ANI Y ANOJI

En el libro del Génesis (XXIV-34) Eliezer pronuncia unas palabras que quizá no vengan a cuento en el contexto, pero que

desde el punto de vista de la guematria nos van a descubrir algo tan importante como que lo mejor que hay en este

mundo es la sabiduría.

´

 

El texto de Génesis (XXIV-34) dice así:

עבד אברהם, אנכי

“Yo soy el siervo de Abraham”.

 

Después de pronunciar estas palabras, Eliezer se pone a enumerar las numerosas riquezas con las que el Eterno ha bendecido a su amo. Todo esto no tendría mayor relevancia si no fuera porque la guematria de Eved Abraham Anoji (עבד אברהם, אנכי) es 405:

עבד = 76

אברהם = 248

אנכי = 81

——————–

405

 

Este número nos dirige a algo que es mucho más importante que las riquezas, algo que también tenía Abraham: la sabiduría. Leemos en Proverbios (VIII-11):

כי-טובה חכמה, מפנינים

“Porque mejor es la sabiduría que las perlas…”.

Cuando calculamos la guematria de esta expresión, descubrimos que

también es 405:

כי-טובה = 52

חכמה = 73

מפנינים = 280

—————–

405

 

Los sabios nos han señalado que en las palabras de Eliezer podemos encontrar una rareza: para hablar de él utiliza la palabra Anoji (אנכי) en vez de Ani (אני), como se suele hacer. Anoji (אנכי) es el término que utiliza Dios en los diez mandamientos. Según el Malbim Anoji (אנכי) designa a la esencia de la persona.

Si calculamos la guematria extendida de Ani (אני) obtenemos אנ אני א אני ני י, cuyo valor numérico es 244. Antes de ser bendecido Abraham se llamaba Abram (אברם) y la guematria de esta palabra es 243. Si Eliezer hubiera dicho de Ani (אני), se habría estado identificando con su amo pues la guematria 243 más el Kollel es 244.

א = 1

ב = 2

ר = 200

ם = 40

————

243

243 + 1 = 244

De este modo, Eliezer no está hablando en tanto que siervo de Abraham, que se identificaría con él, sino dejando hablar a su esencia profunda. El Rav Ginzburg nos ha descubierto que si calculamos la guematria extendida de Anoji, אנכי נכי כי י א אנ אנכ אנכי, obtenemos exactamente 405.

 

 

JULI PERADEJORDI

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LA EQUIVOCACIÓN

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Uno de los pasajes más famosos del libro del Génesis (III-6) es aquel en el cual se nos explica que Adán y Eva trasgredieron

comiendo del árbol del conocimiento del bien y del mal. ¿Qué es este árbol? ¿Dónde está situado?

 

La dicotomía “árbol de la vida” (עץ החיים) y “árbol del conocimiento del bien y del mal” (עץ הדעת טוב ורע) aparece constantemente dentro de la literatura rabínica. En el fondo es la misma dicotomía que encontramos entre Jacob y Esaú, la unidad y la multiplicidad o el centro y la periferia. Un misterioso pasaje del Zohar (III-234 a), en el Raia Mehemna, nos proporciona la clave:

 

“El hígado es Esaú y Esaú es Edom y a él va a parar toda la sangre (Dam), ya sea pura o impura, pues no hace diferencia entre lo bueno y lo malo. Pero el corazón, Israel, sí hace diferencia entre lo bueno y lo malo, entre la sangre pura e impura, y recibe únicamente la sangre limpia…”.

 

El hígado, que corresponde a Esaú y a Edom, sería el “árbol del conocimiento del bien y del mal” (עץ הדעת טוב ורע) y el corazón, que corresponde a Israel sería el “árbol de la vida” (עץ החיים).

Cuando calculamos la guematria de Etz haJaim (עץ החיים),“árbol de la vida”,  vemos que es 233:

עץ = 160

החיים = 73

————-

233

 

Si multiplicamos este número por cuatro, obtenemos 932 que es la guematria de Etz haDaat Tov veRa (עץ הדעת טוב ורע), “árbol del conocimiento del bien y del mal”.

עץ = 160

הדעת = 479

טוב = 17

ורע = 276

————

932

 

De alguna manera el primer árbol corresponde al centro del paraíso, mientras que el segundo a los cuatro extremos del mundo. Señalemos que la expresión “árbol del conocimiento del bien y del mal” (עץ הדעת טוב ורע) está formada por cuatro palabras. Si tomamos las iniciales de estas palabras, Ayin (ע), He (ה), Tet (ט) y Vav (ו), y variamos el orden obtenemos He (ה), Tet (ט), Vav (ו), Ayin (ע), o sea haToá (הטוע), “la equivocación”.

Comiendo del árbol equivocado, nuestros primeros padres comieron (cometieron) una equivocación.

 

JULI PERADEJORDI

 

RECONOCER, UNA PALABRA MÁGICA

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El verbo reconocer es lo que se conoce (o reconoce) como un palíndromo, una palabra que puede leerse de izquierda a

derecha o de derecha a izquierda, de ahí sin duda su magia.

 

 

Encontramos el acto de reconocer por primera vez en la Torah en unas palabras que han hecho las delicias de los cabalistas:

וירא אלהים את-האור, כי-טוב

“Dios vio que la luz era buena (Tov)”.

 

Cuando calculamos la guematria de esta frase, vemos que es 963:

 

וירא = 217

אלהים = 86

את-האור = 613

כי-טוב = 47

——————

963

 

La etimología nos ofrece una definición muy simplista de reconocer: volver a conocer. Sin embargo “reconocer” es mucho más. Reconocer es aceptar algo, admitirlo. Reconocer es hacer un reconocimiento, o sea un examen detenido. Reconocer es distinguir algo o alguien de entre sus parecidos.

Reconocer es algo bueno como podemos deducir de la guematria de Zihah (זהה), en hebreo “reconocer”. Cuando calculamos la etimología de esta palabra, descubrimos que es 17, como la de Tov (טוב), “bueno”.

ט = 9

ו = 6

ב = 2

——-

17

 

ז = 7

ה = 5

ה = 5

——-

17

 

Por esta razón, reconocer tiene algo de luminoso, pues como la luz es algo Tov (טוב), “bueno”.

Pero, ¿cuál es el verdadero sentido de “reconocer”, su sentido profundo? Es, como dice una expresión hebrea, cuando “cae la ficha”. Es descubrir algo que siempre hemos sabido, que siempre hemos conocido, pero que habíamos olvidado. Es recordar quiénes somos. Es avivar el fuego del recuerdo. Es curarnos del olvido. Pero sobre todo es perder de vista la fragmentación en la que vivimos y descubrir que todo es uno, que todo ha sido siempre uno.

Quizá por ello la guematria Shemi de Ejad (אחד), “uno”, también sea 963.

 

א = 111

ח = 418

ד = 434

———-

963

 

JULI PERADEJORDI

 

LA SIMIENTE DE ABRAHAM

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En la parashah de Vaiejí, la Torah nos enseña a propósito de Abraham que “su descendencia colmará las naciones”, pero

se trata sólo de una traducción, por lo demás discutible, y estas palabras pueden entenderse de diversas maneras.

 

 

Lo que algunas traducciones nos presentan como “y su descendencia” es en realidad Vetzaro, “y su simiente” (וזרע). Se trata, como se desprende del contexto, de “La simiente de Abraham” (זרע אברהם), expresión cuya guematria es 525:

 

זרע = 277

אברהם = 248

——————

525

 

Podemos “deconstruir” la palabra Tzera (זרע), “simiente” en Tzar (זר), guematria 207, y Ayin (ע), guematria 70. Este último número hace alusión a las 70 naciones, mientras que 207, que también es la guematria de Or (אור), “luz”, hace alusión a Israel. De Abraham vendrá Israel, pero también las naciones.

Leemos en (Génesis XLVIII-19):

וזרע יהיה מלא-הגוים

“y su simiente se convertirá en la plenitud de las naciones “.

Cuando calculamos la guematria de Vetzaro Iehieh Melo haGoim (וזרע יהיה מלא-הגוים), vemos que es 454.

Los sabios nos han enseñado que el secreto de Israel y las naciones se encuentra en la palabra Ajen (אכן) que significa “ciertamente” (Véase Génesis XXVIII-16). Para ellos la letra Alef de esta palabra se refiere a Israel, y las letras Jaf y Nun, cuyo valor numérico es 70, a las 70 naciones. La guematria de Ajen (אכן), 71, sumada a 454 nos da 525, la guematria de Tzera Abraham, “La simiente de Abraham” (זרע אברהם).

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

MUERTE Y REMORDIMIENTO

La filosofía budista concede mucha importancia a lo que en occidente se conocía (hoy en día casi nadie lo conoce) como el “buen morir”. El buen morir es el morir en paz, serenamente, sin remordimientos, con la convicción de haber hecho lo correcto en nuestro paso por la tierra. La muerte se presenta así no como un final, sino como el inicio de un camino. La palabra “remordimiento”, cuya etimología es muy interesante, está estrechamente relacionada, como veremos, con la muerte.

 

 

 

La palabra “remordimiento” procede del italiano remordere, “volver a morder”, y  podemos ver en ella una sutil alusión a un acto muy concreto: cuando Adán y Eva, instigados por la serpiente,  “mordieron” del fruto prohibido. Si “morder” fue el pecado original, “remorder” es como la fotocopia, la repetición de ese pecado. El resultado de ese pecado es muy obvio: la muerte.

En hebreo “morder” es Lenashoj (לנשוך), de la raíz Nashaj (נשך) que significa “morder”, “picar”. Observemos que esta palabra comparte dos letras con Najash (נחש), “serpiente” y fonéticamente está muy cerca de ella. “Morder el anzuelo” o “picar” significan metafóricamente caer en una trampa. Es lo que les ocurrió a nuestros primeros padres. Sin embargo el texto bíblico no dice que mordieron, sino que comieron (lo cual implica también morder).

Veamos en Génesis (III-6):

ותרא האשה כי טוב העץ למאכל וכי תאוה-הוא לעינים,

ונחמד העץ להשכיל, ותקח מפריו, ותאכל; ותתן גם-לאישה עמה, ויאכל

“Y la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era un deleite para los ojos, y que el árbol era deseable como un medio para alcanzar la sabiduría, y ella tomó de su fruto y comió; y también le dio a su marido junto a ella y él comió”.

 

Curiosamente la mujer decide que el árbol es bueno para comer, pero lo que se come es el fruto y no el árbol. Aparentemente peca con la boca, pero si releemos el texto vemos que en realidad empieza pecando con los ojos. Esto nos enseña que no sólo nos entran cosas por la boca, sino también por los ojos. Es sumamente importante lo que leemos, lo que vemos en internet o en la televisión, pues hay imágenes y palabras que alimentan el alma y otras que la ensucian y la destruyen.

“Remordimiento” se dice en hebreo Haratah (חרטה) de una raíz que también significa “grabar”, “tallar”, “cincelar”. Si calculamos la guematria de esta palabra vemos que es 222:

ח = 8

ר = 200

ט = 9

ה = 5

————-

222

 

Si a la guematria de “muerte”, Mavet (מות), 446 le restamos 222, la guematria de Haratah (חרטה), obtenemos 224, la guematria de Derej (דרך), “camino”.

מ = 40

ו = 6

ת = 400

————

446

ד = 4

ר = 200

ך = 20

———-

222

 

Así una muerte en paz, sin remordimientos, es en realidad un camino.

 

JULI PERADEJORDI

LA VIDA DE JACOB

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La parashah Vaiejí comienza con dos números muy importantes desde el punto de vista de la guematria, el 17 y el 147. Hemos hablado de ambos en post anteriores, pero, ¿qué nos enseñan?

 

 

 

Veamos el texto de Génesis (XLVII-28), al principio de la parashah de Vaiejí:

ויחי יעקב בארץ מצרים, שבע עשרה שנה; ויהי ימי-יעקב, שני חייו-שבע שנים, וארבעים ומאת שנה

“Jacob vivió en la tierra de Egipto diecisiete años; y los días de Jacob, los años de su vida, fueron ciento cuarenta y siete años”.

Como ya explicamos (https://elzoharesplendor.wordpress.com/tag/vaieji/), Vaiejí no significa simplemente que Jacob estuviera viviendo en Egipto durante 17 años. Los comentaristas explican que se refiere a los 17 mejores años de su vida ya que el número 17 es la guematria de Tov (טוב), “bueno”.

También vimos que este número tenía que haber con la vida de los tres patriarcas ya que el número de años que vivieron cada uno de ellos también se puede reducir a 17:

Abraham vivió 175 años = 5 x 5 x 7

Si sumamos 5 + 5 + 7 obtenemos 17

Isaac vivió 180 años = 6 x 6  x 5

Si sumamos 6 + 6 + 5 obtenemos 17

Jacob vivió 147 años = 7 x 7 x 3

Si sumamos 7 + 7 + 3 obtenemos 17

 

Un por otra parte, el misterio del número 147, que hasta ahora no habíamos tocado, lo descubren los cabalistas en Genesis (XXIV-44):

ואמרה אלי גם-אתה שתה, וגם לגמליך אשאב-הוא האשה, אשר-הכיח יהוה לבן-אדני.

“Y ella me diga, “Bebe, y también sacaré para tus camellos”, que sea ella la mujer que el Eterno ha designado para el hijo de mi señor”.

 

¿Quién es el hijo de mi señor? Evidentemente, se trata de Jacob para quien Eliezer estaba buscando mujer por orden de Abraham.

Cuando calculamos la guematria de LeBen Adoni (לבן-אדני), “el hijo de mi señor”, descubrimos que es 147 y corresponde exactamente a los años que vivió Jacob.

לבן = 82

אדני = 65

————-

147

 

A partir de esto podemos aventurar una conclusión sorprendente: la vida de Jacob fue su mujer, la que le dijo a Eliezer “Bebe, y también sacaré para tus camellos”.

 

JULI PERADEJORDI

EL SHADDAI Y LOS TRES PATRIARCAS

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Entre los distintos Nombres de Dios que aparecen en la Torah uno de los más misteriosos y relevantes es El Shaddai. Hay quien relaciona los tres palos de la letra Shin (ש) con la que comienza este nombre con los tres patriarcas. ¿Por qué? Veamos qué nos enseña el Baal haTurim.

Al principio de la parashah Vaerá Dios le dice a Moisés que se apareció como El Shaddai a los tres patriarcas:

וארא, אל-אברהם אל-יצחק ואל-יעקב-באל שדי

“Aparecí a Abraham, Isaac y Jacob como El Shaddai”.

El sabio Baal haTurim nos explica que efectivamente Dios se manifestó a Abraham y a Jacob con ese nombre, pero no a Isaac. Veamos qué dice la Torah:

“¡Cuando Abram tenía noventa y nueve años, IHWH se le apareció a Abram y le dijo: «Yo soy El Shaddai; camina ante Mí y sé íntegro!”.

(Génesis XVII-1)

Dios le dijo: «Tu nombre es Jacob. Tu nombre no será Jacob exclusivamente, sino que Israel será tu nombre». Así fue como lo llamó Israel.

Y Dios le dijo: «Yo soy El Shaddai…».

(Génesis XXXV-10 y11)

Pero a Isaac Dios no se le manifiesta, aparentemente, en ningún lugar como El Shaddai.

¿Está equivocada la Torah en este versículo de Vaerá?

Abraham, Isaac y Jacob, los tres patriarcas, forman un todo. Así, si Dios se manifestó a Abraham y Jacob como el Shaddai, también lo hizo con Isaac.

Veamos cuál es la guematria de Isaac (יצחק):

י = 10

צ = 90

ח = 8

ק = 100

————

208

Los sabios nos enseñan que coincide con la del nombre de esta parashah, Vaerá, (וארא):

ו = 6

א = 1

ר = 200

א = 1

————-

208

 

Pero el Baal haTurim nos enseña algo aún más interesante. Si convertimos estas letras finales a atbash, obtenemos:

Abraham          אברהם              ם = י

Isaac                יצחק                 ק = ד

Jacob               יעקב                 ב = ש

Y con estas letras podemos formar la palabra Shaddai (שדי). De este modo vemos cómo de un modo oculto Dios se manifestó como El Shaddai a los tres patriarcas.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

DONDE NO HAY LUZ ESTAMOS MUERTOS

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Leemos al principio de la Torah que Elohim creó las dos grandes luminarias, el Sol y la Luna o, si lo preferimos, lo masculino y lo femenino.

El texto de Génesis (I-16) dice así:

ויעש אלהים, את-שני המארת הגדלים

“E hizo Elohim las dos grandes luminarias…”.

A partir de aquí podemos deducir que la Luna y el Sol no sólo fueron creados en el mismo momento sino que, como por otra parte nos enseña el comentario clásico de Rashi, eran iguales.
Así, en el paraíso, Sol y Luna estaban unidos. Fue su separación lo que provocó la caída y la muerte.
El Zohar (I-16 a) nos enseñará que:

“Y con todo esto es necesario saber que Elohim y IHWH son totalmente Uno, sin separación alguna. Cuando el hombre conozca que todo es Uno y no coloque separación alguna, incluso el «Otro Lado» se retirará del mundo y no influirá abajo. Y éste es el misterio de Génesis (I-15):”

והיו למאורת

“Y serán luminarias…”.

Si nos fijamos en estos dos versículos, que además son consecutivos, veremos que en el primero (Génesis (I-15)) Meoroth (מאורת), “luminarias”, está escrito con una letra Vav (ו) en el centro, mientras que en el segundo (Génesis (I-16)) está escrito sin ella (מארת).
La letra Vav (ו) indica unión, así en el primer caso hay unión mientras que en el segundo no.
Los cabalistas nos enseñan que en el primer caso podemos deconstruir Meoroth (מאורת) en Or (אור), “luz” y Mavet (מות), “muerte”. En el centro de Meoroth (מאורת) nos encontramos con Or (אור), y las letras de esta palabra están unidas y en el orden correcto.

En el segundo caso (מארת), entre la Mem (מ), la primera letra de Mavet (מות) y la Taf (ת), la última, hay dos letras. Cuando estas dos letras “se van” nos encontramos con Met (מת), “muerto”.
De todo ello podemos deducir que donde no hay unión, no hay luz y donde no hay luz estamos muertos.

JULI PERADEJORDI

Y SE SENTÓ JACOB

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La parashah Vaieshev comienza diciéndonos que Jacob se sentó o, si lo preferimos, se asentó, en la tierra donde vivió su padre. Esta frase nos va a regalar una de las guematrias más famosas de todas las que ha comentado el Baal haTurim.

 

Veamos cómo comienza la parashah (Génesis XXXVII-1):

וישב יעקב, בארץ מגורי אביו-בארץ, כנען

“Y se sentó Jacob en la tierra donde vivió su padre, en la tierra de Canaán”.

El sabio Baal haTurim inicia su comentario a esta parashah diciéndonos que la guematria de Vaieshev Jacob beEretz Megurei Abiu (ישב יעקב, בארץ מגורי אביו), es 1071.

וישב = 318

יעקב = 182

בארץ = 293

מגורי = 259

אביו = 19

——————

1071

¿Por qué es tan importante este número? Para algunos comentaristas porque ratifica que Isaac su padre ascendió a Beer Sheva. Y curiosamente Jacob también salió de allí para dirigirse a Canaán.

Leemos en Génesis (XXVI-23) Vaiaal Misham Beer Sheva:

ויעל משם, באר שבע

“De allí ascendió a Beersheba”.

Si calculamos la guematria de esta frase, de nuevo obtenemos 1071:

ויעל = 116

משם = 380

באר = 203

שבע = 372

—————-

1071

Pero hay un sentido más oculto. “Y se sentó Jacob en la tierra donde vivió su padre” hace alusión a algo muy bueno. Sabemos que “bueno” en hebreo se dice Tov (טוב), guematria 17, y que el número secreto del 17  es 153 (Obtenido a base de sumar 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16 y 17). Si 17 es bueno, 153 es bueno en su grado máximo. Por otra parte, la guematria Katan o reducida de Beer Sheva es 17.

Cuando multiplicamos 153 por 7 (Beer Sheva significa 7 pozos), obtenemos exactamente 1071.

 

 

JULI PERADEJORDI

JACOB Y LOS EXILIOS

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Cuando Jacob va a Jarán y empieza a trabajar para su suegro Labán, vivirá en cierto modo un exilio, un verdadero cautiverio que prefigura los demás exilios que habrá de vivir Israel. Veamos cómo el sabio Baal haTurim lo deduce, a partir de la palabra Atah (עתה) tomada de Génesis (XXXII-5).

Decíamos en un post anterior (http://wp.me/p2Xmky-rC) que “el exilio nos instruye”. Y efectivamente del exilio de Egipto el pueblo de Israel se llevó riquezas y conocimientos, y del de Babilonia sabiduría. Veamos el pasaje de Génesis que hemos mencionado en la entrada:

ויצו אתם, לאמר, כה תאמרון, לאדני לעשו: כה אמר, עבדך יעקב, עם-לבן גרתי, ואחר עד-עתה.

“Y les ordenó, diciendo: «Así diréis: a mi señor, a Esaú así dijo tu sirviente Jacob: he habitado junto a Labán y he permanecido allí hasta ahora”.

עתה

 

La letra Ayin (ע), cuya guematria es 70, corresponde a los 70 años del exilio de Babilonia ya que los sabios asocian este versículo con Jeremías (XXIX-10):

 

כי-כה, אמר יהוה, כי לפי מלאת לבבל שבעים שנה, אפקד אתכם

“Porque así dijo IHWH: cuando en Babilonia se cumplan los setenta años,

yo os visitaré…”.

 

La letra Taf (ת), cuya guematria es 400, alude a los 400 años decretados de exilio en Egipto (Génesis XV-13):

ויאמר לאברם, ידע תדע כי-גר יהיה זרעך בארץ לא להם, ועבדום, וענו אתם-ארבע מאות, שׁנה

“Y le dijo a Abram: “Sabrás con certeza que tus descendientes serán extraños en una tierra que no es la suya y los esclavizarán y los afligirán cuatrocientos años”.

 

La letra He (ה), cuyo valor numérico es 5 alude a los 5 milenios que habrán de transcurrir desde el exilio en Egipto y la venida del Mashiaj.

Pero hay aún más, la guematria de Atah (עתה) es la misma que la de haAshek (העשק), “la opresión”.

ע = 70

ת = 400

ה = 5

———–

475

ה = 5

ע = 70

ש = 300

ק = 100

————

475

 

JULI PERADEJORDI

 

UNA ESCALERA DE ENSUEÑO

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Muchos son los comentarios a Génesis (XXVIII-12) en el que se narra la historia de la famosa escalera de Jacob. Vamos a centrarnos en el de un gran sabio francés, Manitou, que nos propone una lectura diferente.

 

El texto de Génesis dice:

ויחלם, והנה סלם

“Y soñó, y he aquí una escalera…”.

Manitou comenta:

“Porque Jacob es capaz de soñar, se alza una escalera entre la tierra y los Cielos. Esta escalera no estaba en el sueño sino en la realidad del mundo. La comunicación entre el cielo y la tierra sólo es permitida a aquellos capaces de soñar. Esta comunicación, según todas als fuentes de interpretación, es la oración en el sentido del hombre a Dios, y la revelación en el sentido de Dios al hombre. En ambos casos se trata de la voz…”.

Una de las guematrias más famosas es precisamente la de Sulam (סולם), escrita esta vez con Vav (ו), “escalera”, 136 que coincide con la de Kol (קול), “voz”:

ס = 60

ו = 6

ל = 30

ם = 40

————

136

ק = 100

ו = 6

ל = 30

————

136

Si nos fijamos en esta última palabra, vemos una letra Kof (ק) que va desde lo más bajo, desde lo más profundo, pasando por una letra Vav (ו), que tradicionalmente representa al hombre, para llegar a una Lamed (ל) que se dirige hacia arriba. Así, Kol (קול) “voz”, es la oración que hace ascender por la escalera hacia arriba el contenido del corazón del hombre.

 

JULI PERADEJORDI

NO ES BUENO QUE EL HOMBRE ESTÉ SOLO

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Leemos en el libro del Génesis (II-18) que:

ויאמר יהוה אלהים, לא-טוב היות האדם לבדו;

אעשה-לו עזר, כנגדו

“Y dijo IHWH-Elohim: no es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él”.

Los comentaristas nos han brindado muchas interpretaciones de esta frase, todas ellas de gran interés, pero vamos a aventurarnos a proponer una nueva, basada en el Talmud y en la guematria.

En el tratado de Berajoth (5 b) está dicho que “un prisionero no puede salir solo de la prisión”, necesita una ayuda.

¿Cuál es la ayuda que Dios hizo para que el hombre no estuviera solo y cuál es la que puede ayudarle a salir de su prisión?

Se trata de la misma: la Shekinah (שכינה).

Si calculamos la guematria atbash de Ezer (עזר), “ayuda”, vemos que es 80:

ע = 7

ז = 70

ר = 3

—————

80

Si calculamos ahora el valor numérico de las letras interiores de Shekinah (שכינה)., vemos que también es 80:

ש (כינ) ה

 

כ = 20

י = 10

נ = 50

—————

80

JULI PERADEJORDI