EL SÉQUITO DE LA LUNA

El Zohar (III-237 a) nos descubre que la muerte, Mavet, no fue decretada sobre el mundo hasta que no se unieron las

letras Mem y Taf por medio de una letra Vav copulativa. Pero en realidad, como también podemos aprender del Zohar, la

letra Vav no está uniendo a la Mem y la Tav, sino que está haciendo de muro entre ellas.

 

 

Por esta razón, también el Zohar (I-12 b) nos dirá que:

“Cuando el hombre sepa que todo es Uno y no coloque separación alguna, incluso aquel Sitra Ajra, el otro lado, se retirará del mundo y no influirá abajo. Y éste es el misterio sobre el que está escrito: “Y sean por luminarias, Meorot” (Génesis I-15)”.

 

El Sitra Ajra, como nos explica el Zohar más adelante, corresponde a la muerte:

“El Sitra Ajra, el otro lado es Mavet, muerte. En la palabra Meorot, luminarias, las letras de Or, luz están unidas, mientras que las de la palabra Mavet (מות), muerte, están separadas.

Si nos fijamos en la palabra Meorot (מאורת) vemos que las letras Mem (מ) y Taf (ת) están unidas por Or (אור), “luz”, sin embargo en Mavet (מות) la letra Vav (ו), a pesar de ser la letra copulativa, lo que hace es separarlas. Es como un muro. Lo que se nos está sugiriendo aquí es que la muerte es una separación. Por esta razón, el misterio de “Y sean por luminarias, Meorot” (Génesis I-15)” se halla precisamente en la unión.

¿Por qué la letra Vav (ו) provoca la separación entre las letras Mem (מ)  y Taf (ת)? La respuesta nos la sugieren la guematria Shemi de esta letra, 12 y un comentario de Rashi a Génesis (I-16):

ו = 6

ו = 6

———–

12

 “El Eterno multiplicó el séquito de la luna con la intención de apaciguarla”.

 

¿Cuál es el séquito de la luna? Se trata de las estrellas, Kojabim (כוכבים), del zodíaco, compuesto precisamente por doce constelaciones.

La guematria de Kojabim (כוכבים), estrellas, es 98, por lo que se la ha asociado las 98 maldiciones aparecen en el libro del Deuteronomio, en la parashah de Ki Tavó (Deuteronomio XXVI-1-XXIX-8).

כ = 20

ו = 6

כ = 20

ב = 2

י = 10

ם = 40

———

98

Así, el destino del hombre sometido a las estrellas es un destino maldito y su liberación se encuentra en la unión “cuando el hombre sepa que todo es Uno y no coloque separación alguna”.

Afirmaba Louis Cattiaux que “el hombre y Dios se unen en cierto medio que constituye el misterio de la tierra y del cielo”. Las letras Mem (מ)  y Taf (ת) corresponderían al hombre y a Dios. Cuando están separadas por el muro que es la letra Vav (ו) tenemos la muerte, Mavet (מות). Cuando están unidas en este “cierto medio” que es la luz, Or (אור), tenemos la vida. Quizá por esta misma razón Cattiaux también sostenía que “el fin es como el comienzo, pero el medio nos ilumina”. La Taf (ת), la última letra del alfabeto, guematria 400, es como la Mem (מ), la letra que corresponde al parto, guematria 40, pero Or (אור), la luz, nos ilumina.

 

 

JULI PERADEJORDI

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LA EQUIVOCACIÓN

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Uno de los pasajes más famosos del libro del Génesis (III-6) es aquel en el cual se nos explica que Adán y Eva trasgredieron

comiendo del árbol del conocimiento del bien y del mal. ¿Qué es este árbol? ¿Dónde está situado?

 

La dicotomía “árbol de la vida” (עץ החיים) y “árbol del conocimiento del bien y del mal” (עץ הדעת טוב ורע) aparece constantemente dentro de la literatura rabínica. En el fondo es la misma dicotomía que encontramos entre Jacob y Esaú, la unidad y la multiplicidad o el centro y la periferia. Un misterioso pasaje del Zohar (III-234 a), en el Raia Mehemna, nos proporciona la clave:

 

“El hígado es Esaú y Esaú es Edom y a él va a parar toda la sangre (Dam), ya sea pura o impura, pues no hace diferencia entre lo bueno y lo malo. Pero el corazón, Israel, sí hace diferencia entre lo bueno y lo malo, entre la sangre pura e impura, y recibe únicamente la sangre limpia…”.

 

El hígado, que corresponde a Esaú y a Edom, sería el “árbol del conocimiento del bien y del mal” (עץ הדעת טוב ורע) y el corazón, que corresponde a Israel sería el “árbol de la vida” (עץ החיים).

Cuando calculamos la guematria de Etz haJaim (עץ החיים),“árbol de la vida”,  vemos que es 233:

עץ = 160

החיים = 73

————-

233

 

Si multiplicamos este número por cuatro, obtenemos 932 que es la guematria de Etz haDaat Tov veRa (עץ הדעת טוב ורע), “árbol del conocimiento del bien y del mal”.

עץ = 160

הדעת = 479

טוב = 17

ורע = 276

————

932

 

De alguna manera el primer árbol corresponde al centro del paraíso, mientras que el segundo a los cuatro extremos del mundo. Señalemos que la expresión “árbol del conocimiento del bien y del mal” (עץ הדעת טוב ורע) está formada por cuatro palabras. Si tomamos las iniciales de estas palabras, Ayin (ע), He (ה), Tet (ט) y Vav (ו), y variamos el orden obtenemos He (ה), Tet (ט), Vav (ו), Ayin (ע), o sea haToá (הטוע), “la equivocación”.

Comiendo del árbol equivocado, nuestros primeros padres comieron (cometieron) una equivocación.

 

JULI PERADEJORDI

 

UN JARDÍN LLENO DE SECRETOS

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La parashah de Terumah (תרומה) es la decimonovena parashah de la Torah. Los sabios han hecho muchas cábalas en

torno a esta palabra, que significa “don”, “presente”, “regalo” y coincide con Matanah (מתנה), “regalo”.

 

 

Cuando en la literatura cabalística se habla de Matanah (מתנה), se está haciendo alusión al don de la Torah, que tuvo lugar en el Sinaí. Si comparamos las palabras Terumah (תרומה) y Matanah (מתנה), vemos que comparten tres letras, la Tav (ת), la Mem (מ) y la He (ה). La letra que nos queda en Matanah (מתנה) es la letra Nun (נ), cuyo valor ordinal es 14, ya que es la decimocuarta letra del alfabeto.

Las letras que nos quedan en Terumah (תרומה) son  la Resh (ר) y la Vav (ו), que son la vigésima y la sexta letras del alfabeto. Cuando restamos 6 de 20, obtenemos 14, o sea el valor ordinal de Nun (נ). Terumah (תרומה) y Matanah (מתנה) son, pues, equivalentes, con la salvedad de que en (תרומה) tenemos oculto el Nombre de Dios, el Tetragrama, como veremos a continuación. Por otra parte, si tomamos la palabra Torah (תורה) y le añadimos la inicial de Matanah (מתנה), Mem (מ), obtenemos Terumah (תרומה).

Alguien podría preguntar que si la Torah es completa y toda ella es un desarrollo del Tetragrama, como nos enseña el Zohar, por qué añadirle la letra Mem (מ). Y ciertamente hay aquí un gran misterio.

Leemos en el Zohar (III-89 b) que:

“toda la Torah es un nombre del Santo, bendito sea”.

 

Los cabalistas nos han enseñado que la letra Mem (מ) se compone de una letra Kaf (כ) y una letra Vav (ו) unidas por arriba. El valor numérico de Kaf (כ) es 20 y el de Vav (ו) es 6, con lo cual podemos relacionar a la letra Mem (מ) con el valor 26, que es la guematria del Tetragrama, el nombre de Dios.

מ כו

 

También se ha dicho que la Torah es un Gan (גן), un jardín. Según el Talmud (Meguilah 29 b y 30 a) la Torah está dividida en parashioth y tanto el Midrash Rabba sobre Bereshit (91, 1) como los Tikuné haZohar (cap. 13), afirman que hay 53 parashioth o lecturas semanales. Teniendo en cuenta que la lectura anual de la Torah se lleva a cabo durante 53 semanas, debemos relacionarlo con ella. Y esto coincide con la guematria ordinal de Torah, 53.

ת = 22

ו = 6

ר = 20

ה = 5

———

53

ג = 3

ן = 50

———–

53

 

¿De qué jardín estamos hablando? Los cabalistas nos informan de que la parashah de Terumah (תרומה) tiene exactamente 1145 versículos y por eso se la asocia con el paraíso, Pardes (פרדס). Si calculamos la guematria Millui o completa de Pardes (פרדס) obtenemos 1145:

פ = 81

ר = 510

ד = 434

ס = 60

————-

1145

JULI PERADEJORDI

 

 

MISHPATIM Y REENCARNACIÓN

 

La parashah de Mishpatim, que comienza en el capítulo 21 del libro del Éxodo no habla de leyes, estatutos o normas como

se suele creer. Para los cabalistas se refiere a algo muy diferente. En esta parashah Dios le revela a Moisés nada más y nada

menos que los secretos de la reencarnación de las almas para que los transmita al pueblo de Israel.

 

 

La parashah de Mishhpatim es realmente una parashah llena de misterios. Los cabalistas han señalado que la componen exactamente 1462 palabras y que este número es el resultado de multiplicar la guematria de Elohim (אלהים), 86 por la de Tov (טוב), “bueno”, 17. Sabemos que Elohim (אלהים) representa el juicio, el rigor, y Tov (טוב) viene a dulcificarlo. Nos explican también que si multiplicamos 86, Elohim (אלהים), por dos, por las dos tablas de la ley, obtenemos 172, que es el número de palabras que conforman los diez mandamientos.

Sabemos también que los diez mandamientos aparecen en la parashah anterior, Itró, y que Mishhpatim, la que la sigue, comienza (Éxodo XXI-1) por:

ואלה, המשפטים, אשר תשים, לפניהם

“Y éstas son las sentencias que les expondrás”.

El Zohar, en la parashah de Mishpatim (II-94 a), lo explica así:

פתח רבי שמעון ואמר, ואלה המשפטים אשר תשים לפניהם, תרגום ואלין דיניא דתסדר קדמיהון, אלין אינון סדורין דגלגולא

“Abrió Rabbí Shimon y dijo: “y éstas son las sentencias que les expondrás”. Pero el Targum dice “y éstas son las sentencias que expondrán ante ellos”, los dictámenes de las reencarnaciones”.

 

La palabra que se traduce por “dictámenes”, Sidurín (סדורין) en realidad quiere decir “órdenes” y señala el proceso que siguen las almas para encarnar. El conocimiento de las reencarnaciones, Guilgulim (גלגולים) es un Daat (דעת), “conocimiento” oculto. La guematria de haDaat (הדעת), “el conocimiento es 479:

ה = 5

ד = 4

ע = 70

ת = 400

————-

479

La guematria de Mishpatim (משפטים), el nombre de nuestra parashah, también es 479.

 

מ = 40

ש = 300

פ = 80

ט = 9

י = 10

ם = 40

————

479

 

¿Cómo conocer y superar la rueda de las reencarnaciones? Ésta es una pregunta que a menudo se han planteado los cabalistas y la respuesta que nos ofrecen no deja de ser sorprendente: por medio del estudio, el Talmud (Talmud תלמוד). La guematria de esta palabra, 480, un punto más que 479, es la superación del 479:

ת = 400

ל = 30

מ = 40

ו = 6

ד = 4

————

480

 

JULI PERADEJORDI

 

 

NI JOTA

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Hay dos expresiones castellanas que se utilizan para decir que alguien no tiene ni idea de algo o no sabe nada: “No sabe

ni jota” y “No entiende ni jota”. Si queremos comprender de dónde proceden estas expresiones, hemos de referirnos

obligatoriamente al idioma hebreo.

 

 

La letra “Jota” no existía en el latín clásico, idioma en el cual palabras como “joven”, “juez” o “juramento” eran Iuvenis, Iudex o Iuramentum. “Jota” procede del griego Iota (ι), que se parece muchísimo gráficamente a nuestra “i” sin el punto y que es el equivalente de la letra Iod (י) hebrea. Palabras que actualmente se escriben con “Jota”,  se escribían en el idioma ladino del siglo XV con “y”, como, por ejemplo muyer, “mujer”.

La letra Iod (י) es la más pequeña del alfabeto hebreo. Se trata de una letra que no se encuentra en la línea, sino como flotando en el aire. De la letra Iod (י) procede el verbo Iadá (ידע), “conocer”, “saber”. Afirmar que alguien: “No sabe ni jota” y “No entiende ni jota” es como decir que no sabe absolutamente nada o no conoce prácticamente nada. En pocas palabras, se trata de un ignorante. Sin embargo, nos podemos preguntar, ¿quién sabe “Jota”? ¿Quién conoce el misterio de la Iod (י)?

La respuesta la encontramos en un conocido proverbio de origen sefardí que aparece en el Quijote:

 “menester será que el buen Sancho haga alguna disciplina de abrojos, o de las de canelones, que se dejen sentir, porque la letra con sangre entra”.

 

¿De qué letra se trata? ¿De qué sangre nos están hablando? Evidentemente de la letra Iod y de la sangre de la circuncisión.

El Zohar (I-56 a) nos explica que esta letra es el pacto que transgredió Adán y que provocó que el Nombre de Dios se escindiera, algo que remediaría Abraham. Leemos  en el Zohar (I-214 b):

“Vino Abraham, amó al Santo, Bendito Sea, y le dijo: a través de ti se completará el Nombre, y se circuncidó y se completó el Nombre a través de la letra Iod que se encuentra en el pacto de la circuncisión”.

 

También en el Zohar (III-215 b) podemos leer:

“Ven y ve: el secreto de la alianza santa es la letra Iod, que se adorna a sí misma por medio de una huella santa, y esto queda registrado para siempre en la alianza santa. Y como Pinjas fue celoso con la alianza, esta letra Iod fue añadida a su nombre. Y la Iod que aparece en el nombre de Pinjas es más pequeña de lo normal, y surgió de la letra Iod de Arriba”.

Así pues “Jota” y “saber” son en realidad lo mismo y al decir “no sabe ni jota” estamos haciendo, sin saberlo, un juego de palabras que alude a uno de los grandes misterios.

 

JULI PERADEJORDI

 

VIVIR ES URGENTE, MORIR PUEDE ESPERAR

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La idea de este post la he tomado prestada del What’s Up de un buen amigo. En él dice que “vivir es urgente”. Si le he

agregado “morir puede esperar”, es únicamente para añadirle una nota de humor.

 

 

 

La palabra “urgente” tiene para muchos un no sé qué de estresante. De hecho “urgir” es lo mismo que “obligar”, y parecería que con todo lo urgente hay que darse prisa y que es algo obligatorio. Estresante. Pero, ¿hay que darse prisa para vivir o es precisamente la prisa lo que nos impide vivir en profundidad? Si consideramos que vivir es urgente, y ciertamente lo es, ¿no será porque quizá porque hemos detectado que no estamos viviendo? ¿Qué hemos de hacer? El secreto acaso se encuentre en ese acto mágico que solemos hacer después de descorchar una botella de buen vino: brindar.

El pueblo judío dispone de un brindis muy particular: Lejaim (לחיים), “por la vida”. Normalmente brindamos cuando nos encontramos en presencia de buenos amigos, y de todos es sabido que el que tiene un amigo tiene un verdadero tesoro. Sin duda por eso la guematria de Lejaim (לחיים), 98, coincide con la de Segulah (סגלה), “tesoro”, “riqueza”.

ל = 30

ח = 8

י = 10

י = 10

ם = 40

———-

98

ס = 60

ג = 3

ל = 30

ה = 5

———-

98

 

Pero la urgencia del acto de brindar la encontramos en la guematria de Dajuf (דחוף), “urgente”, que también es 98.

 

ד = 4

ח = 8

ו = 6

ף = 80

———

98

 

En algunas sociedades secretas, cuando se brinda, se grita la palabra “fuego”. Es un secreto de los iniciados. Nos hallamos de nuevo con una alusión al fuego sagrado de la vida, pero también ante la idea de urgencia. Cuando en una sala alguien grita “fuego”, iniciados y no iniciados buscan la salida de urgencia.

 

JULI PERADEJORDI

 

Y SE APARECIÓ SEIS VECES

Una pregunta típica en las Ieshivot, academias, a los niños pequeños es cuántas veces se apareció Dios a los patriarcas.

Algunos profesores dan una pista que es cuántos días duró la creación del mundo antes de que Dios descansara, pero aun

así mucha gente no sabe que Dios se apareció seis veces a los patriarcas.

 

 

 

Los cabalistas, que han estudiado el tema en profundidad, nos han descubierto que el nombre de la parashah de Vaerá (וארא), “y apareció”, puede deconstruirse y leerse así:

ארא    ו

Se apareció 6

 

¿A qué se refiere? A las seis veces (ו) que Dios se les apareció a los patriarcas. Tres veces a Abraham (Génesis XII-7, XVII-1 y XVIII-1), dos a Isaac (Génesis XXVI-2 y 4) y una a Jacob (Génesis 31:9). Esta secuencia parece indicar lo que se conoce como un “descenso generacional” ya que a medida que avanzamos en generaciones hay cada vez menos apariciones de Dios.

208, la guematria de Vaerá (וארא), es el resultado de multiplicar 26, la guematria del Tetragrama por 8. La de Issac es la misma y la de Jacob, 182 es 26 multiplicado por 7. ¿Por qué dicen los sabios que “Vaerá (וארא),  es los patriarcas”?

Cuando calculamos la guematria Millui de Vaerá (וארא) descubrimos que es 536:

ו (ו) = 6

לפ (א)= 110

יש (ר) = 310

לפ (א) = 110

————-

536

 

Cuando calculamos la guematria Millui de haAvoth (האבות), “los patriarcas” nos encontramos con que no llega a 536. Es únicamente 633. Por esta razón Rashi después del nombre de los tres patriarcas escribe “a los patriarcas”. Si sumamos 3, porque los patriarcas eran 3, a 533 obtenemos 536, la guematria del nombre de esta parashah:

 

1 = א      (ה)

110 = לפ  (א)

410 = ית  (ב)

6 = ו       (ו)

6 = ו       (ת)

———————

533 + 3 = 536

 

JULI PERADEJORDI

RECONOCER, UNA PALABRA MÁGICA

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El verbo reconocer es lo que se conoce (o reconoce) como un palíndromo, una palabra que puede leerse de izquierda a

derecha o de derecha a izquierda, de ahí sin duda su magia.

 

 

Encontramos el acto de reconocer por primera vez en la Torah en unas palabras que han hecho las delicias de los cabalistas:

וירא אלהים את-האור, כי-טוב

“Dios vio que la luz era buena (Tov)”.

 

Cuando calculamos la guematria de esta frase, vemos que es 963:

 

וירא = 217

אלהים = 86

את-האור = 613

כי-טוב = 47

——————

963

 

La etimología nos ofrece una definición muy simplista de reconocer: volver a conocer. Sin embargo “reconocer” es mucho más. Reconocer es aceptar algo, admitirlo. Reconocer es hacer un reconocimiento, o sea un examen detenido. Reconocer es distinguir algo o alguien de entre sus parecidos.

Reconocer es algo bueno como podemos deducir de la guematria de Zihah (זהה), en hebreo “reconocer”. Cuando calculamos la etimología de esta palabra, descubrimos que es 17, como la de Tov (טוב), “bueno”.

ט = 9

ו = 6

ב = 2

——-

17

 

ז = 7

ה = 5

ה = 5

——-

17

 

Por esta razón, reconocer tiene algo de luminoso, pues como la luz es algo Tov (טוב), “bueno”.

Pero, ¿cuál es el verdadero sentido de “reconocer”, su sentido profundo? Es, como dice una expresión hebrea, cuando “cae la ficha”. Es descubrir algo que siempre hemos sabido, que siempre hemos conocido, pero que habíamos olvidado. Es recordar quiénes somos. Es avivar el fuego del recuerdo. Es curarnos del olvido. Pero sobre todo es perder de vista la fragmentación en la que vivimos y descubrir que todo es uno, que todo ha sido siempre uno.

Quizá por ello la guematria Shemi de Ejad (אחד), “uno”, también sea 963.

 

א = 111

ח = 418

ד = 434

———-

963

 

JULI PERADEJORDI

 

LO MÁS VALIOSO ES EL NOMBRE

El nombre del libro del Éxodo en hebreo es Shemot que, literalmente, significa “nombres”. Los sabios han señalado la

cercanía entre Shem, “nombre” y Neshamah, “alma”. ¿Qué relación hay entre el nombre y el alma? Veamos qué nos

enseña la guematria.

 

 

Es difícil entender por qué el libro que conocemos como Éxodo, que relata la huida de Egipto, un símbolo de salirse del destino, reciba el nombre de Shemot, “Nombres” si ignoramos la relación entre el nombre y el destino.

El sabio Arizal comparó la Neshamah (נשמה), el alma, con una cebolla; entre otras cosas porque también está compuesta por varias capas. “Cebolla” en hebreo es Betsel (בצל), que también podemos leer como “en la sombra” procede de una raíz que significa “germinar”. Cuando tomamos la palabra Neshamah (נשמה), le quitamos la primera capa, la formada por las letras Nun (נ) y He (ה), y miramos qué hay en su interior nos encontramos precisamente con Shem (שם), “nombre”. Esto nos indica que el nombre es lo más central del alma, lo esencial del alma, como también nos enseña el Talmud (Iomah 83 b). Por otra parte, si miramos en el diccionario qué significa Noah (נה), lo que recubre al Shem (שם), vemos que es “deseo”, “aspiración”.

 

נשמה

 

¿Qué es lo que desea el alma? ¿A qué aspira secretamente? La respuesta se halla inscrita en su interior: al nombre, al Shem. ¿Por qué?  Porque para ella es lo más valioso.

Leemos en el libro de los Proverbios (XXII-1) que:

נבחר שם, מעשר רב

“Más vale el buen nombre que las muchas riquezas”.

Sostiene el Midrash todos tenemos tres nombres: el nombre que nos pusieron nuestros padres, el nombre o el apodo con el que nos conocen nuestros allegados, y el nombre que adquirimos para nosotros. El mejor de ellos, concluye el Midrash, es el nombre que uno adquiere para sí mismo.

¿De qué nombre nos están hablando? Ya en el Talmud (Berajoth 7 b) se explica que el nombre de una persona va ligado a su destino ya que varias cosas, entre ellas cambiar de nombre, pueden cambiar el destino de una persona. Hay que entender de qué nos están hablando. No basta dejar de llamarse Pepito y pasar a llamarse Juanito para que todo nos vaya viento en popa, porque quizá no haya que cambiar de nombre sino recuperar nuestro verdadero nombre, aquel que corresponde realmente a nuestra esencia.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

 

LA SIMIENTE DE ABRAHAM

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En la parashah de Vaiejí, la Torah nos enseña a propósito de Abraham que “su descendencia colmará las naciones”, pero

se trata sólo de una traducción, por lo demás discutible, y estas palabras pueden entenderse de diversas maneras.

 

 

Lo que algunas traducciones nos presentan como “y su descendencia” es en realidad Vetzaro, “y su simiente” (וזרע). Se trata, como se desprende del contexto, de “La simiente de Abraham” (זרע אברהם), expresión cuya guematria es 525:

 

זרע = 277

אברהם = 248

——————

525

 

Podemos “deconstruir” la palabra Tzera (זרע), “simiente” en Tzar (זר), guematria 207, y Ayin (ע), guematria 70. Este último número hace alusión a las 70 naciones, mientras que 207, que también es la guematria de Or (אור), “luz”, hace alusión a Israel. De Abraham vendrá Israel, pero también las naciones.

Leemos en (Génesis XLVIII-19):

וזרע יהיה מלא-הגוים

“y su simiente se convertirá en la plenitud de las naciones “.

Cuando calculamos la guematria de Vetzaro Iehieh Melo haGoim (וזרע יהיה מלא-הגוים), vemos que es 454.

Los sabios nos han enseñado que el secreto de Israel y las naciones se encuentra en la palabra Ajen (אכן) que significa “ciertamente” (Véase Génesis XXVIII-16). Para ellos la letra Alef de esta palabra se refiere a Israel, y las letras Jaf y Nun, cuyo valor numérico es 70, a las 70 naciones. La guematria de Ajen (אכן), 71, sumada a 454 nos da 525, la guematria de Tzera Abraham, “La simiente de Abraham” (זרע אברהם).

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

LA LUZ DE ISRAEL

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La última parashah de la Torah contiene una expresión, “Moshé Ish haElohim”, que ha llamado la atención de

prácticamente todos los comentadores, sin embargo no sabemos de nadie que la haya analizado a la luz de la guematria,

que nos va a descubrir cosas muy interesantes.

 

 

 

Leemos en el principio de la última parashah de la Torah, en Deuteronomio (XXXIII-1):

וזאת הברכה, אשר ברך משה איש האלהים-את-בני ישראל:  לפני, מותו

“Y ésta es la bendición con la cual bendijo Moisés varón de Dios a los hijos de Israel, antes que muriera”.

 

Si tomamos las letras finales de Moshé Ish haElohim (משה איש האלהים), o sea Mem, Shin y He, vemos que forman la palabra Moshé, Moisés. Cuando calculamos la guematria de esta expresión, vemos que es 747.

משה = 345

איש = 311

האלהים = 91

—————

747

 

Por otra parte, si las leemos de derecha a izquierda obtenemos haShem (השם), “el Nombre”, expresión que se aplica a Dios. Sabemos que Moisés era hijo de Amram. Cuando calculamos la guematria de Moshé Ben Amram (משה בן עמרם), Moisés hijo de Amram, descubrimos que también es 747:

משה = 345

בן = 52

עמרם = 350

—————–

747

 

Pero aún hay más. Podríamos considerar que Moisés, que subió al Sinaí a recibir la Torah, se puede contemplar como la voz de la Torah, Kol Torah (קול תורה):

ק = 100

ו = 6

ל = 30

ת = 400

ו = 6

ר = 200

ה = 5

—————-

747

 

Moisés es un hombre de Dios, pero no es un hombre corriente como nos descubre la guematria. También es “La Luz de Israel”. Esto se deduce de que si a 747 le añadimos 1 por el kollel, obtenemos 748, la guematria de Or Israel (אור ישראל), “luz de Israel”:

א = 1

ו = 6

ר = 200

י = 10

ש = 300

ר = 200

א = 1

ל = 30

———–

748

 

JULI PERADEJORDI

DÁNDOLAS CON QUESO

 

Los paremiólogos coinciden en que la famosa expresión “darlas con queso” tiene su origen en la Mancha medieval. Para  sacarse de encima las partidas de vino picado o de baja calidad, los bodegueros invitaban a los compradores a comer queso antes de probar el vino ya que su sabor hace que sea difícil distinguir entre un buen vino y uno malo. Por eso, “darlas con queso” es sinónimo de  “engañar” o “estafar”. Sin embargo la pista de dónde procede realmente esta expresión nos la proporcionará Miguel de Cervantes en el Quijote.

 

En dos ocasiones Miguel de Cervantes hace alusión en el Quijote (Cap. LII y LXVI de la Segunda Parte) al “queso del Tronchón”, asociándolo con la ingesta de vino. La palabra “tronchón” procede del verbo “tronchar”, que significa “cortar”, “dividir”. ¿Cortar qué? ¿Qué tiene que ver todo esto con el queso?  Para averiguarlo hemos de dirigirnos al libro de Judith. Cuando su ciudad, Betulia, estaba asediada por el malvado Holofernes y sus tropas, La bella Judith, hija de Iojanán ideó una artimaña para deshacerse de él: le hizo comer grandes cantidades de queso junto con vino hasta que se durmió totalmente borracho. Entonces tomó su espada y le cortó la cabeza: he aquí el tronchón. De este modo Holofernes (הולופרנס) sería vencido por Judith (יהודית).

Cuando calculamos la guematria de Holofernes (הולופרנס), vemos que es la misma que la de “por Judith” (ביהודית), 437:

 

ה = 5

ו = 6

ל = 30

ו = 6

פ = 80

ר = 200

נ = 50

ס = 60

———–

437

 

ב = 2

י = 10

ה = 5

ו = 6

ד = 4

י = 10

ת = 400

————

437

 

No cabe duda de que la bella Judith se las dio con queso…

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

 

 

¿LA LEJÍA CURA?

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Últimamente ha saltado a la prensa la noticia de un presunto “curandero de la lejía” tildándolo de

embaucador, estafador y engañador, a pesar de que se trata de alguien que no en ningún momento se

ha lucrado con ello y a quien le ha caído una multa de nada más y nada menos que 600.000 euros.

 

En los últimos meses estamos viviendo en España un insólito resurgir de la Santa Inquisición, que no se limita únicamente a perseguir presuntos herejes, sino también lo que se ha tachado de “Pseudociencias” incluyendo en este concepto ciencias y terapias con miles de años de existencia, experiencia y efectividad. El poder de la industria farmacéutica es tan grande que puede borrar de un plumazo el trabajo de miles de buenos profesionales con la excusa de que algunos de ellos son unos estafadores. Todo parece ir en una dirección: conseguir una humanidad enferma crónica, que no piense por sí misma y, sobre todo que consuma y se calle. Pero hay gente que no quiere pasar por el aro.

La historia de la “lejía que cura” parte de la experiencia de Jim Humble, un ingeniero aeroespacial norteamericano, cuando en la selva de la Guayana se vio obligado a atender casos de malaria sin más medicamento que un desinfectante. Este producto, denominado con el desafortunado nombre de MMS, es una especie de lejía que según Humble curaría muchas otras patologías. Humble no se apoya en sesudos estudios ni en estadísticas, sino en su experiencia y en las vidas que salvó.

No vamos ni a atacar ni a defender el uso del MMS, únicamente nos gustaría, a partir de la etimología y la guematria contestar a la pregunta que encabeza estas reflexiones. En nuestro país una de las personas que cree en la eficacia del MMS (no por fe infusa sino porque ha podido comprobar sus resultados) es un payés de Balaguer, Josep Pamies.  Como hace cosa de un año vivimos un lamentable “a por ellos”, ahora parece que van “a por él”. Y no nos engañemos: son los mismos cavernarios con otros disfraces.

En primer lugar, señalemos que muy poca gente sabe que la lejía es un invento de los alquimistas. Estos estaban convencidos de la existencia de cierto elixir que servía para alargar la vida. La palabra “elixir” procede del árabe al ixir (الإكسير ), y de esta palabra podrían derivar el francés lessive (que en francés del siglo XIV era lissive) o el catalán lleixiu, “lejía”. De alguna manera la lejía no se inventó para lavar suelos, sino para ser ingerida por aquellos que deseaban prolongar sus vidas.

Los alquimistas eran conscientes de las virtudes del jabón (de sapo, saponis en latín) que limpiaba al hombre por fuera, y buscaban un producto que lo limpiara por dentro. Probablemente por eso desarrollaran la lejía a partir de cenizas, que con lo que antiguamente se hacía el jabón. Recordemos que el término latino “sapo” procede de la colina griega de Sapo en la que se realizaban sacrificios incinerando animales. De ahí también la relación entre el jabón y la ceniza.

Hay muchos tipos de lejías. A parte de la lessive, los franceses tienen la llamada eau de Javel, obra del químico (y alquimista) Claude-Louis Berthollet, amigo de Lavoisier, Gay-Lussac o Guyton de Morveau (relacionado con la famosa sociedad de alquimistas Les Illuminés d’Avignon), se trata del hipoclorito de sodio.

En hebreo la lejía se llama Mai Afar (מי אפר), literalmente “agua de ceniza”. La guematria de esta expresión es 331, como la de Nirfa (נרפא), “ha sanado”:

 

נ = 50

ר = 200

פ = 80

א = 1

———–

331

 

מי = 50

אפר = 2281

————-

331

 

Hablar, pues, de lejía, es como hablar de sanación.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

 

BENDICE Y SERÁS BENDECIDO

Imagen relacionada    La bendición, Berajah, parece ser una energía tan misteriosa como poderosa que fluye en dos

    direcciones, como se puede deducir de Génesis XII-3. Como ocurre como con el amor, no se agota

cuando se da, sino todo lo contrario. Esta energía puede asociarse con el alma y la consciencia.

 

 

En hebreo, la palabra consciencia es Mudaoth (מודעות) y su guematria 526:

 

מ = 40

ו = 6

ד = 4

ע = 70

ו = 6

ת = 400

———-

526

 

Esta palabra ha sido asociada con la frase de Génesis XII-3 que dice:

 

ואברכה, מברכיך

“Y bendeciré a los que te bendijeren”.

ואברכה = 234

מברכיך = 292

———————-

526

 

Si Dios ha de bendecir a los que bendicen a los demás hombres, ¿qué no hará con los que lo bendigan a Él? La respuesta quizá se halle en el Salmo CIII-1, que dice:

 

ברכי נפשי, את-יהוה; וכל-קרבי, את-שם קדשו

Bendice, alma mía al Eterno; y todas mis entrañas al Nombre de su santidad.

 

Cuando calculamos la guematria de Barji Nafshi et IHWH (ברכי נפשי, את-יהוה;), “bendice alma mía al Eterno” descubrimos que es 1099:

 

ברכי = 232

נפשי = 440

את = 401

יהוה = 26

—————

1099

 

Los cabalistas consideran que el hombre, compuesto por cuerpo, alma y espíritu puede asociarse con Esaú y Jacob (Israel). Así el

 

Cuerpo     es     Esaú (עשו)

Alma     es      Jacob (יעקב)

Espíritu      es     Israel (ישראל)

 

Si sumamos la guematria de estas tres palabras en hebreo, obtenemos 1099:

 

עשו = 376

יעקב = 182

ישראל = 541

—————

1099

 

 

La cábala nos enseña que este número se puede aplicar al alma completa de un hombre, compuesta por Nefesh, Ruaj, Neshamah, Jaiah y Iejidah:

 

נפש = 430

רוח = 214

נשמה = 395

חיה = 23

יחידה = 37

————–

1099

 

Así, el alma que bendice al Eterno es bendecida por éste en su totalidad, en su Nefesh, Ruaj, Neshamah, Jaiah y Iejidah y la unión de estos cinco niveles es lo que podríamos llamar en términos modernos “consciencia plena”.

 

JULI PERADEJORDI

 

EL DINERO Y LA NOSTALGIA

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Hace unos años vi una curiosa película que me presentaron como “esto es lo que viene después de ¿Y

tú qué sabes?”. Su título era sugestivo: El Secreto, pero su mensaje me dejó bastante desconcertado y

también un poco preocupado. El secreto de los grandes iniciados de todas las épocas, el secreto mejor

guardado desde que el hombre es hombre, consistiría sencillamente en hacer dinero. Lo encontré

patético.

 

 

No es que personalmente tenga nada en contra del dinero, pero me parece que venderle a alguien la moto de que será feliz el día en que sea multimillonario es mentirle y abocarlo al desastre. Es cierto que Woody Allen dijo que “El dinero no da la felicidad, pero proporciona una sensación tan parecida, que se necesita un especialista muy avanzado para notar la diferencia”. Pero, y esto no es ningún secreto, en su búsqueda de esta “sensación de felicidad”, el hombre occidental vive (o muere lentamente) por, para y tras el dinero.

Poca gente sabe de dónde viene la palabra “dinero”. Si bien se la hace derivar del griego denarion, o incluso del dinar persa, sus verdaderos orígenes se remontan a la España medieval, donde un dinero equivalía a diez maravedís, emulando al denarius latino, que equivalía a diez ases. Por otra parte, money, como tantas palabras inglesas, procede del francés monnaie, “moneda”. Esta palabra hay que asociarla a la diosa romana Juno Moneta, reina del Cielo y diosa de la Luz, en cuyo templo se acuñaba moneda. Sin embargo, para la mayoría de pueblos, el dinero se relaciona con un metal muy concreto: la plata. Así, los franceses lo llaman argent, “plata”, y en prácticamente todo Latinoamérica también escuchamos esta palabra para referirse al dinero.

En la hora y pico que dura la película de El Secreto no pude escuchar ninguna alusión a la diosa de la Luz ni al dinero como dinamizador de proyectos, pero sí pude reflexionar sobre el apasionante y dual símbolo de la Luna, que a la vez es diosa de la Luz y de las Sombras. La Luna, el planeta que los astrólogos hacen corresponder con la plata, tiene varios significados realmente interesantes. Se refiere a lo cambiante, a las decepciones y también al pasado, a la nostalgia.

Esta última idea la encontramos en una raíz semítica, Kesef (כסף), que nos permite descubrir cuál es la conexión entre el dinero y la nostalgia. Kesef significa literalmente “plata” y el verbo Niksaf “sentir nostalgia, añorar”.

El psicoterapeuta norteamericano Thomas Moore nos descubre que nuestras relaciones con el dinero no siempre son racionales y lógicas, y que éste tiene una sombra que, cuando llega a corromper a una sociedad, hace que ésta se desmorone. La relación entre Kesef (כסף), dinero, que en guematria vale 160 y Tselem (צלם), imagen, de (צל), “sombra”, que también suma 160 es evidente y ya ha sido señalada por los cabalistas,

כ = 20

ס = 60

ף = 80

———–

160

צ = 90

ל = 90

מ = 30

————

160

La búsqueda desaforada del dinero que nos propone El Secreto, ¿no será en el fondo la expresión de una nostalgia por otro tipo de riqueza, por esa parte oculta de nuestra alma denominada “sombra” que es donde se halla nuestra imagen divina?

 

 

JULI PERADEJORDI

 

A PROPÓSITO DEL REY

Actualmente, sobre todo en nuestras latitudes, nos encontramos con mucha polémica a propósito de esa curiosa institución que es la monarquía. También con mucha ignorancia.

El pésimo ejemplo que nos han dado algunos reyes y príncipes ha contribuido a desacreditar a esta forma de gobierno que pretende concentrar el poder en una (monos) persona. Pero ser rey supone algo más que llevar armiños (o Ferraris) porque, como decía Thierry d’Oultremont, “la verdadera nobleza es la nobleza del corazón”.

 

 

Nos explican los Sabios, entre ellos Maimónides, que el hombre, Adam (אדם) es “rey”, Melej (מלך), cuando su cerebro, Moaj (מח) domina sobre su corazón, Lev (לב) que domina sobre su hígado, Keved (כבד). Es una manera de decir que su inteligencia, que está arriba, domina sobre sus pasiones, que están abajo, por medio de su corazón, que representa la bondad y la compasión (Hessed) y que está en el centro. Un rey centrado se guía, pues, por el corazón que, repetimos es bondad y compasión (Hessed).

Es obvio que actualmente esto no ocurre. Es una vergüenza, en hebreo Klam (כלם), o sea las letras que componen Melej (מלך)  en un orden equivocado.

Las iniciales de Moaj (מח), Lev (לב) y Keved (כבד) forman la palabra Melej (מלך), “rey”. Las tres letras. Kaf (כ), Lamed (ל) y Mem (מ), van una detrás de la otra en el alfabeto. Esto nos lleva a preguntarnos cuál es la letra siguiente. Cualquier niño judío de más de tres años lo sabe: la letra Nun (נ), una letra que se relaciona con el Rey Mesías y cuya guematria millui es 106:

נ = 50

ו = 6

נ = 60

———

106

Los cabalistas nos han enseñado que el arquetipo del rey es el rey David (דוד). Si calculamos la guematria de esta palabra, descubrimos que es 14. Curiosamente la letra Nun es la decimocuarta letra del alfabeto:

ד = 4

ו = 6

ד = 4

———

14

 

Cuando sumamos las guematrias de Moaj (מח), Lev (לב) y Keved (כבד) también obtenemos 106, al guematria millui de Nun :

מח = 48

לב = 32

כבד = 26

———-

106

 

Finalmente señalemos que este número es la guematria de Kes IHWH (כס יהוה), el Trono del Eterno:

כס = 80

יהוה = 26

————-

106

 

Esto nos enseña que el rey monarca debería ser como un trono para Dios, como un instrumento de la divinidad. Debe guiarse más por el corazón que por la inteligencia o las pasiones. Cualquier rey que no ejerza su función de este modo no lo es por la gracia (Hessed) divina. Es un impostor, del latín imponere, “imponer”. Quizá vencerá, pero no convencerá; sin duda impondrá, pero no recompondrá.

 

 

JULI PERADEJORDI

LA GRACIA Y EL DESCANSO

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Hay cuestiones que dependen del esfuerzo del hombre y hay cuestiones que dependen de la gracia de Dios. La frontera entre ambas no siempre es evidente. Las primeras de estas cuestiones pertenecen al mundo de la materia, de la naturaleza, en hebreo haTeva (הטבע), mientras que las otras pertenecen al mundo del espíritu, Neshamah (נשמה).

 

Las primeras pueden asociarse al nombre de Dios Elohim, que comparte guematria con haTeva (הטבע), mientras que las segundas están relacionadas con el Tetragrama a su vez relacionado con la Jojmat Nistarah, “la sabiduría oculta” y las letras del alfabeto hebreo.

 

א = 1

ל = 30

ה = 5

י =  10
ם= 40

———-

86

ה =  5

ט= 9

ב = 2
ע= 70

———–

86

 

En estas últimas cuestiones, el hombre no ha de hacer nada a fin de no obstaculizar la acción divina. Ésta, como la Torah, puede compararse con el agua que desciende de lo alto hacia lo bajo, pero que no permanece si no encuentra un recipiente apto para recibirla. Esfuerzo y recipiente pueden asociarse con los seis días de la semana (la palabra Kli, “recipiente” tiene por guematria 60, o sea 6 multiplicado por 10), mientras que la gracia y el descanso se asocian con el Shabbat, guematria 702. Más que “no hacer nada” en el sentido más externo de esta expresión, en Shabbat se trata de no hacer nada que pueda obstaculizar la gracia divina.

Enseñan los cabalistas que la palabra Jen (חן), “gracia” aparece exactamente 90 veces en el Tanaj, y que 90 es la guematria de Maim (מים), “agua”. Esto establece una relación sutil entre la gracia Jen (חן) y el agua Maim (מים).

 

מ = 40

י =  10
ם= 40

———-

90

 

También sabemos que Jen (חן) es un anagrama de Noaj (נח), “Noé” y que el protagonista del diluvio, el Mabul (מבול), fue precisamente este personaje bíblico. Cayó sobre la tierra una cantidad de lluvia tan desmesurada, que ésta no pudo recibirla. Pero algunos comentaristas no han interpretado el relato del diluvio como una maldición, sino como todo lo contrario: como una descripción de la bendición, como una purificación. Sea como fuere, ha sido dicho que toda bendición que no es recibida se convierte en maldición.

Los cabalistas nos regalan una curiosa interpretación de la palabra Jen (חן), “gracia”. Su guematria ordinal a partir de Het (ח), 8, y Nun (נ), 14, nos da 22. Jen (חן) aludiría a la Jojmat Nistarah, “la sabiduría oculta”, escondida en las 22 letras del alfabeto.

Veamos cuál es la relación entre la sabiduría oculta en las letras y el Shabbat. El mundo, nos enseña la Torah, fue creado en 6 días en vistas del Shabbat, que en cierto modo es el que le da sentido. El sabio cabalista rabbí Elimelej de Lublin nos ha dejado en su libro Bnei Isajar una deliciosa disquisición a propósito del misterio del Shabbat, desvelando que contiene a las 10 sefirot.

Nos explica que Dios creó el mundo por medio de las 27 letras, las 22 letras del alfabeto y las 5 letras finales. Si tomamos la guematria del Nombre de Dios IHWH (יהוה), que es 26, y la multiplicamos por las 27 letras, obtenemos 702, la guematria de Shabbat (שבת). Por otra parte si calculamos el valor numérico de la suma de las letras que preceden a la Shin (ש), la  Beth (ב) y la Tav (ת) que forman la palabra Shabbat (שבת), o sea la Resh (ר), la Alef (א) y la Shin (ש), 200 + 1+ 300, obtenemos 501, la guematria de la expresión Zug min haShamaim (זוג מן השמים), “yugo de los cielos”, sin duda la expresión máxima de la gracia y del descanso, lo único que puede traernos “descanso” verdadero en este bajo mundo. Ahí están la gracia y el descanso.

 

זוג = 16

מן = 90

השמים = 395

——————

501

 

Como también nos han descubierto los cabalistas, la guematria de haShamaim (השמים), “los cielos”, es la misma que al de Neshamah (נשמה), el alma. Por otra parte, la guematria Shemi o completa de Zug min haShamaim (זוג מן השמים), “yugo de los cielos” es 914, y coincide con la de Or haShabbat (אור השבת), la luz del Shabbat.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

 

 

 

 

 

SUKOT Y EL MISTERIO DE LOS TRES TEMPLOS

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Se suele decir que la festividad de las cabañas o Sukot se celebra durante siete días para rememorar el paso del pueblo de

Israel por el desierto y la fragilidad de las cabañas en las que habitaban. Sin embargo para los cabalistas se refiere a algo

más.

 

El pueblo de Israel no pasó siete días en el desierto sino cuarenta años, por esta razón “celebrar durante siete días para rememorar el paso del pueblo de Israel por el desierto” no acaba de entenderse.

Leemos en Levítico XXXIII-42 y 43:

בסכת תשבו, שבעת ימים; כל-האזרח, בישראל, ישבו, בסכת.

למען, ידעו דרתיכם, כי בסכות הושבתי את-בני ישראל, בהוציאי אותם מארץ מצרים:  אני, יהוה אלהיכם

“Habitaréis en cabañas durante siete días; todo nativo de Israel habitará en cabañas. Para que vuestras generaciones sepan que Yo hice que los Hijos de Israel habitaran en cabañas cuando los saqué de la tierra de Egipto; Yo soy El Eterno, vuestro Dios”

 

Los sabios han señalado una curiosidad en estos versículos. En el primero, la palabra Sukot (סכת) aparece en dos ocasiones, escrita sin la letra Vav (ו), mientras que en el segundo aparece en una sola ocasión (סכות), y escrita con la letra Vav (ו).

El secreto, pues, está en la letra Vav (ו).

Rabbí Iakov Abeh’ssera nos enseña que en las dos ocasiones en que la palabra Sukot (סכת) aparece escrita sin la letra Vav (ו) hace alusión a los dos primeros Templos que fueron destruidos por que les faltaba el Ets Jaim, el árbol de la vida, simbolizado por la letra Vav (ו).

La palabra Sukot (סכות) que aparece en el versículo siguiente sí está escrita con letra Vav (ו) para indicarnos que el tercer Templo, dotado del árbol de la vida, no será destruido.

Sin embargo, podemos aventurar otra interpretación que en modo alguno contradice lo anterior. Escrito sin Vav (ו), Sukot (סכת) tiene una guematria de 480. Escrito con Vav (ו) tiene una guematria de 486. De nuevo el secreto está en la letra Vav (ו).

ס = 60

כ = 20

ו = 6

ת = 400

———-

486

ל = 30

י = 10

ל = 30

י = 10

ת = 400

———

480

 

480 es la guematria de Lilith (לילית), mientras que 486 es la guematria millui de Lev (לב), “corazón”, palabra formada por la letra Lamed (למד), guematria 74 y la letra Beth (בית), guematria 412. La suma de 74 y 412 es 486.

Los dos primeros templos, como sugieren tan sutilmente los cabalistas, fueron separados del Ets Jaim, el árbol de vida, así como Adán y Eva fueron separados de él a causa de Lilith (לילית), mientras que el Tercer Templo, representado por el corazón Lev (לב) en su máxima expresión (su guematria millui) estará unido al árbol de vida. Esto lo podemos ver en la misma palabra Lev (לב) donde la letra Beth (ב), que significa “casa”, representa al Templo y la letra Lamed (ל), es como el hilo que elevándose hacia Arriba conecta al Templo con el Ets Jaim, el árbol de la vida. Es conocido que la guematria de Lev (לב) es 32, pero poca gente sabe que la guematria Katán o reducida de Ets Jaim (עץ חיים), el árbol de la vida, también es 32:

ל = 30

 ב = 400

———–

32

ע = 7

ץ = 9

ח = 8

י = 1

י = 1

ם = 6

———

32

 

JULI PERADEJORDI

 

 

EL CAMINO DE LA AMARGURA

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¿Quién no ha escuchado nunca a un hombre diciendo que su mujer lo lleva por “el camino de la

amargura”? ¿De qué camino se trata? ¿Eligió a la mujer correcta? El origen de esta expresión lo

encontramos en la Torah y la guematria nos va a descubrir su sentido.

 

 

 

El Talmud de Babilonia (Ievamoth 63 a) se pregunta si hay algo peor que la muerte, a lo cual Rab contesta, citando Eclesiastés (VII-26):

 

ומוצא אני מר ממות, את-האשה

“Y encuentro más amarga que la muerte a la mujer”.

 

Sin embargo, en el dorso de este mismo folio (Ievamoth 63 b), Rabbí Hanina nos enseña algo sorprendente que contradice totalmente lo anterior:

“En cuanto un hombre toma mujer, sus pecados son borrados porque está dicho (Proverbios XVIII-22)”:

 מצא אשה, מצא טוב

“El que halló mujer, halló el bien”.

 

Nos encontramos, pues, ante una aparente contradicción. ¿Por qué se relaciona a la mujer con la muerte? ¿Por qué la mujer “borra” los pecados? El secreto de este asunto es que podemos hablar de dos mujeres. Una de ella, Eva, Javah, que procede de Jaiah (חיה), es “vida” y se asocia con el alma; la otra Lilith, es “muerte”.

La guematria millui de Ishah (אשה), “mujer”, va a ayudarnos a entenderlo.

 

א = 111

ש = 360

ה =    6

———-

 477

 

Si vamos a Proverbios (XII-28), podemos leer:

 

בארח-צדקה חיים;  ודרך נתיבה אל-מות

“En la vereda de la justicia está la vida; y el camino de vereda no muerte”.

 

La guematria de Al Mavet (אל-מות), “no muerte” es 477, o sea la misma que la guematria millui de Ishah (אשה), “mujer”, lo cual aparentemente contradice a Eclesiastés (VII-26), relacionando esta vez a la mujer con exactamente lo contrario a la muerte. Estas dos palabras forman el concepto de Almavet (אלמות), “inmortalidad”, cuya guematria también es 477.

 

א = 1

ל = 30

מ = 40

ו = 6

ת = 400

———

477

 

Por otra parte, si vamos a Éxodo (XXXIV-7), nos encontramos con la expresión Nosé Avon (נשא עון) “que perdona los pecados” aplicada a IHWH. La guematria de esta expresión es también 477, o sea la misma que la guematria millui de Ishah (אשה), “mujer”, lo cual asocia directamente a “la mujer” con IHWH, El Eterno.

 

נ = 50

ש = 300

א = 1

ע = 70

ו = 6

נ = 50

——–

477

 

Así pues, no hemos de confundirnos de mujer, pues si una es “no muerte” y “perdona los pecados”, la otra nos llevará por el camino de la amargura.

 

JULI PERADEJORDI

 

SHABBAT, LA MENORAH Y EL NOMBRE DE DIOS

Hanukkah Eight Nights Of Light

 

Menorah es sin duda una palabra mágica que no se refiere únicamente a la lámpara de siete brazos que

todos conocemos. Alude a misterios mucho más profundos como son el Shabbat o el Nombre de Dios.

 

 

Se ha dicho que si la Menorah (מנרה) tiene siete brazos es para iluminar en las siete direcciones. Esto nos sugiere sutilmente a quién puede aplicarse la idea de Menorah, como veremos más adelante.

La guematria de Menorah es 295:

מ = 40

נ = 50

ר = 200

ה = 5

———–

295

 

Si miramos cuál es su interior nos encontramos con que es Ner (נר), “vela”, palabra cuya guematria es 250 y que nos lleva a Proverbios (XX-27):

 

נר יהוה, נשמת אדם

“Vela del Eterno es el espíritu del hombre…”.

 

Por otra parte, si miramos el exterior, nos encontramos con las letras Mem (מ) y He (ה) que suman 45, las guematria de Adam, “hombre”. La Menorah alude, pues, al hombre. Si a la guematria de Menorah (מנרה), 295 le añadimos su Millui, obtenemos:

מ – מ = 40

ונ – נ = 56

יש – ר = 310

א – ה = 1

—————-

702

 

Se trata de la guematria de Shabbat, que es cuando se enciende la Menorah.

Si miramos ahora cuál es la guematria de haMenorah (המנרה), “la Menorah”, vemos que es 300:

 

ה = 5

מ = 40

נ = 50

ר = 200

ה = 5

———-

300

 

Se trata de la guematria Atbash del Tetragrama, el Nombre de Dios.

Si, como vimos, “Vela del Eterno es el espíritu del hombre”, el hombre debería comportarse como una Menorah e irradiar luz en las siete direcciones: al norte, al sur, al este, al oeste, arriba, abajo  y hacia el centro.

 

JULI PERADEJORDI