LLETRAFERIT

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La procedencia del término “lletraferit”, que en castellano se acostumbra a traducir como ser “muy leído”, es incierta y se

suele adjudicar a Michel de Montaigne, autor bordelés del siglo XVI, que habla de “lettre-férus”, pero sin duda alguna su

origen es más antiguo y realmente sorprendente.

 

 

Coromines, en su Diccionari etimològic i complementari de la llengua catalana, sostiene que Lletraferit “ja devia estar en ús en el segle XVI, i no sols en terres occitanes”. Sin duda estaba aludiendo a Montaigne.

Michel de Montaigne, de ascendencia judía, escribía que:

 

“Mon vulgaire périgourdin appelle plaisamment Lettreferits ces savanteaux, comme si vous disiez lettre-férus, auxquels les lettres ont donné un coup de marteau, comme on dit”.

 

El adjetivo féru, procede del verbo férir, “herir”, con lo cual el “lettre-féru” o el “lletraferit” sería alguien que ha sido herido por una letra. ¿A qué letra nos estamos refiriendo? Obviamente no a una letra profana, sino a una letra sagrada.

La clave nos la va a proporcionar un refrán catalán que encontramos en la Paremiología catalana comparada de Sebastià Farnés i Badó, que dice que “la lletra amb sang entra”. Este mismo refrán lo hallaremos en boca de la duquesa diciéndole a Sancho Panza que “la letra con sangre entra” (Quijote, 2ª Parte cap. XXXVI).

Los lettre-férus, en la edad media, eran los que sabían leer, o sea los judíos, y eran lettre-férus a causa de una herida muy concreta: la de la circuncisión, la letra Iod.

El Zohar (I-56 a) nos explica que esta letra corresponde al pacto que transgredió Adán y que provocó que el Nombre de Dios se escindiera, algo que remediaría Abraham, el primer circunciso de la historia. En este mismo libro (I-95 a) se nos explica que, después de la circuncisión, los circuncisos “se separan de las coronas inferiores” y:

 

“entran bajo las alas de la Presencia Divina, y se revela en ellos la letra Iod, la señal del pacto completa”.

 

Y más adelante (I-95 b) podemos leer:

 

“Circuncídate y complétate con la inscripción de la Iod

 

 

En otro volumen del Zohar (I-214 b) leemos:

 

“Vino Abraham, amó al Santo, Bendito Sea, y éste le dijo: a través de ti se completará el Nombre, y se circuncidó y se completó el Nombre a través de la letra Iod que se encuentra en el pacto de la circuncisión”.

 

También en el Zohar (III-215 b) podemos leer:

 

“Ven y ve: el secreto de la alianza santa es la letra Iod”.

 

Ésta es la letra sagrada que entra con sangre y que “hiere” con una herida sagrada. No olvidemos que en griego Hyeros (ἱερός) significa “sagrado” y que la letra Iod es la inicial del Nombre de Dios. Por otra parte, la palabra hebrea Jaburah (חבורה) significa indistintamente “herida” o “grupo de compañeros”, en alusión a los cabalistas, los verdaderos lletraferits.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

 

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FILAR PRIM

Después de pasar unos días de Pesaj comiendo pan sin levadura en recuerdo de la apresurada salida de Egipto, se

imponen unas reflexiones a propósito del Jametz (חמץ), la levadura. En el Zohar (Raia Mehemna) el Jametz (חמץ) se

asocia con la Mala Inclinación.

Sostenía Louis Cattiaux que “Hay dos maneras de salirse de toda cosa, o bien por arriba o bien por abajo. Quien sale del mundo por arriba es santo y salvado. Quien sale por abajo está loco y condenado”.

Que el Jametz (חמץ) es la Mala Inclinación, la idolatría o Samael, lo sabemos por el Zohar (II-182 a). Curiosamente el antagonista de este Jametz (חמץ) lo conforman las mismas letras, escritas en orden inverso: Tzemaj (צמח), palabra que literalmente significa “brote” y que se aplica al Mesías. La guematria de ambas palabras es la misma, 138.

La palabra Jametz (חמץ), “levadura”, “fermento” puede deconstruirse como Jam (חם) Tzadi (צ). Jam (חם) significa “calor”, “caliente” y la letra Tzadi (צ) es la inicial de Tzadik (צדיק), “Justo”. De este modo podríamos decir que el Jametz (חמץ) es lo que “calienta” al justo, que como es sabido corresponde a la sefirah de Iesod, ya que como sabemos por Proverbios (X-25):

וצדיק, יסוד עולם

VeTzadik Iesod Olam”.

“El Justo es el fundamento del mundo”.

Jametz (חמץ), “levadura”, también puede ser deconstruido como Jam Etz (חם עץ), “árbol caliente”. ¿A qué árbol nos estamos refiriendo?

Como escribe el cabalista Ione Szalay:

“Iesod contiene todo el árbol de la vida”.

 

Justo y árbol son lo mismo. Al margen de consideraciones espirituales y cabalísticas, lo cierto es que consumir Jametz (חמץ), levadura, hincha, engorda al que lo come y mucha gente pierde unos cuantos kilos y se deshincha sorprendentemente después de Pesaj. Todo esto puede relacionarse con la vieja idea de que para entrar en el reino de los cielos hay que estar delgado.

En el momento del paso final, del verdadero Pesaj, no podremos llevarnos ni todos los kilos de más, ni tampoco nuestras preciadas pertenencias. En el tratado talmúdico de Baba Mezia (38b), podemos encontrar una discusión entre rabinos a propósito de la transmisión de bienes y pertenencias, donde uno interpela al otro diciéndole:

?דלמא מפומבדיתא את, דמעיילין פילא בקופא דמחטא

¿Acaso eres de Pumbedita, donde un elefante pasa por el ojo de una aguja?

 

Que un elefante pase por el ojo de una aguja es, ciertamente, tan improbable como que un gordo (o un rico, pues simbólicamente es lo mismo), entre en el reino de los cielos. ¿Por qué? A causa del Jametz (חמץ). Los cabalistas (notablemente Moisés Cordovero en su Palmera de Deborah) nos han descrito a la letra He (ה) como las dos posibilidades que le esperan al hombre en el momento del paso difícil. Puede dirigirse hacia abajo, hacia el Gehenom, los infiernos, por una puerta ancha y accesible. O puede encaramarse y escurrirse por la puerta estrecha que se encuentra arriba a la izquierda, y acceder al reino de los cielos. Pero si está muy gordo, si está muy cargado, no logrará ni llegar hasta ella ni mucho menos pasar por ella.

 

La guematria de Jametz (חמץ) es 138, un número estrechamente relacionado con el simbolismo de la puerta. Jaim Moshé Luzzatto habla precisamente de Kalaj Pishkei Jojmah, 138 puertas de la sabiduría.

ח = 8

מ = 40

ץ = 90

———

138

 

Pumbedita (פומבדיתא) era una ciudad caldea a orillas del Éufrates y se decía que su gente era muy sutil en las interpretaciones de la Torah, o sea que dominaban a Torah Oral, la Torah SheBealPeh (תורה שבעל פה), la “Torah en a boca”. Pum (פומ), en arameo, significa “boca”, “orificio”. Por otra parte, la palabra aramea Pili (פילי) significa “puerta”, pero se relaciona con Pil (פיל), en hebreo “elefante”. Señalemos la semejanza de Pil (פיל) con Fil, en francés “hilo”. Así no sería un elefante sino un hilo el que pasa por el ojo de una aguja, en fin, un ingenioso juego de palabras. Esta etimología podría parecer un poco fantasiosa, pero no deja de ser curioso que el más genial de los etimologistas, Isidoro de Sevilla, sostuviera que filum, en latín “hilo” deriva de pilum, en latín “pelo”. Al fin y al cabo, Pe (פ) y Fe (פ) son intercambiables.

En otro tratado talmúdico, Eruvin (119b-120a) podemos leer:

“Los corazones de los primeros sabios eran tan grandes como el pórtico del Templo. Los de los sabios que vinieron después fueron tan grandes como las puertas del Templo. Pero nuestros corazones son tan pequeños como el ojo de aguja”.

 

De este modo los sabios talmúdicos nos están revelando algo tan sorprendente como que la puerta estrecha o el ojo de la aguja no son sino el corazón, y para pasar por él hay que ser sutil como los sabios de Pumbedita, que sabían filar prim, hilar fino.

 

JULI PERADEJORDI

 

ABRIR LA MANO

Nos enseña el Talmud que el hombre llega a este mundo con las manos vacías y que se va de este mundo con las manos

vacías. Sin embargo, hay una sutil diferencia en la que mucha gente no ha reparado: cuando nacemos lo hacemos

ciertamente con las manos vacías, pero cerradas, como si intentáramos retener algo. Cuando morimos lo hacemos con las

manos abiertas.

 

 

Cuando llega a este mundo el bebé suele tener los puños cerrados como si intentara traerse algo del otro mundo. Algunos sabios han aventurado que podría tratarse de la luz, otros de la Torah y otros de un regalo para agradecer a sus padres que lo hayan traído a este mundo. Es difícil saberlo…

Ante tantos libros de autoayuda que nos exhortan a creer en nosotros mismos, el Talmud parece propone nos exactamente lo contrario cuando nos dice:

אל תאמן בעצמך עד יום מותך

“No creas en ti mismo hasta el día en que mueras” (Mishnah, Masejet Avoth 2:4).

 

Vamos a centrarnos en estas dos últimas palabras, “el día en que mueras”, en hebreo Iom Moteja (יום מותך). Si calculamos su guematria, vemos que es 522:

יום = 56

מותך = 466

————–

522

 

Curiosamente este número también es la guematria de Pataj Iad (פתח ידך), “abre la mano”:

פתח = 488

ידך = 34

—————-

522

¿Por qué esta coincidencia? Probablemente porque el día en que abandonemos este mundo tendremos que abrir las manos para dejarlo todo. Entonces, con las manos abierta, sí podremos creer en nosotros mismos.

 

JULI PERADEJORDI

 

PESAJ, LA FIESTA DE LA VICTORIA

Pesach in Russia 1850

La festividad de Pesaj representa la victoria del pueblo de Israel sobre sus esclavizadores, los egipcios, y particularmente

sobre el Faraón, encarnación de la Mala Inclinación. Sin embargo, podemos ver un paralelismo oculto entre la noche de

Pesaj y la noche que Jacob pasó luchando con el ángel. Veamos cómo podemos llegar a todo esto por medio de la

guematria.

 

 

El libro de Génesis (XXVIII 10 a 19) nos describe la lucha que mantuvo Jacob con el ángel, y los sabios cabalistas nos descubren que se trata de la lucha contra la Mala Inclinación, y que después de vencerla Jacob pasa a llamarse Israel. Esta victoria queda reflejada en el número 729, que es la suma de la guematria de Jacob y la de Israel:

 

יעקב = 182

ישראל = 541

—————

729

 

Jacob ha vencido a la Mala Inclinación, al Satán, realizando lo que se conoce como Kera Satan (קרע שטן), “destruir al Satán”. La guematria de esta expresión es de nuevo 729.

 

קרע = 370

שטן = 359

————–

729

 

La salida de Egipto representa la salida de este bajo mundo para entrar en la eternidad. Es la salid de la noche, que según nos enseña el Zohar representa a este mundo, para entrar en el día, que representa al mundo venidero. Ésta es la verdadera victoria. En hebreo se utiliza la misma palabra para “victoria” que para “eternidad”: Netzaj (נצח).

Cuando calculamos la guematria de esta palabra vemos que es 148, o sea la misma que la de Pesaj (פסח):

 

נ = 50

צ = 90

ח = 8

———

148

פ = 80

ס = 60

ח = 8

———-

148

 

Egipto fue una verdadera prisión para el pueblo de Israel. Una manera de decir “prisión” en hebreo es Beit Asurim (בית אסורים), “casa de grilletes”. La guematria de esta expresión es, de nuevo, 729:

 

בית = 412

אסורים = 317

—————-

729

 

Afirman los cabalistas que tres mitzvot son obligatorias en Pesaj: Pesaj (פסח), Matzah (מצה) y Maror (מרור). Si sumamos las guematrias de estas tres palabras obtenemos:

 

פסח = 148

מצה = 135

מרור = 446

—————

729

 

Realizando estas mitzvot se obtiene el Kera Satan (קרע שטן), “destruir al Satán”, cuya guematria es, como ya vimos, 729.

 

 

Un conocido pasaje del Talmud (Shabbat 87 a) nos explica que:

 

“Moisés rompió las tablas”. ¿Cómo supo que debía hacer esto? Él razonó así: si la Torah dice a propósito del sacrificio de Pesaj, que es sólo una de las 613 mitzvot, “Ningún hijo de un extranjero puede comer de él” (Éxodo XII-43), entonces ciertamente estas tablas, que abarcan toda la Torah, no pueden estar en manos de los israelitas cuando hay extranjeros entre ellos. “Extranjeros” se refiere a los israelitas que adoraban al becerro de oro”.

 

El sacrifico de Pesaj es, pues únicamente una de las 613 mitzvot, pero como dicen los sabios en cada mitzvah están contenidas las 613. Quizá por esto la guematria Shemi o completa de Pesaj es precisamente 613:

פ = 85

ס = 120

ח = 408

———–

613

JULI PERADEJORDI

 

LA FUERZA MÁGICA DE LA PALABRA

L'Uomo Albero

“El hombre árbol” de Massimiliano Frezzato (Ediciones Obelisco, 2019)

 

Se dice que a raíz de la caída el hombre fue desposeído de la fuerza de la palabra,

una fuerza mágica que hacía que sus

deseos devinieran realidad. Adán “creaba” cosas con sólo decirlas,

mientras que nosotros hemos de trabajar duro para

conseguir migajas. ¿Por qué?

 

Sostenía Louis Cattiaux que “las palabras dicen la cosa, pero la cosa no es dicha por las palabras”. Tras esta aparente contradicción se encuentra una alusión al misterio de la Palabra, en hebreo Dabar (דבר) y de la cosa, en hebreo también Dabar (דבר). La guematria de esta palabra, 206, coincide con la de Itzum (עצום), “esencia”, “substancia”.

 

ד = 4

ב = 2

ר = 200

———–

206

 

ע = 70

צ = 90

ו = 6

ם = 40

———–

206

 

No deja de ser curioso que 206 sea también la guematria de Vehaiah KeEtz (והיה כעץ), “y será como árbol”, expresión que aparece al principio de los Salmos (I-3) dado que Itzum (עצום), “esencia”, procede precisamente de Etz (עץ), “árbol”.

Nos encontramos en el Talmud (Berajoth 58 a) con la historia de un saduceo que intenta poner a prueba a Rabbí Sheshet, que era ciego. ¿Qué hizo este rabino?:

 

“Lo miró y (el saduceo) se convirtió en un montón de huesos”.

 

Lo primero que sorprende de este texto es que un rabino que es ciego pueda mirar a alguien y además fulminarlo con la mirada. El hecho de que sea ciego sin duda nos está enseñando que la mirada con la que Rabbí Sheshet fulminó al saduceo no era la mirada física, exterior, de los ojos exteriores, sino otro tipo de mirada.

El sabio rabino Jaim Vital, en sus Shaarei Kedushah (cap. IV), nos ha dejado un lúcido comentario a este pasaje del Talmud. Dice así:

 

“Has de saber que debido a que los Tzadikim se aferran a la realidad de Arriba, todo lo que piensan o contemplan sucede, sea bueno o malo. Esto es lo que los sabios querían decir cuando escribieron: “Lo miró y (el saduceo) se convirtió en un montón de huesos”.

 

También de estas palabras podemos extraer una importante conclusión: para aquel que está unido a su raíz, a su esencia, aquel que “se aferra a la realidad de Arriba”, no hay diferencia entre sus deseos y lo que le sucede. Posee el don de la Palabra. Por esta razón a medida que nos vamos acercando a nuestra esencia debemos cuidar más lo que pensamos, lo que deseamos y lo que decimos. ¡Hay más probabilidades de que se cumpla!

 

 

JULI PERADEJORDI

 

BORRAR EL EGOÍSMO

Probablemente toda la Torah esté hablándole del alma al alma de un modo encubierto, a fin de avivar el recuerdo.

Pero hay un libro en el que esto es particularmente evidente: el libro de Jonás.

 

Para situarnos, echemos un vistazo al nombre de Jonás, Ionah (יונה), palabra compuesta por la letras Iod, Vav, Nun y He. Lo sabios ya han señalado que comparte tres letras con el Tetragrama y que su guematria reducida, 17, es la misma.

Si tomamos las tres primeras letras y en vez de la Nun (נ) colocamos la Nun Sofit (ן), obligatoria al final de una palabra, tenemos lo siguiente:

 

יון

 

Gráficamente podemos ver una letra Iod (י) que está cayendo o alargándose. ¿Dónde caerá? En la letra He (ה), cuya guematria es 5 y representa a los cinco sentidos, o sea el cuerpo. La guematria de Iod, Vav, Nun es 10 + 6 + 50 = 66.

Como nos enseña el sabio Gaón de Vilna, en la historia de Jonás este curioso personaje representa al alma, Neshamah, que se encarna en este mundo. El tema central del libro serían las reencarnaciones, Gilgulim, del hebreo Galgal (גלגל), “rueda”, guematria 66:

 

ג = 3

ל = 30

ג = 3

ל = 30

———

66

 

También e Zohar (II-199 a) nos enseña que:

 

“Jonás, que bajó a un barco, Aniah: se refiere al alma de la persona…”.

 

Dios envía a Jonás a Nínive a cumplir una misión, pero éste hace caso omiso al mandato divino. Esta desobediencia presenta una cierta semejanza con el pecado de Adán y Eva, que tampoco obedecieron al mandato de Dios. En vez de hacerle caso a Dios, Jonás se dirige a Iafo (יפו), la actual Jaifa, palabra que significa “hermoso”, “de aspecto agradable”. En ambos casos nos hallamos ante una caída, y ante la aparición del egoísmo, que es la separación de la consciencia del hombre de la consciencia de Dios.

Veamos qué nos dice el libro del Génesis (III-6) a propósito de Eva:

תרא האשה כי טוב העץ למאכל וכי תאוה-הוא לעינים

“Vio la mujer que el árbol era bueno para comer y agradable a la vista”.

 

Aniah (אניה), “barco”, significa también “lloro”, “tristeza”. La guematria de esta palabra es de nuevo 66:

א = 1

נ = 50

י = 10

ה = 5

————

66

 

Pero el plural Aniot (אניות) significa precisamente “egoísmo”. El recuerdo de Amalek, que según la Torah hemos de borrar (Deuteronomio XXV-19), es en hebreo Tzejer Amalek (זכר עמלק). Su guematria es 467:

זכר = 227

עמלק = 240

————–

467

 

La guematria de Aniot (אניות) “egoísmo” también es 467:

 

א = 1

נ = 50

י = 10

ו = 6

ת = 400

————-

467

 

Con esto vemos que borrar el recuerdo de Amalek es la misión para la cual el alma se encarna en este bajo mundo y que se trata de lo mismo que borrar el egoísmo.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

LA MESA, EL TEMPLO

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El Talmud nos enseña que “Cuando existía el Templo, el altar expiaba por Israel; ahora es la mesa del hombre la que expía

por él”. ¿Cómo va a sustituir una comida, aunque sea la de Shabbat, a los trabajos de expiación que tenían lugar en el

Templo? ¿Realmente estamos entendiendo de qué se nos está hablando?

 

 

Acudamos al Talmud, en el tratado de Berajoth (55 a):

 

“Comienza con “altar” y termina con “mesa”. Los rabbís Iojanán y Eleazar dijeron los dos: “Cuando existía el Templo, el altar expiaba por Israel; ahora es la mesa del hombre la que expía por él”.

 

Leemos en Ezequiel (XLI-42):

La altura del altar de madera era de tres codos … “

 

y más delante:

“Ésta es la mesa que está delante del Eterno”.

 

Los comentaristas tradicionales asocian el concepto de “la mesa” con la mesa de Shabbat. Sin embargo, a la luz de la guematria, quisiéramos aventurar otra interpretación. Cuando se habla de “la mesa” se está aludiendo a la mesa de Shabbat, ciertamente, pero también a la mesa de estudio, y sería el estudio (acompañado de bendiciones y oración) el que vendría a sustituir a los sacrificios que se hacían en el templo. Un ejemplo bien conocido de esta sustitución lo tenemos en el Pitum haKetoret, la lectura de la sección del incienso. El Zohar (II-218 b), por ejemplo, nos dice que:

 

“… este asunto es un pacto ante el Santo, bendito sea, pues todo el que observa y lee todos los días la composición del incienso, se salva de todo lo malo, y de las brujerías del mundo, de todas las malas afecciones, de los malos pensamientos, del mal juicio y de la mortandad. Y no es dañado durante todo ese día pues el Sitra Ajra, el Otro Lado, no puede ejercer dominio sobre él”.

 

Cuando calculamos la guematria de Pitum haKetoret (פטום הקטורת), obtenemos 855. Si le añadimos 1 por el Kollel, obtenemos 856, la guematria de Beit Mikdash (בית מקדש), templo:

 

פטום = 135

הקטורת = 720

——————–

855

 

בית = 412

מקדש = 444

——————–

856

 

Por otra parte, la guematria de Shuljan (שלחן), “mesa” es 388 como la de Japash (חפש), “buscar”, “investigar”.

 

ש = 300

ל = 30

ח = 8

ן = 50

————–

388

 

ח = 8

פ = 80

ש = 300

—————

388

 

La mesa, pues, no es únicamente el lugar donde se come, es también, y sobre todo, el lugar donde se estudia, donde se busca. Por otra parte, la guematria Shemi o completa de Shuljan (שלחן), “mesa” es 958:

ש = 360

ל = 74

ח = 418

ן = 1060

———–

958

 

Se trata de la guematria de Beit Midrash (בית מדרש), “casa de estudio” y de beSefer haTorah (בספר התורה), “en el libro de la Torah”.

 

בית = 412

מדרש = 544

——————

958

 

בספר = 342

התורה = 616

——————

958

 

JULI PERADEJORDI

AL ENEMIGO NI AGUA

Afirma el dicho popular que “al enemigo ni agua”, pero este modo de actuar, a pesar de estar tomado de Proverbios

(XXV-21) como veremos a continuación, está totalmente en contradicción con las enseñanzas de la Torah.

 

 

Shnajá (שנאך), “tu enemigo”, procede del verbo Shané (שנא), “odiar”, “detestar”, “ser enemigo”. Su guematria es 371 y coincide con la de Shmol (שמול), “izquierda”:

 

ש = 300

נ = 50

א = 1

ך = 20

———–

371

ש = 300

צ = 90

ו = 6

ל = 30

———–

371

 

Leemos en el libro de Proverbios (XXV-21):

ים-רעב שנאך, האכלהו לחם; ואם-צמא, השקהו מים

“Si el tu enemigo tuviere hambre, dale de comer pan; y si tuviere sed,

dale de beber agua”.

 

El enemigo que, como hemos deducido de su guematria, corresponde a la izquierda puede ser visto como un obstáculo, etimológicamente “algo que está delante”, algo que no nos permite avanzar. Para los cabalistas se asocia con el rigor, la ira, y con el nombre de Dios Elohim. El enemigo es, pues, el dios enfadado que está en nuestro interior y que en su prisión padece hambre y sed. El pan, nos explica el Zohar,  es la Torah escrita, y el agua la Torah oral, que viene a esclarecer y ablandar a la Torah escrita. De este modo la Torah se transforma en un Sam Jaim (סם חיים), un elixir de vida.

Cuando calculamos la etimología de Sam Jaim (סם חיים), vemos que es 168, o sea la suma de la guematria de Lejem (לחם), “pan” y Maim (מים), “agua.

 

סם = 100

חיים = 68

————

168

 

לחם = 78

מים = 90

————

168

 

JULI PERADEJORDI

 

CON EL LIRIO EN LAS MANOS

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Los alquimistas tenían una especie de fórmula arquetípica que podemos aplicar a casi todo: Solve et coagula. Esta idea se

encuentra también en el Talmud. En el libro del Cantar de los cantares tenemos ejemplos maravillosos de ella. Vamos a ver

uno de ellos aclarado por los sabios del Talmud y por la guematria.

 

Leemos en el Cantar de los Cantares (V-13):

שפתותיו, שושנים-נטפות, מור עבר

“Sus labios son lirios, que gotean mirra liquida”.

Podemos hacer, siguiendo las enseñanzas de los sabios, un juego de palabras entre Shoshanim (שושנים), “lirios” y Sheshonim (ששונים), “aquellos que estudian”. ¿Por qué? El  alumno que realmente desea aprender se ha de parecer a un lirio, ha de ir “con el lirio en la mano”, expresión que significa comportarse sin dobleces, con honestidad, con limpieza, con candidez.

Un alquimista contemporáneo, Louis Cattiaux, sostenía que:

“Hay que embeber y disolver antes de secar y cocer, ya que el que empieza por cocer fija la mugre del pecado en vez de eliminarla”.

 

La guematria de Shoshanim (שושנים), “lirios”, es la misma que la de Sheshonim (ששונים), “aquellos que estudian”, 706:

ש = 300

ו = 6

ש = 300

נ = 50

י = 10

ם = 40

————

706

ש = 300

ש = 300

ו = 6

נ = 50

י = 10

ם = 40

————-

706

En hebreo, la expresión “mirra líquida” aparece como mor over (מור עבר), que literalmente quiere decir, “amargura líquida”. Su guematria, 518, coincide curiosamente con la de Jiej (חיך), “sonreír”.

 

מור = 246

עבר = 272

————-

518

ח = 8

י = 1

ך = 1

——-

518

Los sabios del Talmud (Tratado de Shabbat 30 a) nos enseñan que los labios de aquellos que estudian Torah, deben de despedir la amargura del temor. Para iniciar el estudio hay que abandonar el temor y la amargura, y abrirse a la dulzura de la Torah.

También nos enseñan que:

“Alguien que estudia Torah debe de sentir alegría antes de empezar a enseñar una Halajah, pero el alumno debe de escuchar a su maestro con temor y reverencia”.

 

Raba, sabio donde los haya, es un buen ejemplo de esto: antes de empezar a enseñar a sus estudiantes, contaba un chiste y todos sus alumnos reían. Después se sentaba con temor y comenzaba a enseñar. Sus alumnos lo recibían con una sonrisa, con un lirio en la mano.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

ANI Y ANOJI

En el libro del Génesis (XXIV-34) Eliezer pronuncia unas palabras que quizá no vengan a cuento en el contexto, pero que

desde el punto de vista de la guematria nos van a descubrir algo tan importante como que lo mejor que hay en este

mundo es la sabiduría.

´

 

El texto de Génesis (XXIV-34) dice así:

עבד אברהם, אנכי

“Yo soy el siervo de Abraham”.

 

Después de pronunciar estas palabras, Eliezer se pone a enumerar las numerosas riquezas con las que el Eterno ha bendecido a su amo. Todo esto no tendría mayor relevancia si no fuera porque la guematria de Eved Abraham Anoji (עבד אברהם, אנכי) es 405:

עבד = 76

אברהם = 248

אנכי = 81

——————–

405

 

Este número nos dirige a algo que es mucho más importante que las riquezas, algo que también tenía Abraham: la sabiduría. Leemos en Proverbios (VIII-11):

כי-טובה חכמה, מפנינים

“Porque mejor es la sabiduría que las perlas…”.

Cuando calculamos la guematria de esta expresión, descubrimos que

también es 405:

כי-טובה = 52

חכמה = 73

מפנינים = 280

—————–

405

 

Los sabios nos han señalado que en las palabras de Eliezer podemos encontrar una rareza: para hablar de él utiliza la palabra Anoji (אנכי) en vez de Ani (אני), como se suele hacer. Anoji (אנכי) es el término que utiliza Dios en los diez mandamientos. Según el Malbim Anoji (אנכי) designa a la esencia de la persona.

Si calculamos la guematria extendida de Ani (אני) obtenemos אנ אני א אני ני י, cuyo valor numérico es 244. Antes de ser bendecido Abraham se llamaba Abram (אברם) y la guematria de esta palabra es 243. Si Eliezer hubiera dicho de Ani (אני), se habría estado identificando con su amo pues la guematria 243 más el Kollel es 244.

א = 1

ב = 2

ר = 200

ם = 40

————

243

243 + 1 = 244

De este modo, Eliezer no está hablando en tanto que siervo de Abraham, que se identificaría con él, sino dejando hablar a su esencia profunda. El Rav Ginzburg nos ha descubierto que si calculamos la guematria extendida de Anoji, אנכי נכי כי י א אנ אנכ אנכי, obtenemos exactamente 405.

 

 

JULI PERADEJORDI

EL SÉQUITO DE LA LUNA

El Zohar (III-237 a) nos descubre que la muerte, Mavet, no fue decretada sobre el mundo hasta que no se unieron las

letras Mem y Taf por medio de una letra Vav copulativa. Pero en realidad, como también podemos aprender del Zohar, la

letra Vav no está uniendo a la Mem y la Tav, sino que está haciendo de muro entre ellas.

 

 

Por esta razón, también el Zohar (I-12 b) nos dirá que:

“Cuando el hombre sepa que todo es Uno y no coloque separación alguna, incluso aquel Sitra Ajra, el otro lado, se retirará del mundo y no influirá abajo. Y éste es el misterio sobre el que está escrito: “Y sean por luminarias, Meorot” (Génesis I-15)”.

 

El Sitra Ajra, como nos explica el Zohar más adelante, corresponde a la muerte:

“El Sitra Ajra, el otro lado es Mavet, muerte. En la palabra Meorot, luminarias, las letras de Or, luz están unidas, mientras que las de la palabra Mavet (מות), muerte, están separadas.

Si nos fijamos en la palabra Meorot (מאורת) vemos que las letras Mem (מ) y Taf (ת) están unidas por Or (אור), “luz”, sin embargo en Mavet (מות) la letra Vav (ו), a pesar de ser la letra copulativa, lo que hace es separarlas. Es como un muro. Lo que se nos está sugiriendo aquí es que la muerte es una separación. Por esta razón, el misterio de “Y sean por luminarias, Meorot” (Génesis I-15)” se halla precisamente en la unión.

¿Por qué la letra Vav (ו) provoca la separación entre las letras Mem (מ)  y Taf (ת)? La respuesta nos la sugieren la guematria Shemi de esta letra, 12 y un comentario de Rashi a Génesis (I-16):

ו = 6

ו = 6

———–

12

 “El Eterno multiplicó el séquito de la luna con la intención de apaciguarla”.

 

¿Cuál es el séquito de la luna? Se trata de las estrellas, Kojabim (כוכבים), del zodíaco, compuesto precisamente por doce constelaciones.

La guematria de Kojabim (כוכבים), estrellas, es 98, por lo que se la ha asociado las 98 maldiciones aparecen en el libro del Deuteronomio, en la parashah de Ki Tavó (Deuteronomio XXVI-1-XXIX-8).

כ = 20

ו = 6

כ = 20

ב = 2

י = 10

ם = 40

———

98

Así, el destino del hombre sometido a las estrellas es un destino maldito y su liberación se encuentra en la unión “cuando el hombre sepa que todo es Uno y no coloque separación alguna”.

Afirmaba Louis Cattiaux que “el hombre y Dios se unen en cierto medio que constituye el misterio de la tierra y del cielo”. Las letras Mem (מ)  y Taf (ת) corresponderían al hombre y a Dios. Cuando están separadas por el muro que es la letra Vav (ו) tenemos la muerte, Mavet (מות). Cuando están unidas en este “cierto medio” que es la luz, Or (אור), tenemos la vida. Quizá por esta misma razón Cattiaux también sostenía que “el fin es como el comienzo, pero el medio nos ilumina”. La Taf (ת), la última letra del alfabeto, guematria 400, es como la Mem (מ), la letra que corresponde al parto, guematria 40, pero Or (אור), la luz, nos ilumina.

 

 

JULI PERADEJORDI

LA EQUIVOCACIÓN

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Uno de los pasajes más famosos del libro del Génesis (III-6) es aquel en el cual se nos explica que Adán y Eva trasgredieron

comiendo del árbol del conocimiento del bien y del mal. ¿Qué es este árbol? ¿Dónde está situado?

 

La dicotomía “árbol de la vida” (עץ החיים) y “árbol del conocimiento del bien y del mal” (עץ הדעת טוב ורע) aparece constantemente dentro de la literatura rabínica. En el fondo es la misma dicotomía que encontramos entre Jacob y Esaú, la unidad y la multiplicidad o el centro y la periferia. Un misterioso pasaje del Zohar (III-234 a), en el Raia Mehemna, nos proporciona la clave:

 

“El hígado es Esaú y Esaú es Edom y a él va a parar toda la sangre (Dam), ya sea pura o impura, pues no hace diferencia entre lo bueno y lo malo. Pero el corazón, Israel, sí hace diferencia entre lo bueno y lo malo, entre la sangre pura e impura, y recibe únicamente la sangre limpia…”.

 

El hígado, que corresponde a Esaú y a Edom, sería el “árbol del conocimiento del bien y del mal” (עץ הדעת טוב ורע) y el corazón, que corresponde a Israel sería el “árbol de la vida” (עץ החיים).

Cuando calculamos la guematria de Etz haJaim (עץ החיים),“árbol de la vida”,  vemos que es 233:

עץ = 160

החיים = 73

————-

233

 

Si multiplicamos este número por cuatro, obtenemos 932 que es la guematria de Etz haDaat Tov veRa (עץ הדעת טוב ורע), “árbol del conocimiento del bien y del mal”.

עץ = 160

הדעת = 479

טוב = 17

ורע = 276

————

932

 

De alguna manera el primer árbol corresponde al centro del paraíso, mientras que el segundo a los cuatro extremos del mundo. Señalemos que la expresión “árbol del conocimiento del bien y del mal” (עץ הדעת טוב ורע) está formada por cuatro palabras. Si tomamos las iniciales de estas palabras, Ayin (ע), He (ה), Tet (ט) y Vav (ו), y variamos el orden obtenemos He (ה), Tet (ט), Vav (ו), Ayin (ע), o sea haToá (הטוע), “la equivocación”.

Comiendo del árbol equivocado, nuestros primeros padres comieron (cometieron) una equivocación.

 

JULI PERADEJORDI

 

UN JARDÍN LLENO DE SECRETOS

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La parashah de Terumah (תרומה) es la decimonovena parashah de la Torah. Los sabios han hecho muchas cábalas en

torno a esta palabra, que significa “don”, “presente”, “regalo” y coincide con Matanah (מתנה), “regalo”.

 

 

Cuando en la literatura cabalística se habla de Matanah (מתנה), se está haciendo alusión al don de la Torah, que tuvo lugar en el Sinaí. Si comparamos las palabras Terumah (תרומה) y Matanah (מתנה), vemos que comparten tres letras, la Tav (ת), la Mem (מ) y la He (ה). La letra que nos queda en Matanah (מתנה) es la letra Nun (נ), cuyo valor ordinal es 14, ya que es la decimocuarta letra del alfabeto.

Las letras que nos quedan en Terumah (תרומה) son  la Resh (ר) y la Vav (ו), que son la vigésima y la sexta letras del alfabeto. Cuando restamos 6 de 20, obtenemos 14, o sea el valor ordinal de Nun (נ). Terumah (תרומה) y Matanah (מתנה) son, pues, equivalentes, con la salvedad de que en (תרומה) tenemos oculto el Nombre de Dios, el Tetragrama, como veremos a continuación. Por otra parte, si tomamos la palabra Torah (תורה) y le añadimos la inicial de Matanah (מתנה), Mem (מ), obtenemos Terumah (תרומה).

Alguien podría preguntar que si la Torah es completa y toda ella es un desarrollo del Tetragrama, como nos enseña el Zohar, por qué añadirle la letra Mem (מ). Y ciertamente hay aquí un gran misterio.

Leemos en el Zohar (III-89 b) que:

“toda la Torah es un nombre del Santo, bendito sea”.

 

Los cabalistas nos han enseñado que la letra Mem (מ) se compone de una letra Kaf (כ) y una letra Vav (ו) unidas por arriba. El valor numérico de Kaf (כ) es 20 y el de Vav (ו) es 6, con lo cual podemos relacionar a la letra Mem (מ) con el valor 26, que es la guematria del Tetragrama, el nombre de Dios.

מ כו

 

También se ha dicho que la Torah es un Gan (גן), un jardín. Según el Talmud (Meguilah 29 b y 30 a) la Torah está dividida en parashioth y tanto el Midrash Rabba sobre Bereshit (91, 1) como los Tikuné haZohar (cap. 13), afirman que hay 53 parashioth o lecturas semanales. Teniendo en cuenta que la lectura anual de la Torah se lleva a cabo durante 53 semanas, debemos relacionarlo con ella. Y esto coincide con la guematria ordinal de Torah, 53.

ת = 22

ו = 6

ר = 20

ה = 5

———

53

ג = 3

ן = 50

———–

53

 

¿De qué jardín estamos hablando? Los cabalistas nos informan de que la parashah de Terumah (תרומה) tiene exactamente 1145 versículos y por eso se la asocia con el paraíso, Pardes (פרדס). Si calculamos la guematria Millui o completa de Pardes (פרדס) obtenemos 1145:

פ = 81

ר = 510

ד = 434

ס = 60

————-

1145

JULI PERADEJORDI

 

 

MISHPATIM Y REENCARNACIÓN

 

La parashah de Mishpatim, que comienza en el capítulo 21 del libro del Éxodo no habla de leyes, estatutos o normas como

se suele creer. Para los cabalistas se refiere a algo muy diferente. En esta parashah Dios le revela a Moisés nada más y nada

menos que los secretos de la reencarnación de las almas para que los transmita al pueblo de Israel.

 

 

La parashah de Mishhpatim es realmente una parashah llena de misterios. Los cabalistas han señalado que la componen exactamente 1462 palabras y que este número es el resultado de multiplicar la guematria de Elohim (אלהים), 86 por la de Tov (טוב), “bueno”, 17. Sabemos que Elohim (אלהים) representa el juicio, el rigor, y Tov (טוב) viene a dulcificarlo. Nos explican también que si multiplicamos 86, Elohim (אלהים), por dos, por las dos tablas de la ley, obtenemos 172, que es el número de palabras que conforman los diez mandamientos.

Sabemos también que los diez mandamientos aparecen en la parashah anterior, Itró, y que Mishhpatim, la que la sigue, comienza (Éxodo XXI-1) por:

ואלה, המשפטים, אשר תשים, לפניהם

“Y éstas son las sentencias que les expondrás”.

El Zohar, en la parashah de Mishpatim (II-94 a), lo explica así:

פתח רבי שמעון ואמר, ואלה המשפטים אשר תשים לפניהם, תרגום ואלין דיניא דתסדר קדמיהון, אלין אינון סדורין דגלגולא

“Abrió Rabbí Shimon y dijo: “y éstas son las sentencias que les expondrás”. Pero el Targum dice “y éstas son las sentencias que expondrán ante ellos”, los dictámenes de las reencarnaciones”.

 

La palabra que se traduce por “dictámenes”, Sidurín (סדורין) en realidad quiere decir “órdenes” y señala el proceso que siguen las almas para encarnar. El conocimiento de las reencarnaciones, Guilgulim (גלגולים) es un Daat (דעת), “conocimiento” oculto. La guematria de haDaat (הדעת), “el conocimiento es 479:

ה = 5

ד = 4

ע = 70

ת = 400

————-

479

La guematria de Mishpatim (משפטים), el nombre de nuestra parashah, también es 479.

 

מ = 40

ש = 300

פ = 80

ט = 9

י = 10

ם = 40

————

479

 

¿Cómo conocer y superar la rueda de las reencarnaciones? Ésta es una pregunta que a menudo se han planteado los cabalistas y la respuesta que nos ofrecen no deja de ser sorprendente: por medio del estudio, el Talmud (Talmud תלמוד). La guematria de esta palabra, 480, un punto más que 479, es la superación del 479:

ת = 400

ל = 30

מ = 40

ו = 6

ד = 4

————

480

 

JULI PERADEJORDI

 

 

NI JOTA

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Hay dos expresiones castellanas que se utilizan para decir que alguien no tiene ni idea de algo o no sabe nada: “No sabe

ni jota” y “No entiende ni jota”. Si queremos comprender de dónde proceden estas expresiones, hemos de referirnos

obligatoriamente al idioma hebreo.

 

 

La letra “Jota” no existía en el latín clásico, idioma en el cual palabras como “joven”, “juez” o “juramento” eran Iuvenis, Iudex o Iuramentum. “Jota” procede del griego Iota (ι), que se parece muchísimo gráficamente a nuestra “i” sin el punto y que es el equivalente de la letra Iod (י) hebrea. Palabras que actualmente se escriben con “Jota”,  se escribían en el idioma ladino del siglo XV con “y”, como, por ejemplo muyer, “mujer”.

La letra Iod (י) es la más pequeña del alfabeto hebreo. Se trata de una letra que no se encuentra en la línea, sino como flotando en el aire. De la letra Iod (י) procede el verbo Iadá (ידע), “conocer”, “saber”. Afirmar que alguien: “No sabe ni jota” y “No entiende ni jota” es como decir que no sabe absolutamente nada o no conoce prácticamente nada. En pocas palabras, se trata de un ignorante. Sin embargo, nos podemos preguntar, ¿quién sabe “Jota”? ¿Quién conoce el misterio de la Iod (י)?

La respuesta la encontramos en un conocido proverbio de origen sefardí que aparece en el Quijote:

 “menester será que el buen Sancho haga alguna disciplina de abrojos, o de las de canelones, que se dejen sentir, porque la letra con sangre entra”.

 

¿De qué letra se trata? ¿De qué sangre nos están hablando? Evidentemente de la letra Iod y de la sangre de la circuncisión.

El Zohar (I-56 a) nos explica que esta letra es el pacto que transgredió Adán y que provocó que el Nombre de Dios se escindiera, algo que remediaría Abraham. Leemos  en el Zohar (I-214 b):

“Vino Abraham, amó al Santo, Bendito Sea, y le dijo: a través de ti se completará el Nombre, y se circuncidó y se completó el Nombre a través de la letra Iod que se encuentra en el pacto de la circuncisión”.

 

También en el Zohar (III-215 b) podemos leer:

“Ven y ve: el secreto de la alianza santa es la letra Iod, que se adorna a sí misma por medio de una huella santa, y esto queda registrado para siempre en la alianza santa. Y como Pinjas fue celoso con la alianza, esta letra Iod fue añadida a su nombre. Y la Iod que aparece en el nombre de Pinjas es más pequeña de lo normal, y surgió de la letra Iod de Arriba”.

Así pues “Jota” y “saber” son en realidad lo mismo y al decir “no sabe ni jota” estamos haciendo, sin saberlo, un juego de palabras que alude a uno de los grandes misterios.

 

JULI PERADEJORDI

 

VIVIR ES URGENTE, MORIR PUEDE ESPERAR

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La idea de este post la he tomado prestada del What’s Up de un buen amigo. En él dice que “vivir es urgente”. Si le he

agregado “morir puede esperar”, es únicamente para añadirle una nota de humor.

 

 

 

La palabra “urgente” tiene para muchos un no sé qué de estresante. De hecho “urgir” es lo mismo que “obligar”, y parecería que con todo lo urgente hay que darse prisa y que es algo obligatorio. Estresante. Pero, ¿hay que darse prisa para vivir o es precisamente la prisa lo que nos impide vivir en profundidad? Si consideramos que vivir es urgente, y ciertamente lo es, ¿no será porque quizá porque hemos detectado que no estamos viviendo? ¿Qué hemos de hacer? El secreto acaso se encuentre en ese acto mágico que solemos hacer después de descorchar una botella de buen vino: brindar.

El pueblo judío dispone de un brindis muy particular: Lejaim (לחיים), “por la vida”. Normalmente brindamos cuando nos encontramos en presencia de buenos amigos, y de todos es sabido que el que tiene un amigo tiene un verdadero tesoro. Sin duda por eso la guematria de Lejaim (לחיים), 98, coincide con la de Segulah (סגלה), “tesoro”, “riqueza”.

ל = 30

ח = 8

י = 10

י = 10

ם = 40

———-

98

ס = 60

ג = 3

ל = 30

ה = 5

———-

98

 

Pero la urgencia del acto de brindar la encontramos en la guematria de Dajuf (דחוף), “urgente”, que también es 98.

 

ד = 4

ח = 8

ו = 6

ף = 80

———

98

 

En algunas sociedades secretas, cuando se brinda, se grita la palabra “fuego”. Es un secreto de los iniciados. Nos hallamos de nuevo con una alusión al fuego sagrado de la vida, pero también ante la idea de urgencia. Cuando en una sala alguien grita “fuego”, iniciados y no iniciados buscan la salida de urgencia.

 

JULI PERADEJORDI

 

Y SE APARECIÓ SEIS VECES

Una pregunta típica en las Ieshivot, academias, a los niños pequeños es cuántas veces se apareció Dios a los patriarcas.

Algunos profesores dan una pista que es cuántos días duró la creación del mundo antes de que Dios descansara, pero aun

así mucha gente no sabe que Dios se apareció seis veces a los patriarcas.

 

 

 

Los cabalistas, que han estudiado el tema en profundidad, nos han descubierto que el nombre de la parashah de Vaerá (וארא), “y apareció”, puede deconstruirse y leerse así:

ארא    ו

Se apareció 6

 

¿A qué se refiere? A las seis veces (ו) que Dios se les apareció a los patriarcas. Tres veces a Abraham (Génesis XII-7, XVII-1 y XVIII-1), dos a Isaac (Génesis XXVI-2 y 4) y una a Jacob (Génesis 31:9). Esta secuencia parece indicar lo que se conoce como un “descenso generacional” ya que a medida que avanzamos en generaciones hay cada vez menos apariciones de Dios.

208, la guematria de Vaerá (וארא), es el resultado de multiplicar 26, la guematria del Tetragrama por 8. La de Issac es la misma y la de Jacob, 182 es 26 multiplicado por 7. ¿Por qué dicen los sabios que “Vaerá (וארא),  es los patriarcas”?

Cuando calculamos la guematria Millui de Vaerá (וארא) descubrimos que es 536:

ו (ו) = 6

לפ (א)= 110

יש (ר) = 310

לפ (א) = 110

————-

536

 

Cuando calculamos la guematria Millui de haAvoth (האבות), “los patriarcas” nos encontramos con que no llega a 536. Es únicamente 633. Por esta razón Rashi después del nombre de los tres patriarcas escribe “a los patriarcas”. Si sumamos 3, porque los patriarcas eran 3, a 533 obtenemos 536, la guematria del nombre de esta parashah:

 

1 = א      (ה)

110 = לפ  (א)

410 = ית  (ב)

6 = ו       (ו)

6 = ו       (ת)

———————

533 + 3 = 536

 

JULI PERADEJORDI

RECONOCER, UNA PALABRA MÁGICA

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El verbo reconocer es lo que se conoce (o reconoce) como un palíndromo, una palabra que puede leerse de izquierda a

derecha o de derecha a izquierda, de ahí sin duda su magia.

 

 

Encontramos el acto de reconocer por primera vez en la Torah en unas palabras que han hecho las delicias de los cabalistas:

וירא אלהים את-האור, כי-טוב

“Dios vio que la luz era buena (Tov)”.

 

Cuando calculamos la guematria de esta frase, vemos que es 963:

 

וירא = 217

אלהים = 86

את-האור = 613

כי-טוב = 47

——————

963

 

La etimología nos ofrece una definición muy simplista de reconocer: volver a conocer. Sin embargo “reconocer” es mucho más. Reconocer es aceptar algo, admitirlo. Reconocer es hacer un reconocimiento, o sea un examen detenido. Reconocer es distinguir algo o alguien de entre sus parecidos.

Reconocer es algo bueno como podemos deducir de la guematria de Zihah (זהה), en hebreo “reconocer”. Cuando calculamos la etimología de esta palabra, descubrimos que es 17, como la de Tov (טוב), “bueno”.

ט = 9

ו = 6

ב = 2

——-

17

 

ז = 7

ה = 5

ה = 5

——-

17

 

Por esta razón, reconocer tiene algo de luminoso, pues como la luz es algo Tov (טוב), “bueno”.

Pero, ¿cuál es el verdadero sentido de “reconocer”, su sentido profundo? Es, como dice una expresión hebrea, cuando “cae la ficha”. Es descubrir algo que siempre hemos sabido, que siempre hemos conocido, pero que habíamos olvidado. Es recordar quiénes somos. Es avivar el fuego del recuerdo. Es curarnos del olvido. Pero sobre todo es perder de vista la fragmentación en la que vivimos y descubrir que todo es uno, que todo ha sido siempre uno.

Quizá por ello la guematria Shemi de Ejad (אחד), “uno”, también sea 963.

 

א = 111

ח = 418

ד = 434

———-

963

 

JULI PERADEJORDI

 

LO MÁS VALIOSO ES EL NOMBRE

El nombre del libro del Éxodo en hebreo es Shemot que, literalmente, significa “nombres”. Los sabios han señalado la

cercanía entre Shem, “nombre” y Neshamah, “alma”. ¿Qué relación hay entre el nombre y el alma? Veamos qué nos

enseña la guematria.

 

 

Es difícil entender por qué el libro que conocemos como Éxodo, que relata la huida de Egipto, un símbolo de salirse del destino, reciba el nombre de Shemot, “Nombres” si ignoramos la relación entre el nombre y el destino.

El sabio Arizal comparó la Neshamah (נשמה), el alma, con una cebolla; entre otras cosas porque también está compuesta por varias capas. “Cebolla” en hebreo es Betsel (בצל), que también podemos leer como “en la sombra” procede de una raíz que significa “germinar”. Cuando tomamos la palabra Neshamah (נשמה), le quitamos la primera capa, la formada por las letras Nun (נ) y He (ה), y miramos qué hay en su interior nos encontramos precisamente con Shem (שם), “nombre”. Esto nos indica que el nombre es lo más central del alma, lo esencial del alma, como también nos enseña el Talmud (Iomah 83 b). Por otra parte, si miramos en el diccionario qué significa Noah (נה), lo que recubre al Shem (שם), vemos que es “deseo”, “aspiración”.

 

נשמה

 

¿Qué es lo que desea el alma? ¿A qué aspira secretamente? La respuesta se halla inscrita en su interior: al nombre, al Shem. ¿Por qué?  Porque para ella es lo más valioso.

Leemos en el libro de los Proverbios (XXII-1) que:

נבחר שם, מעשר רב

“Más vale el buen nombre que las muchas riquezas”.

Sostiene el Midrash todos tenemos tres nombres: el nombre que nos pusieron nuestros padres, el nombre o el apodo con el que nos conocen nuestros allegados, y el nombre que adquirimos para nosotros. El mejor de ellos, concluye el Midrash, es el nombre que uno adquiere para sí mismo.

¿De qué nombre nos están hablando? Ya en el Talmud (Berajoth 7 b) se explica que el nombre de una persona va ligado a su destino ya que varias cosas, entre ellas cambiar de nombre, pueden cambiar el destino de una persona. Hay que entender de qué nos están hablando. No basta dejar de llamarse Pepito y pasar a llamarse Juanito para que todo nos vaya viento en popa, porque quizá no haya que cambiar de nombre sino recuperar nuestro verdadero nombre, aquel que corresponde realmente a nuestra esencia.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

 

LA SIMIENTE DE ABRAHAM

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En la parashah de Vaiejí, la Torah nos enseña a propósito de Abraham que “su descendencia colmará las naciones”, pero

se trata sólo de una traducción, por lo demás discutible, y estas palabras pueden entenderse de diversas maneras.

 

 

Lo que algunas traducciones nos presentan como “y su descendencia” es en realidad Vetzaro, “y su simiente” (וזרע). Se trata, como se desprende del contexto, de “La simiente de Abraham” (זרע אברהם), expresión cuya guematria es 525:

 

זרע = 277

אברהם = 248

——————

525

 

Podemos “deconstruir” la palabra Tzera (זרע), “simiente” en Tzar (זר), guematria 207, y Ayin (ע), guematria 70. Este último número hace alusión a las 70 naciones, mientras que 207, que también es la guematria de Or (אור), “luz”, hace alusión a Israel. De Abraham vendrá Israel, pero también las naciones.

Leemos en (Génesis XLVIII-19):

וזרע יהיה מלא-הגוים

“y su simiente se convertirá en la plenitud de las naciones “.

Cuando calculamos la guematria de Vetzaro Iehieh Melo haGoim (וזרע יהיה מלא-הגוים), vemos que es 454.

Los sabios nos han enseñado que el secreto de Israel y las naciones se encuentra en la palabra Ajen (אכן) que significa “ciertamente” (Véase Génesis XXVIII-16). Para ellos la letra Alef de esta palabra se refiere a Israel, y las letras Jaf y Nun, cuyo valor numérico es 70, a las 70 naciones. La guematria de Ajen (אכן), 71, sumada a 454 nos da 525, la guematria de Tzera Abraham, “La simiente de Abraham” (זרע אברהם).

 

JULI PERADEJORDI