LA MATÉ PORQUE ERA MÍA, REFLEXIONES SOBRE LA GUEMATRIA 155

Hay números que parecen estar malditos, que parecen vehicular energías siniestras. Uno de ellos es el 155. El famoso artículo 155 de la Constitución no se escapa a esta maldición, y no sólo porque sea una traducción (¿o un plagio?) del artículo 37 de la vigente Constitución alemana, que a su vez reproduce el 48 de la Constitución de Weimar, el que aupó a Adolf Hitler al poder.

 

 

Una planta maldita entre las malditas es el famoso ajenjo (en hebreo Laanah). Este término procede de la raíz Ilin (הלעין), “hacer amargo”, “amargar”, “atristar”. Esta palabra también está relacionada etimológicamente con Avon (עון), “pecado”, “delito”. Cuando calculamos la guematria de Laanah (לענה), descubrimos que es 155:

ל = 30

ע = 70

נ = 50

ה = 5

——–

155

 

Otra palabra que comparte esta guematria es Mapalah (מפלה), “ruina”, “escombros” y, en sentido figurado, “derrota”.

מ = 40

פ = 80

ל = 30

ה = 5

———

155

Indiscutiblemente, la aplicación del polémico artículo se perfila siempre como algo que resultará amargo para millones de personas, pero si profundizamos un poco quizá no haya que verlo tanto como una derrota de los que lo padecen, sino como un fracaso de aquellos que lo aplican: Hitler, al final, fue derrotado.

155 se escribe en hebreo קנה, que se lee Kaneh. Estas tres letras forman una palabra que significa “tallo”, “caña”, “vara”. Un análisis morfológico de estas tres letras nos confirma lo anterior. La letra Kof (ק) es la que más se hunde hacia abajo, la Nun (נ) indica caída y en la forma de la letra He (ה) podemos ver dos aperturas, una grande que lleva de nuevo hacia abajo y una pequeña rendija, arriba a la izquierda, que conduce hacia arriba: por ella se cuela una luz de esperanza. La primera lleva a la oscuridad y la segunda a la luz. El 155 aparece así como un camino dual, de tinieblas o de luz.

La caña o la vara simbolizan la violencia y son lo contrario del diálogo. Como no soy capaz de discutir contigo civilizadamente y soy más grandote y más fuertote, te pego. Ésta es la raíz de la violencia machista. Comienza así y acaba con el famoso “la maté porque era mía”. La fuerza bruta está representada en el simbolismo universal por un animal muy concreto: el asno. Los asnos no hablan, salvo la excepción de la asna de Bilam de la que nos habla la Torah en Números XXII-28, los asnos rebuznan. Curiosamente, el número 155 también es la guematria de Naak (נהק), “rebuznar”:

נ = 70

ה = 50

ק = 5

———-

155

 

 

 

JULI PERADEJORDI

 

Anuncios

SERVIR A LA BONDAD

El tema de la bondad no está de moda, no vende, sin embargo es una de las raíces del judaísmo encarnada en la persona del patriarca Abraham. En la parashah de Jaie Sarah, Eliezer se autodefine a sí mismo como “siervo de Abraham”. De alguna manera se nos está enseñando que la esencia de Eliezer, y la de todos los que se comportan como él, consiste en comportarse con bondad, en servir a la bondad.

 

 

A lo largo de todo el Zohar nos encontramos con múltiples referencias al patriarca Abraham relacionándolo con Hessed, la bondad o la misericordia. Sin embargo son pocas las menciones a Eliezer, su fiel sirviente, que también hemos de asociar con Hessed. La Torah nos enseña Abraham envió a Eliezer a buscar una esposa para Isaac (Génesis XXIV-4), algo que los comentaristas interpretan como un acto de Hessed:

כי אל-ארצי ואל-מולדתי, תלך; ולקחת אשה, לבני ליצחק

“Sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac”.

Y, más adelante en Génesis (XXIV-34):

ויאמר: עבד אברהם, אנכי.

“Y él dijo: siervo de Abraham soy”.

¿Por qué envía a Eliezer? ¿Únicamente porque era su siervo? Lo envió precisamente a él porque confiaba en sus habilidades diplomáticas. De hecho Eliezer tenía lo que se llama “un pico de oro”, en hebreo Lashon haZahav (לשון הזהב), literalmente “lengua de oro”. Cuando calculamos la guematria de Eved Abraham Anoji (עבד אברהם, אנכי) “siervo de Abraham soy”, vemos que es 405, la misma que la de Lashon haZahav (לשון הזהב):

עבד = 1

אברהם = 1

אנכי = 1

————-

405

לשון = 1

הזהב = 1

—————

405

 

Por otra parte, si calculamos el valor numérico de las letras iniciales de Eved Abraham Anoji (עבד אברהם, אנכי) “siervo de Abraham soy”, vemos que es 72, como la guematria de Hessed (חסד):

 

ע = 70

א = 1

א = 1

————

72

 

ח = 8

ס = 60

ד = 4

————-

72

 

Los cabalistas nos han enseñado que si a la guematria de Eliezer (אליעזר), 318, le sumamos 6 por las seis letras de este nombre, obtenemos 324, que es la guematria de Eved Abraham (עבד אברהם):

 

א = 1

ל = 30

י = 10

ע = 70

ז = 7

ר = 200

——————–

318 + 6 = 324

עבד = 76

אברהם = 248

———————

318 + 6 = 324

 

Y finalmente, si recordamos las palabras de Génesis en las que Dios crea la luz, Or, y dice que es buena, Tov, y acudimos a los comentarios de los sabios, deduciremos que la luz, Or, guematria 207, es la esencia de la bondad. Si deconstruimos el nombre de Abraham (אברהם) y tomamos sus letras interiores, Beth, Resh y He, y las sumamos, también obtenemos 207.

 

א =1

ו =6

ר =200

————

207

ב = 2

ר = 200

ה = 7

————-

207

 

De este modo podemos concluir que son siervos de Abraham y se pueden comparar con él todos los que actúan con amor y misericordia, y lo que los mueve a hacerlo es la luz que está en su interior.

 

JULI PERADEJORDI

SARAH TENDRÁ UN HIJO

 Una de las guematrias más famosas es 52. Se trata de la guematria de Ben (בן), “hijo”, y es el resultado de multiplicar por dos 26, la guematria del Tetragrama. Veamos cómo este hijo, en la parashah Vaerá, es Isaac, el hijo de Abraham y Sarah, pero si leemos entre líneas también es algo más.

 

Leemos en el Zohar (II-90 b):

“… porque la Torah es un nombre del Santo, bendito sea…”.

 

En el libro del Génesis (XVIII-14) leemos

היפלא מיהוה, דבר; למועד אשוב אליך, כעת חיה-ולשרה בן

“¿Por ventura hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, según el tiempo de la vida, y Sarah tendrá un hijo”.

Como ya hemos dicho, la guematria de Ben (בן), “hijo”, es 52:

 

ב = 2

ן = 50

——-

52

Para los cabalistas este hijo ya estaba prefigurado en las palabras Lamoad Lashuv Aleija (למועד אשוב אליך), “Al tiempo señalado volveré a ti”.

למועד = 150

אשוב = 309

אליך = 61

—————-

520

 

Y efectivamente la guematria de esta expresión es 52, la guematria de Ben (בן), multiplicado por 10, en correspondencia con las 10 pruebas de Abraham, la décima de las cuales era la Akeda, la orden de ofrecer a su hijo como sacrificio. Pero los cabalistas también nos han enseñado que el Millui de la guematria de Itzjak (יצחק), Isaac, es de nuevo 520:

10 = (י)  יד

14 = (צ)  די

410 = (ח)  ית

86 = (ק)  ופ

————–

520

 

Por esa razón, “Sarah tendrá un hijo”. ¿De qué hijo estamos hablando? De la Torah. Si a la guematria de Ben (בן), “hijo”, 52, le añadimos 1 por el Kollel, obtenemos 53 que es la guematria Sderti de Torah:

ת = 22

ו = 6

ר = 20

ה = 5

————-

53

 

Por otra parte, la guematria de  Jaia veleSarah ben (חיה-ולשרה בן) “Y Sarah tendrá un hijo” es 616, coincidiendo con la de haTorah, “la Torah”.

חיה-ולשרה = 564

בן = 52

———————–

616

 

 

JULI PERADEJORDI

 

COMPAÑERISMO O MUERTE

Si hay una frase que podría resumir todo el mensaje de la Torah, esa es Lej Lejá. En la mayoría de las traducciones parece que Dios le esté diciendo a Abram que se vaya, que huya, pero si vamos a la esencia de estas palabras descubrimos que no se está dirigiendo a Abram, sino a todos y a cada uno de nosotros y, sobre todo, no está proponiendo ningún tipo de huída.

 

 

Para Charles Darwin, el hombre y las especies habrían podido evolucionar gracias al esfuerzo y a la lucha. Los vencedores, egoístas y despiadados, habrían dejado atrás a los demás. Esta concepción, probablemente influida inconscientemente por una parte del apellido de Darwin, “Win”, en inglés “vencer”, ha resultado ser totalmente errónea. Al final de su vida, y esto nos lo han ocultado en los libros de texto y de divulgación, el genial naturalista “fue consciente de que la estrategia más importante para sobrevivir es la cooperación y por eso las especies gregarias y sociales son las que dominan el planeta”. Esta idea se encuentra ya prefigurada en el Talmud (tratado de Taanit 23 a) cuando nos enseña que O Jabruta o Mituta (או חברותא או מיתותא), literalmente “o amigo o muerte”, pero que podemos entender “o compañerismo o muerte”, “o colaboración o muerte”.

 

En Génesis (XII-1) leemos:

לך-לך מארצך וממולדתך ומבית אביך

“Vete de tu tierra, de tu lugar natal, de la casa de tus padres”.

Aparentemente Dios le dice a Abram que huya. Que huya de su país, de su casa, de su familia. Pero si profundizamos un poco en el versículo y sobre todo, si acudimos a la guematria, descubrimos que nos está hablando de otra cosa. Dios le está diciendo a Abram, nos está diciendo a todos, que nos olvidemos de nosotros mismos, que abandonemos nuestro ego, y que nos unamos a los demás, que colaboremos, que seamos empáticos, que seamos solidarios. La alternativa es, como veremos, la muerte.

Cuando calculamos la guematria de Lej Lejá Meartzjá veMimoladtejá veMiBeit Abija (לך-לך מארצך וממולדתך ומבית אביך), descubrimos que es 1488:

לך = 50

לך = 50

מארצך = 351

וממולדתך = 546

ומבית = 458

אביך = 33

——————

1488

 

Una deliciosa expresión talmúdica nos proporcionará la clave para entender el primer versículo de la parashah Lej Lejá: O Jabruta o Mituta (או חברותא או מיתותא), “o compañerismo o muerte”.

או = 6

חברותא = 617

או = 6

מיתותא = 857

—————–

1488

 

Pero lo más sorprendente ocurre cuando al valor numérico de Jabruta (חברותא), “amigo”, 617, le restamos la palabra anterior, O, 6. Obtenemos 611 que es la guematria de Torah. Si hacemos lo mismo con Mituta (מיתותא), “muerte”, 857, y también le restamos la palabra anterior, O, 6, obtenemos 851, que, como nos enseñan los sabios es la guematria de BeAdamat Kodesh (באדמת קדש), “en la tierra santa”.

Lo que Dios le propone a Abram es que salga de esta tierra cómoda que es el estado de consciencia del ego para entrar en otro estado de consciencia que los sabios llaman “tierra santa”. La continuación del versículo es harto elocuente al respecto:

אל-הארץ, אשר אראך

“A la tierra que te mostraré”.

 

Cuando calculamos la guematria de Asher Arejá (אשר אראך), “que te mostraré”, descubrimos que es 723, como la del Beahavah,VeAjuh VeRaut (באהבה ואחוה ורעות), “con amor, hermandad y amistad”, o sea con compañerismo.

 

JULI PERADEJORDI

 

Y NOÉ SE EMBORRACHÓ

Resulta sorprendente que alguien que aparece en la Torah como “un hombre justo, perfecto en sus generaciones” lo primero que hace al acabar el diluvio y salir del arca sea plantar una viña, producir vino y emborracharse. Si acudimos a la guematria, veremos que probablemente todo esto nos está hablando de un misterio de la Torah, un Razi haTorah.

 

En Génesis (VI-9) podemos leer:

 

אלה, תולדת נח-נח איש צדיק תמים היה, בדרתיו: את-האלהים, התהלך-נח

“Éstas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, perfecto fue en sus generaciones; con Dios anduvo Noé”.

 

Y más adelante (IX-20 y 21):

ויחל נח, איש האדמה; ויטע, כרם.

וישת מן-היין, וישכר; ויתגל, בתוך אהלה.

“Y comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña; y bebió del vino, y se embriagó, y se descubrió en medio de su tienda”.

 

Cuando calculamos la guematria de Noaj Ish Tzadik Tamim (נח איש צדיק תמים) “Noé varón justo, perfecto”, descubrimos que se trata de 1063, la misma que la de Shoteh Maim miBoreja, en Proverbios (V-15):

שתה-מים מבורך

“Bebe agua de tu cisterna”.

נח = 58

איש = 311

צדיק = 204

תמים = 490

—————-

1063

שתה = 705

מים = 90

מבורך = 268

——————

1063

 

Lo que bebe Noé no es el vino común, sino un vino que se puede comparar con el agua de nuestra cisterna. ¿Qué o quién es esta cisterna? Es nuestro maestro interior, nuestro Rabeinu (רבינו), palabra cuya guematria también es 268 como miBoreja (מבורך) “de mi cisterna”:

 

ר = 300

ב = 2

י = 10

נ = 50

ו = 6

———–

268

 

Y, ¿cuál es ese vino? Se trata de los secretos de la Torah, que los sabios comparan con el vino. Veamos ahora la guematria de “Y comenzó Noé a arar la tierra y plantó una viña” (Viajel Noaj Ish Adamah Vaita Kerem). Nos hallamos ante un misterio de la Torah, un Raz haTorah. Si calculamos la guematria del versículo, obtenemos 833:

 

ויחל = 1

נח = 58

איש = 311

האדמה = 55

ויטע = 95

כרם = 260

—————

833

 

Si calculamos la guematria de Razi haTorah (רזי התורה), ”los secretos de la Torah” también llegamos a este número.

 

ר = 200

ז = 7

י = 10

ה = 5

ת = 400

ו = 6

ר = 200

ה = 5

—————

833

 

JULI PERADEJORDI

 

 

NO HAY TORAH SIN INNOVACIÓN

Resultado de imagen de matriarchs

En el post anterior, Una verdadera rabina (http://wp.me/p2Xmky-FQ) apuntamos, al menos con el título, a un tema espinoso dentro del judaísmo: el papel de las mujeres en la vida rabínica. La ignorancia ha hecho creer a muchos que no ha habido en el pasado mujeres sabias  o mujeres que desempeñaban el papel pedagógico  que actualmente desempeñan los rabinos.  Esta misma ignorancia también hace creer que en la actualidad no hay mujeres rabinas, aunque en realidad hay muchas, e ignorar que muy probablemente serán éstas las verdaderas innovadoras de la Torah en el siglo XXI.

 

 

En el siglo XVII una mujer llamada Asnat Barzani dirigía en Mossul una escuela talmúdica que había fundado su padre, un erudito cabalista y talmudista de origen kurdo. Cuando se casó con Jacob Mizrahi, en su Ketuvah aparecía en una cláusula que la joven Asnat podría seguir estudiando como podría hacerlo cualquier hombre.

Dos siglos más tarde, Hannah Rachel Verbermacher, decide no casarse y dedicarse al estudio de la Torah. Era una mujer culta, disponía de una gran fortuna e hizo Aliá a Israel en el año 1859. Falleció a los 82 años y está enterrada en el cementerio del monte de los Olivos. Hannah estuvo considerada como un rabino jasídico y tuvo numerosos discípulos.

Ya en el siglo XX, a partir de 1935, empiezan a ordenarse otras mujeres rabinas dentro de las diversas corrientes de judaísmo. En la actualidad son muchas, aunque no en nuestro país.

A la luz de la guematria quisiéramos aventurar algo que es más que una mera opinión, y es que van a ser las mujeres judías, especialmente las rabinas, herederas del espíritu de las matriarcas, quienes van a innovar la Torah y el judaísmo.

Un aforismo cuyo origen no he sabido rastrear declara que:

כי אין תורה בלי חדוש

“Porque no hay Torah sin innovación”.

 

Los cabalistas asocian a la Torah con el agua y a la renovación con las aguas de la Mikve. Como es sabido no se trata de aguas estancadas sino de aguas que fluyen, que se renuevan constantemente. En la actualidad, a medida que se acercan los tiempos mesiánicos, las mujeres cobran cada vez más importancia en la sinagogas. Simbólicamente la renovación está asociada con la luna, y ésta con lo femenino, con la mujer. Probablemente la máxima innovación en la Torah venga de mano de las mujeres, ya que la guematria de este aforismo, 1062, es igual a la suma de las guematrias de los nombres de las cuatro matriarcas (שרה רבקה רחל ולאה) “Sarah, Rebeca, Raquel y Leah”:

כי = 30

אין = 61

תורה = 611

בלי = 143

חדוש = 318

—————

1062

שרה = 505

רבקה = 307

רחל = 238

ולאה = 42

—————–

1062

 

JULI PERADEJORDI

 

Torah, Talmud, Juli Peradejordi, guematria, Zohar, Sarah, Rebeca, Raquel, Leah, Jidushim

UNA VERDADERA RABINA

Resultado de imagen de sky

La Parashah de Haazinu comienza diciendo “Prestad oídos, cielos, y hablaré”. Cuando analizamos estas tres palabras a partir de la guematria descubrimos que nos hablan de algo que todos nosotros deberíamos hacer: escuchar a nuestra alma.

 

En el libro del Génesis (XXI-12). Leíamos:

כל אשר תאמר אליך שרה, שמע בקלה

“En todo lo que te dijere Sarah, escucha su voz”.

 

Una de las interpretaciones de este versículo que nos han dejado los sabios es que hemos de actuar como Abraham, y escuchar a nuestra Sarah, o sea a nuestra alma. A esta interpretación se llega a partir de la palabra haShamaim (השמים), “los cielos”, que representan al alma, así como la tierra representa al cuerpo. Si calculamos la guematria de haShamaim (השמים), “los cielos”, vemos que es 395 y la de Neshamah (נשמה), “alma” también es 395. Un clásico.

ה = 5

ש = 300

מ = 40

י = 10

ם = 4

———–

395

נ = 50

ש = 300

מ = 40

ה = 5

————–

395

 

Pero lo más sorprendente ocurre cuando calculamos la guematria de Haazinu haShamaim Vaadavrah (האזינו השמים, ואדברה). Descubrimos que es 692 y coincide con la de LeRabanit (לרבנית), “a la Rabanit”. Nuestra alma, cuando la escuchamos, se comporta como una verdadera rabina, una verdadera maestra.

האזינו = 79

השמים = 395

ואדברה = 218

——————

692

ל = 30

ר = 200

ב = 2

נ = 50

י = 10

ת = 400

————-

692

 

JULI PERADEJORDI

Y DIOS PUSO A PRUEBA A ABRAHAM

Imagen relacionada

 

Todos conocemos el pasaje de la Torah donde se nos explica que Dios le pidió a Abraham que llevara a su hijo Isaac al monte Moriah para ser sacrificado. Se trata de la Akedah (עקדה), literalmente “acción de atar”. Este pasaje se lee en Rosh haShannah, pero casi nadie sabe por qué. La guematria nos lo descubrirá.

 

 

והאלהים נסה את אברהם

“Y Dios puso a prueba a Abraham”.

 

Leemos en Génesis (XXVI-5):

“Porque Abraham escuchó mi voz y observó mi mandato, mis preceptos (Mitzvoth), mis estatutos y mis leyes” (Génesis XXVI-5)

 

Resulta sorprendente que Abraham observara las Mitsvoth antes de que éstas fueran dadas en el monte Sinaí, pero como acabamos de ver “escuchó mi voz”. ¿Qué le dijo esa “voz”? Una posible explicación la podemos encontrar en Génesis (XXII-2):

ויאמר קח-נא את-בנך את-יחידך אשר-אהבת, את-יצחק, ולך-לך, אל-ארץ המריה; והעלהו שם, לעלה, על אחד ההרים, אשר אמר אליך.

“Y dijo: «Toma por favor a tu hijo, a tu único, a quien amas, a Isaac, y ve a la tierra de Moriah; y ofrécelo allí como ofrenda sobre una de las montañas que te diré».

 

Sabemos que sobre el monte Moriah iba a edificarse el Beth haMikdash (בית המקדש), el Templo y los sabios nos han enseñado que la guematria de Beth haMikdash (בית המקדש) es 861, o sea la misma que la de Rosh haShannah (ראש השנה).

 

בית = 412

המקדש = 449

—————-

861

ראש = 501

השנה = 360

—————

861

 

¿Qué dijo Isaac cuando vio que iba a ser sacrificado?

 

הנה האש והעצים, ואיה השה, לעלה

“Aquí están el fuego y la leña, pero ¿dónde está el cordero para la ofrenda?”

 

A lo que Abraham contestó:

 

אלהים יראה-לו השה לעלה, בני

“Dios conseguirá por Sí Mismo el cordero para la ofrenda, hijo mío”.

 

Entonces Isaac tuvo esperanza y pensó:

 

יש לי תקוה

“tengo esperanza”.

 

La guematria de esta expresión es de nuevo 861:

יש = 310

לי = 40

תקוה = 511

————

861

 

Si calculamos la guematria de la cita que encabeza estas reflexiones,  VehaElohim nisah et Abraham (Y Dios puso a prueba a Abraham), descubriremos que también es 861.

והאלהים = 97

נסה = 115

את = 401

אברהם = 248

—————–

861

 

Por esta razón, en Rosh haShannah se lee el pasaje de la Akedah. Pero lo más sorprendente ocurre cuando a  861 le restamos la guematria de Abraham, 248, pues obtenemos 613, el número de las Mitzvoth, sí, las Mitzvoth que Abraham observaría antes de que éstas fueran dadas en el monte Sinaí.

 

JULI PERADEJORDI

 

LA VISIÓN DE DANIEL

Imagen relacionada

Tras tres semanas de duelo y veinticuatro días de ayuno, el profeta Daniel tuvo la famosa profecía en la que vio a un personaje vestido de lienzos, tal como podemos leer al principio del capítulo X de su libro. ¿De quién se trataba?

 

 

Veamos lo que nos dice el texto  (Daniel X-5):

ואשא את-עיני וארא, והנה איש-אחד לבוש בדים; ומתניו חגרים, בכתם אופז

“y alzando mis ojos miré, y he aquí un varón vestido de lienzos, y ceñidos sus lomos de oro muy fino”.

 

Y, más adelante (Daniel X-8), nos explica que Daniel cayó desmayado y sin fuerzas:

ואני, נשארתי לבדי, ואראה את-המראה הגדלה הזאת, ולא נשאר-בי כח; והודי, נהפך עלי למשחית, ולא עצרתי, כח

“Quedé, pues, yo solo, y vi esta gran visión, y no quedó en mí esfuerzo; antes mi fuerza se me trocó en desmayo, sin retener vigor alguno”.

 

Luego, en Daniel (X-18) nos encontraremos con:

ויסף ויגע-בי כמראה אדם, ויחזקני

“Y aquella como semejanza de hombre me tocó otra vez, y me confortó”.

 

Los cabalistas han descubierto una relación entre el “varón”, Ish (איש) que aparece en el versículo 5 y el “como semejanza de hombre”, KiMareh Adam (כמראה אדם), que veremos en el versículo 18.

Si calculamos la guematria de Ish (איש)  vemos que es 311:

א = 1

י = 1

ש = 1

———-

311

 

Si calculamos ahora la de KiMareh Adam (כמראה אדם), vemos que es la misma:

כמראה = 266

אדם = 45

—————-

311

 

Hay dos opiniones distintas a propósito de quién puede ser este personaje. Para algunos se trataría del ángel Gabriel (גבריאל) mientras que para otros sería Rafael (רפאל), ya que la guematria de su nombre también es 311. Los partidarios de la primera opinión se apoyan en Daniel (IX-21):

ועוד אני מדבר, בתפלה; והאיש גבריאל אשר ראיתי בחזון בתחלה, מעף ביעף, נגע אלי, כעת מנחת-ערב

“… aún estaba hablando en oración, y aquel varón Gabriel, al cual había visto en visión al principio, volando con vuelo, me tocó como a la hora del sacrificio de la tarde”.

 

Los partidarios de la segunda se apoyan en la guematria de Rafael (רפאל). Rafael es el ángel de la curación y en Daniel (X-18) ya vimos que tocó a Daniel y lo curó:

ר = 200

פ = 80

א = 1

ל = 30

————–

311

 

Sin embargo, si nos fijamos en el texto hebreo de Daniel (IX-21), vemos que quizá no haya contradicción entre estas dos opiniones ya que no se refiere a Gabriel como ángel, Malaj, sino como Ish (איש), “varón”, guematria 311.

 

JULI PERADEJORDI

 

LA LIBERTAD ES UN LUGAR SAGRADO

En la parashah de Ki Tetzé nos encontramos con uno de los pasajes más surrealistas de la Torah, que resulta completamente incomprensible si no es a la luz de las enseñanzas de los cabalistas.

 

El texto (Deuteronomio XXII-6) dice así:

כי יקרא קן-צפור לְפניך בדרך בכל-עץ או על-הארץ, אפרחים או ביצים, והאם רבצת על-האפרחים, או על-הביצים-לא-תקח האם, על-הבנים.

“Si te encuentras con un nido de pájaro en el camino, en cualquier árbol o sobre el suelo, y hay en él pichones o huevos y la madre está empollando sobre los pichones o sobre los huevos, no tomarás a la madre junto con los pichones”.

 

¿De qué pájaro están hablando? ¿Quiénes son estos pichones? Para los sabios se refieren a las golondrinas; pero, ¿qué simbolizan las golondrinas?

Van a ser los Tikkunei haZohar (Fol. 21 a) quienes nos den la clave cuando comentan este mismo versículo:

 

“A propósito de este pájaro, ha sido dicho (Salmos LXXXIV-3):

גם-צפור מצאה בית,

Aun el gorrión halla casa

Se trata de la letra Beth (ב) de Bereshit (בראשית), a propósito de la cual ha sido dicho (Proverbios XXIV-3):

בחכמה, יבנה בית;

“Con sabiduría se edificará la casa”.

La golondrina es Dror (דרור), que significa “libertad” y designa a la sefirah de Binah, y a propósito de ella ha sido dicho (Levítico 25:10):

וקדשתם, את שנת החמשים שנה, וקראתם דרור בארץ,

“Y santificaréis el año cincuenta, y pregonaréis libertad en la tierra… ”.

“Cuando este pájaro encuentra una casa, o sea el Templo, la casa del Templo que se construye y se arregla, entonces la libertad, que es la Shekinah, encuentra un nido arriba.

“Sus pichones”, son sus seis hijos o sea las seis sefiroth que corresponden a los seis días de la semana y que vuelan hacia ella los días festivos y de alegría”.

 

Cuando calculamos el Millui o relleno de la guematria de la letra Beth (ב) obtenemos:

(ית) ב = 410

 

Si calculamos la guematria de Dror (דרור) también obtenemos esta cifra:

ד = 4

ר = 200

ו = 6

ר = 200

———-

410

 

Se trata de la guematria de Mishkan (משכן), “templo” y de Kaddosh (קדוש), “sagrado”. Por esta razón, la libertad es algo sagrado y el templo es aquel lugar donde reside esa libertad. Su nombre, los Tikunei nos lo dejan bien claro, es Shekinah.

 

JULI PERADEJORDI

 

UNA DE LOCURAS

Érase una vez un loco que confundía a los hombres (especialmente a los de gran estatura) con molinos, y confundía a los molinos con gigantes. Quizá ese loco famoso no estuviera tan loco… Quizá aquel habitual de los caminos no andara tan desencaminado…

 

 

אילן טוב קרב צל טוב אותו עוטף

 

Probablemente el proverbio más conocido del Quijote sea aquel que declara que “quien a buen árbol se arrima, buena sombra de cobija”. Ya comentamos este refrán en un post anterior (http://wp.me/p2Xmky-F1). Don Quijote es alguien que ha perdido el Daat (דעת), el “conocimiento” y para recuperarlo se ha de arrimar al buen árbol. Pero arrimarse al buen árbol no es tumbarse a la bartola debajo de una higuera, es acercarse a aquellos hombres que merecen el calificativo de “buenos árboles”.

 

כי האדם עץ השדה, לבא מפניך במצור

¿Acaso el hombre es un árbol del campo para que sea sitiado por ti?

 

En la parashah de Shoftim (Deuteronomio 20:19) aparece la famosa comparación del hombre con el árbol, concretamente con el árbol del campo. ¿Por qué “del campo”? Una explicación que nos dan los sabios es que la expresión “árbol del campo”, Ets Hassadeh (עץ השדה), tiene una guematria de 474, la misma que Daat (דעת), “conocimiento”:

ד = 4

ע = 70

ת = 400

—————

474

עץ = 160

השדה = 314

—————–

474

 

Curiosidades de  la guematria, pero lo más sorprendente ocurre cuando calculamos la guematria de Ilan Tov Karob Tzel Tov Oto Otef (Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija):

אילן = 91

טוב = 17

קרב = 302

צל = 120

טוב = 17

אותו = 413

עוטף = 165

—————

1025

 

Se trata de la misma que la de (כי האדם עץ השדה, לבא מפניך במצור), “¿Acaso el hombre es un árbol del campo para que sea sitiado por ti?”:

 

כי = 30

האדם = 50

עץ = 160

השדה = 314

לבא = 33

מפניך = 200

במצור = 338

—————-

1025

 

 

Todos somos don Quijote y todos necesitamos “arrimarnos” a un buen árbol para estar “en resonancia” con él, pero mientras no lo encontremos quizá lo mejor sea arrimarse a ese otro árbol del que nos habla el libro de los Proverbios (III-18):

 

עץ-חיים היא, למחזיקים בה; ותמכיה מאשר

“Ella es un árbol de vida para los que se aferran a ella y quienes la sustentan son felices”.

 

JULI PERADEJORDI

LA DIFERENCIA ENTRE LA BENDICIÓN Y LA MALDICIÓN

Resultado de imagen de BLESSINGS

Los cabalistas nos han enseñado que la diferencia entre la bendición, Berajah (ברכה) y la maldición Klalah (קללה) se puede vislumbrar comparando dos palabras muy parecidas, una de la parashah Ekev y otra de la parashah Reeh.

 

 

 

ויקרא אלהים לאור יום

“Dios llamó a la luz “Día””. (Génesis I-5)

 

La primera palabra que aparece en la Torah con guematria 56 es Iom (יום), “día”, por eso este número puede aplicarse también a Or (אור), “luz”..

י = 10

ו = 6

ם = 40

———-

56

 

Al principio de la parashah de Ekev leemos:

והיה עקב תשמעון

 

Y al principio de la parashah de Reeh leemos:

ראה, אנכי נתן לפניכם-היום:  ברכה, וקללה

את-הברכה-אשר תשמעו, אל-מצו‍ת יהוה אלהיכם, אשר אנכי מצוה אתכם, היום

 

Los sabios se han percatado de que en la primera parashah nos encontramos con Tishmehun (תשמעון) y en la segunda con Tishmehu (תשמעו).

Si calculamos el Millui o relleno” de estas dos palabras, obtenemos:

(ת) ו = 6

(ש) ין = 60

(מ) מ = 40

(ע) ון = 60

(ו) ו = 6

(נ) ון = 56

————–

228

(ת) ו = 6

(ש) ין = 60

(מ) מ = 40

(ע) ון = 60

(ו) ו = 6

————–

172

 

Restando 172 de 228 obtenemos 56.

Si calculamos la guematria de Berajah (ברכה), “bendición” obtenemos 227, Si calculamos la de uKlalah (וקללה), “y maldición” obtenemos 171. Restando 171 de 227 también obtenemos 56.

ב = 2

ר = 200

כ = 20

ה = 5

———–

227

ו = 6

ק = 100

ל = 30

ל= 30

ה = 5

————-

171

 

¿Qué nos sugiere el 56, que marca la diferencia entre la bendición y la maldición?  Como vimos al principio, se refeiere a la luz. La maldición, la negatividad, el terrorismo son tinieblas, pero la bendición es luz.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

CUANDO OBEDEZCAS

Si hay un texto particularmente interesante a la luz de la guematria, éste es el principio de la parashah de Ekev. (Deuteronomio VII-12 a).

 

El texto comienza así:

והיה עקב תשמעון, את המשפטים האלה, ושמרתם ועשיתם, אתם-ושמר יהוה אלהיך לך, את-הברית ואת-החסד, אשר נשבע, לאבתיך

“Y será cuando obedezcas estas ordenanzas y las observes y realices; el Eterno, tu Dios, guardará para ti el pacto y la bondad que juró a tus antepasados”.

 

¿A quién se dirige? ¿Cuáles con estas “ordenanzas” (Mishpatim)? ¿Por qué hay que obedecerlas, observarlas y realizarlas?

Obviamente, estas palabras se dirigen al pueblo de Israel, al que el Eterno había jurado “el pacto y la bondad”. Pero no basta con escucharlas, hay que ponerlas en práctica.

¿Por qué el pacto, Brit (ברית)?

Si calculamos la guematria de Brit (ברית) “pacto”, obtenemos 612 y añadiéndole 1 por el Kolel, llegamos a 613, que es el número de los preceptos.

¿Por qué la bondad, Hessed (חסד)?

Si calculamos la guematria de Hessed (חסד), “bondad”, obtenemos 72.

ח = 8

ס = 60

ד = 4

———–

72

 

Si tomamos la primera y la última letra de la palabra Ekev (עקב), Ayin (ע) y Beth (ב), el nombre de esta parashah, y las sumamos, también obtenemos 72, la guematria de Hessed (חסד):

ע = 70

ב = 2

———–

72

 

Si a este número le sumamos 541, la guematria de Israel, obtenemos 613. Las “observanzas” (Mishpatim) de las que nos están hablando son, pues, los 613 preceptos.

Pero los cabalistas han ahondado más en el asunto y nos han descubierto que si sumamos la guematria de Ekev (עקב), la segunda palabra del versículo, 172, a la de Atem (אתם), la novena, 441, también obtenemos 613.

Sin embargo lo más sorprendente ocurre cuando sumamos la guematria de Brit (ברית), 612, a la de Hessed (חסד), 72. Obtenemos 684.

Se trata de la guematria de la suma de Jojmah (חכמה) “sabiduría”, 73, y Torah (תורה), Torah, 611.

 

JULI PERADEJORDI

LA MALDICIÓN DE BILAM

 

Uno de los episodios más “actuales” de toda la Torah tiene lugar en la parashah de Balak cuando este rey moabita “contrata” a Bilam para que maldiga a Israel. Recuerda a ciertos gobiernos presuntamente democráticos que contratan a ex-policías corruptos para que investiguen a sus rivales políticos e inventen pruebas contra ellos, pagándoles en negro con fondos reservados. Pero la Torah nos enseña que las cosas no le acabarán saliendo bien a Balak, porque lo que empieza torcido suele acabar torcido.

 

Balak y Bilam eran ambos descendientes del malvado Labán. Balak era rey de Moab pero también un reputado brujo. ¿Cómo es que ha de “contratar” a otro para enfrentarse a Israel? ¿Por qué no hace él el trabajo sucio? La parashah nos lo explicará en sus mismas palabras cuando dice (Números XXII-6):

ועתה לכה-נא ארה-לי את-העם הזה, כי-עצום הוא ממני

“Ven y maldice a este pueblo por mí, pues es demasiado poderoso para mí…”

 

Cuando calculamos la guematria de Balak (בלק) vemos que es 132, mientras que la de Bilam es 142. Lo supera por diez y por eso recurre a él.

ב = 2

ל = 30

ק = 100

———-

132

 

Los cabalistas nos han enseñado que el malvado Bilam era en cierto modo la antítesis de Moisés. Como escribíamos en un artículo anterior (https://elzoharesplendor.wordpress.com/tag/kedem/), “Uno de los temas más apasionantes de la Torah es la oposición Bilam versus Moisés, o sea la magia negra y la magia divina, el poder de las tinieblas y el poder de la luz, que es la Torah”. Pero esta oposición también es con los patriarcas, con Abraham, Isaac y Jacob.

El sabio Baal haTurim ya señaló que si tomamos las letras finales de Abraham (אברהם), Isaac (יצחק) y Jacob (יעקב), y las sumamos obtenemos 142, la guematria de Bilam (בלעם):

מ = 40

ק = 100

ב = 2

————–

142

ב = 2

ל = 30

ע = 70

ם = 40

—————-

142

 

Los tres patriarcas, los Avot haOlam (אבות העולם), “los padres del mundo”, eran hombre rectos, Iesharim (ישרים). Si calculamos la guematria de Iesharim (ישרים), descubrimos que es 560 y coincide con la de Avot haOlam (אבות העולם), “los padres del mundo”, o sea los patriarcas. El poder de Bilam quedaba, pues, contrarrestado por el de los patriarcas. Pero lo más sorprendente es que esta guematria también coincide con la de Balak benTzipor (בלק בן-צפור), “Balak hijo de Tzipor”.

י = 10

ש = 300

ר = 200

י = 10

ם = 40

—————–

560

אבות = 409

העולם = 151

——————-

560

בלק = 132

בן-צפור = 428

——————–

560

 

De este modo las fuerzas del bien, representadas por los Avot haOlam (אבות העולם), contrarrestan a las del mal, representadas por Balak benTzipor (בלק בן-צפור), “Balak hijo de Tzipor”.

Y para concluir, señalemos que en la misma expresión Ben Tzipor (בן-צפור), hijo de Tzipor, vemos ya una alusión a las maldiciones. Su guematria, 428 es la misma que la de la frase de  Génesis (XII-3) que dice:

ומקללך, אאר

“Y maldeciré a los que te maldijeren”.

 

La lección que se puede extraer de todo esto es que para poder resistir a los embates de las fuerzas oscuras no hay más que una actitud: la rectitud y la integridad. Es el mejor amuleto.

 

JULI PERADEJORDI

 

ARRIMARSE AL BUEN ÁRBOL

Resultado de imagen de arbre de vie

Escribíamos hace unos años, a propósito de la parashah Jukat que “Las cosas del alma no siempre son fáciles de entender. Un Jok (חק), una “ordenanza”, es un precepto que no tiene una explicación lógica, que es incomprensible para la razón y que la trasciende. No se dirige a lo racional, sino al alma”.

 

El texto en cuestión estuvo muy difundido, compartido y sobre todo fusilado en las redes. Gracias a quienes citaron las fuentes y gracias también a quienes no las citaron. Ahora quisiéramos ahondar en la guematria raguil de  Jok (חק), 108, a la luz de un proverbio que aparece en el Quijote. La traducción de “ordenanza” queda realmente muy pobre para todo lo que comporta un Jok (חק). La cábala fonética nos ayuda más a comprenderlo si lo asociamos con Joke, “chiste” o “broma” en inglés.

La guematria de 108 nos lleva a un famoso refrán sefardí que Cervantes retomará en la segunda parte del Quijote, en el capítulo 22:

“Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”.

 

Como un Jok (חק), un refrán se presenta muchas veces como algo incomprensible desde la razón. Este mismo refrán en hebreo declara:

אילן טוב קרב צל טוב אותו עוטף

 

Podemos considerar a este refrán como Jukat haTorah (חקת התורה), un Jok o una ordenanza de la Torah. Cuando calculamos la guematria de esta expresión, obtenemos 1024:

 

חקת = 508

התורה = 616

————–

1024

 

“Buen árbol” es Ilan Tov (אילן טוב) y la guematria de esta expresión es 108, exactamente la guematria de Jok (חק):

אילן = 91

טוב = 17

———–

108

 

Pero lo más sorprendente ocurre cuando calculamos la guematria de Ilan Tov Karob Tzel Tov Oto Otef (Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija):

אילן = 91

טוב = 17

קרב = 302

צל = 120

טוב = 17

אותו = 413

עוטף = 165

—————–

1025

 

Se trata de 1024 más el Kolel.

Nos podemos preguntar cuál es este “buen árbol”. Para averiguarlo recurriremos al Zohar (II-127 a):

“Rabí Shimón les dijo a los compañeros: ¡cuán hermosa es esta sombra que proviene de los árboles y nos cubre; debemos coronar este lugar con palabras de Torah!”

 

Y más adelante (II 134 b):

“La Torah es el árbol de la vida que da vida a todos. Aquel que se aferra a la Torah, se aferra al árbol de la vida, según ha sido dicho “es un árbol de vida para los que se aferran a ella” (Proverbios III-18).

 

Sin duda el buen árbol que da la buena sombra es el árbol de la Vida a propósito del cual se ha dicho Génesis (II-9):

“Y El Eterno Dios hizo que brotaran de la tierra todos los árboles que eran agradables a la vista y buenos como alimento; y el Árbol de la Vida, en medio del jardín, y el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal”.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

¿DEPENDE EL HOMBRE DE DIOS O DEPENDE DIOS DEL HOMBRE?

Resultado de imagen de bilam donkey

Nos hallamos ante una pregunta muy delicada que se han planteado místicos, teólogos y sabios de todas las épocas, y que vamos a intentar examinar a la luz de la cábala y la guematria, a pesar de no poder dar una respuesta al tema.

 

 

Sin duda el texto donde mejor se ha tratado este tema dentro del judaísmo sea el Ialkut Shimoni (I-945) donde leemos que:

“Rabbí Iojanan dijo: el malvado depende de sus dioses pero el justo, su Dios depende de él, según está dicho en Génesis (XXVIII-13):

והנה יהוה נצב עליו

“Y he aquí que El Eterno estaba de pie sobre él…”

Cuando Israel hace la voluntad de Dios adquieren fuerza y poder, según está escrito (Números XIX-17):

ועתה, יגדל-נא כח אדני

“Y ahora, que la fuerza de mi Señor se magnifique”.

 

El primer versículo alude al malvado y el segundo al justo. Veamos cómo. Nos encontramos de entrada con una diferencia profunda entre el malvado y el justo. El primero tiene “dioses”, en plural, mientras que el segundo sólo considera a un Dios.

“Estaba de pie”, Nitzav (נצב), nos delata al malvado entre los malvados: Bilam (בלעם). Si calculamos la guematria de estas dos palabras, descubrimos que es la misma: 142:

ב = 2

ל = 30

ע = 70

ם = 40

———–

142

נ = 50

צ = 90

ב = 2

———–

142

 

En cambio los justos, los Tzadikim (צדיקים), aquellos que hacen la voluntad de Dios son los que realizan buenas obras, Jasdim Tobim (חסדים טובים).

Cuando calculamos la guematria de esta expresión vemos que es 189:

חסדים = 122

טובים = 67

—————-

189

189 + 2 = 191

 

Si a este número le añadimos 2 por las dos palabras que forman la expresión, obtenemos 191, que es la guematria de Igadalna Koaj Adonai (יגדל-נא כח אדני), “que la fuerza de mi señor se magnifique”.

יגדל-נא = 98

כח = 28

אדני = 65

—————

191

 

La fuerza del malvado Bilam está representada por su asno, en hebreo Jamor (חמור), y la contraparte de esta fuerza, o sea aquellos que pueden contrarrestarla, son precisamente los justos, los Tzadikim (צדיקים). Cuando calculamos la guematria de Jamor (חמור) vemos que es 254. Si hacemos lo mismo con la de Tzadikim (צדיקים), descubrimos que se trata del mismo número. Por eso los Tzadikim (צדיקים) son el antídoto del Asno, Jamor (חמור).

ח = 8

מ = 40

ו =  6

ר = 200

————

254

צ = 90

ד = 4

י = 10

ק = 100

י = 10

ם = 40

————

254

 

Cuando Bilam hablaba con su asno, éste no le hacía caso y tenía que pegarle. El brujo malvado estaba sometido a la Mala Inclinación, representada por el asno y la pluralidad de dioses. Cuando el Justo, el Tzadik, habla con Dios, Dios atiende a sus peticiones.

JULI PERADEJORDI

EL MISTERIO DEL TABERNÁCULO

Imagen relacionada

La parashah de Beaalotjah nos presenta un tema harto interesante, el del Mishkan (משכן), el Tabernáculo, palabra en la que encontramos la raíz de Shekinah, la presencia divina. ¿Qué tienen que ver el uno con la otra? Veamos algunas reflexiones acerca de este misterio.

 

 

Leemos en Proverbios (VI-23):

כי נר מצוה, ותורה אור

“Porque una vela es una mitzvá y la Torah es luz”.

 

¿A qué vela nos referimos? ¿De qué luz estamos hablando?

Cuando calculamos la guematria Shemi o completa de Ner (נר), “vela” vemos que es 616 y coincide con la guematria de haTorah (התורה), “la Torah”. Estamos, pues refiriéndonos a algo simbolizado por una vela capaz de albergar a la Torah.

 

נ = 106

ר = 510

———

616

 

ה = 5

ת = 400

ו = 6

ר = 200

ה = 5

———–

616

 

Y cuando decimos que la Torah es luz, ¿a qué luz nos estamos refiriendo? A la más maravillosa de las luces, la luz de la Shekinah.

Así como la llama precisa de la vela para apoyarse y darnos su luz, la Shekinah también necesita de un punto de apoyo, un lugar donde morar. De él nos habla la parashah de Beaalotjah, (Números IX-15):

 

וביום, הקים את-המשכן, כסה הענן את-המשכן, לאהל העדת; ובערב יהיה על-המשכן, כמראה-אש-עד-בקר

“El día en que fue erigido el Tabernáculo, la nube cubrió el Tabernáculo para recubrir el Testimonio y al anochecer hubo sobre el Tabernáculo como una apariencia de fuego hasta la mañana”.

 

El Zohar (II-241a) señala que se habla de tres tabernáculos ya que la palabra “tabernáculo” aparece tres veces y se pregunta porque se utiliza la palabra “Tabernáculo”, Mishkan (משכן) y no la palabra “casa”:

ואמאי משכנא ולא בית

“por qué «Tabernáculo» y no «Casa»?”

 

Porque para que morara la Shekinah bastaba con construirle una casa, prosigue el Zohar apoyándose en Isaías (LXVI-1):

 

אי-זה בית אשר תבנו-לי, ואי-זה מקום מנוחתי

“¿Cuál es la casa que me habréis de edificar, y cuál el Lugar de mi reposo?”

 

Y va a ser el mismo Zohar, unas líneas más adelante, quien nos disipará la duda enseñándonos que:

 

איזה בית אשר תבנו לי, דא בנין בית מקדשא

“«¿Cuál es la Casa que me habréis de edificar?» se refiere a la casa del tabernáculo”.

 

Finalmente, si nos fijamos en el texto arameo del Zohar nos encontraremos con la palabra Mishkana (מקדשא), “tabernáculo” cuya guematria es 411:

מ = 40

ש = 300

כ = 20

נ = 50

א = 1

————

411

 

Si a la guematria de Shekinah (שכינה), 385, le sumamos la guematria del Tetragrama (יהוה), 26, obtenemos 411, la guemtaria de Mishkana (מקדשא), “tabernáculo”.

 

ש = 300

כ = 20

י = 50

נ = 50

ה = 1

————-

385

 

י = 10

ה = 5

ו = 6

ה = 5

———-

26

385 + 26 = 411

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

ENCONTRAR EL CAMINO

El hombre es un extraño prisionero, cautivo de sí mismo, rehén de su ignorancia. Tiene a su disposición la llave de su celda y lleva puesto el plano para salir de la cárcel, pero en sus tinieblas o su pereza metafísica parece que no lo sabe.

 

 

En lo que se refiere a la llave; Mafteaj (מפתח), sabemos que la guematria de esta palabra es 528, un número muy revelador ya que es el número secreto o triangular del 32, que se escribe Lev (לב), o sea “corazón”. Esto nos sugiere quizá dónde se halla muestra prisión… Cierto sabio declaró una vez, a propósito de la llave, que los seres humanos somos como prisioneros que están sentados sobre la llave de su prisión. A buen entendedor…

מ = 40

פ = 80

ת = 400

ח = 8

————–

528

1+2+3+4+5+6+7+8+9+10+11+12+13+14+15+16+17+18+19+20+21+22+23+24+25+26+27+28+29+30+31+32 = 528

 

En lo que atañe al mapa, recurriremos al famoso diccionario etimológico de don Roque Barcia. “Mapa”, según Barcia, es una palabra de origen cartaginés que equivale al latín mantile, “mantel”, pero en realidad (la asociación es nuestra, no de Barcia) “mandil”.

El mandil, tan rico en simbolismo, no es una especie de bata de cocina para no mancharse. Eso es lo que ve el profano. El mandil es un mapa del camino a recorrer, un plano para la construcción del templo. En la misma forma del mandil, donde apreciamos la piedra cuadrada sobrepujada por la piedra triangular, ya podemos ver una prefiguración del templo. Los puntos que contamos en él, concretamente 26, aluden al Tetragrama, el Nombre de Diso.

Todas estas cuestiones entroncan con un tema apasionante, sobre todo desde el punto de vista simbólico y sagrado: la arquitectura, en hebreo Adrijalut (אדריכלות), de Adrijal (אדריכל), “arquitecto”. Pero a veces olvidamos que el nombre antiguo de la arquitectura era Torat haBonim, la Torah de los constructores. La arquitectura es una Torah, es Torah.

Cuando calculamos la guematria de Adrijal (אדריכל) “arquitecto”, obtenemos un número sumamente revelador, 265. ¿Qué tiene que ver 265 con la Torah? El Zohar (Tikuné haZohar, cap. 13), nos enseña que en los cinco libros de la Torah hay cincuenta y tres parashiot, en correspondencia con la palabra Gan (גן), “jardín”, guematria 53.

Cuando multiplicamos 53 por 5 obtenemos 265.

Curiosamente este número también es la guematria de Mitzraji (מזרחי), “oriental”, de una raíz que significa “orientarse”, “encontrar el camino”.

מ = 40

ז = 7

ר = 200

ח = 8

י = 10

————

265

 

Pero lo más curioso ocurre cuando dividimos Adrijalut (אדריכלות) en dos palabras: Derej (דרך), “camino” y Eilut (אילות), “fuerza”, “poder”. La arquitectura, la sagrada obviamente, es un camino hacia esa fuerza, ese poder que está dentro de nosotros. Por eso conviene “orientarse”, conviene “reconstruirse”.

 

 

 

JULI PERADEJORDI

 

EL SECRETO DEL TETRAGRAMA

Resultado de imagen de SECRET TETRAGRAM

Una de las contradicciones más famosas que nos encontramos en la Torah tiene que ver con la suma de los hombres capaces de guerrear que nos encontramos en la parashah de Bamidbar y la misma suma que también aparece en la parashah de Pinjás. Hay una pequeña diferencia que pasamos a comentar a la luz de la guematria.

 

Veamos Números (I-44 a I-46):

אלה הפקדים אשר פקד משה ואהרן, ונשיאי ישראל-שנים עשר, איש:  איש-אחד לבית-אבתיו, היו.

ויהיו כל-פקודי בני-ישראל, לבית אבתם, מבן עשרים שנה ומעלה, כל-יצא צבא בישראל.

ויהיו, כל-הפקדים-שש-מאות אלף, ושלשת אלפים; וחמש מאות, וחמשים.

“Estos son los cómputos que Moshé (Moisés), Aarón y los líderes de Israel contaron: doce hombres, un hombre por su casa paterna, estos fueron todos los cómputos de los Hijos de Israel, según sus casas paternas, a partir de veinte años en adelante, todos los que salen a la legión de Israel. El total de sus cómputos fue seiscientos tres mil, quinientos cincuenta”.

 

En la parashah de Pinjás, concretamente en Números XXVI-51 aparece otra cifra:

אלה, פקודי בני ישראל-שש-מאות אלף, ואלף; שבע מאות, ושלשים.

“Estos son los cómputos de los hijos de Israel: seiscientos un mil setecientos treinta”.

 

¿Por qué?

La respuesta más obvia es que entre un recuento y otro había pasado un cierto tiempo durante el cual pudo aumentar el número de jóvenes en edad de combatir.  Es el pshat, la explicación literal y sencilla.

Sin embargo los sabios nos señalan que la diferencia entre 603.550 y   601.730 es exactamente 1820. ¿Qué nos enseña este número? Nada más y nada menos que el secreto del Tetragrama (יהוה). Los cabalistas sostienen que este nombre aparece 1820 veces en los cinco libros de Moisés.

Según los sabios corresponde a multiplicar 26, el valor numérico del Tetragrama (יהוה) por 70, el valor numérico de Sod (סוד), “secreto”.

י = 10

ה = 5

ו = 6

ה = 5

———–

26

ס = 60

ו = 6

ד = 4

———–

70

 

JULI PERADEJORDI

PAZ EN LA TIERRA Y SUFRIMIENTOS DE AMOR

¿Qué es la paz en la tierra? ¿Es posible la paz en la tierra? Si nos fijamos en la historia, la respuesta es obviamente no, o, al menos no en toda la tierra, para todo el mundo y al mismo tiempo. ¿Puede referirse la expresión “paz en la tierra” a otra cosa?

 

Vayamos al principio de la parashah Bejukotai, a Levítico (XXVI-3):

 

אם-בחקתי, תלכו; ואת-מצו‍תי תשמרו, ועשיתם אתם

“Si siguiereis Mis decretos y observareis Mis preceptos y los realizareis…”.

 

 

Y Levítico (XXVI-6)

ונתתי שלום בארץ, ושכבתם ואין מחריד

“procuraré paz en la tierra, y os acostaréis sin que nada os asuste”.

 

Es obvio que la mayoría de nosotros no vivimos en paz y padecemos todo tipo de problemas y sufrimientos, y a veces estos no nos dejan dormir. También es obvio que la mayoría de estos problemas nos los buscamos nosotros mismos; pero, ¿qué ocurre cuando no somos los responsables directos de estos sufrimientos?

El Talmud nos enseña que cuando alguien tiene sufrimientos (Isurim) “ha de examinar cuidadosamente si su actuar está de acuerdo con la Torah o si está descuidando su estudio”. Si considera que no es su caso, podría ser que lo que le hace sufrir sean Isurim Shel Ahavah (יסורים של אהבה) “sufrimientos de amor”, una expresión que aparece a menudo en el Talmud (Berajoth 5 a y 5 b).

El origen de todo esto se halla en Proverbios (III- 12):

כי את אשר יאהב יהוה יוכיח;
וכאב, את-בן ירצה

“porque el Eterno castiga al que ama y quiere, como el padre al hijo”.

 

El verbo que se suele traducir como “castiga” es Iakaj (יכח), que también significa “corrige” e incluso “discute”. Esto os permite ver la adversidad no como un castigo, sino como una oportunidad de autosuperación, de corregirnos. El sufrimiento es un mensaje, es un paso previo a la paz.

Para los sabios la “paz en la tierra” aludiría a la “Gracia de la Torah”, Hen Torah (חן תורה). Es un estado en el que ha desaparecido el sufrimiento y podemos gozar de la gracia divina. Cuando calculamos la guematria de esta expresión, descubrimos que es 669, o sea la misma que la de Shalom baEretz (שלום בארץ), “paz en la tierra”.

חן = 58

תורה = 611

—————

669

שלום  = 376

בארץ = 293

————–

669

 

¿Cómo se alcanza esta “paz en la tierra? De nuevo recurriremos a la guematria, esta vez la de Isurim Shel Ahavah (יסורים של אהבה) “sufrimientos de amor”.

יסורים = 326

של = 330

אהבה = 13

—————-

669

 

Todos tenemos problemas, todos sufrimos. Es importante que aprendamos a distinguir qué problemas y sufrimientos son el resultado de nuestros comportamientos errados y cuáles son correcciones que nos manda el cielo. Todo lo que nos ocurre en un mensaje para nuestra alma que le indica qué camino ha de seguir para acercarse a la perfección. Y esa perfección se llama “paz en la tierra”.

 

JULI PERADEJORDI