LA DIFERENCIA ENTRE RELIGIÓN Y CONOCIMIENTO

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La idea de “reunir” e incluso la de “religar” es para muchos buscadores la esencia de la religión. Algunos hablan de “volver a unir” o “volver a ligar” al hombre con Dios, con el Creador, otros, como Louis Cattiaux, de hacerlo con “su origen eterno, vivo y libre”. Sin embargo, Cattiaux no se está refiriendo a la religión, sino a algo muy distinto: el conocimiento. Veamos cuál es la diferencia.

 

 

Decía Louis Cattiaux que:

 

“El conocimiento es como la reunión del hombre con su origen eterno, viviente y libre”.

 

Y en otro lugar que:

 

“El conocimiento hace que el hombre repose en su centro inmutable”.

 

Este centro inmutable, este origen, es lo que en hebreo se conoce como Makor (מקור), literalmente “origen”, “fuente”. Algo muy diferente de lo que conocemos como “religión”. Existen en hebreo dos palabras que se podrían traducir como “religión”: Dat (דת) y Emunah (אמונה). Si bien Emunah (אמונה) más que “religión” significa “fe” e incluso “certeza”, Dat (דת) quiere decir “religión”, “mandamiento”, “ley”. Un religioso es un Dati (דתי). La guematria de Dat (דת) es 404:

 

ד = 4

ת = 400

———-

404

 

Dat (דת), la religión, es algo compartido, algo colectivo, algo exterior, pero de alguna manera funciona como receptáculo, como envoltura. ¿Qué habría que introducir en Dat (דת)? De nuevo va a ser Cattiaux quien nos proporcione la clave cuando escribe:

 

“La religión es como la envoltura del secreto de Dios”.

 

Cuando a la guematria de Dat (דת) le añadimos 70, la guematria de Sod (סוד), “secreto”, obtenemos 474, que es la guematria de Daat (דעת), “conocimiento”.

 

ס = 60

ו = 6

ד = 4

———

70

 

 

ד = 4

ע = 70

ת = 400

———-

474

 

De este modo el Daat (דעת) reúne a la religión exterior, exotérica, con el secreto, interior, esotérico. El secreto está bien envuelto y sólo entonces es conocimiento.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

 

99 % POR MAL DE OJO

 

Comentábamos la semana pasada (https://wp.me/p2Xmky-Q4) aquel proverbio que afirma que “en boca cerrada no entran moscas” y quisiéramos relacionarlo con otro proverbio judeoespañol de la época, que también se refiere a la boca: por la boca muere el pez.

 

 

La interpretación más común de este proverbio es que el pez muere cayendo en la trampa de lo que en apariencia es un cebo, que en realidad está ocultando a un anzuelo. Primera lección: las apariencias no sólo engañan, también pueden matar. Pero, ¿qué simboliza el pez?

Sabemos, por ejemplo, que “estar pez” en un tema es ser ignorante del mismo. Y el libro de los Proverbios (XVIII-7) nos enseña que los ignorantes, los “peces”, mueren por la boca:

 

פי-כסיל, מחתה-לו

“La boca del necio causa su ruina”.

 

Kesil (כסיל), que se suele traducir por “necio”, significa también “tonto” e “insensato”.

Repasamos la semana pasada el simbolismo de la letra Pe (פ), que corresponde a la boca. Se trata de la 17ª letra en el orden del alfabeto. Si la tomamos en el orden inverso, es decir desde la letra Tav (ת) y no desde la Alef (א), se trata de la 6ª y en Atbash correspondería a la letra Vav (ו). Uno de los sentidos de Vav (ו) es precisamente “gancho”.

Si la (פ) es la boca, la Vav (ו) es el anzuelo, que la engancha. En arameo, “pez” se dice Nun (נון), que precisamente es el nombre de otra de las letras del alfabeto. Si “deconstruimos” esta palabra en sus tres letras podemos decir que la Nun (נ) curvada corresponde al anzuelo, la Vav (ו) corresponde al hilo y la Nun Sofit (ן) corresponde a la caña.

Curiosamente en castellano la palabra “pez” también quiere decir “cola”, “pegamento”. La guematria de Nun (נון) es 106, como la de Devek (דבק), “cola”, “pegamento”.

Visto todo esto, podría parecer que morimos por algo que entra por nuestras bocas, y probablemente sea así a causa del viscoso veneno inoculado por la serpiente, pero podemos aventurar otra interpretación más audaz: lo que realmente nos mata es lo que sale de nuestras bocas. Esto nos lleva al Lashon haRa, la maledicencia.

Nos explica el Talmud que cuando Rav visitó el cementerio de una ciudad (Baba Metzia 107 b), declaró que el 99 % de los fallecidos lo hicieron por culpa del Mal de Ojo. Para los sabios, el Mal de Ojo está asociado con el Lashon haRa, la maledicencia. Y esta maledicencia que mata es precisamente algo que sale de la boca y que entra por los oídos.

Si nos fijamos en la suma del valor numérico de las letras iniciales de la cita talmúdica que dice exactamente “99 por Mal de Ojo”, vemos que es 708:

 

תשעין ותשעה בעין רעה

 

ת = 400

ו = 6

ב = 2

ר = 200

————

708

 

Se trata de la guematria de Ozen (אזן), “oreja”, “oído”:

 

א = 1

ז = 7

ן = 700

———–

708

 

 

JULI PERADEJORDI

EN BOCA CERRADA NO ENTRAN MOSCAS

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Sabemos que la letra Pe (פ) representa a la boca, Peh (פה). Su forma recuerda a la de una cara cuya boca está abierta hacia la izquierda, pero esta letra tiene dos formas, ésta, cerrada, y la Pe final o Pe Sofit (ף), abierta hacia abajo. El sabio Eleazar de Worms nos propone una sugerente interpretación de esta última.

 

El célebre refrán que sostiene que “en boca cerrada no entran moscas” tiene un origen cabalístico. De hecho, procede de un conocido refrán judeoespañol. La boca cerrada alude a la letra Pe (פ) y la boca abierta a la letra Pei Sofit (ף) o Pe abierta. Las moscas, esos bichos tan enfadosos, se relacionan con el diablo y con la idolatría. En hebreo “boca cerrada” es Peh Sagur (פה סגור) y Sigur (סגור) es un “filón de oro”.

Los sabios nos enseñan que en toda la Amidá, la oración de las 18 bendiciones no aparece la letra Pei Sofit (ף) o Pe abierta. Por otra parte, como escribe Eleazar de Worms (El secreto de la obra de la creación):

 

“La letra Pei Sofit es expresión de ira, Af, de hecho, en la oración de Salomón en el templo no aparece (…). Además, dado que Ezequiel lo hizo transformarse en un querubín para que no recordara un toro, y lo mismo ocurrió con los pies de las Jaiot, por esta razón en la segunda historia de la visión de la Merkavah no se mencionan las plantas de los pies, ni aparece la Pei Sofit”.

 

Af (אף) es una curiosa palabra hebrea, que significa “narices”, pero que también significa “enfado”. Pronunciándola arrastrando la letra Fe Sofit (ף) podemos escuchar a nuestra letra “f” con el aire que sale de la boca expresando el enfado por medio de un bufido. Sin duda por ello el sabio Eleazar del Worms relacionaba a la letra Pe Sofit (ף) con el enfado y con la idolatría. Los sabios sostenían que:

 

“El que se rinde a la ira (אף) es como si hubiera adorado ídolos”.

 

La forma de esta letra indica que con nuestros gritos la boca, Peh (פה), nos hace ir hacia abajo, hacia los infiernos. No es casualidad que el Zohar (I-2 b) relacione a la Pe Sofit (ף) con la serpiente. Por otra parte, el Talmud (Berajoth 61 a) compara a las moscas con la Mala Inclinación.

La boca y, sobre todo cómo la utilizamos, es, pues, de gran importancia, ya que también sirve para leer la Torah o entonar cánticos. En las Otiot de Rabbí Akiva leemos a propósito de la letra Pe (פ):

 

“Porque con la boca (pe) liberamos, pero también hacemos cautivos, con la boca rubricamos cuando tenemos la última palabra, pero también abrimos el discurso.

Además, entre las setenta naciones del mundo no hay otra que tenga dos puertas (petajín) a dos mundos diferentes, a este mundo y al mundo venidero”.

 

En el libro Shmirat haLashon (Shaar haTzevunah, cap. 2) podemos leer:

“uno conserva sus posesiones, tales como oro, plata o joyas, bajo llave y candado, seguramente encerradas en una caja fuerte escondida en una habitación interior. Cuánto más esfuerzo debería invertirse en poner cerrojo a la boca, utilizando el poder del silencio”.

Tener la boca cerrada es como tener cerrada la puerta, impidiendo así que entre por ella la Mala Inclinación, en forma de enfado, de idolatría o de sucio insecto. Algo así bien vale un “filón de oro”. Porque “si la palabra es de plata, el silencio es de oro”.

 

 

 

JULI PERADEJORDI

 

REINÉ, REINO, REINARÉ

 

La famosa rueda de la fortuna medieval que aparece magistralmente representada en el Tarot, no tiene su origen en las Carmina Burana, como se suele creer, sino en una enigmática frase judía que los cabalistas han desentrañado gracias a la guematria.

 

 

La frase en cuestión es Adonai Melej, Adonai Malaj Adonai Imloj veOlam vaEd. Si bien esta expresión no aparece en la Torah, la encontramos en el Sidur en boca de los hombres de la Gran Asamblea.

 

יהוה מלך יהוה מלך יהוה ימלוך לעולם ועד

(El Eterno reina, el Eterno reinó, el Eterno reinará para la eternidad).

 

¿Sobre qué reina, reinó y reinará el Eterno? Señalemos de entrada que el Tetragrama (יהוה), que designa al Eterno, es una palabra compuesta precisamente por el pasado, presente y futuro del verbo ser. Es una manera de referirse al ser eterno, y este ser eterno reina sobre su creación: los cielos y la tierra. Aventuramos esta explicación de nuesta frase apoyándonos en la guematria y en las Sefirot. Veamos en primer lugar la guematria de la frase, 620:

 

יהוה = 26

מלך = 90

יהוה = 26

מלך = 90

יהוה = 26

ימלוך = 106

לעולם = 176

ועד = 80

——————-

620

 

Se trata de la guematria de Jojmah, Binah veDaat (חכמה בינה ודעת), Sabiduría, Inteligencia y Conocimiento, las tres primeras sefirot:

 

חכמה = 73

בינה = 65

ודעת = 480

————–

620

 

El Eterno utiliza estas Sefirot para fundar la tierra, afirmar los cielos y dividir los abismos, según se desprende de Proverbios (III-19 y 20):

 

יהוה-בחכמה יסד-ארץ; כונן שמים, בתבונה.

בדעתו, תהומות נבקעו

“El Eterno con sabiduría fundó la tierra; afirmó los cielos con inteligencia. Con su conocimiento los abismos fueron divididos…”.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

LOS DONES DEL ERROR

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El error es como un camino que lleva al absurdo; la verdad como uno que conduce a la luz. Pero el error tiene algo muy bueno: cuando hemos llegado al absurdo nos dan ganas de darnos la vuelta…

 

 

Si nos detenemos a reflexionar, la diferencia entre la verdad y el error parece ser una simple diferencia de dirección, de orientación. El error se dirige hacia lo exterior, hacia los demás, la verdad se dirige hacia uno mismo, hacia la interioridad. Sin duda por ello “aquel que está en el error intenta imponerlo a los demás” mientras que “el que está en la verdad se esfuerza en aplicarla a sí mismo”. No falla. Pero el camino del error puede no ser tan malo si nos sirve para aprender y para darnos la vuelta y retomar el camino correcto. El error reconducido puede llevarnos a Dios, y ese mismo camino de regreso tiene ya algo de divino.

En hebreo hay una preposición que indica “dirección” y que es en sí misma un Nombre de Dios: El (אל). La guematria Shemi de esta preposición es 185:

 

א = 111

ל = 74

———

185

 

Por otra parte, la palabra que significa “error” es Taút (טעות). Cualquiera que conozca el idioma catalán sonreirá, pues fonéticamente esta palabra significa “ataúd”: ¡la muerte es el error, o al menos el resultado del error!

Cuando calculamos la guematria de Taút (טעות), vemos que es 485:

 

ט = 9

ע = 70

ו = 6

ת = 400

———-

485

 

Este número es muy interesante pues es la suma de las guematrias Shemi o completas de El (אל) y de Elohim, Dios (אלהים):

 

א = 111

ל = 74

ה = 15

י = 20

ם = 80

———-

300

185 + 300 = 485

 

El error, pues, nos lleva a Dios (אלהים).

Si el error fue comer de un fruto (o un árbol) prohibido, quizá la solución sea darle la vuelta y vomitarlo.

Si le damos la vuelta a la palabra Taút (טעות), obtenemos un vocablo inexistente (תועט), pero si cambiamos la primera letra de Taút (טעות), la Tet, (ט), por una He (ה), obtenemos Toah (תועה), que significa “errante”, de la misma raíz etimológica latina que “error” y en sentido figurado “equivocado”. Huelga decir que los cabalistas han asociado a la letra Tet, (ט) por su forma con la serpiente y a la letra He (ה) por su valor numérico, 5, con la Torah. Esa es la buena dirección.

 

JULI PERADEJORDI

 

LOS DEDOS DE LA MANO Y EL SHEMÁ

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Hay cosas que deben hacerse con el corazón, con los cinco sentidos, y una de ellas es la recitación del Shemá, tapándonos los ojos con los cinco dedos de la mano. Descubramos, a través de la guematria y del simbolismo de la mano, un misterio oculto del Shemá.

 

 

El rabino Joseph Tzayach, fue un verdadero genio prácticamente desconocido. Dejó varias obras de gran profundidad y se atrevió a tocar temas sorprendentes como la meditación cabalística, los cuadrados mágicos o la quirología. Joseph Tzayach nació en la península ibérica en los alrededores de 1505 pero tuvo que emigrar. De alguna manera conoció algún libro de Abraham Abulafia pues en su obra se perciben influencias del gran cabalista. Fue cabalista y maestro de cabalistas, entre los cuales cabe contar a Salomón Halevi Alkabetz. En su libro Sheirit Joseph relaciona los diez dedos de las manos con las diez Sefirot, y cada uno de los cinco dedos con uno de los cinco sentidos. Veámoslo:

 

“El dedo pulgar, Bohen (בהן), se relaciona con el gusto, ya que los niños pequeños se chupan este dedo”.

 

La guematria de Bohen (בהן) es 57. Se trata de la misma que la de la raíz Zan (זן), que significa “alimento”.

 

“El dedo índice, Etsba (אצבע), se relaciona con el olfato, ya que cuando nos limpiamos la nariz lo hacemos por medio de este dedo”.

 

La guematria de Etsba (אצבע) es 163.

“El dedo medio, Amah (אמה), se relaciona con el tacto, ya que tocamos por medio de este dedo”.

 

La guematria de Amah (אמה), es 46.

 

“El dedo anular, Kemitzah ( קמיצה), se relaciona con la vista, ya que cuando nos limpiamos los ojos lo hacemos por medio de este dedo”.

 

La guematria de Kemitzah ( קמיצה), es 245.

 

“El dedo meñique, Zeret (זרת), se relaciona con el oído, ya que cuando nos limpiamos los oídos lo hacemos por medio de este dedo”.

 

Para los latinos, el dedo meñique se llamaba auricularis, lo cual también lo vincula directamente con el hecho de escuchar.  La guematria de Zeret (זרת) es 607.

La suma de la guematria de estos 5 dedos es 1118, como la del Shemá Israel:

שמע, ישראל: יהוה אלהינו, יהוה אחד

“Escucha Israel, IHWH nuestro Dios, IHWH es Uno”.

57 + 163 + 46 + 245 + 607 = 1118

שמע = 410

ישראל = 541

יהוה = 26

אלהינו = 102

יהוה = 26

אחד = 13

————-

1118

 

JULI PERADEJORDI

 

GOTAS DE LUZ

 

La palabra “gota” nos reserva muchas sorpresas, varias de ellas relacionadas con la cábala y con la alquimia. Al aqua vitae, por ejemplo, se la conocía como “gota”, y el nombre latino de “gota”, Stillia, nos lleva de nuevo a un concepto alquímico: destilar.

 

“Gota” procede del latín gutta, que derivaría del griego Cheuo (Χεύω), “yo derramo” y estaría relacionada, según Roque Barcia, con el alemán Giessen, “godo” de dónde viene “gótico” o incluso Gott, “Dios”. Sólo esto le confiere ya a la gota, y por ende al agua, algo de divino.

La gota se ha relacionado con una letra concreta del alfabeto hebreo, la letra Iod (י), cuya guematria Raguil es 10 y cuya guematria Atbash es 40. La Iod (י), que es la letra inicial del nombre Tetragrama, designa a los 10 preceptos de las Tablas de la Ley, que Moisés recibe después de 40 días en el desierto. En algunos textos de la masonería inglesa se relaciona a Iod con God, “Dios” y a partir de ella se desarrollan los llamados “tres puntos”. Como escribe René Guénon:

“Esta letra representa jeroglíficamente el Principio y se dice que de ella se formaron todas las restantes letras del alfabeto hebreo, formación que, según el Sefer Yetsirah, simboliza la del mundo manifestado. También se dice que el punto primordial inaprehensible, que es el Uno no manifestado, forma tres que representan el Comienzo, el Medio y el Fin…”.

Podemos, pues, relacionar a la gota con la Torah. En uno de los pasajes más bellos y enigmáticos del Zohar (II-84 b) se explica que las dos Tablas de la Ley existían desde antes de la creación. Rabbí Shimon se pregunta de qué fueron hechas estas dos tablas, y el Zohar responderá:

 

מההוא טלא עלאה דנגיד מעתיקא קדישא, וכד נגיד ואתמשך לחקל דתפוחין קדישין, נטל קודשא בריך הוא תרין כפורי מנייהו, ואתגלידו, ואתעבידו תרין אבנין יקירין, נשב בהו, ואתפשטו לתרין לוחין

“Ese rocío supremo que se proyectó del Atika Kaddisha, cuando se proyectó y alcanzó al Jakal tapujin kaddishin (Huerto de Manzanos sagrados), el Santo, bendito sea, tomó de ellos dos gotas de rocío condensado; y se condensaron y se formaron dos piedras preciosas. Sopló en ellas y se expandieron, convirtiéndose en dos tablas”.

 

Vemos, pues, que las dos Tablas de la Ley son dos gotas de rocío condensadas que se convierten en piedras preciosas.

JULI PERADEJORDI

 

SALIR DE LA CÁRCEL

La raíz hebrea de Ratza (רצא) sugiere la idea de correr y de darse prisa, pero podemos relacionarla también con el oro y con el deseo pues Ratz (רץ) significa lingote y Ratza (רצה), “desear”. Veamos un comentario clásico a tres palabras del libro del Génesis que se refieren a cómo José salió de la cárcel.

 

 

Leemos en Génesis (XLI-14):

ויריצהו מן-הבור

“Y lo sacaron de la cárcel…”

 

Rabí Israel Meir Hacohen, el autor del libro Jafetz Jaim, explica que la palabra Vaiaritzuhu (ויריצהו), que tradujimos como “y lo sacaron”, proviene del verbo “larutz” que significa “correr”, de lo cual se deduce que a José lo sacaron apresuradamente de la cárcel.

¿Por qué lo sacaron? Porque, como nos enseña el Talmud (Berajoth ) no se puede salir solo de un pozo. Hace falta una ayuda externa.

Esto viene a enseñarnos que la bendición que nos saca de nuestro exilio en este bajo mundo ocurre en un instante. Y esto es también lo que ocurrió en Egipto, pues cuando llegó el tiempo para el éxodo de los hijos de Israel del exilio egipcio, los egipcios los echaron por la fuerza, hasta tal punto que los judíos no tuvieron tiempo para hacer que su masa levara, y es por eso se hicieron pan ácimo (matzot).

En el texto del Éxodo (XIII-16) se nos dice además que fueron sacados de Egipto “con mano fuerte”:

בחזק יד

Cuando calculamos la guematria de Matzah (מצה), “pan ácimo”, vemos que es 131:

 

מ = 40

צ = 90

ה = 5

———

131

Si calculamos la de “con mano fuerte”, vemos que también es 131:

 

בחזק = 117

יד = 14

———–

131

 

JULI PERADEJORDI

SALUD DAR

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Una boutade que siempre me ha divertido es aquella que afirma que no deberíamos saludarnos dándonos la mano sino dándonos la rodilla. Solemos saludar dando un apretón de manos, con una inclinación o descubriéndonos la cabeza al mismo tiempo que decimos “buenos días”, pero generalmente desconocemos el verdadero sentido del saludo y del “buenos días”.

 

 

Sebastián de Covarrubias, en su Tesoro de la Lengua Castellana o Española, sostiene que saludar “vale curar con gracia gratis data, y a los que ésta tienen los llamamos saludadores…”. Como se desprende del mismo verbo “saludar”, saludar es “dar salud”. Pero, ¿de qué salud estamos hablando? ¿De la ausencia de enfermedad en este bajo mundo? Por descabellado que pueda parecer, nos estamos refiriendo a la misma salud que obtendríamos si comiéramos del árbol de la vida. Veamos por qué.

Cuando en la India se saluda a alguien se le dice Namaste o Namaskar, que significa, más o menos, “saludo al Dios que hay en ti”. En la Alemania rural y en los Alpes suizos todavía se emplea el saludo “Gruss Gott“, “saludo a Dios”. ¿Por qué saludamos a Dios y no a la persona con la que nos encontramos? Leí en algún lugar que “Saludar” (de salus, saludo, salud, salvación) es una imagen de la bendición. De alguna manera la función del saludo es despertar al dios dormido, es devolverle la salud.

Opinaba Louis Cattiaux (M+R XIX-19) que “la bendición de Dios es lo que nos salvará de la muerte”, y más adelante (M+R XIX-68) “la regeneración y la redención es descubrir y comer el fruto puro del árbol único que expulsará de nosotros el hedor, la oscuridad y la inercia fatal de la muerte”. Este árbol es el Etz Jaim (עץ-חיים), el árbol de la vida.

En hebreo “saludar” es Barej (ברך), de la misma raíz que Berajah (ברכה), “bendición”. Barej (ברך) se escribe igual que Berej (ברך), “rodilla”. En la Amidá, la oración de las 18 bendiciones, hay que inclinar el cuerpo doblando ligeramente las rodillas antes de pronunciar la palabra Baruj (ברוך), “Bendito”. El Talmud (tratado de Berajoth 28 b) nos enseña que las 18 bendiciones corresponden a las 18 vertebras de la columna vertebral y a las 18 veces que se menciona el nombre de Dios en el Shemá.

“Rodilla”, que en francés es “genou”, viene del latín genu, que procede a su vez del sánscrito Janu (जानु). Cabe destacar la extraordinaria similitud fonética con el dios latino Jano, de donde vendrá el nombre del mes de enero, en francés “janvier”. El 17 de este mes se celebra el día de san Genuflo, en francés saint Genou, y casi todo el mes corresponde al signo astrológico de Capricornio, que rige precisamente a las rodillas, les genous.

Cuando calculamos la guematria de Baruj (ברוך), “Bendito”, descubrimos que es la misma que la de Etz Jaim (עץ-חיים), el árbol de la vida.

 

2 = ב

200 = ר

6 = ו

20 = ך

————-

228

 

160 = עץ

68 = חיים

————–

228

 

JULI PERADEJORDI

 

 

EL MISTERIO DE LA LETRA KAF

La letra Kaf (כ), es la undécima letra del alfabeto hebreo y se suele relacionar con el poder y la autoridad. Significa “palma de la mano” y su forma recuerda a un recipiente levantado hacia la izquierda. Veamos que nos revelan los cabalistas a propósito del misterio de esta letra.

 

 

Decía Louis Cattiaux que “la imaginación del Señor vive bajo la tierra y vuela en el cielo para animar los mundos. ¿Quién la asirá en sus manos? Y, ¿quién la fijará en su corazón?”. La palabra “corazón” es, en hebreo, Lev (לב) y su guematria 32:

 

ל = 30

ב = 2

——–

32

 

Hablando de la guerra contra Amalek, el libro del Éxodo (XVII-16) nos propone un curioso versículo que dice:

ויאמר, כי-יד על-כס יה

“Y dijo: “Pues la mano está sobre el trono de Dios…”.

 

¿Qué tendrán que ver la mano con el trono? ¿Por qué la palabra trono, en hebreo Kisse (כסא) está escrita aquí sin la letra Alef (א)? Los cabalistas nos explican que era porque Israel había perdido la fe, Emunah (אמונה), palabra que comienza por Alef (א) y había desconfiado de Dios.

La guematria de Emunah (אמונה) “fe” es 102:

א = 1

מ = 40

ו = 6

נ = 50

ה = 5

———

102

 

Veamos qué nos dice el Zohar a propósito de la letra Kaf (II-75 b):

 

ורזא דכ”ף, דאת דא דאקרי כ”ף, דכתיב (בראשית א כז) ויברא אלהי”ם את האדם בצלמו, דא איהו רזא דאת כ”ף, את דא אית ביה רזין עלאין ודיוקנין עלאין

“Y el misterio de la palma de la mano (כף), de la letra llamada Kaf (כ), como está escrito (Génesis I-27): “Y creó Dios al hombre a su imagen…”. Éste es el misterio de la letra Kaf (כ). Esta letra posee misterios supremos y formas supremas”.

Más adelante, el Zohar (II-91 a) nos regalará una minuciosa y extensa explicación del Nombre de Dios Anoji (אנכי), palabra que también comienza por Alef (א). En esta página, Anoji (אנכי) es comparado con muchos otros conceptos, pero nos vamos a centrar únicamente en uno: el Trono, Kisse (כסא), palabra cuya inicial es precisamente la letra Kaf (כ).

Leemos en el Zohar:

אנכי רזא דתרין כרסוון נ”א אני כורסייא חדא, כ’ כורסייא אחרא עלאה

Anoji es el misterio de los dos tronos. Ani: un trono. Kaf otro trono supremo.”

 

Si tomamos las letras siguientes a las tres letras que componen la palabra Kisse (כסא) y que son Lamed (ל), Ayin (ע) y Beth (ב) y sumamos sus valores numéricos, 30, 70 y 2, obtenemos 102.

Por otra parte, si calculamos la guematria Sderti de haKisse (הכסא), “el trono” nos encontramos con que es 32, igual que la de Lev (לב), “corazón”:

ה = 5

כ = 11

ס = 15

א = 1

———

32

 

 

Fe, trono o corazón, todo nos habla de un mismo misterio; el del pájaro “que vuela en los cielos para animar el mundo”.

 

JULI PERADEJORDI

 

ABRAHAM, ISAAC Y JACOB

La letra Shin (ש) tiene forma de raíz, y se asocia tradicionalmente con los tres patriarcas, Abraham, Isaac y Jacob. Estos

representan, en este orden, una especie de descenso, como la raíz que desciende hacia las profundidades de la tierra. Es

to lo podemos deducir a partir de la Torah y de la guematria de sus nombres.

 

Hemos visto en diversas ocasiones que la guematria de Abraham es una guematria clásica: 248.

 

א = 1

ב = 2

ר = 200

ה = 5

ם = 40

————–

248

 

Cuando calculamos la de su hijo Isaac, vemos que es 208.

 

י = 10

צ = 90

ח = 8

ק = 100

———-

208

 

Le faltan, pues, 40 para llegar a los 248 de Abraham. ¿Dónde encontramos a estos 40? En Génesis (XXV-20):

ויהי יצחק, בן-ארבעים שנה, בקחתו את-רבקה

“Y he aquí que Isaac tenía 40 años cuando tomó por esposa a Rivka”.

 

Cuando calculamos la guematria de Jacob, vemos que es aún menor, 182:

י = 10

ע = 70

ק = 100

ב = 2

———-

182

 

Le faltan, pues, 66 para llegar a los 248 de Abraham. ¿Dónde encontramos a estos 66? En Génesis (XLVI-26):

כל-הנפש הבאה ליעקב מצרימה, יצאי ירכו, מלבד, נשי בני-יעקב-כל-נפש, ששים ושש.

“Todas las almas que vinieron con Jacob a Egipto que salían de él, fuera de las esposas de los hijos de Jacob, eran 66”.

 

Si sumamos las guematrias de los tres patriarcas, 248 + 208 + 182, obrtenemos 638. Este número presenta una curiosidad: es la guematria Raguil de haTorah (התורה), 616 sumada a su guematria Katan, 22.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

LA PLENITUD DE ISRAEL

Vimos la semana pasada (https://wp.me/p2Xmky-O5) que Jerusalén era el corazón del mundo, lo cual le confiere a Israel,

que de algún modo es la irradiación de Jerusalén, un status muy especial apoyado en la noción de centralidad, pero que

también presenta la de elevación.

 

Leemos en Éxodo (III-8):

וארד להצילו מיד מצרים, ולהעלתו מן-הארץ ההוא, אל-ארץ טובה ורחבה

“Bajaré y lo rescataré de la mano de Egipto, y lo ascenderé de esa tierra a una tierra buena y espaciosa…”

 

“Una tierra buena y espaciosa”, en hebreo Eretz Tovah uRajavah (ארץ טובה ורחבה), tiene por guematria Raguil 534.

ארץ = 291

טובה = 22

ורחבה = 221

—————

534

 

Dos capítulos más adelante leemos en Éxodo (VI-2):

וידבר אלהים, אל-משה; ויאמר אליו, אני יהוה.

“Y le habló Dios a Moisés y le dijo: Yo soy IHWH”.

 

Cuando calculamos la guematria de esta frase vemos que es 1075:

וידבר = 222

אלהים = 86

אל-משה = 1

ויאמר = 257

אליו = 47

אני = 61

יהוה = 26

—————-

1075

 

Los cabalistas nos han enseñado que este número es el valor Shemi o completo de Israel (ישראל):

 

י = 20

ש = 360

ר = 510

א = 111

ל = 74

———-

1075

 

Sabemos que la guematria Raguil de Israel es 541. ¿Cuál es la diferencia entre 541 y 1075, entre el Israel “normal” y la plenitud de Israel? Exactamente 534.

 

י = 10

ש = 300

ר = 200

א = 1

ל = 30

———-

541

1075 – 541 = 534

 

Este número se refiere también a la tierra de Israel que, como vimos, es una “tierra buena y espaciosa”), Eretz Tovah uRajavah (ארץ טובה ורחבה), guematria 534.

Escrutando en el versículo de Éxodo que encabeza estas reflexiones, vemos que se trata de una tierra “elevada”, una tierra “ascendida”.

Israel es el centro del mundo y está, por así decirlo, “por encima de las naciones” irradiando la luz de Jerusalén cuando se comporta como una “tierra buena y espaciosa”, escuchando la voz de Dios que le dice:

וידבר אלהים, אל-משה; ויאמר אליו, אני יהוה.

“Y le habló Dios a Moisés y le dijo: Yo soy IHWH”.

 

De ahí que al menos dos veces al día se recite el Shemá que dice:

שמע, ישראל: יהוה אלהינו, יהוה אחד.

“Escucha Israel, IHWH nuestro Dios, IHWH es Uno”.

JULI PERADEJORDI

 

EL SECRETO DE ATAH, “TÚ”

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Cuenta una antigua historia que un hombre falleció y llamó a las puertas del cielo para que le dejaran entrar. Desde el otro

lado le preguntaron “¿Quién eres?”. El hombre respondió “yo”. Entonces lo devolvieron a la tierra donde vivió de nuevo la

vida de los mortales.

 

Al cabo de varias reencarnaciones, cuando en las puertas del cielo volvieron a hacerle la misma pregunta, el hombre respondió Atah (אתה), que significa “tú”. Entonces lo dejaron entrar en el paraíso.

Había dejado de identificarse con su cuerpo y su ego para identificarse con el Creador.

Esta historia nos va a servir para profundizar en unas misteriosas palabras que aparecen en Éxodo (XXXIII-20):

 

כי לא יראני האדם וחי

“Porque el hombre no puede verme y vivir”.

 

A propósito de este versículo, dijo Rabbí Dosa:

 

“Durante su vida no puede verle, pero en el momento de la muerte sí lo hará”.

 

Cuando calculamos la guematria del versículo vemos que es 406:

 

כי = 30

לא = 31

יראני = 271

האדם = 50

וחי = 24

————-

406

 

Se trata de la guematria Shemi de Tav (תו), la letra Tav (ת) deletreada. Al tratarse de la última letra del alfabeto, corresponde con el final de la vida, con la muerte:

 

ת = 400

ו  = 6

————

406

 

Pero se trata también de la guematria de Atah (אתה), “tú”:

 

א = 1

ת = 400

ה = 5

———–

406

 

JULI PERADEJORDI

 

 

EL NUEVE Y LO NUEVO

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Vimos la semana pasada (https://wp.me/p2Xmky-N1) que hay una estrecha relación entre el número ocho y el sueño y a

noche. De ocho, del sueño, salimos al nueve, a lo nuevo, el nuevo día, el despertar.

 

Es curiosa la relación entre dos palabras latinas: Novo, “nuevo, y Novum, “nueve”. Veamos qué ocurre con otros idiomas.

La similitud fonética entre “nueve” y “nuevo” no se encuentra sólo en castellano. En catalán son exactamente iguales: “nou” y “nou”, lo que ocurrirá también en el francés: “neuf” y “neuf”.

En alemán “neu” se convertirá en “neun”; en italiano “nuove” en “nove” y en portugués “novo” en “nove”. El inglés “nine” nos dará “new” y el sueco “nio” nos dará “ny”.

Si el ocho correspondíaomo ya vimos, al sueño, a lo antiguo, el nueve corresponde a la renovación del despertar.

Todas estas palabras, muchas de las cuales nos llegan del latín, proceden en realidad del sánscrito nava, “nuevo”. En este idioma “nueve” se dice navam. La etimología nos enseña que de nuevo/nueve derivan palabras como “novedad”, “novato” o incluso “noviembre”.

Otro significado del nava sánscrito es “joven monje”, lo que correspondería en nuestras latitudes al “novicio”, palabra que también deriva de “nuevo”.

En hebreo nueve es Teshah (טשעה) y comienza por la letra Tet (ט) que es, precisamente, la novena del alfabeto. Los cabalistas consideraban a esta letra la “letra de la renovación”. Cuando calculamos la guematria Shemi de Tet (ט), 419, descubrimos que es la misma que la de Makor haJaim (מקור החיים), “la fuente de la vida”.

ט = 9

י = 10

ת = 400

————-

419

 

מקור = 346

החיים = 73

————-

419

La forma de la letra Tet (ט) recuerda a una serpiente enroscada. Este animal, que cada cierto tiempo cambia de piel es el símbolo por excelencia de la renovación y de la medicina.

Lo que produce la regeneración, la verdadera renovación es acceder y beber de la fuente de la vida. Éste era el elixir de los alquimistas.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

EL OCHO Y EL SUEÑO

Desde siempre se han recomendado ocho horas de sueño cada noche, o sea un tercio de la jornada. De hecho existe una

curiosa relación entre este número y la noche, que vamos a ver en diversos idiomas.

 

 

Es curiosa la relación entre dos palabras latinas, Octo, que significa “ocho” y Noctis, que significa “noche”. Veamos qué ocurre en otros idiomas.

La similitud fonética en castellano entre “ocho” y “noche” es obvia, pero no lo es tanto en francés, entre “huit” y “nuit”, en catalán entre “vuit” y “nit” o en portugués entre “oito” y “noite”. También en rumano “opt”, ocho, se convierte en “noapte”, noche. En italiano tenemos “otto” y “notte”, en inglés “eight” y “night”, en alemán “acht” y “nacht”. Lo mismo ocurre con el neerlandés: “acht” y “nacht”. En noruego “atte” y “natt” y en sueco “atta” y “natt”.

Pero la comparación más sorprendente la encontraremos en el Iddish: ocho es Ajt (אַכט) y noche Najt (נאַכט).

¿Cuál es la diferencia más relevante entre el ocho y la noche? La presencia en esta última palabra de la letra Ene (n). ¿Por qué? La clave quizá nos la proporcionen el Iddish y el hebreo por medio de la letra Nun, equivalente a nuestra Ene (n).

La relación entre el ocho y lo oscuro quizá quede clara en hebreo ya que Ajat (אַכט) significa “ágata” y es la octava piedra del pectoral del sacerdote, de nuevo una relación con el ocho, según aprendemos de Éxodo (XXVIII-17 a 20):

“y lo llenarás de pedrería en cuatro hileras de piedras; una hilera de una piedra sárdica, un topacio y un carbunclo; la segunda hilera, una esmeralda, un zafiro y un diamante; la tercera hilera, un jacinto, una ágata y una amatista; la cuarta hilera, un berilo, un ónice y un jaspe. Todas estarán montadas en engastes de oro”.

 

 

Si viviéramos de acuerdo con los ritmos naturales, probablemente nos entraría sueño a eso de las ocho de la noche, y cuando nos dormimos  es como si “cayéramos” dentro del sueño. En hebreo “caer” es Nafal (נפל), palabra que comienza por la letra Nun (נ). Por otra parte, como nos enseña el Alfabeto de Rabbí Akiva (Ediciones Obelisco, Barcelona 2017) a propósito de esta letra:

“¿Por qué la letra nun tiene dos grafías, una curvada sobre sí misma y otra alargada, como si estuviera en pie? Porque con esta letra se creó el alma (neshamá) de toda criatura, y cualquier alma a veces está erguida y a veces curvada sobre sí misma”.

 

Así, la letra Nun representa al alma. Podríamos decir que cuando vamos a dormir entregamos nuestra alma a Dios en forma de letra Nun curvada, y al despertar él nos la devuelve erguida, de ahí que después de ocho horas de sueño reparador nos sintamos renovados. En las Birkot haShajar o Bendiciones de la mañana, se comienza con las palabras “Modé Aní Lefaneja, Melej Jai veKaiam she Ejezarta bi Nishmati beJemlah Rabbah Emunateja”, que en traducción libre sería:

“Te agradezco Rey vivo y establecido que me hayas devuelto mi alma con misericordia, grande es tu certeza”.

Cuando vamos a dormir nuestra alma está cargada de Rigor, pero cuando despertamos al día siguiente Dios lo ha convertido en Jemlah, Misericordia. Hemos dejado el ocho para entrar en el nueve: nos despertamos renovados como nuevos.

La relación entre el nueve y lo nuevo será objeto de un próximo post.

 

JULI PERADEJORDI

 

DESPRECIAR ES PARTIR EL CORAZÓN

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Una antiquísima ley de la magia nos enseña que todo aquello que despreciamos nos lo ponemos en contra. Despreciar un

regalo, despreciar a un enemigo, despreciar cualquier cosa puede satisfacer mucho a nuestro ego, pero al final nos pasa

factura. Veamos cómo se plantea esta idea en la Torah.

 

 

El verbo que en hebreo se utiliza para decir “despreciar” es Bizah (בזה) y procede de una raíz que significa “romper”, “devastar”. ¿Qué es lo que despreciamos? En nuestra ignorancia creemos que despreciamos un objeto o a una persona, incluso hay quien desprecia la vida: nos sentimos superiores o por encima de ellos. Sin embargo, no es así. Sin ser conscientes de ello, lo que estamos despreciando es lo más sagrado que hay en los seres y las cosas, lo que tradicionalmente se conoce como “corazón”. No estamos considerando el corazón.

 

Leemos en Proverbios (XI-12):

 

בז-לרעהו חסר-לב

“Al que desprecia a su prójimo le falta corazón”.

 

¿Qué es lo que hace que despreciemos? La Mala Inclinación, lo que en hebreo se conoce como el Ietzer (יצר), inclinación. Cuando calculamos la guematria de Ietzer, descubrimos que es 300:

 

י = 10

צ = 90

ר = 200

————-

300

 

Cuando calculamos la guematria de Jeser Lev (חסר-לב), “le falta corazón”, nos encontramos con que también es 300:

 

חסר = 268

לב = 32

————–

300

 

Curiosamente, la palabra que quiere decir “prójimo” en hebreo, Ra (רע), también quiere decir “amigo”, con lo que podríamos leer el proverbio como “el que desprecia a un amigo no tiene corazón”.

Pero podemos profundizar más: Reehu (רעהו) “su prójimo”, es un anagrama de Roeh (רועה), “pastor”. Así, despreciando a nuestro prójimo estamos despreciando a nuestro verdadero maestro, el maestro interior.

Vimos que la raíz Bizah (בזה) significaba “romper”, “devastar”. Despejar al prójimo es como romperle, partirle el corazón.

Por todo ello, Louis Cattiaux escribía:

 

“No despreciemos nada ni a nadie, pues todo lo que despreciamos ya nada de bueno nos aporta e incluso acaba por volverse contra nosotros”.

 

JULI PERADEJORDI

LA ESPADA FLAMÍGERA

La primera alusión que aparece a una espada en la Torah la encontramos cuando Adán y Eva son expulsados del paraíso,

y se encuentran ante cierta espada de fuego que da vueltas y que les barra el camino de regreso. Sin embargo,

no hemos de ver la espada únicamente como un obstáculo o un problema porque no nos permite volver a casa,

también es una oportunidad ya que, entre otras cosas, nos está indicando cuál es el camino de vuelta.

 

 

 

Los alquimistas dedicaban la mayor parte de sus afanes a identificar y descubrir qué es la denominada “primera materia”. A partir de ella podían confeccionar una medicina capaz de regenerar al hombre, de extirpar de su sangre el veneno que arrastra desde la caída de Adán. En hebreo, “primera materia” se dice Reshit Jomer (ראשית חומר) y su guematria es 1165. A veces llamaban a esta primera materia Rebis, literalmente “cosa doble”. Para Dom Pernety, Rebis era la fusión del principio masculino y el principio femenino reunidos en el vaso alquímico. También la espada del Génesis es una “cosa doble”, pues según la tradición es una espada de doble filo.

Veamos en Génesis (III-24) cómo empezó todo:

 

ויגרש, את-האדם; וישכן מקדם לגן-עדן את-הכרבים, ואת להט החרב המתהפכת, לשמר, את-דרך עץ החיים

“Y al expulsar al hombre, colocó al este del jardín de Edén los querubines y el filo de la espada flamígera que da vueltas para guardar el camino del árbol de vida”.

 

Si acudimos al Zohar (II-27 b), descubrimos que “Binah es el filo de la espada flamígera” y también que “Maljut es el filo de la espada flamígera”. ¿En qué quedamos? Se trataba, como hemos visto, de una espada de doble filo. Uno corresponde a Binah y otro a Maljut.

Los cabalistas nos enseñan que tanto la sefirah Binah como la sefirah Maljut representan a la Shekinah (שכינה). Ambas corresponden a las dos letras He del Tetragrama, el Nombre. Si calculamos la guematria de Shekinah (שכינה), descubrimos que se trata de la misma que la guematria atbash de Derej Ets haJaiim (דרך עץ החיים), “el camino del árbol de vida”: 385:

 

ש = 300

כ = 20

י = 10

נ = 50

ה = 5

————-

385

 

דרך = 133

עץ = 12

החיים = 240

————–

385

 

Pero hay algo aún más sorprendente, la guematria de haJerev haMithapejet (החרב המתהפכת), “la espada que da vueltas”, es 1165, como la de primera materia, Reshit Jomer (ראשית חומר):

 

ראשית = 911

חומר = 254

——————

1165

 

החרב = 216

המתהפכת = 950

——————–

1165

 

Para Pernety la espada era el fuego de los filósofos, para otros autores el disolvente universal, pero como ya sugería un coleccionista de espadas, Juan Eduardo Cirlot, hay que ver una relación entre sword, espada en inglés y word, palabra en este idioma. El Zohar (III-272 a) nos descubre que:

“Vav, guematria seis, del Tetragrama, es el cuerpo de la espada, y Iod la empuñadura de la espada. Las dos He son los dos filos de la espada. La vaina de la espada es Adonai”.

 

Pero lo cierto es que el Tetragrama es la Palabra…

 

 

 

JULI PERADEJORDI

 

PONERSE EN MANOS DE DIOS

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Existe entre los sabios la idea de que hemos de ir por la vida movidos por la mano de Dios, pero prácticamente nadie sabe

qué pueda ser. Por lo general quien nos mueve es la mano del destino, y así nos va.

 

Considerar que Dios tiene manos es una aberración antropomórfica. Es confundir el símbolo con la cosa y, sobre todo, desconocer que la palabra Iad (יד), “mano” en sentido figurado significa “fuerza”, “poder”. ¿Cuál es la mano de Dios? El poder de Dios.

En el Zohar (III-273 b) aparece una curiosa definición de la mano de Dios. El texto dice:

 

יד יי דא מים דאוריתא

Iad haShem Da Maim deOraita

“La mano de Iod He Vav He es el agua de la Torah”.

 

Si calculamos la guematria de Iad haShem (יד יהוה), la mano del Eterno, vemos que es 40:

 

יד = 14

יהוה = 26

————

40

 

Esto nos permite leer esta frase como 40 es el agua de la Torah. ¿Por qué cuarenta? Sabemos (Génesis VII-4) que en la historia de Noé, la lluvia cayó durante 40 días, lo cual nos sugiere ya una relación entre el número 40 y el agua. Pero 40 es el valor numérico de la letra Mem (מ), que es la inicial de Maim (מים), “aguas”. Según el Talmud, en feto está dentro del vientre de la madre durante 40 semanas antes de “romper aguas”.

Antes de recibir la Torah el pueblo vagó por el desierto durante 40 años. Moisés estuvo 40 días con sus noches en el Sinaí para recibir la Torah. Por otra parte, si multiplicamos entre sí las dos letras que componen la palabra Iad (יד), Iod, 10 y Dalet, 4, de nuevo obtenemos 40.

Los cabalistas nos enseñan que el Satán tiene poder sobre el hombre y puede acusarlo todos los días del año excepto uno, el día de Iom Kippur. Se apoyan en el Talmud (tratado de Nedarim 32 b) que nos explica que la guematria de haSatan (השטן) es 364, o sea 365 menos uno:

 

ה = 5

ש = 300

ט = 9

ן = 50

————

364

 

¿Cómo escapar al poder del Satán? Muy sencillo: poniéndonos en manos de Dios.

Vimos que la guematria de Iad (יד), mano, es 14. La del Nombre de Dios (יהוה) es 26. Cuando multiplicamos 14 por 26 obtenemos exactamente 364. Por eso es el contrario y el antídoto del Satán.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

HACER LA COLADA

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Entre los comentarios que he recibido al post de la semana pasa, Benditos chafarderos (https://wp.me/p2Xmky-Ml),

quisiera destacar uno de Esteve C., que nos regala una sorprendente asociación: el lavandero con el arquetipo del rey.

 

 

El comentario de Esteve dice así:

“En sánscrito Iha Rajakah puede leerse como “aquí hay un lavandero” o “aquí hay un rey” dependiendo de que utilicemos una vocal larga o corta”.

 

¿Qué relación hay entre alguien que lava y alguien que gobierna?

Es el misterio de la bendición, Berajah (ברכה), del que hablábamos en el post anterior. Quien lava es la lluvia y el que hace que llueva es el rey.  El lavandero, que es como un rey de abajo, lava las ropas (en hebreo Begadim (בגדים). El rey hace bajar la bendición que lava las almas. Como nos enseña el Zohar (III-271 b):

 

Melej, rey, es llamado “rey” sólo cuando estos se acercan a él para ser bendecidos”.

 

Cuando nuestros primeros padres pecaron, de alguna manera traicionaron a Dios, traicionaron la confianza que había puesto en ellos. Como estaban desnudos tuvieron que vestirse. En hebreo traicionar es Bagad (בגד) y vestido Begued (בגד). La guematria de Begadim (בגדים) “vestidos” es 59, como la de Niddah (נדה), palabra que podemos traducir tanto como “impureza” como por “expulsar”:

ב = 2

ג = 3

ד = 4

י = 10

ם = 40

———-

59

 

נ = 50

ד = 4

ה = 5

———-

59

 

Por eso, vestidos y bien vestidos, Adán y Eva fueron expulsados del paraíso. Pero sus ropas eran ropas mugrientas que apestaban a pecado y que tenían de ser lavadas para poder asistir a las bodas del rey, y el único jabón capaz de lavarlas es la Berajah (ברכה) del rey, del rey Mesías. Al fin y al cabo la guematria de Mashiaj (משיח), 358 hace que sea el antídoto de la serpiente, Najash (נחש), 358.

Por eso lavar la ropa, Begued (בגד), se dice en catalán “fer la bugada”, hacer la colada.

 

JULI PERADEJORDI

 

BENDITOS CHAFARDEROS

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A los verdaderos buscadores algunas veces se los ha tachado, (¿por

ignorancia o por envidia?) de “chafarderos”, aunque ignorando qué

significa en realidad este término. El verbo “chafardear”, que no se

empleó en castellano hasta el año 1888, es la traducción literal del

xafardejar catalán, que a su vez deriva de safareig. Ningún erudito,

hasta la fecha, ha sido capaz de encontrar una etimología aceptable de

esta palabra.

 

 

Sin duda nuestros modernos eruditos son poco chafarderos. El Gran Diccionari de la Llengua Catalana dice que esta palabra “probablemente deriva del árabe”, aunque es poco creíble que una palabra vaya del árabe al catalán y no la encontremos ni en el castellano ni en el francés. En el Primer Diccionario General etimológico de Roque Barcia, ni siquiera aparece: es del año 1880.

Dejando para más adelante cualquier posible hipótesis a propósito de cuál pueda ser la etimología correcta, vayamos en primer lugar a una de las palabras que en hebreo significaría safareig, “lavadero”: Brejah (ברכה).

La Brejah, que en hebreo moderno significa “piscina”, procede de la raíz Brj (ברך), y está relacionada con la bendición, Berajah (ברכה). De Brejah (ברכה) procede el término castellano “alberca” que en catalán es safareig.

No olvidemos la importancia que los alquimistas otorgaban a “los lavaderos”. Flamel dedica todo un tratado a “les laveures”: Le livre del Laveures, y Louis Cattiaux un precioso cuadro.

Con estos antecedentes, nos atreveríamos a aventurar una posible etimología. Safareig, por su parte, bien podría derivar de Sefer, “libro”. ¿No será “chafardear” hurgar en los libros? Cattiaux sostenía que “hay muchas cosas ocultas en el Libro para aquel que reflexiona”.

Sin duda también hay muchos secretos inscritos en él para el chafardero, para el bendito chafardero.

 

JULI PERADEJORDI