BETZALEL Y BERESHIT

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En la parashah de Vaiakhel  aparece uno de los personajes más misteriosos y apasionantes de la Torah. Si bien se nos dice a qué tribu pertenecía y de quién era hijo, según el midrash fue creado en los seis primeros días de la creación y permaneció “a la sombra” del Eterno hasta que éste decidió construir el Templo. Estamos hablando de Betzalel.

 

Disponemos de poca información acerca de alguien tan importante como fuera Betzalel. El Midrash Rabbah sobre  Éxodo (34:1) nos dice que Betzalel estaba “a la sombra del Eterno” hasta el momento en que fue  necesario para la construcción del Templo. ¿De dónde lo deduce?

Sin duda del nombre mismo de Betzalel, que podemos leer como Be (ב) “en”, Tzel (צל), “sombra”, El (אל), Dios.

Como aprendemos de Éxodo (XXXVIII-22):

 

ובצלאל בן-אורי בן-חור, למטה יהודה, עשה, את כל-אשר-צוה יהוה את-משה

“Betzalel, hijo de Uri, hijo de Jur, de la tribu de Iehuda hizo todo lo que IHWH le había ordenado a Moisés”.

 

¿Qué quiere decir “hijo de Uri”? Literalmente “hijo de mi luz”. ¿De qué luz estamos hablando? Sin duda de la que Dios crea al principio del relato de Bereshit, el Génesis (I-3 y 4):

“dijo Dios: «Que haya luz», y hubo luz.  Dios vio que la luz era buena”.

 

La palabra “buena”, aplicada a la luz, es Tov (טוב). Si calculamos su guematria, vemos que es 17:

ט = 9

ו = 6

ב = 2

———-

17

 

Los sabios nos han enseñado que el número secreto o triangular del 17 es 153. Este número coincide con la guematria de Betzalel (בצלאל):

 

ב = 2

צ = 90

ל = 30

א = 1

ל = 30

———-

153

 

En el Talmud, en el tratado de  Berajoth (55 a) podemos leer:

 

“Betzalel sabía cómo combinar las letras con las que fueron creados los cielos

y la tierra”.

 

Dicho de otro modo, Betzalel conocía el secreto de Bereshit.

Cuando a la calculamos la guematria de Betzalel, 153 y le sumamos la de Keter, 620, Jojmah, 73 y Binah, 68, obtenemos 913, la guematria de (בראשית):

ב = 2

ר = 200

א = 1

ש = 300

י = 10

ת = 400

————

913

 

JULI PERADEJORDI

 

LA ALEGRÍA MESIÁNICA

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Un conocido aforismo judío afirma que “La alegría rompe todas las barreras”. Cuando hablamos de “barreras” nos estamos refiriendo tanto a los barrotes de la cárcel en la que estamos exiliados, como a los obstáculos que nos impiden avanzar en nuestro éxodo. Pero, ¿qué es la alegría, la verdadera alegría?

“La alegría”, haSimjah (השמחה), sería esa fuerza que nos permite romper las “barreras”. Pero aparentemente la alegría que conocemos en este mundo no tiene este poder. ¿Por qué, qué ocurre?

Probablemente los sabios nos estén hablando de otra alegría, de otro tipo de alegría, ya que la guematria de haSimjah (השמחה), “la alegría”, es 358 o sea la misma que la de Mashiaj (משיח), “Mesías”. Estamos, pues, ante la verdadera alegría, la alegría mesiánica.

Un pasaje famoso del Talmud de Babilonia (Berajoth 31 a) nos enseña:

“Rabbí Iojanán dijo en nombre de rabbí Shimon bar Iojai: está prohibido para una persona llenar su boca con risa en este mundo”.

Cuando en el Talmud se dice que algo “está prohibido” en realidad nos están diciendo que no se puede, que es imposible. Sabemos que el mundo venidero se va a regir por la ley de Beith Shammai, o sea por el Rigor, algo que no parece tener mucho que ver con la risa. ¿Qué ocurre?  Los cabalistas asocian el Rigor a Itzjak, del verbo Litzjok, “reir”. De ahí el dicho que afirma que “quien ríe último ríe mejor”: la verdadera risa y la verdadera alegría pertenecen al mundo venidero, no a este mundo.

מ = 40

ש = 300

י = 10

ח = 8

———–

358

ה = 5

ש = 300

מ = 40

ח = 8

ה = 5

————

358

 

JULI PERADEJORDI

 

 

LOS SABIOS NO ESTÁN EN EL PARAÍSO

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Uno de los temas más apasionantes que nos ha regalado el Talmud es la historia de los cuatro sabios que entran en el paraíso, historia a la que ya nos hemos referido en otras ocasiones. Vamos a resumirla y a proponer un nuevo comentario apoyándonos en la guematria.

Varios importantes textos cabalísticos, entre ellos el Talmud  (Jaguigah 14b), el Zohar (I-26 b) o los Tikkunei haZohar (Tikún 40) nos relatan una curiosa historia, la de los cuatro sabios del paraíso. La historia nos habla de cuatro grandes profesores, cuatro grandes sabios, que se consagraron al estudio esotérico de la Torah logrando entrar en el Paraíso, el Pardes, o sea penetrando sus secretos ocultos. Se trataba de Rabbí  Akiba, de Ben Soma, de Ben Azzai y de Elisha Ben Abuya, llamado Ajer.

El Talmud nos dirá que:

Ben Azzai vio y murió.

Ben Soma vio y se volvió loco;

Ben Abuya vio y se hizo apóstata;

sólo Rabí Akiba entró sano y salió sano.

El texto talmúdico dice concretamente: “salió en paz como había entrado”.

El genial Isaac Luria, comentando este pasaje, dijo varias cosas muy interesantes. La primera es que cada uno de estos sabios entró en el Pardes por una puerta, lo cual suma un total de cuatro puertas, en consonancia con las cuatro letras del Tetragrama. La segunda es que el objetivo principal de que estos sabios entraran en el Pardes era rectificar el pecado del Adán primordial y así traer al Mesías. Rectificando el pecado de Adán, rectificaban el mundo. Es lo que se conoce como Tikún haOlam (תיקון העולם), rectificación del mundo”.

Cuando sumamos la guematria de los nombres de estos cuatro sabios nos encontramos con una agradable sorpresa. El número 717 es también la guematria de Tikún haOlam (תיקון העולם):

Ben Azzai (בן עזאי)

בן = 52

עזאי = 88

140

Ben Zoma (בן זומא)

בן = 52

זומא = 54

106

Ben Abuya (בן אבויה)

בן = 52

אבויה = 24

76

Rabbí Akiva (רבי עקיבא)

רבי = 212

עקיבא = 18

395

140 + 106 + 76 + 395 = 717

תיקון  = 566

העולם = 151

717

Los cuatro sabios entraron en el Pardes pero tres de ellos no se llevaron nada. Sólo uno entró como salió: en paz. ¿Qué significa esto? Quizá la respuesta nos daría cientos de años más tarde un maestro jasídico que explicó que en cierta ocasión un rabino soñó con un grupo de sabios que estaban disfrutando de lo lindo de su estudio de la Torah. El rabino le preguntó entonces a Dios ¿y el paraíso es solamente eso? A lo que el Creador le respondió que no es que los sabios estén en el paraíso, sino que el paraíso está en lo sabios.

Rabbí Akiva entró en el Pardes pero el Pardes también entró en él.

Cuando estudiemos Torah, intentemos ser como Rabbí Akiva. No sólo hagamos todo lo posible por penetrar en ella, hagamos que también ella penetre en nosotros.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

GOTEARÁ COMO LA LLUVIA

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El Talmud (Berajoth 21a) dice que hay que dar gracias antes de iniciar el estudio de la Torah y después de finalizarlo. Nos deleita con una deliciosa y sorprendente argumentación: si lo hacemos con una comida, que es “un beneficio pasajero”, con más razón hemos de hacerlo con el estudio de la Torah, que es “un beneficio eterno”. Curiosamente se apoya en un versículo de la parashah Haazinu que aparentemente no tiene nada que ver

 

 

Leemos en Deuteronomio (XXXII-2):

יערף כמטר לקחי

“Mi enseñanza goteará como la lluvia”.

 

¿Cuál es su enseñanza que “goterará como la lluvia? ¿Por qué se compara con la lluvia? Calculemos la guematria atbash de Iarof KaMatar Likji (יערף כמטר לקחי):

 

יערף = 56

כמטר = 93

לקחי = 124

——————

273

Se trata de la guematria de Guematria (גימטריא):

 

ג = 3

י = 10

מ = 40

ט = 9

ר = 200

י = 10

א = 1

——————

273

 

Esta enseñanza comparable a la lluvia es la guematria porque con ella ocurre como con el agua del cielo, que hace crecer y florecer a aquellos que la reciben. Evidentemente no se trata de la lluvia que conocemos, sino de una cierta lluvia asociada con el Tetragrama. Si a la guematria Raguil de KaMatar (כמטר), “como la lluvia”, 269, le añadimos 4, por las cuatro letras del Tetragrama, obtenemos de nuevo 273, la guematria de Guematria (גימטריא).

 

כ = 20

מ = 40

ט = 9

ר = 200

——————–

269 + 4 = 273

 

JULI PERADEJORDI

 

 

EL VINO SERÁ CARO

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Una discreta y enigmática profecía que aparece en el Reia Mehemna, el “Pastor Fiel”, que encontramos en el tercer tomo del Zohar (III-67 b), interpretada a la luz de la guematria, nos desvela una importante cuestión relativa al final de los tiempos.

 

El texto dice así:

ותהא האמת נעדרת, והגפן תתן פריה והיין ביוקר

“Y la verdad se perderá y la vid dará su fruto, pero el vino será caro”.

Iakar (יוקר), “caro”, no sólo significa que su precio es alto, sino que se trata de algo muy apreciado. Según los comentaristas, se trataría de “el vino guardado”. Esta expresión se refiere al denominado “vino de arriba” del cual se ha dicho:

 

“El vino bueno es una de las muchas criaturas que el Santo, bendito sea, creó en su mundo y de las que el mundo no era digno de gozar; entonces el Santo, bendito sea, las escondió. ¿Y para quién las escondió? Para los justos del mundo porvenir. ¿Y dónde las escondió? En el jardín del Edén”.

 

La guematria nos permite aventurar una nueva interpretación de la cita del Zohar. Cuando el Zohar nos dice que “la verdad”, haEmet (האמת), “se perderá”, se está refiriendo a que los hijos de Israel dejarán de cumplir Mitzvoth. Esto lo deducimos de que la guematria Shemi de haEmet (האמת) es 613, coincidiendo con el número de las Mitzvoth:

הא = 6

אלף = 111

מם = 80

תיו = 416

————-

613

Ha Guefen (הגפן), “la vid”, se refiere al libro del Zohar, ya que la guematria Shemi de Guefen (גפן) es 270 y coincide con la guematria Atbash de Sefer haZohar (ספר הזהר):

 

גימל = 83

פא = 81

נון = 106

—————-

270

ספר = 17

הזהר = 253

—————-

270

 

El fruto de la vid es la Torah (התורה) ya que la guematria Shemi de Priah, “fruto”, (פריה) es 617, como la de haTorah (התורה), 616 + 1 por el Kollel.

 

ה = 5

ת = 400

ו = 6

ר = 200

ה = 5

——————

616 + 1 = 617

פא = 81

ריש = 510

יוד = 20

הא = 6

————–

617

 

El vino, haIain (היין), que será caro, o sea valioso pero también muy apreciado, son los secretos de la Torah, pues como enseñan el Talmud y la guematria, “vino”, Iain (יין)  y “secreto”, Sod (סוד), tienen la misma guematria, 70, y son lo mismo.

ס = 60

ו = 6

ד = 4

———-

70

י = 10

י = 10

ן = 50

———-

70

Se trata de los secretos de la Torah que serán desvelados al final de los tiempos. ¡Ojalá sepamos apreciarlos y degustarlos como se merecen!

 

JULI PERADEJORDI

 

COMER Y BENDECIR

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En el Talmud (Berajoth 48 b) se explica detalladamente la bendición que hay que hacer después de comer pan, apoyándose en un versículo bíblico, concretamente de Deuteronomio (VIII-10).

 

 

ואכלת ושבעת-וברכת את-יהוה אלהיך, על-הארץ הטבה אשר נתן-לך.

“Y comerás y te saciarás, y bendecirás al Eterno, tu Dios, por la buena tierra que te dio”.

¿Por qué no dice el texto comerás y te saciarás por el pan que te dio?

Cuando calculamos la guematria Katan de Veajlata Veshabata (ואכלת ושבעת), “comerás y te saciarás” descubrimos que es 38, exactamente la misma que la de haEretz haTovah (הארץ הטבה), “la buena tierra”.

ו = 6

א = 1

כ = 2

ל = 3

ת = 4

ו = 6

ש = 3

ב = 2

ע = 7

ת = 4

———–

38

ה = 5

א = 1

ר = 2

ץ = 9

ה = 5

ט = 9

ב = 2

ה = 5

————-

38

 

JULI PERADEJORDI

 

EL ANTÍDOTO DE LA MALA INCLINACIÓN

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Ya vimos (http://wp.me/p2Xmky-ri) que la guerra de la que se está hablando en la parashah de Ki Tetzé no es sino la guerra contra el Ietzer haRa (יצר הרע), la Mala Inclinación.

¿Qué podemos hacer para vencer al Ietzer haRa (יצר הרע), la Mala Inclinación? ¿Qué nos enseña la guematria de esta palabra?

 

El Talmud, en el tratado de Sukhoth (5a) nos enseña que “En el mundo porvenir, Dios traerá a la Mala Inclinación y la inmolará en presencia de los Justos. Se les aparecerá a estos como una gran montaña, mientras que a los impíos se les aparecerá como un cabello, y todos ellos llorarán. Los Justos se extrañarán y dirán: “¿Cómo hemos podido con una montaña tan elevada?”, y los impíos se extrañarán y dirán: “¿Cómo no hemos podido con un simple cabello? Y Dios se extrañará con ellos.”

¿Por qué se compara a la Mala Inclinación con un cabello?

Si calculamos la guematria Raguil de Searah (שערה), “Cabello”, vemos que es 575:

ש = 300

ע = 70

ר = 200

ה = 5

————–

575

La guematria Raguil de Ietzer haRa (יצר הרע), la Mala Inclinación también es 575:

יצר = 400

הרע = 175

—————–

575

¿Cómo contrarrestar los efectos de la Mala Inclinación? La respuesta nos la va a dar el genial cabalista Abraham Abulafia, que en su libro Jaiei haNefesh nos descubre que la guematria de Tefilin (תפילין), 580, es la misma que la de haIetzer haRa (היצר הרע) y que los Tefilin (תפילין) son su antídoto. Por esta razón podríamos completar la frase “cuando salgas a la guerra” (Deuteronomio XX-10) con “ponte los Tefilin”.

 

 

 

JULI PERADEJORDI

 

VER PARA VIVIR

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Al principio de la parashah de Ree (Deuteronomio XII-12) Dios exhorta al pueblo de Israel a escoger entre dos caminos. Se trata, en el fondo, de una elección que habremos hacer durante todas nuestras vidas: la vida o la muerte.

 

Reé (ראה), que significa ved”, nos anima a algo muy concreto: a la contemplación. Pero podemos hacerlo de un modo “bendito” o de un modo “maldito”. En el primer caso se trata del “Ven y ve” que aparece en el Zohar, la contemplación de la Palabra a la que podemos acceder a través de la Torah, y en el segundo de lo que se conoce como “idolatría”, algo maldito que lleva a la muerte. En este caso no sólo estamos contemplando algo externo a nosotros, también estamos entregándole nuestro poder.

La parashah de Reé (ראה) comienza así:

ראה, אנכי נתן לפניכם-היום: ברכה, וקללה.

“Ved, Yo presento ante vosotros hoy una bendición y una maldición”.

La guematria de Reé “ved” (ראה), 206, es la misma que la de Dabar, “cosa” (דבר), pero si le añadimos el Kolel, es 207, como Raz (רז), “secreto” y como Or (אור), “luz”. ¿De qué secreto se trata?

De un secreto de luz, de la Torah.

La Torah puede ser una bendición, “un elixir de vida” o una maldición, “una droga mortal”, según se desprende del Talmud (Iomah 72 b).

ד = 4

ב = 2

ר = 200

————

206

ר = 200

א = 1

ה = 5

——————

206 + 1 = 207

ר = 200

ז = 7

————-

207

א = 1

ו = 6

ר = 200

————

207

 

Si nos fijamos en las letras interiores de Torah (תורה), Vav (ו) y Resh (ר), vemos que también suman 206, y si deconstruimos la palabra Reé (ראה), nos encontramos con la Resh (ר), que representa a la cabeza, que es donde están los ojos que han de ver, con la Alef (א), que representa a la esencia, a la luz interior (es la inicial de Or (אור)) o sea lo que hay que contemplar, y con la He (ה), una letra que aparte de indicar dirección, nos ofrece dos posibilidades, la pequeña salida de arriba a la izquierda: la bendición, y la amplia salida de abajo, la maldición.

Un conocido proverbio dice “vivir para ver”, dándole la vuelta encontraremos quizá el secreto de Reé (ראה): ver para vivir.

JULI PERADEJORDI

 

 

 

EL LIBRO HOLLADO Y EL PUEBLO EXPULSADO

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Se conoce al Talmud como “el libro quemado” y si hay un libro que ardió en las hogueras de la Inquisición, fue ciertamente éste. Si analizamos el nombre que recibía España (que no Catalunya) en la época, Sefarad, podremos aventurar alguna conclusión.

Sefarad (ספרד), nombre con el que se conocía a España en la Edad Media en el mundo judío, no abarcaba toda la península, como se suele creer. B. Z. Benedikt y otros investigadores opinan, por ejemplo, que los sabios judíos catalanes, de Catalunya norte o Catalunya sur, no estaban considerados como sabios de Sefarad. Sefarad (ספרד) es, pues, la península sin Catalunya. Es importante recalcarlo.

Podemos separar Sefarad (ספרד) en dos palabras: Sefer (ספר), “libro” y  la raíz Rad (רד), que significa “hollar”, “pisar”, “aplastar”. Esto ya nos sugiere una vocación muy sefardí, muy española, en el peor sentido de la palabra.

Por otra parte, la guematria de Sefarad (ספרד) es 344, como la de la raíz Shimed (שמד), “obligar a la conversión”:

 

ס = 60

פ = 80

ר = 200

ד = 4

————–

344

ש = 300

מ = 40

ד = 4

—————

344

Un conocido anagrama de Sefarad (ספרד)  es Pardes (פרדס), “paraíso”.

España hubiera podido ser un paraíso si no hubiera sido el escenario de miles de conversiones forzosas, si no hubiera quemado el Talmud.

 

JULI PERADEJORDI

 

LA ALEGRÍA DE LA VERDAD

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El concepto de Verdad, Emet (אמת) es inseparable del de Alegria, Simjah (שמחה). Ello ha dado lugar a una expresión, Simjah shel Emet (שמחה של אמת), la “alegría de la verdad”. Esta “alegría” se produce en el estudio cuando el alma se encuentra ante aquellas leyes u ordenanzas de la Torah que desafían toda lógica.

 

Numerosos pasajes de la Torah, multitud de preceptos y ordenanzas no pueden ser entendidos por medio de la lógica. Un Jok (חק), una “ordenanza”, es un precepto que no tiene una explicación lógica, que es incomprensible para la razón y que la trasciende. No se dirige a lo racional, sino al alma. Cuando calculamos la guematria de Simjah shel Emet (שמחה של אמת) vemos que es 1024:

שמחה = 353

של = 330

אמת = 441

—————

1024

 

Leemos en la parashat Jukat, concretamente en Números (XIX-2):

זאת חקת התורה, אשר-צוה יהוה לאמר

“Ésta es la ordenanza de la Torah que dio IHWH para decir…”.

 

Cuando calculamos la guematria de Jukat haTorah (חקת התורה), descubrimos que se trata de la misma, 1024:

חקת   = 408

  התורה = 616

—————–

1024

De este modo vemos que lo que es incomprensible para el pensamiento discursivo puede ser más verdad que muchas formulaciones racionales, y que por su naturaleza misma consigue saltarse la barrera de lo racional para afectar directamente al alma. Ocurre como con el Koan Zen y, salvando las distancias, con algunos chistes. Al fina y al cabo Tsajok (צחק), “risa” procede de la raíz Jok (חק). ¿Existirá una relación entre el Joke inglés, “chiste” y el Jok (חק)? Probablemente no, pero no es un mal chiste.

 

JULI PERADEJORDI

 

RECIBIR EN EL CORAZÓN

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Todo lo que adquiramos lo podemos perder, todo lo que aprendamos lo podemos olvidar, sólo permanece aquello que hemos conseguido hacer arraigar en el corazón. Es el caso de la Torah, que ni se adquiere ni se aprende: se recibe. Como una semilla, como un regalo.

 

 

ויתן אל-משה, ככלתו לדבר אתו בהר סיני, שני, לחת העדת-לחת אבן, כתבים באצבע אלהים

“Cuando hubo acabado IHWH de hablar a Moisés en el monte Sinaí, le dio las dos tablas del testimonio, tablas de piedra, escritas por el dedo de IHWH”.

 

 

El Talmud (Nedarim XXXIX-b) comenta este pasaje diciendo que “al principio Moisés aprendía la Torah y la olvidaba, hasta que la recibió como se recibe un regalo.”

De alguna manera algo parecido nos ocurre a todos los que estudiamos Torah: aprendemos cosas, versículo, detalles y luego los olvidamos. Esto sucede porque no hemos recibido. Si algún día recibiéramos, sabríamos toda la Torah desde la primera hasta la última letra, desde la Beth de Bereshit a la Lamed de Israel, que forman la palabra Lev, “corazón”, quizá para decirnos que la Torah se recibe desde el corazón.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

 

TODOS ESTAMOS LOCOS

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Según el Talmud (Jaguigah 4 a), “loco es aquel que pierde las cosas que le dan”. De alguna manera todos estamos locos pues la vida nos obsequia constantemente con sus dones y nosotros no nos fijamos y, por ende, los perdemos. Pero el mayor don es la vida misma y el hecho de perderla nos convierte en el peor de los locos. ¿Cómo hemos de hacer para no perder la vida? Quizá la respuesta esté en Proverbios (III-18), refiriéndose a la Torah:

עץ-חיים היא, למחזיקים בה

“Es un árbol de vida para los que se aferran a ella”.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

LA DIFERENCIA ENTRE BUENO Y MUY BUENO

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El Talmud explica que tras comer del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal y su expulsión del paraíso aparece por primera vez en la Torah la expresión “muy bueno”.

 

Leemos en Génesis (I-31):

וירא אלהים את-כל-אשר עשה, והנה-טוב מאד;

 ויהי-ערב ויהי-בקר, יום הששי.

“Y Dios vio todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno.

Y fue de tarde, y fue de mañana, el sexto día”.

El Midrash nos explicará que “Bueno” se refiere a la Buena Inclinación, el Ietzer haTov, mientras que “Muy Bueno” se refiere a la Mala Inclinación, el Ietzer haRa. Pero aparentemente “muy bueno” tendría que ser mejor que “bueno”, al menos en este mundo, pero no es así en la Torah.

Veamos que nos enseña el Zohar (II-103 a):

“…está escrito: “Y Dios vio todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno. Y fue de tarde, y fue de mañana, el sexto día” (Génesis I-31). ¿Qué significa “bueno”? Fue enseñado: es el ángel del bien; “muy bueno”: es el ángel de la muerte”.

Si calculamos el Millui de Tov Meod (טוב מאד), vemos que es 13, un número que tradicionalmente se asocia con la muerte:

וב (ט) = 8

אד (מ) = 5

————

13

Desde el pecado de nuestros primeros padres, el Ángel de la Muerte nos persigue por medio del Ietzer haRa, como vemos en la imagen adjunta.

JULI PERADEJORDI

 

EL SECRETO DE LA PROSPERIDAD

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Prosiguiendo con nuestro post anterior (http://wp.me/p2Xmky-zw), recordaremos que el Talmud, en Avodah Zarah (19b), nos enseña por medio de Rabbí Ieoshua ben Levi que:

 

כל העוסק בתורה נכסיו מצליחין לו

“Todo aquel que se ocupa (del estudio) de la Torah, sus bienes prosperarán”.

Esto nos enseña que el secreto de la prosperidad está directamente asociado con la Torah, con el estudio de la Torah.

Si calculamos la guematria atbash de Shigshug (שיגשוג), “prosperidad”, encontramos que es 524, o sea el número de capítulos que componen los 62 tratados del Talmud.

ש = 2

י = 40

ג = 200

ש = 2

ו = 80

ג = 200

———–

524

capitulos talmud

Así pues, si queremos que nuestros bienes prosperen, dediquemos algo de nuestro tiempo estudio de la Torah por medio de ese maravilloso comentario que es el Talmud.

 

JULI PERADEJORDI

 

MORIAH

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La primera vez que se alude al monte Moriah en la Torah es en el libro del Génesis, cuando Abraham va a sacrificar a Isaac sobre este monte, pero si nos fijamos en el texto, no se habla de monte Moriah, sino de tierra de Moriah.

En Génesis (XXII-2) Dios le indica claramente a Abraham que se dirija hacia la tierra de Moriah, Eretz haMoriah (ארץ המריה):

 

אל-ארץ המריה

 

Dado que en hebreo el nombre alude a la esencia de lo nombrado, veamos qué nos pueden enseñar los sabios y la guematria a propósito de este nombre. En primer lugar, el Midrash (Bereshit Rabba, 51,7) propone dos lecturas de la palabra Moriah que reencontramos en el Talmud (Taanith 16 a):

“¿Qué es el monte Moriah?

Rabbí Levi bar Jama y rabbí Janinah lo debatieron.

Uno dijo: es una montaña de la cual ha salido la enseñanza (Horaa) para Israel. Y el otro dijo: es una montaña de la cual ha salido el temor (Morah) para las naciones del mundo”.

 

¿No nos hallamos aquí ante una contradicción? ¿Por qué dijo rabbí Levi bar Jama que era una montaña de la que salió una enseñanza y rabbí Janinah que salió el temor?

En el primer caso la explicación que nos ofrecen los comentadores es obvia: en el monte Moriah se encontraban el Templo y el Sanhedrín, que legislaba, como aprendemos de II Crónicas (III-1):

 

ויחל שלמה, לִבנות את-בית-יהוה בירושלם, בהר המוריה

“Y empezó a construir Salomón la casa de IHWH en Jerusalén en el monte de Moriah”.

En el segundo es más rebuscada: en este monte tuvieron lugar grandes milagros.

Pero es en este caso donde la guematria va a ser sumamente aclaratoria. Si calculamos la guematria Raguil de Moriah (מוריה), vemos que es 261:

 

מ = 40

ו = 6

ר = 200

י = 10

ה = 5

————–

261

Si calculamos ahora la de Iraim (יראים), “miedo”, descubrimos que es la misma:

 

י = 10

ר = 200

א = 1

י = 10

ם = 40

—————–

261

 

De todo ello podemos extraer una interesante conclusión. Hay enseñanzas que se pueden aprender y memorizar sin más, y hay otras enseñanzas cuya adquisición se hace en el marco de un sentimiento de respeto que se acerca al temor o la reverencia.

Las primeras son las enseñanzas de este mundo, las otras son las enseñanzas de Torah. Moriah y Torah son palabras que comparten tres letras, por lo cual su esencia es muy cercana, pero que para unos (Israel) es enseñanza, para otros (las naciones del mundo) es algo terrible y temible.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

UN NOMBRE OCULTO

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El Nombre de Dios es uno de los grandes misterios del judaísmo. Toda la Torah, nos enseña el Zohar, es una especie de desarrollo de este Nombre de Dios. Una frase del libro del Éxodo nos descubre, gracias a la guematria, algo de este misterio. Se trata de la dicotomía entre el Nombre de Dios manifiesto, Elohim , y el oculto, el Tetragrama, IHWH.

 

 

Leemos en la parashah Shemot, en Éxodo (III-15):

ויאמר עוד אלהים אל-מֹשה

זה-שמי לעלם

“Y dijo también Dios a Moisés… éste es Mi nombre para siempre (LeOlam)”.

Una primera lectura nos enseñaría que el Nombre de Dios sería Ze (זה).

Veamos la guematria millui de esta palabra:

ז = 77

ה = 6

———-

83

 

Este número es harto revelador, ya que se trata de la guematria ordinal de Ruaj haKoddesh (רוח הקדש):

רוח = 34

הקדש = 49

————-

83

 

Pero lo más sorprendente ocurre cuando calculamos la guematria de (הגדול הגבור והנורא), “grande, poderoso y temible”, 532:

הגדול = 48

הגבור = 216

והנורא = 268

—————-

532

Se trata del valor numérico de tres Nombres de Dios que aparecen en el Siddur, tomados de Deuteronomio (X-17).

Finalmente, como nos enseña el Talmud, (Kiddushim 71 a), LeOlam se puede leer también como LeAlem, “ocultar”. Sin duda por eso IHWH es un nombre oculto.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

SALGAMOS CON ALEGRÍA

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Aparentemente, la parashah Ki Tavo revela lo que le ocurrirá al pueblo de Israel cuando “entre en el país que IHWH su Elohim le está entregando como herencia eterna”. Se trata de una clara alusión de la llegada de Moisés y el pueblo a la tierra de Israel, pero los sabios nos han obsequiado con otras interpretaciones acaso más sugerentes.

 

Veamos el texto de Deuteronomio (XXVI-1):

 

והיה, כי-תבוא אל-הארץ, אשר יהוה אלהיך, נתן לך נחלה

“Y será que cuando entres a la Tierra que te da como herencia IHWH, tu Elohim…”.

El hecho de que comience por la expresión Vejaiah (והיה) indica futuro. No se trata de algo que ocurre en este momento sino de algo que está reservado para el futuro. Esta expresión se refiere, según los sabios, a la alegría que experimenta el alma cuando sale del exilio de este mundo y penetra en el mundo porvenir, el Olam haBa (עולם הבא). El Olam haBa (עולם הבא) se asocia con el Tetragrama mientras que este mundo, el Olam haZe (עולם הזה) se asocia con el nombre de Dios Elohim.

Nos encontramos en el libro de Isaías (LV-12) con una curiosa aseveración que bien merece un breve comentario:

כי-בשמחה תצאו

“Porque con alegría saldréis.”

Los sabios lo interpretan como “Dejaréis el exilio con alegría”.

Jacob Abujatzira ha escrito que:

“Este versículo habla de la vida en el mundo porvenir,

donde todo es paz y reposo”.

 

Si calculamos la guematria Galut (גלות), “exilio”, vemos que es 439:

ג = 3

ל = 30

ו = 6

ת = 400

———-

439

Si calculamos ahora la de Ki Tavo (כי תבוא), “cuando entres”, vemos que es la misma:

 

כי = 30

תבוא = 409

————–

439

Vemos de este modo que cuando IHWH le dice a Moisés “cuando entres” en realidad también le está diciendo “cuando salgas del exilio”.

Vimos que esta parashah comienza con la expresión Vejaiah (והיה) que representa el mundo futuro y que está compuesta por las mismas letras que el Tetragrama. El número 439 es el 86 número primo, y 86 es la guematria de Elohim.

JULI PERADEJORDI

 

 

 

SOBRE LA CÓLERA

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La palabra “cólera” procede del griego Kholera, de Khole, “bilis”. En el Zohar (III-231 b, 234 b y 236 a) se nos enseña que “el hígado es Samael” y que “la bilis es la espada del ángel de la muerte”.
Enfadarse es como dar poder a Samael.

Nos enseña el Talmud que enfojarse es como practicar la idolatría. En el tratado de Shabat (105 b), hay una enseñanza que dice lo siguiente:

“Aquel que en su cólera rompe sus vestiduras, rompe utensilios o tira su dinero, considéralo si fuera un idólatra”.

Si queremos entender qué nos están diciendo, podemos recurrir al Zohar (III 43 a) que nos explica que:

“…está prohibido para la persona arrojar objetos de su casa a raíz de su enojo, y depositar en el Otro Lado –Sitra Ajra–“.

Cuando nos enfadamos estamos alimentando el Ietzar haRa, la mala inclinación y el Sitra Ajra, el Otro Lado.
Por otra parte la bilis que nuestro hígado expulse se convertirá en una espada que nos dañará a nosotros mismos, ensuciando nuestra sangre. Es lo que en catalán se conoce como “ferse mala sang”.

JULI PERADEJORDI

 

SUPERAR EL MIEDO

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Existe en hebreo una curiosa palabra que significa “miedo”, “terror”, “espanto”. Se trata de Magor (מגור). En realidad se refiere al estado de profunda oscuridad en el que se encuentra el hombre caído, sometido al Migur (מגור), o sea la destrucción. Veamos qué nos enseña la guematria a propósito de este misterio.

La guematria de Magor (מגור) es 249:

מ=1
ג=1
ו=1
ר=1

———–
249

El Talmud, en el tratado de Baba Batra (10 a) enseña que “el vino sofoca el miedo extremo”. ¿De qué vino se trata? Desde luego no del embotellado porque si bien es cierto que los borrachos se envalentonan, siguen teniendo miedo y sobre todo, permanecen en la oscuridad.
Se trata sin duda de otro vino y va a ser de nuevo el Talmud (Eruvin 65 a) quien nos arroje luz sobre este tema.
La guematria de Iain  יין), 70) es la misma que la de Sod (סוד), “secreto”, de lo que podemos deducir que este vino no es sino el cuarto nivel de interpretación de la Torah, el nivel de Sod, o sea la Cábala.

י =1
י =1
ן =1

——–
70

ס =1
ו =1
ד =1

——–
70

Si damos un pasito más allá de Migur, מגור) ,249), llegamos al 250 que es la guematria de Ner (נר), “vela”.

נ =1
ר =1

—–
250

¿A qué vela nos referimos? A las Mitzvoth, que según Proverbios (VI-23) se pueden comparar con una vela-

Pero hay aún más, los cabalistas nos enseñan que si buscamos cuáles son las letras anteriores a las cuatro letras que forman Magor (מגור) nos encontramos con la Lamed (ל), la Beth (ב), la He (ה) y la Kof (ק). Estas cuatro letras forman la palabra Kabbalah (קבלה).
De este modo para superar el miedo tenemos dos caminos: podemos recurrir o a la Cábala o las Mitzvoth. Pero sin duda, a un nivel más profundo que el discursivo, se trate de lo mismo.

JULI PERADEJORDI

BENDICIÓN Y MALDICIÓN

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En la parashah de Ree nos encontramos con una aparente contradicción que abordaremos a la luz de la guematria. Veamos el texto de Deuteronomio XI-29:

והיה, כי יביאך יהוה אלהיך, אל-הארץ, אשר-אתה בא-שמה לרשתה-ונתתה את-הברכה על-הר גרזים, ואת-הקללה על-הר עיבל.
“Y sucederá que cuando IHWH tu Elohim te lleve a la tierra a la cual tú te diriges para tomarla en posesión, pondrás la bendición en el monte Guerizim y la maldición en el monte Ebel”.

Veamos el valor numérico de Guerizim (גרזים) y de Ebel (עיבל).

ג = 37
ז = 7
י = 10
ם = 40

———
270

ע = 70
י = 10
ב = 2
ל = 30

——–
112

Si analizamos estas guematrias, nos sorprendemos viendo que 270, la de Guerizim (גרזים), monte asociado con la bendición, es el valor numérico de Ra (רע), que significa “mal”, y 112, la de Ebel (עיבל), el monte asociado con la maldición, es la suma de la guematria del Tetragrama, 26 y la de Elohim, 86.
Si nos fijamos en la etimología de Guerizim, podemos asociarlo con la raíz Guerez (גרז) que significa “cortar”, “excluir”. Por otra parte, Garziel (גרזיל) es el ángel del terror.
¿Qué ocurre? ¿Cómo es que, al menos aparentemente todo esto está al revés?
Rashi, apoyándose en el Talmud, tratado de Sotah (32 a), nos lo explicará diciendo que “las maldiciones de esta sección fueron enunciadas primero en términos de bendición, y después volvían sus rostros hacia el monte Ebel y comenzaban con la maldición”.

JULI PERADEJORDI