LA MALDICIÓN DE BILAM

 

Uno de los episodios más “actuales” de toda la Torah tiene lugar en la parashah de Balak cuando este rey moabita “contrata” a Bilam para que maldiga a Israel. Recuerda a ciertos gobiernos presuntamente democráticos que contratan a ex-policías corruptos para que investiguen a sus rivales políticos e inventen pruebas contra ellos, pagándoles en negro con fondos reservados. Pero la Torah nos enseña que las cosas no le acabarán saliendo bien a Balak, porque lo que empieza torcido suele acabar torcido.

 

Balak y Bilam eran ambos descendientes del malvado Labán. Balak era rey de Moab pero también un reputado brujo. ¿Cómo es que ha de “contratar” a otro para enfrentarse a Israel? ¿Por qué no hace él el trabajo sucio? La parashah nos lo explicará en sus mismas palabras cuando dice (Números XXII-6):

ועתה לכה-נא ארה-לי את-העם הזה, כי-עצום הוא ממני

“Ven y maldice a este pueblo por mí, pues es demasiado poderoso para mí…”

 

Cuando calculamos la guematria de Balak (בלק) vemos que es 132, mientras que la de Bilam es 142. Lo supera por diez y por eso recurre a él.

ב = 2

ל = 30

ק = 100

———-

132

 

Los cabalistas nos han enseñado que el malvado Bilam era en cierto modo la antítesis de Moisés. Como escribíamos en un artículo anterior (https://elzoharesplendor.wordpress.com/tag/kedem/), “Uno de los temas más apasionantes de la Torah es la oposición Bilam versus Moisés, o sea la magia negra y la magia divina, el poder de las tinieblas y el poder de la luz, que es la Torah”. Pero esta oposición también es con los patriarcas, con Abraham, Isaac y Jacob.

El sabio Baal haTurim ya señaló que si tomamos las letras finales de Abraham (אברהם), Isaac (יצחק) y Jacob (יעקב), y las sumamos obtenemos 142, la guematria de Bilam (בלעם):

מ = 40

ק = 100

ב = 2

————–

142

ב = 2

ל = 30

ע = 70

ם = 40

—————-

142

 

Los tres patriarcas, los Avot haOlam (אבות העולם), “los padres del mundo”, eran hombre rectos, Iesharim (ישרים). Si calculamos la guematria de Iesharim (ישרים), descubrimos que es 560 y coincide con la de Avot haOlam (אבות העולם), “los padres del mundo”, o sea los patriarcas. El poder de Bilam quedaba, pues, contrarrestado por el de los patriarcas. Pero lo más sorprendente es que esta guematria también coincide con la de Balak benTzipor (בלק בן-צפור), “Balak hijo de Tzipor”.

י = 10

ש = 300

ר = 200

י = 10

ם = 40

—————–

560

אבות = 409

העולם = 151

——————-

560

בלק = 132

בן-צפור = 428

——————–

560

 

De este modo las fuerzas del bien, representadas por los Avot haOlam (אבות העולם), contrarrestan a las del mal, representadas por Balak benTzipor (בלק בן-צפור), “Balak hijo de Tzipor”.

Y para concluir, señalemos que en la misma expresión Ben Tzipor (בן-צפור), hijo de Tzipor, vemos ya una alusión a las maldiciones. Su guematria, 428 es la misma que la de la frase de  Génesis (XII-3) que dice:

ומקללך, אאר

“Y maldeciré a los que te maldijeren”.

 

La lección que se puede extraer de todo esto es que para poder resistir a los embates de las fuerzas oscuras no hay más que una actitud: la rectitud y la integridad. Es el mejor amuleto.

 

JULI PERADEJORDI

 

ARRIMARSE AL BUEN ÁRBOL

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Escribíamos hace unos años, a propósito de la parashah Jukat que “Las cosas del alma no siempre son fáciles de entender. Un Jok (חק), una “ordenanza”, es un precepto que no tiene una explicación lógica, que es incomprensible para la razón y que la trasciende. No se dirige a lo racional, sino al alma”.

 

El texto en cuestión estuvo muy difundido, compartido y sobre todo fusilado en las redes. Gracias a quienes citaron las fuentes y gracias también a quienes no las citaron. Ahora quisiéramos ahondar en la guematria raguil de  Jok (חק), 108, a la luz de un proverbio que aparece en el Quijote. La traducción de “ordenanza” queda realmente muy pobre para todo lo que comporta un Jok (חק). La cábala fonética nos ayuda más a comprenderlo si lo asociamos con Joke, “chiste” o “broma” en inglés.

La guematria de 108 nos lleva a un famoso refrán sefardí que Cervantes retomará en la segunda parte del Quijote, en el capítulo 22:

“Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”.

 

Como un Jok (חק), un refrán se presenta muchas veces como algo incomprensible desde la razón. Este mismo refrán en hebreo declara:

אילן טוב קרב צל טוב אותו עוטף

 

Podemos considerar a este refrán como Jukat haTorah (חקת התורה), un Jok o una ordenanza de la Torah. Cuando calculamos la guematria de esta expresión, obtenemos 1024:

 

חקת = 508

התורה = 616

————–

1024

 

“Buen árbol” es Ilan Tov (אילן טוב) y la guematria de esta expresión es 108, exactamente la guematria de Jok (חק):

אילן = 91

טוב = 17

———–

108

 

Pero lo más sorprendente ocurre cuando calculamos la guematria de Ilan Tov Karob Tzel Tov Oto Otef (Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija):

אילן = 91

טוב = 17

קרב = 302

צל = 120

טוב = 17

אותו = 413

עוטף = 165

—————–

1025

 

Se trata de 1024 más el Kolel.

Nos podemos preguntar cuál es este “buen árbol”. Para averiguarlo recurriremos al Zohar (II-127 a):

“Rabí Shimón les dijo a los compañeros: ¡cuán hermosa es esta sombra que proviene de los árboles y nos cubre; debemos coronar este lugar con palabras de Torah!”

 

Y más adelante (II 134 b):

“La Torah es el árbol de la vida que da vida a todos. Aquel que se aferra a la Torah, se aferra al árbol de la vida, según ha sido dicho “es un árbol de vida para los que se aferran a ella” (Proverbios III-18).

 

Sin duda el buen árbol que da la buena sombra es el árbol de la Vida a propósito del cual se ha dicho Génesis (II-9):

“Y El Eterno Dios hizo que brotaran de la tierra todos los árboles que eran agradables a la vista y buenos como alimento; y el Árbol de la Vida, en medio del jardín, y el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal”.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

¿DEPENDE EL HOMBRE DE DIOS O DEPENDE DIOS DEL HOMBRE?

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Nos hallamos ante una pregunta muy delicada que se han planteado místicos, teólogos y sabios de todas las épocas, y que vamos a intentar examinar a la luz de la cábala y la guematria, a pesar de no poder dar una respuesta al tema.

 

 

Sin duda el texto donde mejor se ha tratado este tema dentro del judaísmo sea el Ialkut Shimoni (I-945) donde leemos que:

“Rabbí Iojanan dijo: el malvado depende de sus dioses pero el justo, su Dios depende de él, según está dicho en Génesis (XXVIII-13):

והנה יהוה נצב עליו

“Y he aquí que El Eterno estaba de pie sobre él…”

Cuando Israel hace la voluntad de Dios adquieren fuerza y poder, según está escrito (Números XIX-17):

ועתה, יגדל-נא כח אדני

“Y ahora, que la fuerza de mi Señor se magnifique”.

 

El primer versículo alude al malvado y el segundo al justo. Veamos cómo. Nos encontramos de entrada con una diferencia profunda entre el malvado y el justo. El primero tiene “dioses”, en plural, mientras que el segundo sólo considera a un Dios.

“Estaba de pie”, Nitzav (נצב), nos delata al malvado entre los malvados: Bilam (בלעם). Si calculamos la guematria de estas dos palabras, descubrimos que es la misma: 142:

ב = 2

ל = 30

ע = 70

ם = 40

———–

142

נ = 50

צ = 90

ב = 2

———–

142

 

En cambio los justos, los Tzadikim (צדיקים), aquellos que hacen la voluntad de Dios son los que realizan buenas obras, Jasdim Tobim (חסדים טובים).

Cuando calculamos la guematria de esta expresión vemos que es 189:

חסדים = 122

טובים = 67

—————-

189

189 + 2 = 191

 

Si a este número le añadimos 2 por las dos palabras que forman la expresión, obtenemos 191, que es la guematria de Igadalna Koaj Adonai (יגדל-נא כח אדני), “que la fuerza de mi señor se magnifique”.

יגדל-נא = 98

כח = 28

אדני = 65

—————

191

 

La fuerza del malvado Bilam está representada por su asno, en hebreo Jamor (חמור), y la contraparte de esta fuerza, o sea aquellos que pueden contrarrestarla, son precisamente los justos, los Tzadikim (צדיקים). Cuando calculamos la guematria de Jamor (חמור) vemos que es 254. Si hacemos lo mismo con la de Tzadikim (צדיקים), descubrimos que se trata del mismo número. Por eso los Tzadikim (צדיקים) son el antídoto del Asno, Jamor (חמור).

ח = 8

מ = 40

ו =  6

ר = 200

————

254

צ = 90

ד = 4

י = 10

ק = 100

י = 10

ם = 40

————

254

 

Cuando Bilam hablaba con su asno, éste no le hacía caso y tenía que pegarle. El brujo malvado estaba sometido a la Mala Inclinación, representada por el asno y la pluralidad de dioses. Cuando el Justo, el Tzadik, habla con Dios, Dios atiende a sus peticiones.

JULI PERADEJORDI

EL MISTERIO DEL TABERNÁCULO

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La parashah de Beaalotjah nos presenta un tema harto interesante, el del Mishkan (משכן), el Tabernáculo, palabra en la que encontramos la raíz de Shekinah, la presencia divina. ¿Qué tienen que ver el uno con la otra? Veamos algunas reflexiones acerca de este misterio.

 

 

Leemos en Proverbios (VI-23):

כי נר מצוה, ותורה אור

“Porque una vela es una mitzvá y la Torah es luz”.

 

¿A qué vela nos referimos? ¿De qué luz estamos hablando?

Cuando calculamos la guematria Shemi o completa de Ner (נר), “vela” vemos que es 616 y coincide con la guematria de haTorah (התורה), “la Torah”. Estamos, pues refiriéndonos a algo simbolizado por una vela capaz de albergar a la Torah.

 

נ = 106

ר = 510

———

616

 

ה = 5

ת = 400

ו = 6

ר = 200

ה = 5

———–

616

 

Y cuando decimos que la Torah es luz, ¿a qué luz nos estamos refiriendo? A la más maravillosa de las luces, la luz de la Shekinah.

Así como la llama precisa de la vela para apoyarse y darnos su luz, la Shekinah también necesita de un punto de apoyo, un lugar donde morar. De él nos habla la parashah de Beaalotjah, (Números IX-15):

 

וביום, הקים את-המשכן, כסה הענן את-המשכן, לאהל העדת; ובערב יהיה על-המשכן, כמראה-אש-עד-בקר

“El día en que fue erigido el Tabernáculo, la nube cubrió el Tabernáculo para recubrir el Testimonio y al anochecer hubo sobre el Tabernáculo como una apariencia de fuego hasta la mañana”.

 

El Zohar (II-241a) señala que se habla de tres tabernáculos ya que la palabra “tabernáculo” aparece tres veces y se pregunta porque se utiliza la palabra “Tabernáculo”, Mishkan (משכן) y no la palabra “casa”:

ואמאי משכנא ולא בית

“por qué «Tabernáculo» y no «Casa»?”

 

Porque para que morara la Shekinah bastaba con construirle una casa, prosigue el Zohar apoyándose en Isaías (LXVI-1):

 

אי-זה בית אשר תבנו-לי, ואי-זה מקום מנוחתי

“¿Cuál es la casa que me habréis de edificar, y cuál el Lugar de mi reposo?”

 

Y va a ser el mismo Zohar, unas líneas más adelante, quien nos disipará la duda enseñándonos que:

 

איזה בית אשר תבנו לי, דא בנין בית מקדשא

“«¿Cuál es la Casa que me habréis de edificar?» se refiere a la casa del tabernáculo”.

 

Finalmente, si nos fijamos en el texto arameo del Zohar nos encontraremos con la palabra Mishkana (מקדשא), “tabernáculo” cuya guematria es 411:

מ = 40

ש = 300

כ = 20

נ = 50

א = 1

————

411

 

Si a la guematria de Shekinah (שכינה), 385, le sumamos la guematria del Tetragrama (יהוה), 26, obtenemos 411, la guemtaria de Mishkana (מקדשא), “tabernáculo”.

 

ש = 300

כ = 20

י = 50

נ = 50

ה = 1

————-

385

 

י = 10

ה = 5

ו = 6

ה = 5

———-

26

385 + 26 = 411

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

ENCONTRAR EL CAMINO

El hombre es un extraño prisionero, cautivo de sí mismo, rehén de su ignorancia. Tiene a su disposición la llave de su celda y lleva puesto el plano para salir de la cárcel, pero en sus tinieblas o su pereza metafísica parece que no lo sabe.

 

 

En lo que se refiere a la llave; Mafteaj (מפתח), sabemos que la guematria de esta palabra es 528, un número muy revelador ya que es el número secreto o triangular del 32, que se escribe Lev (לב), o sea “corazón”. Esto nos sugiere quizá dónde se halla muestra prisión… Cierto sabio declaró una vez, a propósito de la llave, que los seres humanos somos como prisioneros que están sentados sobre la llave de su prisión. A buen entendedor…

מ = 40

פ = 80

ת = 400

ח = 8

————–

528

1+2+3+4+5+6+7+8+9+10+11+12+13+14+15+16+17+18+19+20+21+22+23+24+25+26+27+28+29+30+31+32 = 528

 

En lo que atañe al mapa, recurriremos al famoso diccionario etimológico de don Roque Barcia. “Mapa”, según Barcia, es una palabra de origen cartaginés que equivale al latín mantile, “mantel”, pero en realidad (la asociación es nuestra, no de Barcia) “mandil”.

El mandil, tan rico en simbolismo, no es una especie de bata de cocina para no mancharse. Eso es lo que ve el profano. El mandil es un mapa del camino a recorrer, un plano para la construcción del templo. En la misma forma del mandil, donde apreciamos la piedra cuadrada sobrepujada por la piedra triangular, ya podemos ver una prefiguración del templo. Los puntos que contamos en él, concretamente 26, aluden al Tetragrama, el Nombre de Diso.

Todas estas cuestiones entroncan con un tema apasionante, sobre todo desde el punto de vista simbólico y sagrado: la arquitectura, en hebreo Adrijalut (אדריכלות), de Adrijal (אדריכל), “arquitecto”. Pero a veces olvidamos que el nombre antiguo de la arquitectura era Torat haBonim, la Torah de los constructores. La arquitectura es una Torah, es Torah.

Cuando calculamos la guematria de Adrijal (אדריכל) “arquitecto”, obtenemos un número sumamente revelador, 265. ¿Qué tiene que ver 265 con la Torah? El Zohar (Tikuné haZohar, cap. 13), nos enseña que en los cinco libros de la Torah hay cincuenta y tres parashiot, en correspondencia con la palabra Gan (גן), “jardín”, guematria 53.

Cuando multiplicamos 53 por 5 obtenemos 265.

Curiosamente este número también es la guematria de Mitzraji (מזרחי), “oriental”, de una raíz que significa “orientarse”, “encontrar el camino”.

מ = 40

ז = 7

ר = 200

ח = 8

י = 10

————

265

 

Pero lo más curioso ocurre cuando dividimos Adrijalut (אדריכלות) en dos palabras: Derej (דרך), “camino” y Eilut (אילות), “fuerza”, “poder”. La arquitectura, la sagrada obviamente, es un camino hacia esa fuerza, ese poder que está dentro de nosotros. Por eso conviene “orientarse”, conviene “reconstruirse”.

 

 

 

JULI PERADEJORDI

 

EL SECRETO DEL TETRAGRAMA

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Una de las contradicciones más famosas que nos encontramos en la Torah tiene que ver con la suma de los hombres capaces de guerrear que nos encontramos en la parashah de Bamidbar y la misma suma que también aparece en la parashah de Pinjás. Hay una pequeña diferencia que pasamos a comentar a la luz de la guematria.

 

Veamos Números (I-44 a I-46):

אלה הפקדים אשר פקד משה ואהרן, ונשיאי ישראל-שנים עשר, איש:  איש-אחד לבית-אבתיו, היו.

ויהיו כל-פקודי בני-ישראל, לבית אבתם, מבן עשרים שנה ומעלה, כל-יצא צבא בישראל.

ויהיו, כל-הפקדים-שש-מאות אלף, ושלשת אלפים; וחמש מאות, וחמשים.

“Estos son los cómputos que Moshé (Moisés), Aarón y los líderes de Israel contaron: doce hombres, un hombre por su casa paterna, estos fueron todos los cómputos de los Hijos de Israel, según sus casas paternas, a partir de veinte años en adelante, todos los que salen a la legión de Israel. El total de sus cómputos fue seiscientos tres mil, quinientos cincuenta”.

 

En la parashah de Pinjás, concretamente en Números XXVI-51 aparece otra cifra:

אלה, פקודי בני ישראל-שש-מאות אלף, ואלף; שבע מאות, ושלשים.

“Estos son los cómputos de los hijos de Israel: seiscientos un mil setecientos treinta”.

 

¿Por qué?

La respuesta más obvia es que entre un recuento y otro había pasado un cierto tiempo durante el cual pudo aumentar el número de jóvenes en edad de combatir.  Es el pshat, la explicación literal y sencilla.

Sin embargo los sabios nos señalan que la diferencia entre 603.550 y   601.730 es exactamente 1820. ¿Qué nos enseña este número? Nada más y nada menos que el secreto del Tetragrama (יהוה). Los cabalistas sostienen que este nombre aparece 1820 veces en los cinco libros de Moisés.

Según los sabios corresponde a multiplicar 26, el valor numérico del Tetragrama (יהוה) por 70, el valor numérico de Sod (סוד), “secreto”.

י = 10

ה = 5

ו = 6

ה = 5

———–

26

ס = 60

ו = 6

ד = 4

———–

70

 

JULI PERADEJORDI

PAZ EN LA TIERRA Y SUFRIMIENTOS DE AMOR

¿Qué es la paz en la tierra? ¿Es posible la paz en la tierra? Si nos fijamos en la historia, la respuesta es obviamente no, o, al menos no en toda la tierra, para todo el mundo y al mismo tiempo. ¿Puede referirse la expresión “paz en la tierra” a otra cosa?

 

Vayamos al principio de la parashah Bejukotai, a Levítico (XXVI-3):

 

אם-בחקתי, תלכו; ואת-מצו‍תי תשמרו, ועשיתם אתם

“Si siguiereis Mis decretos y observareis Mis preceptos y los realizareis…”.

 

 

Y Levítico (XXVI-6)

ונתתי שלום בארץ, ושכבתם ואין מחריד

“procuraré paz en la tierra, y os acostaréis sin que nada os asuste”.

 

Es obvio que la mayoría de nosotros no vivimos en paz y padecemos todo tipo de problemas y sufrimientos, y a veces estos no nos dejan dormir. También es obvio que la mayoría de estos problemas nos los buscamos nosotros mismos; pero, ¿qué ocurre cuando no somos los responsables directos de estos sufrimientos?

El Talmud nos enseña que cuando alguien tiene sufrimientos (Isurim) “ha de examinar cuidadosamente si su actuar está de acuerdo con la Torah o si está descuidando su estudio”. Si considera que no es su caso, podría ser que lo que le hace sufrir sean Isurim Shel Ahavah (יסורים של אהבה) “sufrimientos de amor”, una expresión que aparece a menudo en el Talmud (Berajoth 5 a y 5 b).

El origen de todo esto se halla en Proverbios (III- 12):

כי את אשר יאהב יהוה יוכיח;
וכאב, את-בן ירצה

“porque el Eterno castiga al que ama y quiere, como el padre al hijo”.

 

El verbo que se suele traducir como “castiga” es Iakaj (יכח), que también significa “corrige” e incluso “discute”. Esto os permite ver la adversidad no como un castigo, sino como una oportunidad de autosuperación, de corregirnos. El sufrimiento es un mensaje, es un paso previo a la paz.

Para los sabios la “paz en la tierra” aludiría a la “Gracia de la Torah”, Hen Torah (חן תורה). Es un estado en el que ha desaparecido el sufrimiento y podemos gozar de la gracia divina. Cuando calculamos la guematria de esta expresión, descubrimos que es 669, o sea la misma que la de Shalom baEretz (שלום בארץ), “paz en la tierra”.

חן = 58

תורה = 611

—————

669

שלום  = 376

בארץ = 293

————–

669

 

¿Cómo se alcanza esta “paz en la tierra? De nuevo recurriremos a la guematria, esta vez la de Isurim Shel Ahavah (יסורים של אהבה) “sufrimientos de amor”.

יסורים = 326

של = 330

אהבה = 13

—————-

669

 

Todos tenemos problemas, todos sufrimos. Es importante que aprendamos a distinguir qué problemas y sufrimientos son el resultado de nuestros comportamientos errados y cuáles son correcciones que nos manda el cielo. Todo lo que nos ocurre en un mensaje para nuestra alma que le indica qué camino ha de seguir para acercarse a la perfección. Y esa perfección se llama “paz en la tierra”.

 

JULI PERADEJORDI

 

¿QUIÉN ES EL QUE BUSCA, QUIÉN ES EL BUSCADO?

La parashah de Emor, literalmente “diles” nos enseña las leyes  de los Kohanim y del Kohen haGaddol.  Recurriendo a la guematria podemos descubrir muchas más cosas.

 

Leemos en Levítico (XXI-1):

אמר אל-הכהנים

“diles a los sacerdotes”.

 

La guematria de esta frase es 402:

אמר = 241

אל = 31

הכהנים = 130

——————-

402

 

Los sabios nos enseñan que se trata de la misma guematria que la de Bikesh (בקש), “buscar”. Enseñándonos las leyes de los Kohanim se nos está exhortando a buscar. Pero, ¿qué es lo que se busca? O, como decía un conocido místico, ¿quién es el que busca?, ¿quién es el buscado?

Volvamos al texto de Levítico (XXI-1):

אמר אל-הכהנים בני אהרן

“diles a los sacerdotes, hijos de Aarón”.

בני = 538

אהרן = 733

—————-

1271

 

Si calculamos ahora la guematria Shemi o completa de Beni Aarón (בני אהרן), “hijos de Aarón”, vemos que es 1271. Se trata del valor numérico del versículo primero del segundo capítulo del libro de Malaquías que, como por casualidad, también habla de preceptos de los Kohanim:

ועתה, אליכם המצוה הזאת-הכהנים

“Y ahora, oh sacerdotes, este precepto para vosotros”.

ועתה = 481

אליכם = 101

המצוה = 146

הזאת = 1413

הכהנים = 130

——————

1271

 

Pero leamos las palabras siguientes:

אם-לא תשמעו

“si no escucharas…”.

 

Cuando calculamos su guematria Shemi, vemos que es 1384:

 

אם-לא = 376

תשמעו = 1008

———————

1384

 

Se trata del valor numérico del versículo 23 del Salmo CXXXIX:

חקרני אל, ודע לבבי; בחנני, ודע שרעפי

“Búscame, oh Dios, y examina mi corazón, pruébame y conoce mis pensamientos”.

חקרני = 368

אל = 31

ודע = 80

לבבי = 44

בחנני = 120

ודע = 80

שרעפי = 660

——————

1384

 

Creemos que buscamos a Dios cuando en realidad es Él quien nos busca a nosotros, quien Se busca en nosotros. Él es el que busca y Él es el buscado. Vimos que Bikesh (בקש) significaba “buscar”; Bukash (בקש)  significa “ser buscado”.

 

JULI PERADEJORDI

AMAR LA PAZ Y BUSCAR LA PAZ

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Una de las enseñanzas más bellas y profundas de la Mishnah, que aparece en los Pirké Avoth, es aquella que nos exhorta a amar la paz y buscarla. Veamos que nos aporta la guematria de la palabra “paz”, Shalom (שלם).

 

Leemos en Pirké Avoth (I-12):

Sé de los discípulos de Aarón, que aman la paz y buscan la paz”.

 

¿Cuál es la relación entre Aarón y la paz? ¿Por qué medio se busca y consigue la paz?

La guematria nos descubre que la clave está en el amor y el corazón, dos conceptos o dos símbolos que también se asocian con Aarón.

Cuando calculamos la guematria atbash de Shalom (שלם), “paz”, descubrimos que es 32 y coincide con la de Lev (לב) “corazón”.

ש = 2

ל = 20

ם = 10

———–

32

ל = 30

ב = 2

————

32

 

JULI PERADEJORDI

 

 

LA LETRA GUIMEL Y EL PAN

GUIMEL - compartilhar

La letra Guimel (ג), la tercera del alfabeto, es una letra que alberga una riqueza excepcional desde el punto de vista simbólico. Corresponde a la famosa letra G de los masones. Su valor numérico es 3 pero desarrollada como Guimel (גימל), nos arroja otro número no menos interesante: 83.

 

 

El Alfabeto de Rabbí Akiva asocia a la letra Guimel (ג) con un rico que corre detrás de un pobre, asociado con la letra siguiente, la Dalet (ד), para darle limosna. Ésta está simbolizada por el pan, haLejem (הלחם), palabra que aparece en Deuteronomio (8:3):

למען הודיעך, כי לא על-הלחם לבדו יחיה האדם-כי על-כל-מוצא פי-יהוה, יחיה האדם.

“…para hacerte saber que el hombre no vivirá sólo de pan, mas de toda palabra que sale de la boca del Eterno vivirá el hombre”.

 

¿Qué es “toda palabra que sale de la boca del Eterno”? La respuesta nos la proporciona de nuevo el Alfabeto de Rabbí Akiva:

“¿Qué nos revela la letra Guimel (ג)? Que el Santo, bendito sea, dijo:

“Retribuí al mismo tiempo a los piadosos como a los pobres”.

לדלים מחסידים יחד גמלתי

 

Si tomamos las iniciales de estas cuatro palabras de la primera a la última, obtenemos Guimel (גימל).

Pero más adelante, este mismo libro nos dirá:

“Si no fuera por mis obras de misericordia, el mundo no sobreviviría una sola hora”.

 

El hombre vive de la Guimel (ג). Cuando desarrollamos esta letra, obtenemos su guematria Shemi, 83:

ג = 3

י = 10

מ = 40

ל = 30

———–

83

 

Se trata de la guematria de haLejem (הלחם)

ה = 5

ל = 30

ח = 8

ם = 40

———-

83

 

La Guimel (ג), lo que nos da y nos mantiene la vida, representa a Dios, “el rico” y la Dalet (ד) al hombre, “el pobre”. Si no fuera por la misericordia divina, el hombre “no sobreviviría una sola hora”.

Vivimos de este pan, haLejem (הלחם), que no conocemos y sin embargo respiramos.

Y para acabar una curiosidad. Si nos fijamos en el capítulo y versículo de Deuteronomio donde aparece esta palabra, es el capítulo 8, versículo 3, de nuevo 83.

 

JULI PERADEJORDI

Pan, guematria, Deuteronomio Juli Peradejordi, Torah, Lejem, Guimel

 

LA MANO DE UN REY

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Existe una relación muy íntima y secreta entre las manos y la oración. Las manos no sólo sirven para dar, para bendecir, también sirven para recoger y para atraer. Lo que se recibe y se transmite es en esencia lo mismo, la Shefa, la abundancia divina. Veamos cómo esta idea se encuentra en la Torah en la parashah Shemini.

 

Leemos en el Zohar (II-67 a):

“Rabbí Elazar abrió el versículo:

וישא אהרן את-ידו אל-העם, ויברכם; וירד, מעשׂת החטאת והעלה-והשלמים

«Y Aarón alzó sus manos hacia el pueblo y los bendijo; luego descendió tras haber realizado el sacrificio expiatorio –jatat–, la ofrenda ígnea –olah– y la ofrenda de paz» (Levítico 9:22).

La expresión “sus manos”, en el original hebreo, está escrita de modo carente, pues le falta la letra Iod, por lo que hemos de leer “su mano”.

Si reflexionamos sobre estas palabras vemos que el autor del Zohar nos está sugiriendo que en la oración las dos manos han de estar unidas como si fueran una sola. Esto es lo que precisamente le da su fuerza.

כ = 1

ח = 1

——–

28

 

La palabra fuerza en hebreo es Koaj (כח) y su guematria 28.

La palabra Mano es Iad (יד) y su guematria 14. Si unimos las manos como si fueran “una”, o sea sumamos 14 con 14, obtenemos 28.

Pero no se trata simplemente de unir las manos como cuando los niños piden algo “por favor”. A la fuerza de las manos unidas hay que añadirle la intención, Kavanah (כונה), guematria 81, lo que hace que nuestras manos sean como la mano de un rey, Iad haMelej (יד המלך), guematria 109.

כ = 20

ו = 6

נ = 50

ה = 5

————

81

28 + 81 = 109

יד = 14

המלך = 95

————–

109

 

Pero hay aún más. Volvamos al versículo que encabezaba estas reflexiones. Si sumamos la guematria de Jatat (חטאת), “sacrificio expiatorio” a la de Olah (עלה), “ofrenda”, obtenemos 523, que es la guematria de Shefa haJaim (שפה החיים), “abundancia de vida”. Y esto es precisamente lo que recibe la mano de un rey.

 

ח = 8

ט = 9

א = 1

ת = 400

————–

418

ע = 70

ל = 30

ה = 5

————–

105

418 + 105 = 523

ש = 300

פ = 80

ע = 70

ה = 5

ח = 8

י = 10

י = 10

ם = 40

———-

523

 

JULI PERADEJORDI

TRES COSAS TIENE LA VIDA

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O al menos esto dice la canción. Los sabios de Israel nos han enseñado que “el mundo se mantiene sobre tres cosas”. Si profundizamos utilizando la guematria en cada una de ellas, descubrimos que en el fondo son una sola.

 

Cuando hablamos de “vida” o de “Torah”, estamos hablando de lo mismo. Cuando los Pirke Avoth (I-2) enseñan que “el mundo” se mantiene sobre tres cosas, nos están enseñando también que “la vida” se mantiene gracias a tres cosas. La canción habla de “salud, dinero y amor”. Veamos qué dicen los Pirke Avoth (I-2):

“la Torah, el servicio y los actos de bondad, Guemilut Hassadim (גמילות חסדים)”.

 

La palabra que se utiliza para decir “servicio” es Avodah (עבודה), literalmente “trabajo”. ¿Cómo es que se la equipara a la Torah? Cuando calculamos su guematria vemos que es 87:

ע = 70

ב = 2

ו = 6

ד = 4

ה = 5

———–

87

 

Los sabios comparan a la Torah con el “oro fino”, en hebreo Paz (פז), palabra cuya guematria también es 87. Se apoyan en el libro de los Salmos (XIX-11) que dice que los mandamientos del Eterno son más deseables incluso que el oro fino, utilizando precisamente esta palabra.

פ = 1

ז = 1

———-

87

 

Por otra parte, el Talmud (Sotah 14 a) nos enseña que los Guemilut Hassadim (גמילות חסדים):

“son como toda la Torah, desde el principio hasta el final”.

 

Los actos de bondad se realizan con el corazón, en hebreo Lev (לב). Las dos letras que forman esta palabra son la última y la primera que aparecen en el texto de la Torah. Por esta razón se comparan con la Torah, “desde el principio hasta el final”. Pero hay aún más, si calculamos la guematria de Guemilut Hassadim (גמילות חסדים) vemos que es 611, como la de Torah:

גמילות = 489

חסדים = 122

——————–

611

ת = 400

ו = 6

ר = 200

ה = 5

————

611

 

Como decía el Baal Shem Tov en su Sefer Maamarim:

“Todas las cosas buenas, hijos míos, la salud y la prosperidad se obtienen por medio de la Torah”.

La Torah es la Salud, la Torah es más valiosa que la plata y la Torah es un mensaje de amor. Las tres cosas que tiene la vida.

 

JULI PERADEJORDI

MOISÉS, MOISÉS

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A lo largo de la historia, la mayoría de estudiosos se han preguntado por qué en el episodio de la zarza ardiente Dios repite el nombre de Moisés. Vamos a aventurar dos explicaciones. La primera basada en la guematria, y la segunda apoyada en un comentario de Rashi que relacionaremos con la primera palabra de la parashah de Vaikrá.

 

Leemos en Éxodo (III-4):

 

וירא יהוה, כי סר לראות; ויקרא אליו אלהים מתוך הסנה, ויאמר משה משה-ויאמר הנני

“Y viendo el Eterno que iba a ver, lo llamó Dios de en medio del zarzal, y dijo:

¡Moisés, Moisés! Y él respondió: heme aquí”.

 

Sabemos que Moisés es quien recibe la Torah, y que ésta, según Deuteronomio (IV-6) conlleva la sabiduría. Si calculamos la guematria de la expresión Sabiduría y Torah (חכמה ותוראה), Jojmah veTorah, descubrimos que es exactamente 690.

חכמה = 73

ותוראה =  617

—————

690

 

Cuando calculamos la guematria de Moshé (משה), “Moisés”, vemos que es 345.

מ = 40

ש = 300

ה = 5

———–

345

345 x 2 = 690

 

Si la multiplicamos por 2, de nuevo obtenemos 690.

Pero vayamos al comentario de Rashi, en boca del Rav Ginzburgh que no tiene desperdicio:

“Rashi dice en nombre de los sabios de bendita memoria que duplicar el nombre es una expresión de cariño. Cuando te amo mucho te llamo dos veces. En el Tanaj esto se ve en Abraham, Iaacov, Shmuel y aquí con Moisés (…) Todo es afecto, pero en el caso de Moisés hay un cariño especial…”

 

Moisés es, pues, muy querido, y esto lo vamos a encontrar encriptado nada menos que al principio de la parashah de Vaikrá en Levítico (I-1):

 

ויקרא, אל-משה

“Y llamó a Moisés…”.

 

Cuando vamos a la palabra Vaikrá (ויקרא) y aislamos su interior, nos encontramos precisamente con la palabra Iakar (יקר), “amado, querido”.

 

ו (יקר) א

 

JULI PERADEJORDI

 

Torah, Vaikrá, guematria, Juli Peradejordi, Moisés, Rav Ginzburgh, Zohar

 

 

BETZALEL Y BERESHIT

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En la parashah de Vaiakhel  aparece uno de los personajes más misteriosos y apasionantes de la Torah. Si bien se nos dice a qué tribu pertenecía y de quién era hijo, según el midrash fue creado en los seis primeros días de la creación y permaneció “a la sombra” del Eterno hasta que éste decidió construir el Templo. Estamos hablando de Betzalel.

 

Disponemos de poca información acerca de alguien tan importante como fuera Betzalel. El Midrash Rabbah sobre  Éxodo (34:1) nos dice que Betzalel estaba “a la sombra del Eterno” hasta el momento en que fue  necesario para la construcción del Templo. ¿De dónde lo deduce?

Sin duda del nombre mismo de Betzalel, que podemos leer como Be (ב) “en”, Tzel (צל), “sombra”, El (אל), Dios.

Como aprendemos de Éxodo (XXXVIII-22):

 

ובצלאל בן-אורי בן-חור, למטה יהודה, עשה, את כל-אשר-צוה יהוה את-משה

“Betzalel, hijo de Uri, hijo de Jur, de la tribu de Iehuda hizo todo lo que IHWH le había ordenado a Moisés”.

 

¿Qué quiere decir “hijo de Uri”? Literalmente “hijo de mi luz”. ¿De qué luz estamos hablando? Sin duda de la que Dios crea al principio del relato de Bereshit, el Génesis (I-3 y 4):

“dijo Dios: «Que haya luz», y hubo luz.  Dios vio que la luz era buena”.

 

La palabra “buena”, aplicada a la luz, es Tov (טוב). Si calculamos su guematria, vemos que es 17:

ט = 9

ו = 6

ב = 2

———-

17

 

Los sabios nos han enseñado que el número secreto o triangular del 17 es 153. Este número coincide con la guematria de Betzalel (בצלאל):

 

ב = 2

צ = 90

ל = 30

א = 1

ל = 30

———-

153

 

En el Talmud, en el tratado de  Berajoth (55 a) podemos leer:

 

“Betzalel sabía cómo combinar las letras con las que fueron creados los cielos

y la tierra”.

 

Dicho de otro modo, Betzalel conocía el secreto de Bereshit.

Cuando a la calculamos la guematria de Betzalel, 153 y le sumamos la de Keter, 620, Jojmah, 73 y Binah, 68, obtenemos 913, la guematria de (בראשית):

ב = 2

ר = 200

א = 1

ש = 300

י = 10

ת = 400

————

913

 

JULI PERADEJORDI

 

CIENTO VEINTISIETE PROVINCIAS

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Una vez pasada la festividad de Purim, que los sabios consideran la más importante de la Torah, se impone una reflexión sobre ciertas guematrias asociadas con ella. Vamos a proponer una clásica.

 

El libro de Ester comienza diciendo que:

 

ויהי, בימי אחשורוש:  הוא אחשורוש, המלך מהדו ועד-כוש-שבע ועשרים ומאה, מדינה

“Aconteció en los días de Asuero, el rey Asuero que reinó desde la India hasta Etiopía sobre ciento veintisiete provincias”.

 

¿Cómo es capaz de darnos esta cifra tan exacta? ¿De dónde sale? Más adelante, en Ester (X-1) leemos que:

 

וישם המלך אחשרש (אחשורש) מס על-הארץ, ואיי הים

“Y el rey Asuero impuso tributo sobre la tierra y las islas del mar.”

 

El sabio Gaón de Vilna nos explica que se trata de 100 provincias y 27 islas.

¿Cómo lo deduce?

De la guematria de Mas (מס), “tributo”, que es 100 y de la de VeEiei (ואיי) “e islas”, que es 27.

מ = 40

ס = 60

———

100

ו = 6

א = 1

י = 10

י = 10

———-

27

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

LA GUEMATRIA OCULTA DE TETZAVEH

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El Gaón de Vilna que se fijó en el número exacto de versículos que componen la parashah de Tetzaveh, nos descubre una guematria Nistar, una guematria oculta, sumamente interesante.

 

En la parashah de Tetzaveh nos encontramos con una curiosidad: no aparece ni una sola vez el nombre de Moisés. ¿Por qué? Una explicación nos la dará en Baal haTurim comentando la parashah siguiente, concretamente Éxodo (XXXII-32) donde Moisés le dijo a Dios:

מחני נא, מספרך אשר כתבת.

“bórrame ahora de Tu libro que has escrito”.

 

Si le damos la vuelta al número del capítulo y versículo, 32:32, obtenemos 23:23. En Éxodo (XXIII-23) Dios le diría a Moisés:

כי-ילך מלאכי

“Pues Mi ángel irá ante ti…”

El sabio Baal haTurim nos explica que la guematria de Malaji (מלאכי), “mi ángel” es 101. ¿Qué tendrá que ver esto con la parashah de Tetzaveh?

Parece que esta parashah esté dirigida únicamente a su hermano Aarón, sin embargo Moisés está presente en ella, aun que oculto.

Le debemos al Gaón de Vila el descubrimiento de que esta parashah, que está compuesta por 101 versículos, tiene una relación oculta con Moisés.

Cuanto calculamos la guematria Nistar u oculta de Moshe (משה), obtenemos:

(מ) מ = 40

(ש) ין = 60

(ה)א = 1

—————

101

 

Se trata, como hemos visto de la guematria de Malaji (מלאכי) y del número de versículos que componen la parashah.

מ = 40

ל = 30

א = 1

כ = 20

י = 10

———-

101

 

JULI PERADEJORDI

 

Y ME CONSTRUIRÁN SANTUARIO

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Una parte importante de la exégesis al libro del Éxodo la constituyen aquellos comentarios relativos al templo y a su construcción. Son numerosísimos. Vamos a centrarnos en el pasaje que ha despertado más la curiosidad de aquellos que se han acercado a la parashah de Terumah.

 

 

La palabra Mikdash (מקדש), “santuario” o “templo”, procede de una raíz Kof (ק), Dalet (ד) y Shin (ש) que significa al mismo tiempo “santificar” y “separar”. El Mikdash (מקדש) es el lugar “santificado”, que está “separado” de lo profano. A partir de esto también podemos deducir que separarse de lo profano equivale a santificarse o, si lo preferimos, que para santificarse hay que separarse de lo profano. Pero, ¿cómo se hace? La respuesta quizá la encontremos en el versículo de Éxodo (XXV-8):

ועשו לי, מקדש; ושכנתי, בתוכם

“Y me construirán santuario y moraré en medio de ellos”.

La primera pregunta que nos podemos hacer es ¿quién morará “en medio de ellos”? ¿Dios?

La respuesta que nos proporcionan los exegetas se desprende de la misma palabra “moraré”, en hebreo Shajanti (שכנתי), verbo del que procede la palabra Shekinah (שכינה), la Presencia divina.

En el Zohar (III-114 a) podemos leer:

“La morada es la Shekinah”.

Si calculamos la guematria de VeShajanti (ושכנתי), “y moraré”, obtenemos 786, que es la misma que la de Shulamit (שולמית), la “Sulamita”, del Cantar de los Cantares, que simboliza a la Shekinah o Presencia divina.

ו = 6

ש = 300

כ = 20

נ = 50

ת = 400

י = 10

————–

786

ש = 300

ו = 6

ל = 30

מ = 40

י = 10

ת = 400

—————

786

 

Por otra parte, el simbolismo del Mikdash (מקדש), “santuario”, está íntimamente relacionado con el numero tres. Rav Ginzburgh nos explica que:

“Experimentar la presencia de Dios es experimentar el milagro de Dios. En el Templo, en el santuario, en el Tabernáculo, había tres niveles diferentes de milagros que ocurrían continuamente, y éste es el significado simple de crear un santuario para Dios y que su presencia more en él y en nosotros”.

Una curiosa explicación que nos han obsequiado los cabalistas es que construir “santuario” equivale a unir los tres niveles del alma, Nefesh (נפש), Ruaj (רוח) y Neshamah (נשמה), en correspondencia con los tres diferentes niveles de milagros de los que habla Rav Ginzburgh..

Si calculamos la guematria de “el Nefesh (הנפש), el Ruaj (הרוח) y la Neshamah (והנשמה)”, obtenemos 1060:

 

הנפש = 435

הרוח = 219

והנשמה = 406

——————

1060

 

Se trata de la guematria Shemi o completa de Mikdash (מקדש),  “santuario”:

 

מ = 80

ק = 186

ד = 434

ש = 360

———–

1060

 

 

JULI PERADEJORDI

 

NO OPRIMAS AL REFUGIADO

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Cuando colocamos la palabra “refugiado” en vez de la palabra “extranjero” en Éxodo (XXIII-9), este conocido versículo de Mishpatim adquiere una actualidad insólita. Veamos qué nos enseña la guematria.

Veamos que nos dice el texto de Éxodo (XXIII-9):

וגר, לא תלחץ; ואתם, ידעתם את-נפש הגר-כי-גרים הייתם, בארץ מצרים

“No oprimas al extranjero; vosotros conocéis el alma del extranjero, pues extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto”.

Una expresión llama enseguida la atención del lector atento: “el alma del extranjero”, Nefesh haGuer (נפש הגר). ¿Por qué insiste el texto en “vosotros la conocéis”?

Para entender de qué nos están hablando hemos de dirigirnos a Salmos (CXIX-124),  a un versículo que nos exhorta a ser misericordiosos con los siervos y los trabajadores:

עשה עם-עבדך כחסדך;  וחקיך למדני.

“Haz con tu siervo según tu misericordia, y enséñame tus estatutos”.

 

Cuando calculamos la guematria de este versículo descubrimos que es 971:

עשה = 375

עם-עבדך= 1

כחסדך = 112

וחקיך = 144

למדני = 134

—————

971

 

Se trata de la misma que la de la expresión VeAtem Idatem (ואתם, ידעתם) “vosotros la conocéis”:

 

ואתם = 447

ידעתם = 524

————–

971

 

Pero hay aún más, ¿por qué dice “la conocéis”, refiriéndose al alma de los extranjeros? La respuesta obvia está en el mismo versículo: los hijos de Israel también fueron extranjeros en su momento. Sin embargo la guematria nos descubre algo mucho más profundo: el alma del extranjero, Nefesh haGuer (נפש הגר), corresponde a la de los tres patriarcas. Veamos la guematria de Nefesh haGuer (נפש הגר):

נפש = 439

הגר = 208

————-

638

 

Y veamos ahora la de los tres patriarcas:

אברהם  = 248

יצחק = 208

יעקב = 182

—————–

638

 

Pero alguien podría objetar que Abraham y Jacob estuvieron en Egipto pero Isaac no. ¿Por qué considerarle a él también Guer (גר)? Sencillamente porque su guematria, 208, coincide con la de haGuer (הגר).

 

JULI PERADEJORDI

 

URIEL, ÁNGEL DE LA LUZ

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En la parashah de Itró, concretamente en Éxodo (XIX-1) Vemos que los hijos de Israel llegaron al  Sinaí “en el tercer mes del Éxodo” para recibir la Torah. Y los sabios se preguntan por qué precisamente en el tercer mes. Veamos cómo va a ser la guematria quien nos lo aclara.

 

Et texto dice asÍ:

 

בחדש, השלישי, לצאת בני-ישראל, מארץ מצרים-ביום

הזה, באו מדבר סיני.

“En el tercer mes del Éxodo de los Hijos de israel de Egipto, en ese día, llegaron al desierto de Sinaí”.

 

El Zohar (II -78 a) nos explicará que la Torah fue recibida en el tercer mes porque sobre él:

“Ejerce dominio Uriel”.

 

Lo primero que viene a la cabeza es que es lógico, ya que Uriel (אוריאל) es el tercero de los cuatro arcángeles, pero si profundizamos en la guematria de su nombre vemos que la razón es otra:

 

א = 1

ו = 6

ר = 200

י = 10

א = 1

ל = 30

———–

248

Como nos enseñan los sabios, se trata de una alusión a las 248 Mitzvot positivas de la Torah. Pero en esta misma página el Zohar prosigue diciéndonos que:

“Y con él hay 365 miríadas de campamentos de ángeles como el número de días del año. Cada miríada de campamentos ejerce dominio en cada día de los 365 días del año, y todos ellos tienen 365 llaves espirituales que irradian luminosidad e iluminan”.

 

Las llaves, nos enseñan los cabalistas, “abren los canales por lo cuales fluye la luz de arriba hacia los mundos inferiores”. Estas 365 llaves corresponden a las 365 Mitzvot negativas. ¿Qué quiere decir que irradian e iluminan?

Cuando sumamos 248 a 365 obtenemos 613, que es la guematria de Orot (אורות), “luces”:

248 + 365 = 613

א = 1

ו = 6

ר = 200

ו = 6

ת = 400

——————–

613

 

De este modo las Mitzvot se nos presentan no tanto como preceptos morales que hemos de cumplir, sino como oportunidades para atraer luz a nuestras vidas.

 

JULI PERADEJORDI

 

COMERSE EL ALFABETO

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Entre todos los versículos de la Torah sólo hay uno en el que aparezcan las 22 letras del alfabeto al completo. Se trata de un versículo de la parashah de Beshalaj, Éxodo (XVI-16). ¿Es una casualidad que precisamente en este versículo se hable del Maná? Veamos.

 

El Midrash Tanjumah, comentando esta parashah nos enseña que:

“Sólo aquellos que comían maná podrían dar nuevas interpretaciones del la Torah”.

Según los comentaristas, el maná tenía un gusto distinto según quien lo comía, y en la Torah cada persona degusta algo distinto según su preparación y según la elevación de su alma. Por eso es inagotable, por eso es única. Pero, ¿qué tiene esto que ver con la parashah de Beshalaj? En ella podemos leer:

זֶה הַדָּבָר, אֲשֶׁר צִוָּה יהוה, לִקטו מִמנו, איש לפי אכלו:  עמר לַגֻּלְגֹּלֶת,

“Esto es lo que El Eterno ha ordenado: “recoged de él, cada hombre según lo que coma, un Omer por persona, ….”.

 

Vamos a centrarnos en “un Omer por persona”. El texto hebreo dice literalmente un Omer Legulgolet (עמר לגלגלת), o sea un Omer por cráneo o un Omer por calavera. Qué curioso… Para algunos autores esto aludiría al misterio del Gilgul, de la reencarnación. Pero centrémosnos en la guematria shemi o completa de Omer Legulgolet (עמר לגלגלת).

עמר = 720

לגלגלת = 804

—————-

1524

 

Se trata de la misma guematria que la de Zoth Torat haOleh (זאת תורת העלה), literalmente “ésta es la Torah que asciende”, expresión que aparece en Levítico (VI-2)” pero que las traducciones convierten en “Ésta es la ley de la ofrenda ígnea”.

זאת = 408

תורת = 1006

העלה = 110

—————-

1524

La Torah “que asciende”, pero que también nos hace ascender, es aquella que es estudiada y dicha. Está compuesta por las 22 letras como el versículo de Éxodo (XVI-16) con el que comenzábamos estas reflexiones, y estas 22 letras que la conforman son de algún modo el Maná.

Leemos en el Zohar (III-89 b) que:

“Aquel que se ocupa de la Torah es como si se ocupara del Santo, bendito, sea, ya que toda la Torah es un nombre del Santo, bendito sea. De este modo, aquel que se dedica al estudio de la Torah se ocupa de ese nombre, y aquel que está lejos de la Torah, está lejos del Santo, bendito sea”.

Si desarrollamos el Nombre de Dios, el Tetragrama del modo siguiente, obtenemos el número 186:

 

י = 10 x 10 = 100

ה = 5 x 5 = 25

ו = 6 x 6 = 36

ה = 5 x 5 = 25

————————

186

 

Si calculamos la guematria shemi o completa de Man (מן), “maná”, descubrimos que también es 186.

 

JULI PERADEJORDI