DIOS CREE EN LA GUEMATRIA

 

abellas

Si esta afirmación no procediera de un gran sabio como es el Rav Ginsburgh, no nos atreveríamos a escribir y mucho menos a publicar las siguientes reflexiones; pero, como veremos, en la guematria de estas palabras se esconde un verdadero néctar.

Nos cuenta el Talmud (Jaguigah 14b) que en el siglo II, cuatro grandes sabios se consagraron al estudio esotérico de la Torah logrando entrar en el Pardes, o sea penetrando sus secretos. Se trataba de Rabí Akiba, ben Zoma, ben Assai y Ajer.

A raíz de esto, Ben Zoma se volvió loco, y sobre él el texto dice (Proverbios XXV-16):

דבש מצאת, אכל דיך: פן-תשבענו, והקאתו

“¿Encontraste miel? Come lo suficiente no sea que te hartes de ella y la vomites”.

¿De qué miel nos están hablando?

Comentando la clásica equivalencia guemátrica entre Arur Haman (ארור המן), “maldito sea Haman” y, Baruj Mordejai, (ברוך מרדכי) “bendito sea Mordejai”,502, el Rav Ginsburgh nos descubre algo tan sorprendente como que:

אלהים מאמין בגימטריא

“Dios cree en la guematria”.

Calculando el valor numérico de esta frase vemos que, efectivamente, también suma 502:

אלהים = 86

מאמין = 141

בגימטריא = 265

—————–

502

Pero, ¿qué más nos enseña este número?

En primer lugar que “ésta es una gran verdad” y “un bien del cielo”, en hebreo Zo Emet Gdolah (זו אמת גדולה), y Tov Min haShamaim (טוב מן השמים), expresiones cuya guematria también es 502:

זו = 13

אמת = 441

גדולה = 48

————-

502

טוב = 17

מן = 90

השמים = 395

—————

502

Pero sobre todo que nos hallamos ante un verdadero néctar, ya que la Guematria de KeTzuf Dvash (כצוף דבש), “como néctar de miel” es también 502:

כצוף = 196

דבש = 306

————

502

Podríamos seguir con estas sorprendentes guematrias, pero no queremos que nos suceda como a Ben Zoma. Degustémoslas poco a poco, semanalmente, dejando que vayan impregnando de luz nuestras neshamoth, ya que las guematrias pueden, como ya vimos (http://wp.me/p2Xmky-nr) desvelarnos los 70 rostros de la Torah.

JULI PERADEJORDI

 

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VENCER LA ENFERMEDAD Y LA MUERTE

רקט ט רקןמש

Cuando acudimos a visitar a un enfermo, nos hallamos ante la Shekinah, aunque no la veamos pues su luz nos cegaría. No son las medicinas, sino ella, quien va a aliviar sus sufrimientos. Cuando vamos a visitar la tumba de un difunto y tenemos la certeza de que su alma no está allí, sino en el cielo, también es la Shekinah quien lo ha “liberado de la fosa”.

Vimos en el zoharito de la semana pasada (http://wp.me/p2Xmky-pv) que “no es bueno que el hombre esté solo”, y que la ayuda que necesita es la Shekinah. Recordemos el texto completo de Génesis (II-18):

ויאמר יהוה אלהים לא-טוב היות האדם לבדו אעשה-לו עזר כנגדו

“Y dijo IHWH Elohim: no es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea para él”.

 

Los sabios nos enseñan que la guematria de esta frase es 1702. Este número nos lleva al libro de los Salmos.

En el Salmo CIII-3 el santo Tetragrama es presentado como:

הרפא, לכל-תחלואיכי

“El que cura todos los sufrimientos”.

 

Y en el versículo siguiente (CIV-1) como:

 

הגואל משחת חייכי

“El que libera tu vida de la fosa”.

 

¿Qué relación hay entre estas dos cosas y qué tiene que ver con la frase de Génesis?

Aparentemente ninguna, pero no pueden estar una detrás de otra por casualidad o capricho del rey David.

Si calculamos la guematria de la primera obtenemos 851:

הרפא = 286

לכל = 80

תחלואיכי = 485

——————–

851

 

 

Si calculamos la de la segunda nos encontramos exactamente con el mismo número.

 

הגואל = 45

משחת = 748

חייכי = 58

—————

851

 

Tampoco se trata de una casualidad. Sumándolos obtenemos 1702, que es la guematria de “Y dijo IHWH Elohim: no es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea para él”.

El sabio Rav Gisburgh nos enseña que 851 es el resultado de multiplicar entre sí la guematria de las dos partes más elevadas del alma, Jaiah (חיה) y Iejidah (יחידה):

ח = 8

י = 10

ה = 5

———–

23

י = 10

ח = 8

י = 10

ד = 4

ה = 5

————–

37

23 x 37 = 851

 

Quien cura de los sufrimientos del alma y la libera del abismo es, de nuevo, la Shekinah, esa “ayuda idónea” capaz de vencer a la enfermedad y la muerte.

 JULI PERADEJORDI