¿POR QUÉ ENFERMAMOS?

pavos

 

En la parashah Bejukotai (Levítico XXVI-3 a XXVII-34) Dios propone al pueblo de Israel que sigan sus decretos y cumplan sus preceptos. Si no lo hacen, las consecuencias serán horrorosas (XXVI-16):

אף-אני אעשה-זאת לכם, והפקדתי עליכם בהלה את-השחפתואת-הקדחת, מכלות עינים, ומדיבת נפש

“pondré sobre vosotros pánico, lesiones inflamadas y fiebre ardiente que hace que los ojos anhelen y sufra el alma…”.

 

A partir de las primeras palabras de esta parashah quizá podamos entender por qué enfermamos:

אם-בחקתי, תלכו; ואת-מצו‍תי תשמרו, ועשיתם אתם

“Si siguiereis Mis decretos y observareis Mis preceptos y los realizareis…”.

De este modo decretos y preceptos no sólo se perfilan como una medicina del cuerpo y del alma, sino que el hecho de no observarlos es el causante de las enfermedades.

Desarrollando la guematria de Bejukotai (בחקתי) obtenemos:

בחקתי = 520

בחקת = 510

בחק = 110

בח = 10

ב = 2

————–

1152

 

Se trata de la misma guematria que la de Refuah Shlemah min haShamaim (רפואה שלמה מן השמים), “curación completa desde los Cielos”:

רפואה = 292

ב שלמה = 375

מן = 90

השמים = 395

—————-

1152

Así vemos cómo los decretos y los preceptos atraen la Refuah Shlemah min haShamaim(רפואה שלמה מן השמים), la “curación completa desde los Cielos”. Para ver a qué se refiere la expresión “los Cielos”, haShamaim (השמים) hemos de referirnos a su guematria, 395, o sea la misma que la de Neshamah (נשמה), “alma”. De ello se puede deducir algo tan importante como que la curación completa proviene del alma, del corazón.

El Baal haTurim hacía hincapié en que la palabra Atem (אתם) que aparece en el versículo que hemos citado es un anagrama de Emet (אמת), “verdad”.

Si calculamossu guematria ordinal es vemos que es 36:

א= 1

מ = 13

ת= 22

————-

36

Si calculamos ahora la de Lev (לב), “corazón”, vemos que es 32:

 

ל = 30

ב = 2

———

32

 

Multiplicando 36 por 32 de nuevo obtenemos 1152.

 

JULI PERADEJORDI

 

Shabat Shalom | Y quitará las enfermedades de entre vosotros

pan y agua el zohar parasha mishpatim

Rabí Najman de Breslev no tenía mucha simpatía por los médicos. Decía que no tenían ni idea del arte de curar y que estaban más capacitados para causar mal que para causar bien, por lo que, por regla general son agentes del Ángel de la Muerte.[1] En ello coincide con la sabiduría popular que llama a los médicos “matasanos”. Por algo será…[2]

En el pensamiento de los sabios, la enfermedad es algo derivado del pecado de nuestros primeros padres, causado por la Mala Inclinación y ésta, como nos enseña el Talmud (Kidushin 30 b), tiene un antídoto: la Torah.

Veamos qué nos dice la Torah:

 ועבדתם את ד’ אלהיכם וברך את-לחמך ואת-מימיך והסרתי מחלה מקרבך

“Y serviréis a El Eterno, y bendecirá vuestro pan y vuestra agua y quitará la enfermedad de entre vosotros”.

Este pasaje de la parashah Mishpatim (Éxodo XXIII-25) es quizá uno de los más claros de toda la Torah en lo que se refiere a la sanación.

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