LA FUERZA DEL AMOR

Escribía Albert Einstein que “Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha

encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de

cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el

amor”. Veamos qué nos enseña la guematria a propósito de esta misteriosa fuerza.

 

Ahavah (אהבה), Amor, valor numérico 13 y Koaj (כח), Fuerza o Poder, valor numérico 28, son dos de las guematrias más conocidas y citadas.

 

א = 1

ה = 5

ב = 2

ה = 5

——-

13

 

כ = 20

ח = 8

——-

28

 

Para mucha gente mal informada se trataría de dos cosas opuestas, pero la guematria nos revela lo contrario. Si desarrollamos Ahavah (אהבה) llegamos también al 28:

 

א = 1

אה = 6

אהב = 8

אהבה = 13

—————

28

 

Y si desarrollamos esta palabra de otra manera, descubrimos cuál es el lugar del amor: el corazón, haLev (הלב):

 

אהבה = 13

הבה = 12

בה = 7

ה = 5

————–

37

 

ה = 5

ל = 30

ב = 2

———-

37

 

Ahavah (אהבה) es, pues, un Koaj (כח), un poder. Pero en hebreo existe otra palabra que significa Fuerza o Poder. Se trata de El (אל). Cuando calculamos su guematria Sderti u ordinal, descubrimos que es 13, como Ahavah (אהבה).

א = 1

ל = 12

———-

13

 

¿Será una casualidad que El (אל) también quiera decir Dios?

 

 

JULI PERADEJORDI

 

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EL SECRETO DE LAS LUMINARIAS

 

Sin duda el secreto de la vida se encuentra resumido en tres palabras: “todo es uno”, en hebreo haKol Ejad (הכל אחד), si nos fijamos en la guematria de esta expresión, 68, veremos que no es casualidad:

הכל = 55

אחד = 13

————-

68

 

Se trata de la guematria de Jaim (חיים), “vida”:

ח = 8

י = 10

י = 10

ם = 40

———–

68

 

La raíz Jai (חי) que asocia a las letras Jet (ח) y Iod (י), significa “vivo”, “viviente”, pero si las asociamos al revés, Iod (י) y Jet (ח), obtenemos las dos primeras letras de Ijudah (יחודא), en arameo “unidad”.

 

Leemos en el Zohar (I-12 b) que:

“Cuando el hombre conozca que todo es uno y no coloque separación alguna,

incluso el Sitra Ajra se retirará del mundo y no influirá abajo.

Y éste es el secreto de (Génesis, I-15):

והיו למאורת ברקיע השמים

“Y sean por luminarias en el extendimiento de los cielos…”.

 

Para explicar este versículo los sabios se fijan en la palabra Meorot (מאורת) que está compuesta por las palabras Or (אור), “luz” y Mavet (מות) “muerte”. El Zohar, en esta misma página, señalará que “la letras de Or (אור) están unidas” mientras que las letras de “Mavet están separadas”.

Si a la palabra la palabra Meorot (מאורת) le quitamos las letras de Mavet (מות), nos queda Or (אר), “luz”, pero si lo que le quitamos es Or (אור), nos queda Met (מת), “persona muerta”, “cadáver”.

A partir de estas reflexiones podemos entender que la muerte, lo muerto, no sólo se nos presenta como algo oscuro donde no hay luz, sino sobre todo como algo donde hay separación, donde no hay unidad.

Apoyándose en dos guematrias clásicas, la de Ahavah “amor” y la de Ejad “uno”, que son la misma, 13, los sabios nos enseñan que la esencia de la unidad es el amor y la esencia del amor es la unidad. Si a la guematria de Jaim (חיים), “vida”, 68, le añadimos 4 por las cuatro letras que componen esta palabra, obtenemos 72, que es la guematria de Hessed, “bondad”, “caridad”, amor”.

Por esta razón, si queremos escapar del Sitra Ajra, que como también dice el Zohar, es el Ángel de la Muerte, hemos de “conocer que todo es uno” y huir de cualquier separación. Y esto no es una intención o una actitud, es una experiencia, un estado de consciencia.

 

JULI PERADEJORDI

 

EL SECRETO DEL AMOR

ihwhadonai

Uno de los recursos más utilizados en numerología es el denominado número triangular o número secreto. En hebreo, “amor” se dice Ahavah (אהבה) y su guematria es 13. Veamos qué nos enseña el número secreto del 13, o sea descubramos cuál es el secreto del amor.

 

El número secreto del número 13 es el que se obtiene sumando 1 + 2 + 3 + 4+ 5 + 6 + 7 + 8 + 9 + 10 + 11 + 12 + 13 = 91. Los cabalistas aluden a menudo a este número ya que es el resultado de sumar la guematria del Tetragrama, יהוה) , 26)  con la del Nombre de Dios Adonai ,אדני), 65):

יהוה = 26

אדני = 65

———–

91

 

El secreto del amor, no del amor humano y terrenal, sino de espiritual, consiste en unir, como se puede apreciar en muchos Siddurim, estos dos Nombres. Pero si queremos ir más lejos, podemos multiplicar 13 por 91 y obtendremos 1183. Los sabios nos enseñan que este último número es el resultado de sumar la guematria del Tetragrama, 26 a la de Israel, 541 y a la de haTorah, “la Torah”, 616:

יהוה = 26

ישראל = 541

התורה = 616

————–

1183

¿Y qué tendrá que ver todo esto con la Menorah (מנרה)? Las tres primeras letras del Tetragrama se asocian con las tres primeras velas de la Menorah. Las cuatro letras de (אדני), situadas bajo la protección de la cuarta letra del Tetragrama, que corresponde a la Shekinah, corresponden a las cuatro últimas velas. Así la unión de los dos Nombres de Dios que evocaba al amor queda reflejada en la luz y el calor del candelabro, de la Menorah (מנרה), que corresponde al alma humana ya que las dos letras interiores de Menorah (מנרה), la Nun (נ) y la Resh (ר) forman la palabra Ner (נר), “vela” que corresponde al alma y la guematria de las dos exteriores, Mem (מ) y He (ה) suman respectivamente 40 y 5, o sea 45 la guematria de Adam (אדם), “hombre”. Por eso podemos leer en Proverbios (XX-27):

נר יהוה, נשמת אדם

“Lámpara de IHWH es el alma del hombre”.

 

JULI PERADEJORDI

 

LA PARASHAH DEL SHEMAH O EL MISTERIO DEL AMOR

shemaamazing

La parashah de Vaetjanan es realmente apasionante a la luz de la guematria. Es en esta extraordinaria porción de la Torah donde aparece la plegaria del Shemah, la oración judía por excelencia. Veamos algunas curiosidades.

 

Los comentaristas coinciden (Midrash Rabbah XI-10) en que la guematria de Vaetjanan  (515) ואתחנן , es la misma que la de Tefilah (תפלה):

6 = ו

1 = א

400 = ת

8 = ח

50 = נ

50 = נ

————-

515

400 = ת

80 = פ

30 = ל

5 = ה

———–

515

 

 

En este número, y en la parashah Vaetjanan y su guematria que es 515, podemos ver algo más: una rectificación por medio de la Torah del pecado del becerro de oro. 515 es 103 multiplicado por 5. 103 es la guematria de Eguel (עגל), “becerro”, y 5 una alusión a los cinco libros de la Torah.

ע = 70

ג = 3

ל = 39

————-

103

103 x 5 = 515

No deja de ser sorprendente que en esta parashah aparezca la plegaria por excelencia, el Shemah. La guematria de “Shemah Israel, Adonai nuestro Dios, Adonai es Uno” es 1118 y coincide con la de Lujoth haEben vehaTorah, “las Tablas de piedra y la enseñanza”, que también es 1118.

שמע, ישראל: יהוה אלהינו, יהוה אחד

“Escucha Israel, IHWH nuestro Dios, IHWH es Uno”.

410 = שמע

541 = ישראל

26 = יהוה

50 = אלהינו

102 = יהוה

13 = אחד

———–

1118

 

Si tomamos la guematria de Ejad, Uno (אחד) que es 13, y la multiplicamos por la Elohim (אלהינ), que es 86, obtenemos exactamente 1118, la guematria del Shemah.

Podemos hacer lo mismo con la de IHWH (יהוה), 26 que multiplicado por la guematria de Gadol (גדול), “grande”, 43, también nos da 1118.

Pero lo más sorprendente ocurre cuando colocamos el Shemah en un tablero de ajedrez o en un cuadro compuesto por 64 cuadraditos, vemos que en el centro aparecen las letras Alef (א), He (ה), Beth (ב) y He (ה), que forman la palabra Ahavah (אהבה), “amor”. ¿Por qué hacerlo en un tablero de 64 casillas y no en uno de, por ejemplo 80? Quizá porque el Shemah aparece en el capítulo 6, versículo 4 de Deuteronomio.

  SHEMA

 

JULI PERADEJORDI

MEM (מ) Y EL NÚMERO 40

moshe Chagal
La parashah de la semana pasada concluía diciendo que “Moisés estuvo en la montaña durante 40 días y 40 noches”. ¿Por qué esta insistencia en el número 40, cuando se podría haber dicho “40 días con sus noches”? La respuesta quizá se encuentre en la parashah siguiente, Terumah.

 

El Zohar (I 179 a) y los sabios coinciden enseñándonos que podemos leer la palabra Terumah (תרומה) como Mem (מ) Torah (תורה) o sea 40, el valor numérico de Mem (מ) es la Torah (תורה) porque la Torah (תורה) fue entregada al cabo de 40 días.
Los sabios nos han enseñando (Midrash Tanjuma, Beshalaj 20) que “primero fue entregada a aquellos que comieron Maná y luego a aquellos que comieron Terumah”.
También coinciden que si fue entregada a Moisés es porque era el más humilde de los hombres.
Si nos fijamos en la letra Mem (מ) que los sabios comparan con toda la Torah (תורה), quizá entendamos por qué.

mem

Como la Torah (תורה) esta letra está cerrada. Sólo se puede acceder a su interior desde su base, desde la parte más baja, más humilde: su fundamento. Si calculamos la guematria de la palabra Iesod (יסוד), que podemos traducir como “base” o “fundamento”, descubrimos que es 80. Se trata, como veremos a continuación, de la guematria Shemi de Mem (מ).

י = 10
ס = 60
ו = 6
ד = 4

————
80

מ = 40
ם = 40

————-
80

Algunos comentaristas han asociado a la Torah con la sefirah Binah, “entendimiento”. Probablemente tenían en mente las palabras de los Pirkei Avoth (V-24): “40 para el entendimiento”. En cualquier caso sumando la guematria de Binah, 67 a la de Ahavah, “amor”, 13, obtenemos de nuevo 80.

JULI PERADEJORDI

JUZGAR CON LA CABEZA… Y EL CORAZÓN

Sanhedrin

No es ninguna casualidad que la parashah Softim (שפטים) sea la número 48 de la Torah, ya que este número se asocia en la cábala con el cerebro, en hebreo Moaj (מח), palabra cuya guematria es también 48. La función de los jueces, Softim (שפטים), no consiste en llevarse por lo que les dice su corazón, sino en aplicar gracias a su cerebro las leyes que aparecen en el Talmud. Sin embargo el juicio correcto y justo no puede ser algo meramente mecánico y cerebral. Veamos por qué.

 

De entrada hemos de preguntarnos, ¿quiénes eran los jueces?

El sabio Baal haTurim nos dice que eran los 70 componentes del Sanhedrín de los que nos habla Números XI-16. Para apoyar esta afirmación se apoya en la guematria de Softim (שפטים), que es 439 y coincide con la de Ayin (ע), letra cuyo valor es 70, Sanhedrín (סנהדרים), guematria 369.

ע = 70

ס = 60

נ = 50

ה = 5

ד = 4

ר = 200

י = 10

ם = 40

——————-

369

369 + 70 = 439

 

Es cierto que el juez ha de utilizar su cerebro a la hora de aplicar las leyes, pero ¿ha de descuidar lo que le dice su corazón? Ha de ser riguroso, pero ¿no puede ser también misericordioso? Sabemos que 439 es el 85 número primo. Los cabalistas nos enseñan que el valor combinado de las palabras Ahavah (אהבה), “amor” y Hessed (חסד) “misericordia” nos da 85.

אהבה = 13

חסד = 72

—————

85

Los sabios han relacionado al nombre Tetragrama (יהוה) con el Hessed (חסד) “misericordia”, y al nombre Elohim (אלהים) con el Juicio. Este último es el que ejercen los jueces. Sin embargo, a la luz de la guematria, podemos decir que Elohim (אלהים) no es sólo cerebro, Moaj (מח), También hay corazón, Lev (לב).

Si sumamos cerebro y corazón, Moaj veLev, (מח ולב) obtenemos 86, la guematria de Elohim (אלהים).

 

מח = 48

ולב = 38

————–

86

El verdadero juicio no es ciego, como dicen que es la justicia, es consciente, y la consciencia abarca tanto lo que no muestra el cerebro como lo que nos enseña el corazón.

JULI PERADEJORDI

LA MADRE Y EL HIJO

marenen 

.

Un sorprendente aforismo alquímico que se halla en La Révélation de la Parole Cachée par les Anciens, un clásico del tema, declara que “la madre que me engendró fue engendrada por mí”. En ello parece coincidir con una deliciosa enseñanza de Pirke Avoth (III-17) que nos enseña que:

 

אם אין דעת, אין בינה; אם אין בינה, אין דעת

“Si no hay conocimiento no hay entendimiento; si no hay entendimiento,

no hay conocimiento”.

 

Podemos profundizar en esta enseñanza a partir de unos pasajes de la parashah Ki Tazria (Levítico XII-1 a XIII-59). La frase que le da el nombre a esta parashah es la siguiente (Levítico XII-1):

 

אשה כי תזריע

“cuando una mujer ha concebido…”

 

La mujer, cualquier mujer, ha concebido por un acto de amor previo, y en hebreo “amor” se dice Ahavah (אהבה), una palabra cuya guematria es precisamente 13:

 

א = 1

ה = 5

ב = 2

ה = 5

—————–

13

 

Si calculamos cuál es la decimotercera palabra de esta parashah, vemos que es precisamente Tazria (תזריע):

 וידבר יהוה, אל-משה לאמר. 

דבר אל-בני ישראל, לאמר, אשה כי תזריע, וילדה זכר-וטמאה שבעת ימים, כימי נדת דו‍תה תטמא. 

 

Los rabinos relacionan este versículo con Proverbios (XXV-27):

 אכל דבש הרבות לא-טוב

וחקר כבדם כבוד

“Comer mucha miel no es bueno, pero estudiar las cosas difíciles es un honor”.

 ¿Qué son las “cosas difíciles”? ¿En qué se basan para establecer esta comparación? Sin duda alguna en la conocida guematria de Ishah (אשה), “mujer”, que es 306, como la de Dvash (דבש), “miel”.

 

א = 1

ש = 300

ה = 5

—————

306

 

ד = 4

ב = 2

ש = 300

—————

306

 Kebodam (כבדם), la palabra que suele traducirse como “cosas difíciles” querría decir más bien “cosas de peso”. Se trata de los misterios de la Torah para acceder a los cuales hace falta Binah, una cualidad de la Ishah (אשה), “mujer”, misterios que, por otra parte, han sido comparados con la miel.

Si calculamos la guematria de Binah (בינה), veremos que es 67 y, curiosamente, la parashah KiTazria tiene exactamente 67 versículos.

Volviendo a la cita de Pirke Avoth que encabezaba estas reflexiones, “Si no hay conocimiento, Daat (דעת) no hay entendimiento, Binah (בינה), si no hay entendimiento, Binah (בינה), no hay conocimiento Daat (דעת)” fácilmente entenderemos que Binah (בינה) es la madre de la que hablaba el aforismo alquímico que encabezaba estas reflexiones, y Daat (דעת) es su hijo. Así, el desarrollo de la Binah (בינה) procede del ejercicio del Daat (דעת) y viceversa.

 Juli Peradejordi