LA MATÉ PORQUE ERA MÍA, REFLEXIONES SOBRE LA GUEMATRIA 155

Hay números que parecen estar malditos, que parecen vehicular energías siniestras. Uno de ellos es el 155. El famoso artículo 155 de la Constitución no se escapa a esta maldición, y no sólo porque sea una traducción (¿o un plagio?) del artículo 37 de la vigente Constitución alemana, que a su vez reproduce el 48 de la Constitución de Weimar, el que aupó a Adolf Hitler al poder.

 

 

Una planta maldita entre las malditas es el famoso ajenjo (en hebreo Laanah). Este término procede de la raíz Ilin (הלעין), “hacer amargo”, “amargar”, “atristar”. Esta palabra también está relacionada etimológicamente con Avon (עון), “pecado”, “delito”. Cuando calculamos la guematria de Laanah (לענה), descubrimos que es 155:

ל = 30

ע = 70

נ = 50

ה = 5

——–

155

 

Otra palabra que comparte esta guematria es Mapalah (מפלה), “ruina”, “escombros” y, en sentido figurado, “derrota”.

מ = 40

פ = 80

ל = 30

ה = 5

———

155

Indiscutiblemente, la aplicación del polémico artículo se perfila siempre como algo que resultará amargo para millones de personas, pero si profundizamos un poco quizá no haya que verlo tanto como una derrota de los que lo padecen, sino como un fracaso de aquellos que lo aplican: Hitler, al final, fue derrotado.

155 se escribe en hebreo קנה, que se lee Kaneh. Estas tres letras forman una palabra que significa “tallo”, “caña”, “vara”. Un análisis morfológico de estas tres letras nos confirma lo anterior. La letra Kof (ק) es la que más se hunde hacia abajo, la Nun (נ) indica caída y en la forma de la letra He (ה) podemos ver dos aperturas, una grande que lleva de nuevo hacia abajo y una pequeña rendija, arriba a la izquierda, que conduce hacia arriba: por ella se cuela una luz de esperanza. La primera lleva a la oscuridad y la segunda a la luz. El 155 aparece así como un camino dual, de tinieblas o de luz.

La caña o la vara simbolizan la violencia y son lo contrario del diálogo. Como no soy capaz de discutir contigo civilizadamente y soy más grandote y más fuertote, te pego. Ésta es la raíz de la violencia machista. Comienza así y acaba con el famoso “la maté porque era mía”. La fuerza bruta está representada en el simbolismo universal por un animal muy concreto: el asno. Los asnos no hablan, salvo la excepción de la asna de Bilam de la que nos habla la Torah en Números XXII-28, los asnos rebuznan. Curiosamente, el número 155 también es la guematria de Naak (נהק), “rebuznar”:

נ = 70

ה = 50

ק = 5

———-

155

 

 

 

JULI PERADEJORDI

 

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SERVIR A LA BONDAD

El tema de la bondad no está de moda, no vende, sin embargo es una de las raíces del judaísmo encarnada en la persona del patriarca Abraham. En la parashah de Jaie Sarah, Eliezer se autodefine a sí mismo como “siervo de Abraham”. De alguna manera se nos está enseñando que la esencia de Eliezer, y la de todos los que se comportan como él, consiste en comportarse con bondad, en servir a la bondad.

 

 

A lo largo de todo el Zohar nos encontramos con múltiples referencias al patriarca Abraham relacionándolo con Hessed, la bondad o la misericordia. Sin embargo son pocas las menciones a Eliezer, su fiel sirviente, que también hemos de asociar con Hessed. La Torah nos enseña Abraham envió a Eliezer a buscar una esposa para Isaac (Génesis XXIV-4), algo que los comentaristas interpretan como un acto de Hessed:

כי אל-ארצי ואל-מולדתי, תלך; ולקחת אשה, לבני ליצחק

“Sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac”.

Y, más adelante en Génesis (XXIV-34):

ויאמר: עבד אברהם, אנכי.

“Y él dijo: siervo de Abraham soy”.

¿Por qué envía a Eliezer? ¿Únicamente porque era su siervo? Lo envió precisamente a él porque confiaba en sus habilidades diplomáticas. De hecho Eliezer tenía lo que se llama “un pico de oro”, en hebreo Lashon haZahav (לשון הזהב), literalmente “lengua de oro”. Cuando calculamos la guematria de Eved Abraham Anoji (עבד אברהם, אנכי) “siervo de Abraham soy”, vemos que es 405, la misma que la de Lashon haZahav (לשון הזהב):

עבד = 1

אברהם = 1

אנכי = 1

————-

405

לשון = 1

הזהב = 1

—————

405

 

Por otra parte, si calculamos el valor numérico de las letras iniciales de Eved Abraham Anoji (עבד אברהם, אנכי) “siervo de Abraham soy”, vemos que es 72, como la guematria de Hessed (חסד):

 

ע = 70

א = 1

א = 1

————

72

 

ח = 8

ס = 60

ד = 4

————-

72

 

Los cabalistas nos han enseñado que si a la guematria de Eliezer (אליעזר), 318, le sumamos 6 por las seis letras de este nombre, obtenemos 324, que es la guematria de Eved Abraham (עבד אברהם):

 

א = 1

ל = 30

י = 10

ע = 70

ז = 7

ר = 200

——————–

318 + 6 = 324

עבד = 76

אברהם = 248

———————

318 + 6 = 324

 

Y finalmente, si recordamos las palabras de Génesis en las que Dios crea la luz, Or, y dice que es buena, Tov, y acudimos a los comentarios de los sabios, deduciremos que la luz, Or, guematria 207, es la esencia de la bondad. Si deconstruimos el nombre de Abraham (אברהם) y tomamos sus letras interiores, Beth, Resh y He, y las sumamos, también obtenemos 207.

 

א =1

ו =6

ר =200

————

207

ב = 2

ר = 200

ה = 7

————-

207

 

De este modo podemos concluir que son siervos de Abraham y se pueden comparar con él todos los que actúan con amor y misericordia, y lo que los mueve a hacerlo es la luz que está en su interior.

 

JULI PERADEJORDI

SARAH TENDRÁ UN HIJO

 Una de las guematrias más famosas es 52. Se trata de la guematria de Ben (בן), “hijo”, y es el resultado de multiplicar por dos 26, la guematria del Tetragrama. Veamos cómo este hijo, en la parashah Vaerá, es Isaac, el hijo de Abraham y Sarah, pero si leemos entre líneas también es algo más.

 

Leemos en el Zohar (II-90 b):

“… porque la Torah es un nombre del Santo, bendito sea…”.

 

En el libro del Génesis (XVIII-14) leemos

היפלא מיהוה, דבר; למועד אשוב אליך, כעת חיה-ולשרה בן

“¿Por ventura hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, según el tiempo de la vida, y Sarah tendrá un hijo”.

Como ya hemos dicho, la guematria de Ben (בן), “hijo”, es 52:

 

ב = 2

ן = 50

——-

52

Para los cabalistas este hijo ya estaba prefigurado en las palabras Lamoad Lashuv Aleija (למועד אשוב אליך), “Al tiempo señalado volveré a ti”.

למועד = 150

אשוב = 309

אליך = 61

—————-

520

 

Y efectivamente la guematria de esta expresión es 52, la guematria de Ben (בן), multiplicado por 10, en correspondencia con las 10 pruebas de Abraham, la décima de las cuales era la Akeda, la orden de ofrecer a su hijo como sacrificio. Pero los cabalistas también nos han enseñado que el Millui de la guematria de Itzjak (יצחק), Isaac, es de nuevo 520:

10 = (י)  יד

14 = (צ)  די

410 = (ח)  ית

86 = (ק)  ופ

————–

520

 

Por esa razón, “Sarah tendrá un hijo”. ¿De qué hijo estamos hablando? De la Torah. Si a la guematria de Ben (בן), “hijo”, 52, le añadimos 1 por el Kollel, obtenemos 53 que es la guematria Sderti de Torah:

ת = 22

ו = 6

ר = 20

ה = 5

————-

53

 

Por otra parte, la guematria de  Jaia veleSarah ben (חיה-ולשרה בן) “Y Sarah tendrá un hijo” es 616, coincidiendo con la de haTorah, “la Torah”.

חיה-ולשרה = 564

בן = 52

———————–

616

 

 

JULI PERADEJORDI

 

COMPAÑERISMO O MUERTE

Si hay una frase que podría resumir todo el mensaje de la Torah, esa es Lej Lejá. En la mayoría de las traducciones parece que Dios le esté diciendo a Abram que se vaya, que huya, pero si vamos a la esencia de estas palabras descubrimos que no se está dirigiendo a Abram, sino a todos y a cada uno de nosotros y, sobre todo, no está proponiendo ningún tipo de huída.

 

 

Para Charles Darwin, el hombre y las especies habrían podido evolucionar gracias al esfuerzo y a la lucha. Los vencedores, egoístas y despiadados, habrían dejado atrás a los demás. Esta concepción, probablemente influida inconscientemente por una parte del apellido de Darwin, “Win”, en inglés “vencer”, ha resultado ser totalmente errónea. Al final de su vida, y esto nos lo han ocultado en los libros de texto y de divulgación, el genial naturalista “fue consciente de que la estrategia más importante para sobrevivir es la cooperación y por eso las especies gregarias y sociales son las que dominan el planeta”. Esta idea se encuentra ya prefigurada en el Talmud (tratado de Taanit 23 a) cuando nos enseña que O Jabruta o Mituta (או חברותא או מיתותא), literalmente “o amigo o muerte”, pero que podemos entender “o compañerismo o muerte”, “o colaboración o muerte”.

 

En Génesis (XII-1) leemos:

לך-לך מארצך וממולדתך ומבית אביך

“Vete de tu tierra, de tu lugar natal, de la casa de tus padres”.

Aparentemente Dios le dice a Abram que huya. Que huya de su país, de su casa, de su familia. Pero si profundizamos un poco en el versículo y sobre todo, si acudimos a la guematria, descubrimos que nos está hablando de otra cosa. Dios le está diciendo a Abram, nos está diciendo a todos, que nos olvidemos de nosotros mismos, que abandonemos nuestro ego, y que nos unamos a los demás, que colaboremos, que seamos empáticos, que seamos solidarios. La alternativa es, como veremos, la muerte.

Cuando calculamos la guematria de Lej Lejá Meartzjá veMimoladtejá veMiBeit Abija (לך-לך מארצך וממולדתך ומבית אביך), descubrimos que es 1488:

לך = 50

לך = 50

מארצך = 351

וממולדתך = 546

ומבית = 458

אביך = 33

——————

1488

 

Una deliciosa expresión talmúdica nos proporcionará la clave para entender el primer versículo de la parashah Lej Lejá: O Jabruta o Mituta (או חברותא או מיתותא), “o compañerismo o muerte”.

או = 6

חברותא = 617

או = 6

מיתותא = 857

—————–

1488

 

Pero lo más sorprendente ocurre cuando al valor numérico de Jabruta (חברותא), “amigo”, 617, le restamos la palabra anterior, O, 6. Obtenemos 611 que es la guematria de Torah. Si hacemos lo mismo con Mituta (מיתותא), “muerte”, 857, y también le restamos la palabra anterior, O, 6, obtenemos 851, que, como nos enseñan los sabios es la guematria de BeAdamat Kodesh (באדמת קדש), “en la tierra santa”.

Lo que Dios le propone a Abram es que salga de esta tierra cómoda que es el estado de consciencia del ego para entrar en otro estado de consciencia que los sabios llaman “tierra santa”. La continuación del versículo es harto elocuente al respecto:

אל-הארץ, אשר אראך

“A la tierra que te mostraré”.

 

Cuando calculamos la guematria de Asher Arejá (אשר אראך), “que te mostraré”, descubrimos que es 723, como la del Beahavah,VeAjuh VeRaut (באהבה ואחוה ורעות), “con amor, hermandad y amistad”, o sea con compañerismo.

 

JULI PERADEJORDI

 

Y NOÉ SE EMBORRACHÓ

Resulta sorprendente que alguien que aparece en la Torah como “un hombre justo, perfecto en sus generaciones” lo primero que hace al acabar el diluvio y salir del arca sea plantar una viña, producir vino y emborracharse. Si acudimos a la guematria, veremos que probablemente todo esto nos está hablando de un misterio de la Torah, un Razi haTorah.

 

En Génesis (VI-9) podemos leer:

 

אלה, תולדת נח-נח איש צדיק תמים היה, בדרתיו: את-האלהים, התהלך-נח

“Éstas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, perfecto fue en sus generaciones; con Dios anduvo Noé”.

 

Y más adelante (IX-20 y 21):

ויחל נח, איש האדמה; ויטע, כרם.

וישת מן-היין, וישכר; ויתגל, בתוך אהלה.

“Y comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña; y bebió del vino, y se embriagó, y se descubrió en medio de su tienda”.

 

Cuando calculamos la guematria de Noaj Ish Tzadik Tamim (נח איש צדיק תמים) “Noé varón justo, perfecto”, descubrimos que se trata de 1063, la misma que la de Shoteh Maim miBoreja, en Proverbios (V-15):

שתה-מים מבורך

“Bebe agua de tu cisterna”.

נח = 58

איש = 311

צדיק = 204

תמים = 490

—————-

1063

שתה = 705

מים = 90

מבורך = 268

——————

1063

 

Lo que bebe Noé no es el vino común, sino un vino que se puede comparar con el agua de nuestra cisterna. ¿Qué o quién es esta cisterna? Es nuestro maestro interior, nuestro Rabeinu (רבינו), palabra cuya guematria también es 268 como miBoreja (מבורך) “de mi cisterna”:

 

ר = 300

ב = 2

י = 10

נ = 50

ו = 6

———–

268

 

Y, ¿cuál es ese vino? Se trata de los secretos de la Torah, que los sabios comparan con el vino. Veamos ahora la guematria de “Y comenzó Noé a arar la tierra y plantó una viña” (Viajel Noaj Ish Adamah Vaita Kerem). Nos hallamos ante un misterio de la Torah, un Raz haTorah. Si calculamos la guematria del versículo, obtenemos 833:

 

ויחל = 1

נח = 58

איש = 311

האדמה = 55

ויטע = 95

כרם = 260

—————

833

 

Si calculamos la guematria de Razi haTorah (רזי התורה), ”los secretos de la Torah” también llegamos a este número.

 

ר = 200

ז = 7

י = 10

ה = 5

ת = 400

ו = 6

ר = 200

ה = 5

—————

833

 

JULI PERADEJORDI

 

 

NO HAY TORAH SIN INNOVACIÓN

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En el post anterior, Una verdadera rabina (http://wp.me/p2Xmky-FQ) apuntamos, al menos con el título, a un tema espinoso dentro del judaísmo: el papel de las mujeres en la vida rabínica. La ignorancia ha hecho creer a muchos que no ha habido en el pasado mujeres sabias  o mujeres que desempeñaban el papel pedagógico  que actualmente desempeñan los rabinos.  Esta misma ignorancia también hace creer que en la actualidad no hay mujeres rabinas, aunque en realidad hay muchas, e ignorar que muy probablemente serán éstas las verdaderas innovadoras de la Torah en el siglo XXI.

 

 

En el siglo XVII una mujer llamada Asnat Barzani dirigía en Mossul una escuela talmúdica que había fundado su padre, un erudito cabalista y talmudista de origen kurdo. Cuando se casó con Jacob Mizrahi, en su Ketuvah aparecía en una cláusula que la joven Asnat podría seguir estudiando como podría hacerlo cualquier hombre.

Dos siglos más tarde, Hannah Rachel Verbermacher, decide no casarse y dedicarse al estudio de la Torah. Era una mujer culta, disponía de una gran fortuna e hizo Aliá a Israel en el año 1859. Falleció a los 82 años y está enterrada en el cementerio del monte de los Olivos. Hannah estuvo considerada como un rabino jasídico y tuvo numerosos discípulos.

Ya en el siglo XX, a partir de 1935, empiezan a ordenarse otras mujeres rabinas dentro de las diversas corrientes de judaísmo. En la actualidad son muchas, aunque no en nuestro país.

A la luz de la guematria quisiéramos aventurar algo que es más que una mera opinión, y es que van a ser las mujeres judías, especialmente las rabinas, herederas del espíritu de las matriarcas, quienes van a innovar la Torah y el judaísmo.

Un aforismo cuyo origen no he sabido rastrear declara que:

כי אין תורה בלי חדוש

“Porque no hay Torah sin innovación”.

 

Los cabalistas asocian a la Torah con el agua y a la renovación con las aguas de la Mikve. Como es sabido no se trata de aguas estancadas sino de aguas que fluyen, que se renuevan constantemente. En la actualidad, a medida que se acercan los tiempos mesiánicos, las mujeres cobran cada vez más importancia en la sinagogas. Simbólicamente la renovación está asociada con la luna, y ésta con lo femenino, con la mujer. Probablemente la máxima innovación en la Torah venga de mano de las mujeres, ya que la guematria de este aforismo, 1062, es igual a la suma de las guematrias de los nombres de las cuatro matriarcas (שרה רבקה רחל ולאה) “Sarah, Rebeca, Raquel y Leah”:

כי = 30

אין = 61

תורה = 611

בלי = 143

חדוש = 318

—————

1062

שרה = 505

רבקה = 307

רחל = 238

ולאה = 42

—————–

1062

 

JULI PERADEJORDI

 

Torah, Talmud, Juli Peradejordi, guematria, Zohar, Sarah, Rebeca, Raquel, Leah, Jidushim

UNA VERDADERA RABINA

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La Parashah de Haazinu comienza diciendo “Prestad oídos, cielos, y hablaré”. Cuando analizamos estas tres palabras a partir de la guematria descubrimos que nos hablan de algo que todos nosotros deberíamos hacer: escuchar a nuestra alma.

 

En el libro del Génesis (XXI-12). Leíamos:

כל אשר תאמר אליך שרה, שמע בקלה

“En todo lo que te dijere Sarah, escucha su voz”.

 

Una de las interpretaciones de este versículo que nos han dejado los sabios es que hemos de actuar como Abraham, y escuchar a nuestra Sarah, o sea a nuestra alma. A esta interpretación se llega a partir de la palabra haShamaim (השמים), “los cielos”, que representan al alma, así como la tierra representa al cuerpo. Si calculamos la guematria de haShamaim (השמים), “los cielos”, vemos que es 395 y la de Neshamah (נשמה), “alma” también es 395. Un clásico.

ה = 5

ש = 300

מ = 40

י = 10

ם = 4

———–

395

נ = 50

ש = 300

מ = 40

ה = 5

————–

395

 

Pero lo más sorprendente ocurre cuando calculamos la guematria de Haazinu haShamaim Vaadavrah (האזינו השמים, ואדברה). Descubrimos que es 692 y coincide con la de LeRabanit (לרבנית), “a la Rabanit”. Nuestra alma, cuando la escuchamos, se comporta como una verdadera rabina, una verdadera maestra.

האזינו = 79

השמים = 395

ואדברה = 218

——————

692

ל = 30

ר = 200

ב = 2

נ = 50

י = 10

ת = 400

————-

692

 

JULI PERADEJORDI

UNA DE LOCURAS

Érase una vez un loco que confundía a los hombres (especialmente a los de gran estatura) con molinos, y confundía a los molinos con gigantes. Quizá ese loco famoso no estuviera tan loco… Quizá aquel habitual de los caminos no andara tan desencaminado…

 

 

אילן טוב קרב צל טוב אותו עוטף

 

Probablemente el proverbio más conocido del Quijote sea aquel que declara que “quien a buen árbol se arrima, buena sombra de cobija”. Ya comentamos este refrán en un post anterior (http://wp.me/p2Xmky-F1). Don Quijote es alguien que ha perdido el Daat (דעת), el “conocimiento” y para recuperarlo se ha de arrimar al buen árbol. Pero arrimarse al buen árbol no es tumbarse a la bartola debajo de una higuera, es acercarse a aquellos hombres que merecen el calificativo de “buenos árboles”.

 

כי האדם עץ השדה, לבא מפניך במצור

¿Acaso el hombre es un árbol del campo para que sea sitiado por ti?

 

En la parashah de Shoftim (Deuteronomio 20:19) aparece la famosa comparación del hombre con el árbol, concretamente con el árbol del campo. ¿Por qué “del campo”? Una explicación que nos dan los sabios es que la expresión “árbol del campo”, Ets Hassadeh (עץ השדה), tiene una guematria de 474, la misma que Daat (דעת), “conocimiento”:

ד = 4

ע = 70

ת = 400

—————

474

עץ = 160

השדה = 314

—————–

474

 

Curiosidades de  la guematria, pero lo más sorprendente ocurre cuando calculamos la guematria de Ilan Tov Karob Tzel Tov Oto Otef (Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija):

אילן = 91

טוב = 17

קרב = 302

צל = 120

טוב = 17

אותו = 413

עוטף = 165

—————

1025

 

Se trata de la misma que la de (כי האדם עץ השדה, לבא מפניך במצור), “¿Acaso el hombre es un árbol del campo para que sea sitiado por ti?”:

 

כי = 30

האדם = 50

עץ = 160

השדה = 314

לבא = 33

מפניך = 200

במצור = 338

—————-

1025

 

 

Todos somos don Quijote y todos necesitamos “arrimarnos” a un buen árbol para estar “en resonancia” con él, pero mientras no lo encontremos quizá lo mejor sea arrimarse a ese otro árbol del que nos habla el libro de los Proverbios (III-18):

 

עץ-חיים היא, למחזיקים בה; ותמכיה מאשר

“Ella es un árbol de vida para los que se aferran a ella y quienes la sustentan son felices”.

 

JULI PERADEJORDI

BETZALEL Y BERESHIT

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En la parashah de Vaiakhel  aparece uno de los personajes más misteriosos y apasionantes de la Torah. Si bien se nos dice a qué tribu pertenecía y de quién era hijo, según el midrash fue creado en los seis primeros días de la creación y permaneció “a la sombra” del Eterno hasta que éste decidió construir el Templo. Estamos hablando de Betzalel.

 

Disponemos de poca información acerca de alguien tan importante como fuera Betzalel. El Midrash Rabbah sobre  Éxodo (34:1) nos dice que Betzalel estaba “a la sombra del Eterno” hasta el momento en que fue  necesario para la construcción del Templo. ¿De dónde lo deduce?

Sin duda del nombre mismo de Betzalel, que podemos leer como Be (ב) “en”, Tzel (צל), “sombra”, El (אל), Dios.

Como aprendemos de Éxodo (XXXVIII-22):

 

ובצלאל בן-אורי בן-חור, למטה יהודה, עשה, את כל-אשר-צוה יהוה את-משה

“Betzalel, hijo de Uri, hijo de Jur, de la tribu de Iehuda hizo todo lo que IHWH le había ordenado a Moisés”.

 

¿Qué quiere decir “hijo de Uri”? Literalmente “hijo de mi luz”. ¿De qué luz estamos hablando? Sin duda de la que Dios crea al principio del relato de Bereshit, el Génesis (I-3 y 4):

“dijo Dios: «Que haya luz», y hubo luz.  Dios vio que la luz era buena”.

 

La palabra “buena”, aplicada a la luz, es Tov (טוב). Si calculamos su guematria, vemos que es 17:

ט = 9

ו = 6

ב = 2

———-

17

 

Los sabios nos han enseñado que el número secreto o triangular del 17 es 153. Este número coincide con la guematria de Betzalel (בצלאל):

 

ב = 2

צ = 90

ל = 30

א = 1

ל = 30

———-

153

 

En el Talmud, en el tratado de  Berajoth (55 a) podemos leer:

 

“Betzalel sabía cómo combinar las letras con las que fueron creados los cielos

y la tierra”.

 

Dicho de otro modo, Betzalel conocía el secreto de Bereshit.

Cuando a la calculamos la guematria de Betzalel, 153 y le sumamos la de Keter, 620, Jojmah, 73 y Binah, 68, obtenemos 913, la guematria de (בראשית):

ב = 2

ר = 200

א = 1

ש = 300

י = 10

ת = 400

————

913

 

JULI PERADEJORDI

 

LA ALEGRÍA MESIÁNICA

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Un conocido aforismo judío afirma que “La alegría rompe todas las barreras”. Cuando hablamos de “barreras” nos estamos refiriendo tanto a los barrotes de la cárcel en la que estamos exiliados, como a los obstáculos que nos impiden avanzar en nuestro éxodo. Pero, ¿qué es la alegría, la verdadera alegría?

“La alegría”, haSimjah (השמחה), sería esa fuerza que nos permite romper las “barreras”. Pero aparentemente la alegría que conocemos en este mundo no tiene este poder. ¿Por qué, qué ocurre?

Probablemente los sabios nos estén hablando de otra alegría, de otro tipo de alegría, ya que la guematria de haSimjah (השמחה), “la alegría”, es 358 o sea la misma que la de Mashiaj (משיח), “Mesías”. Estamos, pues, ante la verdadera alegría, la alegría mesiánica.

Un pasaje famoso del Talmud de Babilonia (Berajoth 31 a) nos enseña:

“Rabbí Iojanán dijo en nombre de rabbí Shimon bar Iojai: está prohibido para una persona llenar su boca con risa en este mundo”.

Cuando en el Talmud se dice que algo “está prohibido” en realidad nos están diciendo que no se puede, que es imposible. Sabemos que el mundo venidero se va a regir por la ley de Beith Shammai, o sea por el Rigor, algo que no parece tener mucho que ver con la risa. ¿Qué ocurre?  Los cabalistas asocian el Rigor a Itzjak, del verbo Litzjok, “reir”. De ahí el dicho que afirma que “quien ríe último ríe mejor”: la verdadera risa y la verdadera alegría pertenecen al mundo venidero, no a este mundo.

מ = 40

ש = 300

י = 10

ח = 8

———–

358

ה = 5

ש = 300

מ = 40

ח = 8

ה = 5

————

358

 

JULI PERADEJORDI

 

 

LOS SABIOS NO ESTÁN EN EL PARAÍSO

4sabios

Uno de los temas más apasionantes que nos ha regalado el Talmud es la historia de los cuatro sabios que entran en el paraíso, historia a la que ya nos hemos referido en otras ocasiones. Vamos a resumirla y a proponer un nuevo comentario apoyándonos en la guematria.

Varios importantes textos cabalísticos, entre ellos el Talmud  (Jaguigah 14b), el Zohar (I-26 b) o los Tikkunei haZohar (Tikún 40) nos relatan una curiosa historia, la de los cuatro sabios del paraíso. La historia nos habla de cuatro grandes profesores, cuatro grandes sabios, que se consagraron al estudio esotérico de la Torah logrando entrar en el Paraíso, el Pardes, o sea penetrando sus secretos ocultos. Se trataba de Rabbí  Akiba, de Ben Soma, de Ben Azzai y de Elisha Ben Abuya, llamado Ajer.

El Talmud nos dirá que:

Ben Azzai vio y murió.

Ben Soma vio y se volvió loco;

Ben Abuya vio y se hizo apóstata;

sólo Rabí Akiba entró sano y salió sano.

El texto talmúdico dice concretamente: “salió en paz como había entrado”.

El genial Isaac Luria, comentando este pasaje, dijo varias cosas muy interesantes. La primera es que cada uno de estos sabios entró en el Pardes por una puerta, lo cual suma un total de cuatro puertas, en consonancia con las cuatro letras del Tetragrama. La segunda es que el objetivo principal de que estos sabios entraran en el Pardes era rectificar el pecado del Adán primordial y así traer al Mesías. Rectificando el pecado de Adán, rectificaban el mundo. Es lo que se conoce como Tikún haOlam (תיקון העולם), rectificación del mundo”.

Cuando sumamos la guematria de los nombres de estos cuatro sabios nos encontramos con una agradable sorpresa. El número 717 es también la guematria de Tikún haOlam (תיקון העולם):

Ben Azzai (בן עזאי)

בן = 52

עזאי = 88

140

Ben Zoma (בן זומא)

בן = 52

זומא = 54

106

Ben Abuya (בן אבויה)

בן = 52

אבויה = 24

76

Rabbí Akiva (רבי עקיבא)

רבי = 212

עקיבא = 18

395

140 + 106 + 76 + 395 = 717

תיקון  = 566

העולם = 151

717

Los cuatro sabios entraron en el Pardes pero tres de ellos no se llevaron nada. Sólo uno entró como salió: en paz. ¿Qué significa esto? Quizá la respuesta nos daría cientos de años más tarde un maestro jasídico que explicó que en cierta ocasión un rabino soñó con un grupo de sabios que estaban disfrutando de lo lindo de su estudio de la Torah. El rabino le preguntó entonces a Dios ¿y el paraíso es solamente eso? A lo que el Creador le respondió que no es que los sabios estén en el paraíso, sino que el paraíso está en lo sabios.

Rabbí Akiva entró en el Pardes pero el Pardes también entró en él.

Cuando estudiemos Torah, intentemos ser como Rabbí Akiva. No sólo hagamos todo lo posible por penetrar en ella, hagamos que también ella penetre en nosotros.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

GOTEARÁ COMO LA LLUVIA

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El Talmud (Berajoth 21a) dice que hay que dar gracias antes de iniciar el estudio de la Torah y después de finalizarlo. Nos deleita con una deliciosa y sorprendente argumentación: si lo hacemos con una comida, que es “un beneficio pasajero”, con más razón hemos de hacerlo con el estudio de la Torah, que es “un beneficio eterno”. Curiosamente se apoya en un versículo de la parashah Haazinu que aparentemente no tiene nada que ver

 

 

Leemos en Deuteronomio (XXXII-2):

יערף כמטר לקחי

“Mi enseñanza goteará como la lluvia”.

 

¿Cuál es su enseñanza que “goterará como la lluvia? ¿Por qué se compara con la lluvia? Calculemos la guematria atbash de Iarof KaMatar Likji (יערף כמטר לקחי):

 

יערף = 56

כמטר = 93

לקחי = 124

——————

273

Se trata de la guematria de Guematria (גימטריא):

 

ג = 3

י = 10

מ = 40

ט = 9

ר = 200

י = 10

א = 1

——————

273

 

Esta enseñanza comparable a la lluvia es la guematria porque con ella ocurre como con el agua del cielo, que hace crecer y florecer a aquellos que la reciben. Evidentemente no se trata de la lluvia que conocemos, sino de una cierta lluvia asociada con el Tetragrama. Si a la guematria Raguil de KaMatar (כמטר), “como la lluvia”, 269, le añadimos 4, por las cuatro letras del Tetragrama, obtenemos de nuevo 273, la guematria de Guematria (גימטריא).

 

כ = 20

מ = 40

ט = 9

ר = 200

——————–

269 + 4 = 273

 

JULI PERADEJORDI

 

 

EL VINO SERÁ CARO

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Una discreta y enigmática profecía que aparece en el Reia Mehemna, el “Pastor Fiel”, que encontramos en el tercer tomo del Zohar (III-67 b), interpretada a la luz de la guematria, nos desvela una importante cuestión relativa al final de los tiempos.

 

El texto dice así:

ותהא האמת נעדרת, והגפן תתן פריה והיין ביוקר

“Y la verdad se perderá y la vid dará su fruto, pero el vino será caro”.

Iakar (יוקר), “caro”, no sólo significa que su precio es alto, sino que se trata de algo muy apreciado. Según los comentaristas, se trataría de “el vino guardado”. Esta expresión se refiere al denominado “vino de arriba” del cual se ha dicho:

 

“El vino bueno es una de las muchas criaturas que el Santo, bendito sea, creó en su mundo y de las que el mundo no era digno de gozar; entonces el Santo, bendito sea, las escondió. ¿Y para quién las escondió? Para los justos del mundo porvenir. ¿Y dónde las escondió? En el jardín del Edén”.

 

La guematria nos permite aventurar una nueva interpretación de la cita del Zohar. Cuando el Zohar nos dice que “la verdad”, haEmet (האמת), “se perderá”, se está refiriendo a que los hijos de Israel dejarán de cumplir Mitzvoth. Esto lo deducimos de que la guematria Shemi de haEmet (האמת) es 613, coincidiendo con el número de las Mitzvoth:

הא = 6

אלף = 111

מם = 80

תיו = 416

————-

613

Ha Guefen (הגפן), “la vid”, se refiere al libro del Zohar, ya que la guematria Shemi de Guefen (גפן) es 270 y coincide con la guematria Atbash de Sefer haZohar (ספר הזהר):

 

גימל = 83

פא = 81

נון = 106

—————-

270

ספר = 17

הזהר = 253

—————-

270

 

El fruto de la vid es la Torah (התורה) ya que la guematria Shemi de Priah, “fruto”, (פריה) es 617, como la de haTorah (התורה), 616 + 1 por el Kollel.

 

ה = 5

ת = 400

ו = 6

ר = 200

ה = 5

——————

616 + 1 = 617

פא = 81

ריש = 510

יוד = 20

הא = 6

————–

617

 

El vino, haIain (היין), que será caro, o sea valioso pero también muy apreciado, son los secretos de la Torah, pues como enseñan el Talmud y la guematria, “vino”, Iain (יין)  y “secreto”, Sod (סוד), tienen la misma guematria, 70, y son lo mismo.

ס = 60

ו = 6

ד = 4

———-

70

י = 10

י = 10

ן = 50

———-

70

Se trata de los secretos de la Torah que serán desvelados al final de los tiempos. ¡Ojalá sepamos apreciarlos y degustarlos como se merecen!

 

JULI PERADEJORDI

 

COMER Y BENDECIR

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En el Talmud (Berajoth 48 b) se explica detalladamente la bendición que hay que hacer después de comer pan, apoyándose en un versículo bíblico, concretamente de Deuteronomio (VIII-10).

 

 

ואכלת ושבעת-וברכת את-יהוה אלהיך, על-הארץ הטבה אשר נתן-לך.

“Y comerás y te saciarás, y bendecirás al Eterno, tu Dios, por la buena tierra que te dio”.

¿Por qué no dice el texto comerás y te saciarás por el pan que te dio?

Cuando calculamos la guematria Katan de Veajlata Veshabata (ואכלת ושבעת), “comerás y te saciarás” descubrimos que es 38, exactamente la misma que la de haEretz haTovah (הארץ הטבה), “la buena tierra”.

ו = 6

א = 1

כ = 2

ל = 3

ת = 4

ו = 6

ש = 3

ב = 2

ע = 7

ת = 4

———–

38

ה = 5

א = 1

ר = 2

ץ = 9

ה = 5

ט = 9

ב = 2

ה = 5

————-

38

 

JULI PERADEJORDI

 

EL ANTÍDOTO DE LA MALA INCLINACIÓN

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Ya vimos (http://wp.me/p2Xmky-ri) que la guerra de la que se está hablando en la parashah de Ki Tetzé no es sino la guerra contra el Ietzer haRa (יצר הרע), la Mala Inclinación.

¿Qué podemos hacer para vencer al Ietzer haRa (יצר הרע), la Mala Inclinación? ¿Qué nos enseña la guematria de esta palabra?

 

El Talmud, en el tratado de Sukhoth (5a) nos enseña que “En el mundo porvenir, Dios traerá a la Mala Inclinación y la inmolará en presencia de los Justos. Se les aparecerá a estos como una gran montaña, mientras que a los impíos se les aparecerá como un cabello, y todos ellos llorarán. Los Justos se extrañarán y dirán: “¿Cómo hemos podido con una montaña tan elevada?”, y los impíos se extrañarán y dirán: “¿Cómo no hemos podido con un simple cabello? Y Dios se extrañará con ellos.”

¿Por qué se compara a la Mala Inclinación con un cabello?

Si calculamos la guematria Raguil de Searah (שערה), “Cabello”, vemos que es 575:

ש = 300

ע = 70

ר = 200

ה = 5

————–

575

La guematria Raguil de Ietzer haRa (יצר הרע), la Mala Inclinación también es 575:

יצר = 400

הרע = 175

—————–

575

¿Cómo contrarrestar los efectos de la Mala Inclinación? La respuesta nos la va a dar el genial cabalista Abraham Abulafia, que en su libro Jaiei haNefesh nos descubre que la guematria de Tefilin (תפילין), 580, es la misma que la de haIetzer haRa (היצר הרע) y que los Tefilin (תפילין) son su antídoto. Por esta razón podríamos completar la frase “cuando salgas a la guerra” (Deuteronomio XX-10) con “ponte los Tefilin”.

 

 

 

JULI PERADEJORDI

 

VER PARA VIVIR

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Al principio de la parashah de Ree (Deuteronomio XII-12) Dios exhorta al pueblo de Israel a escoger entre dos caminos. Se trata, en el fondo, de una elección que habremos hacer durante todas nuestras vidas: la vida o la muerte.

 

Reé (ראה), que significa ved”, nos anima a algo muy concreto: a la contemplación. Pero podemos hacerlo de un modo “bendito” o de un modo “maldito”. En el primer caso se trata del “Ven y ve” que aparece en el Zohar, la contemplación de la Palabra a la que podemos acceder a través de la Torah, y en el segundo de lo que se conoce como “idolatría”, algo maldito que lleva a la muerte. En este caso no sólo estamos contemplando algo externo a nosotros, también estamos entregándole nuestro poder.

La parashah de Reé (ראה) comienza así:

ראה, אנכי נתן לפניכם-היום: ברכה, וקללה.

“Ved, Yo presento ante vosotros hoy una bendición y una maldición”.

La guematria de Reé “ved” (ראה), 206, es la misma que la de Dabar, “cosa” (דבר), pero si le añadimos el Kolel, es 207, como Raz (רז), “secreto” y como Or (אור), “luz”. ¿De qué secreto se trata?

De un secreto de luz, de la Torah.

La Torah puede ser una bendición, “un elixir de vida” o una maldición, “una droga mortal”, según se desprende del Talmud (Iomah 72 b).

ד = 4

ב = 2

ר = 200

————

206

ר = 200

א = 1

ה = 5

——————

206 + 1 = 207

ר = 200

ז = 7

————-

207

א = 1

ו = 6

ר = 200

————

207

 

Si nos fijamos en las letras interiores de Torah (תורה), Vav (ו) y Resh (ר), vemos que también suman 206, y si deconstruimos la palabra Reé (ראה), nos encontramos con la Resh (ר), que representa a la cabeza, que es donde están los ojos que han de ver, con la Alef (א), que representa a la esencia, a la luz interior (es la inicial de Or (אור)) o sea lo que hay que contemplar, y con la He (ה), una letra que aparte de indicar dirección, nos ofrece dos posibilidades, la pequeña salida de arriba a la izquierda: la bendición, y la amplia salida de abajo, la maldición.

Un conocido proverbio dice “vivir para ver”, dándole la vuelta encontraremos quizá el secreto de Reé (ראה): ver para vivir.

JULI PERADEJORDI

 

 

 

EL LIBRO HOLLADO Y EL PUEBLO EXPULSADO

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Se conoce al Talmud como “el libro quemado” y si hay un libro que ardió en las hogueras de la Inquisición, fue ciertamente éste. Si analizamos el nombre que recibía España (que no Catalunya) en la época, Sefarad, podremos aventurar alguna conclusión.

Sefarad (ספרד), nombre con el que se conocía a España en la Edad Media en el mundo judío, no abarcaba toda la península, como se suele creer. B. Z. Benedikt y otros investigadores opinan, por ejemplo, que los sabios judíos catalanes, de Catalunya norte o Catalunya sur, no estaban considerados como sabios de Sefarad. Sefarad (ספרד) es, pues, la península sin Catalunya. Es importante recalcarlo.

Podemos separar Sefarad (ספרד) en dos palabras: Sefer (ספר), “libro” y  la raíz Rad (רד), que significa “hollar”, “pisar”, “aplastar”. Esto ya nos sugiere una vocación muy sefardí, muy española, en el peor sentido de la palabra.

Por otra parte, la guematria de Sefarad (ספרד) es 344, como la de la raíz Shimed (שמד), “obligar a la conversión”:

 

ס = 60

פ = 80

ר = 200

ד = 4

————–

344

ש = 300

מ = 40

ד = 4

—————

344

Un conocido anagrama de Sefarad (ספרד)  es Pardes (פרדס), “paraíso”.

España hubiera podido ser un paraíso si no hubiera sido el escenario de miles de conversiones forzosas, si no hubiera quemado el Talmud.

 

JULI PERADEJORDI

 

LA ALEGRÍA DE LA VERDAD

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El concepto de Verdad, Emet (אמת) es inseparable del de Alegria, Simjah (שמחה). Ello ha dado lugar a una expresión, Simjah shel Emet (שמחה של אמת), la “alegría de la verdad”. Esta “alegría” se produce en el estudio cuando el alma se encuentra ante aquellas leyes u ordenanzas de la Torah que desafían toda lógica.

 

Numerosos pasajes de la Torah, multitud de preceptos y ordenanzas no pueden ser entendidos por medio de la lógica. Un Jok (חק), una “ordenanza”, es un precepto que no tiene una explicación lógica, que es incomprensible para la razón y que la trasciende. No se dirige a lo racional, sino al alma. Cuando calculamos la guematria de Simjah shel Emet (שמחה של אמת) vemos que es 1024:

שמחה = 353

של = 330

אמת = 441

—————

1024

 

Leemos en la parashat Jukat, concretamente en Números (XIX-2):

זאת חקת התורה, אשר-צוה יהוה לאמר

“Ésta es la ordenanza de la Torah que dio IHWH para decir…”.

 

Cuando calculamos la guematria de Jukat haTorah (חקת התורה), descubrimos que se trata de la misma, 1024:

חקת   = 408

  התורה = 616

—————–

1024

De este modo vemos que lo que es incomprensible para el pensamiento discursivo puede ser más verdad que muchas formulaciones racionales, y que por su naturaleza misma consigue saltarse la barrera de lo racional para afectar directamente al alma. Ocurre como con el Koan Zen y, salvando las distancias, con algunos chistes. Al fina y al cabo Tsajok (צחק), “risa” procede de la raíz Jok (חק). ¿Existirá una relación entre el Joke inglés, “chiste” y el Jok (חק)? Probablemente no, pero no es un mal chiste.

 

JULI PERADEJORDI

 

RECIBIR EN EL CORAZÓN

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Todo lo que adquiramos lo podemos perder, todo lo que aprendamos lo podemos olvidar, sólo permanece aquello que hemos conseguido hacer arraigar en el corazón. Es el caso de la Torah, que ni se adquiere ni se aprende: se recibe. Como una semilla, como un regalo.

 

 

ויתן אל-משה, ככלתו לדבר אתו בהר סיני, שני, לחת העדת-לחת אבן, כתבים באצבע אלהים

“Cuando hubo acabado IHWH de hablar a Moisés en el monte Sinaí, le dio las dos tablas del testimonio, tablas de piedra, escritas por el dedo de IHWH”.

 

 

El Talmud (Nedarim XXXIX-b) comenta este pasaje diciendo que “al principio Moisés aprendía la Torah y la olvidaba, hasta que la recibió como se recibe un regalo.”

De alguna manera algo parecido nos ocurre a todos los que estudiamos Torah: aprendemos cosas, versículo, detalles y luego los olvidamos. Esto sucede porque no hemos recibido. Si algún día recibiéramos, sabríamos toda la Torah desde la primera hasta la última letra, desde la Beth de Bereshit a la Lamed de Israel, que forman la palabra Lev, “corazón”, quizá para decirnos que la Torah se recibe desde el corazón.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

 

TODOS ESTAMOS LOCOS

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Según el Talmud (Jaguigah 4 a), “loco es aquel que pierde las cosas que le dan”. De alguna manera todos estamos locos pues la vida nos obsequia constantemente con sus dones y nosotros no nos fijamos y, por ende, los perdemos. Pero el mayor don es la vida misma y el hecho de perderla nos convierte en el peor de los locos. ¿Cómo hemos de hacer para no perder la vida? Quizá la respuesta esté en Proverbios (III-18), refiriéndose a la Torah:

עץ-חיים היא, למחזיקים בה

“Es un árbol de vida para los que se aferran a ella”.

 

JULI PERADEJORDI