LA CURACIÓN DEL ALMA

La letra por la que comienza la palabra Shalom (שלום), Shin (ש), se pronuncia Sh, un poco como cuando queremos pedir silencio. Pero Shalom (שלום) es “paz”, palabra que procede del griego “pax”, que quiere decir precisamente “silencio”.

 

ש

La palabra latina Sileo significaba tanto “silencio” como “tranquilidad”, y primitivamente Silentium quería decir “más arriba”. Esto nos da una idea del poder “elevador” del silencio.

Curiosamente una de las palabras que en hebreo significa “silencio”, Sheket (שקט) comienza, como Shalom, por la letra Shin. No hay paz sin silencio y no hay silencio sin paz. Paz y silencio son imprescindibles tanto para hablar con los demás como para conversar con nuestra propia alma. Pero el silencio es algo más, es una forma de oración, acaso la más elevada de todas.

Comentando Salmos LXV-2:

 

לך דמיה תהלה

“Para ti el silencio es alabanza”.

 

El Talmud, en el tratado de Meguilah (18 a) nos propone una enseñanza sorprendente:

 

סמא דכולה משתוקא

“El remedio para todo curar es el silencio”.

 

 A propósito del silencio, Louis Cattiaux opinaba que “permite decirlo y oírlo todo…” y que el sabio enseña “en el reposo y el silencio”. Sabiduría y Shalom (que equivale tanto a “reposo” como a “silencio”), no se pueden separar. Es en este reposo silencioso donde podemos hablar a Dios sin palabras y, sobre todo, donde podemos escucharle sin estorbos. Es en él donde se recompone y cura nuestra alma.

 

 

JULI PERADEJORDI

LA SALIDA DEL LABERINTO

 

La solución de muchos problemas complejos suele ser mucho más sencilla de lo que pensamos. Todos conocemos el célebre mito de Teseo y el Hilo de Ariadna, pero muy poca gente sabe que el laberinto también simboliza a la Torah, así como el corazón. Los sabios nos exhortan a entrar en la Torah, de hecho sus comentarios nos la “abren”, y a sumergirnos en el corazón.

 

 

“Laberinto”, en hebreo, se dice Mavoj (מבוך). Si calculamos la guematria Raguil u ordinal de esta palabra, tenemos:

 

מ = 13

ב = 2

ו = 6

ך = 11

———-

32

 

Como nos enseñan los sabios cabalistas, 32 es el valor numérico de la primera letra de la Torah, la Beth (ב), 2, sumado al de la última, la Lamed (ל), 30. Por eso podemos comparar a la Torah con un laberinto.

Por otra parte, 32 es también la guematria de Lev (לב), “corazón”, lo cual nos permite asociar el laberinto Mavoj (מבוך) con la Torah y con el corazón, Lev (לב).

 

ל = 30

 ב= 2

——–

32

 

Un delicioso Midrash (Midrash Rabbah sobre Génesis XXI-2) nos descubre la relación entre el laberinto y la Torah. En este caso no se trata del laberinto al modo de los griegos, sino de un palacio. El texto dice así:

 

“La cosa se parece a un gran palacio que tenía muchas puertas, de forma que todo el que entraba en él se perdía. ¿Qué creéis que hizo un hombre inteligente? Tomó un carrete de hilo y lo ató a la puerta de entrada; se introdujo en el palacio desenrollando el carrete y salió siguiendo el hilo”.

 

Los comentarios de los sabios nos explican que aquel hombre inteligente era nada más y nada menos que rey Salomón quien compuso muchos proverbios que ayudan a comprender la Torah. Proverbios sencillos que nos permiten penetrar en cuestiones complejas.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

 

 

BENDICIÓN Y ABUNDANCIA

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(Los secretos del Salmo 23)

 

 

 

 

23:1 מזמור לדוד יהוה רעי לא אחסר

23:2 בנאות דשא ירביצני על-מי מנחות ינהלני

23:3 נפשי ישובב ינחני במעגלי-צדק למען שמו

23:4 גם כי-אלך בגיא צלמות לא-אירא רע כי-אתה עמדי שבטך ומשענתך המה ינחמני

23:5 תערך לפני שלחן נגד צררי דשנת בשמן ראשי כוסי רויה

23:6 אך טוב וחסד ירדפוני כל-ימי חיי ושבתי בבית-יהוה לארך ימים

 

 

El Salmo XXIII es sin duda el más conocido de todos, pero paradójicamente encierra ciertos secretos que muy poca gente conoce. Es, de algún modo, un Salmo de protección y de abundancia que comienza con las palabras:

 

יהוה רעי לא אחסר

“El Eterno es mi pastor, nada me falta”.

 

Protección y abundancia son dos características de la Bendición, Berajah (ברכה), lo cual explicaría porque antaño este Salmo se recitaba en Shabbat.

Como enseña Rabbí Aarón Shlezinger, si bien este Salmo tiene 219 letras, hay 8 letras más que se pronuncian pero que no están escritas, con lo cual sumamos 227, que es precisamente la guematria de Berajah (ברכה), “Bendición”.

 

ב = 2

ר = 200

כ = 20

ה = 5

———

227

 

Para que la Bendición sea triple, era costumbre pronunciar este Salmo 3 veces, en las tres comidas de Shabbat. El plato central de estas comidas es el pescado. Se considera que el pescado fue el primer animal que fue creado (Génesis I-20) y la guematria de Dag (דג) “pescado” es 7, con lo que coincide con el Shabbat, que es el séptimo día. Curiosamente la palabra Daguim (דגים), “pescados” tiene una guematria 57. Este Salmo está compuesto por exactamente 57 palabras.

La idea de abundancia está íntimamente ligada a los peces y la de protección también, ya que, como enseñan el Zohar y el Talmud, al vivir dentro del agua están protegidos el mal de ojo.

Hay algo en el hombre, “que está oculto a la vista”, que no es alcanzado por el mal de ojo o la maldición, pero que es capaz de recibir la bendición. ¿De qué se trata? De lo que se conoce como el prójimo. En hebreo Ra (רע), la palabra que quiere decir “pastor” también significa “prójimo”. Cuando calculamos la guematria de Rai (רעי), “mi prójimo”, tal y como aparece en este Salmo, descubrimos que es 280, como la de Or Jaim (אור החיים), la “luz de la vida”.

Cuando descubrimos y seguimos a esta “luz de la vida” que es nuestro pastor, estamos protegidos y bendecidos: nada nos falta.

 

 JULI PERADEJORDI

GUARDA Y RECUERDA

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Dos de los preceptos más importantes de la Torah son aquellos que nos exhortan a “guardar” y “recordar”, Shamor y Zajor (שמור וזכור). Podemos asociarlos a los dos nombres de Dios más importantes, IHWH, el Tetragrama (יהוה) y Elohim (אלהים), o sea a la Misericordia y al Rigor.

 

 

 

¿Qué es lo que hemos de guardar y recordar? El Shabbat.

Probablemente una de las características más relevantes del Shabbat sea la luz, concretamente la luz de la Torah.

Leemos en Proverbios (VI-23):

 

כי נר מצוה, ותורה אור

“Porque la vela es precepto y la Torah es luz”.

 

El Zohar (II-167 a) nos ofrecerá un delicioso comentario:

 

“Porque «la vela es precepto» es algo asociado al secreto de «guarda», como está escrito: «Guarda el día de Shabbat, para santificarlo, tal como te lo ordenó El Eterno, tu Dios» (Deuteronomio 5:12).

«Y la Torah es luz» es algo asociado al secreto de «recuerda», como está escrito: «Recuerda el día de Shabbat, para santificarlo» (Éxodo 20:8)”.

 

Si la vela es precepto y la Torah luz, podemos deducir que la Torah es la que ilumina al precepto lo cual hace que éste, cuando está unido a la Torah, sea luminoso. De este modo, por sorprendente que parezca, un precepto sin Torah es un precepto sin luz.

Podemos leer en Salmos (XIX-8):

 

מצות יהוה ברה, מאירת עינים

“el precepto de IHWH es luminoso, alumbra los ojos”.

 

En el medio de la primera parte de esta frase, Mitzvat IHWH Barah (מצות יהוה ברה), “El precepto del Eterno es luminoso” encontramos al Tetragrama (יהוה) y en la guematria Atbash de la segunda, Meirat Einaim (מאירת עינים), está la guematria Atbash de Elohim (אלהים):

 

 

מאירת = 454

עינים = 106

—————

560

 

 א  = 400

ל   = 20

ה = 5

י = 10

 ם  =  10

—————

560

 

Si calculamos ahora la guematria Sderti u ordinal de Mitsvat IHWH Barah (מצות יהוה ברה), “El precepto del Eterno es luminoso”, obtenemos:

 

מ = 13

צ = 19

ו = 2

ת = 22

 

י = 10

ה = 5

ו = 6

ה = 5

 

ב = 2

ר = 20

ה = 5

—————

112

 

Si calculamos ahora el valor numérico de la suma de las guematrias de IHWH, el Tetragrama (יהוה) y Elohim (אלהים), también obtenemos 112:

 

יהוה = 26

אלהים = 86

—————

112

 

Y una última reflexión: si “guardar” y “recordar”, Shamor y Zajor (שמור וזכור) se refieren, como hemos visto, al Shabbat y a los dos nombres de Dios, uno de los cuales es Misericordia y el otro Rigor, quizás se nos esté sugiriendo que hemos de guardar con Misericordia y recordar con Rigor. Por otra parte, y el tema daría para otro artículo, lo que hemos de recordar y guardar es aquella luz de la que gozábamos antes de nacer y que perdimos cuando caímos en este mundo.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

HAZ Y ESPERA

 

El cabalista Jaim Vital nos ha dejado un tratado denominado Shaarei Keddushah, “las puertas de la Santidad” que enseña al discípulo a ascender hasta el Ruaj haKoddesh (espíritu de santidad). ¿Por qué? Porque si bien es el hombre el que ha de dar el primer paso, nada puede hacerse sin el concurso del Ruaj haKoddesh (espíritu de santidad). Veamos cómo llegamos a esta misma conclusión a través de los proverbios y la guematria.

 

Un viejo proverbio latino nos propone una curiosa fórmula, Fac et Spera, “haz y espera”, que bien merece un sucinto comentario. Podemos relacionarlo con otros tres proverbios, otro latino que dice Fac officium, Deus providebit, y con dos célebres refranes castellanos: “A Dios rogando y con el mazo dando” y “el hombre propone y Dios dispone”.

El mensaje de nuestro proverbio podría resumirse en una idea que podemos encontrar en todas las tradiciones auténticas: el hombre ha de realizar una parte del trabajo espiritual y luego Dios realiza el resto.

En el emblema que lo ilustra vemos en lo alto al Nombre de Dios y abajo un hombre cavando, a punto de ser coronado con la Gloria y de obtener la Fortuna, representada ésta por la cornucopia.

Para profundizar en esta idea podemos dirigirnos al libro de los Proverbios (XVI-2):

 

לאדם מערכי-לב; ומיהוה, מענה לשון.

“Del hombre son las disposiciones del corazón, pero del Eterno (ומיהוה) la respuesta de la lengua”.

 

Podemos dividir el Proverbio en dos partes:

 

  1. “Del hombre son las disposiciones del corazón”, que correspondería a:

 

Fac

Fac officium

A Dios rogando

El hombre propone

 

  1. “Pero del Eterno la respuesta de la lengua”, que correspondería a:

 

Et spera

Deus providebit

y con el mazo dando

y Dios dispone

 

Si acudimos a la guematria del texto hebreo, nos encontraremos con una agradable sorpresa. La guematria de “del hombre son las disposiciones del corazón” (לאדם מערכי-לב) es 447, la misma que la de Nefesh Tov (נפש טוב), “buen ánimo”, mientras que la de “pero del Eterno la respuesta de le lengua” (ומיהוה, מענה לשון), es 623, la misma que la de Ruaj haKoddesh (רוח הקדש), “El Espíritu de Santidad”.

 

לאדם = 75

מערכי-לב = 372

———————-

447

 

ומיהוה = 72

מענה = 165

לשון = 386

———————-

623

 

נפש = 430

טוב = 17

———————–

447

 

רוח = 214

הקדש = 408

———————–

623

 

Esto nos enseña que el “buen ánimo” es capaz de provocar una respuesta por parte del Ruaj haKoddesh.

A partir de todo ello podemos decir que el secreto consiste en que el hombre haga su parte con “buen ánimo” y Dios hará la suya a través del Ruaj haKoddesh. La raíz hebrea Jarash (חרש) significa “secreto”, pero también significa “labrar”.

Los sabios han comparado todo esto con el acto de labrar la tierra para prepararla para la siembra. Pero, esta tierra, ¿no será la Torah a la que hemos de dedicar todos nuestros esfuerzos? Quizá por ello Louis Cattiaux escribía:

 

“Labremos pacientemente el Libro y su cosecha nos enriquecerá y nos nutrirá en la paz del único”.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

LA VOZ DE LA SANGRE

Sostenía Louis Cattiaux que “La luz de nuestros corazones grita hacia Dios a través de las tinieblas del cuerpo que la aprisionan”.

La idea de que la luz “grita” es en principio incomprensible, pero deja de serlo cuando averiguamos de qué luz se trata y qué es en realidad “gritar”.

 

 

En hebreo, “gritar” es Tzaak (צעק) y su guematria Raguil 260. Se trata de la guematria del Tetragrama, el nombre de Dios, multiplicada por 10.

 

צ = 90

ע = 70

ק = 100

———-

260

 

Vemos, pues, que hay una relación de sintonía entre el grito que surge de lo más recóndito de nosotros mismos, desde lo más profundo del corazón, y Dios. De hecho, éste es el fundamento de la oración. Oramos cuando el alma grita.

La primera vez que encontramos la raíz Tzaak (צעק) en la Torah es en Génesis IV-10:

 

ויאמר, מה עשית; קול דמי אחיך, צעקים אלי מן-האדמה

“Y dijo: ¿qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano grita hacia mí desde la tierra”.

 

Este versículo nos permite asociar a “la luz de los corazones” con “la voz de la sangre”. El corazón físico es precisamente el órgano que bombea la sangre. Esta voz o esta luz están prisioneras en nosotros y claman (otro de los significados de Tzaak (צעק)) por ser liberadas.

¿A qué se parece la cosa? A alguien que está prisionero en un pozo y grita desesperadamente para que alguien lo ayude a salir desde afuera. Gritar es lo único que puede hacer. El Talmud de Babilonia (Berajoth 5 b) nos enseña que “el prisionero no puede liberarse a sí mismo de la cárcel”. Por eso grita pidiendo ayuda. Pero, ¿en qué consiste su grito?

La etimología latina del verbo “gritar” nos va a ayudar a entenderlo.

“Gritar” procede del latín quiritare, que significa “buscar”, “invocar”, “pedir ayuda”. Esta etimología está relacionada con la de la palabra francesa “quête”, búsqueda.

La luz que grita o la sangre que clama son una misma cosa: la chispa divina enterrada en el hombre que busca florecer y manifestarse.

 

JULI PERADEJORDI

EL PERFUME SENCILLO DEL JARDÍN DEL EDÉN

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Las cosas complicadas huelen mal porque la complicación, como la prisa, son inventos del diablo. Por el contrario, los sabios sostienen que “la simplicidad es el sello de la verdad (Simplex sigillum veri)”, y es que la verdad, Emet (אמת) es lo que más molesta al diablo.

 

 

 

“La simplicidad es el sello de la verdad (Simplex sigillum veri)” es un axioma alquímico que inmortalizó el gran Cosmopolita en su Nueva Luz Química (1691). Mucho más tarde, Ludwig Wittgenstein retomaría esta idea y la daría a conocer al público profano. Rhumelius, un espagirista seguidor de Paracelso opinaba que la naturaleza es simple y “no necesita revestirse de florituras”, y otro misterioso alquimista, que firmaba sus obras con el pseudónimo de Douzetemps, fue más lejos al decir:

 

“La simplicidad es el sello de la verdad y también es la llave para abrirla”.

 

En hebreo algo simple es algo Pashut (פשוט) y la guematria de esta palabra es 395:

 

פ = 80

ש = 300

ו = 6

ט = 9

———-

395

 

Este número es harto revelador pues coincide con la guematria de Neshamah (נשמה), “alma”:

 

נ = 50

ש = 300

מ = 40

ה = 5

———-

395

 

Según un sabio chino “la vía es simple, pero el corazón de los hombres es complicado”, algo que podríamos entender como “la vía es simple, pero el alma de los hombres es complicada”. Simplicidad y humildad van cogidas de la mano, y Louis Cattiaux insistirá en que “la complicación engendra la locura y la muerte inextricables”.

Una Tosefta al tratado de Nazir (IV) nos enseñará que:

 

“Cuanto más clara y sencillamente pueda expresarse una idea, más verdadera es”.

 

Y podríamos añadir: “cuanto más clara y sencilla es una cosa, mejor huele”. ¿Por qué?

Porque 395, la guematria de Pashut (פשוט) es la misma que la de Reaij Gan Eden (ריח גן עדן), “el perfume del Jardín del Edén”:

 

ריח = 218

גן = 53

עדן = 124

————-

395

 

Pero hay aún más, si calculamos la guematria Atbash de Neshamah (נשמה), obtenemos 111:

 

נ = 9

ש = 2

מ = 10

ה = 90

———–

111

 

 

Se trata de la guematria Shemi de Alef (א), la letra que representa la simplicidad:

 

א = 1

ל = 30

פ = 80

———-

111

 

Y curiosamente la Alef (א) es la primera letra de Emet (אמת), “verdad”, por lo cual es su sello y también la llave para abrirla.

 

JULI PERADEJORDI

FUERTE COMO LA MUERTE

VI.EL ENAMORADO (L'Amoureux) | Tarot: El camino del Loco  15 Tarot – Sol en Escorpio – Arcano XIII – Juan C G Otón | El ...

 

 

Uno de los pasajes más conocidos del Cantar de los Cantares del sabio rey Salomón sostiene que “es fuerte el amor como la muerte”. ¿Cómo podemos comparar lo que da vida con lo que acaba con ella? Veamos qué nos enseñan al respecto el Tarot y la guematria.

 

 

 

 

El Talmud, en el tratado de Baba Batra (10 a) nos enseña:

 

“El miedo es resistente, pero el vino puede expulsarle; el vino es una fuerza, pero el sueño lo neutraliza. La muerte es la más fuerte de todas las cosas”.

 

Sin embargo, Salomón sostiene que “es fuerte el amor como la muerte”. ¿En qué quedamos?

Para poder profundizar en las sabias palabras de Salomón, hemos de dirigirnos al texto hebreo de Cantar de los Cantares (VIII-6).

 

כי-עזה כמות אהבה

“Es fuerte el amor como la muerte”.

 

 

Como es bien sabido, la carta de la Muerte del Tarot es una carta que no lleva nombre (a la muerte no hay que nombrarla), pero sí lleva un número: el 13. Este número, que siempre se ha relacionado con la mala suerte, es el número de la muerte. La Muerte separa, desune, como nos indica la guadaña que está separando lo masculino de lo femenino.

La carta que representa al Amor, L’AMOVREVX, lleva el número 6. Este número corresponde a la letra Vav (ו), equivalente a nuestra V, que es la letra que se utiliza para unir, para juntar dos palabras o dos cosas, por eso se la conoce como la Vav copulativa.

Resulta curioso observar que si a AMOVREVX le quitamos las dos letras V, que corresponden a la Vav (ו), nos quedan dos palabras: AMO y REX, o sea “amo al rey”. ¿A qué rey? ¡A Salomón que nos ha cantado el amor!

La letra Vav (ו) desarrollada puede escribirse Vav Alef Vav (ואו). Si calculamos su valor numérico, descubrimos que es 13:

 

ו = 6

א = 1

ו = 6

——–

13

 

Si calculamos la guematria de Ahavah (אהבה), “amor”, descubrimos que también es 13. Los cabalistas nos explican que este número también es la guematria de Ejad (אחד), “uno”, porque el amor es lo que une.  Por eso es “tan fuerte” como la muerte.

Finalmente, si calculamos la guematria Parati de haAhavah (האהבה), “el amor”, obtenemos 80:

 

ה = 25

א = 1

ה = 25

ב = 4

ה = 25

———-

80

 

Se trata de la guematria Sderti de Atza kaMavet (עזה כמות), “fuerte como la muerte”.

 

ע = 16

ז = 7

ה = 5

 

כ = 11

מ = 13

ו = 6

ת = 22

———-

80

 

JULI PERADEJORDI

 

LA CURACIÓN DE LA LEPRA

 

Encontramos en el Tanaj la historia de Naanam, un general del ejército del rey de Siria, que enfermó de lepra. Aconsejado por una criada de su mujer, acudió al profeta Eliseo que lo curó. ¿Cómo lo hizo?

 

 

Cuando Naaman acudió a pedir ayuda al profeta Eliseo, éste le dijo que fuera a lavarse al río Jordán. Veamos el texto de 2 Reyes V-10:

 

הלוך, ורחצת שבע-פעמים בירדן, וישב בשרך לך, וטהר

“Ve y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se restaurará y serás limpio”.

 

Aunque al principio se negó y casi se enfadó, Naaman hizo caso al profeta y se zambulló siete veces en las aguas del Jordán; de este modo, nos cuenta el texto, se curó de la lepra, haTzaraat (הצרעת). Los sabios nos han enseñado que la guematria de haTzaraat (הצרעת) es 765.

Se trata también de la guematria de Halojá veRajatztá (הלוך ורחצת), “Ve y lávate”:

 

הלוך = 61

ורחצת = 704

—————

765

 

Sin embargo, Basareja (בשרך), “tu carne”, parece referirse a una carne (בשר) muy concreta: el prepucio. Es lo que vemos en Génesis (XVII-11):

 

ונמלתם, את בשר ערלתכם; והיה לאות ברית, ביני וביניכם.

Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y “vosotros”.

 

La Torah no lo explicita, pero probablemente lo que Eliseo le recetó al general sirio fue que se circuncidara o, dicho de otro modo, que hiciera aquello que simboliza la circuncisión (que también tiene que ver con la piel). Cuando calculamos la guematria de Sheva Peamim (שבע-פעמים), “siete veces”, descubrimos que es 612:

 

שבע = 372

פעמים = 240

—————

612

 

Se trata de la guematria de Brith (ברית), “circuncisión” o “alianza”.

 

ב = 2

ר = 200

י = 10

ת = 400

———–

612

 

Y una última cuestión: ¿Por qué en el Jordán (ירדן)? De nuevo va a ser la guematria quien nos lo aclare. El valor numérico de Jordán (ירדן) es el mismo que el de Nither (נטהר), “limpiar”, “purificar”:

 

י = 10

ר = 200

ד = 4

ן = 50

———–

264

 

 

נ = 50

ט = 9

ה = 5

ר = 200

———–

264

 

JULI PERADEJORDI

 

LA PALABRA PRECEDE A LA LUZ

 

Sostiene Louis Cattiaux que “aquel que posee la verdad se esfuerza en aplicársela a sí mismo”, y escribe justo en frente “el fin es como el principio, pero el medio nos ilumina”. ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?

 

 

En hebreo “verdad” es Emet (אמת), palabra compuesta por la primera letra del alfabeto, o sea el principio, la letra Alef (א); la del medio, la letra la Mem (מ), y la última, o sea el fin, la letra Tav (ת). En el sistema de guematria denominado Atbash, la Alef (א) corresponde a la Tav (ת) y la Tav (ת) a la Alef (א). El fin es, pues, como el principio.

La letra del medio, la Mem (מ), corresponde en Atbash a la Iod (י) que, como vimos la semana pasada (https://wp.me/p2Xmky-QG), es la inicial de la palabra Isurin (יסורין), “sufrimientos”. Los sufrimientos, a los que tanto miedo tenemos, pueden ser un medio, un re-medio, que nos ilumina cuando sabemos recibirlos convenientemente.

¿En qué se parecen el final y el principio?

También en frente, en el libro de Cattiaux, podemos encontrar unas misteriosas palabras:

 

La Prière (la plegaria) – l’Étoile (la estrella) – la Pierre (la piedra)

 

Las letras que componen la primera de estas palabras (Prière) son exactamente las mismas que las que componen la última (Pierre). El fin es, de nuevo, como el principio.

Pero hay aún más. Si las traducimos al hebreo nos encontraremos con:

 

Plegaria: Tefilah (תפלה).

Estrella: Mazal (מזל).

Piedra: Even (אבן)

 

Si sumamos las guematrias de estas tres palabras, obtenemos:

 

תפלה = 515

מזל = 77

אבן = 53

—————

645

 

Se trata de la guematria de Emet (אמת), “verdad”, 441, sumada a la de Tzadik (צדיק), “Justo”, 204. ¿Quién es el Tzadik? Es “aquel que posee la verdad” y que “se esfuerza en aplicársela a sí mismo”.

¿Por qué nos ilumina el medio? Porque es la palabra que ilumina, la palabra que precede a la luz.

El medio es en hebreo haEmtza (האמצע) y su guematria es 206:

 

ה = 5

א = 1

מ = 40

צ = 90

ע = 70

———–

206

 

La guematria de Dabar (דבר), “palabra” también es 206:

 

ד = 4

ב = 2

ר = 200

———-

206

 

Al 206 le sigue el 207, o sea la guematria de Or (אור), “luz”.

 

א =1

ו =6

ר =200

———–

207

 

 

Como escribía el cabalista Jaim Vital (Etz haDaat fol. 46):

 

“El sentido literal de la Torah es oscuridad, pero el sentido cabalístico, el misterio, es el esplendor (Zohar) que destella cada una de sus líneas”.

 

Y una última curiosidad, si tomamos las letras iniciales de “plegaria, estrella, piedra” en hebreo:

 

Tefilah (תפלה).

Mazal (מזל).

Even (אבן)

 

Vemos que forman la palabra Emet (אמת), “verdad”.

 

 

JULI PERADEJORDI

TRES BUENOS REGALOS

El Tetragrama o Nombre de Dios está compuesto por cuatro letras. Tres de ellas son “amables”, por decirlo de algún modo, pero la cuarta, al menos aparentemente, sugiere sufrimiento y dolor. Pero vamos a ver que las cosas no son exactamente así.

 

El Tetragrama, IHWH (יהוה) está compuesto por dos letras He (ה), una letra Vav (ו) y una letra Iod (י). Las primeras se asocian con la bendición, concretamente con los cinco dedos de cada mano haciendo la bendición sacerdotal. La letra Vav (ו) se asocia con la unión, con la vinculación. Todas estas asociaciones son “positivas”.

El caso de la letra Iod (י), por lo demás la inicial del Tetragrama, IHWH (יהוה), es distinto. Por su forma se puede asociar con un clavo o con un pincho, y por su simbolismo con algo doloroso como es la circuncisión.

Nos enseñan los sabios que Dios dio tres cosas buenas a Israel, tres buenos regalos (en relación con las tres primeras letras que hemos citado). Algunos son más explícitos y nos dicen que estas tres cosas buenas son:

 

La Torah

Le tierra de Israel

El mundo venidero

 

Veamos cómo la guematria nos revela que en realidad fueron cuatro.

La guematria de Shalosh Matanot Tovot (שלוש מתנות טובות), tres buenos regalos, es 1955:

 

שלוש = 636

מתנות = 896

טובות = 423

————–

1955

 

La guematria de la haTorah veEretz Israel veOlam haBa (התורה וארץ ישראל יעולם הבא) la Torah y la tierra de Israel y el Mundo venidero es 1619:

 

התורה = 616

וארץ = 297

ישראל = 541

יעולם = 157

הבא = 8

—————–

1619

 

¿Qué le falta para llegar a 1955 o, dicho de otro modo, qué otra cosa le regaló Dios al pueblo de Israel? Los sabios cabalistas nos lo van a descubrir por medio de la guematria: los sufrimientos.

Cuando calculamos la guematria de Isurin (יסורין), sufrimientos, obtenemos 336:

 

י = 10

ס = 60

ו = 6

ר = 200

י = 10

ן = 50

———-

336

 

Si añadimos 336 a 1619, obtenemos 1955. ¿Por qué? Porque, enseñan los sabios, sólo a través de los sufrimientos el pueblo de Israel pudo recibir los tres buenos regalos.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

EN BOCA CERRADA NO ENTRAN MOSCAS

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Sabemos que la letra Pe (פ) representa a la boca, Peh (פה). Su forma recuerda a la de una cara cuya boca está abierta hacia la izquierda, pero esta letra tiene dos formas, ésta, cerrada, y la Pe final o Pe Sofit (ף), abierta hacia abajo. El sabio Eleazar de Worms nos propone una sugerente interpretación de esta última.

 

El célebre refrán que sostiene que “en boca cerrada no entran moscas” tiene un origen cabalístico. De hecho, procede de un conocido refrán judeoespañol. La boca cerrada alude a la letra Pe (פ) y la boca abierta a la letra Pei Sofit (ף) o Pe abierta. Las moscas, esos bichos tan enfadosos, se relacionan con el diablo y con la idolatría. En hebreo “boca cerrada” es Peh Sagur (פה סגור) y Sigur (סגור) es un “filón de oro”.

Los sabios nos enseñan que en toda la Amidá, la oración de las 18 bendiciones no aparece la letra Pei Sofit (ף) o Pe abierta. Por otra parte, como escribe Eleazar de Worms (El secreto de la obra de la creación):

 

“La letra Pei Sofit es expresión de ira, Af, de hecho, en la oración de Salomón en el templo no aparece (…). Además, dado que Ezequiel lo hizo transformarse en un querubín para que no recordara un toro, y lo mismo ocurrió con los pies de las Jaiot, por esta razón en la segunda historia de la visión de la Merkavah no se mencionan las plantas de los pies, ni aparece la Pei Sofit”.

 

Af (אף) es una curiosa palabra hebrea, que significa “narices”, pero que también significa “enfado”. Pronunciándola arrastrando la letra Fe Sofit (ף) podemos escuchar a nuestra letra “f” con el aire que sale de la boca expresando el enfado por medio de un bufido. Sin duda por ello el sabio Eleazar del Worms relacionaba a la letra Pe Sofit (ף) con el enfado y con la idolatría. Los sabios sostenían que:

 

“El que se rinde a la ira (אף) es como si hubiera adorado ídolos”.

 

La forma de esta letra indica que con nuestros gritos la boca, Peh (פה), nos hace ir hacia abajo, hacia los infiernos. No es casualidad que el Zohar (I-2 b) relacione a la Pe Sofit (ף) con la serpiente. Por otra parte, el Talmud (Berajoth 61 a) compara a las moscas con la Mala Inclinación.

La boca y, sobre todo cómo la utilizamos, es, pues, de gran importancia, ya que también sirve para leer la Torah o entonar cánticos. En las Otiot de Rabbí Akiva leemos a propósito de la letra Pe (פ):

 

“Porque con la boca (pe) liberamos, pero también hacemos cautivos, con la boca rubricamos cuando tenemos la última palabra, pero también abrimos el discurso.

Además, entre las setenta naciones del mundo no hay otra que tenga dos puertas (petajín) a dos mundos diferentes, a este mundo y al mundo venidero”.

 

En el libro Shmirat haLashon (Shaar haTzevunah, cap. 2) podemos leer:

“uno conserva sus posesiones, tales como oro, plata o joyas, bajo llave y candado, seguramente encerradas en una caja fuerte escondida en una habitación interior. Cuánto más esfuerzo debería invertirse en poner cerrojo a la boca, utilizando el poder del silencio”.

Tener la boca cerrada es como tener cerrada la puerta, impidiendo así que entre por ella la Mala Inclinación, en forma de enfado, de idolatría o de sucio insecto. Algo así bien vale un “filón de oro”. Porque “si la palabra es de plata, el silencio es de oro”.

 

 

 

JULI PERADEJORDI

 

LA HUMILDAD COMO NOMBRE DE DIOS

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La palabra humildad, en hebreo Anavah (ענוה) es de una riqueza simbólica espectacular. Al ser lo opuesto del orgullo, la humildad es una suerte de antídoto del diablo.

 

Nos enseñan los sabios que Moisés era muy humilde, el más humilde de los hombres, y también que fue el hombre que más se acercó a Dios (Éxodo XXIV-2). De esto podemos deducir que el acercamiento a lo sagrado es proporcional a la humildad. Es bien sabido que tanto el orgullo como la soberbia ciegan al hombre. En el libro de los Salmos (CI-5) podemos leer:

 

גבה-עינים, ורחב לבב-אתו, לא אוכל

“al altivo de ojos, y de corazón vanidoso, a éste no puedo sufrir”.

 

La guematria de Gaah Einaim (גבה-עינים), “altivo de ojos”, una manera de referirse al orgulloso es 190:

 

גבה = 10

עינים = 180

————–

190

 

Se trata de la guematria de Ketz (קץ), “final”, “término”. Si nos fijamos, veremos que las dos letras que componen la palabra Ketz (קץ), “final” se dirigen hacia abajo y parecen hundirse en la tierra, en la tumba:

 

קץ

 

La humildad también consiste en mirar hacia abajo. Rabbí Moshé Cordovero, en su Palmera de Devorah explica que:

 

“Esta cualidad incluye todas las cualidades, por ello pertenece Keter, que es el atributo más alto”.

 

 Y, más adelante:

 

“Esta cualidad depende principalmente de la cabeza, por ello el hombre

arrogante mantiene su cabeza altiva mientras que el hombre humilde baja su cabeza”.

 

El Zohar (III-134 b) nos enseña que Ketz (קץ) es el

 

“secreto del reino del Otro Lado, que se denomina: «Ketz de toda carne».

 

El ángel que rige el “otro lado” tiene un nombre: Samael (סמאל), de Simé (סמא), “cegar”. Por eso se le conoce como el ángel cegador. En el libro Pajad David está escrito:

 

“La arrogancia ciega a la persona ante sus propios defectos, haciéndola creer que es perfecta”.

 

Si nos fijamos en cómo se escribe Anavah (ענוה), lo primero que llama la atención es que la tercera y cuarta letra coinciden con las del Tetragrama (יהוה). El valor numérico de esta palabra es 26 y sabemos que Moisés pertenece a la 26ª generación desde Adán. Por otra parte, cuando calculamos la guematria atbash de Anavah (ענוה), vemos que es 186, como la de Makom (מקום), uno de los nombres de Dios.

La guematria raguil de Anavah (ענוה) es 131.

 

ע = 70

נ = 50

ו = 6

ה = 5

———–

131

 

Por esta razón, la humildad es el antídoto del diablo, Samael (סמאל), cuya guematria también es 131:

 

ס = 70

מ = 50

א = 6

ל = 5

———-

131

 

JULI PERADEJORDI

 

REINÉ, REINO, REINARÉ

 

La famosa rueda de la fortuna medieval que aparece magistralmente representada en el Tarot, no tiene su origen en las Carmina Burana, como se suele creer, sino en una enigmática frase judía que los cabalistas han desentrañado gracias a la guematria.

 

 

La frase en cuestión es Adonai Melej, Adonai Malaj Adonai Imloj veOlam vaEd. Si bien esta expresión no aparece en la Torah, la encontramos en el Sidur en boca de los hombres de la Gran Asamblea.

 

יהוה מלך יהוה מלך יהוה ימלוך לעולם ועד

(El Eterno reina, el Eterno reinó, el Eterno reinará para la eternidad).

 

¿Sobre qué reina, reinó y reinará el Eterno? Señalemos de entrada que el Tetragrama (יהוה), que designa al Eterno, es una palabra compuesta precisamente por el pasado, presente y futuro del verbo ser. Es una manera de referirse al ser eterno, y este ser eterno reina sobre su creación: los cielos y la tierra. Aventuramos esta explicación de nuesta frase apoyándonos en la guematria y en las Sefirot. Veamos en primer lugar la guematria de la frase, 620:

 

יהוה = 26

מלך = 90

יהוה = 26

מלך = 90

יהוה = 26

ימלוך = 106

לעולם = 176

ועד = 80

——————-

620

 

Se trata de la guematria de Jojmah, Binah veDaat (חכמה בינה ודעת), Sabiduría, Inteligencia y Conocimiento, las tres primeras sefirot:

 

חכמה = 73

בינה = 65

ודעת = 480

————–

620

 

El Eterno utiliza estas Sefirot para fundar la tierra, afirmar los cielos y dividir los abismos, según se desprende de Proverbios (III-19 y 20):

 

יהוה-בחכמה יסד-ארץ; כונן שמים, בתבונה.

בדעתו, תהומות נבקעו

“El Eterno con sabiduría fundó la tierra; afirmó los cielos con inteligencia. Con su conocimiento los abismos fueron divididos…”.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

LOS DONES DEL ERROR

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El error es como un camino que lleva al absurdo; la verdad como uno que conduce a la luz. Pero el error tiene algo muy bueno: cuando hemos llegado al absurdo nos dan ganas de darnos la vuelta…

 

 

Si nos detenemos a reflexionar, la diferencia entre la verdad y el error parece ser una simple diferencia de dirección, de orientación. El error se dirige hacia lo exterior, hacia los demás, la verdad se dirige hacia uno mismo, hacia la interioridad. Sin duda por ello “aquel que está en el error intenta imponerlo a los demás” mientras que “el que está en la verdad se esfuerza en aplicarla a sí mismo”. No falla. Pero el camino del error puede no ser tan malo si nos sirve para aprender y para darnos la vuelta y retomar el camino correcto. El error reconducido puede llevarnos a Dios, y ese mismo camino de regreso tiene ya algo de divino.

En hebreo hay una preposición que indica “dirección” y que es en sí misma un Nombre de Dios: El (אל). La guematria Shemi de esta preposición es 185:

 

א = 111

ל = 74

———

185

 

Por otra parte, la palabra que significa “error” es Taút (טעות). Cualquiera que conozca el idioma catalán sonreirá, pues fonéticamente esta palabra significa “ataúd”: ¡la muerte es el error, o al menos el resultado del error!

Cuando calculamos la guematria de Taút (טעות), vemos que es 485:

 

ט = 9

ע = 70

ו = 6

ת = 400

———-

485

 

Este número es muy interesante pues es la suma de las guematrias Shemi o completas de El (אל) y de Elohim, Dios (אלהים):

 

א = 111

ל = 74

ה = 15

י = 20

ם = 80

———-

300

185 + 300 = 485

 

El error, pues, nos lleva a Dios (אלהים).

Si el error fue comer de un fruto (o un árbol) prohibido, quizá la solución sea darle la vuelta y vomitarlo.

Si le damos la vuelta a la palabra Taút (טעות), obtenemos un vocablo inexistente (תועט), pero si cambiamos la primera letra de Taút (טעות), la Tet, (ט), por una He (ה), obtenemos Toah (תועה), que significa “errante”, de la misma raíz etimológica latina que “error” y en sentido figurado “equivocado”. Huelga decir que los cabalistas han asociado a la letra Tet, (ט) por su forma con la serpiente y a la letra He (ה) por su valor numérico, 5, con la Torah. Esa es la buena dirección.

 

JULI PERADEJORDI

 

LUZ DE LAS NACIONES

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Cuando hojeamos una Torah hay dos letras que enseguida llaman la atención por ser más grandes que las demás. Nos referimos a la letra Beth (ב) de Bereshit (בראשית)  y a la letra Ayin (ע) del Shemá.

Para algunos comentaristas harían referencia a los 72 nombres de Dios, ya que la guematria de Ayin es 70 y la de Beth es 2, pero podemos ver otra interpretación en un delicioso comentario del sabio Eléazar ben Juda ben Kalonymus, más conocido como Eleazar de Worms (1176-1238).

 

 

Leemos en Isaías (XLXIX-6):

ונתתיך לאור גוים

“…también te haré luz de las naciones…”

 

El texto de Eléazar ben Juda ben Kalonymus que queríamos aportar parece ser un comentario a estas palabras. Dice así:

“La letra Ayin (ע) indica que Israel fue elegido entre setenta naciones, según ha sido dicho “y os he apartado de los pueblos, para que seáis míos” (Levíitico XX-26).

Israel es denominada Reshit (ראשית), “principio”. “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Génesis I-1). Y no hay otro principio sino Israel “Santidad era Israel al Eterno, primicias (Reshit) de sus nuevos frutos” (Jeremías II-3).

El valor numérico de Bereshit (בראשית) es idéntico al de la frase Israel Behar beAmim (ישראל בהר בעמים), “Israel encima de las naciones” (literalmente “en la montaña de las naciones)”.

Israel tiene setenta nombres, que se cuentan en el Midrash Shir haShirim; por esta razón la letra Ayin del Shemá es grande, para significar que tiene setenta nombres. De la misma manera también el Santo, bendito sea, tiene setenta nombres, aunque el Eterno sea Uno”.

 

Cuando calculamos el valor numérico de Bereshit (בראשית), “en el principio”, descubrimos que es 913:

 

ב = 2

ר = 200

א = 1

ש = 300

י = 10

ת = 440

————

913

 

Cuando calculamos el de la expresión Israel Behar beAmim (ישראל בהר בעמים), “Israel encima de las naciones”, vemos que es 910. Sumándole 3 por las 3 palabras, obtenemos 913:

 

ישראל = 541

בהר = 207

בעמים = 162

—————–

910 + 3 = 913

 

Pero a partir de esta guematria podemos deducir una enseñanza sorprendente. La guematria de Behar (בהר), 207, es la misma que la de Or (אור), “luz”, con lo que podemos entender la frase como “Israel, luz de las naciones”. Pero hay algo todavía más sorprendente. Cuando calculamos la guematria Sderti u ordinal de Or Goim (אור גוים), “luz de las naciones”, nos encontramos con que es 70, o sea el valor numérico de Ayin (ע):

א = 1

ו = 6

ר = 20

ג = 3

ו = 6

י = 10

ם = 24

———-

70

JULI PERADEJORDI

 

 

EL REY DE ISRAEL

 

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Los cabalistas nos enseñan que la expresión Ani IHWH, “Yo soy el Eterno”, aparece exactamente 112 veces en la Torah. Por otra parte, la expresión “Rey de Israel”, que se aplica al rey David y procede del Talmud (tratado de Rosh haShannah 25 a) tiene este mismo valor en guematria Sderti.

 

 

Veamos la cita del Talmud:

 

דוד מלך ישראל
חי חי וקים

“David, rey de Israel,

Vive, vive permanentemente”.

 

De aquí podemos deducir que el “rey de Israel” es el rey David, de quien  se considera procede el Mesías. Cuando calculamos la guematria Sderti u ordinal de Melej Israel (מלך ישראל), “rey de Israel”, obtenemos 112:

 

מ = 13

ל = 12

ך = 23

 

י = 10

ש = 21

ר = 20

א = 1

ל = 12

———

112

 

¿A qué se refiere este número? Se trata de la suma de la guematria de IHWH, 26 a la de Elohim, 86:

 

יהוה = 26

אלהים = 86

————–

112

 

Este número también se aplica al rey Mesías. Cuando calculamos la guematria Atbash de Mashiaj (משיח), descubrimos que se trata de nuevo de 112:

 

מ = 10

ש = 2

י = 40

ח = 60

———-

112

JULI PERADEJORDI

 

LOS DEDOS DE LA MANO Y EL SHEMÁ

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Hay cosas que deben hacerse con el corazón, con los cinco sentidos, y una de ellas es la recitación del Shemá, tapándonos los ojos con los cinco dedos de la mano. Descubramos, a través de la guematria y del simbolismo de la mano, un misterio oculto del Shemá.

 

 

El rabino Joseph Tzayach, fue un verdadero genio prácticamente desconocido. Dejó varias obras de gran profundidad y se atrevió a tocar temas sorprendentes como la meditación cabalística, los cuadrados mágicos o la quirología. Joseph Tzayach nació en la península ibérica en los alrededores de 1505 pero tuvo que emigrar. De alguna manera conoció algún libro de Abraham Abulafia pues en su obra se perciben influencias del gran cabalista. Fue cabalista y maestro de cabalistas, entre los cuales cabe contar a Salomón Halevi Alkabetz. En su libro Sheirit Joseph relaciona los diez dedos de las manos con las diez Sefirot, y cada uno de los cinco dedos con uno de los cinco sentidos. Veámoslo:

 

“El dedo pulgar, Bohen (בהן), se relaciona con el gusto, ya que los niños pequeños se chupan este dedo”.

 

La guematria de Bohen (בהן) es 57. Se trata de la misma que la de la raíz Zan (זן), que significa “alimento”.

 

“El dedo índice, Etsba (אצבע), se relaciona con el olfato, ya que cuando nos limpiamos la nariz lo hacemos por medio de este dedo”.

 

La guematria de Etsba (אצבע) es 163.

“El dedo medio, Amah (אמה), se relaciona con el tacto, ya que tocamos por medio de este dedo”.

 

La guematria de Amah (אמה), es 46.

 

“El dedo anular, Kemitzah ( קמיצה), se relaciona con la vista, ya que cuando nos limpiamos los ojos lo hacemos por medio de este dedo”.

 

La guematria de Kemitzah ( קמיצה), es 245.

 

“El dedo meñique, Zeret (זרת), se relaciona con el oído, ya que cuando nos limpiamos los oídos lo hacemos por medio de este dedo”.

 

Para los latinos, el dedo meñique se llamaba auricularis, lo cual también lo vincula directamente con el hecho de escuchar.  La guematria de Zeret (זרת) es 607.

La suma de la guematria de estos 5 dedos es 1118, como la del Shemá Israel:

שמע, ישראל: יהוה אלהינו, יהוה אחד

“Escucha Israel, IHWH nuestro Dios, IHWH es Uno”.

57 + 163 + 46 + 245 + 607 = 1118

שמע = 410

ישראל = 541

יהוה = 26

אלהינו = 102

יהוה = 26

אחד = 13

————-

1118

 

JULI PERADEJORDI

 

LA PUERTA DE TODAS LAS BENDICIONES

La pereza y la holgazanería son algo contra lo cual se ha combatido desde siempre dentro del judaísmo. Según Mario Sabán, se trata de algo muy grave pues supone “no otorgarle sentido a cada minuto de nuestra existencia”. Pero hay dos tipos de holgazanerías, una profana, que es la que practicamos la mayoría de los mortales, y otra que podríamos calificar de “santa”.

 

Retomando la idea de Sabán, podemos considerar que la pereza es un pecado porque estamos malbaratando algo tan sagrado como es el tiempo que nos ha dado Dios. Precisamente Louis Cattiaux decía que “la peor holgazanería era desesperar de Dios y de sí mismo” pero también “Es la santa holgazanería la que nos vuelve atentos y libres” o “¡qué holgazán el que descansa en la unidad viviente del Único!”. Así pues, tenemos dos formas de holgazanería: la santa y la profana. Esta última es la que se suele desarrollar durante la semana, mientras que la primera correspondería al descanso sabático.

Si la holgazanería profana es, al decir de los sabios, “la madre de todos los vicios”, la sagrada es la puerta de todas las bendiciones.

En la primera no hacemos las cosas por pura pereza, en la segunda no las hacemos porque dejamos que las haga Dios.

Cuando calculamos la guematria de Atzlanut (עצלנות), “pereza”, “holgazanería”, vemos que es 646 como la de Ve Zoth haBerajah (וזאת הברכה), “y ésta es la bendición”.

 

ע = 70

צ = 90

ל = 30

נ = 50

ו = 6

ת = 400

———–

646

 

וזאת = 414

הברכה = 232

—————

646

JULI PERADEJORDI

GOTAS DE LUZ

 

La palabra “gota” nos reserva muchas sorpresas, varias de ellas relacionadas con la cábala y con la alquimia. Al aqua vitae, por ejemplo, se la conocía como “gota”, y el nombre latino de “gota”, Stillia, nos lleva de nuevo a un concepto alquímico: destilar.

 

“Gota” procede del latín gutta, que derivaría del griego Cheuo (Χεύω), “yo derramo” y estaría relacionada, según Roque Barcia, con el alemán Giessen, “godo” de dónde viene “gótico” o incluso Gott, “Dios”. Sólo esto le confiere ya a la gota, y por ende al agua, algo de divino.

La gota se ha relacionado con una letra concreta del alfabeto hebreo, la letra Iod (י), cuya guematria Raguil es 10 y cuya guematria Atbash es 40. La Iod (י), que es la letra inicial del nombre Tetragrama, designa a los 10 preceptos de las Tablas de la Ley, que Moisés recibe después de 40 días en el desierto. En algunos textos de la masonería inglesa se relaciona a Iod con God, “Dios” y a partir de ella se desarrollan los llamados “tres puntos”. Como escribe René Guénon:

“Esta letra representa jeroglíficamente el Principio y se dice que de ella se formaron todas las restantes letras del alfabeto hebreo, formación que, según el Sefer Yetsirah, simboliza la del mundo manifestado. También se dice que el punto primordial inaprehensible, que es el Uno no manifestado, forma tres que representan el Comienzo, el Medio y el Fin…”.

Podemos, pues, relacionar a la gota con la Torah. En uno de los pasajes más bellos y enigmáticos del Zohar (II-84 b) se explica que las dos Tablas de la Ley existían desde antes de la creación. Rabbí Shimon se pregunta de qué fueron hechas estas dos tablas, y el Zohar responderá:

 

מההוא טלא עלאה דנגיד מעתיקא קדישא, וכד נגיד ואתמשך לחקל דתפוחין קדישין, נטל קודשא בריך הוא תרין כפורי מנייהו, ואתגלידו, ואתעבידו תרין אבנין יקירין, נשב בהו, ואתפשטו לתרין לוחין

“Ese rocío supremo que se proyectó del Atika Kaddisha, cuando se proyectó y alcanzó al Jakal tapujin kaddishin (Huerto de Manzanos sagrados), el Santo, bendito sea, tomó de ellos dos gotas de rocío condensado; y se condensaron y se formaron dos piedras preciosas. Sopló en ellas y se expandieron, convirtiéndose en dos tablas”.

 

Vemos, pues, que las dos Tablas de la Ley son dos gotas de rocío condensadas que se convierten en piedras preciosas.

JULI PERADEJORDI