LOS SIETE LIBROS DE LA TORAH

Según el midrash, los libros de la Torah no deberían ser cinco (los que conforman el Pentateuco que conocemos), sino

siete, en correspondencia con los siete días de la creación y con el Shabbat (Vaikrá Rabbah 11-1). Vemos, pues, que

aparentemente faltarían dos libros, pero no es así.

 

 

Si nos fijamos en la guematria de haTorah (התורה), 616, podemos deconstruir este número en 61 y 16, que se hacen mutuamente de espejo. Si sumamos 6 con 1, de izquierda a derecha o de derecha a izquierda, obtenemos 7.

ה = 5

ת = 400

ו = 6

ר = 200

ה = 5

————

616

 

Por otra parte, si deconstruimos la palabra Shabbat (שבת) nos encontramos con las letras Shin (ש) y Taf (ת) cuyos valores reducidos 3 y 4 suman 7 y en cuyo interior hay una letra Beth (ב), cuyo valor numérico es 2, en correspondencia con los dos libros a los que hacíamos alusión. El significado de esta letra es “casa”, y parecería como si en este mundo a la Torah le faltara una casa. Por otra parte, la forma de esta letra (ב) nos recuerda a una boca.

Un conocido pasaje de la Torah (Números X-33 a 36) está escrito entre dos letras Nun invertidas, que recuerdan a un paréntesis. Esta rareza, ampliamente comentada por Rashi y otros sabios, ha hecho que el Talmud (Shabbat 115 b) nos enseñará:

 

“Este pasaje, Dios lo enmarcó con simanioth (signos en forma de paréntesis) para indicar que no está aquí en su lugar.

Rabbí dice que ésta no es la razón por la cual han sido colocados estos signos, sino porque este pasaje puede ser considerado en sí mismo como un libro, como Rabbí Samuel bar Najman indica en nombre del Rabbí Jonatán:

“La sabiduría se ha construido a sí misma una casa. Ella esculpió las siete columnas” (Proverbios IX-1), son los siete libros de la Torah, según la opinión de Rabbí”.

 

ש = 300

ב= 2

ת = 400

————-

702

Pero los sabios nos han enseñado algo más: este pasaje está compuesto por exactamente 85 letras, la guematria de la palabra Peh (פה), “boca”. ¿Por qué? Porque, como enseñan los sabios, hacen falta como mínimo 85 letras para que un escrito sea reconocido como “libro”. Por otra parte, si calculamos la guematria de Beth Sefarim, “2 libros” (ב ספרים) vemos que es 392, exactamente la misma que la de Shbiyi (שביעי), “séptimo”:

 

ב= 2

ספרים = 400

—————–

392

 

ש = 300

ב = 2

י = 10

ע = 70

י = 10

————-

392

 

Los rabinos sugieren que, a causa de este paréntesis, el libro de Números está compuesto en realidad por tres libros. Uno hasta el principio del paréntesis, otro contenido por el paréntesis y otro desde el paréntesis hasta el final. Así estos tres libros de Números junto con los otros cuatro libros de la Torah sumarían siete libros.

Y para concluir señalemos que la guematria de Shevah Sefarim (שבעה ספרים), “siete libros”, 767, es la misma que la de KeKol Torah (כקול תורה), “como la voz de la Torah”.

שבעה = 377

ספרים = 390

—————-

767

 

כקול = 156

ורה = 611

————-

767

JULI PERADEJORDI

 

BRUJAS

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La Inquisición Española parecía estar obsesionada por dos comunidades, dos colectividades que no tienen nada que ver

entre sí, pero que los inquisidores se empeñaron en relacionar: los judíos y las brujas. Les convenía.

 

 

Fundada en el año 1184 para combatir la herejía albigense, la Santa Inquisición no se conformó con erradicar el catarismo o combatir a la Orden del Temple hasta desposeerla de sus cuantiosos bienes. En el año 1478 aparece la Inquisición Española con el fin declarado de mantener la ortodoxia católica en los reinos de los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, y con otros fines menos confesables.

El verdadero fundador de la inquisición moderna fue sin duda el entonces arzobispo de Sevilla, Pedro González de Mendoza; su labor esencial: “perseguir y juzgar a los falsos conversos”. Leído entre líneas: ir contra los judíos que aún permanecieran en tierras del Imperio. Sin embargo, muy pronto los inquisidores trataron de extender su jurisdicción a otras causas.

Las primeras medidas represivas contra la brujería en España datan precisamente de esa época. Se creía que las brujas realizaban en sus sesiones rituales nocturnas sacrificios humanos, especialmente de niños, invocaciones a los muertos, orgías que incluían la cópula carnal con el mismo demonio, quien solía ser representado en forma de un chivo.

Relacionar el judaísmo con la brujería el un acto de mucha mala fe y de mucha más ignorancia, ya que en el judaísmo la brujería está prohibida y castigada con la pena máxima. El libro del Éxodo (XXII-17) es harto explícito:

 

מכשפה, לא תחיה

“No dejarás con vida a la hechicera”.

 

La palabra “bruja” es típicamente española, y nada tiene que ver etimológicamente con la “sorcière” francesa, la “strega” italiana o la “witch” inglesa. Hacer derivar “bruja” del verbo “brujir”, que significa “igualar los bordes de los vidrios”, como hacen los diccionarios de etimología, no tiene ningún sentido. Tampoco relacionarla con “burujo”, “orujo”. Más verosímil es la hipótesis que afirma que “bruja” viene del euskera “buru utza”, “cabeza vacía”, de la que derivaría “burutxa”, “mazorca desgranada”, pero tampoco resulta demasiado convincente.

Existe, sin embargo, una etimología posible para bruja en la que, creemos, nadie ha reparado. Esta etimología habría que buscarla en el judaísmo y estaría apoyada en un malentendido, en una confusión por parte de los inquisidores que torturaron a mujeres judías o conversas que durante la tortura decían Baruj haShem, o sea “bendito sea Dios”. Es fácil que para los verdugos y los inquisidores “Baruj ha…” se haya convertido en “bruja”. El concepto del famoso Sabat de las brujas también podría ser una mala comprensión de la palabra hebrea Shabbat.

 

JULI PERADEJORDI

 

LO MÁS VALIOSO ES EL NOMBRE

El nombre del libro del Éxodo en hebreo es Shemot que, literalmente, significa “nombres”. Los sabios han señalado la

cercanía entre Shem, “nombre” y Neshamah, “alma”. ¿Qué relación hay entre el nombre y el alma? Veamos qué nos

enseña la guematria.

 

 

Es difícil entender por qué el libro que conocemos como Éxodo, que relata la huida de Egipto, un símbolo de salirse del destino, reciba el nombre de Shemot, “Nombres” si ignoramos la relación entre el nombre y el destino.

El sabio Arizal comparó la Neshamah (נשמה), el alma, con una cebolla; entre otras cosas porque también está compuesta por varias capas. “Cebolla” en hebreo es Betsel (בצל), que también podemos leer como “en la sombra” procede de una raíz que significa “germinar”. Cuando tomamos la palabra Neshamah (נשמה), le quitamos la primera capa, la formada por las letras Nun (נ) y He (ה), y miramos qué hay en su interior nos encontramos precisamente con Shem (שם), “nombre”. Esto nos indica que el nombre es lo más central del alma, lo esencial del alma, como también nos enseña el Talmud (Iomah 83 b). Por otra parte, si miramos en el diccionario qué significa Noah (נה), lo que recubre al Shem (שם), vemos que es “deseo”, “aspiración”.

 

נשמה

 

¿Qué es lo que desea el alma? ¿A qué aspira secretamente? La respuesta se halla inscrita en su interior: al nombre, al Shem. ¿Por qué?  Porque para ella es lo más valioso.

Leemos en el libro de los Proverbios (XXII-1) que:

נבחר שם, מעשר רב

“Más vale el buen nombre que las muchas riquezas”.

Sostiene el Midrash todos tenemos tres nombres: el nombre que nos pusieron nuestros padres, el nombre o el apodo con el que nos conocen nuestros allegados, y el nombre que adquirimos para nosotros. El mejor de ellos, concluye el Midrash, es el nombre que uno adquiere para sí mismo.

¿De qué nombre nos están hablando? Ya en el Talmud (Berajoth 7 b) se explica que el nombre de una persona va ligado a su destino ya que varias cosas, entre ellas cambiar de nombre, pueden cambiar el destino de una persona. Hay que entender de qué nos están hablando. No basta dejar de llamarse Pepito y pasar a llamarse Juanito para que todo nos vaya viento en popa, porque quizá no haya que cambiar de nombre sino recuperar nuestro verdadero nombre, aquel que corresponde realmente a nuestra esencia.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

 

MERKAVAH – LA CARROZA

La palabra Merkavah procede de una raíz, Resh, Kaf, Beth, que significa “cabalgar”. Este término alude a la famosa visión de Ezequiel (I-1 a 26) en las que aparecen cuatro ruedas con cuatro seres vivientes (Jaioth). Veamos ahora algunas curiosidades de la Merkavah a la luz de la etimología y la guematria.

 

 

“Aquel que aleja su corazón

de  este mundo para dedicarse a la contemplación de la

Merkavah, es recibido por el Santo, bendito sea, como

si hubiera recitado plegarias a lo largo de todo el día,

puesto que ha musitado Tefilah”.

Sefer haBahir (LXVIII)

 

 

El Zohar, comentando Samuel (II-XXIII-15), nos ofrece una curiosa interpretación.

מִי יַשְׁקֵנִי מַיִם, מִבֹּאר בֵּית-לֶחֶם אֲשֶׁר בַּשָּׁעַר

“¡Quién me diera a beber de las aguas del (medio del) manantial

de la puerta de Beit Lejem!”.

El Zohar (I-60) dice lo siguiente:

 

““Las aguas” se refiere a Abraham, “de en medio” se refiere a Jacob, que se encuentra en el centro y “manantial” se refiere a Isaac porque es llamado “manantial de aguas vivas”. He aquí que en este versículo se encuentra entonces el carruaje sagrado supremo de los patriarcas: la Merkavah. Y el rey David se apegó a ellos y se transformó en la cuarta pata de esta Merkavah.”

 

¿De dónde toma el Zohar la idea de que los patriarcas corresponden a la Merkavah? ¿Por qué llega a esta conclusión? Sin duda hemos de dirigirnos al Midrash Rabba sobre Génesis (47-6), donde unas palabras de Resh Lakish nos enseñan que:

אמר ריש לקיש האבות הן הן המרכבה

“dijo Reish Lakish: los patriarcas son la carroza”.

 

Esto es así porque, según nos enseñan los sabios:

“Durante todas sus vidas no sirvieron sino de vehículo a la voluntad divina”.

 

El texto del Midrash nos obsequia con dos interesantes guematrias.

Veamos la de haMerkavah (המרכבה), que es 272, o sea 68, la guematria de Jaim (חיים), “vida” multiplicada por 4. Señalemos que en la visión de la Merkavah de Ezequiel aparecían precisamente 4 Jaioth, cuatro seres vivientes o, si lo preferimos, 4 vidas.

 

También en el Zohar (III-145 b) podemos leer:

 

“Hemos aprendido que el Santo, bendito sea, convirtió a David en una Merkavah santa con los patriarcas, la más elevada de todas las coronas santas que los patriarcas dieron en herencia”.

HaAvot (האבות), “los patriarcas” tiene un valor numérico de 414 que también es la guematria de la expresión Or Ein Sof (אור אין סוף), la luz ilimitada que de algún modo es:

“la más elevada de todas las coronas santas que los patriarcas dieron en herencia”.

 

Pero lo más curioso ocurre cuando nos fijamos en el número 414, que es como un espejo del 41 que se convierte en 14 o un espejo del 14 que se convierte en 41.

Si calculamos la guematria ordinal o Sderti de Avoti (אבותי), “mis antepasados” o “mis patriarcas” vemos que es 41. Si calculamos la guematria de David (דוד), descubrimos que es 14.

 

JULI PERADEJORDI

BETZALEL Y BERESHIT

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En la parashah de Vaiakhel  aparece uno de los personajes más misteriosos y apasionantes de la Torah. Si bien se nos dice a qué tribu pertenecía y de quién era hijo, según el midrash fue creado en los seis primeros días de la creación y permaneció “a la sombra” del Eterno hasta que éste decidió construir el Templo. Estamos hablando de Betzalel.

 

Disponemos de poca información acerca de alguien tan importante como fuera Betzalel. El Midrash Rabbah sobre  Éxodo (34:1) nos dice que Betzalel estaba “a la sombra del Eterno” hasta el momento en que fue  necesario para la construcción del Templo. ¿De dónde lo deduce?

Sin duda del nombre mismo de Betzalel, que podemos leer como Be (ב) “en”, Tzel (צל), “sombra”, El (אל), Dios.

Como aprendemos de Éxodo (XXXVIII-22):

 

ובצלאל בן-אורי בן-חור, למטה יהודה, עשה, את כל-אשר-צוה יהוה את-משה

“Betzalel, hijo de Uri, hijo de Jur, de la tribu de Iehuda hizo todo lo que IHWH le había ordenado a Moisés”.

 

¿Qué quiere decir “hijo de Uri”? Literalmente “hijo de mi luz”. ¿De qué luz estamos hablando? Sin duda de la que Dios crea al principio del relato de Bereshit, el Génesis (I-3 y 4):

“dijo Dios: «Que haya luz», y hubo luz.  Dios vio que la luz era buena”.

 

La palabra “buena”, aplicada a la luz, es Tov (טוב). Si calculamos su guematria, vemos que es 17:

ט = 9

ו = 6

ב = 2

———-

17

 

Los sabios nos han enseñado que el número secreto o triangular del 17 es 153. Este número coincide con la guematria de Betzalel (בצלאל):

 

ב = 2

צ = 90

ל = 30

א = 1

ל = 30

———-

153

 

En el Talmud, en el tratado de  Berajoth (55 a) podemos leer:

 

“Betzalel sabía cómo combinar las letras con las que fueron creados los cielos

y la tierra”.

 

Dicho de otro modo, Betzalel conocía el secreto de Bereshit.

Cuando a la calculamos la guematria de Betzalel, 153 y le sumamos la de Keter, 620, Jojmah, 73 y Binah, 68, obtenemos 913, la guematria de (בראשית):

ב = 2

ר = 200

א = 1

ש = 300

י = 10

ת = 400

————

913

 

JULI PERADEJORDI

 

NINGÚN PERRO AFILARÁ SU LENGUA

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En la parashah Bo aparece una curiosa afirmación que podemos comentar a la luz de la guematria: ningún perro afilará su lengua contra todos, recalquemos esta palabra, todos, los hijos de Israel.

El texto de Éxodo XX-7 dice así:

ולכל בני ישראל, לא יחרץ-כלב לשנו

“Y contra todos los Hijos de Israel, ningún perro afilará su lengua”.

 

¿De qué perro estamos hablando? Sin duda de Amalek, el enemigo eterno de Israel, que los comentaristas comparan a un perro.

El Midrash Tanjuma (parashat Tetsé) define a Amalek como “el que degüella, puesto que siempre viene a degollar a Israel”. Degollar es “separar la cabeza del cuerpo”. Este mismo Midrash (parashat Tetsé) dice de Amalek que “introduce dudas en la fe”. ¿De qué estamos hablando?

Cuando se separa la cabeza del cuerpo, una de las cosas que se está haciendo es separar la cabeza del corazón, el órgano de la fe. Entonces aparecen las dudas. No es casual, como indican en diversos lugares los cabalistas, que la guematria de Amalek y la de Safek (ספר), “duda”, sean la misma, 240.

 

ע = 70

מ = 40

ל = 30

ק = 100

———-

240

ס = 60

פ = 80

ק = 100

———–

240

 

La palabra “todos”, Kol (כל) con la que comienza este versículo, procede de una raíz que indica integridad y no sólo se refiere a todos y cada uno de los hijos de Israel, sino a todos aquellos cuya cabeza y corazón están unidos.

Si calculamos la guematria de UleKol (ולכל), “Y contra todos”, vemos que es 86, como la de Elohim.

 

ו = 6

ל = 30

כ = 20

ל = 30

———-

86

א = 1

ל = 30

ה = 5

י = 10

ם = 40

———

86

Y si sumamos la guematria de Moaj (מח), cerebro” a la de Lev (לב) “corazón, por medio de una letra Vav (ו), también obtenemos 86:

ל = 30

ב = 2

ו = 6

מ = 40

ח = 8

———

86

 

Como decía un nieto del Baal Shem Tov, el Rebbe Moshe Jaim Efraim de Sedelkov, comentando este versículo, “las bocas y los corazones eran uno y estaban unidos en la verdad” y por eso “se eliminan los juicios” y “todos sus problemas desaparecen”.

Porque Amalek, la duda, no puede contra la verdad. Por mucho que afile la lengua.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

ENTRE LA ESCLAVITUD Y LA LIBERTAD

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Lo que sale de nuestras bocas puede llegar a esclavizarnos, las palabras que somos capaces de retener preservan nuestra libertad. Esto es algo que podemos aprender a través de la guematria aplicada a la parashah Balak. Cuando Bilam escuchó que no se le había concedido permiso para maldecir a Israel, se dijo a sí mismo, nos explica Rashi, “¿para qué regresar a Balak con estas malas noticias?” Pero, ¿qué ocurrió? Sucedió algo milagroso de lo que podemos aprender mucho.

 

 

El midrash Tanjuma (12) nos enseña que Dios le dijo a Bilam:

“Incluso contra tu voluntad has de regresar a Balak”.

 

Pero veamos qué dice exactamente el texto de la Torah en Números (XXIII-5):

וישם יהוה דבר בפי בלעם ויאמר שוב אל-בלק וכה תדבר

“El Eterno puso una palabra en la boca de Bilam y dijo: «Regresa con Balak y así dirás».”

 

¿Qué quiere decir que puso una palabra en la boca de Bilam? ¿Acaso éste era mudo? Dabar (דבר), que quiere decir “palabra”, también puede querer decir “cosa”.

¿De qué cosa estamos hablando?

Según los sabios, de un bozal.

El sabio Baal haTurim nos descubre que la guematria de BePi (בפי), “en la boca de” es 92 y coincide con la de Malaj (מלאך), “ángel”, que suma 91 y añadiéndole el Kollel llega a 92, y a la de haZmam (הזמם), “el bozal”, porque Dios puso a un ángel como si fuera un bozal en la boca de Balam a fin de que regresara a Balak.

 

ב = 2

פ = 80

י = 10

————

92

מ = 40

ל = 30

א = 1

ך = 20

————

92

ה = 5

ז = 7

מ = 40

ם = 40

———–

92

 

Esto  nos enseña, entre otras cosas, que cada vez que estemos a punto de maldecir algo o alguien, hemos de apresurarnos a poner un “bozal espiritual” en nuestras bocas.

Si calculamos la guematria de Balak (בלק) vemos que es 132:

 

ב = 2

ל = 30

ק = 100

———–

132

Los cabalistas nos han enseñado que este número marca la diferencia entre Avdut (עבדות), “esclavitud” y Jerut (חרות), “libertad”. Por eso dijimos que nuestros silencios nos hacen libres mientras que nuestras palabras pueden ser quienes nos esclavicen.

ע = 70

ב  = 2

ד = 4

ו = 6

ת = 400

—————

482

ח = 8

ר = 200

ו = 6

ת = 400

—————

614

614 – 482 = 132

 

JULI PERADEJORDI

 

LA MUERTE MAS DULCE

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Comer y beber, en el lenguaje de la Torah, es algo distinto de nutra alimentación y bebida. Un versículo del Cantar de los Cantares va a brindarnos deliciosas sorpresas a la luz de la guematria.

באתי לגני, אחתי כלה-אריתי מורי עם-בשמי, אכלתי יערי עם-דבשי שתיתי ייני עם-חלבי; אכלו רעים, שתו ושכרו דודים.

“Vine a mi huerto, hermana mía, novia mía; recogí mi mirra y mis aromas;
Comí mi panal con mi miel,  bebí mi vino con mi leche.
Comed, amigos; bebed en abundancia, amados”.

La expresión Im Dvashi (עם-דבשי), “con mi miel”, que aparece en Cantar de los Cantares (V-1) es interpretada por el Zohar (II-226 a) de un modo sorprendente: se trataría de la recitación del Shemah Israel. Podemos ver aquí que hay una relación secreta e inevidente entre los “amores santos” y la dulzura de la unión divina, comparable con la miel. Recordemos que Ben Zoma, uno de los sabios talmúdicos que entraron en el Pardes halló miel en la Torah y «comió más de la cuenta». A él se aplica el Proverbio (XXV-16) que dice: «Si encuentras miel, come lo suficiente; no te hartes y tengas que vomitar». Es cierto que este sabio murió, pero sin duda la suya fue una muerte muy dulce.

Si calculamos la guematria Sderti de Boti Legani (באתי לגני), las dos primeras palabras de este versículo, descubrimos que es 74:

ב = 2

א = 1

ת = 22

י = 10

ל = 12

ג = 3

נ = 14

י = 10

———

74

El texto del primer versículo del Shemah (שמע) dice así:

 

שמע, ישראל: יהוה אלהינו, יהוה אחד

“Escucha Israel, el Eterno, nuestro Dios, el Eterno es Uno.”

En él nos encontramos con una rareza que ha sido objeto de innumerables comentarios: la letra Ayin (ע) de Shemah (שמע) y la letra Dalet (ד) de Ejad (אחד) son mayores que las demás. Si sumamos sus valores numéricos, obtenemos:

ע = 70

ד = 4

———

74

 

Por otra parte, sabemos que el Shemah (שמע) es la última oración que pronuncia un judío, justo antes de morir. Es curioso que la guematria de Im Dvashi (עם-דבשי), “con mi miel”, sea 446, la misma que la de Mavet  (מות), “muerte”.

 

ע = 22

ם = 10

ד = 12

ב = 3

ש = 14

י = 10

———-

446

מ = 3

ו = 14

ת = 10

———–

446

Un delicioso Midrash, el Midrash Petirat Mosheh, impreso en Constantinopla en el año 1516, nos describe la increíble muerte de Moisés. Cuando calculamos la giuematria Millui de Mosheh (משה), descubrimos que también es 446:

מ  = 80

ש = 360

ה = 6

———–

446

 

JULI PERADEJORDI

 

Moshé, guematria, Zohar, Juli Peradejordi, Torah, Midrash

MORIAH

akeda

La primera vez que se alude al monte Moriah en la Torah es en el libro del Génesis, cuando Abraham va a sacrificar a Isaac sobre este monte, pero si nos fijamos en el texto, no se habla de monte Moriah, sino de tierra de Moriah.

En Génesis (XXII-2) Dios le indica claramente a Abraham que se dirija hacia la tierra de Moriah, Eretz haMoriah (ארץ המריה):

 

אל-ארץ המריה

 

Dado que en hebreo el nombre alude a la esencia de lo nombrado, veamos qué nos pueden enseñar los sabios y la guematria a propósito de este nombre. En primer lugar, el Midrash (Bereshit Rabba, 51,7) propone dos lecturas de la palabra Moriah que reencontramos en el Talmud (Taanith 16 a):

“¿Qué es el monte Moriah?

Rabbí Levi bar Jama y rabbí Janinah lo debatieron.

Uno dijo: es una montaña de la cual ha salido la enseñanza (Horaa) para Israel. Y el otro dijo: es una montaña de la cual ha salido el temor (Morah) para las naciones del mundo”.

 

¿No nos hallamos aquí ante una contradicción? ¿Por qué dijo rabbí Levi bar Jama que era una montaña de la que salió una enseñanza y rabbí Janinah que salió el temor?

En el primer caso la explicación que nos ofrecen los comentadores es obvia: en el monte Moriah se encontraban el Templo y el Sanhedrín, que legislaba, como aprendemos de II Crónicas (III-1):

 

ויחל שלמה, לִבנות את-בית-יהוה בירושלם, בהר המוריה

“Y empezó a construir Salomón la casa de IHWH en Jerusalén en el monte de Moriah”.

En el segundo es más rebuscada: en este monte tuvieron lugar grandes milagros.

Pero es en este caso donde la guematria va a ser sumamente aclaratoria. Si calculamos la guematria Raguil de Moriah (מוריה), vemos que es 261:

 

מ = 40

ו = 6

ר = 200

י = 10

ה = 5

————–

261

Si calculamos ahora la de Iraim (יראים), “miedo”, descubrimos que es la misma:

 

י = 10

ר = 200

א = 1

י = 10

ם = 40

—————–

261

 

De todo ello podemos extraer una interesante conclusión. Hay enseñanzas que se pueden aprender y memorizar sin más, y hay otras enseñanzas cuya adquisición se hace en el marco de un sentimiento de respeto que se acerca al temor o la reverencia.

Las primeras son las enseñanzas de este mundo, las otras son las enseñanzas de Torah. Moriah y Torah son palabras que comparten tres letras, por lo cual su esencia es muy cercana, pero que para unos (Israel) es enseñanza, para otros (las naciones del mundo) es algo terrible y temible.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

HONRAR AL ANCIANO

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Nos explica el midrash que hasta la época de Abraham la gente no tenía señales de vejez en su aspecto, lo cual le comportaba un pequeño problema a nuestro patriarca, que se quejó al Creador:

 “Señor del Universo, si Isaac y yo entramos a un lugar juntos, la gente no sabe a quien honrar. Si modificas el aspecto del hombre cuando es mayor, la gente sabrá a quien honrar.”

En la parashah Toldoth aparece una palabra que nos va a enseñar que Abraham e Isaac se parecían físicamente. Se trata de Holid (הוליד). Veamos qué nos enseñan los sabios y la guematria.

El inicio de Toldoth es el siguiente (Génesis XXV-19):

 

ואלה תולדת יצחק, בן-אברהם: אברהם, הוליד את-יצחק.

“Y éstas son las generaciones de Isaac, hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac”.

Si Isaac es hijo de Abraham, ¿por qué se nos dice, acto seguido, que Abraham engendró a Isaac? Los sabios nos han dejado cientos de comentarios de esta rareza. Vamos e fijarnos en uno de ellos, el del Baal haTurim.

Para este autor el quid de la cuestión se halla en la guematria de Holid (הוליד). Veamos qué dice:

“La guematria de esta palabra es 55 y es la misma que la de la palabra Domeh (דומה), “se parece”, para enseñarnos que el rostro de Isaac era como el de Abraham.”

ה = 5

ו = 6

ל = 30

י = 10

ד = 4

———–

55

ד = 4

ו = 6

מ = 40

ה = 5

———–

55

Pero ocurre algo sumamente curioso: si a este número le añadimos 1, por el Kollel, obtenemos 56, que es la guematria de Lekaved (לכבד), “honrar”:

ל = 4

כ = 6

ב = 40

ד = 5

———

55

JULI PERADEJORDI

UN PUEBLO ELEGIDO

sinai+torah

La idea de que el pueblo de Israel es el pueblo elegido puede parecer arrogante y soberbia si la tomamos al pie de la letra y no entendemos a qué se refiere realmente. Este concepto procede de la parashah Ki Tetzé, donde podemos leer (Deuteronomio XXVI-18. 26:18):

ויהוה האמירך היום, להיות לו לעם סגלה, כאשר, דבר-לך; ולשמר, כל-מצו‍תיו.

“Y IHWH te ha declarado hoy como su pueblo elegido, como Él te ha dicho, y debes guardar todos sus mandamientos”.

Veamos qué nos dice la guematria a propósito de Am Segulah (עם סגלה), “pueblo elegido”. La guematria Raguil de esta expresión es 208:

עם = 110

סגלה = 98

—————-

208

Leemos en Salmos (CXXXII-13):

כי-בחר יהוה בציון

“Porque el Eterno ha elegido a Tzión”.

Los cabalistas nos han descubierto que la guematria de Ben Tzión (בן ציון), “hijo de Sión”ת es también 208:

בן = 110

ציון = 98

—————–

208

Así, el pueblo elegido es el hijo de Sión.

Como escribía Louis Cattiaux, “si deseamos que Dios nos escoja, no omitamos escogerle también, y si queremos que Él nos elija en su reino, no olvidemos elegirlo primero en nuestros corazones”.

Pero, ¿cómo podemos nosotros, pobres mortales, “escoger” a Dios?

Muy sencillo: escogiendo su Torah.

Si calculamos la guematria atbash de Ben Tzión (בן ציון), vemos que es 443, exactamente la misma que la de haLujoth (הלחת), “las Tablas”, las tablas de la Ley donde estaban “todos Sus mandamientos”.

בן = 309

ציון = 134

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443

ה = 1

ל = 1

ח = 1

ת = 1

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443

Lo que hace que Israel sea un pueblo elegido es que cuando Dios ofreció la Torah a los pueblos, como nos explica el midrash, fue el único en escogerla.

JULI PERADEJORDI

CUANDO VAYAS A LA GUERRA

afiche-ki-tetze

 

Al principio de la parashah Ki Tetze, leemos:

כי-תצא למלחמה, על-איביך; ונתנו יהוה אלהיך

“Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos y te los entregue IHWH tu Dios…”

¿De qué enemigos se trata?

El sabio Baal haTurim explicó que si la última palabra de la parashah anterior era el Tetragrama, “cuando salgas a la guerra contra tus enemigos”:

“Puedes deducir de esta relación que IHWH está siempre con nosotros en la eterna batalla contra el Ietzer haRa”.

Así pues, cuando se habla de “nuestros enemigos” se trata del Ietzer haRa.

El Midrash Rabba (KiTetze 6:14), comentando esta parashah, nos enseña que si la Shekinah ya no está entre nosotros, es precisamente por culpa del Ietzer haRa:

“Dijo el Santo, bendito sea, “hubo en este mundo Ietzar haRa entre vosotros y yo aparté mi Presencia, pero en el mundo venidero eliminaré el Ietzar haRa y mi Presencia volverá a estar entre vosotros.”

Pero la guematria también nos descubre que estos enemigos son el Ietzer haRa. Si calculamos la guematria de laMiljamah (למלחמה), “a la guerra”, obtenemos 153.

ל = 30

מ = 40

ל = 30

ח = 8

מ = 40

ה = 5

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153

Se trata de la guematria atbash de Jamor (חמור), “asno”, animal que según el midrash representa al Iezter haRa.

ח = 60

מ = 10

ו = 80

ר = 3

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153

JULI PERADEJORDI

LOS OTROS NOMBRES DE PINJAS

pinjas

Muchos personajes de la Torah son arquetípicos y corresponden a una función. Esta función puede ser desempeñada por diferentes figuras que también toman nombres distintos según el contexto. Una de las figuras más apasionantes es la de Pinjas, el nieto de Aarón.

En un midrash poco conocido, el Midrash Shojer Tov, podemos leer:

“Rabí Pinjas enseña en nombre de Rabbí Simón ben Lakish: Pinjas es Elías, de bendita memoria. Y sin su actuación no habríamos podido sobrevivir en medio del pueblo de Edom.”

Esta idea aparecerá en varias ocasiones en el Zohar, donde podemos leer, por ejemplo, (II-190 a):

פנחס הוא אליהו

“Pinjas es Elías”.

Pero el Zohar (II-238 a) aún va más lejos y hace una interpretación del nombre de Pinjas (פינחס) bastante curiosa e incluye en él a los tres patriarcas, Abraham, Isaac y Jacob. El texto nos invita a leer Pinjas como Pnei (פני) Jas (חס) y asocia estas palabras a Jacob y a Abraham y, más adelante nos enseña que la guematria de Pinjas es la misma que la de Isaac.

La relación entre Jas (חס) y Abraham es obvia, ya que se considera a este Patriarca como el modelo de la sefirah Hessed (חסד).

La relación entre Pnei (פני) y Jacob también es bastante fácil de detectar: cuando Jacob se enfrenta al ángel y lo vence llama al lugar Peniel (פניאל).

Por otra parte, si calculamos la guematria de Pinjas (פינחס) y la de Isaac (יצחק), vemos que es la misma, 208:

פ = 80

י = 10

נ = 50

ח = 8

ס = 60

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208

י = 10

צ = 90

ח = 8

ק = 100

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208

En el Zohar (II-236 b) también podemos leer:

 

“La Iod que fue agregada al nombre de Pinjas, es la Iod que está en Itzjak (יצחק), la cual alude a Iesod (יסוד)”.

 

Ahora que hemos visto la relación entre Pinjas y los tres patriarcas, veamos cómo la guematria nos corrobora que también era Elías. El nombre completo de Pinjas era:

פינחס בן-אלעזר בן-אהרן

“Pinjás, hijo de Eleazar, hijo de Aharón”

פינחס = 198

בן = 52

אלעזר = 308

בן = 52

אהרן = 256

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866

 

Si calculamos ahora la guematria Shemi de Eliah haNabi (אליה הנביא), “el profeta Elías” obtenemos:

 

אליה = 211

הנביא = 655

———————

866

 

Pero los cabalistas van aún más lejos y también relacionan a Pinjas (פינחס) con el rey David (דוד). Si calculamos la guematria Nistar de este nombre obtenemos:

לת (ד) = 430

ו (ו) = 6

לת (ד) = 430

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866

JULI PERADEJORDI

 

EL TIKÚN DE ESTER

REINA ESTER

EL TIKÚN DE ESTER

 

 Nos explican los sabios del Midrash que Ester le preguntó a Dios cuál era la causa de que el perverso Hamán hubiera proclamado un decreto con el fin de destruir al pueblo de Israel. La respuesta que recibió no puede ser más enigmática:

 “Porque Israel es bajo, Maj (מך) y débil, Rash (רש)”.

 Entonces Ester pronunció unas palabras aún más enigmáticas tomadas de Salmos (XXII-2):

 “Eli, Eli, ¡Por qué me has abandonado?”

 Es imposible entender nada de este midrash sin recurrir a los sabios.

El Bnei Isajar explica que a causa de los pecados de los hijos de Israel a los nombres de Mijael (מיחאל) e Israel (ישראל) les fueron quitadas las letras Alef (א), Lamed (ל) y Iod (י), con lo cual se quedaron en Maj (מך) y Rash (רש), o sea “bajo” y “débil”.  

Por esta razón Ester dijo “Eli (אלי), Eli (אלי)”. Reintroduciendo estas letras en Maj (מך) y Rash (רש) hizo un Tikún (תיקון) y volvió a restaurar a Mijael (מיחאל) e Israel (ישראל).

Curiosamente la guematria de Tikún (תיקון) es 566, o sea la misma que la suma de la de Maj veRash,  Maj (מך) y VeRash (ורש).

 ת = 400

י = 10

ק = 100

ו = 6

ן = 50

———————

566

 

מ = 40

ך = 20

——————–

60

 

ו = 6

ר = 200

ש = 300

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506

De este modo Ester hizo, por medio de las palabras de los Salmos, un Tikún del estado “bajo” y “débil” de Israel y lo salvó de la desaparición.

 

Juli Peradejordi

Shabat Shalom | Fuera de Egipto

rollo de la torah el zohar

La parashah Vaerá comienza con las impresionantes palabras que Dios le dice a Moisés justo al salir de Egipto, Éxodo 6:2:

 אני יה-וה

“Yo soy El Eterno”.

En diversos midrashim se alude a la diferencia cualitativa entre la magia del faraón de Egipto y la de Moisés. La del primero se reduce a los límites de lo natural, mientras que la de Moisés los trasciende. Sigue leyendo