LO MÁS VALIOSO ES EL NOMBRE

El nombre del libro del Éxodo en hebreo es Shemot que, literalmente, significa “nombres”. Los sabios han señalado la

cercanía entre Shem, “nombre” y Neshamah, “alma”. ¿Qué relación hay entre el nombre y el alma? Veamos qué nos

enseña la guematria.

 

 

Es difícil entender por qué el libro que conocemos como Éxodo, que relata la huida de Egipto, un símbolo de salirse del destino, reciba el nombre de Shemot, “Nombres” si ignoramos la relación entre el nombre y el destino.

El sabio Arizal comparó la Neshamah (נשמה), el alma, con una cebolla; entre otras cosas porque también está compuesta por varias capas. “Cebolla” en hebreo es Betsel (בצל), que también podemos leer como “en la sombra” procede de una raíz que significa “germinar”. Cuando tomamos la palabra Neshamah (נשמה), le quitamos la primera capa, la formada por las letras Nun (נ) y He (ה), y miramos qué hay en su interior nos encontramos precisamente con Shem (שם), “nombre”. Esto nos indica que el nombre es lo más central del alma, lo esencial del alma, como también nos enseña el Talmud (Iomah 83 b). Por otra parte, si miramos en el diccionario qué significa Noah (נה), lo que recubre al Shem (שם), vemos que es “deseo”, “aspiración”.

 

נשמה

 

¿Qué es lo que desea el alma? ¿A qué aspira secretamente? La respuesta se halla inscrita en su interior: al nombre, al Shem. ¿Por qué?  Porque para ella es lo más valioso.

Leemos en el libro de los Proverbios (XXII-1) que:

נבחר שם, מעשר רב

“Más vale el buen nombre que las muchas riquezas”.

Sostiene el Midrash todos tenemos tres nombres: el nombre que nos pusieron nuestros padres, el nombre o el apodo con el que nos conocen nuestros allegados, y el nombre que adquirimos para nosotros. El mejor de ellos, concluye el Midrash, es el nombre que uno adquiere para sí mismo.

¿De qué nombre nos están hablando? Ya en el Talmud (Berajoth 7 b) se explica que el nombre de una persona va ligado a su destino ya que varias cosas, entre ellas cambiar de nombre, pueden cambiar el destino de una persona. Hay que entender de qué nos están hablando. No basta dejar de llamarse Pepito y pasar a llamarse Juanito para que todo nos vaya viento en popa, porque quizá no haya que cambiar de nombre sino recuperar nuestro verdadero nombre, aquel que corresponde realmente a nuestra esencia.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

 

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LOS TRES ASPECTOS DEL ALMA

neshamah

En la triple estructura del alma, formada por Nefesh (נפש), Ruaj (רוח) y Neshamah (נשמה), encontramos un curioso paralelismo con el itinerario del pueblo de Israel que va de Egipto a la tierra de Israel.

Veamos cómo:

El pueblo de Israel, condenado a permanecer esclavizado en Egipto durante 400 años, logra huir a los 210. Su estancia en Egipto ha sido comparada con un embarazo por lo cual estos 210 años harían alusión a este estado, ya que es la guematria de Hará (הרה), Embarazada”.

ה = 1

ר = 1

ה= 1

——–

210

 

La etapa egipcia corresponde al Nefesh (נפש). Esto lo podemos deducir de Génesis (XLVI-26):

כָּל-הַנֶּפֶשׁ הַבָּאָה לְיַעֲקֹב מִצְרַיְמָה

“Todas las almas (נפש) de Jacob que fueron a Egipto…”.

 

Allí el pueblo estuvo esclavizado y no escuchaban a Moisés (Éxodo VI-9); les faltaban el Ruaj (רוח) y la Neshamah (נשמה):

וידבר משה כן, אל-בני ישראל; ולא שמעו, אל-משה,מקצר רוח, ומעבדה קשה

“Moisés habló así a los hijos de Israel mas no le hicieron caso a Moisés debido a la falta de aliento

y a los duros trabajos”

Lo que se traduce como falta de aliento es en realidad falta de Ruaj (רוח).

La etapa en el desierto se puede asociar con el Ruaj (רוח), ya que en leemos (Éxodo XV-10):

ברוחך נשפת

“Soplaste con tu viento (רוח)…”

Y la Neshamah (נשמה) se asocia a la tierra de Israel. Como escribió el Rav Jaim Zuckerwar:

“La tierra de Israel implica el espacio material, emocional, mental y espiritual donde la Neshamah dispone de todo el potencial para concretizar su objetivo.”

 

También en Ezequiel (XXV-3) leemos:

ואל-אדמת ישראל כי נשמה

“Y sobre la tierra de Israel que fue devastada…”:

Si en vez de Israel Ki Nashamah (כי נשמה) podemos leer Israel Ki Neshamah (כי נשמה), “Israel que es la Neshamah (נשמה).

JULI PERADEJORDI

¿POR QUÉ ENFERMAMOS?

pavos

 

En la parashah Bejukotai (Levítico XXVI-3 a XXVII-34) Dios propone al pueblo de Israel que sigan sus decretos y cumplan sus preceptos. Si no lo hacen, las consecuencias serán horrorosas (XXVI-16):

אף-אני אעשה-זאת לכם, והפקדתי עליכם בהלה את-השחפתואת-הקדחת, מכלות עינים, ומדיבת נפש

“pondré sobre vosotros pánico, lesiones inflamadas y fiebre ardiente que hace que los ojos anhelen y sufra el alma…”.

 

A partir de las primeras palabras de esta parashah quizá podamos entender por qué enfermamos:

אם-בחקתי, תלכו; ואת-מצו‍תי תשמרו, ועשיתם אתם

“Si siguiereis Mis decretos y observareis Mis preceptos y los realizareis…”.

De este modo decretos y preceptos no sólo se perfilan como una medicina del cuerpo y del alma, sino que el hecho de no observarlos es el causante de las enfermedades.

Desarrollando la guematria de Bejukotai (בחקתי) obtenemos:

בחקתי = 520

בחקת = 510

בחק = 110

בח = 10

ב = 2

————–

1152

 

Se trata de la misma guematria que la de Refuah Shlemah min haShamaim (רפואה שלמה מן השמים), “curación completa desde los Cielos”:

רפואה = 292

ב שלמה = 375

מן = 90

השמים = 395

—————-

1152

Así vemos cómo los decretos y los preceptos atraen la Refuah Shlemah min haShamaim(רפואה שלמה מן השמים), la “curación completa desde los Cielos”. Para ver a qué se refiere la expresión “los Cielos”, haShamaim (השמים) hemos de referirnos a su guematria, 395, o sea la misma que la de Neshamah (נשמה), “alma”. De ello se puede deducir algo tan importante como que la curación completa proviene del alma, del corazón.

El Baal haTurim hacía hincapié en que la palabra Atem (אתם) que aparece en el versículo que hemos citado es un anagrama de Emet (אמת), “verdad”.

Si calculamossu guematria ordinal es vemos que es 36:

א= 1

מ = 13

ת= 22

————-

36

Si calculamos ahora la de Lev (לב), “corazón”, vemos que es 32:

 

ל = 30

ב = 2

———

32

 

Multiplicando 36 por 32 de nuevo obtenemos 1152.

 

JULI PERADEJORDI

 

LAS PALABRAS DEL ETERNO SE DIRIGEN SIEMPRE AL ALMA

  • vaikra

La parashah Vaikrá se extiende desde Levítico (I-1) a Levítico (V-26).

Leemos en Levítico (I-1): ויקרא, אל-משה; וידבר יהוה אליו, מאהל מועד לאמר“El Eterno llamó a Moisés y le habló desde la Tienda de la Reunión, diciendo”. El Baal haTurim nos enseña que que Moisés era tan humilde que inicialmente escribió Vaiaker (ויקר) en vez de Vaikra (ויקרא) lo cual le otorgaría a su encuentro con Dios la idea de casualidad, pero Dios no estuvo de acuerdo y le obligó a escribir la Alef (א).

Se han escrito miles de comentarios sobre esta Alef (א), que es más pequeña que las demás, aludiendo a la humildad de Moisés, pero en esta letra podemos adivinar algo más, algo que nos ayudará a entender el comentario del Baal haTurim.

Si calculamos la guematria Shemi o completa de Alef (א), obtenemos 111.

 

א = 1

ל = 1

ף = 1

——————

111

Los cabalistas lo relacionan con el alma, la Neshamah, palabra cuya guematria atbash es también 111:

 

נ = 9

ש = 2

מ = 10

ה = 90

111

De ello podemos deducir que si Dios no estuvo de acuerdo y obligó a Moisés a escribir la Alef (א) en (ויקרא), también es porque las palabras del Eterno se dirigen siempre al alma.

 Juli Peradejordi