EL AMOR CIEGO

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Se dice que “el amor es ciego” y se lo suele representar como un ángel que lleva una venda que le tapa

la vista, disparando flechas a ciegas. Es la imagen del famoso Cupido, palabra derivada de cupiditas,

“deseo”. A partir de esto podemos sugerir que quizá el amor, el verdadero, no sea tan ciego y que sin

embargo sí lo sea el deseo.

 

Probablemente el amor, el verdadero, no sea exactamente ciego. Por el contrario, es extraordinariamente clarividente. Lo que ocurre es que no mira las apariencias, como ocurre con el deseo, sino “lo que no se ve”, aquello que únicamente pueden contemplar los ojos del corazón: el ser. Hablar del ser es hablar del centro, de lo esencial, quizá por ello se relacione siempre el amor con el corazón, centro simbólico del hombre, microcosmos, y con el Sol, centro simbólico el Universo, macrocosmos. Curiosamente, en hebreo, la palabra que quiere decir “corazón”, Lev (לב), también quiere decir “centro”. La guematria de esta palabra es 32:

ל = 30

ב = 2

——-

32

 

Si multiplicamos por 2 esta cifra (al fin y al cabo el amor suele ser cosa de dos), obtenemos 64, el número de casillas del tablero de ajedrez, y si colocamos en cada casilla una letra en el orden exacto la oración más importante del judaísmo, el Shemá (esta idea está tomada prestada del Rav Ginzburgh), obtenemos el siguiente esquema:

 

Abstrayendo las cuatro casillas del centro, nos encontramos con las letras Alef (א), Beth (ב) y He (ה), esta última dos veces, que forman la palabra Ahavah (אהבה), “amor”. Pero aún podemos ver algo más: las cuatro letras que están encima de la He (ה) y la Beth (ב) son precisamente IHWH (יהוה) o sea Dios, y las cuatro que están debajo de la He (ה) y la Alef (א) son Kol Lev (לב כל), que forman la expresión, “todo corazón”. Así, podríamos entender que Dios es todo corazón. Finalmente, la guematria de Kol Lev (לב כל), 82 es la misma que la de Kivun (כוון), “rumbo”, “dirección”, pero también “directamente”.

Ésta es la dirección correcta, el camino directo, con “todo el corazón”.

 

JULI PERADEJORDI

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LADRAN, LUEGO CABALGAMOS

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“Ladran, luego cabalgamos”, es sin duda el dicho más famoso de don Quijote y de Cervantes. Aunque

está atribuido a él, no hemos sido capaces de encontrarlo en El Quijote. Consultadas otras fuentes,

vemos que todo el mundo lo cita pero nadie da la referencia de dónde se encuentra. Misterio.

 

 

Este conocido proverbio nos plantea sin tapujos que hay dos tipos de personas: las que ladran y las que cabalgan. Unas son como los perros; otras como los caballeros. Unas carecen de la Palabra y las otras se están cabalgando a sí mismas, dirigiéndose hacia la Patria Perdida en busca de la Palabra de Vida.

Para los sabios, aquel que no está en esta búsqueda puede compararse al perro, animal que los antiguos asociaban al dios Mercurio. Está ladrando o, si lo preferimos, robando (ocupación de Mercurio): es un ladrón. “Ladran” porque hablan desde el estado bestial y roban porque para ello se están apropiando de lo poco que les queda de la Palabra de Vida: están blasfemándola, forzándola, dilapidándola y volatilizándola en vez de fijarla. Maldicen en vez de bendecir. El Talmud nos enseña en el tratado de Berajoth (35 a) que todo lo que disfrutamos en este mundo sin bendecirlo es como si lo robáramos. El perro o las personas representadas por el perro disfrutan de las cosas de este mundo pero al no bendecirlas (a lo sumo les ladran) es como si estuvieran robándolas. Cometen, pues, una latría, una idolatría.

Existen, pues, “perros” (impíos) y “caballeros” (cabalistas) y mientras unos arman mucho ruido sin por ello modificar un ápice su situación bestial y caída, los otros se esfuerzan en pasar “cabalgando” por el puente que es este bajo mundo sin instalarse ni dormirse en él, hablándonos del mundo por venir.

 

JULI PERADEJORDI

Cábala, Juli Peradejordi, Torah, guematria, Zohar, Talmud

EL DEDO MEÑIQUE


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En algunas sinagogas cuando se saca la Torah para rezar, los cabalistas levantan el dedo meñique.

¿Por qué? ¿Qué misterios oculta el dedo más pequeño de todos? ¿Qué tendrá que ver con la Torah?

 

 

Para los latinos, el dedo meñique se llamaba auricularis, lo cual lo vincula directamente con el hecho de escuchar. Se trata del dedo quinto, y aquello que deberíamos ser capaces de escuchar se relaciona, pues, con algo que se asocia con el número cinco. Isidoro de Sevilla escribió algo tan prosaico como que “al quinto dedo se le llama auricularis porque con él nos rascamos el conducto auditivo”. Pero el gran etimólogo, esoterista sutil, solía decir una cosa para que entendamos otra. Y así la etimología de auricularis nos lleva auris, “oreja”, que por cábala fonética podemos relacionar con Or (אור), en hebreo “luz”.

El número cinco se asocia tradicionalmente con la Torah, compuesta por cinco libros, de ahí que se conozca como Jumash, de Jamesh, “cinco”.

En hebreo el dedo meñique se dice Zereth (זרת) y su guematria es 607. Si se le añaden los otros cuatro dedos, 607 + 4 = 611, obtenemos 611, que es la guematria de Torah (תורה).

 

ז = 7

ר = 200

ת = 400

———-

607

ת = 400

ו = 6

ר = 200

ה = 5

———–

611

La Torah (תורה) que es Or (אור), “luz”, es lo que hay que saber escuchar. La Torah (תורה) que es Or (אור), “luz”, es la que limpia nuestros oídos, y eso es lo que simboliza el dedo meñique.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

LA FUERZA DEL AMOR

Escribía Albert Einstein que “Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha

encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de

cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el

amor”. Veamos qué nos enseña la guematria a propósito de esta misteriosa fuerza.

 

Ahavah (אהבה), Amor, valor numérico 13 y Koaj (כח), Fuerza o Poder, valor numérico 28, son dos de las guematrias más conocidas y citadas.

 

א = 1

ה = 5

ב = 2

ה = 5

——-

13

 

כ = 20

ח = 8

——-

28

 

Para mucha gente mal informada se trataría de dos cosas opuestas, pero la guematria nos revela lo contrario. Si desarrollamos Ahavah (אהבה) llegamos también al 28:

 

א = 1

אה = 6

אהב = 8

אהבה = 13

—————

28

 

Y si desarrollamos esta palabra de otra manera, descubrimos cuál es el lugar del amor: el corazón, haLev (הלב):

 

אהבה = 13

הבה = 12

בה = 7

ה = 5

————–

37

 

ה = 5

ל = 30

ב = 2

———-

37

 

Ahavah (אהבה) es, pues, un Koaj (כח), un poder. Pero en hebreo existe otra palabra que significa Fuerza o Poder. Se trata de El (אל). Cuando calculamos su guematria Sderti u ordinal, descubrimos que es 13, como Ahavah (אהבה).

א = 1

ל = 12

———-

13

 

¿Será una casualidad que El (אל) también quiera decir Dios?

 

 

JULI PERADEJORDI

 

EL ESCUDO DE ABRAHAM

Maguen (מגן), la palabra que quiere decir escudo en hebreo, procede de una raíz que significa “proteger, salvaguardar”,

y que también quiere decir “transmitir, dar, entregar”. En esta palabra hallamos la raíz Gan (גן), “jardín”, clara alusión al

Jardín del Edén donde el hombre vivía protegido.

 

Sabemos que Maguen Abraham (מגן אברהם), “escudo de Abraham”, es también el nombre de la primera de las 18 bendiciones, que acaba precisamente con las palabras Maguen Abraham, (מגן אברהם) “escudo de Abraham”. El escudo, por su forma circular, recuerda al Zodíaco. El Maguen (מגן) sería como una fuerza superior a las fuerzas astrales, que nos protege de ellas, que nos permite trascenderlas.

Rashi, comentando Génesis (XV-5), dice que:

“Dios elevó a Abraham y lo levantó fuera de la esfera de este mundo a una posición por encima de las estrellas”.

 

De este modo lo hizo salir de su destino, que era no tener hijos, permitiendo que su mujer Sarah engendrara. Recordemos el texto de Génesis (XV-5):

ויוצא אתו החוצה, ויאמר הבט-נא השמימה וספר הכוכבים-אם-תוכל, לִספר אתם; ויאמר לו, כה יהיה זרעך.

“Y Él lo llevó afuera, diciendo: «Contempla, ahora, en dirección al Cielos,

y cuenta las estrellas, ¡si es que puedes contarlas!».

Y Él le dijo: «¡Así será tu descendencia!»”.

 

Un comentario del Zohar (I-19b) relaciona la palabra Meoroth (מארת), “Luminarias”, o sea el Sol y la Luna, con Imrat (אמרת), “la palabra de”, que se escribe con las mismas letras. Se trata de una expresión tomada del Salmo XVIII-31, que también hace alusión al escudo:

האל,  תמים דרכו:
אמרת-יהוה צרופה;  מגן הוא, לכל החסים בו

“Dios, perfecto su camino;

la palabra del Eterno afinada; escudo es a todos los que confían en Él”.

La Palabra de El Eterno sería, según este Salmo, un “escudo” para aquellos que confían en él. Para el Zohar se trataría de un escudo contra “los soplos malignos portadores de condenas” o sea contra los malos espíritus. También lo es contra las influencias astrales o el destino. Basándonos en el Zohar y en la etimología de la palabra Maguen (מגן), podemos concluir que se trata de un don, de un regalo, que además protege. También podemos relacionar la palabra Maguen (מגן) con Magan (מגן), “don gratuito”, y con Miguen (מגן), “entregar”, “regalar”. Este don que es “entregado” o “regalado”, pues es un don gratuito, de la gracia, es la Torah, el don por excelencia.

En diversos lugares del Zohar, la expresión Maguen Abraham se suele traducir como “gratuito”.

Teniendo en cuenta que un Maguen (מגן), un escudo, es algo que protege, podemos deducir que lo que protegía a Abraham era su Hessed, su capacidad de dar gratuitamente, sin esperar nada a cambio.

La sefirah de Hessed, que corresponde a Abraham, está a la derecha del árbol sefirótico. Sin duda por ello el Zohar (I-195 b) nos enseña que:

 

“Si el hombre marcha a la derecha, ese acto que realiza, ese grado de la derecha encargado de ese lado le presta ayuda. ¡Y cuántos son los que lo ayudan a él!”.

 

O también (Zohar II-92 b):

“Si un hombre hace actos de bondad en el mundo, la bondad de Arriba permanece en ese día, que está coronado con ella gracias a él. Si un hombre actúa misericordiosamente aquí abajo, se despierta misericordia en ese día, que es coronado con ella gracias a él. Entonces ese día se coloca para protegerlo en momentos de necesidad”.

 

También podemos relacionar la palabra Maguen (מגן), con Magan (מגן), “don gratuito” y con Miguen (מגן), “entregar”, “regalar”. Este don que es “entregado” o “regalado”, pues es un don gratuito, de la gracia, es la Torah, el don por excelencia.

Éste es el verdadero escudo.

 

JULI PERADEJORDI

 

EL FARAÓN COJO

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El concepto del Faraón cojo no aparece explícitamente en el texto bíblico, sin embargo sí en el Talmud, los Targumim

y los comentarios, notablemente en el Targum de Ester (I-2) y en Levítico Rabbah (XX-1). ¿Quién fue este misterioso

faraón?

En el libro del profeta Zacarías, (XII-11) podemos leer unas enigmáticas palabras, difíciles de entender si no acudimos a los comentaristas, concretamente al Targum de Jonatán ben Uziel:

בַּיֹּום הַהוּא יִגְדַּל הַמִּסְפֵּד בִּירוּשָׁלִַם כְּמִסְפַּד הֲדַדְ־רִמֹּון בְּבִקְעַת מְגִדֹּון׃

“En aquel día habrá gran llanto en Jerusalem, como el llanto de Adadrimón en el valle de Megiddón”.

 

El Targum lo traduce así :

“En aquel tiempo habrá en Jerusalén un gran duelo como el de Achab hijo de Amri que mató Hadrimón hijo de Tabrimón.

Y como el duelo de Josías hijo de Ammón que mató Faraón el cojo en la llanura de Meguiddón”.

 

¿De qué faraón se trata? ¿Por qué es cojo el faraón? Las palabras que utiliza el Targum son Paroh Nekoh (פרעה נכה) y su guematria es 430:

פ = 80

ר = 200

ע = 70

ה = 5

נ = 50

כ = 20

ה = 5

———-

430

 

Como leemos en Génesis (XV-13), el pueblo de Israel iba a ser afligido por un exilio en Egipto que duraría 400 años, sin embargo algunos cabalistas consideran que desde el momento en que Abraham estableció con Dios el Brit bein haBetarim (Génesis XV-13-14) hasta que el pueblo de Israel salió de Egipto pasaron exactamente 430 años, o sea la guematria de Paroh Nekoh (פרעה נכה). Por otra parte, 430 es también la guematria de Ramsés (רמסעס), razón por la cual más de un autor considera que éste fue el Faraón del que habla el libro del Éxodo:

 

ר = 200

מ = 40

ס = 60

ע = 70

ס = 60

———-

430

El tema de la cojera siempre se asocia con lo diabólico,[1] con el Sitra Ajra, el Otro Lado. Según los cabalistas, en el árbol sefirótico el Faraón llega hasta la sefirah de Kether del lado del Mal, del Sitra Ajra, pero le faltan las tres sefiroth centrales, de ahí su desequilibrio, su cojera. Si bien el Faraón cree en Elohim, el dios de la naturaleza, no conoce a IHWH, el Tetragrama. Le falta la fe verdadera: por eso las iniciales de las tres sefiroth centrales, Daat (דעת), Tifereth (תפרת) y Iesod (יסוד) forman la palabra Dati (דתי), “creyente”.

En su Shaar haPesukim, (Parashat Bo) el Arizal nos explica que:

“El Faraón no conocía el nombre IHWH y de hecho lo negaba como está escrito “Yo no conozco a IHWH (לֹא יָדַעְתִּי אֶת-יְהוָה)” (Éxodo V-2), sin embargo reconocía el nombre Elohim, como está escrito “Es el dedo de Dios” (אֶצְבַּע אֱלֹהִים הִוא) (Éxodo VIII-15)

 

Elohim (אלהים) es el dios de la naturaleza y su guematria, 86, es la misma que la de haTeva (הטבע), “la naturaleza”. Si la multiplicamos por 5 obtenemos 430 la guematria de Paroh Nekoh (פרעה נכה). Por otra parte, la antítesis del Faraón era Moisés. Moisés (משה) es un Dati (דתי), un “creyente”. Si averiguamos cuál es la guematria atbash de Moisés (משה), descubrimos que es 102, o sea la guematria de Emunah (אמונה), “fe”:

 

מ = 10

ש = 2

ה = 90

———

102

 

א = 1

מ = 40

ו = 6

נ = 50

ה = 5

———–

102

 

Por otra parte, podemos leer en Deuteronomio (XXXIV-5) :

וַיָּמָת שָׁם מֹשֶׁה עֶבֶד-יְהוָה, בְּאֶרֶץ מוֹאָב–עַל-פִּי יְהוָה

“Y Moisés, servidor de El Eterno, murió allí, en la tierra de Moab, por la boca de El Eterno.”

La expresión Eved-IHWH (עבד-יהוה), “Servidor de IHWH” se aplica a Moisés. Curiosamente su guematria también es 102:

עבד = 76

יהוה = 26

—————

102

 

JULI PERADEJORDI

[1] La asociación del diablo con la cojera es constante en la literatura. Los mejores ejemplos quizá sean El diablo cojuelo (1641), de Vélez de Guevara o Le Diable Boiteux (1707), de Lesage, pero también lo podemos encontrar en Goethe, Tolstoi o Kipling.

EL SECRETO DE ISRAEL

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Vimos las semanas anteriores (https://elzoharesplendor.wordpress.com/tag/jukat/) y

(https://wp.me/p2Xmky-Ir) lo que era un Jok, y señalamos que se trata de algo que trasciende

toda lógica. La esencia del Jok se encuentra precisamente ahí, en el acto de trascender. Hay algo que si

bien no es ningún Jok también trasciende toda lógica y es que un colectivo que representa algo menos

del 0,2% de la población mundial haya sido galardonado con casi el 25% de los premios Nobel. ¿Qué

nos enseñan la tradición y la guematria a propósito de esto?

 

 

El que se haya tomado la molestia de leer hasta aquí habrá comprendido que estamos hablando del pueblo judío, del pueblo de Israel. El secreto de Israel se encuentra en el estudio. Es un pueblo que hace miles de años que se consagra al estudio de la Torah. ¿Cómo? Estudiando un texto y volviéndolo a estudiar. Según el tratado talmúdico de Jaguigá (9 b), no basta con estudiar 100 veces un texto para recordarlo, hay que hacerlo 101, o más. El número 101, una cifra altamente simbólica, señala que se ha rebasado el límite de lo humano, de lo material y que, con sólo un pequeño esfuerzo más, se entra en el de lo suprahumano, lo espiritual: se trata de un cambio de paradigma.

Los sabios cabalistas, explican que 101 es exactamente la diferencia entre “recordar” y “olvidar”, y para demostrarlo recurren a la guematria de Lishkoaj (לשכוח), “olvidar”, y a la de Litsjor (לזכור), “recordar”. La primera es de 364, y la segunda de 263. La diferencia entre ambas nos arroja exactamente 101.

ל = 30

ש = 300

כ = 20

ו = 6

ח = 8

————

364

ל = 30

ז = 7

כ = 20

ו = 6

ר = 200

———–

263

364 – 263 = 101

Aquel que repasa 101 veces lo que ha estudiado “sirve a Dios”, como dice el Talmud: va por el buen camino. Aquel que sólo repasa 100 veces lo que ha estudiado, “no sirve a Dios”, o sea va por el mal camino.

Si queremos ir más lejos, observaremos que 364, Lishkoaj (לשכוח), “olvidar” es la guematria de haSatan (השטן), “el Satán”. Es él el que provoca el olvido en el hombre, y no sólo el olvido de las cosas cotidianas, también el olvido metafísico.

ה = 5

ש = 300

ט = 9

ן = 50

———-

364

 

¿Qué tiene que ver todo esto con Israel? Muy sencillo. Sabemos que la guematria de Israel es 541:

י = 10

ש = 300

ר = 200

א = 1

ל = 30

————

541

 

Las matemáticas nos informan que el centésimo número primo es precisamente el 541. Por eso hay que dar un paso más y llegar al 101. Así se consigue el recuerdo, así se ganan los premios Nobel.

Si damos un paso más y buscamos cuál es el siguiente número primo, el 101º, vemos que es el 547. Se trata de la guematria de Daat haJajam (דעת החכם), “el conocimiento del sabio”.

ד = 4

ע = 70

ת = 400

ה = 5

ח = 8

כ = 20

ם = 40

————-

547

 

JULI PERADEJORDI

 

EL PORQUÉ DEL EXILIO EN EGIPTO

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Ya vimos (https://elzoharesplendor.wordpress.com/tag/jukat/) qué era un Jok (חק), un precepto que no tiene una

explicación lógica, que es incomprensible para la razón y que la trasciende. No se dirige a lo racional, sino directamente al

alma. El Jok (חק) no se dirige al cerebro, sino al alma. Pero, ¿no ocurre de hecho lo mismo con toda la Torah?

Cuando Israel baja a Egipto para instalarse, no se puede decir que fuera exactamente por un mandato divino. En Génesis (XLVII-4) vemos claramente que fue por una razón muy prosaica: el hambre:

“Y le dijeron al Faraón: «Hemos venido a habitar la tierra, ya que no hay lugar donde pastar los rebaños de tus sirvientes, pues el hambre es muy grave en la tierra de Canaán; ahora, os rogamos permitas que tus sirvientes se asienten en la región de Goshen”.

A raíz de esto Israel se instala en Egipto como vemos en Génesis (XLVII-27):

 

וישב ישראל בארץ מצרים

“Y se estableció Israel en la tierra de Egipto”.

Sin embargo también hay aquí algo que resulta incomprensible para la razón, algo que trasciende toda lógica. Calculemos la guematria del versículo:

וישב = 318

ישראל = 541

בארץ = 293

מצרים = 380

—————

1532

 

Se trata de la misma guematria que la de Zot Jukat haTorah (זאת חקת התורה), “ésta es la ordenanza de la Torah” (Números XIX-2).

זאת = 408

חקת = 508

התורה = 616

—————-

1532

 

De esto podemos deducir que el descenso a Egipto, como cualquier Jok, encubre algo más de lo que muestra. Los comentaristas nos enseñan que gracias a este exilio y el posterior éxodo Israel recibió la Torah. La guematria Katán o reducida de Mitzraim (מצרים), “Egipto” es 22 y corresponde con las 22 letras del alfabeto. La guematria Katán o reducida de haTorah (התורה), “la Torah”,  también es 22.

מ = 4

צ = 9

ר = 2

י = 1

ם = 6

———–

22

ה = 5

ת = 4

ו = 6

ר = 2

ה = 5

———-

22

JULI PERADEJORDI

 

KORAJ Y LOS AMIGOS DE LO AJENO

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Koraj es en la Torah el arquetipo del ladrón, de aquel que se quiere apropiar o se apropia de lo que no es suyo. Si algo

caracteriza a Koraj es su frialdad, de hecho Koraj es una manera de decir “hielo” en hebreo. Sabemos por el Talmud que

este personaje frío y calculador ya era rico y poderoso, pero quería aún más.

 

 

Todos hemos conocidos a personas a las que su avaricia ha jugado malas pasadas. Parecía que lo tenían todo, una buena posición, amigos, muchos discípulos, reconocimiento, pero querían más. Hasta cierto punto, es algo comprensible, pero el problema empieza cuando estas personas engañan, falsifican, roban o estafan para lograrlo, incluso a sus propios discípulos. Como hemos visto, Koraj es el arquetipo de este tipo de individuos. Basándose en el Talmud, (Sotah 9 b), el Zohar (III-176 a) nos ofrece una enseñanza tan actual (al menos en lo que se refiere a los políticos de la ñ), como que:

“Cuando alguien persigue algo que no le pertenece, este algo huye de él y acaba perdiendo lo que sí le pertenece.

Koraj persiguió algo que no le pertenecía y perdió lo que era suyo sin ganar nada más”.

 

Si algo caracteriza a los ladrones es su frialdad, su “mente fría”. Son hábiles, calculadores, desconfiados y conspiradores. Koraj era rico, muy rico. Según el Talmud (Pesajim 119a) Koraj:

“Necesitaba una caravana de 300 mulas sólo para transportar las llaves de la casa de su tesoro”.

 

Koraj tenía una reputación, lo que en hebreo se dice “un buen nombre”, Shem Tov (שם טוב). Era hijo de Izhar, hijo de Kohat, hijo de Levi (קרח, בן-יצהר בן-קהת בן-לוי). Cuando calculamos la guematria de Ben Izhar (בן-יצהר), descubrimos que es 357, como la de Shem Tov (שם טוב), “buen nombre”:

 

שם = 340

טוב = 17

————

357

 

בן = 52

יצהר = 205

————–

357

 

Pero sin duda su destino estaba marcado en “hijo de Koat”, Ben Kohat (בן-קהת). La guematria de esta expresión es 557, la misma que la de Jatzar haMatarah (חצר המטרה): cárcel.

 

בן = 52

קהת = 505

—————-

557

 

חצר = 298

המטרה = 259

——————

557

 

Todos sabemos qué ocurrió con Koraj: se hundió. Éste es, lo quieran o no, el destino de los amigos de lo ajeno: la carcel..

 

JULI PERADEJORDI

 

MÁS ALLÁ DE LAS MITZVOTH, LA LIBERTAD

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Cuando en el libro del Éxodo leemos que Moisés desciende del monte con las tablas, el texto recalca que la “escritura de

Dios” está “grabada sobre las tablas”. Esta última expresión ha sido utilizada por al Talmud para enseñarnos que la

libertad está en la Torah.

 

 

Nos encontramos en el libro del  Éxodo (XXXII-16) con la expresión “Jarut al Lujoth”:

חרות, על-הלחת

“grabada sobre las Tablas”.

La raíz hebrea Jarat (חרת) significa “grabar”, “tallar”. La expresión Jarut (חרות), “grabada”, también significa, como nos enseña el Talmud en el tratado de Shabbat, “libertad” Jeret (חרת). Esta “escritura de Dios” que está “grabada sobre las Tablas” es regalada al pueblo de Israel para que refine su comportamiento a través de las 613 mitzvoth y supere la ignorancia.

El término que se utiliza en hebreo para designar a la ignorancia, Borot (בורות) es sumamente revelador. Si calculamos su guematria, descubrimos que es 614:

 

ב =  2

ו =  6

ר =  200

ו =  6

ת =  400

———–

614

 

Si buscamos una palabra que sea su “antídoto” recurriendo a esta misma guematria, nos encontramos con que 614 es también la guematria de Jaruth (חרות), “libertad”, lo cual nos indica que la libertad está un punto más allá del 613, o sea de las mitzvoth, que sin duda sirven para alcanzarla.

 

ח =  8

ר =  200

ו =  6

ת =  400

———–

614

 

JULI PERADEJORDI

 

EL CAMINO DEL REY

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El camino del centro es una idea fundamental que podemos encontrar en todas las tradiciones, desde el taoísmo a las filosofías de la India o Grecia. En el judaísmo esta idea tiene matiz que la hace especial: es el camino del rey.

 

 

Leemos en Números (XX-17):

דרך המלך נלך, לא נטה ימין ושמאל

“…viajaremos a lo largo del Camino del Rey, no desviándonos a la derecha ni a la izquierda”.

 

La expresión hebrea Ze Derej haMelej (זה דרך המלך), “éste es el camino del rey” nos reserva curiosos secretos. Sabemos que en hebreo “secreto” se dice Sod (סוד) y que la guematria de esta palabra es 70:

ס = 60

ו = 6

ד = 4

———-

70

 

La guematria atbash de Sod (סוד) de Sod (סוד) es 188, lo cual no deja de ser sorprendente ya que, como nos enseñan los cabalistas, la palabra Melej (מלך) “rey” aparece exactamente 188 veces en el libro de Ester.

ס = 8

ו = 80

ד = 100

———-

188

Por otra parte la guematria de Ze Derej haMelej (זה דרך המלך), “el camino del rey”, es 331.

ז = 7

ה = 5

ד = 4

ר = 200

ך = 20

ה = 5

מ = 40

ל = 30

ך = 20

———-

331

Si calculamos su guematria atbash, vemos que es 443, y coincide con la guematria de haLujoth (הלחת), “las Tablas”.

 

ז = 70

ה = 90

ד = 100

ר = 3

ך = 30

ה = 90

מ = 10

ל = 20

ך = 30

———

443

ה = 5

ל = 30

ח = 8

ת = 400

———-

443

 

El camino del rey sería, pues, el camino de “las Tablas”, o sea la Torah. Pero veamos qué otras sorpresas nos reserva esta expresión. Si calculamos su guematria Sderti, descubrimos que es 112, o sea la suma de la guematria de IHWH (יהוה) y la de Elohim (אלהים):

 

ז = 7

ה = 5

ד = 4

ר = 20

ך = 23

ה = 5

מ = 13

ל = 12

ך = 23

————-

112

 

ה = 5

ל = 30

ח = 8

ת = 400

———-

112

 

 

י = 5

ה = 30

ו = 8

ה = 400

———-

26

 

א = 5

ל = 30

ה = 8

י = 30

מ = 400

————

86

26 + 86 = 112

Si añadimos la guematria de Ze Derej haMelej (זו דרך המלך), 331 a 70, la guematria de Sod (סוד), obtenemos 401, o sea la guematria de la primera y la última letra del alfabeto, Alef y Tav. Así, el camino del rey abarcaría todo lo abarcable entre la Alef y la Tav, o sea de nuevo la Torah pues ésta está escrita con las 22 letras.

Si añadimos 401 a 70, la guematria de Sod (סוד), obtenemos 471, la guematria de Ar haMoriah (הר המוריה), “el monte Moriah”.

Si añadimos la guematria de Ar haMoriah (הר המוריה), 471 a 70, la guematria de Sod (סוד), obtenemos 541, la guematria de Israel (ישראל).

Si añadimos ahora la guematria de Israel (ישראל), 541 a 70, la guematria de Sod (סוד), obtenemos 611, la guematria de Torah (תורה).

Así de nuevo podemos decir que el camino del rey es la Torah.

 

 

JULI PERADEJORDI

CON ALEGRÍA SALDRÉIS

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Dicen que nacer es empezar a sufrir y ciertamente en el alumbramiento suelen sufrir tanto la madre como el bebé. Pero este sufrimiento, sobre todo para el bebé es por abandonar un mundo de luz para caer en este bajo mundo. La alegría, por oposición, será cuando salga de él para regresar a la patria cestial.

 

El nacimiento es este mundo viene acompañado de una suerte de maldición que queda magistralmente reflejada en libro del Génesis (III-16):

 בעצב, תלדי בנים

“con dolor parirás los hijos”.

 

Pero curiosamente Etsev (עצב), palabra que la mayoría de versiones traducen como “dolor”, significa literalmente “tristeza”. ¿Cómo podemos hablar de tristeza ante algo que normalmente no sólo es alegría para la madre sino para todos sus familiares?

Pero los sabios nos hablan también de otro tipo de nacimiento, asociado con la alegría. El ejemplo arquetípico de este nacimiento nos lo proporciona de nuevo el libro del Génesis (XVIII-12), con Isaac:

ותצחק שרה

“Y Sara rió”

Vatitsjak (ותצחק) procede del verbo Litsjok (לצחוק), “reír”, de donde el nombre de Isaac (יצחק). El famoso episodio mal llamado del “sacrificio de Isaac”, pues en realidad es el “ligamiento de Isaac”, se denomina Akedat Itzjak (יצחק עקדת). Tras este episodio la Torah (Génesis XXII-14) nos informa de que Abraham denominó a este lugar IHWH Iré (יהוה יראה), que se puede traducir como “El Eterno proveerá”. ¿De qué proveerá, se preguntan los sabios? Una respuesta que nos proponen es “El Eterno proveerá de una resurrección a Isaac”.

El triste nacimiento en este mundo queda reflejado en los 6 días de la creación, mientras que la resurrección y el renacimiento en el Olam haBa están representados por el Shabbat (שבת).

Nos encontramos en el libro de Isaías (LV-12) con una aseveración que bien merece un breve comentario:

כי-בשמחה תצאו

“Porque con alegría saldréis”.

 

Los sabios lo interpretan como “Dejaréis el exilio con alegría”. Aparentemente esta frase no nos descubre nada nuevo. ¡Es obvio que estaremos alegres el día en que salgamos del exilio!

Para entender más profundamente de qué se nos está hablando recurriremos a la guematria. La guematria Sderti de toda la frase es 117:

כ = 11

י = 10

ב = 2

ש = 21

מ = 13

ח = 8

ה = 5

ת = 22

צ = 18

א = 1

ו = 6

———-

117

 

Si multiplicamos 117 por 5, por los 5 libros de la Torah, obtenemos 585, la guematria de haAkedoth (העקדות), “los ligamientos”:

 

ה = 5

ע = 70

ק = 100

ד = 4

ו = 6

ת = 400

———–

585

 

“Alegría”, en hebreo, es Simjá (שמח). Esta palabra tiene la misma guematria que Jamesh (חמש), que significa “cinco”:

ש = 300

מ = 40

ח = 8

————-

348

ח = 8

מ = 40

ש = 300

————–

348

 

Si buscamos cuál es la letra del alfabeto cuya guematria es 5, vemos que es la letra He (ה):

 

En esta letra, como en tantas cosas en la vida, podemos ver dos salidas: una por arriba, a la izquierda, situada en el “techo” de la letra y otra por abajo, situada en el “suelo” de la letra.

Lo contrario de la alegría es tristeza. Si la tristeza nos deja “por los suelos” de la He (ה), el “camino ancho” que lleva al infierno, la alegría nos eleva hasta la pequeña puerta que conduce al Cielo.

Si multiplicamos el número 117, la guematria Sderti de “Porque con alegría saldréis” por 6, por los 6 días de la Creación, obtenemos exactamente 702, la guematria de Shabbat (שבת).

ש = 300

ב = 2

ת = 400

———-

702

 

Sin duda por eso también podemos interpretar “Porque con alegría saldréis” como que “saldréis con alegría a recibir el Shabbat”.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

EL BESO DE FUEGO

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En nuestro mundo moderno, besarse se ha convertido en algo tan cotidiano y banal que hemos perdido de vista cuáles son tanto el objetivo y como el sentido del beso. Actualmente ya casi nadie sabe que besar es el ejercicio sagrado por excelencia: es juntar lo que está arriba con lo que está abajo, maridar el Cielo con la Tierra.

 

Profecía es contacto

entre Dios y el hombre. Es el

beso de fuego en la boca sellada del

ser humano, que a partir de allí

sentirá la Palabra “que arde en su

interior y que no puede acallar ya más”.

 

Rabbí Mordejai Maarabi

 

 

Pero besar, también, es unir dos silencios para que se unan dos almas. En última instancia, como veremos, besar es unir a través del fuego del amor las cuatro letras del Tetragrama IHWH (יהוה).

En el acto físico del beso, lo que está arriba es, obviamente, la cabeza. Lo que está abajo es harina de otro costal. Existe, en efecto, una íntima relación entre el beso y la base de la columna que está implícita en la etimología misma de la palabra basium, “beso”.

Encontramos ahí la idea de bajar, de ir a la base, de ir a la raíz.

Un “fuego secreto” que se halla en el sacro (y por eso es un hueso sagrado), en la base de la columna vertebral, puede ser despertado y avivado por aquello que simboliza el beso.

En hebreo “besar” se dice Lenashek (לנשק), término que también significa “encenderse”. La letra Shin (ש), que los cabalistas llaman “la letra del Fuego”, tiene un peso especial en esta palabra. Besar, como nos recuerda el famoso cuento de La Bella Durmiente, es una manera suave de “despertar”.

Ya vimos que besar era “juntar está arriba con lo que está abajo”; quizá sea interesante ahondar en la etimología de este verbo. “Juntar”, del latín iungo-ere, procede de iugum, “yugo para juntar bueyes”. El origen de esta raíz, que a todas luces arroja la idea de “unión”, la encontramos en el sánscrito Yug, de donde procede la palabra “yoga”.

Un delicioso comentario del Zohar (II-146b) al Cantar de los Cantares, comparan el beso al hecho de unir el mundo superior con el mundo inferior:

“Las palabras “Que me bese con los besos de su boca” tienen el siguiente significado: el rey Salomón aspiraba a la unión del mundo de Arriba con el mundo inferior. Y la unión de dos espíritus sólo se realiza a través de un beso; cuando dos personas se besan en la boca, sus espíritus se unen hasta el punto de convertirse en uno”.

También en el Zohar, una líneas después, se compara el beso con la unión de las cuatro letras de la palabra Ahavah (אהבה), “amor”.

“En el Libro del primer Rabbí Jamnuna, el Anciano se dice a propósito de esta sentencia, “el beso de amor se expande en cuatro direcciones (Ruajin), y éstas se unifican en una, y ello es parte del secreto de la Fe (Amén)”. Los cuatro espíritus (Ruajin) ascienden en cuatro letras, que son las letras de las que depende el Nombre Santo y con él todas las cosas que son arriba y abajo. También el cántico del (Rujot) deriva de esto su sentido. ¿Y cuáles son estas cuatro letras? Ahavah, que forman una carroza superior”.

En la palabra Ahavah (אהבה), “amor”, podemos encontrar oculto el Nombre de Dios Tetragrama (יהוה), si sustituimos la letra Alef (א) por una letra Iod (י) y la letra Beth (ב) por una letra Vav (ו).

א ה ב ה

י ה ו ה

El valor numérico de la Iod (י) es 10 y el de la Alef (א) es 1, lo que hace de la Iod una especie de sublimación de la Alef.

Vav (ו) y Beth (ב), por otra parte, se pronuncian igual.

Cuando Ahavah (אהבה), “amor”, guematria 13, besa a Ahavah (אהבה), “amor”, obtenemos 26, que es la guematria del Tetragrama.

 

י = 10

ה = 5

ו = 6

ה = 5

———-

26

 

א = 1

ה = 5

ב = 2

ה = 5

———–

13

 

JULI PERADEJORDI

LAG BAOMER Y KUNDALINI

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La parashah de Bejukotai es la parashah número 33 de la Torah y coincide con el día número 33 de la cuenta del Omer, conocido como Lag BaOmer.  En Lag baOmer se conmemora el fallecimiento de Rabbí Shimon Bar Iojai que tuvo lugar en el día 33 de la cuenta del Omer.

¿Por qué tanta insistencia en este número?

 

 

El número 33 es muy significativo desde el punto de vista oculto, particularmente en la masonería y otras sociedades iniciáticas. Correspondería a 33 grados que hay que recorrer para llegar a la perfección. También puede relacionarse con la purificación, como leemos en Levítico (XII-4):

“Por un lapso de treinta y tres días ella permanecerá purificándose de su sangre; no podrá tocar nada sagrado ni podrá entrar al Santuario”.

 Leemos en Levítico (XXVI-3) al principio de la parashah de Bejukotai:

אם-בחקתי, תלכו; ואת-מצותי תשמרו, ועשיתם אתם

“Si siguiereis Mis decretos y observareis Mis preceptos y los realizareis…”.

Si nos fijamos en el texto hebreo, veremos que se trata exactamente de 33 letras, pero cuando calculamos la guematria de Im Bejukotai (אם-בחקתי), “Si siguiereis”, descubrimos que es 561, o sea el número secreto del 33.

1+2+3+4+5+6+7+8+9+10+11+12+13+14+15+16+17+18+19+20+21+22+23+24+25+26+27+28+29+30+31+32+33 = 561

 

Por otra parte, 561 es el resultado de multiplicar 17, la guematria de Tov (טוב), “bueno”, por 33:

ט = 9

ו = 6

ב = 2

———

17

17 x 33 = 561

 

Así, 561 no sólo es el secreto del 33, sino lo bueno del 33, lo bueno que viene a rectificar a lo malo. “Malo”, en hebreo es Ra (רע) y la guematria de esta palabra es 270

ר = 200

ע = 70

———–

270

Lag BaOmer se relaciona con la sefirah de Hod (הוד), concretamente con Hod de Hod. Si calculamos la guematria Atbash de Hod (הוד), vemos que también es 270:

ה = 90

ו = 80

ד = 100

————

270

 

Simbólicamente hablando, sabemos que el mandil que se colocan los masones aludiría a la hoja de higuera que según Génesis (III-6) se colocaron nuestros primeros padres para cubrir sus vergüenzas después de caer en la trampa que les tendió la serpiente. La guematria de Ale Teenah (עלה תאנה) “hoja de higuera” es 561, o sea el número secreto del 33:

ע = 70

ל = 30

ה = 5

ת = 400

א = 1

נ = 50

ה = 5

————-

561

 

Pero podríamos aventurar una hipótesis acaso un poco descabellada. Podemos leer Ale (עלה) como Ala (עלה), que significa “subir”, “ascender” y Tenah (תאנה) como Taanah (תאנה) “apetito carnal”, “ardor”. Entonces la expresión Ale Teenah (עֲלֵה תְאֵנָה) “hoja de higuera” guematria 561, haría alusión a la ascensión de la energía que los tántricos conocen como Kundalini, cuyo despertar hace que ascienda por la columna vertebral hasta el final de la cabeza, lo que correspondería en la terminología cabalística con la Sefirah de Keter, “la corona”. Se considera que la columna vertebral está compuesta por 33 vértebras (7 cervicales, 12 dorsales, 5 lumbares, 5 sacras y 4 coccígeas). Kundalini está representada en la iconografía tántrica por una serpiente. Sabemos que en hebreo “serpiente” se dice Najash y que su guematria es 358. Los cabalistas nos explican que este número es también la guematria de Mashiaj, “ungido”. Si la primera tiene que ver con el hueso que se halla en la base de la columna y que tiene forma de cabeza de serpiente, el segundo se asocia tanto con la ascensión como con la unción de Keter.

 

JULI PERADEJORDI

LA ESENCIA DE LA TORAH ES LA HUMILDAD

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Los sabios del Talmud (Derej Eretz Zutta, 8) han comparado a la Torah con el agua apoyándose en que, al igual que el preciado líquido, la Torah es humilde. Como el agua, la Torah es dadora y preservadora de la vida, y como el agua y la Torah, la humildad también lo es.

 

 

Los Avot de Rabbí Natan (35:10) equiparan el agua con la vida. Aprendemos del libro de los Salmos (XIX-8) que:

תורת יהוה תמימה, משיבת נפש

“La Torah del Eterno es íntegra, reconforta el alma”.

Si calculamos la guematria de Tmimah (תמימה), “íntegra”, obtenemos 495, un número que se aplica perfectamente a la Torah, que es un don, en hebreo Matanah (מתנה).

ת = 400

מ = 40

י = 10

מ = 40

ה = 5

———–

495

מ = 40

ת = 400

נ = 50

ה = 5

———–

495

 

Pero cuando tomamos las letras interiores de Tmimah (תמימה), “íntegra”, nos encontramos con Maim (מים),”agua”. La esencia de la integridad de la Torah sería pues, algo que llamamos “agua”. Hemos visto que para los sabios el agua equivale a la humildad, por eso podemos decir que la esencia de la Torah es la humildad.

Apoyándose en Números (XII-3), los Sabios explican que Moisés recibió la Torah porque era “el más humilde de los hombres”. Cuentan los Sabios que cuando Moisés ocultó su rostro ante la zarza ardiente, Dios le dijo: por haber sido muy humilde y haberme honrado ocultando tu rostro, podrás estar en el monte Sinaí durante cuarenta días con sus noches alimentándote del resplandor de la Shekinah.

La guematria de Anav Meod (ענו מאד), “muy humilde” es 171, o sea la misma que la guematria Atbash de Shekinah.

ש = 2

כ = 30

י = 40

נ = 9

ה = 90

————-

171

ע = 70

נ = 50

ו = 6

מ = 40

א = 1

ד = 4

————

171

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

EL MAYOR BIEN O DIOS EN EL CORAZÓN

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En su genial obra La vida es sueño, Pedro Calderón de la Barca escribía:

“¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”.

A primera vista puede parecer contradictorio que “el mayor bien” sea algo pequeño. Pero, ¿sabemos realmente qué es el mayor bien?

 

De alguna manera Calderón nos lo está diciendo sin decirlo. Basta con leer entre líneas para adivinar que “el mayor bien”, algo aparentemente pequeño y efímero, no es sino algo tan inconmensurable como es la vida.

La guematria de Jaim (חיים), “vida” es 68, o sea es el “número espejo” de 86, la guematria de Elohim (אלהים), “Dios”. Si calculamos la guematria  Sderti u ordinal de Jaim (חיים), “vida”, obtenemos 52:

ח = 8

י = 10

י = 10

ם = 24

———-

52

 

Si calculamos ahora la guematria Sderti de Elohim (אלהים), “Dios”, también obtenemos 52:

א = 1

ל = 13

ה = 5

י = 10

ם = 24

———–

52

 

No podemos, pues, ver a Dios y la vida como algo distinto y separado; pero, ¿por qué son el mayor bien, y por qué es éste pequeño? Podemos asociar este “mayor bien” que es “pequeño” a una letra muy concreta de la Torah: la letra Alef de Vaikrá, que es más pequeña de lo normal. Esta letra recibe el nombre de Alef Ketanah (אלף קטנה) y su guematria va a desvelarnos algunos misterios.

Si calculamos la guematria Katan de Alef Ketanah (אלף קטנה) obtenemos 32:

א = 1

ל = 3

ף = 8

ק = 1

ט = 9

נ = 5

ה = 5

———-

32

 

Este número nos lleva a un lugar muy concreto: el corazón, en hebreo Lev (לב), palabra cuya guematria es también 32.

ל = 30

ב = 2

——–

32

 

Si calculamos ahora su guematria Sderti, veremos que es 86, o sea la misma que la de Elohim (אלהים), “Dios”.

א = 1

ל = 12

ף = 26

ק = 19

ט = 9

נ = 14

ה = 5

———–

86

 

א = 1

ל = 30

ה = 5

י = 10

ם = 40

———–

86

Volviendo a las palabras de Calderón de la Barca “el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”, concentrémonos ahora en “el mayor bien”, en hebreo Ioter Tov (יותר טוב).

La guematria Raguil de Ioter Tov (יותר טוב) es 633:

 

י = 10

ו = 6

ת = 400

ר = 200

ט = 9

ו = 6

ב = 2

————-

633

 

Si calculamos ahora cuál es la guematria Raguil de “la vida”, haJaim (החיים), adjudicando el valor de 600 a la letra Mem final, descubrimos con sorpresa que también es 633:

ה = 5

ח = 8

י = 10

י = 10

ם = 600

————–

633

 

Todas estas guematrias nos vienen a enseñar que la vida o, si lo preferimos, Dios en el corazón, es el mayor bien, superior a las muchas riquezas.

 

JULI PERADEJORDI

 

EL JUSTO Y EL MAL DE OJO

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La Tzarah (צרע) que a menudo se relaciona con la lepra no está considerada por los comentaristas clásicos de la Torah una enfermedad natural, sino una enfermedad espiritual. Por medio de la guematria vamos a ver que no es exactamente así, sino que es el resultado del Mal de Ojo. Pero, ¿a qué nos estamos refiriendo cuando hablamos de Mal de ojo?

 

 

Los cabalistas sostienen que padecer Mal de Ojo es el resultado del estado de impureza del alma humana. Así, el Mal de Ojo, nos venga de los demás o de nosotros mismos (pensamientos negativos y de autosabotaje) nos afectaría en la medida de nuestra falta de santidad. Por esa razón, a José, que era un Justo, un Tsadik, no le afectaba el Mal de Ojo. En el libro del Génesis (XLIX-22) leemos que Jacob dijo:

בן פרת יוסף, בן פרת עלי-עין

«Un hijo fructífero es José, un hijo encantador a los ojos (Alei Ayin)».

En el tratado de Berajoth (20 a), los Sabios del Talmud nos animan a no leer Alei Ayin, «junto a la fuente» o «a los ojos», como nos proponen algunas traducciones literales, sino Olei Ayin, que se escribe con las mismas letras y significa «por encima del ojo». Con esto nos enseñan que José estaba «por encima» del Mal de Ojo. Por otra parte, Rashi, el comentarista clásico de la Torah, explica que todas las enfermedades dependen del ojo; dicho de otro modo, son formas del Mal de Ojo.

La raíz Tzar (צר) significa “enemigo”. La idea de Tzarah (צרע) que encontramos en la parashah de esta semana, Metzorah, procede de esta raíz. Si acudimos al diccionario, vemos que esta palabra significa “enfermar de lepra”. El termino Tzorah (צרעה) significa “enfermedad de la piel” y está muy próximo al griego Psora, de donde procede “psoriasis”, pero curiosamente esta palabra también significa “avispa”.

El Talmud relaciona la Metzorah con la maledicencia. Sabemos que la palabra es una energía muy poderosa; si es positiva, es capaz de obrar milagros, pero si es negativa, se convierte en una energía negra capaz de hundir a cualquiera. Es la diferencia entre bendecir y maldecir. La palabra, en hebreo Dabar (דבר), se relaciona con un pequeño animal muy concreto: la abeja, en hebreo Dvorah (דבורה). Su producción es la miel, que representa a la incorruptibilidad, pues la miel no se pudre y además se utiliza en afecciones cutáneas.

Cuando calculamos la guematria de Metzorah (מצרע) vemos que es 400, exactamente igual que la de Ayin Ra (עין רע), “Mal de Ojo”. La Metzorah (מצרע) es un resultado del Mal de Ojo.

מ = 40

צ = 90

ר = 200

ע = 70

————–

400

עין = 130

רע = 270

————–

400

 

De algún modo lo contrario de la abeja es la avispa Tzorah (צרעה). Si la abeja representa a la palabra regeneradora, la avispa corresponde a la Mala palabra, a la maldición. Su aguijón, como la maledicencia, es venenoso. Cuando calculamos la guematria de Tzorah (צרעה) descubrimos que es 365. Probablemente por ello su antagonista sea el justo, ya que 365 también es la guematria de Iosef haTzadik (יוסף הצדיק), “José el justo”:

צ = 90

ר = 200

ע = 70

ה = 5

—————–

365

יוסף = 156

הצדיק = 209

——————-

365

 

JULI PERADEJORDI

DESPUÉS DE LAS TINIEBLAS

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A Thierry d’Oultremont, que adquirió la verdadera inteligencia (MR XXXIX-03)

 

La portada de la edición original del Quijote nos obsequia con un delicioso latinajo que declara Post tenebras spero lucem. Nos gustaría asociarlo con la parashah de esta semana, Tazria (תזריע), que  significa “quedar embarazada”. ¿Quién es el que espera llegar a la luz después de vivir en las tinieblas? ¿Por qué al hecho de engendrar se le llama “alumbrar” e incluso “dar a luz”?

 

 

 

A estas preguntas podemos brindarles dos respuestas que no son excluyentes la una de la otra.

Veamos la primera. El nombre de la parashah de esta semana, Tazria (תזריע) significa “quedar embarazada”. Si tomamos las letras interiores de esta palabra, o sea su esencia, nos encontramos con Zari (זרי), que significa “mi semilla”. Es la semilla que está dentro de la embarazada y que se convertirá después de 40 semanas en una criatura viva, una Briah (בריה). Cuando calculamos la guematria de Briah (בריה) vemos que es 217, o sea la misma que la de Zari (זרי).

ב = 2

ר = 200

י = 10

ה = 5

———–

217

 

ז = 7

ר = 200

י = 10

———–

217

 

Pero cuando nos dirigimos al principio de esta parashah (Levítico XII-2) podemos leer:

דבר אל-בני ישראל, לאמר, אשה כי תזריע

“Habla a los Hijos de Israel, diciendo: cuando una mujer está embarazada…”

Si calculamos la guematria de Ishah Ki Tazria (אשה כי תזריע), “mujer que está embarazada”, vemos que es 1023:

אשה = 306

כי = 30

תזריע = 687

—————–

1023

Se trata de la misma guematria que la de Job (XVII-12), “espero la luz después de las tinieblas”, que presumiblemente inspiraron a Cervantes para la portada de su libro:

 

אור קרוב מפני-חשך

Nuestra primera propuesta es que estas palabras aluden al bebé que está en el vientre de la mujer embarazada, y que cuando ésta dé a luz podrá salir de las tinieblas del útero.

Pero, paralelamente a esta interpretación podemos afirmar que también nos habla del alma que, después de pasar por las tinieblas de este bajo mundo, regresa a la luz.

אור = 207

קרוב = 308

מפני = 180

חשך = 328

—————

1023

 

Zari (זרי), que como vimos significa “mi semilla”, es una alusión al alma, a la semilla divina que hay en cada ser humano, que está llamada a la resurrección con la ayuda del Espíritu de Dios. Si a la guematria de Ishah Ki Tazria (אשה כי תזריע), que como vimos es 1023 le añadimos la guematria de Ruaj Elohim (רוח אלהים), “Espíritu de Dios”, 300, obtenemos 1323, que es la guematria de Tejaiat haMotim (תחיית המתים), “resurrección  de los muertos”:

רוח = 214

אלהים = 86

—————

300

תחיית  = 828

המתים = 495

——————

1323

JULI PERADEJORDI

 

UNIR EL CEREBRO Y EL CORAZÓN

Afirman los cabalistas que la expresión con la que se inicia la parashah de Tzav, Vaidaber Adonai el Moshe Leemor (וידבר יהוה אל-משה לאמר) se repite exactamente 70 veces en la Torah. Si a este número, que es la guematria de Sod, “secreto”,  le añadimos 26, la guematria del Tetragrama, obtenemos 96, la guematria de Tzav. Uno de los mensajes ocultos en la parashah de esta semana  es precisamente uno de los grandes secretos de la cábala: unir el cerebro con el corazón.

 

 

Que la guematria de Tzav (צו) es 96 no es ningún secreto, pero no deja de ser curioso que esta parashah contenga exactamente 96 versículos:

צ = 90

ו = 6

———-

96

 

Este número ha hecho plantearse a los cabalistas cuál puede ser el secreto, Sod (סוד) de Tzav (צו), dado que las 5 primeras palabras de esta parashah se repiten 70 veces en la Torah. Por medio de la resta de la guematria de Sod (סוד), “secreto” han llegado a la conclusión de que se trata del Tetragrama, יהוה.

ס = 60

ו = 6

ד = 4

—————-

70

96 – 70 = 26

 

Los cabalistas de Safed (y también el Zohar) descomponen este nombre en dos partes, la primera compuesta por las letras Iod y He (יה), y la segunda compuesta por las letras Vav y He (וה).

Iod y He (יה) puede asociarse con el cerebro, Moaj (מח), y Vav y He (וה) con el corazón, Lev (לב). Cuando unimos el cerebro y el corazón, haMoaj vehaLev (המח והלב) obtenemos 96, la guematria de Tzav (צו), y también estamos reuniendo las cuatro letras del Tetragrama.

המח = 53

והלב = 43

————

96

 

Aquel que une su cerebro con su corazón se convierte en un hombre justo, un Ish Tzadik (איש צדיק), un hombre a imagen del Tetragrama. Pero, ¿cómo unir el cerebro con el corazón? Una manera de hacerlo es hacer con el corazón cosas que normalmente hacemos con el cerebro, por ejemplo estudiar (la Torah), o hacer con el cerebro cosas que haríamos con el corazón, por ejemplo rezar.

Si a 96 le añadimos 515, la guematria de Tefilah, “plegaria”, obtenemos 611, la guematria de Torah:

ת = 400

פ = 80

י = 10

ל = 30

ה = 5

——————-

515

515 + 96 = 611

Pero lo más sorprendente ocurre cuando a Torah, guematria 611 le restamos 96, pues el resultado, 515 es también la guematria de Ish Tzadik (איש צדיק), “hombre justo”.

איש = 311

צדיק = 204

————-

515

 

JULI PERADEJORDI

LA TERRIBLE EXPERIENCIA DE LA NOCHE DE PESAJ

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Durante la noche de Pesaj se recuerda tradicionalmente la salida de Egipto. Salir de Egipto es como cambiar de dimensión. Egipto simboliza este bajo mundo, prisionero del espacio y del tiempo. Salir de Egipto es como volver a casa después de un largo exilio.

 

 

Afirman los cabalistas que el secreto de Pesaj es la anulación o la trascendencia del tiempo, en hebreo Zman (זמן).  Una de las maneras de referirse a la noche de Pesaj es haLailah haZe (הלילה הזה), “esta noche”, que también podemos leer como la noche 17, guematria de Tov (טוב), “buena”. Se trata, pues, de una buena noche. Cuando calculamos la guematria de haLailah haZe (הלילה הזה) vemos que es 97, la misma que la de Zman (זמן).

הלילה = 80

הזה = 17

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97

ז = 7

מ = 40

ן = 50

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97

 

La guematria de haLailah (הלילה), “la noche” es 80 y corresponde a la letra Pe (פ) de Pesaj (פסח), cuyo valor numérico también es 80.

Cuando calculamos la guematria atbash de haLailah haZe (הלילה הזה) descubrimos que es 510:

הלילה = 260

הזה = 250

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510

Este número nos lleva a otra noche famosa de la Torah, aquella en la que Jacob tuvo un sueño y se encontró en un “lugar terrible”, que identificaría como “la casa de Dios”. Como vemos en el texto de Génesis (XXVIII-17):

ויירא, ויאמר, מה-נורא המקום הזה: אין זה, כי אם-בית אלהים, וזה, שער השמים

“Y tuvo miedo, y dijo: «¡Qué terrible es este lugar! ¡Ésta no es otra que la Casa de Dios, y ésta es la puerta de los cielos!»”.

 

La expresión Mah norah haMakom haZé (מה-נורא המקום הזה), “qué terrible es este lugar” tiene por guematria 510 con lo que coincide sorprendentemente con la de Zé Bait Elohim (זה בית אלהים), “ésta es la casa de Dios”:

מה = 45

נורא = 257

המקום = 191

הזה = 17

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510

זה  = 12

בית = 412

אלהים = 86

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510

Ojalá el Seder nos ayude a descubrir cuál es ese lugar terrible que es Casa de Dios: habremos salido de Egipto y regresado a nuestro verdadero hogar.

 

 

JULI PERADEJORDI