CANTARLE A LA MUERTE

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Algunos lectores del post de la semana pasada (https://elzoharesplendor.wordpress.com/2018/02/23/muerte-y-remordimiento/) me han pedido que profundice en el tema de la muerte como camino, lo cual me ha llevado a poner por escrito algunas reflexiones sobre este misterioso asunto. A partir de la guematria podemos inferir algunas cosas interesantes.

 

 

Si bien podemos ver a la muerte como un camino, también podemos contemplarla como el final de un camino, como un paso. Un paso sin duda difícil y decisivo. Un paso entre este mundo y el mundo venidero, un paso entre Egipto y la tierra prometida, entre la amargura y la dulzura. En la etimología de la palabra “traspaso”, una manera delicada de denominar a la muerte, encontramos la palabra “paso”.

En el judaísmo, la idea de paso está magistralmente representada por la festividad de Pesaj (פסח), de la raíz Pasaj (פסח), “pasar por encima”, “franquear”. Pesaj (פסח) es la salida de Egipto, pero Pesaj también es una boca, Pe (פ) que habla Saj (סח) o, si lo preferimos, una boca que canta.

Entre las muchas casualidades que hay en la Torah, y que al decir de los sabios no son tales casualidades, nos encontramos con que la parashah de Vaietzé, “Y salió”, tiene exactamente 148 versículos. La guematria de Pesaj (פסח) es también 148:

פ = 80

ס = 60

ח = 8

———

148

 

Podemos leer en Eclesiastés (VII-26):

 

ומוצא אני מר ממות, את-האשה

“Y he encontrado más amarga que la muerte a la mujer”.

 

Evidentemente, cuando se habla de “la mujer” no se está hablando de nuestras novias o esposas, sino del arquetipo femenino oscuro representado por Lilit, la culpable de que la muerte viniera al mundo. Salomón sostiene, pues, que la muerte es amarga, y en eso coincide con el Maror, una de las verduras que se utilizan en el ritual de Pesaj, una hierba amarga. Cuando calculamos la guematria de Maror (מרור), descubrimos que es 446:

מ = 40

ר = 200

ו = 6

ר = 200

———–

446

 

Como ya vimos, “muerte” se dice en hebreo Mavet (מות), y su guematria también es 446:

מ = 40

ו = 6

ת = 400

————

446

 

El concepto de Maror (מרור) puede relacionarse también con el duro trabajo que tuvieron que realizar los judíos en Egipto (Éxodo I-14):

 

וימררו את-חייהם בעבדה קשה

“…y ellos amargaron (וימררו) sus vidas con el duro trabajo”.

Amargaron tanto sus vidas que se morían. Cuando calculamos la guematria de Vaimareru (וימררו), “Y ellos amargaron” descubrimos que es 462, la misma que la de Vaiamutu (וימתו) “y ellos murieron”:

 

ו = 6

י = 10

מ = 40

ר = 200

ר = 200

ו = 6

————

462

ו = 6

י = 10

מ = 40

ת = 400

ו = 6

————-

462

 

Así como el antídoto de la amargura es la dulzura, en hebreo Metikut (מתיקות), los sabios nos enseñan que el antídoto de la muerte es la Torah. Si a la guematria de Mavet (מות), 446 le sumamos 510, la guematria de Shir (שיר), “canto”, obtenemos 956, la guematria de Metikut (מתיקות), pero también la de Sefer haTorah (ספר התורה). La dulzura se alcanza cuando somos capaces de cantarle a la muerte. Y cantarle a la muerte sólo lo podemos hacer con palabras de Torah.

 

JULI PERADEJORDI

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MUERTE Y REMORDIMIENTO

La filosofía budista concede mucha importancia a lo que en occidente se conocía (hoy en día casi nadie lo conoce) como el “buen morir”. El buen morir es el morir en paz, serenamente, sin remordimientos, con la convicción de haber hecho lo correcto en nuestro paso por la tierra. La muerte se presenta así no como un final, sino como el inicio de un camino. La palabra “remordimiento”, cuya etimología es muy interesante, está estrechamente relacionada, como veremos, con la muerte.

 

 

 

La palabra “remordimiento” procede del italiano remordere, “volver a morder”, y  podemos ver en ella una sutil alusión a un acto muy concreto: cuando Adán y Eva, instigados por la serpiente,  “mordieron” del fruto prohibido. Si “morder” fue el pecado original, “remorder” es como la fotocopia, la repetición de ese pecado. El resultado de ese pecado es muy obvio: la muerte.

En hebreo “morder” es Lenashoj (לנשוך), de la raíz Nashaj (נשך) que significa “morder”, “picar”. Observemos que esta palabra comparte dos letras con Najash (נחש), “serpiente” y fonéticamente está muy cerca de ella. “Morder el anzuelo” o “picar” significan metafóricamente caer en una trampa. Es lo que les ocurrió a nuestros primeros padres. Sin embargo el texto bíblico no dice que mordieron, sino que comieron (lo cual implica también morder).

Veamos en Génesis (III-6):

ותרא האשה כי טוב העץ למאכל וכי תאוה-הוא לעינים,

ונחמד העץ להשכיל, ותקח מפריו, ותאכל; ותתן גם-לאישה עמה, ויאכל

“Y la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era un deleite para los ojos, y que el árbol era deseable como un medio para alcanzar la sabiduría, y ella tomó de su fruto y comió; y también le dio a su marido junto a ella y él comió”.

 

Curiosamente la mujer decide que el árbol es bueno para comer, pero lo que se come es el fruto y no el árbol. Aparentemente peca con la boca, pero si releemos el texto vemos que en realidad empieza pecando con los ojos. Esto nos enseña que no sólo nos entran cosas por la boca, sino también por los ojos. Es sumamente importante lo que leemos, lo que vemos en internet o en la televisión, pues hay imágenes y palabras que alimentan el alma y otras que la ensucian y la destruyen.

“Remordimiento” se dice en hebreo Haratah (חרטה) de una raíz que también significa “grabar”, “tallar”, “cincelar”. Si calculamos la guematria de esta palabra vemos que es 222:

ח = 8

ר = 200

ט = 9

ה = 5

————-

222

 

Si a la guematria de “muerte”, Mavet (מות), 446 le restamos 222, la guematria de Haratah (חרטה), obtenemos 224, la guematria de Derej (דרך), “camino”.

מ = 40

ו = 6

ת = 400

————

446

ד = 4

ר = 200

ך = 20

———-

222

 

Así una muerte en paz, sin remordimientos, es en realidad un camino.

 

JULI PERADEJORDI

LA DIFERENCIA ENTRE BUENO Y MUY BUENO

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El Talmud explica que tras comer del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal y su expulsión del paraíso aparece por primera vez en la Torah la expresión “muy bueno”.

 

Leemos en Génesis (I-31):

וירא אלהים את-כל-אשר עשה, והנה-טוב מאד;

 ויהי-ערב ויהי-בקר, יום הששי.

“Y Dios vio todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno.

Y fue de tarde, y fue de mañana, el sexto día”.

El Midrash nos explicará que “Bueno” se refiere a la Buena Inclinación, el Ietzer haTov, mientras que “Muy Bueno” se refiere a la Mala Inclinación, el Ietzer haRa. Pero aparentemente “muy bueno” tendría que ser mejor que “bueno”, al menos en este mundo, pero no es así en la Torah.

Veamos que nos enseña el Zohar (II-103 a):

“…está escrito: “Y Dios vio todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno. Y fue de tarde, y fue de mañana, el sexto día” (Génesis I-31). ¿Qué significa “bueno”? Fue enseñado: es el ángel del bien; “muy bueno”: es el ángel de la muerte”.

Si calculamos el Millui de Tov Meod (טוב מאד), vemos que es 13, un número que tradicionalmente se asocia con la muerte:

וב (ט) = 8

אד (מ) = 5

————

13

Desde el pecado de nuestros primeros padres, el Ángel de la Muerte nos persigue por medio del Ietzer haRa, como vemos en la imagen adjunta.

JULI PERADEJORDI

 

VENCER LA ENFERMEDAD Y LA MUERTE

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Cuando acudimos a visitar a un enfermo, nos hallamos ante la Shekinah, aunque no la veamos pues su luz nos cegaría. No son las medicinas, sino ella, quien va a aliviar sus sufrimientos. Cuando vamos a visitar la tumba de un difunto y tenemos la certeza de que su alma no está allí, sino en el cielo, también es la Shekinah quien lo ha “liberado de la fosa”.

Vimos en el zoharito de la semana pasada (http://wp.me/p2Xmky-pv) que “no es bueno que el hombre esté solo”, y que la ayuda que necesita es la Shekinah. Recordemos el texto completo de Génesis (II-18):

ויאמר יהוה אלהים לא-טוב היות האדם לבדו אעשה-לו עזר כנגדו

“Y dijo IHWH Elohim: no es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea para él”.

 

Los sabios nos enseñan que la guematria de esta frase es 1702. Este número nos lleva al libro de los Salmos.

En el Salmo CIII-3 el santo Tetragrama es presentado como:

הרפא, לכל-תחלואיכי

“El que cura todos los sufrimientos”.

 

Y en el versículo siguiente (CIV-1) como:

 

הגואל משחת חייכי

“El que libera tu vida de la fosa”.

 

¿Qué relación hay entre estas dos cosas y qué tiene que ver con la frase de Génesis?

Aparentemente ninguna, pero no pueden estar una detrás de otra por casualidad o capricho del rey David.

Si calculamos la guematria de la primera obtenemos 851:

הרפא = 286

לכל = 80

תחלואיכי = 485

——————–

851

 

 

Si calculamos la de la segunda nos encontramos exactamente con el mismo número.

 

הגואל = 45

משחת = 748

חייכי = 58

—————

851

 

Tampoco se trata de una casualidad. Sumándolos obtenemos 1702, que es la guematria de “Y dijo IHWH Elohim: no es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea para él”.

El sabio Rav Gisburgh nos enseña que 851 es el resultado de multiplicar entre sí la guematria de las dos partes más elevadas del alma, Jaiah (חיה) y Iejidah (יחידה):

ח = 8

י = 10

ה = 5

———–

23

י = 10

ח = 8

י = 10

ד = 4

ה = 5

————–

37

23 x 37 = 851

 

Quien cura de los sufrimientos del alma y la libera del abismo es, de nuevo, la Shekinah, esa “ayuda idónea” capaz de vencer a la enfermedad y la muerte.

 JULI PERADEJORDI