo, fue la que llevó al Pueblo de Israel al exilio en Egipto y a su posterior redención.

Y, por consiguiente, queda evidenciado que la finalidad del exilio en Egipto fue la de revelar Su voluntad a través de la entrega y la recepción de la Torá. La salida de Egipto no constituye un valor en sí mismo si se pierde de vista su objetivo final: la recepción de la Torá en el Monte de Sinaí.

Así empieza El Zohar en parasha Bo: «El Eterno le dijo a Moshé (Moisés): “Llega al Faraón, pues he hecho que su corazón se obstine y el de sus siervos, para que pueda poner estas señales Mías en su medio”» (Éxodo 10:1).

Pero si El Santo, Bendito Sea le endureció su corazón, ¿por qué lo castigó posteriormente? ¡Aparentemente le fue quitado su libre albedrío! Rabí Iehuda abrió su enseñanza para responder a este asunto citando anteriormente otro versículo, y dijo: «Dichoso el pueblo que conoce la teruá –es decir, el pueblo que conoce los caminos de El Eterno y sabe por qué Dios castiga y recompensa a través de los ángeles, siendo todo revelado ante Él–, oh El Eterno, –los estudiosos de Tu Torá– andarán a la luz de Tu rostro» (Salmos 89:16). Es decir, solamente a estos últimos les será descubierto tal misterio, precisamente porque marchan a la luz de El Eterno. Pues ¡cuánto deben las personas esforzarse en andar por los caminos de El Eterno, cumpliendo los preceptos positivos y cuidando de no transgredir los preceptos de la Torá, los preceptos negativos! Para lograr de este modo tornarse merecedores del Mundo Venidero y salvarse de todos los acusadores de lo Alto y de los acusadores de lo bajo para que no les inciten a pecar en este mundo. Pues así como sabemos que hay acusadores en este mundo de lo bajo, así también hay acusadores en el mundo de lo Alto, los cuales se levantan para acusar a los hombres por los pecados que cometieron.

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Galut haNeshamá o el Exilio del Alma

El exilio del alma. El Zohar

Todos los componentes de un exilio pueden encontrarse en el descenso del alma desde los mundos espirituales a nuestro mundo físico. El alma es exiliada de su ámbito natural y obligada a descender al mundo físico para lograr grados aún mayores de perfección espiritual.

Pero seamos más aclarativos y digamos que, de acuerdo con el Maharal de Praga, los componentes de todo exilio pueden resumirse en tres:

1. el exilio físico

2. la dispersión

3. el sometimiento

1. El exilio físico

Para entender el exilio terrenal debemos comprender que todo entre creado, de mayor o menor grado e importancia, posee su propio sitio natural. Su lugar que le es propio y que únicamente en él le resulta posible su máximo crecimiento y expansión. No es casual que la palabra hebrea para sitio o lugar, makom, comparta raíz con la palabra lekaiem, otorgar existencia. Ya que vida verdadera y plena solamente puede alcanzarse en el sitio específico de cada ente. En el caso del alma, por ejemplo, su sitio natural es el mundo de lo Alto, y en el caso de un pueblo su sitio natural es su propia tierra.

2. La dispersión

El segundo componente, la dispersión, debe ser comprendido en base a la noción de que un ente es uno y único, y que cuando se lo dispersa, divide y disgrega pierde su integridad y sus posibilidades de cumplir con su misión individual.

En el caso del alma, la cual viene en su totalidad con la plena conciencia de su misión particular, ahora, envuelta y entreverada en el mundo físico, se dispersa en mil tareas y labores inútiles.

Y en el caso de un pueblo es cuando los miembros del mismo, que deberían mantenerse unidos y con un mismo propósito e identidad, son dispersado y esparcidos, sin que se les permita el derecho elemental de actuar en conjunto.

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El Zohar | Parashat Shemot

Parashat Shemot El Zohar

El Zohar,  en el volumen IX, nos habla del tema del exilio, un asunto extraño y enigmático, pero esencial para comprender el devenir del alma. El descenso de las almas desde los mundos espirituales a nuestro mundo físico tiene una noble finalidad, que es el regreso a la vida verdadera y plena, simbolizada por la Tierra Prometida.

El libro del Éxodo comienza con la siguiente descripción: «Y éstos son los nombres de los Hijos de Israel que vinieron a Egipto; con Iaacov, vino cada hombre con su casa» (Éxodo 1:1). Y antes se comienza alabando a los estudiosos de la Torá, tal como está escrito: «Y los sabios eruditos –maskilim– resplandecerán como el resplandor del Firmamento y quienes hacen el bien con la comunidad resplandecerán como las estrellas por siempre» (Daniel 12:3). Ahora se explica el versículo: «y los sabios eruditos» son los eruditos de la Torá que profundizan y meditan en los misterios de la Sabiduría de la Torá; ellos «resplandecerán», es decir, iluminarán al comienzo de su estudio solamente con una luz y luego mientras profundizan, brillarán gradualmente con un agregado de luz con el resplandor de la Sabiduría de lo Alto.

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Egipto | El exilio del alma

exilio-del-alma

La sección correspondiente de la Torá denominada Vaiejí comienza con el siguiente versículo: «Iaacov vivió en la tierra de Egipto diecisiete años; y los días de Iaacov, los años de su vida, fueron ciento cuarenta y siete años» (Génesis 28). Dijo Rabí Iosei al respecto: el corazón de Jacob observó en Egipto a través de una especie de profecía que sus hijos se encontrarían en varios exilios en un futuro, desde ahora, es decir, desde el tiempo en el que se encontraba Jacob hasta el tiempo final de la llegada del Mesías.

Y no llegó ni se manifestó la profecía de la sección de Vaiejí sino en Egipto, lo cual resulta sorprendente porque se encuentra fuera de la Tierra de Israel y de todos modos se trata de una profecía muy elevada y de gran importancia. Y no profetizaron jamás ninguna profecía tan elevada como ella y no llegó a ellos, a ninguno de los demás profetas, sino solamente a él, a Jacob y a Moisés. ¿De dónde lo aprendemos? Sobre Moisés está escrito: «Dijo Él: “No podrás ver Mi rostro, pues ningún ser humano puede verme y vivir”» (Éxodo 33:20), es decir, también se alude a un nivel similar de profecía a través de la palabra «vivir», palabra que comparte raíz con vaiejí. Y sobre Jacob está escrito: «Jacob vivió»: «vivió» –vaieji– se refiere a una profecía que desciende del Lente que ilumina, asociado con el grado del Tiferet, y en ambos casos se trata de profecías que provienen del Netzaj y del Hod del aspecto masculino inferior, y no del Maljut, como en el caso del resto de los profetas.

Jacob quiso decir y comunicar las profecías del exilio, las desgracias que les acontecerían a sus hijos en la Tierra de Canaán y en toda tierra en la que finalmente habitaron, exilios que en realidad se encuentran todos incluidos, enraizados y provienen de la tierra de Egipto. Es decir, cabe destacar que cuando normalmente los sabios se refieren a los exilios por los que se vio obligado a atravesar el Pueblo de Israel, mencionan cuatro exilios en particular: el de Babilonia, el de Persia, el de Grecia y el de Roma. Sin embargo, estos cuatro exilios poseen su raíz en el exilio de Egipto, el cual les sirve como de Corona o Keter del flanco del mal y la impureza. Y cuando Jacob quería hacerlo y revelar el futuro se quebrantaba –nishvar– su corazón debido al dolor y la dureza de los sucesos que recaerían sobre su descendencia, tal como está escrito: «Iaacov vio que había provisiones –shever– en Egipto…» (Génesis 42:1), palabra que, si bien de acuerdo al sentido llano se refiere a las provisiones, su raíz idiomática coincide con la de quebrantamiento y contrición.

Y por ello llegó al grado de «Jacob vivió en la tierra de Egipto». Y no estaba feliz pues en esa tierra (212a), la tierra de Egipto, se encontraba concentrado el atado y el nudo impuro de las naciones, es decir, toda la corrupción de los pueblos, todas las cáscaras o klipot. De igual modo se encontraban allí cautivos los zafiros del Trono de Gloria, las chispas espirituales de la Jojmá que descendieron y cayeron en Egipto debido al pecado del Primer Hombre, Adán, y no llegó hasta allí ninguna persona que pudiera purificar a estas chispas de dentro de esa tremenda impureza, no de los entes superiores y no de los entes inferiores, ya que la impureza de Egipto y su klipá eran muy duras y nadie podía con ella sino el grado espiritual de «vida», jai. Y este misterio es al que se alude a través del versículo: «pues ningún ser humano puede verme y vivir».

Cuánto es el misterio supremo que se encuentra encerrado en este versículo, y nosotros, los compañeros, nos sorprendemos ante estos secretos, y especialmente sobre el grado de «vivió» que se menciona junto al nombre Jacob, ya que anteriormente dijimos que se trata de un grado supremo y, entonces, debería haber dicho «vivió» junto al nombre de Israel, ya que, como hemos aprendido, el nombre Israel señala un nivel más elevado que el de Jacob. Y por ello, la lógica indica que debería haber dicho que «vivió Israel». Pero acerca del nombre Israel, ¿de dónde se sabe que señala un nivel muy elevado? Tal como está escrito: «Sagrado es Israel para El Eterno, lo primero…» (Jeremías 2:3) y otra prueba es lo que está escrito también: «Mi hijo primogénito es Israel» (Éxodo 4:22). Del mismo modo, la Torá nos relata que tras la pelea con el ministro espiritual de Esaú, Jacob recibe al vencerlo el nombre Israel.

El Zohar Volumen VIII

Haz clic en la imagen para obtener más información sobre el volumen VIII de El Zohar: http://www.edicionesobelisco.com/libro/905/zohar-el-vol-viii

El Zohar | Parashat Vaiejí

El Zohar Egipto

El misterio de egipto

Considerando que el presente volumen de El Zohar, el último del  libro del Génesis, se ocupa del descenso de los hijos de Jacob a Egipto,  nos resulta importante comenzar con el análisis de los misterios  ocultos de esta nación. En el próximo volumen añadiremos la continuación  y culminación del presente estudio, ya que el comienzo del  libro del Éxodo se ocupa especial y detalladamente del exilio y del  sometimiento del Pueblo de Israel en tierras del Faraón egipcio.

Por qué en la tierra de Egipto 

De acuerdo con la enseñanza del Maharal de Praga, el exilio en la  tierra de Egipto constituye el último eslabón en la cadena de rectificación  del pecado de Adán, el Primer Hombre. Además, el maestro  nos aclara y especifica los dos objetivos principales de este exilio:

1.  Completar el crecimiento de la descendencia de Abraham hasta convertirla  en una nación íntegra.

2. Purificar de un modo consumado  la impureza espiritual de la serpiente original, contaminación inoculada  como consecuencia del pecado en el Paraíso, para devolver al  Hombre al grado supremo primigenio. 

La gran pregunta que debemos formular es por qué fueron seleccionados  específicamente la tierra de Egipto y sus habitantes como  el sitio apto para el cumplimiento de estos fines.

La base bíblica 

La respuesta a esta pregunta ya se encuentra sugerida en el anuncio  bíblico del futuro exilio:

«Y Él le dijo a Abram: “sabrás con certeza que tus descendientes  serán extraños en una tierra que no es la suya y los esclavizarán y los  afligirán cuatrocientos años. Pero también, la nación que ellos han  de servir, Yo la juzgaré, y luego se irán de allí con grandes riquezas”»  (Génesis 15:13-14). 

Ahora bien: cuando la Torá enseña que «sabrás con certeza que  tus descendientes serán extraños» ya se entiende claramente que sucederá  en una tierra extraña. Pues precisamente ésta es la definición  de un “extraño” guer: quien habita en un sitio que no es el suyo. Por  ello, Rabeinu Tzadok Hakoen nos enseña que el particular hincapié  que se hace en el versículo «en una tierra que no es la suya», lo cual  se presenta como aparentemente reiterativo, se refiere a que la tierra  seleccionada para el futuro exilio es completa y absolutamente extraña.  Es decir, que se trata de una tierra que representa lo cabalmente  opuesto de la esencia de Israel.

Lo que debemos ahora intentar comprender es por qué Egipto es  considerado radicalmente opuesto a Israel, y de qué modo tal característica  provoca el cumplimiento del decreto del sometimiento y la  aflicción anunciado al patriarca Abraham. Además, debemos entender  por qué estos son los medios que finalmente llevarán a la conformación  de Israel en un pueblo y a su purificación del veneno espiritual  de la Serpiente. 

* El Zohar, parashat Vaiejí, volumen VIII.

http://www.edicionesobelisco.com/libro/905/zohar-el-vol-viii

El Zohar | Parashat Vaigash II

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Rabí Itzjak y Rabí Iehuda estaban sentados una cierta noche y estaban ocupados del estudio de la Torá. Dijo Rabí Itzjak a Rabí Iehuda: he aquí que fue enseñado: cuando El Santo, Bendito Sea, creó el mundo, hizo al mundo inferior, físico, según el modelo del mundo supremo, espiritual.

Y todo lo que creó fue una cosa en correspondencia con la otra, y para que se encuentre Su honor en lo Alto y en lo bajo. Es decir, Rabí Itzjak destaca el paralelismo entre los mundos superiores y los mundos inferiores.

Dijo Rabí Iehuda: así es, ciertamente, y también creó al hombre y lo dispuso sobre todo. Tal como está escrito: «Yo hice la Tierra y al hombre sobre ella creé» (Isaías 45:12): «Yo hice la Tierra», ciertamente, y resulta evidente que no es este hecho lo que el versículo quiere enseñarnos ya que es obvio e innegable que El Eterno creó la Tierra, mas el mensaje sugerido es el siguiente: ¿por qué razón hice la Tierra»? Porque «al hombre sobre ella creé», pues él, el hombre, es y a él se debe la existencia del mundo cuando realiza la voluntad de El Eterno, para que todo lo que componen los mundos sea y se mantenga con una única perfección.

El concepto de un hombre «creado y dispuesto sobre todo» no viene a enseñarnos que el hombre es el máximo dominador o el más poderoso, sino que de sus acciones dependen los mundos superiores y, por consiguiente, también los inferiores. Por ejemplo, el hombre a través de su plegaria rectificada logra que la abundancia espiritual se genere en los mundos superiores y descienda y otorgue cantidad y calidad de existencia a los mundos inferiores.

Abrió Rabí Iehuda su enseñanza y dijo citando un versículo: «Así dijo El Dios, El Eterno, creador de los Cielos y quien los establece, extiende la Tierra y sus descendientes, otorga un alma al Pueblo sobre ella, y un espíritu a quien marcha por ella» (Isaías 42:5). Este versículo ya ha sido explicado, pero de todos modos le daremos una nueva interpretación: «Así dijo El Dios, El Eterno, creador de los Cielos y quien los establece», se refiere al Santo, Bendito Sea, en lo Alto, en lo Alto, en referencia a la Biná, quien es el «creador de los Cielos», en referencia al aspecto masculino inferior, y además de ser su creador lo rectifica permanentemente, en cada momento. Y esto es lo que está escrito que «extiende la Tierra y sus descendientes». Y se enseña que la Tierra es la Tierra Santa, el atado de la vida, porque las almas provienen de este grado, el Maljut. Y esto que está escrito: «otorga un alma al Pueblo sobre ella» significa que la Tierra, el grado de Maljut, es la que otorga un alma.

Dijo Rabí Itzjak: en realidad todo se refiere a lo Alto, a la Biná, y también lo que está escrito que «otorga un alma al Pueblo sobre ella» se refiere a la Biná, pues de allí salen las almas de vida hacia esta Tierra, el Maljut, y esta Tierra las recibe a las almas para darlas a todos los entes inferiores, porque es el río que continúa y fluye, y es el que otorga e introduce las almas a esta Tierra, el Maljut. Y ella las recibe y las entrega a todo lo que se encuentra en los mundos inferiores.

Consíguelo en: http://www.edicionesobelisco.com/libro/848/zohar-el-vol-vii

El Zohar | Parashat Vaigash

Shin

En la sección de la Torá Vaigash se nos dice:

Porque antes de que el Santo, Bendito Sea, creará al mundo,  vinieron y se presentaron todas las letras hebreas delante de El  Santo, Bendito Sea, e ingresaron ante Él, cada una y una en orden  inverso, es decir, primero se presentó la Tav, luego la Shin, y así sucesivamente,  y cada letra solicitó que el mundo fuese creado a través  de ella.

Ingresó primero la letra Tav, la última del abecedario hebreo, y  dijo delante de El Eterno: ¿es acaso Tú voluntad crear a través de  mí el mundo? Resulta evidente que la letra Tav no pretende ser ella  sola el medio exclusivo de creación, sino que su deseo es el de ser la  letra principal entre todas las demás letras que habrían de incluirse  en ella. Le dijo el Creador a modo de respuesta: «no es posible crear  a través de ti el mundo, pues por ti en un futuro muchos justos  han de morir, y no corresponde que la Torá, que es un Árbol de Vida,  comience con una letra que alude a la muerte. Tal como está escrito:  «Y colocarás una señal –tav– en las frentes de los hombres»  (Ezequiel 9:4). Y también fue enseñado (Tratado de Shabat 55a):  «Y a partir de mi santuario –mikdash– comenzarán» (Ezequiel 9:6).  Y los sabios enseñan: no leas mimikdashi –mi santuario– sino mimkudashai  –de mis hombres más sagrados–, los justos. Y por ello  el mundo no será creado a través de ti». Cabe destacar que a partir  de la respuesta de El Eterno se aprende que la letra a través de la cual  se crea el mundo es a su vez la primera letra de la Torá.

Luego ingresaron, siguiendo el orden inverso, las siguientes tres  letras, Shin, Kuf, Reish, cada una y una sola, y no entraron juntas  para que no se pudiese desvelar la mentira –sheker– de modo evidente,  ya que precisamente estas tres letras componen la palabra hebrea  «mentira». Y al igual que lo sucedido con la primera letra que entró,  la Tav, también cada una solicitó que el mundo fuese creado a través  de ella. Les dijo El Santo, Bendito Sea: a pesar de haber actuado  astutamente –ya que entraron cada una por separado–, de todos modos  no corresponde que a través de ustedes el mundo sea creado  pues, juntas, ustedes son las letras con las que se nombra a la  mentira. Y la mentira, evidentemente, no corresponde que se encuentre  ante mí ya que Mi sello es la Verdad absoluta. Y he aquí que  esto ya fue explicado en la Hakadamá de El Zohar (ver. Volumen 1,  pag 110–116).

Y siguiendo el orden inverso ingresaron luego la letra Pei y la letra  Tzadik, y así todas las demás letras del abecedario hebreo, hasta  que llegaron las letras hasta la letra Kaf. Una vez que descendió  la letra Kaf de encima de la Corona, se estremecieron los mundos  supremos y los mundos inferiores, etc, y todo como fue explicado  ya en la Hakdamá de El Zohar, hasta que finalmente el mundo tomó  existencia y fue creado todo a través de la letra Bet, la cual es una  señal de la berajá, la bendición, inicial de esta palabra y con la que  también comenzó la Torá a través de la palabra Bereshit. Y a través  de ella se perfeccionó el mundo y fue creado. 

Y si dijeras que aparentemente resulta ilógico que el mundo haya  sido creado a través de la letra Bet ya que la letra Alef es la inicial de  todas las letras, y entonces cabe preguntar por qué el mundo no fue  creado a través de ella, se responde que es correcto y que realmente  la pregunta es válida, sino que como con ella se nombra la palabra  maldito –arur– debido a esto no se creó a través de ella el mundo.  Y a pesar de que la letra Alef es una letra del misterio supremo, el  misterio del valor numérico uno y la máxima Unidad, no fue creado  el mundo a través de ella, para no dar lugar al dominio y a la influencia  del Otro Lado, denominado Maldito. Por ello no se creó a  través de ella el mundo. Y se perfeccionó el mundo a través de la  letra Bet, y a través de ella se creó el mundo después de que se incluyeran  en esta letra todas las demás letras del abecedario hebreo.

http://www.edicionesobelisco.com/libro/848/zohar-el-vol-vii