NO HAY TORAH SIN INNOVACIÓN

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En el post anterior, Una verdadera rabina (http://wp.me/p2Xmky-FQ) apuntamos, al menos con el título, a un tema espinoso dentro del judaísmo: el papel de las mujeres en la vida rabínica. La ignorancia ha hecho creer a muchos que no ha habido en el pasado mujeres sabias  o mujeres que desempeñaban el papel pedagógico  que actualmente desempeñan los rabinos.  Esta misma ignorancia también hace creer que en la actualidad no hay mujeres rabinas, aunque en realidad hay muchas, e ignorar que muy probablemente serán éstas las verdaderas innovadoras de la Torah en el siglo XXI.

 

 

En el siglo XVII una mujer llamada Asnat Barzani dirigía en Mossul una escuela talmúdica que había fundado su padre, un erudito cabalista y talmudista de origen kurdo. Cuando se casó con Jacob Mizrahi, en su Ketuvah aparecía en una cláusula que la joven Asnat podría seguir estudiando como podría hacerlo cualquier hombre.

Dos siglos más tarde, Hannah Rachel Verbermacher, decide no casarse y dedicarse al estudio de la Torah. Era una mujer culta, disponía de una gran fortuna e hizo Aliá a Israel en el año 1859. Falleció a los 82 años y está enterrada en el cementerio del monte de los Olivos. Hannah estuvo considerada como un rabino jasídico y tuvo numerosos discípulos.

Ya en el siglo XX, a partir de 1935, empiezan a ordenarse otras mujeres rabinas dentro de las diversas corrientes de judaísmo. En la actualidad son muchas, aunque no en nuestro país.

A la luz de la guematria quisiéramos aventurar algo que es más que una mera opinión, y es que van a ser las mujeres judías, especialmente las rabinas, herederas del espíritu de las matriarcas, quienes van a innovar la Torah y el judaísmo.

Un aforismo cuyo origen no he sabido rastrear declara que:

כי אין תורה בלי חדוש

“Porque no hay Torah sin innovación”.

 

Los cabalistas asocian a la Torah con el agua y a la renovación con las aguas de la Mikve. Como es sabido no se trata de aguas estancadas sino de aguas que fluyen, que se renuevan constantemente. En la actualidad, a medida que se acercan los tiempos mesiánicos, las mujeres cobran cada vez más importancia en la sinagogas. Simbólicamente la renovación está asociada con la luna, y ésta con lo femenino, con la mujer. Probablemente la máxima innovación en la Torah venga de mano de las mujeres, ya que la guematria de este aforismo, 1062, es igual a la suma de las guematrias de los nombres de las cuatro matriarcas (שרה רבקה רחל ולאה) “Sarah, Rebeca, Raquel y Leah”:

כי = 30

אין = 61

תורה = 611

בלי = 143

חדוש = 318

—————

1062

שרה = 505

רבקה = 307

רחל = 238

ולאה = 42

—————–

1062

 

JULI PERADEJORDI

 

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LAS COSAS OCULTAS Y LAS COSAS REVELADAS

raquel sierva

Hay quien se pregunta cómo es que Jacob tuvo dos mujeres, máxime cuando la Torah prohíbe explícitamente tener relaciones con la cuñada, al menos cuando la esposa está viva. Una explicación que nos ofrece la cábala es que una de las esposas de Jacob corresponde a lo oculto y otra a lo revelado. Veamos qué nos dicen los sabios.

 

El Zohar (III-152 a) nos explica que la Torah está compuesta de una cara oculta y otra revelada, lo cual es relacionado por los comentaristas con Leah y Raquel. Por otra parte, Rabbí Eleazar nos enseña en el Zohar (I-153 b) que:

“En todo lugar el jubileo es oculto y no revelado, mientras que el año sabático es revelado”.

Los comentaristas nos explicarán que el Jubileo se refiere a la matriarca Leah y el año sabático a Raquel, lo que nos enseña que lo oculto se asocia con Leah mientras que lo revelado se asocia con la matriarca Raquel.

Va a ser un gran cabalista, el rabino Jacob Abujatzira quien nos aclare esto por medio de la guematria en su comentario a la parashah de Nitzavim.

Leemos en Deuteronomio (XXIX-28):

 

הנסתרת-ליהוה, אלהינו; והנגלת לנו ולבנינו, עד-עולם-לעשות, את-כל-דברי התורה הזאת

“Las cosas ocultas son para El Eterno, nuestro Dios, pero las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos por siempre, para cumplir todas las palabras de esta Torah”.

Hanistaroth (הנסתרת), “las cosas ocultas”, nos explica Abujatzira, corresponde a Leah (לאה), palabra formada por las letras iniciales de Lanistaroth LeAdonai Elokeinu (הנסתרת-ליהוה, אלהינו).

Hanigloth (הנגלת), “las reveladas” corresponde a Raquel ya que la guematria de Lanu veLeBaneinu (לנו ולבנינו) es 240, como la de Raquel  238 +  2.

לנו = 86

ולבנינו = 154

————–

240

ר = 200

ח = 8

ל = 30

—————–

238 + 2 = 240

Finalmente, podemos comparar a las dos esposas de Jacob con las dos velas de Shabbat que enciende la mujer de la casa. Si unimos el valor numérico de Leah (לאה), 36, y el de Raquel (רחל), 238, por medio de una letra Vav (ו), que vale 6, obtenemos 280, la guematria de Or haJaiim (אור החיים), “la luz de la vida”.

ל = 30

א = 1

ה = 5

ו = 6

 

ר = 200

ח = 8

ל = 30

———-

280

 

JULI PERADEJORDI