SANTA PACIENCIA

PATIENTIA

El sabio Cervantes definía a la paciencia como “la madre de las ciencias todas”. Esta virtud, aclamada también por el rey Salomón en sus Proverbios, es al parecer lo que le faltó al pueblo de Israel cuando esperaban que Moisés descendiera del monte Sinaí.

“Las ciencias todas” es una bella expresión utilizada por el Príncipe de los Ingenios para referirse a la Torah, compendio de todos los saberes. Leemos en la parashat Beaaloteja (Números XII-3) que “Moisés era sumamente humilde” y Rashi lo comentará diciendo que era “humilde y paciente”. A partir de esto deducimos que hay una correspondencia directa entre la Torah, que le fue entregada a Moisés, y estas dos cualidades.
Algunos comentaristas nos han explicado que el pecado del becerro de oro fue precisamente la falta de paciencia. De hecho Eguel (עגל), que en hebreo quiere decir “becerro”, está relacionado con Agala (עגלא) que significa “rapidez”, “velocidad”. Beagala (בעגלא) significa “rápidamente”, “muy pronto”. El texto bíblico nos enseña que pueblo se impacientó ante la tardanza de Moisés y le dijeron a Aarón:

קום עשה-לנו אלהים
“Levántate, haz para nosotros un dios”.

Esta frase nos delata algo acaso más grave que la mera falta de paciencia: también fue una falta de humildad. Si el principio del relato de la Torah vemos que es Dios el que hace al hombre, aquí se pretende que el hombre haga un dios. El colmo del orgullo.
Es curioso que para hacer la estatua de un becerro de oro le pidieran al hermano de Moisés las joyas de oro para fundirlas y hacer el becerro. Lo primero que le piden son los pendientes, algo muy revelador ya que los pendientes están en los oídos, y el primer pecado del hombre comenzó allí, escuchando las palabras del Satán. Una palabra que en hebreo significa “pendiente”, “zarcillo” es Aguil (עגיל), de la misma raíz que Eguel (עגל).
Los cabalistas relacionarán claramente el pecado del becerro con el primer pecado, el de Adán y Eva:

“Si Adán y Eva hubieran esperado únicamente un par de horas más, hasta el atardecer del viernes por la noche, que era el comienzo del primer Shabbat, se les habría permitido comer del fruto del Árbol del Conocimiento”.

A partir de esta enseñanza podemos afirmar que si el pueblo hubiera esperado un par de horas más, le habrían dado tiempo a Moisés de bajar de la montaña y compartir con ellos la Torah. Porque, como sostiene la sabiduría popular, “la prisa siempre viene del diablo”.

JULI PERADEJORDI

MISTERIOS DE MATOT

12 tribus

Los cabalistas han detectado una curiosidad numerológica sorprendente en la parashah Matot: está compuesta por exactamente 112 versículos y 1484 palabras. ¿Qué significan estos números?

 

El número 112 es uno de los más interesantes a la luz de la guematria pues se refiere nada más y nada menos que a la paz, Shalom (שלום). La guematria Atbash de esta palabra es la siguiente:

 

ש = 2

ל = 20

ו = 80

ם = 10

———

112

El número 112, también es el resultado de sumar la guematria del Tetragrama (יהוה), 26 y la de Elohim (אלהים), 86, con lo que se forma el Nombre de Dios completo, lo cual alude a Shalom como el acto de completar el Nombre de Dios.

י = 10

ה = 5

ו = 6

ה = 5

———–

26

א = 1

ל = 30

ה = 5

י = 10

ם = 40

———-

86

 

Por otra parte, si tomamos las iniciales que nombran al Santo, bendito sea, HKBH (הקבה), nos encontramos que su suma también da 112:

 

ה = 5

ק = 100

ב = 2

ה = 5

————-

112

 

 

El número 1484, por su parte, nos enseña que:

 

כי אין חכמה כחכמת ארץ ישראל

“No hay sabiduría como la sabiduría de Eretz Israel”.

כי = 30

אין = 61

חכמה = 73

כחכמת = 488

ארץ = 291

ישראל = 541

—————-

1484

 

Si calculamos la guematria Sderti de Eretz Israel (ארץ ישראל) descubrimos que es de nuevo 112:

ארץ = 48

ישראל = 64

—————

112

 

JULI PERADEJORDI

EL QUE QUIERA VOLVERSE SABIO

-Wisdom-

Afirma la sabiduría popular que si alguien quiere volverse sabio, primero ha de volverse loco. Sorprendente. Sin embargo el Talmud (Baba Batra 25b) nos enseña algo más sorprendente aún: “el que quiera volverse sabio que se vuelva hacia el Sur”.

Según el cabalista Eliahu de Vidas, el sentido de esta declaración es que aquel que quiera merecer que se le conceda el rasgo de Jojmá (חכמה) “sabiduría”, tiene que adquirir primero los rasgos que se asocian con Jesed (חסד), “bondad”, que lleva el nombre de “Sur”, porque Jesed es la morada de la Jojmá “sabiduría”.

La guematria también nos enseña que la Jojmá (חכמה) “sabiduría”,viene después de la Jesed (חסד), “bondad”.

Si calculamos la guematria de Jesed (חסד), “bondad”, obtenemos 72. Si calculamos la de Jojmá (חכמה) obtenemos 73, o sea numéricamente Jojmá (חכמה) va después de Jesed (חסד), “bondad”.

ח = 8

כ = 20

מ = 40

ה = 5

————

73

ח = 8

ס = 60

ד = 4

————

72

JULI PERADEJORDI

COMPASIÓN

zaken

La raíz hebrea Zaken (זקן) significa “envejecer”, por lo que a un anciano se le llama Zaken (זקן) e incluso a la barba, característica de los ancianos se la denomina con este nombre. Esta raíz, procede a su vez de la raíz Koneh (קנה), “adquirir”, por lo que el Talmud (Kiddushin 32 b) nos enseñará que Zaken (זקן) es “aquel que adquirió sabiduría”.

זה קנה חכמה: זקן

Esta idea resulta un tanto extraña para la mente racional, pues la sabiduría no es algo que se compra. Se puede comprar información, se pueden adquirir datos, pero no sabiduría, algo que depende más del corazón que del bolsillo.

La sabiduría se paga, pues, con otra moneda: tiempo; y eso es lo que ha acumulado el Zaken (זקן).

Sostenía una gran escritor francés que “envejecer es pasar de la pasión a la compasión”. Si contemplamos esta idea a la luz de la guematria, veremos que compasión se dice en hebreo Jamalah (חמלה) y que el valor numérico de esta palabra es 83:

ח = 8

מ = 40

ל = 30

ה = 5

83

Si buscamos ahora cuál es la guematria atbash de Zaken (זקן), “envejecer”, descubrimos con sorpresa que también es 83:

ז = 70

ק = 4

נ = 9

83

A partir de estas reflexiones, podemos decir que Zaken (זקן) no es sólo aquel que adquirió sabiduría, sino también aquel que desarrolló la compasión.