EL LADRÓN QUE BENDICE

Charmeur

Robar y no bendecir son dos cuestiones íntimamente relacionadas en el Talmud, que nos enseña (Berajoth 35b) que disfrutar de las cosas de este mundo sin bendición es como robarle a Dios. Pero quizá haya algo peor aún que robarle a Dios: insultarle.

En el libro de los Salmos (X-3) podemos leer que:

 ובצע  ברך, נאץ יהוה

“Y el ladrón que bendice insulta a IHWH”.

 ¿Quién es el “ladrón que bendice” (בצע ברך)?

Es aquel personaje que tiene apariencia de piadoso, de Tzadik incluso, que lo bendice todo para que todos lo vean, pero que en el fondo es un deshonesto, intelectual o materialmente. Es como la serpiente, Najash (נחש), quizá por ello muchas veces se le tilda de “encantador de serpientes”.

Si calculamos la guematria de “ladrón que bendice” (בצע  ברך), obtenemos 384:

 בצע = 162

ברך = 222

————

384

 

Éste, que se cree más listo que todo el mundo, está robando nada más y nada menos que al Tetragrama, el Nombre de Dios cuyo valor numérico es 26.

Si a 384 le restamos 26 nos encontramos con 358 que es la guematria de Najash (נחש), “serpiente”.

נ = 50

ח = 8

ש = 300

———-

358

Si nuestros primeros padres fueron seducidos por la serpiente, evitemos nosotros serlo por los encantadores de serpientes, aunque luzcan largas barbas y ropas negras. Si son capaces de insultar a Dios, ¡qué no harán con nosotros!

JULI PERADEJORDI

LASHON HARA Y MAL DE OJO

 

 

almohada

Dos cuestiones harto polémicas que hallamos en los textos de los sabios son la del Lashon haRa (לשון הרע), literalmente “la mala lengua”, aunque se suele traducir como “maledicencia”, y la del Ayin Ra (עין רע), literalmente “mal ojo”, que no es ninguna afección oftalmológica, sino lo que vulgarmente se conoce como “mal de ojo”, “hechicería” o “brujería”. Aparentemente no hay conexión entre ambos, pero en el fondo se trata de lo mismo.

La maledicencia corresponde, como veremos, al Lashon haRa, “la mala lengua”, y la mala lengua siempre tiene que ver con un animal que, curiosamente, muda de piel y tiene además una mirada hipnótica: la serpiente. ¿No hablamos de “lengua viperina” para referirnos a aquellas personas que hablan mal de los demás?

La serpiente, Najash (נחש) también está relacionada con la brujería, Kishuf (כישף). Por otra parte, el verbo “mudarse” tiene también un doble sentido: podemos mudarnos de ropas pero también podemos mudarnos de paredes, o sea de casa. Existe también una expresión en castellano que relaciona los muros y la mudez: “paredes mudas”. ¿Por qué? Porque precisamente el Lashon haRa (לשון הרע) es el culpable de la enfermedad que padece el Metzorah (מצרע), el leproso, una enfermedad que según la Torah no sólo afecta a la piel, sino también a los vestidos y a las paredes.

La raíz Metzer (מצר) significa “límite”, “frontera”, y la piel es de algún modo nuestra primera frontera con el mundo exterior, las ropas la segunda y las paredes de nuestra casa la tercera.

Cuál es la relación entre el el Metzorah (מצרע), el leproso, y el Ayin Ra (עין רע), el “mal ojo” nos la descubrirá la guematria:

 מ = 40

צ = 90

ר = 200

ע = 70

————

400

 

ע = 70

י = 10

ן = 50

 

ר = 200

ע = 70

————– 

400

 

Nos enseña el Talmud (Baba Metsia 107 b) que visitando un cementerio Rav declaró que el 90% de los que estaban enterrados habían fallecido por culpa del Ayin Ra (עין רע), el mal de ojo. Sorprendente.

Lo primero que se nos ocurre pensar es que fueron víctimas de algún hechizo, pero los sabios, y particularmente Maimónides, nos enseñan todo lo contrario. Eran ellos quienes, consciente o inconscientemente, se hicieron a sí mismos mal de ojo a través de su envidia y de su maledicencia.

Pero hay aún más, cada día está más demostrado que más de un 80% de las enfermedades son psicosomáticas. Haciendo Lashon haRa sobre nosotros mismos, o sea hablando mal de nosotros o enviándole a nuestra mente mensajes negativos sobre nuestra persona estamos practicando sin saberlo una especie de brujería o de Ayin Ra (עין רע), de mal de ojo, que acabará llevándonos a la tumba, incluyéndonos en ese 90%. Como decía un conocido autor de autoayuda, “no podemos darnos el lujo de tener pensamientos negativos”.