EL SÉQUITO DE LA LUNA

El Zohar (III-237 a) nos descubre que la muerte, Mavet, no fue decretada sobre el mundo hasta que no se unieron las

letras Mem y Taf por medio de una letra Vav copulativa. Pero en realidad, como también podemos aprender del Zohar, la

letra Vav no está uniendo a la Mem y la Tav, sino que está haciendo de muro entre ellas.

 

 

Por esta razón, también el Zohar (I-12 b) nos dirá que:

“Cuando el hombre sepa que todo es Uno y no coloque separación alguna, incluso aquel Sitra Ajra, el otro lado, se retirará del mundo y no influirá abajo. Y éste es el misterio sobre el que está escrito: “Y sean por luminarias, Meorot” (Génesis I-15)”.

 

El Sitra Ajra, como nos explica el Zohar más adelante, corresponde a la muerte:

“El Sitra Ajra, el otro lado es Mavet, muerte. En la palabra Meorot, luminarias, las letras de Or, luz están unidas, mientras que las de la palabra Mavet (מות), muerte, están separadas.

Si nos fijamos en la palabra Meorot (מאורת) vemos que las letras Mem (מ) y Taf (ת) están unidas por Or (אור), “luz”, sin embargo en Mavet (מות) la letra Vav (ו), a pesar de ser la letra copulativa, lo que hace es separarlas. Es como un muro. Lo que se nos está sugiriendo aquí es que la muerte es una separación. Por esta razón, el misterio de “Y sean por luminarias, Meorot” (Génesis I-15)” se halla precisamente en la unión.

¿Por qué la letra Vav (ו) provoca la separación entre las letras Mem (מ)  y Taf (ת)? La respuesta nos la sugieren la guematria Shemi de esta letra, 12 y un comentario de Rashi a Génesis (I-16):

ו = 6

ו = 6

———–

12

 “El Eterno multiplicó el séquito de la luna con la intención de apaciguarla”.

 

¿Cuál es el séquito de la luna? Se trata de las estrellas, Kojabim (כוכבים), del zodíaco, compuesto precisamente por doce constelaciones.

La guematria de Kojabim (כוכבים), estrellas, es 98, por lo que se la ha asociado las 98 maldiciones aparecen en el libro del Deuteronomio, en la parashah de Ki Tavó (Deuteronomio XXVI-1-XXIX-8).

כ = 20

ו = 6

כ = 20

ב = 2

י = 10

ם = 40

———

98

Así, el destino del hombre sometido a las estrellas es un destino maldito y su liberación se encuentra en la unión “cuando el hombre sepa que todo es Uno y no coloque separación alguna”.

Afirmaba Louis Cattiaux que “el hombre y Dios se unen en cierto medio que constituye el misterio de la tierra y del cielo”. Las letras Mem (מ)  y Taf (ת) corresponderían al hombre y a Dios. Cuando están separadas por el muro que es la letra Vav (ו) tenemos la muerte, Mavet (מות). Cuando están unidas en este “cierto medio” que es la luz, Or (אור), tenemos la vida. Quizá por esta misma razón Cattiaux también sostenía que “el fin es como el comienzo, pero el medio nos ilumina”. La Taf (ת), la última letra del alfabeto, guematria 400, es como la Mem (מ), la letra que corresponde al parto, guematria 40, pero Or (אור), la luz, nos ilumina.

 

 

JULI PERADEJORDI

NO HAY DESTINO PARA ISRAEL

Flammarion

 Considera la tradición astrológica que el hombre puede escoger entre dos destinos, el de hombre caído, sometido al Ietzer haRa o el del hombre libre que, gracias a la Torah, escapa de este destino. Se trata de la generación en este mundo y la regeneración en el mundo venidero.

 

En la parashah de Ki Tissa nos encontramos con una idea que no ha escapado a la sagacidad de los cabalistas: el hombre puede trascender su destino astral y alcanzar la libertad.

Leemos en Éxodo (XXXI-13):

אך את-שבתתי, תשמרו: כי אות הוא ביני וביניכם, לדרתיכם

“Sin embargo, debéis observar Mis días de Shabbat, pues es señal entre Yo y vosotros por vuestras generaciones…”.

 

El sabio Ben Ish Jai explica este versículo de la siguiente manera:

“El versículo sobrentiende que los judíos están por encima de la predestinación astral”.

Esta interpretación se basa, obviamente, en el Talmud (Shabbat 156 a) que afirma que Ein Mazal leIsrael (אין מזל לישראל), “no hay destino para Israel”.

Los antiguos consideraban que habían 7 astros que determinaban el destino de todos los hombres. Si a este número le añadimos 702, la guematria de Shabbat (שבת), obtenemos 709 que es la guematria de Ein Mazal leIsrael (אין מזל לישראל):

ש = 300

ב = 2

ת = 400

———–

702

אין = 61

מזל = 77

לישראל = 581

—————

709

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

SALIRSE DEL DESTINO GRACIAS AL SHEMAH

beyondthesky1

La guematria de Lej Lejá (לך לך), no ha pasado desapercibida a los comentaristas clásicos: es una de las más interesantes. Veremos a continuación algunas de las interpretaciones que nos regalan y aventuraremos una nueva: Abraham tiene que hacer Lej Lejá (לך לך) para llegar al Shemah:

La parashah Lej Lejá (לך לך), comienza así:

ויאמר יהוה אל-אברם, לך-לך מארצך וממולדתך ומבית אביך, אל-הארץ, אשר אראך.

ואעשך, לגוי גדול

“IHWH le dijo a Abram: «Vete de tu tierra, de tus familiares y de la casa de tu padre, a la tierra que he de mostrarte. Y haré de ti una gran nación…”.

El sabio Baal ha Turim comienza su comentario a esta parashah diciéndonos:

“Dios se refiere a Abraham diciéndole “cuando tengas 100 años, lo cual corresponde a la guematria de Lej Lejá (לך לך), realizaré la promesa “Y haré de ti una gran nación” porque Isaac nacerá de ti”.

Otra explicación que también nos ha llegado de este sabio es que:

“Dios se refiere a Abraham porque “Desde que dejó su patria, te otorgaré 100 años más que corresponden a la guematria de Lej Lejá (לך לך),. porque Abraham se fue de Jarán a la edad de 75 años y el total de sus años fue 175”.

Literalmente Lej Lejá (לך לך) significa “ve hacia ti”. Dios le está sugiriendo a Abraham la introspección, el ir hacia su propia esencia. ¿Para qué?

Para que una el Cielo con la Tierra o, si lo preferimos lo alto con lo bajo.

Como han señalado múltiples comentaristas la letra Lamed (ל) es la letra que más se eleva del alfabeto, la que llega más arriba, y la letra Jaf Sofit (ך), la que más se hunde, la que llega más abajo.

Veamos ahora qué nos enseña la guematria de las vocales.

Como ya vimos (https://elzoharesplendor.wordpress.com/2014/03/18/la-guematria-de-las-vocales/) Un caso clásico de guematria de las vocales, que varios cabalistas han utilizado, es precisamente el de Lej Leja (לֶךְ-לְךָ):

Segol (ֶ) = 30

Shvah (ְ) = 20

Shvah (ְ) = 20

Kamats   (ָ ) = 16

———————————————-

86

Los sabios nos han enseñado que 86 era la edad que tenía Abraham cuando tuvo a Ismael. Fue padre por primera vez. Por otra parte, 86 es también la guematria de haTeva (הטבע), “la naturaleza”. Por medio de Lej Leja (לך לך)

Yéndose “de su tierra”, o sea trascendiendo la dimensión de lo natural simbolizada por Ismael (ישמעאל), Abraham fue hacia sí mismo y superó los límites de la naturaleza. Catorce años después tuvo otro hijo, de algún modo “sobrenatural”, que fue Isaac.

Si calculamos la guematria de Ismael (ישמעאל), vemos que es 451 o sea la misma que la de Lej Lejá Meartzejá (לך-לך מארצך), “vete de tu tierra”:

י = 10

ש = 300

מ = 40

ע = 70

א = 1

ל = 30

—————-

451

לך = 100

לך = 100

מארצך = 251

—————-

451

Por otra parte, podemos leer Lej Leja (לך לך) como “ve hacia la Jaf Sofit (ך)”. A esta letra se le asigno el valor de 20 pero también el de 500 por el hecho de ser Sofit o final. Si a 451 le añadimos 500 obtenemos 951, que es la guematria de Shemah Israel (שמע ישראל)

שמע = 410

ישראל = 541

————-

951

A través de Lej Leja (לך לך) Abraham no sólo abandona lo terrestre sino que llega al Shemah. Como nos enseña Rashi, salió de su destino astrológico, representado por Elohim. Si recordamos el texto del Shemah vemos que es Shemah Israel Adonai (שמע, ישׂראל: יהוה, de este modo llegando aquí Abraham escucha directamente al Tetragrama, sin intermediarios.

 

JULI PERADEJORDI

Shabat Shalom | El corazón y el destino

corazon el talmud el zohar

Vimos la semana pasada que nuestro destino depende directamente de qué hay en el interior de nuestro corazón, pero nos referíamos a nuestro destino en este mundo, el Olam haZe. Nuestro verdadero destino, el del Olam haBa, consiste en otra cosa: en salirse, como Abraham, de la astrología, del destino. Sigue leyendo