SUKOT Y EL MISTERIO DE LOS TRES TEMPLOS

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Se suele decir que la festividad de las cabañas o Sukot se celebra durante siete días para rememorar el paso del pueblo de

Israel por el desierto y la fragilidad de las cabañas en las que habitaban. Sin embargo para los cabalistas se refiere a algo

más.

 

El pueblo de Israel no pasó siete días en el desierto sino cuarenta años, por esta razón “celebrar durante siete días para rememorar el paso del pueblo de Israel por el desierto” no acaba de entenderse.

Leemos en Levítico XXXIII-42 y 43:

בסכת תשבו, שבעת ימים; כל-האזרח, בישראל, ישבו, בסכת.

למען, ידעו דרתיכם, כי בסכות הושבתי את-בני ישראל, בהוציאי אותם מארץ מצרים:  אני, יהוה אלהיכם

“Habitaréis en cabañas durante siete días; todo nativo de Israel habitará en cabañas. Para que vuestras generaciones sepan que Yo hice que los Hijos de Israel habitaran en cabañas cuando los saqué de la tierra de Egipto; Yo soy El Eterno, vuestro Dios”

 

Los sabios han señalado una curiosidad en estos versículos. En el primero, la palabra Sukot (סכת) aparece en dos ocasiones, escrita sin la letra Vav (ו), mientras que en el segundo aparece en una sola ocasión (סכות), y escrita con la letra Vav (ו).

El secreto, pues, está en la letra Vav (ו).

Rabbí Iakov Abeh’ssera nos enseña que en las dos ocasiones en que la palabra Sukot (סכת) aparece escrita sin la letra Vav (ו) hace alusión a los dos primeros Templos que fueron destruidos por que les faltaba el Ets Jaim, el árbol de la vida, simbolizado por la letra Vav (ו).

La palabra Sukot (סכות) que aparece en el versículo siguiente sí está escrita con letra Vav (ו) para indicarnos que el tercer Templo, dotado del árbol de la vida, no será destruido.

Sin embargo, podemos aventurar otra interpretación que en modo alguno contradice lo anterior. Escrito sin Vav (ו), Sukot (סכת) tiene una guematria de 480. Escrito con Vav (ו) tiene una guematria de 486. De nuevo el secreto está en la letra Vav (ו).

ס = 60

כ = 20

ו = 6

ת = 400

———-

486

ל = 30

י = 10

ל = 30

י = 10

ת = 400

———

480

 

480 es la guematria de Lilith (לילית), mientras que 486 es la guematria millui de Lev (לב), “corazón”, palabra formada por la letra Lamed (למד), guematria 74 y la letra Beth (בית), guematria 412. La suma de 74 y 412 es 486.

Los dos primeros templos, como sugieren tan sutilmente los cabalistas, fueron separados del Ets Jaim, el árbol de vida, así como Adán y Eva fueron separados de él a causa de Lilith (לילית), mientras que el Tercer Templo, representado por el corazón Lev (לב) en su máxima expresión (su guematria millui) estará unido al árbol de vida. Esto lo podemos ver en la misma palabra Lev (לב) donde la letra Beth (ב), que significa “casa”, representa al Templo y la letra Lamed (ל), es como el hilo que elevándose hacia Arriba conecta al Templo con el Ets Jaim, el árbol de la vida. Es conocido que la guematria de Lev (לב) es 32, pero poca gente sabe que la guematria Katán o reducida de Ets Jaim (עץ חיים), el árbol de la vida, también es 32:

ל = 30

 ב = 400

———–

32

ע = 7

ץ = 9

ח = 8

י = 1

י = 1

ם = 6

———

32

 

JULI PERADEJORDI

 

 

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AFERRARSE AL ÁRBOL DE VIDAS

Tree-of-life

El Zohar (I-11 a) nos enseña que desviarse o alejarse de la Torah equivale a separarse del Árbol de la Vida, y más adelante (I-106 b) que “la Torah es un árbol de vida para todos aquellos que se ocupan de ella, y les da vida en este mundo y en el mundo venidero”. ¿Por qué? Para entenderlo, tenemos que dirigirnos al libro de los Proverbios, concretamente a la expresión Ets Jaim (עץ-חיים)

 

Recordemos qué dice el libro de los Proverbios (III-18):

עץ-חיים היא, למחזיקים בה; ותמכיה מאשר

“Ella es un árbol de vida para los que se aferran a ella y quienes la sustentan son felices”.

 

Ets Jaim (עץ-חיים), leído literalmente no es, como se suele traducir, “árbol de vida”, sino “árbol-vidas”, sin duda por ello “da vida” “en este mundo” y en “el mundo venidero” y la noción de “árbol”, Ets (עץ) es indisociable de la de “vidas”, Jaim (חיים), en plural. Por otra parte, la idea de “aferrarse” quizá sea un poco imprecisa, pues la raíz Mejazek (מחזק) sugiere más bien la idea de “ocuparse” y de “fortalecerse”. Así, la Torah, se nos presenta como un lugar en el cual fortalecernos, a condición de que nos aferremos, de que nos ocupemos de ella.

En Génesis XVIII-4 Abraham les decía a los ángeles:

והשענו, תחת העץ

“Y reclinaos debajo del árbol”.

 

Expresión que el Zohar (I-102 b) glosa “reclinaos debajo del árbol y no debajo de la idolatría”. Según los comentaristas habría que leer “y no debajo de la sombra de la idolatría”. Hay aquí un guiño que sólo entenderán los cabalistas para quienes Tselem (צלם), “imagen”, palabra que deriva de Tsel (צל) “sombra” y Ets (עץ), “árbol”, tienen la misma guematria, 160.

צ = 90

ל = 30

ם = 40

————

160

ע = 70

ץ = 90

————

160

JULI PERADEJORDI

 

Shabat Shalom | Sacarse los zapatos

Estimados amigos de El Zohar,

Aquí os presentamos el resumen de las novedades de esta semana, que esperamos que hayan sido de vuestro agrado:

Introducción a la Cábala II: dedicada especialmente a todos aquellos que “buscan y ansían conocer al Creador. No se conforman con un enfoque superficial, sosteniendo que las historias de la Torá poseen un significado más profundo, tal como enseña el Zohar (Behaalotjá): “Desdichado el hombre que dice que la Torá viene a relatarnos simples historias”.

Halajá: Aprovechando la cercanía de Tu Bishvat, os presentamos un resumen de las principales halajot de Tu Bishvat, 15 de Shevat o el Año nuevo de los árboles.

Crecer con los meses: una pequeña disertación sobre el secreto de la eterna renovación del mes de Shevat.

Y por último, nuestro Zoharito: recordando las palabras de Rabino Najman de Breslev: “Im atá maamin she iejolim lekalkel, taamin she iejolim letaken” (Si crees que las cosas se pueden estropear, ten fe de que también se pueden arreglar).

Después de presentar las novedades de la semana, os dejamos con nuestro Shabat Shalom. Que tengáis un buen Shabat y, recuerda, es un excelente momento para estudiar algo de Torah y, por qué no, de El Zohar.

mano el zohar kotel

SACARSE LOS ZAPATOS

Cuando llegamos a este mundo, nos enseña el Talmud, lo hacemos con las manos cerradas; cuando salimos de él lo hacemos con las manos abiertas. De algún modo, podríamos glosar esta sugerente idea diciendo que cuando venimos al Olam haZe, este bajo mundo, nos vemos obligados a ponernos unos zapatos, mientras que cuando salimos de él, cuando damos el gran paso, hemos de descalzarnos. Y es que los humildes pies encubren a veces elevados misterios. Recordemos las palabras de Dios en Éxodo III-5:

 “Moisés, Moisés, no te acerques, descálzate pues el lugar en que te encuentras es tierra santa”.

Podemos hacernos las siguientes preguntas: ¿Por qué ha de descalzarse Moisés? ¿Qué es en realidad sacarse los zapatos? ¿Para que sirven los zapatos? ¿De qué lugar nos están hablando?

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