EL MAYOR BIEN O DIOS EN EL CORAZÓN

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En su genial obra La vida es sueño, Pedro Calderón de la Barca escribía:

“¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”.

A primera vista puede parecer contradictorio que “el mayor bien” sea algo pequeño. Pero, ¿sabemos realmente qué es el mayor bien?

 

De alguna manera Calderón nos lo está diciendo sin decirlo. Basta con leer entre líneas para adivinar que “el mayor bien”, algo aparentemente pequeño y efímero, no es sino algo tan inconmensurable como es la vida.

La guematria de Jaim (חיים), “vida” es 68, o sea es el “número espejo” de 86, la guematria de Elohim (אלהים), “Dios”. Si calculamos la guematria  Sderti u ordinal de Jaim (חיים), “vida”, obtenemos 52:

ח = 8

י = 10

י = 10

ם = 24

———-

52

 

Si calculamos ahora la guematria Sderti de Elohim (אלהים), “Dios”, también obtenemos 52:

א = 1

ל = 13

ה = 5

י = 10

ם = 24

———–

52

 

No podemos, pues, ver a Dios y la vida como algo distinto y separado; pero, ¿por qué son el mayor bien, y por qué es éste pequeño? Podemos asociar este “mayor bien” que es “pequeño” a una letra muy concreta de la Torah: la letra Alef de Vaikrá, que es más pequeña de lo normal. Esta letra recibe el nombre de Alef Ketanah (אלף קטנה) y su guematria va a desvelarnos algunos misterios.

Si calculamos la guematria Katan de Alef Ketanah (אלף קטנה) obtenemos 32:

א = 1

ל = 3

ף = 8

ק = 1

ט = 9

נ = 5

ה = 5

———-

32

 

Este número nos lleva a un lugar muy concreto: el corazón, en hebreo Lev (לב), palabra cuya guematria es también 32.

ל = 30

ב = 2

——–

32

 

Si calculamos ahora su guematria Sderti, veremos que es 86, o sea la misma que la de Elohim (אלהים), “Dios”.

א = 1

ל = 12

ף = 26

ק = 19

ט = 9

נ = 14

ה = 5

———–

86

 

א = 1

ל = 30

ה = 5

י = 10

ם = 40

———–

86

Volviendo a las palabras de Calderón de la Barca “el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”, concentrémonos ahora en “el mayor bien”, en hebreo Ioter Tov (יותר טוב).

La guematria Raguil de Ioter Tov (יותר טוב) es 633:

 

י = 10

ו = 6

ת = 400

ר = 200

ט = 9

ו = 6

ב = 2

————-

633

 

Si calculamos ahora cuál es la guematria Raguil de “la vida”, haJaim (החיים), adjudicando el valor de 600 a la letra Mem final, descubrimos con sorpresa que también es 633:

ה = 5

ח = 8

י = 10

י = 10

ם = 600

————–

633

 

Todas estas guematrias nos vienen a enseñar que la vida o, si lo preferimos, Dios en el corazón, es el mayor bien, superior a las muchas riquezas.

 

JULI PERADEJORDI

 

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EL JUSTO Y EL MAL DE OJO

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La Tzarah (צרע) que a menudo se relaciona con la lepra no está considerada por los comentaristas clásicos de la Torah una enfermedad natural, sino una enfermedad espiritual. Por medio de la guematria vamos a ver que no es exactamente así, sino que es el resultado del Mal de Ojo. Pero, ¿a qué nos estamos refiriendo cuando hablamos de Mal de ojo?

 

 

Los cabalistas sostienen que padecer Mal de Ojo es el resultado del estado de impureza del alma humana. Así, el Mal de Ojo, nos venga de los demás o de nosotros mismos (pensamientos negativos y de autosabotaje) nos afectaría en la medida de nuestra falta de santidad. Por esa razón, a José, que era un Justo, un Tsadik, no le afectaba el Mal de Ojo. En el libro del Génesis (XLIX-22) leemos que Jacob dijo:

בן פרת יוסף, בן פרת עלי-עין

«Un hijo fructífero es José, un hijo encantador a los ojos (Alei Ayin)».

En el tratado de Berajoth (20 a), los Sabios del Talmud nos animan a no leer Alei Ayin, «junto a la fuente» o «a los ojos», como nos proponen algunas traducciones literales, sino Olei Ayin, que se escribe con las mismas letras y significa «por encima del ojo». Con esto nos enseñan que José estaba «por encima» del Mal de Ojo. Por otra parte, Rashi, el comentarista clásico de la Torah, explica que todas las enfermedades dependen del ojo; dicho de otro modo, son formas del Mal de Ojo.

La raíz Tzar (צר) significa “enemigo”. La idea de Tzarah (צרע) que encontramos en la parashah de esta semana, Metzorah, procede de esta raíz. Si acudimos al diccionario, vemos que esta palabra significa “enfermar de lepra”. El termino Tzorah (צרעה) significa “enfermedad de la piel” y está muy próximo al griego Psora, de donde procede “psoriasis”, pero curiosamente esta palabra también significa “avispa”.

El Talmud relaciona la Metzorah con la maledicencia. Sabemos que la palabra es una energía muy poderosa; si es positiva, es capaz de obrar milagros, pero si es negativa, se convierte en una energía negra capaz de hundir a cualquiera. Es la diferencia entre bendecir y maldecir. La palabra, en hebreo Dabar (דבר), se relaciona con un pequeño animal muy concreto: la abeja, en hebreo Dvorah (דבורה). Su producción es la miel, que representa a la incorruptibilidad, pues la miel no se pudre y además se utiliza en afecciones cutáneas.

Cuando calculamos la guematria de Metzorah (מצרע) vemos que es 400, exactamente igual que la de Ayin Ra (עין רע), “Mal de Ojo”. La Metzorah (מצרע) es un resultado del Mal de Ojo.

מ = 40

צ = 90

ר = 200

ע = 70

————–

400

עין = 130

רע = 270

————–

400

 

De algún modo lo contrario de la abeja es la avispa Tzorah (צרעה). Si la abeja representa a la palabra regeneradora, la avispa corresponde a la Mala palabra, a la maldición. Su aguijón, como la maledicencia, es venenoso. Cuando calculamos la guematria de Tzorah (צרעה) descubrimos que es 365. Probablemente por ello su antagonista sea el justo, ya que 365 también es la guematria de Iosef haTzadik (יוסף הצדיק), “José el justo”:

צ = 90

ר = 200

ע = 70

ה = 5

—————–

365

יוסף = 156

הצדיק = 209

——————-

365

 

JULI PERADEJORDI

DESPUÉS DE LAS TINIEBLAS

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A Thierry d’Oultremont, que adquirió la verdadera inteligencia (MR XXXIX-03)

 

La portada de la edición original del Quijote nos obsequia con un delicioso latinajo que declara Post tenebras spero lucem. Nos gustaría asociarlo con la parashah de esta semana, Tazria (תזריע), que  significa “quedar embarazada”. ¿Quién es el que espera llegar a la luz después de vivir en las tinieblas? ¿Por qué al hecho de engendrar se le llama “alumbrar” e incluso “dar a luz”?

 

 

 

A estas preguntas podemos brindarles dos respuestas que no son excluyentes la una de la otra.

Veamos la primera. El nombre de la parashah de esta semana, Tazria (תזריע) significa “quedar embarazada”. Si tomamos las letras interiores de esta palabra, o sea su esencia, nos encontramos con Zari (זרי), que significa “mi semilla”. Es la semilla que está dentro de la embarazada y que se convertirá después de 40 semanas en una criatura viva, una Briah (בריה). Cuando calculamos la guematria de Briah (בריה) vemos que es 217, o sea la misma que la de Zari (זרי).

ב = 2

ר = 200

י = 10

ה = 5

———–

217

 

ז = 7

ר = 200

י = 10

———–

217

 

Pero cuando nos dirigimos al principio de esta parashah (Levítico XII-2) podemos leer:

דבר אל-בני ישראל, לאמר, אשה כי תזריע

“Habla a los Hijos de Israel, diciendo: cuando una mujer está embarazada…”

Si calculamos la guematria de Ishah Ki Tazria (אשה כי תזריע), “mujer que está embarazada”, vemos que es 1023:

אשה = 306

כי = 30

תזריע = 687

—————–

1023

Se trata de la misma guematria que la de Job (XVII-12), “espero la luz después de las tinieblas”, que presumiblemente inspiraron a Cervantes para la portada de su libro:

 

אור קרוב מפני-חשך

Nuestra primera propuesta es que estas palabras aluden al bebé que está en el vientre de la mujer embarazada, y que cuando ésta dé a luz podrá salir de las tinieblas del útero.

Pero, paralelamente a esta interpretación podemos afirmar que también nos habla del alma que, después de pasar por las tinieblas de este bajo mundo, regresa a la luz.

אור = 207

קרוב = 308

מפני = 180

חשך = 328

—————

1023

 

Zari (זרי), que como vimos significa “mi semilla”, es una alusión al alma, a la semilla divina que hay en cada ser humano, que está llamada a la resurrección con la ayuda del Espíritu de Dios. Si a la guematria de Ishah Ki Tazria (אשה כי תזריע), que como vimos es 1023 le añadimos la guematria de Ruaj Elohim (רוח אלהים), “Espíritu de Dios”, 300, obtenemos 1323, que es la guematria de Tejaiat haMotim (תחיית המתים), “resurrección  de los muertos”:

רוח = 214

אלהים = 86

—————

300

תחיית  = 828

המתים = 495

——————

1323

JULI PERADEJORDI

 

UNIR EL CEREBRO Y EL CORAZÓN

Afirman los cabalistas que la expresión con la que se inicia la parashah de Tzav, Vaidaber Adonai el Moshe Leemor (וידבר יהוה אל-משה לאמר) se repite exactamente 70 veces en la Torah. Si a este número, que es la guematria de Sod, “secreto”,  le añadimos 26, la guematria del Tetragrama, obtenemos 96, la guematria de Tzav. Uno de los mensajes ocultos en la parashah de esta semana  es precisamente uno de los grandes secretos de la cábala: unir el cerebro con el corazón.

 

 

Que la guematria de Tzav (צו) es 96 no es ningún secreto, pero no deja de ser curioso que esta parashah contenga exactamente 96 versículos:

צ = 90

ו = 6

———-

96

 

Este número ha hecho plantearse a los cabalistas cuál puede ser el secreto, Sod (סוד) de Tzav (צו), dado que las 5 primeras palabras de esta parashah se repiten 70 veces en la Torah. Por medio de la resta de la guematria de Sod (סוד), “secreto” han llegado a la conclusión de que se trata del Tetragrama, יהוה.

ס = 60

ו = 6

ד = 4

—————-

70

96 – 70 = 26

 

Los cabalistas de Safed (y también el Zohar) descomponen este nombre en dos partes, la primera compuesta por las letras Iod y He (יה), y la segunda compuesta por las letras Vav y He (וה).

Iod y He (יה) puede asociarse con el cerebro, Moaj (מח), y Vav y He (וה) con el corazón, Lev (לב). Cuando unimos el cerebro y el corazón, haMoaj vehaLev (המח והלב) obtenemos 96, la guematria de Tzav (צו), y también estamos reuniendo las cuatro letras del Tetragrama.

המח = 53

והלב = 43

————

96

 

Aquel que une su cerebro con su corazón se convierte en un hombre justo, un Ish Tzadik (איש צדיק), un hombre a imagen del Tetragrama. Pero, ¿cómo unir el cerebro con el corazón? Una manera de hacerlo es hacer con el corazón cosas que normalmente hacemos con el cerebro, por ejemplo estudiar (la Torah), o hacer con el cerebro cosas que haríamos con el corazón, por ejemplo rezar.

Si a 96 le añadimos 515, la guematria de Tefilah, “plegaria”, obtenemos 611, la guematria de Torah:

ת = 400

פ = 80

י = 10

ל = 30

ה = 5

——————-

515

515 + 96 = 611

Pero lo más sorprendente ocurre cuando a Torah, guematria 611 le restamos 96, pues el resultado, 515 es también la guematria de Ish Tzadik (איש צדיק), “hombre justo”.

איש = 311

צדיק = 204

————-

515

 

JULI PERADEJORDI

LA TERRIBLE EXPERIENCIA DE LA NOCHE DE PESAJ

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Durante la noche de Pesaj se recuerda tradicionalmente la salida de Egipto. Salir de Egipto es como cambiar de dimensión. Egipto simboliza este bajo mundo, prisionero del espacio y del tiempo. Salir de Egipto es como volver a casa después de un largo exilio.

 

 

Afirman los cabalistas que el secreto de Pesaj es la anulación o la trascendencia del tiempo, en hebreo Zman (זמן).  Una de las maneras de referirse a la noche de Pesaj es haLailah haZe (הלילה הזה), “esta noche”, que también podemos leer como la noche 17, guematria de Tov (טוב), “buena”. Se trata, pues, de una buena noche. Cuando calculamos la guematria de haLailah haZe (הלילה הזה) vemos que es 97, la misma que la de Zman (זמן).

הלילה = 80

הזה = 17

————-

97

ז = 7

מ = 40

ן = 50

———-

97

 

La guematria de haLailah (הלילה), “la noche” es 80 y corresponde a la letra Pe (פ) de Pesaj (פסח), cuyo valor numérico también es 80.

Cuando calculamos la guematria atbash de haLailah haZe (הלילה הזה) descubrimos que es 510:

הלילה = 260

הזה = 250

—————

510

Este número nos lleva a otra noche famosa de la Torah, aquella en la que Jacob tuvo un sueño y se encontró en un “lugar terrible”, que identificaría como “la casa de Dios”. Como vemos en el texto de Génesis (XXVIII-17):

ויירא, ויאמר, מה-נורא המקום הזה: אין זה, כי אם-בית אלהים, וזה, שער השמים

“Y tuvo miedo, y dijo: «¡Qué terrible es este lugar! ¡Ésta no es otra que la Casa de Dios, y ésta es la puerta de los cielos!»”.

 

La expresión Mah norah haMakom haZé (מה-נורא המקום הזה), “qué terrible es este lugar” tiene por guematria 510 con lo que coincide sorprendentemente con la de Zé Bait Elohim (זה בית אלהים), “ésta es la casa de Dios”:

מה = 45

נורא = 257

המקום = 191

הזה = 17

—————-

510

זה  = 12

בית = 412

אלהים = 86

—————–

510

Ojalá el Seder nos ayude a descubrir cuál es ese lugar terrible que es Casa de Dios: habremos salido de Egipto y regresado a nuestro verdadero hogar.

 

 

JULI PERADEJORDI

REPARAR LA ESTULTICIA

 

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Sabemos, gracias a las enseñanzas de los sabios, que algo tan actual y socialmente aceptado como robar no es sólo apropiarse de lo ajeno, también es ofender a Dios (y al erario público) y, por decirlo de algún modo, “entrometerse” en Sus designios. Veamos qué nos dice el libro del Levítico (5-23):

והיה, כי-יחטא ואשם-והשיב את-הגזלה אשר גזל או את-העשק אשר עשק, או את-הפקדון אשר הפקד אתו; או את-האבדה, אשר מצא.

 

«Y ocurrirá que cuando peque y se haga culpable, devolverá el objeto robado que sustrajo, o lo que ganó de su fraude, o la prenda que fue dejada en su poder, o el objeto perdido que halló».

 

Lo primero que se deduce de estas palabras es que cuando alguien roba no sólo está pecando, también se está haciendo culpable. La palabra que se utiliza para “pecar”, Iejatah (יחטא) procede de la raíz Jet (חט), como vemos en sus letras centrales, y aquel que peca normalmente se cree muy listo.

Si acudimos a la guematria Raguil de Jet (חט), descubrimos que es 17:

ח = 8

ט = 9

———–

17

 

 

Se trata de la guematria de Tov (טוב), “bueno”, y el ladrón siente que está haciendo algo bueno (al menos para él), pero en realidad lo que está haciendo es el tonto, ya que no hay más que fijarse en la guematria atbash de Jet (חט), 110, para darse cuenta de que es un Sacal, un necio (סכל):

 

ט = 9

ו = 6

ב = 2

———-

17

ח = 60

ט = 50

———-

110

ס  = 60

כ = 20

ל = 30

———-

 110

 

Pero este versículo contiene una rareza en la que han reparado los cabalistas: la primera palabra Vehaiah (והיה) está formada por las mismas letras que el Tetragrama en un orden “incorrecto”. Esto nos enseña que “cuando alguien peque y se haga culpable” no sólo estará perjudicando a su prójimo al que ha robado, también está afectando al Tetragrama y desordenando el mundo. Es lo que se llama “estulticia”, del latín stultus, “necio”, “tonto”. Ya vimos, en un post anterior (https://elzoharesplendor.wordpress.com/2014/04/22/el-ladron-que-bendice/), que robar se puede comparar con insultar al Nombre de Dios (Salmos X-3):

 ובצע  ברך, נאץ יהוה

“Y el ladrón que bendice insulta a IHWH”.

 

La guematria Sderti u ordinal de la palabra que se utiliza en Levítico (V-23) para decir “y devolverá”, Veeshiv (והשיב) es también 17, por lo que el hecho de devolver lo robado compensa en cierto modo la necead del Sacal. Por eso, la Torah propone una reparación para su estulticia: devolver el objeto robado, estafado o ganado con fraude. Pero normalmente, ¿por qué el ladrón no lo hace? ¿Es aún más tonto de lo que parecía? Probablemente sí.

ו = 1

ה = 1

ש = 1

י = 1

ב = 1

———-

17

JULI PERADEJORDI

 

 

 

PODEROSO COMO LA MUERTE

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Una de las afirmaciones más bellas que podemos encontrar en el Cantar de los Cantares es aquella que declara que el amor es tan poderoso como la muerte.

Estas poéticas palabras nos está enseñando que las fuerzas de la vida no tienen nada que envidiarle a las de la muerte, pero quizá nos estén hablando de algo más.

 

 

 

Si le preguntamos a cualquier persona qué es más poderoso que la muerte difícilmente nos responderá que se trata del amor. Sin embargo el versículo del Cantar de los Cantares (VIII-6) es bien claro:

כי-עזה כמות אהבה

«Porque el amor es poderoso como la muerte».

 

Si recurrimos a la guematria de esta frase, 591, descubriremos otra cosa más poderosa que la muerte, algo relacionado precisamente con la resurrección.

כי = 30

עזה = 82

מות = 446

אהבה = 13

——————

591

 

Nos estamos refiriendo al Shofar, haShofar (השופר), guematria 591:

ה = 5

ש = 300

ו = 6

פ = 80

ר = 200

————–

591

 

A propósito des Shofar podemos leer en el Zohar (I-190 a):

“… en esos momentos en los que el Santo, Bendito Sea, se dispone sobre ellos en Juicio  Entonces se ubica (el ángel acusador) para descarriarlos y recordar sus pecados, y el Santo, Bendito Sea, se apiada de  Israel y les da un consejo para salvarse del mismo. ¿Y con qué? Con el Shofar en el día de Rosh Hashanah y en el Día de la Expiación”.

Y, más adelante (Zohar III-150 b):

“… los de Israel ofrecen plegarias y súplicas delante de él, y hacen sonar el Shofar. Entonces, el Santo, bendito sea, tiene piedad de ellos y convierte el rigor en misericordia”.

JULI PERADEJORDI

 

 

MERKAVAH – LA CARROZA

La palabra Merkavah procede de una raíz, Resh, Kaf, Beth, que significa “cabalgar”. Este término alude a la famosa visión de Ezequiel (I-1 a 26) en las que aparecen cuatro ruedas con cuatro seres vivientes (Jaioth). Veamos ahora algunas curiosidades de la Merkavah a la luz de la etimología y la guematria.

 

 

“Aquel que aleja su corazón

de  este mundo para dedicarse a la contemplación de la

Merkavah, es recibido por el Santo, bendito sea, como

si hubiera recitado plegarias a lo largo de todo el día,

puesto que ha musitado Tefilah”.

Sefer haBahir (LXVIII)

 

 

El Zohar, comentando Samuel (II-XXIII-15), nos ofrece una curiosa interpretación.

מִי יַשְׁקֵנִי מַיִם, מִבֹּאר בֵּית-לֶחֶם אֲשֶׁר בַּשָּׁעַר

“¡Quién me diera a beber de las aguas del (medio del) manantial

de la puerta de Beit Lejem!”.

El Zohar (I-60) dice lo siguiente:

 

““Las aguas” se refiere a Abraham, “de en medio” se refiere a Jacob, que se encuentra en el centro y “manantial” se refiere a Isaac porque es llamado “manantial de aguas vivas”. He aquí que en este versículo se encuentra entonces el carruaje sagrado supremo de los patriarcas: la Merkavah. Y el rey David se apegó a ellos y se transformó en la cuarta pata de esta Merkavah.”

 

¿De dónde toma el Zohar la idea de que los patriarcas corresponden a la Merkavah? ¿Por qué llega a esta conclusión? Sin duda hemos de dirigirnos al Midrash Rabba sobre Génesis (47-6), donde unas palabras de Resh Lakish nos enseñan que:

אמר ריש לקיש האבות הן הן המרכבה

“dijo Reish Lakish: los patriarcas son la carroza”.

 

Esto es así porque, según nos enseñan los sabios:

“Durante todas sus vidas no sirvieron sino de vehículo a la voluntad divina”.

 

El texto del Midrash nos obsequia con dos interesantes guematrias.

Veamos la de haMerkavah (המרכבה), que es 272, o sea 68, la guematria de Jaim (חיים), “vida” multiplicada por 4. Señalemos que en la visión de la Merkavah de Ezequiel aparecían precisamente 4 Jaioth, cuatro seres vivientes o, si lo preferimos, 4 vidas.

 

También en el Zohar (III-145 b) podemos leer:

 

“Hemos aprendido que el Santo, bendito sea, convirtió a David en una Merkavah santa con los patriarcas, la más elevada de todas las coronas santas que los patriarcas dieron en herencia”.

HaAvot (האבות), “los patriarcas” tiene un valor numérico de 414 que también es la guematria de la expresión Or Ein Sof (אור אין סוף), la luz ilimitada que de algún modo es:

“la más elevada de todas las coronas santas que los patriarcas dieron en herencia”.

 

Pero lo más curioso ocurre cuando nos fijamos en el número 414, que es como un espejo del 41 que se convierte en 14 o un espejo del 14 que se convierte en 41.

Si calculamos la guematria ordinal o Sderti de Avoti (אבותי), “mis antepasados” o “mis patriarcas” vemos que es 41. Si calculamos la guematria de David (דוד), descubrimos que es 14.

 

JULI PERADEJORDI

ITRÓ SE ENGANCHÓ o LOS MISTERIOS DE LA CONVERSIÓN

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Se convertir, c’est se retourner dans la grande eau

et contempler la lumière du ciel face à face.

 

La Torah nos habla del suegro de Moisés que en Éxodo (IV-18) se llama Ieter y más adelante Itró. Ha sido añadida una letra Vav a su nombre. ¿Por qué? ¿Qué nos enseñan los sabios y la guematria?

 

La guematria de Ieter (יתר) es 610:

י = 10

ת = 400

ר = 200

———–

610

 

¿Qué nos enseña este número? Sabemos que la guematria de Torah es 611, o sea que a Ieter sólo le faltaba un poquito para llegar a la Torah. ¿Cómo lo hizo? Nos enseñan los sabios que podemos leer a Itro como Itar Vav (ו), “una Vav extra”. O sea que si añadimos una letra Vav (ו) a Ieter, obtenemos Itró. La letra Vav (ו), que los cabalistas comparan con una vara, fue la que condujo a Itró hasta la Torah.

Uno de los significados de Vav (ו) es “gancho”. Itró se “enganchó” a la Torah y al pueblo prometido por medio de esta letra.

Los comentaristas clásicos nos han enseñado que esta letra Vav (ו) fue añadida al nombre de Ieter por el mérito de su conversión. La letra Vav (ו) tiene varias funciones, una de ellas es unir, se trata de la Vav haJibur. Es la Vav (ו) que unió a un pagano, Itró, al pueblo de Israel. Pero la Vav (ו) también puede ser haIpuj, se trata de la Vav de la conversión y en nuestro caso indica la conversión de Itró al judaísmo.

Pero aparte de Itró hay otro personaje en la Torah que se asocia con la conversión: Ruth (רות). Cuando calculamos la guematria de Ruth (רות), vemos que es 606:

ר =  200

ו = 6

ת = 400

————

606

 

Si calculamos el Millui o el “relleno” de Itró (יתרו), descubrimos que también es 606:

(תרו) י

ת = 400

ר = 200

ו = 6

——–

606

 

Y quizá aalguien se preguntará por qué esta insistencia en el número 6. Curiosamente 6 es el valor numérico de la letra Vav (ו).

 

JULI PERADEJORDI

PAN DEL CIELO, PAN DE PODEROSOS

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Al principio de su comentario a la parashah de Beshalaj el rabino José Caro escribía que “en esta sagrada sección de la Torah debes conocer y observar en el misterio del maná que descendía de lo Alto”. ¿En qué basa su comentario el sabio autor del Shuljan Aruj?

 

Para apoyar sus reflexiones, Caro cita uno de los salmos más misteriosos (LXXVIII-25) que dice:

לחם אבירים, אכל איש

“pan de poderosos –abirim– comió el hombre”.

Se trata del maná, como podemos deducir del versículo anterior (Salmos LXXVIII-24):

וימטר עליהם מן לאכל

“Hizo llover sobre ellos maná para que comiesen”.

Josef Caro, siguiendo la tradición midráshica, nos explica que “Es el alimento del que se nutren los ángeles servidores”.

Cuando calculamos la guematria de Abirim (אבירים), “poderosos” descubrimos que es 263, la misma que la de LeEtz haJaim (לעץ-החיים) “al árbol de la vida”.

לעץ = 160

החיים = 1

————

263

א = 1

ב = 2

י = 10

ר = 200

י = 10

ם = 40

———-

263

 

Se trata curiosamente de la guematria de Garas (גרס), que en sentido figurado significa “triturar”, “moler”, “masticar”, pero cuyo sentido más obvio es “aprender”, “estudiar”.

ג = 3

ר = 200

ס = 60

————

263

 

Y esto es así porque el Etz haJaiim (עץ-החיים) “al árbol de la vida”, que es el alimento por excelencia, es también la Torah, que es el estudio por excelencia, según podemos deducir de Proverbios (III-18):

 

עץ-חיים היא, למחזיקים בה

“Ella es un árbol de vida para los que se aferran a ella…”.

Y si la Torah denomina al Maná “pan de poderosos” no es únicamente, como muy bien sostiene José Caro, porque es el alimento de los ángeles, sino también porque es un alimento que vuelve poderosos a aquellos que tienen la ventura de saborearlo.

Le preguntaron un día a un sabio cuando comeríamos de este “pan del cielo” y su respuesta no pudo ser más sencilla: cuando estemos en el cielo. Añadió: pero podemos tener un pregusto de este pan en este mundo estudiando la Torah.

 

JULI PERADEJORDI

PURO IKIGAI

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Traducido literalmente, el término japonés Ikigai significa “aquello por lo que vale la pena vivir”. Ha sido popularizado en el mundo occidental por Francesc Miralles. Este concepto incluye cuatro cosas: vocación, misión, aquello que amas y pasión. Ikigai es uno de los secretos para una vida larga, joven y feliz como la que llevan los habitantes de Okinawa, la isla más longeva del planeta. Veamos cómo, sin saberlo, los sabios japoneses (y el propio Miralles) nos están hablando de Torah.

 

 

Si transcribimos la palabra Ikigai al hebreo obtenemos Ikigai (יכיגי). Cuando calculamos su guematria vemos que es 53:

י = 10

כ = 20

י = 10

ג = 3

י = 10

———

53

 

Leemos en el Zohar (III-89 b) que:

 

וכל מאן דאשתדל באורייתא כאילו אשתדל ביה בקב”ה דאורייתא כלא שמיה דקב”ה הוי. ובגין כך מאן דאתעסק באורייתא אתעסק ביה בשמיה ומאן דאתרחק מאורייתא רחיקא הוא מקב”ה.

“Y todo aquel que se ocupa de la Torah es como si se ocupara del Santo, bendito, sea, ya que toda la Torah es un nombre del Santo, bendito sea. De este modo, aquel que se dedica al estudio de la Torah se ocupa de ese nombre, y aquel que está lejos de la Torah, está lejos del Santo, bendito sea”.

 

Cuando en el Zohar y otros textos cabalísticos se habla del nombre del Santo, bendito sea se trata del Tetragrama (יהוה), el nombre de las cuatro letras capaz de obrar milagros. Podemos hacer corresponder la primera letra, la Iod (י), con la vocación, la segunda letra, la He (ה), con la misión, la tercera letra, la Vav (ו), con aquello que amamos y la última letra He (ה), con la pasión.

Comencemos por la Iod (י). “Vocación”, en hebreo, es Iud (יעוד) y comienza por la letra Iod (י).

“La misión”, en hebreo haMeshimah (המשימה), comienza por la letra He (ה).

Aquello que amamos es aquello a lo que nos sentimos unidos o tenemos ganas de unirnos. La letra que expresa unión es en hebreo la letra Vav (ו).

Y, finalmente, “la pasión” es en hebreo haTeshukah (התשוקה) y comienza y acaba por la letra He (ה).

La Torah no es sólo “aquello por lo que vale la pena vivir” sino también el secreto de una vida sana y feliz  ya que, como podemos leer en Proverbios (III-18):

עץ-חיים היא, למחזיקים בה; ותמכיה מאשר

“Ella es un árbol de vida para los que se aferran a ella y quienes la sustentan son felices”.

Porque las palabras de Torah (Proverbios 4:22):

כי-חיים הם, למצאיהם; ולכל-בשרו מרפא

“son vida para los que las hallan, y medicina para todo su cuerpo”.

 

Cuando calculamos la guematria Sderti de Torah, nos encontramos con la sorpresa de que es 53, la misma que la de Ikigai (יכיגי):

 

ת = 22

ו = 6

ר = 20

ה = 5

———

53

 

Puro Ikigai.

 

JULI PERADEJORDI

REFLEXIONES SOBRE EL NÚMERO 1391

Resultado de imagen de call de barcelona domingo

Benjamín de Tudela, el gran viajero judío del siglo XII, se llevó un grato recuerdo de su visita a Barcelona y de la floreciente comunidad judía de esta ciudad, que definió como “una comunidad santa de hombres sabios y prudentes y grandes príncipes”. Aproximadamente un siglo después de su visita, el 5 de agosto de 1391, festividad de Santo Domingo, el Call de Barcelona sería asaltado y destruido despiadadamente.

Actualmente, cuando paseas por sus calles estrechas y melancólicas, parece escucharse a veces un lejano y fastidioso “a por ellos” de ingratos recuerdos. El número 1391 se asociará desde entonces con el destierro, con el exilio. Podemos encontrar una prefiguración de este desastre en una alusión al exilio por excelencia, el exilio de Egipto.

 

 

Detrás del asalto y el expolio del Call no hemos de ver únicamente judeofobia e intereses económicos, que los hubo. Cabe resaltar, sobre todo, que se hizo en nombre de Dios. Del Dios de los cristianos, eso sí.

El año en el que tuvo lugar, 1391, siempre se recordará por las barbaridades que tuvieron lugar en Sevilla, Toledo o Barcelona. Si colocamos el número 1391 ante el espejo nos encontramos con otro número aparentemente más inocente: el 1931. Curiosamente ese fue el año en el que se aprobó la Constitución española, la que algunos esgrimen a su antojo como si palabra de Dios fuera, emulando “dentro del marco de la constitución” a las hordas de 1391, y es que tanto el nombre de Dios como los “marcos legales” son maravillosas excusas para avasallar a los que no piensan o no rezan como los gobernantes de turno.

Pero 1931 también fue el año en el que fue proclamada la República Catalana desde el palacio de la Generalitat, o sea en pleno Call, un palacio construido sobre la que fue la casa del riquísimo judío Moshe Natan de Tàrrega.

Podemos dividir el número 1391 en dos números, el 13 y el 91. El primero de ellos, que corresponde ordinalmente a la letra Mem (מ), la decimotercera del alfabeto, se asocia tradicionalmente con Mavet (מות), “muerte”. El segundo, el 91, nos reserva ciertas sorpresas.

Los cabalistas nos han descubierto se trata del número secreto o triangular del 13. De este modo se nos presenta no sólo como la muerte, sino como otro nivel, un nivel superior, relacionado con ésta. El 91, en hebreo צא, es un aviso que podemos encontrar en Génesis (VIII-16):

 

צא

“¡sal!” o, si preferimos “¡vete!”

De este modo el 1391 parece estar diciéndonos “vete”, “¡huye de la muerte!”. Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con el exilio en Egipto? El libro del Éxodo (I-1) comienza en la parashah de Shemot, la parashah número 13, con la siguiente descripción:

 

ואלה, שמות בני ישראל, הבאים, מצרימה: את יעקב, איש וביתו באו

“Y estos son los nombres de los Hijos de Israel que vinieron a Egipto; con Jacob vino cada hombre con su casa”.

 

Cuando calculamos la guematria de Veeleh Shemot Beni Israel (ואלה שמות בני ישראל), “Y estos son los nombres de los hijos de Israel”, descubrimos que es exactamente 1391:

ואלה = 42

שמות = 746

בני = 62

ישראל = 541

————–

1391

 

El Zohar (II- 2 a), nos enseña al principio de la parashah de Shemot que las 12 tribus de Israel, los 12 hijos de Jacob que fueron a Egipto, proceden del árbol de la Vida “que se halla en medio del Jardín”. Este árbol de a Vida es precisamente lo opuesto a la muerte. Nos explica también que corresponden a aquellos que se consagran al estudio de la Torah y son sabios y prudentes. Sí, sabios, prudentes y “grandes príncipes”, grandes Nasijim, como fueron los coetáneos catalanes de Benjamín de Tudela que, estudiando la Torah, se aferraban al árbol de la Vida. A propósito de los que estudian la Torah, esta misma página del Zohar nos descubrirá que:

“…viven por toda la eternidad, y son denominados sabios eruditos –maskilim– y justos: viven en este mundo y viven en el Mundo Venidero”.

 

Han sabido “huir de la muerte” y nos han dejado una herencia que nos corresponde reclamar y actualizar.

Tras el saqueo del Call de Barcelona, que fue uno de los epicentros de la cultura judía en el mundo civilizado, Catalunya perdió una gran parte de su inteligencia, de sus maskilim, “en nombre de Dios”. Quizá sea el momento de hacer un Tikún y volver a estudiar la Torah en ese Call dedicando estas reflexiones a esos maestros sabios y prudentes que llevaban apellidos catalanes.

 

JULI PERADEJORDI

 

LA VIDA DE JACOB

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La parashah Vaiejí comienza con dos números muy importantes desde el punto de vista de la guematria, el 17 y el 147. Hemos hablado de ambos en post anteriores, pero, ¿qué nos enseñan?

 

 

 

Veamos el texto de Génesis (XLVII-28), al principio de la parashah de Vaiejí:

ויחי יעקב בארץ מצרים, שבע עשרה שנה; ויהי ימי-יעקב, שני חייו-שבע שנים, וארבעים ומאת שנה

“Jacob vivió en la tierra de Egipto diecisiete años; y los días de Jacob, los años de su vida, fueron ciento cuarenta y siete años”.

Como ya explicamos (https://elzoharesplendor.wordpress.com/tag/vaieji/), Vaiejí no significa simplemente que Jacob estuviera viviendo en Egipto durante 17 años. Los comentaristas explican que se refiere a los 17 mejores años de su vida ya que el número 17 es la guematria de Tov (טוב), “bueno”.

También vimos que este número tenía que haber con la vida de los tres patriarcas ya que el número de años que vivieron cada uno de ellos también se puede reducir a 17:

Abraham vivió 175 años = 5 x 5 x 7

Si sumamos 5 + 5 + 7 obtenemos 17

Isaac vivió 180 años = 6 x 6  x 5

Si sumamos 6 + 6 + 5 obtenemos 17

Jacob vivió 147 años = 7 x 7 x 3

Si sumamos 7 + 7 + 3 obtenemos 17

 

Un por otra parte, el misterio del número 147, que hasta ahora no habíamos tocado, lo descubren los cabalistas en Genesis (XXIV-44):

ואמרה אלי גם-אתה שתה, וגם לגמליך אשאב-הוא האשה, אשר-הכיח יהוה לבן-אדני.

“Y ella me diga, “Bebe, y también sacaré para tus camellos”, que sea ella la mujer que el Eterno ha designado para el hijo de mi señor”.

 

¿Quién es el hijo de mi señor? Evidentemente, se trata de Jacob para quien Eliezer estaba buscando mujer por orden de Abraham.

Cuando calculamos la guematria de LeBen Adoni (לבן-אדני), “el hijo de mi señor”, descubrimos que es 147 y corresponde exactamente a los años que vivió Jacob.

לבן = 82

אדני = 65

————-

147

 

A partir de esto podemos aventurar una conclusión sorprendente: la vida de Jacob fue su mujer, la que le dijo a Eliezer “Bebe, y también sacaré para tus camellos”.

 

JULI PERADEJORDI

EL FINAL ES COMO EL PRINCIPIO

Afirmaba Louis Cattiaux que el final es como el principio, pero lo que nos ilumina es el medio. Estas enigmáticas palabras nos vienen a confirmar algo que ya nos han enseñado los cabalistas a propósito de la parashah de Miketz.

 

La parashah de Miketz es la décima parashah de la Torah. En el simbolismo numerológico el número 10 designa un final, algo que encontramos reflejado en el significado de la palabra Ketz (קץ), “final”, “término”. Otra palabra cuyo sentido también se puede interpretar como final es Sof (סוף).

Cuando calculamos la guematria de Sof (סוף), vemos que es 146:

ס = 60

ו = 6

ף = 80

————–

146

 

Si el principio de la vida está representado por la salida del vientre materno, el final lo está por la entrada en la tumba, en la tierra. Si nos fijamos, veremos que las dos letras que componen la palabra Ketz (קץ), “final” se dirigen hacia abajo y parecen hundirse en la tierra, en la tumba:

קץ

Si Ketz (קץ) es el final, el principo era Bereshit. Los cabalistas nos han enseñado que ambas parashiot están compuestas por exactamente 146 versículos.

El protector vientre materno lo podemos apreciar en la forma redondeada de la letra Samej (ס), de una raíz que significa “sostener”, “proteger”, y la tumba en la letra Fei Sofit (ף), que también parece hundirse en la tierra.

El medio corresponde pues a la letra Vav (ו).

El Talmud, en el tratado de Kiddushin (30 a), nos enseña que la letra que está en medio de la Torah es precisamente una letra Vav (ו).

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

UN TEMA ESPINOSO

Afirmaba Sartre que “el infierno son los demás”. Probablemente las rosas piensen, si es que las flores piensan, que el infierno son las espinas, pero veremos a la luz de la guematria que nos hallamos ante un tema un tanto espinoso y que lo cierto sea probablemente lo contrario.

 

Dentro de la simbología cabalística, la rosa designa a la Shekinah (שכינה). Su belleza y su perfume son como un recuerdo del paraíso perdido donde la Shekinah nos arropaba bajo sus alas y nos enseñaba Torah como una madre lee cuentos a sus hijos antes de ir a dormir.

La palabra hebrea que se utiliza en el Cantar de los cantares para decir “espina” es Joaj (חוח) y su forma recuerda sorprendentemente a los dos platillos de una balanza con el fiel en medio. Mirándolo de otro modo, vemos como si esta palabra tuviera cinco patas, en correspondencia con los cinco libros de la Torah. Joaj (חוח) también se traduce como “abrojo”. Comentando una frase del Quijote que dice: “menester será que el buen Sancho haga alguna disciplina de abrojos” ya explicamos que la palabra “abrojo” viene de “abre ojos” y es una alusión al Salmo CXIX-18 que nos dice: “Abre mis ojos y contemplaré las maravillas de tu Torah”. Curiosamente ésta es una planta que tiene un fruto redondo con cinco púas, en correspondencia con los cinco libros de la Torah.

Nos enseña el Talmud (Shabbat 31 a) que el sabio Hillel se encontró en cierta ocasión con un hombre que quería aprender toda la Torah mientras estaba de pie aguantándose con solo pie. A primera vista parece o una ocurrencia o una provocación, pero “con un solo pie” alude a la unidad, a la unicidad y también al equilibrio. Este gran sabio le explicó que “toda la Torah” se encontraba en el mandamiento “Y amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18). Vemos aquí también una relación de equilibrio entre el prójimo y uno mismo. Si calculamos la guematria de esta expresión, obtenemos 820:

ואהבת = 414

לרעך = 320

כמוך = 86

—————–

  820

 

Curiosamente la guematria de KeShoshanah bein haJojim (כשושנה בין החוחים), “Como una rosa entre las espinas…” (Cantar de los cantares II-2) es la misma:

כשושנה  = 681

בין  = 62

החוחים = 77

—————–

820

 

La guematria de haJojim (החוחים) “las espinas”, es 77 y la de Jojim (חוחים), “espina”, 72. Se trata de la guematria de Hessed (חסד), “bondad”, “amor”:

ח = 8

ס = 60

ד = 4

———-

72

 

Si comparamos el versículo de Levítico (19:18) con lo que se dice a propósito de Abraham, encarnación del Hessed (חסד), en Isaías (XLI-8) veremos que “amarás” en el primer caso y “amigo” en el segundo comparten raíz:

ואהבת לרעך כמוך

VaEvta aReaja kamoja

“mas amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

זרע אברהם אֹהבי

Tzera Abraham Ohavi

“Descendiente de Abraham mi amigo”.

Hessed (חסד), la bondad es uno de los platillos de la balanza, el otro es Guevurah, representado por las espinas. Las espinas no son algo tan horrible, son sólo la contraparte de la rosa y su función no es dañarla, sino protegerla. Sirven para abrirnos los ojos.

 

JULI PERADEJORDI

LA MATÉ PORQUE ERA MÍA, REFLEXIONES SOBRE LA GUEMATRIA 155

Hay números que parecen estar malditos, que parecen vehicular energías siniestras. Uno de ellos es el 155. El famoso artículo 155 de la Constitución no se escapa a esta maldición, y no sólo porque sea una traducción (¿o un plagio?) del artículo 37 de la vigente Constitución alemana, que a su vez reproduce el 48 de la Constitución de Weimar, el que aupó a Adolf Hitler al poder.

 

 

Una planta maldita entre las malditas es el famoso ajenjo (en hebreo Laanah). Este término procede de la raíz Ilin (הלעין), “hacer amargo”, “amargar”, “atristar”. Esta palabra también está relacionada etimológicamente con Avon (עון), “pecado”, “delito”. Cuando calculamos la guematria de Laanah (לענה), descubrimos que es 155:

ל = 30

ע = 70

נ = 50

ה = 5

——–

155

 

Otra palabra que comparte esta guematria es Mapalah (מפלה), “ruina”, “escombros” y, en sentido figurado, “derrota”.

מ = 40

פ = 80

ל = 30

ה = 5

———

155

Indiscutiblemente, la aplicación del polémico artículo se perfila siempre como algo que resultará amargo para millones de personas, pero si profundizamos un poco quizá no haya que verlo tanto como una derrota de los que lo padecen, sino como un fracaso de aquellos que lo aplican: Hitler, al final, fue derrotado.

155 se escribe en hebreo קנה, que se lee Kaneh. Estas tres letras forman una palabra que significa “tallo”, “caña”, “vara”. Un análisis morfológico de estas tres letras nos confirma lo anterior. La letra Kof (ק) es la que más se hunde hacia abajo, la Nun (נ) indica caída y en la forma de la letra He (ה) podemos ver dos aperturas, una grande que lleva de nuevo hacia abajo y una pequeña rendija, arriba a la izquierda, que conduce hacia arriba: por ella se cuela una luz de esperanza. La primera lleva a la oscuridad y la segunda a la luz. El 155 aparece así como un camino dual, de tinieblas o de luz.

La caña o la vara simbolizan la violencia y son lo contrario del diálogo. Como no soy capaz de discutir contigo civilizadamente y soy más grandote y más fuertote, te pego. Ésta es la raíz de la violencia machista. Comienza así y acaba con el famoso “la maté porque era mía”. La fuerza bruta está representada en el simbolismo universal por un animal muy concreto: el asno. Los asnos no hablan, salvo la excepción de la asna de Bilam de la que nos habla la Torah en Números XXII-28, los asnos rebuznan. Curiosamente, el número 155 también es la guematria de Naak (נהק), “rebuznar”:

נ = 70

ה = 50

ק = 5

———-

155

 

 

 

JULI PERADEJORDI

 

SERVIR A LA BONDAD

El tema de la bondad no está de moda, no vende, sin embargo es una de las raíces del judaísmo encarnada en la persona del patriarca Abraham. En la parashah de Jaie Sarah, Eliezer se autodefine a sí mismo como “siervo de Abraham”. De alguna manera se nos está enseñando que la esencia de Eliezer, y la de todos los que se comportan como él, consiste en comportarse con bondad, en servir a la bondad.

 

 

A lo largo de todo el Zohar nos encontramos con múltiples referencias al patriarca Abraham relacionándolo con Hessed, la bondad o la misericordia. Sin embargo son pocas las menciones a Eliezer, su fiel sirviente, que también hemos de asociar con Hessed. La Torah nos enseña Abraham envió a Eliezer a buscar una esposa para Isaac (Génesis XXIV-4), algo que los comentaristas interpretan como un acto de Hessed:

כי אל-ארצי ואל-מולדתי, תלך; ולקחת אשה, לבני ליצחק

“Sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac”.

Y, más adelante en Génesis (XXIV-34):

ויאמר: עבד אברהם, אנכי.

“Y él dijo: siervo de Abraham soy”.

¿Por qué envía a Eliezer? ¿Únicamente porque era su siervo? Lo envió precisamente a él porque confiaba en sus habilidades diplomáticas. De hecho Eliezer tenía lo que se llama “un pico de oro”, en hebreo Lashon haZahav (לשון הזהב), literalmente “lengua de oro”. Cuando calculamos la guematria de Eved Abraham Anoji (עבד אברהם, אנכי) “siervo de Abraham soy”, vemos que es 405, la misma que la de Lashon haZahav (לשון הזהב):

עבד = 1

אברהם = 1

אנכי = 1

————-

405

לשון = 1

הזהב = 1

—————

405

 

Por otra parte, si calculamos el valor numérico de las letras iniciales de Eved Abraham Anoji (עבד אברהם, אנכי) “siervo de Abraham soy”, vemos que es 72, como la guematria de Hessed (חסד):

 

ע = 70

א = 1

א = 1

————

72

 

ח = 8

ס = 60

ד = 4

————-

72

 

Los cabalistas nos han enseñado que si a la guematria de Eliezer (אליעזר), 318, le sumamos 6 por las seis letras de este nombre, obtenemos 324, que es la guematria de Eved Abraham (עבד אברהם):

 

א = 1

ל = 30

י = 10

ע = 70

ז = 7

ר = 200

——————–

318 + 6 = 324

עבד = 76

אברהם = 248

———————

318 + 6 = 324

 

Y finalmente, si recordamos las palabras de Génesis en las que Dios crea la luz, Or, y dice que es buena, Tov, y acudimos a los comentarios de los sabios, deduciremos que la luz, Or, guematria 207, es la esencia de la bondad. Si deconstruimos el nombre de Abraham (אברהם) y tomamos sus letras interiores, Beth, Resh y He, y las sumamos, también obtenemos 207.

 

א =1

ו =6

ר =200

————

207

ב = 2

ר = 200

ה = 7

————-

207

 

De este modo podemos concluir que son siervos de Abraham y se pueden comparar con él todos los que actúan con amor y misericordia, y lo que los mueve a hacerlo es la luz que está en su interior.

 

JULI PERADEJORDI

SARAH TENDRÁ UN HIJO

 Una de las guematrias más famosas es 52. Se trata de la guematria de Ben (בן), “hijo”, y es el resultado de multiplicar por dos 26, la guematria del Tetragrama. Veamos cómo este hijo, en la parashah Vaerá, es Isaac, el hijo de Abraham y Sarah, pero si leemos entre líneas también es algo más.

 

Leemos en el Zohar (II-90 b):

“… porque la Torah es un nombre del Santo, bendito sea…”.

 

En el libro del Génesis (XVIII-14) leemos

היפלא מיהוה, דבר; למועד אשוב אליך, כעת חיה-ולשרה בן

“¿Por ventura hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, según el tiempo de la vida, y Sarah tendrá un hijo”.

Como ya hemos dicho, la guematria de Ben (בן), “hijo”, es 52:

 

ב = 2

ן = 50

——-

52

Para los cabalistas este hijo ya estaba prefigurado en las palabras Lamoad Lashuv Aleija (למועד אשוב אליך), “Al tiempo señalado volveré a ti”.

למועד = 150

אשוב = 309

אליך = 61

—————-

520

 

Y efectivamente la guematria de esta expresión es 52, la guematria de Ben (בן), multiplicado por 10, en correspondencia con las 10 pruebas de Abraham, la décima de las cuales era la Akeda, la orden de ofrecer a su hijo como sacrificio. Pero los cabalistas también nos han enseñado que el Millui de la guematria de Itzjak (יצחק), Isaac, es de nuevo 520:

10 = (י)  יד

14 = (צ)  די

410 = (ח)  ית

86 = (ק)  ופ

————–

520

 

Por esa razón, “Sarah tendrá un hijo”. ¿De qué hijo estamos hablando? De la Torah. Si a la guematria de Ben (בן), “hijo”, 52, le añadimos 1 por el Kollel, obtenemos 53 que es la guematria Sderti de Torah:

ת = 22

ו = 6

ר = 20

ה = 5

————-

53

 

Por otra parte, la guematria de  Jaia veleSarah ben (חיה-ולשרה בן) “Y Sarah tendrá un hijo” es 616, coincidiendo con la de haTorah, “la Torah”.

חיה-ולשרה = 564

בן = 52

———————–

616

 

 

JULI PERADEJORDI

 

COMPAÑERISMO O MUERTE

Si hay una frase que podría resumir todo el mensaje de la Torah, esa es Lej Lejá. En la mayoría de las traducciones parece que Dios le esté diciendo a Abram que se vaya, que huya, pero si vamos a la esencia de estas palabras descubrimos que no se está dirigiendo a Abram, sino a todos y a cada uno de nosotros y, sobre todo, no está proponiendo ningún tipo de huída.

 

 

Para Charles Darwin, el hombre y las especies habrían podido evolucionar gracias al esfuerzo y a la lucha. Los vencedores, egoístas y despiadados, habrían dejado atrás a los demás. Esta concepción, probablemente influida inconscientemente por una parte del apellido de Darwin, “Win”, en inglés “vencer”, ha resultado ser totalmente errónea. Al final de su vida, y esto nos lo han ocultado en los libros de texto y de divulgación, el genial naturalista “fue consciente de que la estrategia más importante para sobrevivir es la cooperación y por eso las especies gregarias y sociales son las que dominan el planeta”. Esta idea se encuentra ya prefigurada en el Talmud (tratado de Taanit 23 a) cuando nos enseña que O Jabruta o Mituta (או חברותא או מיתותא), literalmente “o amigo o muerte”, pero que podemos entender “o compañerismo o muerte”, “o colaboración o muerte”.

 

En Génesis (XII-1) leemos:

לך-לך מארצך וממולדתך ומבית אביך

“Vete de tu tierra, de tu lugar natal, de la casa de tus padres”.

Aparentemente Dios le dice a Abram que huya. Que huya de su país, de su casa, de su familia. Pero si profundizamos un poco en el versículo y sobre todo, si acudimos a la guematria, descubrimos que nos está hablando de otra cosa. Dios le está diciendo a Abram, nos está diciendo a todos, que nos olvidemos de nosotros mismos, que abandonemos nuestro ego, y que nos unamos a los demás, que colaboremos, que seamos empáticos, que seamos solidarios. La alternativa es, como veremos, la muerte.

Cuando calculamos la guematria de Lej Lejá Meartzjá veMimoladtejá veMiBeit Abija (לך-לך מארצך וממולדתך ומבית אביך), descubrimos que es 1488:

לך = 50

לך = 50

מארצך = 351

וממולדתך = 546

ומבית = 458

אביך = 33

——————

1488

 

Una deliciosa expresión talmúdica nos proporcionará la clave para entender el primer versículo de la parashah Lej Lejá: O Jabruta o Mituta (או חברותא או מיתותא), “o compañerismo o muerte”.

או = 6

חברותא = 617

או = 6

מיתותא = 857

—————–

1488

 

Pero lo más sorprendente ocurre cuando al valor numérico de Jabruta (חברותא), “amigo”, 617, le restamos la palabra anterior, O, 6. Obtenemos 611 que es la guematria de Torah. Si hacemos lo mismo con Mituta (מיתותא), “muerte”, 857, y también le restamos la palabra anterior, O, 6, obtenemos 851, que, como nos enseñan los sabios es la guematria de BeAdamat Kodesh (באדמת קדש), “en la tierra santa”.

Lo que Dios le propone a Abram es que salga de esta tierra cómoda que es el estado de consciencia del ego para entrar en otro estado de consciencia que los sabios llaman “tierra santa”. La continuación del versículo es harto elocuente al respecto:

אל-הארץ, אשר אראך

“A la tierra que te mostraré”.

 

Cuando calculamos la guematria de Asher Arejá (אשר אראך), “que te mostraré”, descubrimos que es 723, como la del Beahavah,VeAjuh VeRaut (באהבה ואחוה ורעות), “con amor, hermandad y amistad”, o sea con compañerismo.

 

JULI PERADEJORDI

 

Y NOÉ SE EMBORRACHÓ

Resulta sorprendente que alguien que aparece en la Torah como “un hombre justo, perfecto en sus generaciones” lo primero que hace al acabar el diluvio y salir del arca sea plantar una viña, producir vino y emborracharse. Si acudimos a la guematria, veremos que probablemente todo esto nos está hablando de un misterio de la Torah, un Razi haTorah.

 

En Génesis (VI-9) podemos leer:

 

אלה, תולדת נח-נח איש צדיק תמים היה, בדרתיו: את-האלהים, התהלך-נח

“Éstas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, perfecto fue en sus generaciones; con Dios anduvo Noé”.

 

Y más adelante (IX-20 y 21):

ויחל נח, איש האדמה; ויטע, כרם.

וישת מן-היין, וישכר; ויתגל, בתוך אהלה.

“Y comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña; y bebió del vino, y se embriagó, y se descubrió en medio de su tienda”.

 

Cuando calculamos la guematria de Noaj Ish Tzadik Tamim (נח איש צדיק תמים) “Noé varón justo, perfecto”, descubrimos que se trata de 1063, la misma que la de Shoteh Maim miBoreja, en Proverbios (V-15):

שתה-מים מבורך

“Bebe agua de tu cisterna”.

נח = 58

איש = 311

צדיק = 204

תמים = 490

—————-

1063

שתה = 705

מים = 90

מבורך = 268

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1063

 

Lo que bebe Noé no es el vino común, sino un vino que se puede comparar con el agua de nuestra cisterna. ¿Qué o quién es esta cisterna? Es nuestro maestro interior, nuestro Rabeinu (רבינו), palabra cuya guematria también es 268 como miBoreja (מבורך) “de mi cisterna”:

 

ר = 300

ב = 2

י = 10

נ = 50

ו = 6

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268

 

Y, ¿cuál es ese vino? Se trata de los secretos de la Torah, que los sabios comparan con el vino. Veamos ahora la guematria de “Y comenzó Noé a arar la tierra y plantó una viña” (Viajel Noaj Ish Adamah Vaita Kerem). Nos hallamos ante un misterio de la Torah, un Raz haTorah. Si calculamos la guematria del versículo, obtenemos 833:

 

ויחל = 1

נח = 58

איש = 311

האדמה = 55

ויטע = 95

כרם = 260

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833

 

Si calculamos la guematria de Razi haTorah (רזי התורה), ”los secretos de la Torah” también llegamos a este número.

 

ר = 200

ז = 7

י = 10

ה = 5

ת = 400

ו = 6

ר = 200

ה = 5

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833

 

JULI PERADEJORDI