LA DIFERENCIA ENTRE RELIGIÓN Y CONOCIMIENTO

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La idea de “reunir” e incluso la de “religar” es para muchos buscadores la esencia de la religión. Algunos hablan de “volver a unir” o “volver a ligar” al hombre con Dios, con el Creador, otros, como Louis Cattiaux, de hacerlo con “su origen eterno, vivo y libre”. Sin embargo, Cattiaux no se está refiriendo a la religión, sino a algo muy distinto: el conocimiento. Veamos cuál es la diferencia.

 

 

Decía Louis Cattiaux que:

 

“El conocimiento es como la reunión del hombre con su origen eterno, viviente y libre”.

 

Y en otro lugar que:

 

“El conocimiento hace que el hombre repose en su centro inmutable”.

 

Este centro inmutable, este origen, es lo que en hebreo se conoce como Makor (מקור), literalmente “origen”, “fuente”. Algo muy diferente de lo que conocemos como “religión”. Existen en hebreo dos palabras que se podrían traducir como “religión”: Dat (דת) y Emunah (אמונה). Si bien Emunah (אמונה) más que “religión” significa “fe” e incluso “certeza”, Dat (דת) quiere decir “religión”, “mandamiento”, “ley”. Un religioso es un Dati (דתי). La guematria de Dat (דת) es 404:

 

ד = 4

ת = 400

———-

404

 

Dat (דת), la religión, es algo compartido, algo colectivo, algo exterior, pero de alguna manera funciona como receptáculo, como envoltura. ¿Qué habría que introducir en Dat (דת)? De nuevo va a ser Cattiaux quien nos proporcione la clave cuando escribe:

 

“La religión es como la envoltura del secreto de Dios”.

 

Cuando a la guematria de Dat (דת) le añadimos 70, la guematria de Sod (סוד), “secreto”, obtenemos 474, que es la guematria de Daat (דעת), “conocimiento”.

 

ס = 60

ו = 6

ד = 4

———

70

 

 

ד = 4

ע = 70

ת = 400

———-

474

 

De este modo el Daat (דעת) reúne a la religión exterior, exotérica, con el secreto, interior, esotérico. El secreto está bien envuelto y sólo entonces es conocimiento.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

 

LA HUMILDAD COMO NOMBRE DE DIOS

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La palabra humildad, en hebreo Anavah (ענוה) es de una riqueza simbólica espectacular. Al ser lo opuesto del orgullo, la humildad es una suerte de antídoto del diablo.

 

Nos enseñan los sabios que Moisés era muy humilde, el más humilde de los hombres, y también que fue el hombre que más se acercó a Dios (Éxodo XXIV-2). De esto podemos deducir que el acercamiento a lo sagrado es proporcional a la humildad. Es bien sabido que tanto el orgullo como la soberbia ciegan al hombre. En el libro de los Salmos (CI-5) podemos leer:

 

גבה-עינים, ורחב לבב-אתו, לא אוכל

“al altivo de ojos, y de corazón vanidoso, a éste no puedo sufrir”.

 

La guematria de Gaah Einaim (גבה-עינים), “altivo de ojos”, una manera de referirse al orgulloso es 190:

 

גבה = 10

עינים = 180

————–

190

 

Se trata de la guematria de Ketz (קץ), “final”, “término”. Si nos fijamos, veremos que las dos letras que componen la palabra Ketz (קץ), “final” se dirigen hacia abajo y parecen hundirse en la tierra, en la tumba:

 

קץ

 

La humildad también consiste en mirar hacia abajo. Rabbí Moshé Cordovero, en su Palmera de Devorah explica que:

 

“Esta cualidad incluye todas las cualidades, por ello pertenece Keter, que es el atributo más alto”.

 

 Y, más adelante:

 

“Esta cualidad depende principalmente de la cabeza, por ello el hombre

arrogante mantiene su cabeza altiva mientras que el hombre humilde baja su cabeza”.

 

El Zohar (III-134 b) nos enseña que Ketz (קץ) es el

 

“secreto del reino del Otro Lado, que se denomina: «Ketz de toda carne».

 

El ángel que rige el “otro lado” tiene un nombre: Samael (סמאל), de Simé (סמא), “cegar”. Por eso se le conoce como el ángel cegador. En el libro Pajad David está escrito:

 

“La arrogancia ciega a la persona ante sus propios defectos, haciéndola creer que es perfecta”.

 

Si nos fijamos en cómo se escribe Anavah (ענוה), lo primero que llama la atención es que la tercera y cuarta letra coinciden con las del Tetragrama (יהוה). El valor numérico de esta palabra es 26 y sabemos que Moisés pertenece a la 26ª generación desde Adán. Por otra parte, cuando calculamos la guematria atbash de Anavah (ענוה), vemos que es 186, como la de Makom (מקום), uno de los nombres de Dios.

La guematria raguil de Anavah (ענוה) es 131.

 

ע = 70

נ = 50

ו = 6

ה = 5

———–

131

 

Por esta razón, la humildad es el antídoto del diablo, Samael (סמאל), cuya guematria también es 131:

 

ס = 70

מ = 50

א = 6

ל = 5

———-

131

 

JULI PERADEJORDI

 

REINÉ, REINO, REINARÉ

 

La famosa rueda de la fortuna medieval que aparece magistralmente representada en el Tarot, no tiene su origen en las Carmina Burana, como se suele creer, sino en una enigmática frase judía que los cabalistas han desentrañado gracias a la guematria.

 

 

La frase en cuestión es Adonai Melej, Adonai Malaj Adonai Imloj veOlam vaEd. Si bien esta expresión no aparece en la Torah, la encontramos en el Sidur en boca de los hombres de la Gran Asamblea.

 

יהוה מלך יהוה מלך יהוה ימלוך לעולם ועד

(El Eterno reina, el Eterno reinó, el Eterno reinará para la eternidad).

 

¿Sobre qué reina, reinó y reinará el Eterno? Señalemos de entrada que el Tetragrama (יהוה), que designa al Eterno, es una palabra compuesta precisamente por el pasado, presente y futuro del verbo ser. Es una manera de referirse al ser eterno, y este ser eterno reina sobre su creación: los cielos y la tierra. Aventuramos esta explicación de nuesta frase apoyándonos en la guematria y en las Sefirot. Veamos en primer lugar la guematria de la frase, 620:

 

יהוה = 26

מלך = 90

יהוה = 26

מלך = 90

יהוה = 26

ימלוך = 106

לעולם = 176

ועד = 80

——————-

620

 

Se trata de la guematria de Jojmah, Binah veDaat (חכמה בינה ודעת), Sabiduría, Inteligencia y Conocimiento, las tres primeras sefirot:

 

חכמה = 73

בינה = 65

ודעת = 480

————–

620

 

El Eterno utiliza estas Sefirot para fundar la tierra, afirmar los cielos y dividir los abismos, según se desprende de Proverbios (III-19 y 20):

 

יהוה-בחכמה יסד-ארץ; כונן שמים, בתבונה.

בדעתו, תהומות נבקעו

“El Eterno con sabiduría fundó la tierra; afirmó los cielos con inteligencia. Con su conocimiento los abismos fueron divididos…”.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

LOS DONES DEL ERROR

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El error es como un camino que lleva al absurdo; la verdad como uno que conduce a la luz. Pero el error tiene algo muy bueno: cuando hemos llegado al absurdo nos dan ganas de darnos la vuelta…

 

 

Si nos detenemos a reflexionar, la diferencia entre la verdad y el error parece ser una simple diferencia de dirección, de orientación. El error se dirige hacia lo exterior, hacia los demás, la verdad se dirige hacia uno mismo, hacia la interioridad. Sin duda por ello “aquel que está en el error intenta imponerlo a los demás” mientras que “el que está en la verdad se esfuerza en aplicarla a sí mismo”. No falla. Pero el camino del error puede no ser tan malo si nos sirve para aprender y para darnos la vuelta y retomar el camino correcto. El error reconducido puede llevarnos a Dios, y ese mismo camino de regreso tiene ya algo de divino.

En hebreo hay una preposición que indica “dirección” y que es en sí misma un Nombre de Dios: El (אל). La guematria Shemi de esta preposición es 185:

 

א = 111

ל = 74

———

185

 

Por otra parte, la palabra que significa “error” es Taút (טעות). Cualquiera que conozca el idioma catalán sonreirá, pues fonéticamente esta palabra significa “ataúd”: ¡la muerte es el error, o al menos el resultado del error!

Cuando calculamos la guematria de Taút (טעות), vemos que es 485:

 

ט = 9

ע = 70

ו = 6

ת = 400

———-

485

 

Este número es muy interesante pues es la suma de las guematrias Shemi o completas de El (אל) y de Elohim, Dios (אלהים):

 

א = 111

ל = 74

ה = 15

י = 20

ם = 80

———-

300

185 + 300 = 485

 

El error, pues, nos lleva a Dios (אלהים).

Si el error fue comer de un fruto (o un árbol) prohibido, quizá la solución sea darle la vuelta y vomitarlo.

Si le damos la vuelta a la palabra Taút (טעות), obtenemos un vocablo inexistente (תועט), pero si cambiamos la primera letra de Taút (טעות), la Tet, (ט), por una He (ה), obtenemos Toah (תועה), que significa “errante”, de la misma raíz etimológica latina que “error” y en sentido figurado “equivocado”. Huelga decir que los cabalistas han asociado a la letra Tet, (ט) por su forma con la serpiente y a la letra He (ה) por su valor numérico, 5, con la Torah. Esa es la buena dirección.

 

JULI PERADEJORDI

 

LUZ DE LAS NACIONES

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Cuando hojeamos una Torah hay dos letras que enseguida llaman la atención por ser más grandes que las demás. Nos referimos a la letra Beth (ב) de Bereshit (בראשית)  y a la letra Ayin (ע) del Shemá.

Para algunos comentaristas harían referencia a los 72 nombres de Dios, ya que la guematria de Ayin es 70 y la de Beth es 2, pero podemos ver otra interpretación en un delicioso comentario del sabio Eléazar ben Juda ben Kalonymus, más conocido como Eleazar de Worms (1176-1238).

 

 

Leemos en Isaías (XLXIX-6):

ונתתיך לאור גוים

“…también te haré luz de las naciones…”

 

El texto de Eléazar ben Juda ben Kalonymus que queríamos aportar parece ser un comentario a estas palabras. Dice así:

“La letra Ayin (ע) indica que Israel fue elegido entre setenta naciones, según ha sido dicho “y os he apartado de los pueblos, para que seáis míos” (Levíitico XX-26).

Israel es denominada Reshit (ראשית), “principio”. “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Génesis I-1). Y no hay otro principio sino Israel “Santidad era Israel al Eterno, primicias (Reshit) de sus nuevos frutos” (Jeremías II-3).

El valor numérico de Bereshit (בראשית) es idéntico al de la frase Israel Behar beAmim (ישראל בהר בעמים), “Israel encima de las naciones” (literalmente “en la montaña de las naciones)”.

Israel tiene setenta nombres, que se cuentan en el Midrash Shir haShirim; por esta razón la letra Ayin del Shemá es grande, para significar que tiene setenta nombres. De la misma manera también el Santo, bendito sea, tiene setenta nombres, aunque el Eterno sea Uno”.

 

Cuando calculamos el valor numérico de Bereshit (בראשית), “en el principio”, descubrimos que es 913:

 

ב = 2

ר = 200

א = 1

ש = 300

י = 10

ת = 440

————

913

 

Cuando calculamos el de la expresión Israel Behar beAmim (ישראל בהר בעמים), “Israel encima de las naciones”, vemos que es 910. Sumándole 3 por las 3 palabras, obtenemos 913:

 

ישראל = 541

בהר = 207

בעמים = 162

—————–

910 + 3 = 913

 

Pero a partir de esta guematria podemos deducir una enseñanza sorprendente. La guematria de Behar (בהר), 207, es la misma que la de Or (אור), “luz”, con lo que podemos entender la frase como “Israel, luz de las naciones”. Pero hay algo todavía más sorprendente. Cuando calculamos la guematria Sderti u ordinal de Or Goim (אור גוים), “luz de las naciones”, nos encontramos con que es 70, o sea el valor numérico de Ayin (ע):

א = 1

ו = 6

ר = 20

ג = 3

ו = 6

י = 10

ם = 24

———-

70

JULI PERADEJORDI

 

 

EL REY DE ISRAEL

 

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Los cabalistas nos enseñan que la expresión Ani IHWH, “Yo soy el Eterno”, aparece exactamente 112 veces en la Torah. Por otra parte, la expresión “Rey de Israel”, que se aplica al rey David y procede del Talmud (tratado de Rosh haShannah 25 a) tiene este mismo valor en guematria Sderti.

 

 

Veamos la cita del Talmud:

 

דוד מלך ישראל
חי חי וקים

“David, rey de Israel,

Vive, vive permanentemente”.

 

De aquí podemos deducir que el “rey de Israel” es el rey David, de quien  se considera procede el Mesías. Cuando calculamos la guematria Sderti u ordinal de Melej Israel (מלך ישראל), “rey de Israel”, obtenemos 112:

 

מ = 13

ל = 12

ך = 23

 

י = 10

ש = 21

ר = 20

א = 1

ל = 12

———

112

 

¿A qué se refiere este número? Se trata de la suma de la guematria de IHWH, 26 a la de Elohim, 86:

 

יהוה = 26

אלהים = 86

————–

112

 

Este número también se aplica al rey Mesías. Cuando calculamos la guematria Atbash de Mashiaj (משיח), descubrimos que se trata de nuevo de 112:

 

מ = 10

ש = 2

י = 40

ח = 60

———-

112

JULI PERADEJORDI

 

LOS DEDOS DE LA MANO Y EL SHEMÁ

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Hay cosas que deben hacerse con el corazón, con los cinco sentidos, y una de ellas es la recitación del Shemá, tapándonos los ojos con los cinco dedos de la mano. Descubramos, a través de la guematria y del simbolismo de la mano, un misterio oculto del Shemá.

 

 

El rabino Joseph Tzayach, fue un verdadero genio prácticamente desconocido. Dejó varias obras de gran profundidad y se atrevió a tocar temas sorprendentes como la meditación cabalística, los cuadrados mágicos o la quirología. Joseph Tzayach nació en la península ibérica en los alrededores de 1505 pero tuvo que emigrar. De alguna manera conoció algún libro de Abraham Abulafia pues en su obra se perciben influencias del gran cabalista. Fue cabalista y maestro de cabalistas, entre los cuales cabe contar a Salomón Halevi Alkabetz. En su libro Sheirit Joseph relaciona los diez dedos de las manos con las diez Sefirot, y cada uno de los cinco dedos con uno de los cinco sentidos. Veámoslo:

 

“El dedo pulgar, Bohen (בהן), se relaciona con el gusto, ya que los niños pequeños se chupan este dedo”.

 

La guematria de Bohen (בהן) es 57. Se trata de la misma que la de la raíz Zan (זן), que significa “alimento”.

 

“El dedo índice, Etsba (אצבע), se relaciona con el olfato, ya que cuando nos limpiamos la nariz lo hacemos por medio de este dedo”.

 

La guematria de Etsba (אצבע) es 163.

“El dedo medio, Amah (אמה), se relaciona con el tacto, ya que tocamos por medio de este dedo”.

 

La guematria de Amah (אמה), es 46.

 

“El dedo anular, Kemitzah ( קמיצה), se relaciona con la vista, ya que cuando nos limpiamos los ojos lo hacemos por medio de este dedo”.

 

La guematria de Kemitzah ( קמיצה), es 245.

 

“El dedo meñique, Zeret (זרת), se relaciona con el oído, ya que cuando nos limpiamos los oídos lo hacemos por medio de este dedo”.

 

Para los latinos, el dedo meñique se llamaba auricularis, lo cual también lo vincula directamente con el hecho de escuchar.  La guematria de Zeret (זרת) es 607.

La suma de la guematria de estos 5 dedos es 1118, como la del Shemá Israel:

שמע, ישראל: יהוה אלהינו, יהוה אחד

“Escucha Israel, IHWH nuestro Dios, IHWH es Uno”.

57 + 163 + 46 + 245 + 607 = 1118

שמע = 410

ישראל = 541

יהוה = 26

אלהינו = 102

יהוה = 26

אחד = 13

————-

1118

 

JULI PERADEJORDI

 

GOTAS DE LUZ

 

La palabra “gota” nos reserva muchas sorpresas, varias de ellas relacionadas con la cábala y con la alquimia. Al aqua vitae, por ejemplo, se la conocía como “gota”, y el nombre latino de “gota”, Stillia, nos lleva de nuevo a un concepto alquímico: destilar.

 

“Gota” procede del latín gutta, que derivaría del griego Cheuo (Χεύω), “yo derramo” y estaría relacionada, según Roque Barcia, con el alemán Giessen, “godo” de dónde viene “gótico” o incluso Gott, “Dios”. Sólo esto le confiere ya a la gota, y por ende al agua, algo de divino.

La gota se ha relacionado con una letra concreta del alfabeto hebreo, la letra Iod (י), cuya guematria Raguil es 10 y cuya guematria Atbash es 40. La Iod (י), que es la letra inicial del nombre Tetragrama, designa a los 10 preceptos de las Tablas de la Ley, que Moisés recibe después de 40 días en el desierto. En algunos textos de la masonería inglesa se relaciona a Iod con God, “Dios” y a partir de ella se desarrollan los llamados “tres puntos”. Como escribe René Guénon:

“Esta letra representa jeroglíficamente el Principio y se dice que de ella se formaron todas las restantes letras del alfabeto hebreo, formación que, según el Sefer Yetsirah, simboliza la del mundo manifestado. También se dice que el punto primordial inaprehensible, que es el Uno no manifestado, forma tres que representan el Comienzo, el Medio y el Fin…”.

Podemos, pues, relacionar a la gota con la Torah. En uno de los pasajes más bellos y enigmáticos del Zohar (II-84 b) se explica que las dos Tablas de la Ley existían desde antes de la creación. Rabbí Shimon se pregunta de qué fueron hechas estas dos tablas, y el Zohar responderá:

 

מההוא טלא עלאה דנגיד מעתיקא קדישא, וכד נגיד ואתמשך לחקל דתפוחין קדישין, נטל קודשא בריך הוא תרין כפורי מנייהו, ואתגלידו, ואתעבידו תרין אבנין יקירין, נשב בהו, ואתפשטו לתרין לוחין

“Ese rocío supremo que se proyectó del Atika Kaddisha, cuando se proyectó y alcanzó al Jakal tapujin kaddishin (Huerto de Manzanos sagrados), el Santo, bendito sea, tomó de ellos dos gotas de rocío condensado; y se condensaron y se formaron dos piedras preciosas. Sopló en ellas y se expandieron, convirtiéndose en dos tablas”.

 

Vemos, pues, que las dos Tablas de la Ley son dos gotas de rocío condensadas que se convierten en piedras preciosas.

JULI PERADEJORDI

 

SALIR DE LA CÁRCEL

La raíz hebrea de Ratza (רצא) sugiere la idea de correr y de darse prisa, pero podemos relacionarla también con el oro y con el deseo pues Ratz (רץ) significa lingote y Ratza (רצה), “desear”. Veamos un comentario clásico a tres palabras del libro del Génesis que se refieren a cómo José salió de la cárcel.

 

 

Leemos en Génesis (XLI-14):

ויריצהו מן-הבור

“Y lo sacaron de la cárcel…”

 

Rabí Israel Meir Hacohen, el autor del libro Jafetz Jaim, explica que la palabra Vaiaritzuhu (ויריצהו), que tradujimos como “y lo sacaron”, proviene del verbo “larutz” que significa “correr”, de lo cual se deduce que a José lo sacaron apresuradamente de la cárcel.

¿Por qué lo sacaron? Porque, como nos enseña el Talmud (Berajoth ) no se puede salir solo de un pozo. Hace falta una ayuda externa.

Esto viene a enseñarnos que la bendición que nos saca de nuestro exilio en este bajo mundo ocurre en un instante. Y esto es también lo que ocurrió en Egipto, pues cuando llegó el tiempo para el éxodo de los hijos de Israel del exilio egipcio, los egipcios los echaron por la fuerza, hasta tal punto que los judíos no tuvieron tiempo para hacer que su masa levara, y es por eso se hicieron pan ácimo (matzot).

En el texto del Éxodo (XIII-16) se nos dice además que fueron sacados de Egipto “con mano fuerte”:

בחזק יד

Cuando calculamos la guematria de Matzah (מצה), “pan ácimo”, vemos que es 131:

 

מ = 40

צ = 90

ה = 5

———

131

Si calculamos la de “con mano fuerte”, vemos que también es 131:

 

בחזק = 117

יד = 14

———–

131

 

JULI PERADEJORDI

SALUD DAR

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Una boutade que siempre me ha divertido es aquella que afirma que no deberíamos saludarnos dándonos la mano sino dándonos la rodilla. Solemos saludar dando un apretón de manos, con una inclinación o descubriéndonos la cabeza al mismo tiempo que decimos “buenos días”, pero generalmente desconocemos el verdadero sentido del saludo y del “buenos días”.

 

 

Sebastián de Covarrubias, en su Tesoro de la Lengua Castellana o Española, sostiene que saludar “vale curar con gracia gratis data, y a los que ésta tienen los llamamos saludadores…”. Como se desprende del mismo verbo “saludar”, saludar es “dar salud”. Pero, ¿de qué salud estamos hablando? ¿De la ausencia de enfermedad en este bajo mundo? Por descabellado que pueda parecer, nos estamos refiriendo a la misma salud que obtendríamos si comiéramos del árbol de la vida. Veamos por qué.

Cuando en la India se saluda a alguien se le dice Namaste o Namaskar, que significa, más o menos, “saludo al Dios que hay en ti”. En la Alemania rural y en los Alpes suizos todavía se emplea el saludo “Gruss Gott“, “saludo a Dios”. ¿Por qué saludamos a Dios y no a la persona con la que nos encontramos? Leí en algún lugar que “Saludar” (de salus, saludo, salud, salvación) es una imagen de la bendición. De alguna manera la función del saludo es despertar al dios dormido, es devolverle la salud.

Opinaba Louis Cattiaux (M+R XIX-19) que “la bendición de Dios es lo que nos salvará de la muerte”, y más adelante (M+R XIX-68) “la regeneración y la redención es descubrir y comer el fruto puro del árbol único que expulsará de nosotros el hedor, la oscuridad y la inercia fatal de la muerte”. Este árbol es el Etz Jaim (עץ-חיים), el árbol de la vida.

En hebreo “saludar” es Barej (ברך), de la misma raíz que Berajah (ברכה), “bendición”. Barej (ברך) se escribe igual que Berej (ברך), “rodilla”. En la Amidá, la oración de las 18 bendiciones, hay que inclinar el cuerpo doblando ligeramente las rodillas antes de pronunciar la palabra Baruj (ברוך), “Bendito”. El Talmud (tratado de Berajoth 28 b) nos enseña que las 18 bendiciones corresponden a las 18 vertebras de la columna vertebral y a las 18 veces que se menciona el nombre de Dios en el Shemá.

“Rodilla”, que en francés es “genou”, viene del latín genu, que procede a su vez del sánscrito Janu (जानु). Cabe destacar la extraordinaria similitud fonética con el dios latino Jano, de donde vendrá el nombre del mes de enero, en francés “janvier”. El 17 de este mes se celebra el día de san Genuflo, en francés saint Genou, y casi todo el mes corresponde al signo astrológico de Capricornio, que rige precisamente a las rodillas, les genous.

Cuando calculamos la guematria de Baruj (ברוך), “Bendito”, descubrimos que es la misma que la de Etz Jaim (עץ-חיים), el árbol de la vida.

 

2 = ב

200 = ר

6 = ו

20 = ך

————-

228

 

160 = עץ

68 = חיים

————–

228

 

JULI PERADEJORDI

 

 

EL SEÑOR SEA TESTIGO

La letra Ayin (ע) y la letra Dalet (ד) del Shemá están escritas en un tamaño mayor que las demás letras del Tanaj. Esto es así, nos enseñan los sabios, porque forman la palabra Ed (עד), “testigo”. Veamos qué nos dice el Zohar (III-236 b) al respecto:

 

“Comienza por una Ayin grande y acaba por una Dalet grande, y es un signo de Ed, según ha sido escrito: “El Señor sea testigo contra vosotros” (I Samuel XII-5).

 

¿Cómo podemos ver a un testigo en la palabra Ed (עד)? De hecho, ¿qué es un testigo?

Un testigo es alguien que ve algo con sus propios ojos y que da fe de haberlo visto. La letra Ayin (ע), inicial de Ed (עד), significa precisamente “ojo”.

Los sabios han visto en la forma de la letra Ayin (ע) a una letra Zain (ז) invertida y girada hacia la derecha a la que se ha unido una letra Iod (י) por la izquierda. El valor numérico de Ayin (ע) es 70. El de Zain (ז) es 7 y el de Iod (י) es 10. Cuando multiplicamos 7 por 10 obtenemos 70. En el libro del Éxodo (XXIV-9) nos encontramos con 70 testigos.

Por su parte, la letra Dalet (ד) significa “puerta” y evoca la idea de abrir, de hacer público. ¿Qué tiene que ver una puerta con la justicia?

Leemos en Salmos (CXVIII-19):

פתחו-לי שערי-צדק; אבא-בם

“Abridme las puertas de la justicia, entraré por ellas”.

 

De este modo la idea de “ojo” unida a la de “puerta” evocan la idea de testimonio.

 

JULI PERADEJORDI

ABRAHAM, ISAAC Y JACOB

La letra Shin (ש) tiene forma de raíz, y se asocia tradicionalmente con los tres patriarcas, Abraham, Isaac y Jacob. Estos

representan, en este orden, una especie de descenso, como la raíz que desciende hacia las profundidades de la tierra. Es

to lo podemos deducir a partir de la Torah y de la guematria de sus nombres.

 

Hemos visto en diversas ocasiones que la guematria de Abraham es una guematria clásica: 248.

 

א = 1

ב = 2

ר = 200

ה = 5

ם = 40

————–

248

 

Cuando calculamos la de su hijo Isaac, vemos que es 208.

 

י = 10

צ = 90

ח = 8

ק = 100

———-

208

 

Le faltan, pues, 40 para llegar a los 248 de Abraham. ¿Dónde encontramos a estos 40? En Génesis (XXV-20):

ויהי יצחק, בן-ארבעים שנה, בקחתו את-רבקה

“Y he aquí que Isaac tenía 40 años cuando tomó por esposa a Rivka”.

 

Cuando calculamos la guematria de Jacob, vemos que es aún menor, 182:

י = 10

ע = 70

ק = 100

ב = 2

———-

182

 

Le faltan, pues, 66 para llegar a los 248 de Abraham. ¿Dónde encontramos a estos 66? En Génesis (XLVI-26):

כל-הנפש הבאה ליעקב מצרימה, יצאי ירכו, מלבד, נשי בני-יעקב-כל-נפש, ששים ושש.

“Todas las almas que vinieron con Jacob a Egipto que salían de él, fuera de las esposas de los hijos de Jacob, eran 66”.

 

Si sumamos las guematrias de los tres patriarcas, 248 + 208 + 182, obrtenemos 638. Este número presenta una curiosidad: es la guematria Raguil de haTorah (התורה), 616 sumada a su guematria Katan, 22.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

EL CORAZÓN Y LA GLORIA: COMO ES ARRIBA, ASÍ ES ABAJO

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La idea de “como es arriba es abajo” se encuentra en la tradición hermética, concretamente en la llamada Tabla de

Esmeralda. Sin embargo, es también un concepto cabalístico que podemos encontrar sugerido, por ejemplo, en el Bahir.

 

 

Encontramos en la famosa Tabla de Esmeralda que “lo que es arriba es como lo que es abajo y lo que es abajo es como lo que es arriba”, “para realizar el milagro de una única cosa”. Pero, ¿de qué cosa estamos hablando?

Leemos en el Sefer haBahir (134):

 

. אמר רבי רחומאי כבו”ד ול”ב הרי הם אחד, אלא שהכבוד נקרא על שם פעולת מעלה, ולב נקרא על שם פעולת מטה, והיינו כבוד השם והיינו לב השמים

“Rabí Rehumai solía decir: Kavod (כבוד) y Lev (לב) son una y la misma cosa. Únicamente que el término «gloria», Kavod (כבוד), se emplea para hablar de las obras que se hacen arriba, mientras que «corazón», Lev (לב), se refiere a las obras que se hacen abajo. Unas señalan la «Gloria del Nombre» (כבוד השם), y otras «el corazón de los cielos» (לב השמים).

 

¿En qué se basa el autor del Bahir para decir algo tan sorprendente como que Kavod (כבוד) y Lev (לב) son “una sola y misma cosa”? Con total certeza en la guematria Raguil de estas dos palabras:

 

כ = 20

ב = 2

ו = 6

ד = 4

———

32

 

ל = 30

ב = 2

———-

32

 

De este modo, vemos que Kavod (כבוד) y Lev (לב) son energéticamente lo mismo.

Pero ambos, Kavod (כבוד) y Lev (לב) se refieren a dos partes concretas del cuerpo humano. Kavod (כבוד) deriva de Keved (כבד), “hígado”, y Lev (לב) es el corazón. El Keved (כבד), “hígado”, es el órgano interno más pesado del cuerpo, y Keved (כבד) significa precisamente “peso”. De alguna manera, el hígado “fija” y “da peso”.

Keved (כבד) se relaciona con la idea de dar un regalo (Kived) y Lev (לב) con la de recibirlo en el corazón. De este modo el “milagro de una única cosa” sería cuando desde abajo Lev (לב) despierta a Keved (כבד) y éste lo fecunda.

 

JULI PERADEJORDI

 

EL ESPEJO DE DIOS

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Se considera que el Tanaj está compuesto por 31,102 versículos. Si dividimos este número por 2 obtenemos 15.556 y si

vamos a buscar cuál es el versículo 15.556 nos encontramos con que es el primer versículo del Salmo CIII. Curiosamente

este versículo también puede dividirse en dos partes que se hacen mutuamente de espejo, una que se refiere a Dios y otra

al hombre.

 

 

Un delicado dilema en el que se encontraría el hombre caído que desea bendecir a Dios es que no le sería posible hacerlo, porque previamente él mismo debería haber sido bendecido. Esta idea se encuentra particularmente en el Salmo CIII-1, que dice:

לדוד: ברכי נפשי, את-יהוה;  וכל-קרבי, את-שם קדשו.

“De David. Bendice mi alma, ¡oh Eterno! ¡Que todo mi ser bendiga su santo nombre!”.

 

Nos hallamos aquí con dos proposiciones: la primera que Dios (el Tetragrama) bendiga nuestra alma; la segunda que todo nuestro ser bendiga el santo nombre de Dios, de nuevo el Tetragrama. Un pez que se muerde la cola.

La guematria del Tetragrama es harto conocida: 26:

 

י = 10

ה = 5

ו = 6

ה = 5

———

26

 

La guematria del salmo que acabamos de citar es 2662, o sea un número compuesto por 26, la guematria del santo nombre y 62, su número espejo.

 

לדוד = 44

ברכי = 232

נפשי = 440

את-יהוה = 427

וכל-קרבי = 368

את-שם = 741

קדשו = 410

——————

2662

 

Hemos visto que para bendecir a Dios el hombre debería haber sido bendecido anteriormente, pero sin duda se trata de una verdad a medias.

Si nos fijamos en las palabras del salmo que encabeza estas reflexiones, vemos que quien bendice al santo nombre no es el alma, sino es “todo el ser” y es que para poder hacerlo con “todo el ser” probablemente el alma tenga que haber sido bendecida previamente. Pero también podemos bendecir a Dios de una manera más parcial y sea precisamente esto lo que traiga su bendición sobre nuestra alma.

El Zohar (I-227 b) nos enseña que:

“Todas las bendiciones provienen de la fuente de la vida”.

 

La expresión que se utiliza en arameo es meMekora deJai (ממקורא דחיי), “de la fuente de la vida”. Cuando calculamos la guematria Katan o reducida de esta expresión descubrimos que es 32:

 

מ = 4

מ = 4

ק = 1

ו = 6

ר = 2

א = 1

ד = 4

ח = 8

י = 1

י = 1

——–

32

 

Se trata de la misma guematria que la de Lev (לב), “corazón”.

 

ל = 1

ב = 1

——–

32

 

La fuente de la vida, el lugar de donde provienen todas las bendiciones, es pues, el corazón, ese espejo oscuro de la divinidad.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

LA PLENITUD DE ISRAEL

Vimos la semana pasada (https://wp.me/p2Xmky-O5) que Jerusalén era el corazón del mundo, lo cual le confiere a Israel,

que de algún modo es la irradiación de Jerusalén, un status muy especial apoyado en la noción de centralidad, pero que

también presenta la de elevación.

 

Leemos en Éxodo (III-8):

וארד להצילו מיד מצרים, ולהעלתו מן-הארץ ההוא, אל-ארץ טובה ורחבה

“Bajaré y lo rescataré de la mano de Egipto, y lo ascenderé de esa tierra a una tierra buena y espaciosa…”

 

“Una tierra buena y espaciosa”, en hebreo Eretz Tovah uRajavah (ארץ טובה ורחבה), tiene por guematria Raguil 534.

ארץ = 291

טובה = 22

ורחבה = 221

—————

534

 

Dos capítulos más adelante leemos en Éxodo (VI-2):

וידבר אלהים, אל-משה; ויאמר אליו, אני יהוה.

“Y le habló Dios a Moisés y le dijo: Yo soy IHWH”.

 

Cuando calculamos la guematria de esta frase vemos que es 1075:

וידבר = 222

אלהים = 86

אל-משה = 1

ויאמר = 257

אליו = 47

אני = 61

יהוה = 26

—————-

1075

 

Los cabalistas nos han enseñado que este número es el valor Shemi o completo de Israel (ישראל):

 

י = 20

ש = 360

ר = 510

א = 111

ל = 74

———-

1075

 

Sabemos que la guematria Raguil de Israel es 541. ¿Cuál es la diferencia entre 541 y 1075, entre el Israel “normal” y la plenitud de Israel? Exactamente 534.

 

י = 10

ש = 300

ר = 200

א = 1

ל = 30

———-

541

1075 – 541 = 534

 

Este número se refiere también a la tierra de Israel que, como vimos, es una “tierra buena y espaciosa”), Eretz Tovah uRajavah (ארץ טובה ורחבה), guematria 534.

Escrutando en el versículo de Éxodo que encabeza estas reflexiones, vemos que se trata de una tierra “elevada”, una tierra “ascendida”.

Israel es el centro del mundo y está, por así decirlo, “por encima de las naciones” irradiando la luz de Jerusalén cuando se comporta como una “tierra buena y espaciosa”, escuchando la voz de Dios que le dice:

וידבר אלהים, אל-משה; ויאמר אליו, אני יהוה.

“Y le habló Dios a Moisés y le dijo: Yo soy IHWH”.

 

De ahí que al menos dos veces al día se recite el Shemá que dice:

שמע, ישראל: יהוה אלהינו, יהוה אחד.

“Escucha Israel, IHWH nuestro Dios, IHWH es Uno”.

JULI PERADEJORDI

 

EL CENTRO DEL MUNDO

No es ningún secreto que cuando en los textos tradicionales se habla del “mundo” de “la creación del mundo”, en realidad

se está haciendo alusión al hombre, pero cuando hablan del centro del mundo, ¿a qué se están refiriendo?

 

 

Podemos leer en Ezequiel (V-5):

זאת ירושלם בתוך הגוים שמתיה

“Ésta es Jerusalén, la coloqué en medio de las naciones”.

 

Al parecer este versículo es el responsable de que en el año 1455 el geógrafo italiano Giovanni Leardo dibujara un mapa del mundo y situara en el centro de éste a Jerusalén; unos 150 años después aparecería el mapa que encabeza estas reflexiones. El centro del mundo es Jerusalén, Ierushalaim (ירושלים), pero quizá no se trate de la Jerusalén situable en nuestros mapas, incluso en los más antiguos.

Que Jerusalén es un lugar sagrado no cabe la menor duda. La guematria de Makom Kaddosh (מקום קדוש), “lugar sagrado”, es 596, la misma que la de Ierushalaim (ירושלים), pero ¿por qué se dice que es “el centro del mundo”?

 

מקום = 186

קדוש = 410

————-

596

 

י = 10

ר = 200

ו = 6

ש = 300

ל = 30

י = 10

ם = 40

———-

596

 

La palabra Ierushalaim (ירושלים) deriva de Ir haShalom (עיר השלום), “ciudad de la paz”. Su guematria Shemi o completa, 1202 nos apunta a las tres primeras palabras del relato de la creación, Bereshit Bara Elohim (בראשית  ברא אלהים).

 

עיר = 660

השלום = 542

—————

1202

 

בראשית = 913

ברא = 203

אלהים = 86

——————

1202

 

El relato de la creación alude a la creación del hombre y se considera tradicionalmente que el centro del hombre es el corazón, Lev (לב). Simbólicamente, Jerusalén es el corazón del mundo y corresponde en el hombre a ese centro sutil que es el corazón. Como hemos visto, su nombre, que deriva de Ir haShalom (עיר השלום), significa “ciudad de la paz”, y la paz, la verdadera paz, es la paz del corazón.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

 

EL SECRETO DE ATAH, “TÚ”

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Cuenta una antigua historia que un hombre falleció y llamó a las puertas del cielo para que le dejaran entrar. Desde el otro

lado le preguntaron “¿Quién eres?”. El hombre respondió “yo”. Entonces lo devolvieron a la tierra donde vivió de nuevo la

vida de los mortales.

 

Al cabo de varias reencarnaciones, cuando en las puertas del cielo volvieron a hacerle la misma pregunta, el hombre respondió Atah (אתה), que significa “tú”. Entonces lo dejaron entrar en el paraíso.

Había dejado de identificarse con su cuerpo y su ego para identificarse con el Creador.

Esta historia nos va a servir para profundizar en unas misteriosas palabras que aparecen en Éxodo (XXXIII-20):

 

כי לא יראני האדם וחי

“Porque el hombre no puede verme y vivir”.

 

A propósito de este versículo, dijo Rabbí Dosa:

 

“Durante su vida no puede verle, pero en el momento de la muerte sí lo hará”.

 

Cuando calculamos la guematria del versículo vemos que es 406:

 

כי = 30

לא = 31

יראני = 271

האדם = 50

וחי = 24

————-

406

 

Se trata de la guematria Shemi de Tav (תו), la letra Tav (ת) deletreada. Al tratarse de la última letra del alfabeto, corresponde con el final de la vida, con la muerte:

 

ת = 400

ו  = 6

————

406

 

Pero se trata también de la guematria de Atah (אתה), “tú”:

 

א = 1

ת = 400

ה = 5

———–

406

 

JULI PERADEJORDI

 

 

LA LUZ DE LA VIDA

Que la Torah es luz, es algo que hemos visto en varios de los post que colgamos cada semana, pero a través del

simbolismo de las letras podemos afinar más y deducir de qué luz estamos hablando. Podemos asociar los cinco libros que

componen la Torah con cinco letras concretas, las denominadas Manzapaj (Mem, Nun, Tzadi, Peh y Kaf).

 

Leemos en el Talmud (Shabbat 104 b):

 

“Dijo Rabbí Jeremías, y algunos dicen que lo dijo Rabbí Jía hijo de Abba: “Los profetas instituyeron que las letras Mem, Nun, Tzadi, Peh y Kaf, sean escritas de manera diferente cuando aparecen al final de una palabra””.

 

Si calculamos la guematria de estas letras obtenemos:

מ = 40

נ = 50

צ = 90

פ = 80

כ = 20

——–

280

 

Se trata de la guematria de Or haJaiim (אור החיים), “la luz de la vida”. Por esta razón podemos decir que la Torah es la luz de la vida.

 

אור = 207

החיים = 73

————

280

 

¿Qué es esta luz? Es el alimento del Justo, el Tzadik (צדיק).

Cuando tomamos Manzapaj (Mem, Nun, Tzadi, Peh y Kaf), nos encontramos con Mem (מ) y Nun (נ) que forman la palabra Man (מן), “maná”. Cuando tomamos Peh (פ) y Kaf (ך), nos encontramos con la palabra Paj (פך), que significa “vasija”. Y la letra central la Tzadi (צ), representa al Tzadik (צדיק), el justo, que se alimenta del Man, la luz de la vida, que recoge en la vasija de su corazón.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

 

LOS SIETE LIBROS DE LA TORAH

Según el midrash, los libros de la Torah no deberían ser cinco (los que conforman el Pentateuco que conocemos), sino

siete, en correspondencia con los siete días de la creación y con el Shabbat (Vaikrá Rabbah 11-1). Vemos, pues, que

aparentemente faltarían dos libros, pero no es así.

 

 

Si nos fijamos en la guematria de haTorah (התורה), 616, podemos deconstruir este número en 61 y 16, que se hacen mutuamente de espejo. Si sumamos 6 con 1, de izquierda a derecha o de derecha a izquierda, obtenemos 7.

ה = 5

ת = 400

ו = 6

ר = 200

ה = 5

————

616

 

Por otra parte, si deconstruimos la palabra Shabbat (שבת) nos encontramos con las letras Shin (ש) y Taf (ת) cuyos valores reducidos 3 y 4 suman 7 y en cuyo interior hay una letra Beth (ב), cuyo valor numérico es 2, en correspondencia con los dos libros a los que hacíamos alusión. El significado de esta letra es “casa”, y parecería como si en este mundo a la Torah le faltara una casa. Por otra parte, la forma de esta letra (ב) nos recuerda a una boca.

Un conocido pasaje de la Torah (Números X-33 a 36) está escrito entre dos letras Nun invertidas, que recuerdan a un paréntesis. Esta rareza, ampliamente comentada por Rashi y otros sabios, ha hecho que el Talmud (Shabbat 115 b) nos enseñará:

 

“Este pasaje, Dios lo enmarcó con simanioth (signos en forma de paréntesis) para indicar que no está aquí en su lugar.

Rabbí dice que ésta no es la razón por la cual han sido colocados estos signos, sino porque este pasaje puede ser considerado en sí mismo como un libro, como Rabbí Samuel bar Najman indica en nombre del Rabbí Jonatán:

“La sabiduría se ha construido a sí misma una casa. Ella esculpió las siete columnas” (Proverbios IX-1), son los siete libros de la Torah, según la opinión de Rabbí”.

 

ש = 300

ב= 2

ת = 400

————-

702

Pero los sabios nos han enseñado algo más: este pasaje está compuesto por exactamente 85 letras, la guematria de la palabra Peh (פה), “boca”. ¿Por qué? Porque, como enseñan los sabios, hacen falta como mínimo 85 letras para que un escrito sea reconocido como “libro”. Por otra parte, si calculamos la guematria de Beth Sefarim, “2 libros” (ב ספרים) vemos que es 392, exactamente la misma que la de Shbiyi (שביעי), “séptimo”:

 

ב= 2

ספרים = 400

—————–

392

 

ש = 300

ב = 2

י = 10

ע = 70

י = 10

————-

392

 

Los rabinos sugieren que, a causa de este paréntesis, el libro de Números está compuesto en realidad por tres libros. Uno hasta el principio del paréntesis, otro contenido por el paréntesis y otro desde el paréntesis hasta el final. Así estos tres libros de Números junto con los otros cuatro libros de la Torah sumarían siete libros.

Y para concluir señalemos que la guematria de Shevah Sefarim (שבעה ספרים), “siete libros”, 767, es la misma que la de KeKol Torah (כקול תורה), “como la voz de la Torah”.

שבעה = 377

ספרים = 390

—————-

767

 

כקול = 156

ורה = 611

————-

767

JULI PERADEJORDI

 

EL SECRETO DE LA CONTEMPLACIÓN

 

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En nuestro estado caído no nos es posible contemplar, entre otras cosas, por falta de luz, pero el estado primigenio del

hombre es la contemplación. ¿Cómo podemos acceder a esa luz? En ausencia de este estado lo que nos queda es rezar.

Veamos cuál es la relación entre la oración y la contemplación.

 

 

“Contemplar” en hebreo es Histakel (הסתכל). La guematria de esta palabra es 515:

 

ה = 5

ס = 60

ת = 400

כ = 20

ל = 30

———-

515

 

Este número ha sido objeto de numerosísimos comentarios ya que se trata de las veces que Moisés le rezó a Dios, según el Midrash Rabbah (11:10). El texto dice así:

 

“¿Y de dónde aprendemos que Moisés rezó en este momento 515 veces?

Está escrito: ‘Y yo le rogué (vaetjanán) al Eterno en ese momento, diciendo…’ (Deuteronomio III-23)”

 

El valor numérico de ‘vaetjanán’ (ואתחנן) equivale a este número”:

 

ו = 6

א = 1

ת = 400

ח = 8

נ = 50

ן = 50

————-

515

 

Pero hay algo aún más sorprendente que ya han indicado los cabalistas: se trata también de la guematria de Tefilah (תפילה), “oración”:

 

ת = 400

פ = 80

י = 10

ל = 30

ה = 5

————

515

 

Sabemos que la palabra “oración” viene del latín orare, que quiere decir “hablar en voz alta”, pero si vamos más lejos llegamos a la verdadera raíz de este término: Or (אור), en hebreo “luz”. ¿De qué luz estamos hablando?

 

De nuevo será el Midrash Rabbah (11:2) quien nos lo aclare cuando dice:

 

“La luz creada el primer día por el Santo, Bendito sea, permitía al hombre ver y contemplar el mundo de un extremo al otro”.

 

Esta luz, nos enseña también el Midrash, fue ocultada para los Justos en el Mundo Porvenir. Ésta es la luz que nos permite contemplar. Sin embargo, unas chispas de esa luz permanecen en la Torah, y allí podemos acudir a rescatarlas. Orar es como sacar luz de ese pozo maravilloso que es la Torah.

 

JULI PERADEJORDI