LA CURACIÓN DEL ALMA

La letra por la que comienza la palabra Shalom (שלום), Shin (ש), se pronuncia Sh, un poco como cuando queremos pedir silencio. Pero Shalom (שלום) es “paz”, palabra que procede del griego “pax”, que quiere decir precisamente “silencio”.

 

ש

La palabra latina Sileo significaba tanto “silencio” como “tranquilidad”, y primitivamente Silentium quería decir “más arriba”. Esto nos da una idea del poder “elevador” del silencio.

Curiosamente una de las palabras que en hebreo significa “silencio”, Sheket (שקט) comienza, como Shalom, por la letra Shin. No hay paz sin silencio y no hay silencio sin paz. Paz y silencio son imprescindibles tanto para hablar con los demás como para conversar con nuestra propia alma. Pero el silencio es algo más, es una forma de oración, acaso la más elevada de todas.

Comentando Salmos LXV-2:

 

לך דמיה תהלה

“Para ti el silencio es alabanza”.

 

El Talmud, en el tratado de Meguilah (18 a) nos propone una enseñanza sorprendente:

 

סמא דכולה משתוקא

“El remedio para todo curar es el silencio”.

 

 A propósito del silencio, Louis Cattiaux opinaba que “permite decirlo y oírlo todo…” y que el sabio enseña “en el reposo y el silencio”. Sabiduría y Shalom (que equivale tanto a “reposo” como a “silencio”), no se pueden separar. Es en este reposo silencioso donde podemos hablar a Dios sin palabras y, sobre todo, donde podemos escucharle sin estorbos. Es en él donde se recompone y cura nuestra alma.

 

 

JULI PERADEJORDI

LA SALIDA DEL LABERINTO

 

La solución de muchos problemas complejos suele ser mucho más sencilla de lo que pensamos. Todos conocemos el célebre mito de Teseo y el Hilo de Ariadna, pero muy poca gente sabe que el laberinto también simboliza a la Torah, así como el corazón. Los sabios nos exhortan a entrar en la Torah, de hecho sus comentarios nos la “abren”, y a sumergirnos en el corazón.

 

 

“Laberinto”, en hebreo, se dice Mavoj (מבוך). Si calculamos la guematria Raguil u ordinal de esta palabra, tenemos:

 

מ = 13

ב = 2

ו = 6

ך = 11

———-

32

 

Como nos enseñan los sabios cabalistas, 32 es el valor numérico de la primera letra de la Torah, la Beth (ב), 2, sumado al de la última, la Lamed (ל), 30. Por eso podemos comparar a la Torah con un laberinto.

Por otra parte, 32 es también la guematria de Lev (לב), “corazón”, lo cual nos permite asociar el laberinto Mavoj (מבוך) con la Torah y con el corazón, Lev (לב).

 

ל = 30

 ב= 2

——–

32

 

Un delicioso Midrash (Midrash Rabbah sobre Génesis XXI-2) nos descubre la relación entre el laberinto y la Torah. En este caso no se trata del laberinto al modo de los griegos, sino de un palacio. El texto dice así:

 

“La cosa se parece a un gran palacio que tenía muchas puertas, de forma que todo el que entraba en él se perdía. ¿Qué creéis que hizo un hombre inteligente? Tomó un carrete de hilo y lo ató a la puerta de entrada; se introdujo en el palacio desenrollando el carrete y salió siguiendo el hilo”.

 

Los comentarios de los sabios nos explican que aquel hombre inteligente era nada más y nada menos que rey Salomón quien compuso muchos proverbios que ayudan a comprender la Torah. Proverbios sencillos que nos permiten penetrar en cuestiones complejas.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

 

 

BENDICIÓN Y ABUNDANCIA

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(Los secretos del Salmo 23)

 

 

 

 

23:1 מזמור לדוד יהוה רעי לא אחסר

23:2 בנאות דשא ירביצני על-מי מנחות ינהלני

23:3 נפשי ישובב ינחני במעגלי-צדק למען שמו

23:4 גם כי-אלך בגיא צלמות לא-אירא רע כי-אתה עמדי שבטך ומשענתך המה ינחמני

23:5 תערך לפני שלחן נגד צררי דשנת בשמן ראשי כוסי רויה

23:6 אך טוב וחסד ירדפוני כל-ימי חיי ושבתי בבית-יהוה לארך ימים

 

 

El Salmo XXIII es sin duda el más conocido de todos, pero paradójicamente encierra ciertos secretos que muy poca gente conoce. Es, de algún modo, un Salmo de protección y de abundancia que comienza con las palabras:

 

יהוה רעי לא אחסר

“El Eterno es mi pastor, nada me falta”.

 

Protección y abundancia son dos características de la Bendición, Berajah (ברכה), lo cual explicaría porque antaño este Salmo se recitaba en Shabbat.

Como enseña Rabbí Aarón Shlezinger, si bien este Salmo tiene 219 letras, hay 8 letras más que se pronuncian pero que no están escritas, con lo cual sumamos 227, que es precisamente la guematria de Berajah (ברכה), “Bendición”.

 

ב = 2

ר = 200

כ = 20

ה = 5

———

227

 

Para que la Bendición sea triple, era costumbre pronunciar este Salmo 3 veces, en las tres comidas de Shabbat. El plato central de estas comidas es el pescado. Se considera que el pescado fue el primer animal que fue creado (Génesis I-20) y la guematria de Dag (דג) “pescado” es 7, con lo que coincide con el Shabbat, que es el séptimo día. Curiosamente la palabra Daguim (דגים), “pescados” tiene una guematria 57. Este Salmo está compuesto por exactamente 57 palabras.

La idea de abundancia está íntimamente ligada a los peces y la de protección también, ya que, como enseñan el Zohar y el Talmud, al vivir dentro del agua están protegidos el mal de ojo.

Hay algo en el hombre, “que está oculto a la vista”, que no es alcanzado por el mal de ojo o la maldición, pero que es capaz de recibir la bendición. ¿De qué se trata? De lo que se conoce como el prójimo. En hebreo Ra (רע), la palabra que quiere decir “pastor” también significa “prójimo”. Cuando calculamos la guematria de Rai (רעי), “mi prójimo”, tal y como aparece en este Salmo, descubrimos que es 280, como la de Or Jaim (אור החיים), la “luz de la vida”.

Cuando descubrimos y seguimos a esta “luz de la vida” que es nuestro pastor, estamos protegidos y bendecidos: nada nos falta.

 

 JULI PERADEJORDI

EL PERFUME SENCILLO DEL JARDÍN DEL EDÉN

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Las cosas complicadas huelen mal porque la complicación, como la prisa, son inventos del diablo. Por el contrario, los sabios sostienen que “la simplicidad es el sello de la verdad (Simplex sigillum veri)”, y es que la verdad, Emet (אמת) es lo que más molesta al diablo.

 

 

 

“La simplicidad es el sello de la verdad (Simplex sigillum veri)” es un axioma alquímico que inmortalizó el gran Cosmopolita en su Nueva Luz Química (1691). Mucho más tarde, Ludwig Wittgenstein retomaría esta idea y la daría a conocer al público profano. Rhumelius, un espagirista seguidor de Paracelso opinaba que la naturaleza es simple y “no necesita revestirse de florituras”, y otro misterioso alquimista, que firmaba sus obras con el pseudónimo de Douzetemps, fue más lejos al decir:

 

“La simplicidad es el sello de la verdad y también es la llave para abrirla”.

 

En hebreo algo simple es algo Pashut (פשוט) y la guematria de esta palabra es 395:

 

פ = 80

ש = 300

ו = 6

ט = 9

———-

395

 

Este número es harto revelador pues coincide con la guematria de Neshamah (נשמה), “alma”:

 

נ = 50

ש = 300

מ = 40

ה = 5

———-

395

 

Según un sabio chino “la vía es simple, pero el corazón de los hombres es complicado”, algo que podríamos entender como “la vía es simple, pero el alma de los hombres es complicada”. Simplicidad y humildad van cogidas de la mano, y Louis Cattiaux insistirá en que “la complicación engendra la locura y la muerte inextricables”.

Una Tosefta al tratado de Nazir (IV) nos enseñará que:

 

“Cuanto más clara y sencillamente pueda expresarse una idea, más verdadera es”.

 

Y podríamos añadir: “cuanto más clara y sencilla es una cosa, mejor huele”. ¿Por qué?

Porque 395, la guematria de Pashut (פשוט) es la misma que la de Reaij Gan Eden (ריח גן עדן), “el perfume del Jardín del Edén”:

 

ריח = 218

גן = 53

עדן = 124

————-

395

 

Pero hay aún más, si calculamos la guematria Atbash de Neshamah (נשמה), obtenemos 111:

 

נ = 9

ש = 2

מ = 10

ה = 90

———–

111

 

 

Se trata de la guematria Shemi de Alef (א), la letra que representa la simplicidad:

 

א = 1

ל = 30

פ = 80

———-

111

 

Y curiosamente la Alef (א) es la primera letra de Emet (אמת), “verdad”, por lo cual es su sello y también la llave para abrirla.

 

JULI PERADEJORDI

LA PALABRA PRECEDE A LA LUZ

 

Sostiene Louis Cattiaux que “aquel que posee la verdad se esfuerza en aplicársela a sí mismo”, y escribe justo en frente “el fin es como el principio, pero el medio nos ilumina”. ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?

 

 

En hebreo “verdad” es Emet (אמת), palabra compuesta por la primera letra del alfabeto, o sea el principio, la letra Alef (א); la del medio, la letra la Mem (מ), y la última, o sea el fin, la letra Tav (ת). En el sistema de guematria denominado Atbash, la Alef (א) corresponde a la Tav (ת) y la Tav (ת) a la Alef (א). El fin es, pues, como el principio.

La letra del medio, la Mem (מ), corresponde en Atbash a la Iod (י) que, como vimos la semana pasada (https://wp.me/p2Xmky-QG), es la inicial de la palabra Isurin (יסורין), “sufrimientos”. Los sufrimientos, a los que tanto miedo tenemos, pueden ser un medio, un re-medio, que nos ilumina cuando sabemos recibirlos convenientemente.

¿En qué se parecen el final y el principio?

También en frente, en el libro de Cattiaux, podemos encontrar unas misteriosas palabras:

 

La Prière (la plegaria) – l’Étoile (la estrella) – la Pierre (la piedra)

 

Las letras que componen la primera de estas palabras (Prière) son exactamente las mismas que las que componen la última (Pierre). El fin es, de nuevo, como el principio.

Pero hay aún más. Si las traducimos al hebreo nos encontraremos con:

 

Plegaria: Tefilah (תפלה).

Estrella: Mazal (מזל).

Piedra: Even (אבן)

 

Si sumamos las guematrias de estas tres palabras, obtenemos:

 

תפלה = 515

מזל = 77

אבן = 53

—————

645

 

Se trata de la guematria de Emet (אמת), “verdad”, 441, sumada a la de Tzadik (צדיק), “Justo”, 204. ¿Quién es el Tzadik? Es “aquel que posee la verdad” y que “se esfuerza en aplicársela a sí mismo”.

¿Por qué nos ilumina el medio? Porque es la palabra que ilumina, la palabra que precede a la luz.

El medio es en hebreo haEmtza (האמצע) y su guematria es 206:

 

ה = 5

א = 1

מ = 40

צ = 90

ע = 70

———–

206

 

La guematria de Dabar (דבר), “palabra” también es 206:

 

ד = 4

ב = 2

ר = 200

———-

206

 

Al 206 le sigue el 207, o sea la guematria de Or (אור), “luz”.

 

א =1

ו =6

ר =200

———–

207

 

 

Como escribía el cabalista Jaim Vital (Etz haDaat fol. 46):

 

“El sentido literal de la Torah es oscuridad, pero el sentido cabalístico, el misterio, es el esplendor (Zohar) que destella cada una de sus líneas”.

 

Y una última curiosidad, si tomamos las letras iniciales de “plegaria, estrella, piedra” en hebreo:

 

Tefilah (תפלה).

Mazal (מזל).

Even (אבן)

 

Vemos que forman la palabra Emet (אמת), “verdad”.

 

 

JULI PERADEJORDI

SALIR DEL EXILIO

Hemos recibido varios comentarios de lectores, que agradecemos, propósito del post de la semana anterior (https://wp.me/p2Xmky-QG). Mencionaremos únicamente una cita de que aparece en uno de ellos, una cita francamente trascendental, que pone el dedo en la llaga. La ha mandado una discreta y fiel lectora.

 

Refiriéndose al primero de estos tres dones, esta estudiosa de la Torah dice:

 

“El don de la Torah, es la salida del exilio”.

 

Podemos preguntarnos por qué. A propósito de los Isurin es clásica una cita del tratado talmúdico de Berajoth (5 a) que dice:

 

אמר רבי שמעון בן לקיש כל העוסק בתורה יסורין בדילין הימנו

“Dijo Rabbí Shimon ben Lakish: a todo el que se ocupa de la Torah, los sufrimientos se mantienen alejados de él”.

 

Si calculamos la guematria de Osek baTorah (עוסק בתורה), “se ocupa de la Torah) descubrimos que es 849.

 

עוסק = 236

בתורה = 613

—————

849

 

Se trata de la guematria de Adamat Kaddosh (אדמת קדש), “Tierra santa”.

 

אדמת = 445

קדש = 404

—————

849

 

¿Por qué?

Porque ocuparse de la Torah es como entrar en la tierra santa. Y, como dice nuestra lectora, entrar en tierra santa “es salir del exilio”. Veamos la relación entre “tierra” y “exilio”.

En hebreo “exilio” se dice Galut (גלות). La guematria de esta palabra es 439:

 

ג = 3

ל = 30

ו = 6

ת = 400

———–

439

 

Los sabios nos enseñan que se trata de la misma que la de Ki Tavo que aparece en una frase (Deuteronomio XXVI-1) que podemos aplicar perfectamente al tema que nos ocupa, Ki Tavo el haAretz:

 

כי-תבוא אל-הארץ

“cuando entres en la Tierra”

 

Cuando calculamos la guematria de Ki Tavo, veos que es 439:

 

כי = 30

תבוא = 409

————–

439

 

¿Cómo se sale del exilio? De nuevo recurriremos al mismo tratado del Talmud, pero unas páginas más adelante (62 a).

 

קבלה דיסורי שתיקותא ומבעי רחמי

 

Que podemos traducir como:

 

“La aceptación del Isuri en silencio y pidiendo misericordia”.

 

Algo que los comentaristas interpretan como que la Cábala, en el sentido de tradición, para superar el sufrimiento es hacerlo por medio del silencio y la oración.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

TRES BUENOS REGALOS

El Tetragrama o Nombre de Dios está compuesto por cuatro letras. Tres de ellas son “amables”, por decirlo de algún modo, pero la cuarta, al menos aparentemente, sugiere sufrimiento y dolor. Pero vamos a ver que las cosas no son exactamente así.

 

El Tetragrama, IHWH (יהוה) está compuesto por dos letras He (ה), una letra Vav (ו) y una letra Iod (י). Las primeras se asocian con la bendición, concretamente con los cinco dedos de cada mano haciendo la bendición sacerdotal. La letra Vav (ו) se asocia con la unión, con la vinculación. Todas estas asociaciones son “positivas”.

El caso de la letra Iod (י), por lo demás la inicial del Tetragrama, IHWH (יהוה), es distinto. Por su forma se puede asociar con un clavo o con un pincho, y por su simbolismo con algo doloroso como es la circuncisión.

Nos enseñan los sabios que Dios dio tres cosas buenas a Israel, tres buenos regalos (en relación con las tres primeras letras que hemos citado). Algunos son más explícitos y nos dicen que estas tres cosas buenas son:

 

La Torah

Le tierra de Israel

El mundo venidero

 

Veamos cómo la guematria nos revela que en realidad fueron cuatro.

La guematria de Shalosh Matanot Tovot (שלוש מתנות טובות), tres buenos regalos, es 1955:

 

שלוש = 636

מתנות = 896

טובות = 423

————–

1955

 

La guematria de la haTorah veEretz Israel veOlam haBa (התורה וארץ ישראל יעולם הבא) la Torah y la tierra de Israel y el Mundo venidero es 1619:

 

התורה = 616

וארץ = 297

ישראל = 541

יעולם = 157

הבא = 8

—————–

1619

 

¿Qué le falta para llegar a 1955 o, dicho de otro modo, qué otra cosa le regaló Dios al pueblo de Israel? Los sabios cabalistas nos lo van a descubrir por medio de la guematria: los sufrimientos.

Cuando calculamos la guematria de Isurin (יסורין), sufrimientos, obtenemos 336:

 

י = 10

ס = 60

ו = 6

ר = 200

י = 10

ן = 50

———-

336

 

Si añadimos 336 a 1619, obtenemos 1955. ¿Por qué? Porque, enseñan los sabios, sólo a través de los sufrimientos el pueblo de Israel pudo recibir los tres buenos regalos.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

LA MESA DE PESAJ Y EL DINERO

VIDA RELIGIOSA

Sabemos que cuando el pueblo de Israel salió de Egipto se llevó grandes riquezas, y en la noche de Pesaj, cuando se celebra la salida de Egipto, esto está representado por una mesa rica y exuberante. Veamos qué nos enseña la guematria:

 

 

Nos enseña la Torah que Dios le predice a Abraham 400 años de esclavitud en Egipto, como vemos en Génesis (XV-13):

 

ידע תדע כי-גר יהיה זרעך בארץ לא להם, ועבדום, וענו אתם-ארבע מאות, שנה

“Has de saber que tu posteridad permanecerá en una tierra extranjera donde será esclavizada durante 400 años”.

 

Y más delante, refiriéndose a la salida de Egipto leemos en Génesis (XV-14):

 

ואחרי-כן יצאו, ברכש גדול

“Después de esto saldrán con grande riqueza”.

 

Los cabalistas han visto una alusión a este misterio en la mesa de Pesaj. La guematria de Shuljan (שולחן), “mesa” es 394:

 

ש = 300

ו = 6

ל = 30

ח = 8

נ = 50

————–

394

 

Sabemos que inmediatamente después del 394 viene el 395. Se trata de la guematria de Parnasah (פרנסה), “dinero”, “sustento”:

 

פ = 80

ר =  200

נ = 50

ס = 60

ה = 5

———–

395

 

Celebrar Pesaj con una mesa ricamente adornada es como un imán de la prosperidad. ¿De dónde le viene este extraordinario poder? De nuevo serán los cabalistas quienes nos enseñarán que el secreto está en comer Matzah (מצה) dado que la guematria de esta palabra es 135, o sea de un número menos que 136, la guematria de Mamon (ממון), “dinero”.

 

מ = 40

צ = 90

ה = 5

————

135

 

מ =  40

מ = 40

ו = 6

ן = 50

————-

136

 

 

Pero aún hay más, si calculamos la guematria de haShuljan (השולחן), “la mesa”, vemos que es 399. Sumándole 1 obtenemos 400, que son los años que el pueblo de Israel tenía que haber estado en Egipto.

 

ה = 5

ש = 300

ו = 6

ל = 30

ח = 8

נ = 50

———–

399

 

 

JULI PERADEJORDI

 

LA DIFERENCIA ENTRE RELIGIÓN Y CONOCIMIENTO

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La idea de “reunir” e incluso la de “religar” es para muchos buscadores la esencia de la religión. Algunos hablan de “volver a unir” o “volver a ligar” al hombre con Dios, con el Creador, otros, como Louis Cattiaux, de hacerlo con “su origen eterno, vivo y libre”. Sin embargo, Cattiaux no se está refiriendo a la religión, sino a algo muy distinto: el conocimiento. Veamos cuál es la diferencia.

 

 

Decía Louis Cattiaux que:

 

“El conocimiento es como la reunión del hombre con su origen eterno, viviente y libre”.

 

Y en otro lugar que:

 

“El conocimiento hace que el hombre repose en su centro inmutable”.

 

Este centro inmutable, este origen, es lo que en hebreo se conoce como Makor (מקור), literalmente “origen”, “fuente”. Algo muy diferente de lo que conocemos como “religión”. Existen en hebreo dos palabras que se podrían traducir como “religión”: Dat (דת) y Emunah (אמונה). Si bien Emunah (אמונה) más que “religión” significa “fe” e incluso “certeza”, Dat (דת) quiere decir “religión”, “mandamiento”, “ley”. Un religioso es un Dati (דתי). La guematria de Dat (דת) es 404:

 

ד = 4

ת = 400

———-

404

 

Dat (דת), la religión, es algo compartido, algo colectivo, algo exterior, pero de alguna manera funciona como receptáculo, como envoltura. ¿Qué habría que introducir en Dat (דת)? De nuevo va a ser Cattiaux quien nos proporcione la clave cuando escribe:

 

“La religión es como la envoltura del secreto de Dios”.

 

Cuando a la guematria de Dat (דת) le añadimos 70, la guematria de Sod (סוד), “secreto”, obtenemos 474, que es la guematria de Daat (דעת), “conocimiento”.

 

ס = 60

ו = 6

ד = 4

———

70

 

 

ד = 4

ע = 70

ת = 400

———-

474

 

De este modo el Daat (דעת) reúne a la religión exterior, exotérica, con el secreto, interior, esotérico. El secreto está bien envuelto y sólo entonces es conocimiento.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

 

99 % POR MAL DE OJO

 

Comentábamos la semana pasada (https://wp.me/p2Xmky-Q4) aquel proverbio que afirma que “en boca cerrada no entran moscas” y quisiéramos relacionarlo con otro proverbio judeoespañol de la época, que también se refiere a la boca: por la boca muere el pez.

 

 

La interpretación más común de este proverbio es que el pez muere cayendo en la trampa de lo que en apariencia es un cebo, que en realidad está ocultando a un anzuelo. Primera lección: las apariencias no sólo engañan, también pueden matar. Pero, ¿qué simboliza el pez?

Sabemos, por ejemplo, que “estar pez” en un tema es ser ignorante del mismo. Y el libro de los Proverbios (XVIII-7) nos enseña que los ignorantes, los “peces”, mueren por la boca:

 

פי-כסיל, מחתה-לו

“La boca del necio causa su ruina”.

 

Kesil (כסיל), que se suele traducir por “necio”, significa también “tonto” e “insensato”.

Repasamos la semana pasada el simbolismo de la letra Pe (פ), que corresponde a la boca. Se trata de la 17ª letra en el orden del alfabeto. Si la tomamos en el orden inverso, es decir desde la letra Tav (ת) y no desde la Alef (א), se trata de la 6ª y en Atbash correspondería a la letra Vav (ו). Uno de los sentidos de Vav (ו) es precisamente “gancho”.

Si la (פ) es la boca, la Vav (ו) es el anzuelo, que la engancha. En arameo, “pez” se dice Nun (נון), que precisamente es el nombre de otra de las letras del alfabeto. Si “deconstruimos” esta palabra en sus tres letras podemos decir que la Nun (נ) curvada corresponde al anzuelo, la Vav (ו) corresponde al hilo y la Nun Sofit (ן) corresponde a la caña.

Curiosamente en castellano la palabra “pez” también quiere decir “cola”, “pegamento”. La guematria de Nun (נון) es 106, como la de Devek (דבק), “cola”, “pegamento”.

Visto todo esto, podría parecer que morimos por algo que entra por nuestras bocas, y probablemente sea así a causa del viscoso veneno inoculado por la serpiente, pero podemos aventurar otra interpretación más audaz: lo que realmente nos mata es lo que sale de nuestras bocas. Esto nos lleva al Lashon haRa, la maledicencia.

Nos explica el Talmud que cuando Rav visitó el cementerio de una ciudad (Baba Metzia 107 b), declaró que el 99 % de los fallecidos lo hicieron por culpa del Mal de Ojo. Para los sabios, el Mal de Ojo está asociado con el Lashon haRa, la maledicencia. Y esta maledicencia que mata es precisamente algo que sale de la boca y que entra por los oídos.

Si nos fijamos en la suma del valor numérico de las letras iniciales de la cita talmúdica que dice exactamente “99 por Mal de Ojo”, vemos que es 708:

 

תשעין ותשעה בעין רעה

 

ת = 400

ו = 6

ב = 2

ר = 200

————

708

 

Se trata de la guematria de Ozen (אזן), “oreja”, “oído”:

 

א = 1

ז = 7

ן = 700

———–

708

 

 

JULI PERADEJORDI

EN BOCA CERRADA NO ENTRAN MOSCAS

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Sabemos que la letra Pe (פ) representa a la boca, Peh (פה). Su forma recuerda a la de una cara cuya boca está abierta hacia la izquierda, pero esta letra tiene dos formas, ésta, cerrada, y la Pe final o Pe Sofit (ף), abierta hacia abajo. El sabio Eleazar de Worms nos propone una sugerente interpretación de esta última.

 

El célebre refrán que sostiene que “en boca cerrada no entran moscas” tiene un origen cabalístico. De hecho, procede de un conocido refrán judeoespañol. La boca cerrada alude a la letra Pe (פ) y la boca abierta a la letra Pei Sofit (ף) o Pe abierta. Las moscas, esos bichos tan enfadosos, se relacionan con el diablo y con la idolatría. En hebreo “boca cerrada” es Peh Sagur (פה סגור) y Sigur (סגור) es un “filón de oro”.

Los sabios nos enseñan que en toda la Amidá, la oración de las 18 bendiciones no aparece la letra Pei Sofit (ף) o Pe abierta. Por otra parte, como escribe Eleazar de Worms (El secreto de la obra de la creación):

 

“La letra Pei Sofit es expresión de ira, Af, de hecho, en la oración de Salomón en el templo no aparece (…). Además, dado que Ezequiel lo hizo transformarse en un querubín para que no recordara un toro, y lo mismo ocurrió con los pies de las Jaiot, por esta razón en la segunda historia de la visión de la Merkavah no se mencionan las plantas de los pies, ni aparece la Pei Sofit”.

 

Af (אף) es una curiosa palabra hebrea, que significa “narices”, pero que también significa “enfado”. Pronunciándola arrastrando la letra Fe Sofit (ף) podemos escuchar a nuestra letra “f” con el aire que sale de la boca expresando el enfado por medio de un bufido. Sin duda por ello el sabio Eleazar del Worms relacionaba a la letra Pe Sofit (ף) con el enfado y con la idolatría. Los sabios sostenían que:

 

“El que se rinde a la ira (אף) es como si hubiera adorado ídolos”.

 

La forma de esta letra indica que con nuestros gritos la boca, Peh (פה), nos hace ir hacia abajo, hacia los infiernos. No es casualidad que el Zohar (I-2 b) relacione a la Pe Sofit (ף) con la serpiente. Por otra parte, el Talmud (Berajoth 61 a) compara a las moscas con la Mala Inclinación.

La boca y, sobre todo cómo la utilizamos, es, pues, de gran importancia, ya que también sirve para leer la Torah o entonar cánticos. En las Otiot de Rabbí Akiva leemos a propósito de la letra Pe (פ):

 

“Porque con la boca (pe) liberamos, pero también hacemos cautivos, con la boca rubricamos cuando tenemos la última palabra, pero también abrimos el discurso.

Además, entre las setenta naciones del mundo no hay otra que tenga dos puertas (petajín) a dos mundos diferentes, a este mundo y al mundo venidero”.

 

En el libro Shmirat haLashon (Shaar haTzevunah, cap. 2) podemos leer:

“uno conserva sus posesiones, tales como oro, plata o joyas, bajo llave y candado, seguramente encerradas en una caja fuerte escondida en una habitación interior. Cuánto más esfuerzo debería invertirse en poner cerrojo a la boca, utilizando el poder del silencio”.

Tener la boca cerrada es como tener cerrada la puerta, impidiendo así que entre por ella la Mala Inclinación, en forma de enfado, de idolatría o de sucio insecto. Algo así bien vale un “filón de oro”. Porque “si la palabra es de plata, el silencio es de oro”.

 

 

 

JULI PERADEJORDI

 

REINÉ, REINO, REINARÉ

 

La famosa rueda de la fortuna medieval que aparece magistralmente representada en el Tarot, no tiene su origen en las Carmina Burana, como se suele creer, sino en una enigmática frase judía que los cabalistas han desentrañado gracias a la guematria.

 

 

La frase en cuestión es Adonai Melej, Adonai Malaj Adonai Imloj veOlam vaEd. Si bien esta expresión no aparece en la Torah, la encontramos en el Sidur en boca de los hombres de la Gran Asamblea.

 

יהוה מלך יהוה מלך יהוה ימלוך לעולם ועד

(El Eterno reina, el Eterno reinó, el Eterno reinará para la eternidad).

 

¿Sobre qué reina, reinó y reinará el Eterno? Señalemos de entrada que el Tetragrama (יהוה), que designa al Eterno, es una palabra compuesta precisamente por el pasado, presente y futuro del verbo ser. Es una manera de referirse al ser eterno, y este ser eterno reina sobre su creación: los cielos y la tierra. Aventuramos esta explicación de nuesta frase apoyándonos en la guematria y en las Sefirot. Veamos en primer lugar la guematria de la frase, 620:

 

יהוה = 26

מלך = 90

יהוה = 26

מלך = 90

יהוה = 26

ימלוך = 106

לעולם = 176

ועד = 80

——————-

620

 

Se trata de la guematria de Jojmah, Binah veDaat (חכמה בינה ודעת), Sabiduría, Inteligencia y Conocimiento, las tres primeras sefirot:

 

חכמה = 73

בינה = 65

ודעת = 480

————–

620

 

El Eterno utiliza estas Sefirot para fundar la tierra, afirmar los cielos y dividir los abismos, según se desprende de Proverbios (III-19 y 20):

 

יהוה-בחכמה יסד-ארץ; כונן שמים, בתבונה.

בדעתו, תהומות נבקעו

“El Eterno con sabiduría fundó la tierra; afirmó los cielos con inteligencia. Con su conocimiento los abismos fueron divididos…”.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

LOS DONES DEL ERROR

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El error es como un camino que lleva al absurdo; la verdad como uno que conduce a la luz. Pero el error tiene algo muy bueno: cuando hemos llegado al absurdo nos dan ganas de darnos la vuelta…

 

 

Si nos detenemos a reflexionar, la diferencia entre la verdad y el error parece ser una simple diferencia de dirección, de orientación. El error se dirige hacia lo exterior, hacia los demás, la verdad se dirige hacia uno mismo, hacia la interioridad. Sin duda por ello “aquel que está en el error intenta imponerlo a los demás” mientras que “el que está en la verdad se esfuerza en aplicarla a sí mismo”. No falla. Pero el camino del error puede no ser tan malo si nos sirve para aprender y para darnos la vuelta y retomar el camino correcto. El error reconducido puede llevarnos a Dios, y ese mismo camino de regreso tiene ya algo de divino.

En hebreo hay una preposición que indica “dirección” y que es en sí misma un Nombre de Dios: El (אל). La guematria Shemi de esta preposición es 185:

 

א = 111

ל = 74

———

185

 

Por otra parte, la palabra que significa “error” es Taút (טעות). Cualquiera que conozca el idioma catalán sonreirá, pues fonéticamente esta palabra significa “ataúd”: ¡la muerte es el error, o al menos el resultado del error!

Cuando calculamos la guematria de Taút (טעות), vemos que es 485:

 

ט = 9

ע = 70

ו = 6

ת = 400

———-

485

 

Este número es muy interesante pues es la suma de las guematrias Shemi o completas de El (אל) y de Elohim, Dios (אלהים):

 

א = 111

ל = 74

ה = 15

י = 20

ם = 80

———-

300

185 + 300 = 485

 

El error, pues, nos lleva a Dios (אלהים).

Si el error fue comer de un fruto (o un árbol) prohibido, quizá la solución sea darle la vuelta y vomitarlo.

Si le damos la vuelta a la palabra Taút (טעות), obtenemos un vocablo inexistente (תועט), pero si cambiamos la primera letra de Taút (טעות), la Tet, (ט), por una He (ה), obtenemos Toah (תועה), que significa “errante”, de la misma raíz etimológica latina que “error” y en sentido figurado “equivocado”. Huelga decir que los cabalistas han asociado a la letra Tet, (ט) por su forma con la serpiente y a la letra He (ה) por su valor numérico, 5, con la Torah. Esa es la buena dirección.

 

JULI PERADEJORDI

 

LOS DEDOS DE LA MANO Y EL SHEMÁ

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Hay cosas que deben hacerse con el corazón, con los cinco sentidos, y una de ellas es la recitación del Shemá, tapándonos los ojos con los cinco dedos de la mano. Descubramos, a través de la guematria y del simbolismo de la mano, un misterio oculto del Shemá.

 

 

El rabino Joseph Tzayach, fue un verdadero genio prácticamente desconocido. Dejó varias obras de gran profundidad y se atrevió a tocar temas sorprendentes como la meditación cabalística, los cuadrados mágicos o la quirología. Joseph Tzayach nació en la península ibérica en los alrededores de 1505 pero tuvo que emigrar. De alguna manera conoció algún libro de Abraham Abulafia pues en su obra se perciben influencias del gran cabalista. Fue cabalista y maestro de cabalistas, entre los cuales cabe contar a Salomón Halevi Alkabetz. En su libro Sheirit Joseph relaciona los diez dedos de las manos con las diez Sefirot, y cada uno de los cinco dedos con uno de los cinco sentidos. Veámoslo:

 

“El dedo pulgar, Bohen (בהן), se relaciona con el gusto, ya que los niños pequeños se chupan este dedo”.

 

La guematria de Bohen (בהן) es 57. Se trata de la misma que la de la raíz Zan (זן), que significa “alimento”.

 

“El dedo índice, Etsba (אצבע), se relaciona con el olfato, ya que cuando nos limpiamos la nariz lo hacemos por medio de este dedo”.

 

La guematria de Etsba (אצבע) es 163.

“El dedo medio, Amah (אמה), se relaciona con el tacto, ya que tocamos por medio de este dedo”.

 

La guematria de Amah (אמה), es 46.

 

“El dedo anular, Kemitzah ( קמיצה), se relaciona con la vista, ya que cuando nos limpiamos los ojos lo hacemos por medio de este dedo”.

 

La guematria de Kemitzah ( קמיצה), es 245.

 

“El dedo meñique, Zeret (זרת), se relaciona con el oído, ya que cuando nos limpiamos los oídos lo hacemos por medio de este dedo”.

 

Para los latinos, el dedo meñique se llamaba auricularis, lo cual también lo vincula directamente con el hecho de escuchar.  La guematria de Zeret (זרת) es 607.

La suma de la guematria de estos 5 dedos es 1118, como la del Shemá Israel:

שמע, ישראל: יהוה אלהינו, יהוה אחד

“Escucha Israel, IHWH nuestro Dios, IHWH es Uno”.

57 + 163 + 46 + 245 + 607 = 1118

שמע = 410

ישראל = 541

יהוה = 26

אלהינו = 102

יהוה = 26

אחד = 13

————-

1118

 

JULI PERADEJORDI

 

GOTAS DE LUZ

 

La palabra “gota” nos reserva muchas sorpresas, varias de ellas relacionadas con la cábala y con la alquimia. Al aqua vitae, por ejemplo, se la conocía como “gota”, y el nombre latino de “gota”, Stillia, nos lleva de nuevo a un concepto alquímico: destilar.

 

“Gota” procede del latín gutta, que derivaría del griego Cheuo (Χεύω), “yo derramo” y estaría relacionada, según Roque Barcia, con el alemán Giessen, “godo” de dónde viene “gótico” o incluso Gott, “Dios”. Sólo esto le confiere ya a la gota, y por ende al agua, algo de divino.

La gota se ha relacionado con una letra concreta del alfabeto hebreo, la letra Iod (י), cuya guematria Raguil es 10 y cuya guematria Atbash es 40. La Iod (י), que es la letra inicial del nombre Tetragrama, designa a los 10 preceptos de las Tablas de la Ley, que Moisés recibe después de 40 días en el desierto. En algunos textos de la masonería inglesa se relaciona a Iod con God, “Dios” y a partir de ella se desarrollan los llamados “tres puntos”. Como escribe René Guénon:

“Esta letra representa jeroglíficamente el Principio y se dice que de ella se formaron todas las restantes letras del alfabeto hebreo, formación que, según el Sefer Yetsirah, simboliza la del mundo manifestado. También se dice que el punto primordial inaprehensible, que es el Uno no manifestado, forma tres que representan el Comienzo, el Medio y el Fin…”.

Podemos, pues, relacionar a la gota con la Torah. En uno de los pasajes más bellos y enigmáticos del Zohar (II-84 b) se explica que las dos Tablas de la Ley existían desde antes de la creación. Rabbí Shimon se pregunta de qué fueron hechas estas dos tablas, y el Zohar responderá:

 

מההוא טלא עלאה דנגיד מעתיקא קדישא, וכד נגיד ואתמשך לחקל דתפוחין קדישין, נטל קודשא בריך הוא תרין כפורי מנייהו, ואתגלידו, ואתעבידו תרין אבנין יקירין, נשב בהו, ואתפשטו לתרין לוחין

“Ese rocío supremo que se proyectó del Atika Kaddisha, cuando se proyectó y alcanzó al Jakal tapujin kaddishin (Huerto de Manzanos sagrados), el Santo, bendito sea, tomó de ellos dos gotas de rocío condensado; y se condensaron y se formaron dos piedras preciosas. Sopló en ellas y se expandieron, convirtiéndose en dos tablas”.

 

Vemos, pues, que las dos Tablas de la Ley son dos gotas de rocío condensadas que se convierten en piedras preciosas.

JULI PERADEJORDI

 

SALIR DE LA CÁRCEL

La raíz hebrea de Ratza (רצא) sugiere la idea de correr y de darse prisa, pero podemos relacionarla también con el oro y con el deseo pues Ratz (רץ) significa lingote y Ratza (רצה), “desear”. Veamos un comentario clásico a tres palabras del libro del Génesis que se refieren a cómo José salió de la cárcel.

 

 

Leemos en Génesis (XLI-14):

ויריצהו מן-הבור

“Y lo sacaron de la cárcel…”

 

Rabí Israel Meir Hacohen, el autor del libro Jafetz Jaim, explica que la palabra Vaiaritzuhu (ויריצהו), que tradujimos como “y lo sacaron”, proviene del verbo “larutz” que significa “correr”, de lo cual se deduce que a José lo sacaron apresuradamente de la cárcel.

¿Por qué lo sacaron? Porque, como nos enseña el Talmud (Berajoth ) no se puede salir solo de un pozo. Hace falta una ayuda externa.

Esto viene a enseñarnos que la bendición que nos saca de nuestro exilio en este bajo mundo ocurre en un instante. Y esto es también lo que ocurrió en Egipto, pues cuando llegó el tiempo para el éxodo de los hijos de Israel del exilio egipcio, los egipcios los echaron por la fuerza, hasta tal punto que los judíos no tuvieron tiempo para hacer que su masa levara, y es por eso se hicieron pan ácimo (matzot).

En el texto del Éxodo (XIII-16) se nos dice además que fueron sacados de Egipto “con mano fuerte”:

בחזק יד

Cuando calculamos la guematria de Matzah (מצה), “pan ácimo”, vemos que es 131:

 

מ = 40

צ = 90

ה = 5

———

131

Si calculamos la de “con mano fuerte”, vemos que también es 131:

 

בחזק = 117

יד = 14

———–

131

 

JULI PERADEJORDI

SALUD DAR

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Una boutade que siempre me ha divertido es aquella que afirma que no deberíamos saludarnos dándonos la mano sino dándonos la rodilla. Solemos saludar dando un apretón de manos, con una inclinación o descubriéndonos la cabeza al mismo tiempo que decimos “buenos días”, pero generalmente desconocemos el verdadero sentido del saludo y del “buenos días”.

 

 

Sebastián de Covarrubias, en su Tesoro de la Lengua Castellana o Española, sostiene que saludar “vale curar con gracia gratis data, y a los que ésta tienen los llamamos saludadores…”. Como se desprende del mismo verbo “saludar”, saludar es “dar salud”. Pero, ¿de qué salud estamos hablando? ¿De la ausencia de enfermedad en este bajo mundo? Por descabellado que pueda parecer, nos estamos refiriendo a la misma salud que obtendríamos si comiéramos del árbol de la vida. Veamos por qué.

Cuando en la India se saluda a alguien se le dice Namaste o Namaskar, que significa, más o menos, “saludo al Dios que hay en ti”. En la Alemania rural y en los Alpes suizos todavía se emplea el saludo “Gruss Gott“, “saludo a Dios”. ¿Por qué saludamos a Dios y no a la persona con la que nos encontramos? Leí en algún lugar que “Saludar” (de salus, saludo, salud, salvación) es una imagen de la bendición. De alguna manera la función del saludo es despertar al dios dormido, es devolverle la salud.

Opinaba Louis Cattiaux (M+R XIX-19) que “la bendición de Dios es lo que nos salvará de la muerte”, y más adelante (M+R XIX-68) “la regeneración y la redención es descubrir y comer el fruto puro del árbol único que expulsará de nosotros el hedor, la oscuridad y la inercia fatal de la muerte”. Este árbol es el Etz Jaim (עץ-חיים), el árbol de la vida.

En hebreo “saludar” es Barej (ברך), de la misma raíz que Berajah (ברכה), “bendición”. Barej (ברך) se escribe igual que Berej (ברך), “rodilla”. En la Amidá, la oración de las 18 bendiciones, hay que inclinar el cuerpo doblando ligeramente las rodillas antes de pronunciar la palabra Baruj (ברוך), “Bendito”. El Talmud (tratado de Berajoth 28 b) nos enseña que las 18 bendiciones corresponden a las 18 vertebras de la columna vertebral y a las 18 veces que se menciona el nombre de Dios en el Shemá.

“Rodilla”, que en francés es “genou”, viene del latín genu, que procede a su vez del sánscrito Janu (जानु). Cabe destacar la extraordinaria similitud fonética con el dios latino Jano, de donde vendrá el nombre del mes de enero, en francés “janvier”. El 17 de este mes se celebra el día de san Genuflo, en francés saint Genou, y casi todo el mes corresponde al signo astrológico de Capricornio, que rige precisamente a las rodillas, les genous.

Cuando calculamos la guematria de Baruj (ברוך), “Bendito”, descubrimos que es la misma que la de Etz Jaim (עץ-חיים), el árbol de la vida.

 

2 = ב

200 = ר

6 = ו

20 = ך

————-

228

 

160 = עץ

68 = חיים

————–

228

 

JULI PERADEJORDI

 

 

EL MISTERIO DE LA LETRA KAF

La letra Kaf (כ), es la undécima letra del alfabeto hebreo y se suele relacionar con el poder y la autoridad. Significa “palma de la mano” y su forma recuerda a un recipiente levantado hacia la izquierda. Veamos que nos revelan los cabalistas a propósito del misterio de esta letra.

 

 

Decía Louis Cattiaux que “la imaginación del Señor vive bajo la tierra y vuela en el cielo para animar los mundos. ¿Quién la asirá en sus manos? Y, ¿quién la fijará en su corazón?”. La palabra “corazón” es, en hebreo, Lev (לב) y su guematria 32:

 

ל = 30

ב = 2

——–

32

 

Hablando de la guerra contra Amalek, el libro del Éxodo (XVII-16) nos propone un curioso versículo que dice:

ויאמר, כי-יד על-כס יה

“Y dijo: “Pues la mano está sobre el trono de Dios…”.

 

¿Qué tendrán que ver la mano con el trono? ¿Por qué la palabra trono, en hebreo Kisse (כסא) está escrita aquí sin la letra Alef (א)? Los cabalistas nos explican que era porque Israel había perdido la fe, Emunah (אמונה), palabra que comienza por Alef (א) y había desconfiado de Dios.

La guematria de Emunah (אמונה) “fe” es 102:

א = 1

מ = 40

ו = 6

נ = 50

ה = 5

———

102

 

Veamos qué nos dice el Zohar a propósito de la letra Kaf (II-75 b):

 

ורזא דכ”ף, דאת דא דאקרי כ”ף, דכתיב (בראשית א כז) ויברא אלהי”ם את האדם בצלמו, דא איהו רזא דאת כ”ף, את דא אית ביה רזין עלאין ודיוקנין עלאין

“Y el misterio de la palma de la mano (כף), de la letra llamada Kaf (כ), como está escrito (Génesis I-27): “Y creó Dios al hombre a su imagen…”. Éste es el misterio de la letra Kaf (כ). Esta letra posee misterios supremos y formas supremas”.

Más adelante, el Zohar (II-91 a) nos regalará una minuciosa y extensa explicación del Nombre de Dios Anoji (אנכי), palabra que también comienza por Alef (א). En esta página, Anoji (אנכי) es comparado con muchos otros conceptos, pero nos vamos a centrar únicamente en uno: el Trono, Kisse (כסא), palabra cuya inicial es precisamente la letra Kaf (כ).

Leemos en el Zohar:

אנכי רזא דתרין כרסוון נ”א אני כורסייא חדא, כ’ כורסייא אחרא עלאה

Anoji es el misterio de los dos tronos. Ani: un trono. Kaf otro trono supremo.”

 

Si tomamos las letras siguientes a las tres letras que componen la palabra Kisse (כסא) y que son Lamed (ל), Ayin (ע) y Beth (ב) y sumamos sus valores numéricos, 30, 70 y 2, obtenemos 102.

Por otra parte, si calculamos la guematria Sderti de haKisse (הכסא), “el trono” nos encontramos con que es 32, igual que la de Lev (לב), “corazón”:

ה = 5

כ = 11

ס = 15

א = 1

———

32

 

 

Fe, trono o corazón, todo nos habla de un mismo misterio; el del pájaro “que vuela en los cielos para animar el mundo”.

 

JULI PERADEJORDI

 

ABRAHAM, ISAAC Y JACOB

La letra Shin (ש) tiene forma de raíz, y se asocia tradicionalmente con los tres patriarcas, Abraham, Isaac y Jacob. Estos

representan, en este orden, una especie de descenso, como la raíz que desciende hacia las profundidades de la tierra. Es

to lo podemos deducir a partir de la Torah y de la guematria de sus nombres.

 

Hemos visto en diversas ocasiones que la guematria de Abraham es una guematria clásica: 248.

 

א = 1

ב = 2

ר = 200

ה = 5

ם = 40

————–

248

 

Cuando calculamos la de su hijo Isaac, vemos que es 208.

 

י = 10

צ = 90

ח = 8

ק = 100

———-

208

 

Le faltan, pues, 40 para llegar a los 248 de Abraham. ¿Dónde encontramos a estos 40? En Génesis (XXV-20):

ויהי יצחק, בן-ארבעים שנה, בקחתו את-רבקה

“Y he aquí que Isaac tenía 40 años cuando tomó por esposa a Rivka”.

 

Cuando calculamos la guematria de Jacob, vemos que es aún menor, 182:

י = 10

ע = 70

ק = 100

ב = 2

———-

182

 

Le faltan, pues, 66 para llegar a los 248 de Abraham. ¿Dónde encontramos a estos 66? En Génesis (XLVI-26):

כל-הנפש הבאה ליעקב מצרימה, יצאי ירכו, מלבד, נשי בני-יעקב-כל-נפש, ששים ושש.

“Todas las almas que vinieron con Jacob a Egipto que salían de él, fuera de las esposas de los hijos de Jacob, eran 66”.

 

Si sumamos las guematrias de los tres patriarcas, 248 + 208 + 182, obrtenemos 638. Este número presenta una curiosidad: es la guematria Raguil de haTorah (התורה), 616 sumada a su guematria Katan, 22.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

LA PLENITUD DE ISRAEL

Vimos la semana pasada (https://wp.me/p2Xmky-O5) que Jerusalén era el corazón del mundo, lo cual le confiere a Israel,

que de algún modo es la irradiación de Jerusalén, un status muy especial apoyado en la noción de centralidad, pero que

también presenta la de elevación.

 

Leemos en Éxodo (III-8):

וארד להצילו מיד מצרים, ולהעלתו מן-הארץ ההוא, אל-ארץ טובה ורחבה

“Bajaré y lo rescataré de la mano de Egipto, y lo ascenderé de esa tierra a una tierra buena y espaciosa…”

 

“Una tierra buena y espaciosa”, en hebreo Eretz Tovah uRajavah (ארץ טובה ורחבה), tiene por guematria Raguil 534.

ארץ = 291

טובה = 22

ורחבה = 221

—————

534

 

Dos capítulos más adelante leemos en Éxodo (VI-2):

וידבר אלהים, אל-משה; ויאמר אליו, אני יהוה.

“Y le habló Dios a Moisés y le dijo: Yo soy IHWH”.

 

Cuando calculamos la guematria de esta frase vemos que es 1075:

וידבר = 222

אלהים = 86

אל-משה = 1

ויאמר = 257

אליו = 47

אני = 61

יהוה = 26

—————-

1075

 

Los cabalistas nos han enseñado que este número es el valor Shemi o completo de Israel (ישראל):

 

י = 20

ש = 360

ר = 510

א = 111

ל = 74

———-

1075

 

Sabemos que la guematria Raguil de Israel es 541. ¿Cuál es la diferencia entre 541 y 1075, entre el Israel “normal” y la plenitud de Israel? Exactamente 534.

 

י = 10

ש = 300

ר = 200

א = 1

ל = 30

———-

541

1075 – 541 = 534

 

Este número se refiere también a la tierra de Israel que, como vimos, es una “tierra buena y espaciosa”), Eretz Tovah uRajavah (ארץ טובה ורחבה), guematria 534.

Escrutando en el versículo de Éxodo que encabeza estas reflexiones, vemos que se trata de una tierra “elevada”, una tierra “ascendida”.

Israel es el centro del mundo y está, por así decirlo, “por encima de las naciones” irradiando la luz de Jerusalén cuando se comporta como una “tierra buena y espaciosa”, escuchando la voz de Dios que le dice:

וידבר אלהים, אל-משה; ויאמר אליו, אני יהוה.

“Y le habló Dios a Moisés y le dijo: Yo soy IHWH”.

 

De ahí que al menos dos veces al día se recite el Shemá que dice:

שמע, ישראל: יהוה אלהינו, יהוה אחד.

“Escucha Israel, IHWH nuestro Dios, IHWH es Uno”.

JULI PERADEJORDI