EL SECRETO QUE GUÍA A LOS ÁNGELES

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En la parashah de Mishpatim aparecen unas de las palabras más enigmáticas de la Torah: “haremos y obedeceremos”, Naasé veNishmah, (Éxodo XXIV-7).

¿Cómo podemos entenderlo?

 

Nishmah no es sólo “obedecer”; su sentido literal es “escuchar”, pero en sentido figurado es “comprender”.

¿Cómo podemos hacer aquello que previamente no hemos ni escuchado ni entendido? Realmente, no se puede entender según el Pshat, al pie de la letra.

Para la cábala la Sefirah de Jojmah (חכמה) corresponde al ver, la de Binah (בינה) al escuchar y la de Daat (דעת) al entender. Para entender algo hay que haberlo visto o escuchado previamente. Sin embargo hay una posibilidad: haberlo captado de un modo trascendente, por revelación. Entonces estaríamos hablando de la sefirah de Keter (כתר)

Leemos en el Talmud Shabbat (88 a) a propósito del Naasé veNishmah:

“Rabí Eleazar ha enseñado que cuando Israel dijo en primer lugar “haremos”, y luego “escucharemos”, una voz celeste se hizo oír y dijo “¿quién ha revelado a mis hijos el secreto que guía a los ángeles?”

 

El texto dice así:

רז זה שמלאכי

Si calculamos la guematria de esta expresión vemos que es 620:

 

רז = 207

זה = 12

שמלאכי = 401

——————

620

 

Se trata de la guematria de Jojmah, Binah veDaat (חכמה בינה ודעת):

 

חכמה = 73

בינה = 65

ודעת = 480

————–

620

La guematria de es 620 y coincide con la de Keter (כתר):

 

כ = 20

ת = 400

ר = 200

————–

620

 

El “haremos y escucharemos” es algo que se sitúa por encima del nivel de Jojmah, Binah o Daat. Está al nivel del Keter, la corona.

 

JULI PERADEJORDI

 

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LA MADRE Y EL HIJO

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Un sorprendente aforismo alquímico que se halla en La Révélation de la Parole Cachée par les Anciens, un clásico del tema, declara que “la madre que me engendró fue engendrada por mí”. En ello parece coincidir con una deliciosa enseñanza de Pirke Avoth (III-17) que nos enseña que:

 

אם אין דעת, אין בינה; אם אין בינה, אין דעת

“Si no hay conocimiento no hay entendimiento; si no hay entendimiento,

no hay conocimiento”.

 

Podemos profundizar en esta enseñanza a partir de unos pasajes de la parashah Ki Tazria (Levítico XII-1 a XIII-59). La frase que le da el nombre a esta parashah es la siguiente (Levítico XII-1):

 

אשה כי תזריע

“cuando una mujer ha concebido…”

 

La mujer, cualquier mujer, ha concebido por un acto de amor previo, y en hebreo “amor” se dice Ahavah (אהבה), una palabra cuya guematria es precisamente 13:

 

א = 1

ה = 5

ב = 2

ה = 5

—————–

13

 

Si calculamos cuál es la decimotercera palabra de esta parashah, vemos que es precisamente Tazria (תזריע):

 וידבר יהוה, אל-משה לאמר. 

דבר אל-בני ישראל, לאמר, אשה כי תזריע, וילדה זכר-וטמאה שבעת ימים, כימי נדת דו‍תה תטמא. 

 

Los rabinos relacionan este versículo con Proverbios (XXV-27):

 אכל דבש הרבות לא-טוב

וחקר כבדם כבוד

“Comer mucha miel no es bueno, pero estudiar las cosas difíciles es un honor”.

 ¿Qué son las “cosas difíciles”? ¿En qué se basan para establecer esta comparación? Sin duda alguna en la conocida guematria de Ishah (אשה), “mujer”, que es 306, como la de Dvash (דבש), “miel”.

 

א = 1

ש = 300

ה = 5

—————

306

 

ד = 4

ב = 2

ש = 300

—————

306

 Kebodam (כבדם), la palabra que suele traducirse como “cosas difíciles” querría decir más bien “cosas de peso”. Se trata de los misterios de la Torah para acceder a los cuales hace falta Binah, una cualidad de la Ishah (אשה), “mujer”, misterios que, por otra parte, han sido comparados con la miel.

Si calculamos la guematria de Binah (בינה), veremos que es 67 y, curiosamente, la parashah KiTazria tiene exactamente 67 versículos.

Volviendo a la cita de Pirke Avoth que encabezaba estas reflexiones, “Si no hay conocimiento, Daat (דעת) no hay entendimiento, Binah (בינה), si no hay entendimiento, Binah (בינה), no hay conocimiento Daat (דעת)” fácilmente entenderemos que Binah (בינה) es la madre de la que hablaba el aforismo alquímico que encabezaba estas reflexiones, y Daat (דעת) es su hijo. Así, el desarrollo de la Binah (בינה) procede del ejercicio del Daat (דעת) y viceversa.

 Juli Peradejordi

Y SOÑÓ

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Los sueños son una de las maneras en las que Dios se comunica con los hombres. Una parte importante del tratado talmúdico de Berajoth está dedicada a los sueños, un tema recurrente en el Tanaj. La primera vez que la Torah nos habla de un sueño es en el famoso episodio de Jacob (Génesis XXVIII-12), donde leemos:

ויחלם
“Y soñó…”

Esta palabra encierra muchos misterios.
En primer lugar nos habla de algo tan venturoso como superar la condición terrena: Jacob vio una escalera que tocaba los Cielos. Éste es el buen destino, Mazal Tov (מזל טוב), expresión cuya guematria Raguil es 94.

מזל = 77
טוב = 17
94

Si calculamos la guematria Raguil de Vaiajlom (ויחלם), “y soñó”, obtenemos este mismo número:

ו = 6
י = 10
ח = 8
ל = 30
מ = 40

———————
94

Por medio de su sueño Jacob salió de su Mazal, de su destino, y entró en un Mazal Tov (מזל טוב), un buen destino.
Los comentaristas, apoyándose en que la guematria de Sulam (סולם), “escalera” es 136, nos descubren varias maneras de “ascender”: a través de la oración, la caridad o el ayuno, ya que Kol (קול), “voz”, que representa a la oración, Mammon (ממון), “dinero”, que representa a la caridad y Tzom (צום), “ayuno” tienen esta misma guematria.
Pero a la luz de la cábala, Vaiajlom (ויחלם) puede referirse a algo más: la integración de las sefiroth Jojmah (חכמ), Binah (בינה) y Daat (דעת).
Si calculamos la guematria Shemi de Vaiajlom (ויחלם), “y soñó”, obtenemos 614.

ו = 22
י = 20
ח = 418
ל = 74
מ = 80

————————
614

Se trata del mismo valor numérico que el de la suma de las tres sefiroth citadas.

ח = 8
כ = 20
מ = 40
ה = 5

————————-
73

ב = 2
י = 10
נ = 50
ה = 5

—————————
67

ד = 4
ע = 70
ת = 400

—————————-
474

73 + 67 + 474 = 614

Este número nos sugiere que por medio de este sueño Jacob trascendió las 613 mitzvoth y se colocó por encima de este mundo. En esto recuerda a Iosef de quien está dicho (Génesis XXXIX-2):

ויהי יהוה את-יוסף, ויהי איש מצליח
“Y estuvo IHWH con Iosef y fue un hombre exitoso…”

Lo que el Midrash interpretará: “exitoso en Jojmah, Binah y Daat, ya que la guematria de Vaieji IHWH et Iosef (ויהי יהוה את-יוסף), “Y estuvo IHWH con Iosef”, es 614. Porque el éxito, el verdadero éxito, del latín ex-ire, “ir hacia fuera”, es precisamente salir de este mundo para entrar en el Mundo Venidero.

 

Juli Peradejordi