BORRAR EL EGOÍSMO

Probablemente toda la Torah esté hablándole del alma al alma de un modo encubierto, a fin de avivar el recuerdo.

Pero hay un libro en el que esto es particularmente evidente: el libro de Jonás.

 

Para situarnos, echemos un vistazo al nombre de Jonás, Ionah (יונה), palabra compuesta por la letras Iod, Vav, Nun y He. Lo sabios ya han señalado que comparte tres letras con el Tetragrama y que su guematria reducida, 17, es la misma.

Si tomamos las tres primeras letras y en vez de la Nun (נ) colocamos la Nun Sofit (ן), obligatoria al final de una palabra, tenemos lo siguiente:

 

יון

 

Gráficamente podemos ver una letra Iod (י) que está cayendo o alargándose. ¿Dónde caerá? En la letra He (ה), cuya guematria es 5 y representa a los cinco sentidos, o sea el cuerpo. La guematria de Iod, Vav, Nun es 10 + 6 + 50 = 66.

Como nos enseña el sabio Gaón de Vilna, en la historia de Jonás este curioso personaje representa al alma, Neshamah, que se encarna en este mundo. El tema central del libro serían las reencarnaciones, Gilgulim, del hebreo Galgal (גלגל), “rueda”, guematria 66:

 

ג = 3

ל = 30

ג = 3

ל = 30

———

66

 

También e Zohar (II-199 a) nos enseña que:

 

“Jonás, que bajó a un barco, Aniah: se refiere al alma de la persona…”.

 

Dios envía a Jonás a Nínive a cumplir una misión, pero éste hace caso omiso al mandato divino. Esta desobediencia presenta una cierta semejanza con el pecado de Adán y Eva, que tampoco obedecieron al mandato de Dios. En vez de hacerle caso a Dios, Jonás se dirige a Iafo (יפו), la actual Jaifa, palabra que significa “hermoso”, “de aspecto agradable”. En ambos casos nos hallamos ante una caída, y ante la aparición del egoísmo, que es la separación de la consciencia del hombre de la consciencia de Dios.

Veamos qué nos dice el libro del Génesis (III-6) a propósito de Eva:

תרא האשה כי טוב העץ למאכל וכי תאוה-הוא לעינים

“Vio la mujer que el árbol era bueno para comer y agradable a la vista”.

 

Aniah (אניה), “barco”, significa también “lloro”, “tristeza”. La guematria de esta palabra es de nuevo 66:

א = 1

נ = 50

י = 10

ה = 5

————

66

 

Pero el plural Aniot (אניות) significa precisamente “egoísmo”. El recuerdo de Amalek, que según la Torah hemos de borrar (Deuteronomio XXV-19), es en hebreo Tzejer Amalek (זכר עמלק). Su guematria es 467:

זכר = 227

עמלק = 240

————–

467

 

La guematria de Aniot (אניות) “egoísmo” también es 467:

 

א = 1

נ = 50

י = 10

ו = 6

ת = 400

————-

467

 

Con esto vemos que borrar el recuerdo de Amalek es la misión para la cual el alma se encarna en este bajo mundo y que se trata de lo mismo que borrar el egoísmo.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

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LA MESA, EL TEMPLO

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El Talmud nos enseña que “Cuando existía el Templo, el altar expiaba por Israel; ahora es la mesa del hombre la que expía

por él”. ¿Cómo va a sustituir una comida, aunque sea la de Shabbat, a los trabajos de expiación que tenían lugar en el

Templo? ¿Realmente estamos entendiendo de qué se nos está hablando?

 

 

Acudamos al Talmud, en el tratado de Berajoth (55 a):

 

“Comienza con “altar” y termina con “mesa”. Los rabbís Iojanán y Eleazar dijeron los dos: “Cuando existía el Templo, el altar expiaba por Israel; ahora es la mesa del hombre la que expía por él”.

 

Leemos en Ezequiel (XLI-42):

La altura del altar de madera era de tres codos … “

 

y más delante:

“Ésta es la mesa que está delante del Eterno”.

 

Los comentaristas tradicionales asocian el concepto de “la mesa” con la mesa de Shabbat. Sin embargo, a la luz de la guematria, quisiéramos aventurar otra interpretación. Cuando se habla de “la mesa” se está aludiendo a la mesa de Shabbat, ciertamente, pero también a la mesa de estudio, y sería el estudio (acompañado de bendiciones y oración) el que vendría a sustituir a los sacrificios que se hacían en el templo. Un ejemplo bien conocido de esta sustitución lo tenemos en el Pitum haKetoret, la lectura de la sección del incienso. El Zohar (II-218 b), por ejemplo, nos dice que:

 

“… este asunto es un pacto ante el Santo, bendito sea, pues todo el que observa y lee todos los días la composición del incienso, se salva de todo lo malo, y de las brujerías del mundo, de todas las malas afecciones, de los malos pensamientos, del mal juicio y de la mortandad. Y no es dañado durante todo ese día pues el Sitra Ajra, el Otro Lado, no puede ejercer dominio sobre él”.

 

Cuando calculamos la guematria de Pitum haKetoret (פטום הקטורת), obtenemos 855. Si le añadimos 1 por el Kollel, obtenemos 856, la guematria de Beit Mikdash (בית מקדש), templo:

 

פטום = 135

הקטורת = 720

——————–

855

 

בית = 412

מקדש = 444

——————–

856

 

Por otra parte, la guematria de Shuljan (שלחן), “mesa” es 388 como la de Japash (חפש), “buscar”, “investigar”.

 

ש = 300

ל = 30

ח = 8

ן = 50

————–

388

 

ח = 8

פ = 80

ש = 300

—————

388

 

La mesa, pues, no es únicamente el lugar donde se come, es también, y sobre todo, el lugar donde se estudia, donde se busca. Por otra parte, la guematria Shemi o completa de Shuljan (שלחן), “mesa” es 958:

ש = 360

ל = 74

ח = 418

ן = 1060

———–

958

 

Se trata de la guematria de Beit Midrash (בית מדרש), “casa de estudio” y de beSefer haTorah (בספר התורה), “en el libro de la Torah”.

 

בית = 412

מדרש = 544

——————

958

 

בספר = 342

התורה = 616

——————

958

 

JULI PERADEJORDI

AL ENEMIGO NI AGUA

Afirma el dicho popular que “al enemigo ni agua”, pero este modo de actuar, a pesar de estar tomado de Proverbios

(XXV-21) como veremos a continuación, está totalmente en contradicción con las enseñanzas de la Torah.

 

 

Shnajá (שנאך), “tu enemigo”, procede del verbo Shané (שנא), “odiar”, “detestar”, “ser enemigo”. Su guematria es 371 y coincide con la de Shmol (שמול), “izquierda”:

 

ש = 300

נ = 50

א = 1

ך = 20

———–

371

ש = 300

צ = 90

ו = 6

ל = 30

———–

371

 

Leemos en el libro de Proverbios (XXV-21):

ים-רעב שנאך, האכלהו לחם; ואם-צמא, השקהו מים

“Si el tu enemigo tuviere hambre, dale de comer pan; y si tuviere sed,

dale de beber agua”.

 

El enemigo que, como hemos deducido de su guematria, corresponde a la izquierda puede ser visto como un obstáculo, etimológicamente “algo que está delante”, algo que no nos permite avanzar. Para los cabalistas se asocia con el rigor, la ira, y con el nombre de Dios Elohim. El enemigo es, pues, el dios enfadado que está en nuestro interior y que en su prisión padece hambre y sed. El pan, nos explica el Zohar,  es la Torah escrita, y el agua la Torah oral, que viene a esclarecer y ablandar a la Torah escrita. De este modo la Torah se transforma en un Sam Jaim (סם חיים), un elixir de vida.

Cuando calculamos la etimología de Sam Jaim (סם חיים), vemos que es 168, o sea la suma de la guematria de Lejem (לחם), “pan” y Maim (מים), “agua.

 

סם = 100

חיים = 68

————

168

 

לחם = 78

מים = 90

————

168

 

JULI PERADEJORDI

 

BEURE’S L’ENTENIMENT – BEBERSE EL ENTENDIMIENTO

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Existe en catalán una expresión cabalística muy curiosa y llena de sabiduría: “beure’s l’enteniment”, “beberse el

entendimiento”, que quizá merezca una aclaración a la luz de la Torah y la Guematria. ¿Acaso el entendimiento es algo

que se pueda comer o beber?

 

 

En el árbol sefirótico nos encontramos con dos sefirot “femeninas” que se asocian con el acto de recibir: Binah que recibe de Jojmah y Maljut que recibe de las sefirot anteriores. Para los cabalistas, Binah se relaciona con el corazón y Maljut con la boca. Si bien el paladar se asocia tradicionalmente con Jojmah, la garganta por la que pasan la bebida y el alimento es Binah.

La guematria de Lev (לב), “corazón” es 32 y se relaciona con los 32 dientes, que sirven para masticar. Pero el corazón como símbolo es equivalente a la copa.

 

ל = 30

ב = 2

———-

32

 

Leemos en Génesis (III-6) que:

ותרא האשה כי טוב העץ למאכל וכי תאוה-הוא לעינים, ונחמד העץ להשכיל, ותקח מפריו, ותאכל; ותתן גם-לאישה עמה, ויאכל

“Y la mujer percibió que el árbol era bueno como alimento, y que era un deleite para los ojos, y que el árbol era deseable como un medio para alcanzar el intelecto, y ella tomó de su fruto y comió; y también le dio a su marido junto a ella y él comió”.

La guematria de Binah (בינה), “entendimiento” es 67 y coincide con la de Vaiojel (ויאכל) “Y comió”.

 

ב = 2

י = 10

נ = 50

ה = 5

———-

67

ו = 6

י = 10

א = 1

כ = 20

ל = 30

———-

67

 

Comiendo del fruto del árbol del conocimiento, lo que hizo el primer hombre fue “beberse entendimiento”, Binah (בינה) y así nos hemos quedado: seres humanos que nos distinguimos de los animales porque andamos con dos piernas, pero sin entendimiento.

¿Cómo podemos recuperarlo?

Estudiando.

¿Estudiando qué?

Estudiando la Torah, ha Torah (התורה), expresión cuya guematria reducida es precisamente 22:

 

ה = 5

ת = 4

ו = 6

ר = 2

ה = 5

———

22

 

 

La guematria de Adam, hombre es 45, y le falta exactamente 22 para llegar a 67 la guematria de Binah (בינה). 22 es el número de letras del alfabeto y simbolizan el estudio.

Algunos cabalistas entienden el Tikún como la reunificación de los nombres de Dios Tetragrama y Elohim. Si sumamos la guematria del primero, 26 a la del segundo, 86, obtenemos 112.

Cuando sumamos la guematria de Adam, hombre, 45 a la de Binah, entendimiento, 67, también obtenemos 112.

Quizá el Tikún se realice cuando el hombre recupere el entendimiento que se bebió…

 

JULI PERADEJORDI

 

 

CON EL LIRIO EN LAS MANOS

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Los alquimistas tenían una especie de fórmula arquetípica que podemos aplicar a casi todo: Solve et coagula. Esta idea se

encuentra también en el Talmud. En el libro del Cantar de los cantares tenemos ejemplos maravillosos de ella. Vamos a ver

uno de ellos aclarado por los sabios del Talmud y por la guematria.

 

Leemos en el Cantar de los Cantares (V-13):

שפתותיו, שושנים-נטפות, מור עבר

“Sus labios son lirios, que gotean mirra liquida”.

Podemos hacer, siguiendo las enseñanzas de los sabios, un juego de palabras entre Shoshanim (שושנים), “lirios” y Sheshonim (ששונים), “aquellos que estudian”. ¿Por qué? El  alumno que realmente desea aprender se ha de parecer a un lirio, ha de ir “con el lirio en la mano”, expresión que significa comportarse sin dobleces, con honestidad, con limpieza, con candidez.

Un alquimista contemporáneo, Louis Cattiaux, sostenía que:

“Hay que embeber y disolver antes de secar y cocer, ya que el que empieza por cocer fija la mugre del pecado en vez de eliminarla”.

 

La guematria de Shoshanim (שושנים), “lirios”, es la misma que la de Sheshonim (ששונים), “aquellos que estudian”, 706:

ש = 300

ו = 6

ש = 300

נ = 50

י = 10

ם = 40

————

706

ש = 300

ש = 300

ו = 6

נ = 50

י = 10

ם = 40

————-

706

En hebreo, la expresión “mirra líquida” aparece como mor over (מור עבר), que literalmente quiere decir, “amargura líquida”. Su guematria, 518, coincide curiosamente con la de Jiej (חיך), “sonreír”.

 

מור = 246

עבר = 272

————-

518

ח = 8

י = 1

ך = 1

——-

518

Los sabios del Talmud (Tratado de Shabbat 30 a) nos enseñan que los labios de aquellos que estudian Torah, deben de despedir la amargura del temor. Para iniciar el estudio hay que abandonar el temor y la amargura, y abrirse a la dulzura de la Torah.

También nos enseñan que:

“Alguien que estudia Torah debe de sentir alegría antes de empezar a enseñar una Halajah, pero el alumno debe de escuchar a su maestro con temor y reverencia”.

 

Raba, sabio donde los haya, es un buen ejemplo de esto: antes de empezar a enseñar a sus estudiantes, contaba un chiste y todos sus alumnos reían. Después se sentaba con temor y comenzaba a enseñar. Sus alumnos lo recibían con una sonrisa, con un lirio en la mano.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

ANI Y ANOJI

En el libro del Génesis (XXIV-34) Eliezer pronuncia unas palabras que quizá no vengan a cuento en el contexto, pero que

desde el punto de vista de la guematria nos van a descubrir algo tan importante como que lo mejor que hay en este

mundo es la sabiduría.

´

 

El texto de Génesis (XXIV-34) dice así:

עבד אברהם, אנכי

“Yo soy el siervo de Abraham”.

 

Después de pronunciar estas palabras, Eliezer se pone a enumerar las numerosas riquezas con las que el Eterno ha bendecido a su amo. Todo esto no tendría mayor relevancia si no fuera porque la guematria de Eved Abraham Anoji (עבד אברהם, אנכי) es 405:

עבד = 76

אברהם = 248

אנכי = 81

——————–

405

 

Este número nos dirige a algo que es mucho más importante que las riquezas, algo que también tenía Abraham: la sabiduría. Leemos en Proverbios (VIII-11):

כי-טובה חכמה, מפנינים

“Porque mejor es la sabiduría que las perlas…”.

Cuando calculamos la guematria de esta expresión, descubrimos que

también es 405:

כי-טובה = 52

חכמה = 73

מפנינים = 280

—————–

405

 

Los sabios nos han señalado que en las palabras de Eliezer podemos encontrar una rareza: para hablar de él utiliza la palabra Anoji (אנכי) en vez de Ani (אני), como se suele hacer. Anoji (אנכי) es el término que utiliza Dios en los diez mandamientos. Según el Malbim Anoji (אנכי) designa a la esencia de la persona.

Si calculamos la guematria extendida de Ani (אני) obtenemos אנ אני א אני ני י, cuyo valor numérico es 244. Antes de ser bendecido Abraham se llamaba Abram (אברם) y la guematria de esta palabra es 243. Si Eliezer hubiera dicho de Ani (אני), se habría estado identificando con su amo pues la guematria 243 más el Kollel es 244.

א = 1

ב = 2

ר = 200

ם = 40

————

243

243 + 1 = 244

De este modo, Eliezer no está hablando en tanto que siervo de Abraham, que se identificaría con él, sino dejando hablar a su esencia profunda. El Rav Ginzburg nos ha descubierto que si calculamos la guematria extendida de Anoji, אנכי נכי כי י א אנ אנכ אנכי, obtenemos exactamente 405.

 

 

JULI PERADEJORDI

EL SÉQUITO DE LA LUNA

El Zohar (III-237 a) nos descubre que la muerte, Mavet, no fue decretada sobre el mundo hasta que no se unieron las

letras Mem y Taf por medio de una letra Vav copulativa. Pero en realidad, como también podemos aprender del Zohar, la

letra Vav no está uniendo a la Mem y la Tav, sino que está haciendo de muro entre ellas.

 

 

Por esta razón, también el Zohar (I-12 b) nos dirá que:

“Cuando el hombre sepa que todo es Uno y no coloque separación alguna, incluso aquel Sitra Ajra, el otro lado, se retirará del mundo y no influirá abajo. Y éste es el misterio sobre el que está escrito: “Y sean por luminarias, Meorot” (Génesis I-15)”.

 

El Sitra Ajra, como nos explica el Zohar más adelante, corresponde a la muerte:

“El Sitra Ajra, el otro lado es Mavet, muerte. En la palabra Meorot, luminarias, las letras de Or, luz están unidas, mientras que las de la palabra Mavet (מות), muerte, están separadas.

Si nos fijamos en la palabra Meorot (מאורת) vemos que las letras Mem (מ) y Taf (ת) están unidas por Or (אור), “luz”, sin embargo en Mavet (מות) la letra Vav (ו), a pesar de ser la letra copulativa, lo que hace es separarlas. Es como un muro. Lo que se nos está sugiriendo aquí es que la muerte es una separación. Por esta razón, el misterio de “Y sean por luminarias, Meorot” (Génesis I-15)” se halla precisamente en la unión.

¿Por qué la letra Vav (ו) provoca la separación entre las letras Mem (מ)  y Taf (ת)? La respuesta nos la sugieren la guematria Shemi de esta letra, 12 y un comentario de Rashi a Génesis (I-16):

ו = 6

ו = 6

———–

12

 “El Eterno multiplicó el séquito de la luna con la intención de apaciguarla”.

 

¿Cuál es el séquito de la luna? Se trata de las estrellas, Kojabim (כוכבים), del zodíaco, compuesto precisamente por doce constelaciones.

La guematria de Kojabim (כוכבים), estrellas, es 98, por lo que se la ha asociado las 98 maldiciones aparecen en el libro del Deuteronomio, en la parashah de Ki Tavó (Deuteronomio XXVI-1-XXIX-8).

כ = 20

ו = 6

כ = 20

ב = 2

י = 10

ם = 40

———

98

Así, el destino del hombre sometido a las estrellas es un destino maldito y su liberación se encuentra en la unión “cuando el hombre sepa que todo es Uno y no coloque separación alguna”.

Afirmaba Louis Cattiaux que “el hombre y Dios se unen en cierto medio que constituye el misterio de la tierra y del cielo”. Las letras Mem (מ)  y Taf (ת) corresponderían al hombre y a Dios. Cuando están separadas por el muro que es la letra Vav (ו) tenemos la muerte, Mavet (מות). Cuando están unidas en este “cierto medio” que es la luz, Or (אור), tenemos la vida. Quizá por esta misma razón Cattiaux también sostenía que “el fin es como el comienzo, pero el medio nos ilumina”. La Taf (ת), la última letra del alfabeto, guematria 400, es como la Mem (מ), la letra que corresponde al parto, guematria 40, pero Or (אור), la luz, nos ilumina.

 

 

JULI PERADEJORDI

LA EQUIVOCACIÓN

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Uno de los pasajes más famosos del libro del Génesis (III-6) es aquel en el cual se nos explica que Adán y Eva trasgredieron

comiendo del árbol del conocimiento del bien y del mal. ¿Qué es este árbol? ¿Dónde está situado?

 

La dicotomía “árbol de la vida” (עץ החיים) y “árbol del conocimiento del bien y del mal” (עץ הדעת טוב ורע) aparece constantemente dentro de la literatura rabínica. En el fondo es la misma dicotomía que encontramos entre Jacob y Esaú, la unidad y la multiplicidad o el centro y la periferia. Un misterioso pasaje del Zohar (III-234 a), en el Raia Mehemna, nos proporciona la clave:

 

“El hígado es Esaú y Esaú es Edom y a él va a parar toda la sangre (Dam), ya sea pura o impura, pues no hace diferencia entre lo bueno y lo malo. Pero el corazón, Israel, sí hace diferencia entre lo bueno y lo malo, entre la sangre pura e impura, y recibe únicamente la sangre limpia…”.

 

El hígado, que corresponde a Esaú y a Edom, sería el “árbol del conocimiento del bien y del mal” (עץ הדעת טוב ורע) y el corazón, que corresponde a Israel sería el “árbol de la vida” (עץ החיים).

Cuando calculamos la guematria de Etz haJaim (עץ החיים),“árbol de la vida”,  vemos que es 233:

עץ = 160

החיים = 73

————-

233

 

Si multiplicamos este número por cuatro, obtenemos 932 que es la guematria de Etz haDaat Tov veRa (עץ הדעת טוב ורע), “árbol del conocimiento del bien y del mal”.

עץ = 160

הדעת = 479

טוב = 17

ורע = 276

————

932

 

De alguna manera el primer árbol corresponde al centro del paraíso, mientras que el segundo a los cuatro extremos del mundo. Señalemos que la expresión “árbol del conocimiento del bien y del mal” (עץ הדעת טוב ורע) está formada por cuatro palabras. Si tomamos las iniciales de estas palabras, Ayin (ע), He (ה), Tet (ט) y Vav (ו), y variamos el orden obtenemos He (ה), Tet (ט), Vav (ו), Ayin (ע), o sea haToá (הטוע), “la equivocación”.

Comiendo del árbol equivocado, nuestros primeros padres comieron (cometieron) una equivocación.

 

JULI PERADEJORDI

 

UN JARDÍN LLENO DE SECRETOS

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La parashah de Terumah (תרומה) es la decimonovena parashah de la Torah. Los sabios han hecho muchas cábalas en

torno a esta palabra, que significa “don”, “presente”, “regalo” y coincide con Matanah (מתנה), “regalo”.

 

 

Cuando en la literatura cabalística se habla de Matanah (מתנה), se está haciendo alusión al don de la Torah, que tuvo lugar en el Sinaí. Si comparamos las palabras Terumah (תרומה) y Matanah (מתנה), vemos que comparten tres letras, la Tav (ת), la Mem (מ) y la He (ה). La letra que nos queda en Matanah (מתנה) es la letra Nun (נ), cuyo valor ordinal es 14, ya que es la decimocuarta letra del alfabeto.

Las letras que nos quedan en Terumah (תרומה) son  la Resh (ר) y la Vav (ו), que son la vigésima y la sexta letras del alfabeto. Cuando restamos 6 de 20, obtenemos 14, o sea el valor ordinal de Nun (נ). Terumah (תרומה) y Matanah (מתנה) son, pues, equivalentes, con la salvedad de que en (תרומה) tenemos oculto el Nombre de Dios, el Tetragrama, como veremos a continuación. Por otra parte, si tomamos la palabra Torah (תורה) y le añadimos la inicial de Matanah (מתנה), Mem (מ), obtenemos Terumah (תרומה).

Alguien podría preguntar que si la Torah es completa y toda ella es un desarrollo del Tetragrama, como nos enseña el Zohar, por qué añadirle la letra Mem (מ). Y ciertamente hay aquí un gran misterio.

Leemos en el Zohar (III-89 b) que:

“toda la Torah es un nombre del Santo, bendito sea”.

 

Los cabalistas nos han enseñado que la letra Mem (מ) se compone de una letra Kaf (כ) y una letra Vav (ו) unidas por arriba. El valor numérico de Kaf (כ) es 20 y el de Vav (ו) es 6, con lo cual podemos relacionar a la letra Mem (מ) con el valor 26, que es la guematria del Tetragrama, el nombre de Dios.

מ כו

 

También se ha dicho que la Torah es un Gan (גן), un jardín. Según el Talmud (Meguilah 29 b y 30 a) la Torah está dividida en parashioth y tanto el Midrash Rabba sobre Bereshit (91, 1) como los Tikuné haZohar (cap. 13), afirman que hay 53 parashioth o lecturas semanales. Teniendo en cuenta que la lectura anual de la Torah se lleva a cabo durante 53 semanas, debemos relacionarlo con ella. Y esto coincide con la guematria ordinal de Torah, 53.

ת = 22

ו = 6

ר = 20

ה = 5

———

53

ג = 3

ן = 50

———–

53

 

¿De qué jardín estamos hablando? Los cabalistas nos informan de que la parashah de Terumah (תרומה) tiene exactamente 1145 versículos y por eso se la asocia con el paraíso, Pardes (פרדס). Si calculamos la guematria Millui o completa de Pardes (פרדס) obtenemos 1145:

פ = 81

ר = 510

ד = 434

ס = 60

————-

1145

JULI PERADEJORDI

 

 

MISHPATIM Y REENCARNACIÓN

 

La parashah de Mishpatim, que comienza en el capítulo 21 del libro del Éxodo no habla de leyes, estatutos o normas como

se suele creer. Para los cabalistas se refiere a algo muy diferente. En esta parashah Dios le revela a Moisés nada más y nada

menos que los secretos de la reencarnación de las almas para que los transmita al pueblo de Israel.

 

 

La parashah de Mishhpatim es realmente una parashah llena de misterios. Los cabalistas han señalado que la componen exactamente 1462 palabras y que este número es el resultado de multiplicar la guematria de Elohim (אלהים), 86 por la de Tov (טוב), “bueno”, 17. Sabemos que Elohim (אלהים) representa el juicio, el rigor, y Tov (טוב) viene a dulcificarlo. Nos explican también que si multiplicamos 86, Elohim (אלהים), por dos, por las dos tablas de la ley, obtenemos 172, que es el número de palabras que conforman los diez mandamientos.

Sabemos también que los diez mandamientos aparecen en la parashah anterior, Itró, y que Mishhpatim, la que la sigue, comienza (Éxodo XXI-1) por:

ואלה, המשפטים, אשר תשים, לפניהם

“Y éstas son las sentencias que les expondrás”.

El Zohar, en la parashah de Mishpatim (II-94 a), lo explica así:

פתח רבי שמעון ואמר, ואלה המשפטים אשר תשים לפניהם, תרגום ואלין דיניא דתסדר קדמיהון, אלין אינון סדורין דגלגולא

“Abrió Rabbí Shimon y dijo: “y éstas son las sentencias que les expondrás”. Pero el Targum dice “y éstas son las sentencias que expondrán ante ellos”, los dictámenes de las reencarnaciones”.

 

La palabra que se traduce por “dictámenes”, Sidurín (סדורין) en realidad quiere decir “órdenes” y señala el proceso que siguen las almas para encarnar. El conocimiento de las reencarnaciones, Guilgulim (גלגולים) es un Daat (דעת), “conocimiento” oculto. La guematria de haDaat (הדעת), “el conocimiento es 479:

ה = 5

ד = 4

ע = 70

ת = 400

————-

479

La guematria de Mishpatim (משפטים), el nombre de nuestra parashah, también es 479.

 

מ = 40

ש = 300

פ = 80

ט = 9

י = 10

ם = 40

————

479

 

¿Cómo conocer y superar la rueda de las reencarnaciones? Ésta es una pregunta que a menudo se han planteado los cabalistas y la respuesta que nos ofrecen no deja de ser sorprendente: por medio del estudio, el Talmud (Talmud תלמוד). La guematria de esta palabra, 480, un punto más que 479, es la superación del 479:

ת = 400

ל = 30

מ = 40

ו = 6

ד = 4

————

480

 

JULI PERADEJORDI

 

 

NI JOTA

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Hay dos expresiones castellanas que se utilizan para decir que alguien no tiene ni idea de algo o no sabe nada: “No sabe

ni jota” y “No entiende ni jota”. Si queremos comprender de dónde proceden estas expresiones, hemos de referirnos

obligatoriamente al idioma hebreo.

 

 

La letra “Jota” no existía en el latín clásico, idioma en el cual palabras como “joven”, “juez” o “juramento” eran Iuvenis, Iudex o Iuramentum. “Jota” procede del griego Iota (ι), que se parece muchísimo gráficamente a nuestra “i” sin el punto y que es el equivalente de la letra Iod (י) hebrea. Palabras que actualmente se escriben con “Jota”,  se escribían en el idioma ladino del siglo XV con “y”, como, por ejemplo muyer, “mujer”.

La letra Iod (י) es la más pequeña del alfabeto hebreo. Se trata de una letra que no se encuentra en la línea, sino como flotando en el aire. De la letra Iod (י) procede el verbo Iadá (ידע), “conocer”, “saber”. Afirmar que alguien: “No sabe ni jota” y “No entiende ni jota” es como decir que no sabe absolutamente nada o no conoce prácticamente nada. En pocas palabras, se trata de un ignorante. Sin embargo, nos podemos preguntar, ¿quién sabe “Jota”? ¿Quién conoce el misterio de la Iod (י)?

La respuesta la encontramos en un conocido proverbio de origen sefardí que aparece en el Quijote:

 “menester será que el buen Sancho haga alguna disciplina de abrojos, o de las de canelones, que se dejen sentir, porque la letra con sangre entra”.

 

¿De qué letra se trata? ¿De qué sangre nos están hablando? Evidentemente de la letra Iod y de la sangre de la circuncisión.

El Zohar (I-56 a) nos explica que esta letra es el pacto que transgredió Adán y que provocó que el Nombre de Dios se escindiera, algo que remediaría Abraham. Leemos  en el Zohar (I-214 b):

“Vino Abraham, amó al Santo, Bendito Sea, y le dijo: a través de ti se completará el Nombre, y se circuncidó y se completó el Nombre a través de la letra Iod que se encuentra en el pacto de la circuncisión”.

 

También en el Zohar (III-215 b) podemos leer:

“Ven y ve: el secreto de la alianza santa es la letra Iod, que se adorna a sí misma por medio de una huella santa, y esto queda registrado para siempre en la alianza santa. Y como Pinjas fue celoso con la alianza, esta letra Iod fue añadida a su nombre. Y la Iod que aparece en el nombre de Pinjas es más pequeña de lo normal, y surgió de la letra Iod de Arriba”.

Así pues “Jota” y “saber” son en realidad lo mismo y al decir “no sabe ni jota” estamos haciendo, sin saberlo, un juego de palabras que alude a uno de los grandes misterios.

 

JULI PERADEJORDI

 

VIVIR ES URGENTE, MORIR PUEDE ESPERAR

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La idea de este post la he tomado prestada del What’s Up de un buen amigo. En él dice que “vivir es urgente”. Si le he

agregado “morir puede esperar”, es únicamente para añadirle una nota de humor.

 

 

 

La palabra “urgente” tiene para muchos un no sé qué de estresante. De hecho “urgir” es lo mismo que “obligar”, y parecería que con todo lo urgente hay que darse prisa y que es algo obligatorio. Estresante. Pero, ¿hay que darse prisa para vivir o es precisamente la prisa lo que nos impide vivir en profundidad? Si consideramos que vivir es urgente, y ciertamente lo es, ¿no será porque quizá porque hemos detectado que no estamos viviendo? ¿Qué hemos de hacer? El secreto acaso se encuentre en ese acto mágico que solemos hacer después de descorchar una botella de buen vino: brindar.

El pueblo judío dispone de un brindis muy particular: Lejaim (לחיים), “por la vida”. Normalmente brindamos cuando nos encontramos en presencia de buenos amigos, y de todos es sabido que el que tiene un amigo tiene un verdadero tesoro. Sin duda por eso la guematria de Lejaim (לחיים), 98, coincide con la de Segulah (סגלה), “tesoro”, “riqueza”.

ל = 30

ח = 8

י = 10

י = 10

ם = 40

———-

98

ס = 60

ג = 3

ל = 30

ה = 5

———-

98

 

Pero la urgencia del acto de brindar la encontramos en la guematria de Dajuf (דחוף), “urgente”, que también es 98.

 

ד = 4

ח = 8

ו = 6

ף = 80

———

98

 

En algunas sociedades secretas, cuando se brinda, se grita la palabra “fuego”. Es un secreto de los iniciados. Nos hallamos de nuevo con una alusión al fuego sagrado de la vida, pero también ante la idea de urgencia. Cuando en una sala alguien grita “fuego”, iniciados y no iniciados buscan la salida de urgencia.

 

JULI PERADEJORDI

 

Y SE APARECIÓ SEIS VECES

Una pregunta típica en las Ieshivot, academias, a los niños pequeños es cuántas veces se apareció Dios a los patriarcas.

Algunos profesores dan una pista que es cuántos días duró la creación del mundo antes de que Dios descansara, pero aun

así mucha gente no sabe que Dios se apareció seis veces a los patriarcas.

 

 

 

Los cabalistas, que han estudiado el tema en profundidad, nos han descubierto que el nombre de la parashah de Vaerá (וארא), “y apareció”, puede deconstruirse y leerse así:

ארא    ו

Se apareció 6

 

¿A qué se refiere? A las seis veces (ו) que Dios se les apareció a los patriarcas. Tres veces a Abraham (Génesis XII-7, XVII-1 y XVIII-1), dos a Isaac (Génesis XXVI-2 y 4) y una a Jacob (Génesis 31:9). Esta secuencia parece indicar lo que se conoce como un “descenso generacional” ya que a medida que avanzamos en generaciones hay cada vez menos apariciones de Dios.

208, la guematria de Vaerá (וארא), es el resultado de multiplicar 26, la guematria del Tetragrama por 8. La de Issac es la misma y la de Jacob, 182 es 26 multiplicado por 7. ¿Por qué dicen los sabios que “Vaerá (וארא),  es los patriarcas”?

Cuando calculamos la guematria Millui de Vaerá (וארא) descubrimos que es 536:

ו (ו) = 6

לפ (א)= 110

יש (ר) = 310

לפ (א) = 110

————-

536

 

Cuando calculamos la guematria Millui de haAvoth (האבות), “los patriarcas” nos encontramos con que no llega a 536. Es únicamente 633. Por esta razón Rashi después del nombre de los tres patriarcas escribe “a los patriarcas”. Si sumamos 3, porque los patriarcas eran 3, a 533 obtenemos 536, la guematria del nombre de esta parashah:

 

1 = א      (ה)

110 = לפ  (א)

410 = ית  (ב)

6 = ו       (ו)

6 = ו       (ת)

———————

533 + 3 = 536

 

JULI PERADEJORDI

RECONOCER, UNA PALABRA MÁGICA

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El verbo reconocer es lo que se conoce (o reconoce) como un palíndromo, una palabra que puede leerse de izquierda a

derecha o de derecha a izquierda, de ahí sin duda su magia.

 

 

Encontramos el acto de reconocer por primera vez en la Torah en unas palabras que han hecho las delicias de los cabalistas:

וירא אלהים את-האור, כי-טוב

“Dios vio que la luz era buena (Tov)”.

 

Cuando calculamos la guematria de esta frase, vemos que es 963:

 

וירא = 217

אלהים = 86

את-האור = 613

כי-טוב = 47

——————

963

 

La etimología nos ofrece una definición muy simplista de reconocer: volver a conocer. Sin embargo “reconocer” es mucho más. Reconocer es aceptar algo, admitirlo. Reconocer es hacer un reconocimiento, o sea un examen detenido. Reconocer es distinguir algo o alguien de entre sus parecidos.

Reconocer es algo bueno como podemos deducir de la guematria de Zihah (זהה), en hebreo “reconocer”. Cuando calculamos la etimología de esta palabra, descubrimos que es 17, como la de Tov (טוב), “bueno”.

ט = 9

ו = 6

ב = 2

——-

17

 

ז = 7

ה = 5

ה = 5

——-

17

 

Por esta razón, reconocer tiene algo de luminoso, pues como la luz es algo Tov (טוב), “bueno”.

Pero, ¿cuál es el verdadero sentido de “reconocer”, su sentido profundo? Es, como dice una expresión hebrea, cuando “cae la ficha”. Es descubrir algo que siempre hemos sabido, que siempre hemos conocido, pero que habíamos olvidado. Es recordar quiénes somos. Es avivar el fuego del recuerdo. Es curarnos del olvido. Pero sobre todo es perder de vista la fragmentación en la que vivimos y descubrir que todo es uno, que todo ha sido siempre uno.

Quizá por ello la guematria Shemi de Ejad (אחד), “uno”, también sea 963.

 

א = 111

ח = 418

ד = 434

———-

963

 

JULI PERADEJORDI

 

LO MÁS VALIOSO ES EL NOMBRE

El nombre del libro del Éxodo en hebreo es Shemot que, literalmente, significa “nombres”. Los sabios han señalado la

cercanía entre Shem, “nombre” y Neshamah, “alma”. ¿Qué relación hay entre el nombre y el alma? Veamos qué nos

enseña la guematria.

 

 

Es difícil entender por qué el libro que conocemos como Éxodo, que relata la huida de Egipto, un símbolo de salirse del destino, reciba el nombre de Shemot, “Nombres” si ignoramos la relación entre el nombre y el destino.

El sabio Arizal comparó la Neshamah (נשמה), el alma, con una cebolla; entre otras cosas porque también está compuesta por varias capas. “Cebolla” en hebreo es Betsel (בצל), que también podemos leer como “en la sombra” procede de una raíz que significa “germinar”. Cuando tomamos la palabra Neshamah (נשמה), le quitamos la primera capa, la formada por las letras Nun (נ) y He (ה), y miramos qué hay en su interior nos encontramos precisamente con Shem (שם), “nombre”. Esto nos indica que el nombre es lo más central del alma, lo esencial del alma, como también nos enseña el Talmud (Iomah 83 b). Por otra parte, si miramos en el diccionario qué significa Noah (נה), lo que recubre al Shem (שם), vemos que es “deseo”, “aspiración”.

 

נשמה

 

¿Qué es lo que desea el alma? ¿A qué aspira secretamente? La respuesta se halla inscrita en su interior: al nombre, al Shem. ¿Por qué?  Porque para ella es lo más valioso.

Leemos en el libro de los Proverbios (XXII-1) que:

נבחר שם, מעשר רב

“Más vale el buen nombre que las muchas riquezas”.

Sostiene el Midrash todos tenemos tres nombres: el nombre que nos pusieron nuestros padres, el nombre o el apodo con el que nos conocen nuestros allegados, y el nombre que adquirimos para nosotros. El mejor de ellos, concluye el Midrash, es el nombre que uno adquiere para sí mismo.

¿De qué nombre nos están hablando? Ya en el Talmud (Berajoth 7 b) se explica que el nombre de una persona va ligado a su destino ya que varias cosas, entre ellas cambiar de nombre, pueden cambiar el destino de una persona. Hay que entender de qué nos están hablando. No basta dejar de llamarse Pepito y pasar a llamarse Juanito para que todo nos vaya viento en popa, porque quizá no haya que cambiar de nombre sino recuperar nuestro verdadero nombre, aquel que corresponde realmente a nuestra esencia.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

 

LA SIMIENTE DE ABRAHAM

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En la parashah de Vaiejí, la Torah nos enseña a propósito de Abraham que “su descendencia colmará las naciones”, pero

se trata sólo de una traducción, por lo demás discutible, y estas palabras pueden entenderse de diversas maneras.

 

 

Lo que algunas traducciones nos presentan como “y su descendencia” es en realidad Vetzaro, “y su simiente” (וזרע). Se trata, como se desprende del contexto, de “La simiente de Abraham” (זרע אברהם), expresión cuya guematria es 525:

 

זרע = 277

אברהם = 248

——————

525

 

Podemos “deconstruir” la palabra Tzera (זרע), “simiente” en Tzar (זר), guematria 207, y Ayin (ע), guematria 70. Este último número hace alusión a las 70 naciones, mientras que 207, que también es la guematria de Or (אור), “luz”, hace alusión a Israel. De Abraham vendrá Israel, pero también las naciones.

Leemos en (Génesis XLVIII-19):

וזרע יהיה מלא-הגוים

“y su simiente se convertirá en la plenitud de las naciones “.

Cuando calculamos la guematria de Vetzaro Iehieh Melo haGoim (וזרע יהיה מלא-הגוים), vemos que es 454.

Los sabios nos han enseñado que el secreto de Israel y las naciones se encuentra en la palabra Ajen (אכן) que significa “ciertamente” (Véase Génesis XXVIII-16). Para ellos la letra Alef de esta palabra se refiere a Israel, y las letras Jaf y Nun, cuyo valor numérico es 70, a las 70 naciones. La guematria de Ajen (אכן), 71, sumada a 454 nos da 525, la guematria de Tzera Abraham, “La simiente de Abraham” (זרע אברהם).

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

LA LUZ DE ISRAEL

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La última parashah de la Torah contiene una expresión, “Moshé Ish haElohim”, que ha llamado la atención de

prácticamente todos los comentadores, sin embargo no sabemos de nadie que la haya analizado a la luz de la guematria,

que nos va a descubrir cosas muy interesantes.

 

 

 

Leemos en el principio de la última parashah de la Torah, en Deuteronomio (XXXIII-1):

וזאת הברכה, אשר ברך משה איש האלהים-את-בני ישראל:  לפני, מותו

“Y ésta es la bendición con la cual bendijo Moisés varón de Dios a los hijos de Israel, antes que muriera”.

 

Si tomamos las letras finales de Moshé Ish haElohim (משה איש האלהים), o sea Mem, Shin y He, vemos que forman la palabra Moshé, Moisés. Cuando calculamos la guematria de esta expresión, vemos que es 747.

משה = 345

איש = 311

האלהים = 91

—————

747

 

Por otra parte, si las leemos de derecha a izquierda obtenemos haShem (השם), “el Nombre”, expresión que se aplica a Dios. Sabemos que Moisés era hijo de Amram. Cuando calculamos la guematria de Moshé Ben Amram (משה בן עמרם), Moisés hijo de Amram, descubrimos que también es 747:

משה = 345

בן = 52

עמרם = 350

—————–

747

 

Pero aún hay más. Podríamos considerar que Moisés, que subió al Sinaí a recibir la Torah, se puede contemplar como la voz de la Torah, Kol Torah (קול תורה):

ק = 100

ו = 6

ל = 30

ת = 400

ו = 6

ר = 200

ה = 5

—————-

747

 

Moisés es un hombre de Dios, pero no es un hombre corriente como nos descubre la guematria. También es “La Luz de Israel”. Esto se deduce de que si a 747 le añadimos 1 por el kollel, obtenemos 748, la guematria de Or Israel (אור ישראל), “luz de Israel”:

א = 1

ו = 6

ר = 200

י = 10

ש = 300

ר = 200

א = 1

ל = 30

———–

748

 

JULI PERADEJORDI

DÁNDOLAS CON QUESO

 

Los paremiólogos coinciden en que la famosa expresión “darlas con queso” tiene su origen en la Mancha medieval. Para  sacarse de encima las partidas de vino picado o de baja calidad, los bodegueros invitaban a los compradores a comer queso antes de probar el vino ya que su sabor hace que sea difícil distinguir entre un buen vino y uno malo. Por eso, “darlas con queso” es sinónimo de  “engañar” o “estafar”. Sin embargo la pista de dónde procede realmente esta expresión nos la proporcionará Miguel de Cervantes en el Quijote.

 

En dos ocasiones Miguel de Cervantes hace alusión en el Quijote (Cap. LII y LXVI de la Segunda Parte) al “queso del Tronchón”, asociándolo con la ingesta de vino. La palabra “tronchón” procede del verbo “tronchar”, que significa “cortar”, “dividir”. ¿Cortar qué? ¿Qué tiene que ver todo esto con el queso?  Para averiguarlo hemos de dirigirnos al libro de Judith. Cuando su ciudad, Betulia, estaba asediada por el malvado Holofernes y sus tropas, La bella Judith, hija de Iojanán ideó una artimaña para deshacerse de él: le hizo comer grandes cantidades de queso junto con vino hasta que se durmió totalmente borracho. Entonces tomó su espada y le cortó la cabeza: he aquí el tronchón. De este modo Holofernes (הולופרנס) sería vencido por Judith (יהודית).

Cuando calculamos la guematria de Holofernes (הולופרנס), vemos que es la misma que la de “por Judith” (ביהודית), 437:

 

ה = 5

ו = 6

ל = 30

ו = 6

פ = 80

ר = 200

נ = 50

ס = 60

———–

437

 

ב = 2

י = 10

ה = 5

ו = 6

ד = 4

י = 10

ת = 400

————

437

 

No cabe duda de que la bella Judith se las dio con queso…

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

 

 

¿LA LEJÍA CURA?

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Últimamente ha saltado a la prensa la noticia de un presunto “curandero de la lejía” tildándolo de

embaucador, estafador y engañador, a pesar de que se trata de alguien que no en ningún momento se

ha lucrado con ello y a quien le ha caído una multa de nada más y nada menos que 600.000 euros.

 

En los últimos meses estamos viviendo en España un insólito resurgir de la Santa Inquisición, que no se limita únicamente a perseguir presuntos herejes, sino también lo que se ha tachado de “Pseudociencias” incluyendo en este concepto ciencias y terapias con miles de años de existencia, experiencia y efectividad. El poder de la industria farmacéutica es tan grande que puede borrar de un plumazo el trabajo de miles de buenos profesionales con la excusa de que algunos de ellos son unos estafadores. Todo parece ir en una dirección: conseguir una humanidad enferma crónica, que no piense por sí misma y, sobre todo que consuma y se calle. Pero hay gente que no quiere pasar por el aro.

La historia de la “lejía que cura” parte de la experiencia de Jim Humble, un ingeniero aeroespacial norteamericano, cuando en la selva de la Guayana se vio obligado a atender casos de malaria sin más medicamento que un desinfectante. Este producto, denominado con el desafortunado nombre de MMS, es una especie de lejía que según Humble curaría muchas otras patologías. Humble no se apoya en sesudos estudios ni en estadísticas, sino en su experiencia y en las vidas que salvó.

No vamos ni a atacar ni a defender el uso del MMS, únicamente nos gustaría, a partir de la etimología y la guematria contestar a la pregunta que encabeza estas reflexiones. En nuestro país una de las personas que cree en la eficacia del MMS (no por fe infusa sino porque ha podido comprobar sus resultados) es un payés de Balaguer, Josep Pamies.  Como hace cosa de un año vivimos un lamentable “a por ellos”, ahora parece que van “a por él”. Y no nos engañemos: son los mismos cavernarios con otros disfraces.

En primer lugar, señalemos que muy poca gente sabe que la lejía es un invento de los alquimistas. Estos estaban convencidos de la existencia de cierto elixir que servía para alargar la vida. La palabra “elixir” procede del árabe al ixir (الإكسير ), y de esta palabra podrían derivar el francés lessive (que en francés del siglo XIV era lissive) o el catalán lleixiu, “lejía”. De alguna manera la lejía no se inventó para lavar suelos, sino para ser ingerida por aquellos que deseaban prolongar sus vidas.

Los alquimistas eran conscientes de las virtudes del jabón (de sapo, saponis en latín) que limpiaba al hombre por fuera, y buscaban un producto que lo limpiara por dentro. Probablemente por eso desarrollaran la lejía a partir de cenizas, que con lo que antiguamente se hacía el jabón. Recordemos que el término latino “sapo” procede de la colina griega de Sapo en la que se realizaban sacrificios incinerando animales. De ahí también la relación entre el jabón y la ceniza.

Hay muchos tipos de lejías. A parte de la lessive, los franceses tienen la llamada eau de Javel, obra del químico (y alquimista) Claude-Louis Berthollet, amigo de Lavoisier, Gay-Lussac o Guyton de Morveau (relacionado con la famosa sociedad de alquimistas Les Illuminés d’Avignon), se trata del hipoclorito de sodio.

En hebreo la lejía se llama Mai Afar (מי אפר), literalmente “agua de ceniza”. La guematria de esta expresión es 331, como la de Nirfa (נרפא), “ha sanado”:

 

נ = 50

ר = 200

פ = 80

א = 1

———–

331

 

מי = 50

אפר = 2281

————-

331

 

Hablar, pues, de lejía, es como hablar de sanación.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

 

BENDICE Y SERÁS BENDECIDO

Imagen relacionada    La bendición, Berajah, parece ser una energía tan misteriosa como poderosa que fluye en dos

    direcciones, como se puede deducir de Génesis XII-3. Como ocurre como con el amor, no se agota

cuando se da, sino todo lo contrario. Esta energía puede asociarse con el alma y la consciencia.

 

 

En hebreo, la palabra consciencia es Mudaoth (מודעות) y su guematria 526:

 

מ = 40

ו = 6

ד = 4

ע = 70

ו = 6

ת = 400

———-

526

 

Esta palabra ha sido asociada con la frase de Génesis XII-3 que dice:

 

ואברכה, מברכיך

“Y bendeciré a los que te bendijeren”.

ואברכה = 234

מברכיך = 292

———————-

526

 

Si Dios ha de bendecir a los que bendicen a los demás hombres, ¿qué no hará con los que lo bendigan a Él? La respuesta quizá se halle en el Salmo CIII-1, que dice:

 

ברכי נפשי, את-יהוה; וכל-קרבי, את-שם קדשו

Bendice, alma mía al Eterno; y todas mis entrañas al Nombre de su santidad.

 

Cuando calculamos la guematria de Barji Nafshi et IHWH (ברכי נפשי, את-יהוה;), “bendice alma mía al Eterno” descubrimos que es 1099:

 

ברכי = 232

נפשי = 440

את = 401

יהוה = 26

—————

1099

 

Los cabalistas consideran que el hombre, compuesto por cuerpo, alma y espíritu puede asociarse con Esaú y Jacob (Israel). Así el

 

Cuerpo     es     Esaú (עשו)

Alma     es      Jacob (יעקב)

Espíritu      es     Israel (ישראל)

 

Si sumamos la guematria de estas tres palabras en hebreo, obtenemos 1099:

 

עשו = 376

יעקב = 182

ישראל = 541

—————

1099

 

 

La cábala nos enseña que este número se puede aplicar al alma completa de un hombre, compuesta por Nefesh, Ruaj, Neshamah, Jaiah y Iejidah:

 

נפש = 430

רוח = 214

נשמה = 395

חיה = 23

יחידה = 37

————–

1099

 

Así, el alma que bendice al Eterno es bendecida por éste en su totalidad, en su Nefesh, Ruaj, Neshamah, Jaiah y Iejidah y la unión de estos cinco niveles es lo que podríamos llamar en términos modernos “consciencia plena”.

 

JULI PERADEJORDI