EL PORQUÉ DEL EXILIO EN EGIPTO

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Ya vimos (https://elzoharesplendor.wordpress.com/tag/jukat/) qué era un Jok (חק), un precepto que no tiene una

explicación lógica, que es incomprensible para la razón y que la trasciende. No se dirige a lo racional, sino directamente al

alma. El Jok (חק) no se dirige al cerebro, sino al alma. Pero, ¿no ocurre de hecho lo mismo con toda la Torah?

Cuando Israel baja a Egipto para instalarse, no se puede decir que fuera exactamente por un mandato divino. En Génesis (XLVII-4) vemos claramente que fue por una razón muy prosaica: el hambre:

“Y le dijeron al Faraón: «Hemos venido a habitar la tierra, ya que no hay lugar donde pastar los rebaños de tus sirvientes, pues el hambre es muy grave en la tierra de Canaán; ahora, os rogamos permitas que tus sirvientes se asienten en la región de Goshen”.

A raíz de esto Israel se instala en Egipto como vemos en Génesis (XLVII-27):

 

וישב ישראל בארץ מצרים

“Y se estableció Israel en la tierra de Egipto”.

Sin embargo también hay aquí algo que resulta incomprensible para la razón, algo que trasciende toda lógica. Calculemos la guematria del versículo:

וישב = 318

ישראל = 541

בארץ = 293

מצרים = 380

—————

1532

 

Se trata de la misma guematria que la de Zot Jukat haTorah (זאת חקת התורה), “ésta es la ordenanza de la Torah” (Números XIX-2).

זאת = 408

חקת = 508

התורה = 616

—————-

1532

 

De esto podemos deducir que el descenso a Egipto, como cualquier Jok, encubre algo más de lo que muestra. Los comentaristas nos enseñan que gracias a este exilio y el posterior éxodo Israel recibió la Torah. La guematria Katán o reducida de Mitzraim (מצרים), “Egipto” es 22 y corresponde con las 22 letras del alfabeto. La guematria Katán o reducida de haTorah (התורה), “la Torah”,  también es 22.

מ = 4

צ = 9

ר = 2

י = 1

ם = 6

———–

22

ה = 5

ת = 4

ו = 6

ר = 2

ה = 5

———-

22

JULI PERADEJORDI

 

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KORAJ Y LOS AMIGOS DE LO AJENO

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Koraj es en la Torah el arquetipo del ladrón, de aquel que se quiere apropiar o se apropia de lo que no es suyo. Si algo

caracteriza a Koraj es su frialdad, de hecho Koraj es una manera de decir “hielo” en hebreo. Sabemos por el Talmud que

este personaje frío y calculador ya era rico y poderoso, pero quería aún más.

 

 

Todos hemos conocidos a personas a las que su avaricia ha jugado malas pasadas. Parecía que lo tenían todo, una buena posición, amigos, muchos discípulos, reconocimiento, pero querían más. Hasta cierto punto, es algo comprensible, pero el problema empieza cuando estas personas engañan, falsifican, roban o estafan para lograrlo, incluso a sus propios discípulos. Como hemos visto, Koraj es el arquetipo de este tipo de individuos. Basándose en el Talmud, (Sotah 9 b), el Zohar (III-176 a) nos ofrece una enseñanza tan actual (al menos en lo que se refiere a los políticos de la ñ), como que:

“Cuando alguien persigue algo que no le pertenece, este algo huye de él y acaba perdiendo lo que sí le pertenece.

Koraj persiguió algo que no le pertenecía y perdió lo que era suyo sin ganar nada más”.

 

Si algo caracteriza a los ladrones es su frialdad, su “mente fría”. Son hábiles, calculadores, desconfiados y conspiradores. Koraj era rico, muy rico. Según el Talmud (Pesajim 119a) Koraj:

“Necesitaba una caravana de 300 mulas sólo para transportar las llaves de la casa de su tesoro”.

 

Koraj tenía una reputación, lo que en hebreo se dice “un buen nombre”, Shem Tov (שם טוב). Era hijo de Izhar, hijo de Kohat, hijo de Levi (קרח, בן-יצהר בן-קהת בן-לוי). Cuando calculamos la guematria de Ben Izhar (בן-יצהר), descubrimos que es 357, como la de Shem Tov (שם טוב), “buen nombre”:

 

שם = 340

טוב = 17

————

357

 

בן = 52

יצהר = 205

————–

357

 

Pero sin duda su destino estaba marcado en “hijo de Koat”, Ben Kohat (בן-קהת). La guematria de esta expresión es 557, la misma que la de Jatzar haMatarah (חצר המטרה): cárcel.

 

בן = 52

קהת = 505

—————-

557

 

חצר = 298

המטרה = 259

——————

557

 

Todos sabemos qué ocurrió con Koraj: se hundió. Éste es, lo quieran o no, el destino de los amigos de lo ajeno: la carcel..

 

JULI PERADEJORDI

 

MÁS ALLÁ DE LAS MITZVOTH, LA LIBERTAD

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Cuando en el libro del Éxodo leemos que Moisés desciende del monte con las tablas, el texto recalca que la “escritura de

Dios” está “grabada sobre las tablas”. Esta última expresión ha sido utilizada por al Talmud para enseñarnos que la

libertad está en la Torah.

 

 

Nos encontramos en el libro del  Éxodo (XXXII-16) con la expresión “Jarut al Lujoth”:

חרות, על-הלחת

“grabada sobre las Tablas”.

La raíz hebrea Jarat (חרת) significa “grabar”, “tallar”. La expresión Jarut (חרות), “grabada”, también significa, como nos enseña el Talmud en el tratado de Shabbat, “libertad” Jeret (חרת). Esta “escritura de Dios” que está “grabada sobre las Tablas” es regalada al pueblo de Israel para que refine su comportamiento a través de las 613 mitzvoth y supere la ignorancia.

El término que se utiliza en hebreo para designar a la ignorancia, Borot (בורות) es sumamente revelador. Si calculamos su guematria, descubrimos que es 614:

 

ב =  2

ו =  6

ר =  200

ו =  6

ת =  400

———–

614

 

Si buscamos una palabra que sea su “antídoto” recurriendo a esta misma guematria, nos encontramos con que 614 es también la guematria de Jaruth (חרות), “libertad”, lo cual nos indica que la libertad está un punto más allá del 613, o sea de las mitzvoth, que sin duda sirven para alcanzarla.

 

ח =  8

ר =  200

ו =  6

ת =  400

———–

614

 

JULI PERADEJORDI

 

EL CAMINO DEL REY

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El camino del centro es una idea fundamental que podemos encontrar en todas las tradiciones, desde el taoísmo a las filosofías de la India o Grecia. En el judaísmo esta idea tiene matiz que la hace especial: es el camino del rey.

 

 

Leemos en Números (XX-17):

דרך המלך נלך, לא נטה ימין ושמאל

“…viajaremos a lo largo del Camino del Rey, no desviándonos a la derecha ni a la izquierda”.

 

La expresión hebrea Ze Derej haMelej (זה דרך המלך), “éste es el camino del rey” nos reserva curiosos secretos. Sabemos que en hebreo “secreto” se dice Sod (סוד) y que la guematria de esta palabra es 70:

ס = 60

ו = 6

ד = 4

———-

70

 

La guematria atbash de Sod (סוד) de Sod (סוד) es 188, lo cual no deja de ser sorprendente ya que, como nos enseñan los cabalistas, la palabra Melej (מלך) “rey” aparece exactamente 188 veces en el libro de Ester.

ס = 8

ו = 80

ד = 100

———-

188

Por otra parte la guematria de Ze Derej haMelej (זה דרך המלך), “el camino del rey”, es 331.

ז = 7

ה = 5

ד = 4

ר = 200

ך = 20

ה = 5

מ = 40

ל = 30

ך = 20

———-

331

Si calculamos su guematria atbash, vemos que es 443, y coincide con la guematria de haLujoth (הלחת), “las Tablas”.

 

ז = 70

ה = 90

ד = 100

ר = 3

ך = 30

ה = 90

מ = 10

ל = 20

ך = 30

———

443

ה = 5

ל = 30

ח = 8

ת = 400

———-

443

 

El camino del rey sería, pues, el camino de “las Tablas”, o sea la Torah. Pero veamos qué otras sorpresas nos reserva esta expresión. Si calculamos su guematria Sderti, descubrimos que es 112, o sea la suma de la guematria de IHWH (יהוה) y la de Elohim (אלהים):

 

ז = 7

ה = 5

ד = 4

ר = 20

ך = 23

ה = 5

מ = 13

ל = 12

ך = 23

————-

112

 

ה = 5

ל = 30

ח = 8

ת = 400

———-

112

 

 

י = 5

ה = 30

ו = 8

ה = 400

———-

26

 

א = 5

ל = 30

ה = 8

י = 30

מ = 400

————

86

26 + 86 = 112

Si añadimos la guematria de Ze Derej haMelej (זו דרך המלך), 331 a 70, la guematria de Sod (סוד), obtenemos 401, o sea la guematria de la primera y la última letra del alfabeto, Alef y Tav. Así, el camino del rey abarcaría todo lo abarcable entre la Alef y la Tav, o sea de nuevo la Torah pues ésta está escrita con las 22 letras.

Si añadimos 401 a 70, la guematria de Sod (סוד), obtenemos 471, la guematria de Ar haMoriah (הר המוריה), “el monte Moriah”.

Si añadimos la guematria de Ar haMoriah (הר המוריה), 471 a 70, la guematria de Sod (סוד), obtenemos 541, la guematria de Israel (ישראל).

Si añadimos ahora la guematria de Israel (ישראל), 541 a 70, la guematria de Sod (סוד), obtenemos 611, la guematria de Torah (תורה).

Así de nuevo podemos decir que el camino del rey es la Torah.

 

 

JULI PERADEJORDI

CON ALEGRÍA SALDRÉIS

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Dicen que nacer es empezar a sufrir y ciertamente en el alumbramiento suelen sufrir tanto la madre como el bebé. Pero este sufrimiento, sobre todo para el bebé es por abandonar un mundo de luz para caer en este bajo mundo. La alegría, por oposición, será cuando salga de él para regresar a la patria cestial.

 

El nacimiento es este mundo viene acompañado de una suerte de maldición que queda magistralmente reflejada en libro del Génesis (III-16):

 בעצב, תלדי בנים

“con dolor parirás los hijos”.

 

Pero curiosamente Etsev (עצב), palabra que la mayoría de versiones traducen como “dolor”, significa literalmente “tristeza”. ¿Cómo podemos hablar de tristeza ante algo que normalmente no sólo es alegría para la madre sino para todos sus familiares?

Pero los sabios nos hablan también de otro tipo de nacimiento, asociado con la alegría. El ejemplo arquetípico de este nacimiento nos lo proporciona de nuevo el libro del Génesis (XVIII-12), con Isaac:

ותצחק שרה

“Y Sara rió”

Vatitsjak (ותצחק) procede del verbo Litsjok (לצחוק), “reír”, de donde el nombre de Isaac (יצחק). El famoso episodio mal llamado del “sacrificio de Isaac”, pues en realidad es el “ligamiento de Isaac”, se denomina Akedat Itzjak (יצחק עקדת). Tras este episodio la Torah (Génesis XXII-14) nos informa de que Abraham denominó a este lugar IHWH Iré (יהוה יראה), que se puede traducir como “El Eterno proveerá”. ¿De qué proveerá, se preguntan los sabios? Una respuesta que nos proponen es “El Eterno proveerá de una resurrección a Isaac”.

El triste nacimiento en este mundo queda reflejado en los 6 días de la creación, mientras que la resurrección y el renacimiento en el Olam haBa están representados por el Shabbat (שבת).

Nos encontramos en el libro de Isaías (LV-12) con una aseveración que bien merece un breve comentario:

כי-בשמחה תצאו

“Porque con alegría saldréis”.

 

Los sabios lo interpretan como “Dejaréis el exilio con alegría”. Aparentemente esta frase no nos descubre nada nuevo. ¡Es obvio que estaremos alegres el día en que salgamos del exilio!

Para entender más profundamente de qué se nos está hablando recurriremos a la guematria. La guematria Sderti de toda la frase es 117:

כ = 11

י = 10

ב = 2

ש = 21

מ = 13

ח = 8

ה = 5

ת = 22

צ = 18

א = 1

ו = 6

———-

117

 

Si multiplicamos 117 por 5, por los 5 libros de la Torah, obtenemos 585, la guematria de haAkedoth (העקדות), “los ligamientos”:

 

ה = 5

ע = 70

ק = 100

ד = 4

ו = 6

ת = 400

———–

585

 

“Alegría”, en hebreo, es Simjá (שמח). Esta palabra tiene la misma guematria que Jamesh (חמש), que significa “cinco”:

ש = 300

מ = 40

ח = 8

————-

348

ח = 8

מ = 40

ש = 300

————–

348

 

Si buscamos cuál es la letra del alfabeto cuya guematria es 5, vemos que es la letra He (ה):

 

En esta letra, como en tantas cosas en la vida, podemos ver dos salidas: una por arriba, a la izquierda, situada en el “techo” de la letra y otra por abajo, situada en el “suelo” de la letra.

Lo contrario de la alegría es tristeza. Si la tristeza nos deja “por los suelos” de la He (ה), el “camino ancho” que lleva al infierno, la alegría nos eleva hasta la pequeña puerta que conduce al Cielo.

Si multiplicamos el número 117, la guematria Sderti de “Porque con alegría saldréis” por 6, por los 6 días de la Creación, obtenemos exactamente 702, la guematria de Shabbat (שבת).

ש = 300

ב = 2

ת = 400

———-

702

 

Sin duda por eso también podemos interpretar “Porque con alegría saldréis” como que “saldréis con alegría a recibir el Shabbat”.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

LAG BAOMER Y KUNDALINI

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La parashah de Bejukotai es la parashah número 33 de la Torah y coincide con el día número 33 de la cuenta del Omer, conocido como Lag BaOmer.  En Lag baOmer se conmemora el fallecimiento de Rabbí Shimon Bar Iojai que tuvo lugar en el día 33 de la cuenta del Omer.

¿Por qué tanta insistencia en este número?

 

 

El número 33 es muy significativo desde el punto de vista oculto, particularmente en la masonería y otras sociedades iniciáticas. Correspondería a 33 grados que hay que recorrer para llegar a la perfección. También puede relacionarse con la purificación, como leemos en Levítico (XII-4):

“Por un lapso de treinta y tres días ella permanecerá purificándose de su sangre; no podrá tocar nada sagrado ni podrá entrar al Santuario”.

 Leemos en Levítico (XXVI-3) al principio de la parashah de Bejukotai:

אם-בחקתי, תלכו; ואת-מצותי תשמרו, ועשיתם אתם

“Si siguiereis Mis decretos y observareis Mis preceptos y los realizareis…”.

Si nos fijamos en el texto hebreo, veremos que se trata exactamente de 33 letras, pero cuando calculamos la guematria de Im Bejukotai (אם-בחקתי), “Si siguiereis”, descubrimos que es 561, o sea el número secreto del 33.

1+2+3+4+5+6+7+8+9+10+11+12+13+14+15+16+17+18+19+20+21+22+23+24+25+26+27+28+29+30+31+32+33 = 561

 

Por otra parte, 561 es el resultado de multiplicar 17, la guematria de Tov (טוב), “bueno”, por 33:

ט = 9

ו = 6

ב = 2

———

17

17 x 33 = 561

 

Así, 561 no sólo es el secreto del 33, sino lo bueno del 33, lo bueno que viene a rectificar a lo malo. “Malo”, en hebreo es Ra (רע) y la guematria de esta palabra es 270

ר = 200

ע = 70

———–

270

Lag BaOmer se relaciona con la sefirah de Hod (הוד), concretamente con Hod de Hod. Si calculamos la guematria Atbash de Hod (הוד), vemos que también es 270:

ה = 90

ו = 80

ד = 100

————

270

 

Simbólicamente hablando, sabemos que el mandil que se colocan los masones aludiría a la hoja de higuera que según Génesis (III-6) se colocaron nuestros primeros padres para cubrir sus vergüenzas después de caer en la trampa que les tendió la serpiente. La guematria de Ale Teenah (עלה תאנה) “hoja de higuera” es 561, o sea el número secreto del 33:

ע = 70

ל = 30

ה = 5

ת = 400

א = 1

נ = 50

ה = 5

————-

561

 

Pero podríamos aventurar una hipótesis acaso un poco descabellada. Podemos leer Ale (עלה) como Ala (עלה), que significa “subir”, “ascender” y Tenah (תאנה) como Taanah (תאנה) “apetito carnal”, “ardor”. Entonces la expresión Ale Teenah (עֲלֵה תְאֵנָה) “hoja de higuera” guematria 561, haría alusión a la ascensión de la energía que los tántricos conocen como Kundalini, cuyo despertar hace que ascienda por la columna vertebral hasta el final de la cabeza, lo que correspondería en la terminología cabalística con la Sefirah de Keter, “la corona”. Se considera que la columna vertebral está compuesta por 33 vértebras (7 cervicales, 12 dorsales, 5 lumbares, 5 sacras y 4 coccígeas). Kundalini está representada en la iconografía tántrica por una serpiente. Sabemos que en hebreo “serpiente” se dice Najash y que su guematria es 358. Los cabalistas nos explican que este número es también la guematria de Mashiaj, “ungido”. Si la primera tiene que ver con el hueso que se halla en la base de la columna y que tiene forma de cabeza de serpiente, el segundo se asocia tanto con la ascensión como con la unción de Keter.

 

JULI PERADEJORDI

LA ESENCIA DE LA TORAH ES LA HUMILDAD

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Los sabios del Talmud (Derej Eretz Zutta, 8) han comparado a la Torah con el agua apoyándose en que, al igual que el preciado líquido, la Torah es humilde. Como el agua, la Torah es dadora y preservadora de la vida, y como el agua y la Torah, la humildad también lo es.

 

 

Los Avot de Rabbí Natan (35:10) equiparan el agua con la vida. Aprendemos del libro de los Salmos (XIX-8) que:

תורת יהוה תמימה, משיבת נפש

“La Torah del Eterno es íntegra, reconforta el alma”.

Si calculamos la guematria de Tmimah (תמימה), “íntegra”, obtenemos 495, un número que se aplica perfectamente a la Torah, que es un don, en hebreo Matanah (מתנה).

ת = 400

מ = 40

י = 10

מ = 40

ה = 5

———–

495

מ = 40

ת = 400

נ = 50

ה = 5

———–

495

 

Pero cuando tomamos las letras interiores de Tmimah (תמימה), “íntegra”, nos encontramos con Maim (מים),”agua”. La esencia de la integridad de la Torah sería pues, algo que llamamos “agua”. Hemos visto que para los sabios el agua equivale a la humildad, por eso podemos decir que la esencia de la Torah es la humildad.

Apoyándose en Números (XII-3), los Sabios explican que Moisés recibió la Torah porque era “el más humilde de los hombres”. Cuentan los Sabios que cuando Moisés ocultó su rostro ante la zarza ardiente, Dios le dijo: por haber sido muy humilde y haberme honrado ocultando tu rostro, podrás estar en el monte Sinaí durante cuarenta días con sus noches alimentándote del resplandor de la Shekinah.

La guematria de Anav Meod (ענו מאד), “muy humilde” es 171, o sea la misma que la guematria Atbash de Shekinah.

ש = 2

כ = 30

י = 40

נ = 9

ה = 90

————-

171

ע = 70

נ = 50

ו = 6

מ = 40

א = 1

ד = 4

————

171

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

EL MAYOR BIEN O DIOS EN EL CORAZÓN

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En su genial obra La vida es sueño, Pedro Calderón de la Barca escribía:

“¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”.

A primera vista puede parecer contradictorio que “el mayor bien” sea algo pequeño. Pero, ¿sabemos realmente qué es el mayor bien?

 

De alguna manera Calderón nos lo está diciendo sin decirlo. Basta con leer entre líneas para adivinar que “el mayor bien”, algo aparentemente pequeño y efímero, no es sino algo tan inconmensurable como es la vida.

La guematria de Jaim (חיים), “vida” es 68, o sea es el “número espejo” de 86, la guematria de Elohim (אלהים), “Dios”. Si calculamos la guematria  Sderti u ordinal de Jaim (חיים), “vida”, obtenemos 52:

ח = 8

י = 10

י = 10

ם = 24

———-

52

 

Si calculamos ahora la guematria Sderti de Elohim (אלהים), “Dios”, también obtenemos 52:

א = 1

ל = 13

ה = 5

י = 10

ם = 24

———–

52

 

No podemos, pues, ver a Dios y la vida como algo distinto y separado; pero, ¿por qué son el mayor bien, y por qué es éste pequeño? Podemos asociar este “mayor bien” que es “pequeño” a una letra muy concreta de la Torah: la letra Alef de Vaikrá, que es más pequeña de lo normal. Esta letra recibe el nombre de Alef Ketanah (אלף קטנה) y su guematria va a desvelarnos algunos misterios.

Si calculamos la guematria Katan de Alef Ketanah (אלף קטנה) obtenemos 32:

א = 1

ל = 3

ף = 8

ק = 1

ט = 9

נ = 5

ה = 5

———-

32

 

Este número nos lleva a un lugar muy concreto: el corazón, en hebreo Lev (לב), palabra cuya guematria es también 32.

ל = 30

ב = 2

——–

32

 

Si calculamos ahora su guematria Sderti, veremos que es 86, o sea la misma que la de Elohim (אלהים), “Dios”.

א = 1

ל = 12

ף = 26

ק = 19

ט = 9

נ = 14

ה = 5

———–

86

 

א = 1

ל = 30

ה = 5

י = 10

ם = 40

———–

86

Volviendo a las palabras de Calderón de la Barca “el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”, concentrémonos ahora en “el mayor bien”, en hebreo Ioter Tov (יותר טוב).

La guematria Raguil de Ioter Tov (יותר טוב) es 633:

 

י = 10

ו = 6

ת = 400

ר = 200

ט = 9

ו = 6

ב = 2

————-

633

 

Si calculamos ahora cuál es la guematria Raguil de “la vida”, haJaim (החיים), adjudicando el valor de 600 a la letra Mem final, descubrimos con sorpresa que también es 633:

ה = 5

ח = 8

י = 10

י = 10

ם = 600

————–

633

 

Todas estas guematrias nos vienen a enseñar que la vida o, si lo preferimos, Dios en el corazón, es el mayor bien, superior a las muchas riquezas.

 

JULI PERADEJORDI

 

EL JUSTO Y EL MAL DE OJO

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La Tzarah (צרע) que a menudo se relaciona con la lepra no está considerada por los comentaristas clásicos de la Torah una enfermedad natural, sino una enfermedad espiritual. Por medio de la guematria vamos a ver que no es exactamente así, sino que es el resultado del Mal de Ojo. Pero, ¿a qué nos estamos refiriendo cuando hablamos de Mal de ojo?

 

 

Los cabalistas sostienen que padecer Mal de Ojo es el resultado del estado de impureza del alma humana. Así, el Mal de Ojo, nos venga de los demás o de nosotros mismos (pensamientos negativos y de autosabotaje) nos afectaría en la medida de nuestra falta de santidad. Por esa razón, a José, que era un Justo, un Tsadik, no le afectaba el Mal de Ojo. En el libro del Génesis (XLIX-22) leemos que Jacob dijo:

בן פרת יוסף, בן פרת עלי-עין

«Un hijo fructífero es José, un hijo encantador a los ojos (Alei Ayin)».

En el tratado de Berajoth (20 a), los Sabios del Talmud nos animan a no leer Alei Ayin, «junto a la fuente» o «a los ojos», como nos proponen algunas traducciones literales, sino Olei Ayin, que se escribe con las mismas letras y significa «por encima del ojo». Con esto nos enseñan que José estaba «por encima» del Mal de Ojo. Por otra parte, Rashi, el comentarista clásico de la Torah, explica que todas las enfermedades dependen del ojo; dicho de otro modo, son formas del Mal de Ojo.

La raíz Tzar (צר) significa “enemigo”. La idea de Tzarah (צרע) que encontramos en la parashah de esta semana, Metzorah, procede de esta raíz. Si acudimos al diccionario, vemos que esta palabra significa “enfermar de lepra”. El termino Tzorah (צרעה) significa “enfermedad de la piel” y está muy próximo al griego Psora, de donde procede “psoriasis”, pero curiosamente esta palabra también significa “avispa”.

El Talmud relaciona la Metzorah con la maledicencia. Sabemos que la palabra es una energía muy poderosa; si es positiva, es capaz de obrar milagros, pero si es negativa, se convierte en una energía negra capaz de hundir a cualquiera. Es la diferencia entre bendecir y maldecir. La palabra, en hebreo Dabar (דבר), se relaciona con un pequeño animal muy concreto: la abeja, en hebreo Dvorah (דבורה). Su producción es la miel, que representa a la incorruptibilidad, pues la miel no se pudre y además se utiliza en afecciones cutáneas.

Cuando calculamos la guematria de Metzorah (מצרע) vemos que es 400, exactamente igual que la de Ayin Ra (עין רע), “Mal de Ojo”. La Metzorah (מצרע) es un resultado del Mal de Ojo.

מ = 40

צ = 90

ר = 200

ע = 70

————–

400

עין = 130

רע = 270

————–

400

 

De algún modo lo contrario de la abeja es la avispa Tzorah (צרעה). Si la abeja representa a la palabra regeneradora, la avispa corresponde a la Mala palabra, a la maldición. Su aguijón, como la maledicencia, es venenoso. Cuando calculamos la guematria de Tzorah (צרעה) descubrimos que es 365. Probablemente por ello su antagonista sea el justo, ya que 365 también es la guematria de Iosef haTzadik (יוסף הצדיק), “José el justo”:

צ = 90

ר = 200

ע = 70

ה = 5

—————–

365

יוסף = 156

הצדיק = 209

——————-

365

 

JULI PERADEJORDI

DESPUÉS DE LAS TINIEBLAS

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A Thierry d’Oultremont, que adquirió la verdadera inteligencia (MR XXXIX-03)

 

La portada de la edición original del Quijote nos obsequia con un delicioso latinajo que declara Post tenebras spero lucem. Nos gustaría asociarlo con la parashah de esta semana, Tazria (תזריע), que  significa “quedar embarazada”. ¿Quién es el que espera llegar a la luz después de vivir en las tinieblas? ¿Por qué al hecho de engendrar se le llama “alumbrar” e incluso “dar a luz”?

 

 

 

A estas preguntas podemos brindarles dos respuestas que no son excluyentes la una de la otra.

Veamos la primera. El nombre de la parashah de esta semana, Tazria (תזריע) significa “quedar embarazada”. Si tomamos las letras interiores de esta palabra, o sea su esencia, nos encontramos con Zari (זרי), que significa “mi semilla”. Es la semilla que está dentro de la embarazada y que se convertirá después de 40 semanas en una criatura viva, una Briah (בריה). Cuando calculamos la guematria de Briah (בריה) vemos que es 217, o sea la misma que la de Zari (זרי).

ב = 2

ר = 200

י = 10

ה = 5

———–

217

 

ז = 7

ר = 200

י = 10

———–

217

 

Pero cuando nos dirigimos al principio de esta parashah (Levítico XII-2) podemos leer:

דבר אל-בני ישראל, לאמר, אשה כי תזריע

“Habla a los Hijos de Israel, diciendo: cuando una mujer está embarazada…”

Si calculamos la guematria de Ishah Ki Tazria (אשה כי תזריע), “mujer que está embarazada”, vemos que es 1023:

אשה = 306

כי = 30

תזריע = 687

—————–

1023

Se trata de la misma guematria que la de Job (XVII-12), “espero la luz después de las tinieblas”, que presumiblemente inspiraron a Cervantes para la portada de su libro:

 

אור קרוב מפני-חשך

Nuestra primera propuesta es que estas palabras aluden al bebé que está en el vientre de la mujer embarazada, y que cuando ésta dé a luz podrá salir de las tinieblas del útero.

Pero, paralelamente a esta interpretación podemos afirmar que también nos habla del alma que, después de pasar por las tinieblas de este bajo mundo, regresa a la luz.

אור = 207

קרוב = 308

מפני = 180

חשך = 328

—————

1023

 

Zari (זרי), que como vimos significa “mi semilla”, es una alusión al alma, a la semilla divina que hay en cada ser humano, que está llamada a la resurrección con la ayuda del Espíritu de Dios. Si a la guematria de Ishah Ki Tazria (אשה כי תזריע), que como vimos es 1023 le añadimos la guematria de Ruaj Elohim (רוח אלהים), “Espíritu de Dios”, 300, obtenemos 1323, que es la guematria de Tejaiat haMotim (תחיית המתים), “resurrección  de los muertos”:

רוח = 214

אלהים = 86

—————

300

תחיית  = 828

המתים = 495

——————

1323

JULI PERADEJORDI

 

UNIR EL CEREBRO Y EL CORAZÓN

Afirman los cabalistas que la expresión con la que se inicia la parashah de Tzav, Vaidaber Adonai el Moshe Leemor (וידבר יהוה אל-משה לאמר) se repite exactamente 70 veces en la Torah. Si a este número, que es la guematria de Sod, “secreto”,  le añadimos 26, la guematria del Tetragrama, obtenemos 96, la guematria de Tzav. Uno de los mensajes ocultos en la parashah de esta semana  es precisamente uno de los grandes secretos de la cábala: unir el cerebro con el corazón.

 

 

Que la guematria de Tzav (צו) es 96 no es ningún secreto, pero no deja de ser curioso que esta parashah contenga exactamente 96 versículos:

צ = 90

ו = 6

———-

96

 

Este número ha hecho plantearse a los cabalistas cuál puede ser el secreto, Sod (סוד) de Tzav (צו), dado que las 5 primeras palabras de esta parashah se repiten 70 veces en la Torah. Por medio de la resta de la guematria de Sod (סוד), “secreto” han llegado a la conclusión de que se trata del Tetragrama, יהוה.

ס = 60

ו = 6

ד = 4

—————-

70

96 – 70 = 26

 

Los cabalistas de Safed (y también el Zohar) descomponen este nombre en dos partes, la primera compuesta por las letras Iod y He (יה), y la segunda compuesta por las letras Vav y He (וה).

Iod y He (יה) puede asociarse con el cerebro, Moaj (מח), y Vav y He (וה) con el corazón, Lev (לב). Cuando unimos el cerebro y el corazón, haMoaj vehaLev (המח והלב) obtenemos 96, la guematria de Tzav (צו), y también estamos reuniendo las cuatro letras del Tetragrama.

המח = 53

והלב = 43

————

96

 

Aquel que une su cerebro con su corazón se convierte en un hombre justo, un Ish Tzadik (איש צדיק), un hombre a imagen del Tetragrama. Pero, ¿cómo unir el cerebro con el corazón? Una manera de hacerlo es hacer con el corazón cosas que normalmente hacemos con el cerebro, por ejemplo estudiar (la Torah), o hacer con el cerebro cosas que haríamos con el corazón, por ejemplo rezar.

Si a 96 le añadimos 515, la guematria de Tefilah, “plegaria”, obtenemos 611, la guematria de Torah:

ת = 400

פ = 80

י = 10

ל = 30

ה = 5

——————-

515

515 + 96 = 611

Pero lo más sorprendente ocurre cuando a Torah, guematria 611 le restamos 96, pues el resultado, 515 es también la guematria de Ish Tzadik (איש צדיק), “hombre justo”.

איש = 311

צדיק = 204

————-

515

 

JULI PERADEJORDI

LA TERRIBLE EXPERIENCIA DE LA NOCHE DE PESAJ

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Durante la noche de Pesaj se recuerda tradicionalmente la salida de Egipto. Salir de Egipto es como cambiar de dimensión. Egipto simboliza este bajo mundo, prisionero del espacio y del tiempo. Salir de Egipto es como volver a casa después de un largo exilio.

 

 

Afirman los cabalistas que el secreto de Pesaj es la anulación o la trascendencia del tiempo, en hebreo Zman (זמן).  Una de las maneras de referirse a la noche de Pesaj es haLailah haZe (הלילה הזה), “esta noche”, que también podemos leer como la noche 17, guematria de Tov (טוב), “buena”. Se trata, pues, de una buena noche. Cuando calculamos la guematria de haLailah haZe (הלילה הזה) vemos que es 97, la misma que la de Zman (זמן).

הלילה = 80

הזה = 17

————-

97

ז = 7

מ = 40

ן = 50

———-

97

 

La guematria de haLailah (הלילה), “la noche” es 80 y corresponde a la letra Pe (פ) de Pesaj (פסח), cuyo valor numérico también es 80.

Cuando calculamos la guematria atbash de haLailah haZe (הלילה הזה) descubrimos que es 510:

הלילה = 260

הזה = 250

—————

510

Este número nos lleva a otra noche famosa de la Torah, aquella en la que Jacob tuvo un sueño y se encontró en un “lugar terrible”, que identificaría como “la casa de Dios”. Como vemos en el texto de Génesis (XXVIII-17):

ויירא, ויאמר, מה-נורא המקום הזה: אין זה, כי אם-בית אלהים, וזה, שער השמים

“Y tuvo miedo, y dijo: «¡Qué terrible es este lugar! ¡Ésta no es otra que la Casa de Dios, y ésta es la puerta de los cielos!»”.

 

La expresión Mah norah haMakom haZé (מה-נורא המקום הזה), “qué terrible es este lugar” tiene por guematria 510 con lo que coincide sorprendentemente con la de Zé Bait Elohim (זה בית אלהים), “ésta es la casa de Dios”:

מה = 45

נורא = 257

המקום = 191

הזה = 17

—————-

510

זה  = 12

בית = 412

אלהים = 86

—————–

510

Ojalá el Seder nos ayude a descubrir cuál es ese lugar terrible que es Casa de Dios: habremos salido de Egipto y regresado a nuestro verdadero hogar.

 

 

JULI PERADEJORDI

REPARAR LA ESTULTICIA

 

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Sabemos, gracias a las enseñanzas de los sabios, que algo tan actual y socialmente aceptado como robar no es sólo apropiarse de lo ajeno, también es ofender a Dios (y al erario público) y, por decirlo de algún modo, “entrometerse” en Sus designios. Veamos qué nos dice el libro del Levítico (5-23):

והיה, כי-יחטא ואשם-והשיב את-הגזלה אשר גזל או את-העשק אשר עשק, או את-הפקדון אשר הפקד אתו; או את-האבדה, אשר מצא.

 

«Y ocurrirá que cuando peque y se haga culpable, devolverá el objeto robado que sustrajo, o lo que ganó de su fraude, o la prenda que fue dejada en su poder, o el objeto perdido que halló».

 

Lo primero que se deduce de estas palabras es que cuando alguien roba no sólo está pecando, también se está haciendo culpable. La palabra que se utiliza para “pecar”, Iejatah (יחטא) procede de la raíz Jet (חט), como vemos en sus letras centrales, y aquel que peca normalmente se cree muy listo.

Si acudimos a la guematria Raguil de Jet (חט), descubrimos que es 17:

ח = 8

ט = 9

———–

17

 

 

Se trata de la guematria de Tov (טוב), “bueno”, y el ladrón siente que está haciendo algo bueno (al menos para él), pero en realidad lo que está haciendo es el tonto, ya que no hay más que fijarse en la guematria atbash de Jet (חט), 110, para darse cuenta de que es un Sacal, un necio (סכל):

 

ט = 9

ו = 6

ב = 2

———-

17

ח = 60

ט = 50

———-

110

ס  = 60

כ = 20

ל = 30

———-

 110

 

Pero este versículo contiene una rareza en la que han reparado los cabalistas: la primera palabra Vehaiah (והיה) está formada por las mismas letras que el Tetragrama en un orden “incorrecto”. Esto nos enseña que “cuando alguien peque y se haga culpable” no sólo estará perjudicando a su prójimo al que ha robado, también está afectando al Tetragrama y desordenando el mundo. Es lo que se llama “estulticia”, del latín stultus, “necio”, “tonto”. Ya vimos, en un post anterior (https://elzoharesplendor.wordpress.com/2014/04/22/el-ladron-que-bendice/), que robar se puede comparar con insultar al Nombre de Dios (Salmos X-3):

 ובצע  ברך, נאץ יהוה

“Y el ladrón que bendice insulta a IHWH”.

 

La guematria Sderti u ordinal de la palabra que se utiliza en Levítico (V-23) para decir “y devolverá”, Veeshiv (והשיב) es también 17, por lo que el hecho de devolver lo robado compensa en cierto modo la necead del Sacal. Por eso, la Torah propone una reparación para su estulticia: devolver el objeto robado, estafado o ganado con fraude. Pero normalmente, ¿por qué el ladrón no lo hace? ¿Es aún más tonto de lo que parecía? Probablemente sí.

ו = 1

ה = 1

ש = 1

י = 1

ב = 1

———-

17

JULI PERADEJORDI

 

 

 

PODEROSO COMO LA MUERTE

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Una de las afirmaciones más bellas que podemos encontrar en el Cantar de los Cantares es aquella que declara que el amor es tan poderoso como la muerte.

Estas poéticas palabras nos está enseñando que las fuerzas de la vida no tienen nada que envidiarle a las de la muerte, pero quizá nos estén hablando de algo más.

 

 

 

Si le preguntamos a cualquier persona qué es más poderoso que la muerte difícilmente nos responderá que se trata del amor. Sin embargo el versículo del Cantar de los Cantares (VIII-6) es bien claro:

כי-עזה כמות אהבה

«Porque el amor es poderoso como la muerte».

 

Si recurrimos a la guematria de esta frase, 591, descubriremos otra cosa más poderosa que la muerte, algo relacionado precisamente con la resurrección.

כי = 30

עזה = 82

מות = 446

אהבה = 13

——————

591

 

Nos estamos refiriendo al Shofar, haShofar (השופר), guematria 591:

ה = 5

ש = 300

ו = 6

פ = 80

ר = 200

————–

591

 

A propósito des Shofar podemos leer en el Zohar (I-190 a):

“… en esos momentos en los que el Santo, Bendito Sea, se dispone sobre ellos en Juicio  Entonces se ubica (el ángel acusador) para descarriarlos y recordar sus pecados, y el Santo, Bendito Sea, se apiada de  Israel y les da un consejo para salvarse del mismo. ¿Y con qué? Con el Shofar en el día de Rosh Hashanah y en el Día de la Expiación”.

Y, más adelante (Zohar III-150 b):

“… los de Israel ofrecen plegarias y súplicas delante de él, y hacen sonar el Shofar. Entonces, el Santo, bendito sea, tiene piedad de ellos y convierte el rigor en misericordia”.

JULI PERADEJORDI

 

 

MERKAVAH – LA CARROZA

La palabra Merkavah procede de una raíz, Resh, Kaf, Beth, que significa “cabalgar”. Este término alude a la famosa visión de Ezequiel (I-1 a 26) en las que aparecen cuatro ruedas con cuatro seres vivientes (Jaioth). Veamos ahora algunas curiosidades de la Merkavah a la luz de la etimología y la guematria.

 

 

“Aquel que aleja su corazón

de  este mundo para dedicarse a la contemplación de la

Merkavah, es recibido por el Santo, bendito sea, como

si hubiera recitado plegarias a lo largo de todo el día,

puesto que ha musitado Tefilah”.

Sefer haBahir (LXVIII)

 

 

El Zohar, comentando Samuel (II-XXIII-15), nos ofrece una curiosa interpretación.

מִי יַשְׁקֵנִי מַיִם, מִבֹּאר בֵּית-לֶחֶם אֲשֶׁר בַּשָּׁעַר

“¡Quién me diera a beber de las aguas del (medio del) manantial

de la puerta de Beit Lejem!”.

El Zohar (I-60) dice lo siguiente:

 

““Las aguas” se refiere a Abraham, “de en medio” se refiere a Jacob, que se encuentra en el centro y “manantial” se refiere a Isaac porque es llamado “manantial de aguas vivas”. He aquí que en este versículo se encuentra entonces el carruaje sagrado supremo de los patriarcas: la Merkavah. Y el rey David se apegó a ellos y se transformó en la cuarta pata de esta Merkavah.”

 

¿De dónde toma el Zohar la idea de que los patriarcas corresponden a la Merkavah? ¿Por qué llega a esta conclusión? Sin duda hemos de dirigirnos al Midrash Rabba sobre Génesis (47-6), donde unas palabras de Resh Lakish nos enseñan que:

אמר ריש לקיש האבות הן הן המרכבה

“dijo Reish Lakish: los patriarcas son la carroza”.

 

Esto es así porque, según nos enseñan los sabios:

“Durante todas sus vidas no sirvieron sino de vehículo a la voluntad divina”.

 

El texto del Midrash nos obsequia con dos interesantes guematrias.

Veamos la de haMerkavah (המרכבה), que es 272, o sea 68, la guematria de Jaim (חיים), “vida” multiplicada por 4. Señalemos que en la visión de la Merkavah de Ezequiel aparecían precisamente 4 Jaioth, cuatro seres vivientes o, si lo preferimos, 4 vidas.

 

También en el Zohar (III-145 b) podemos leer:

 

“Hemos aprendido que el Santo, bendito sea, convirtió a David en una Merkavah santa con los patriarcas, la más elevada de todas las coronas santas que los patriarcas dieron en herencia”.

HaAvot (האבות), “los patriarcas” tiene un valor numérico de 414 que también es la guematria de la expresión Or Ein Sof (אור אין סוף), la luz ilimitada que de algún modo es:

“la más elevada de todas las coronas santas que los patriarcas dieron en herencia”.

 

Pero lo más curioso ocurre cuando nos fijamos en el número 414, que es como un espejo del 41 que se convierte en 14 o un espejo del 14 que se convierte en 41.

Si calculamos la guematria ordinal o Sderti de Avoti (אבותי), “mis antepasados” o “mis patriarcas” vemos que es 41. Si calculamos la guematria de David (דוד), descubrimos que es 14.

 

JULI PERADEJORDI

ITRÓ SE ENGANCHÓ o LOS MISTERIOS DE LA CONVERSIÓN

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Se convertir, c’est se retourner dans la grande eau

et contempler la lumière du ciel face à face.

 

La Torah nos habla del suegro de Moisés que en Éxodo (IV-18) se llama Ieter y más adelante Itró. Ha sido añadida una letra Vav a su nombre. ¿Por qué? ¿Qué nos enseñan los sabios y la guematria?

 

La guematria de Ieter (יתר) es 610:

י = 10

ת = 400

ר = 200

———–

610

 

¿Qué nos enseña este número? Sabemos que la guematria de Torah es 611, o sea que a Ieter sólo le faltaba un poquito para llegar a la Torah. ¿Cómo lo hizo? Nos enseñan los sabios que podemos leer a Itro como Itar Vav (ו), “una Vav extra”. O sea que si añadimos una letra Vav (ו) a Ieter, obtenemos Itró. La letra Vav (ו), que los cabalistas comparan con una vara, fue la que condujo a Itró hasta la Torah.

Uno de los significados de Vav (ו) es “gancho”. Itró se “enganchó” a la Torah y al pueblo prometido por medio de esta letra.

Los comentaristas clásicos nos han enseñado que esta letra Vav (ו) fue añadida al nombre de Ieter por el mérito de su conversión. La letra Vav (ו) tiene varias funciones, una de ellas es unir, se trata de la Vav haJibur. Es la Vav (ו) que unió a un pagano, Itró, al pueblo de Israel. Pero la Vav (ו) también puede ser haIpuj, se trata de la Vav de la conversión y en nuestro caso indica la conversión de Itró al judaísmo.

Pero aparte de Itró hay otro personaje en la Torah que se asocia con la conversión: Ruth (רות). Cuando calculamos la guematria de Ruth (רות), vemos que es 606:

ר =  200

ו = 6

ת = 400

————

606

 

Si calculamos el Millui o el “relleno” de Itró (יתרו), descubrimos que también es 606:

(תרו) י

ת = 400

ר = 200

ו = 6

——–

606

 

Y quizá aalguien se preguntará por qué esta insistencia en el número 6. Curiosamente 6 es el valor numérico de la letra Vav (ו).

 

JULI PERADEJORDI

PAN DEL CIELO, PAN DE PODEROSOS

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Al principio de su comentario a la parashah de Beshalaj el rabino José Caro escribía que “en esta sagrada sección de la Torah debes conocer y observar en el misterio del maná que descendía de lo Alto”. ¿En qué basa su comentario el sabio autor del Shuljan Aruj?

 

Para apoyar sus reflexiones, Caro cita uno de los salmos más misteriosos (LXXVIII-25) que dice:

לחם אבירים, אכל איש

“pan de poderosos –abirim– comió el hombre”.

Se trata del maná, como podemos deducir del versículo anterior (Salmos LXXVIII-24):

וימטר עליהם מן לאכל

“Hizo llover sobre ellos maná para que comiesen”.

Josef Caro, siguiendo la tradición midráshica, nos explica que “Es el alimento del que se nutren los ángeles servidores”.

Cuando calculamos la guematria de Abirim (אבירים), “poderosos” descubrimos que es 263, la misma que la de LeEtz haJaim (לעץ-החיים) “al árbol de la vida”.

לעץ = 160

החיים = 1

————

263

א = 1

ב = 2

י = 10

ר = 200

י = 10

ם = 40

———-

263

 

Se trata curiosamente de la guematria de Garas (גרס), que en sentido figurado significa “triturar”, “moler”, “masticar”, pero cuyo sentido más obvio es “aprender”, “estudiar”.

ג = 3

ר = 200

ס = 60

————

263

 

Y esto es así porque el Etz haJaiim (עץ-החיים) “al árbol de la vida”, que es el alimento por excelencia, es también la Torah, que es el estudio por excelencia, según podemos deducir de Proverbios (III-18):

 

עץ-חיים היא, למחזיקים בה

“Ella es un árbol de vida para los que se aferran a ella…”.

Y si la Torah denomina al Maná “pan de poderosos” no es únicamente, como muy bien sostiene José Caro, porque es el alimento de los ángeles, sino también porque es un alimento que vuelve poderosos a aquellos que tienen la ventura de saborearlo.

Le preguntaron un día a un sabio cuando comeríamos de este “pan del cielo” y su respuesta no pudo ser más sencilla: cuando estemos en el cielo. Añadió: pero podemos tener un pregusto de este pan en este mundo estudiando la Torah.

 

JULI PERADEJORDI

PURO IKIGAI

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Traducido literalmente, el término japonés Ikigai significa “aquello por lo que vale la pena vivir”. Ha sido popularizado en el mundo occidental por Francesc Miralles. Este concepto incluye cuatro cosas: vocación, misión, aquello que amas y pasión. Ikigai es uno de los secretos para una vida larga, joven y feliz como la que llevan los habitantes de Okinawa, la isla más longeva del planeta. Veamos cómo, sin saberlo, los sabios japoneses (y el propio Miralles) nos están hablando de Torah.

 

 

Si transcribimos la palabra Ikigai al hebreo obtenemos Ikigai (יכיגי). Cuando calculamos su guematria vemos que es 53:

י = 10

כ = 20

י = 10

ג = 3

י = 10

———

53

 

Leemos en el Zohar (III-89 b) que:

 

וכל מאן דאשתדל באורייתא כאילו אשתדל ביה בקב”ה דאורייתא כלא שמיה דקב”ה הוי. ובגין כך מאן דאתעסק באורייתא אתעסק ביה בשמיה ומאן דאתרחק מאורייתא רחיקא הוא מקב”ה.

“Y todo aquel que se ocupa de la Torah es como si se ocupara del Santo, bendito, sea, ya que toda la Torah es un nombre del Santo, bendito sea. De este modo, aquel que se dedica al estudio de la Torah se ocupa de ese nombre, y aquel que está lejos de la Torah, está lejos del Santo, bendito sea”.

 

Cuando en el Zohar y otros textos cabalísticos se habla del nombre del Santo, bendito sea se trata del Tetragrama (יהוה), el nombre de las cuatro letras capaz de obrar milagros. Podemos hacer corresponder la primera letra, la Iod (י), con la vocación, la segunda letra, la He (ה), con la misión, la tercera letra, la Vav (ו), con aquello que amamos y la última letra He (ה), con la pasión.

Comencemos por la Iod (י). “Vocación”, en hebreo, es Iud (יעוד) y comienza por la letra Iod (י).

“La misión”, en hebreo haMeshimah (המשימה), comienza por la letra He (ה).

Aquello que amamos es aquello a lo que nos sentimos unidos o tenemos ganas de unirnos. La letra que expresa unión es en hebreo la letra Vav (ו).

Y, finalmente, “la pasión” es en hebreo haTeshukah (התשוקה) y comienza y acaba por la letra He (ה).

La Torah no es sólo “aquello por lo que vale la pena vivir” sino también el secreto de una vida sana y feliz  ya que, como podemos leer en Proverbios (III-18):

עץ-חיים היא, למחזיקים בה; ותמכיה מאשר

“Ella es un árbol de vida para los que se aferran a ella y quienes la sustentan son felices”.

Porque las palabras de Torah (Proverbios 4:22):

כי-חיים הם, למצאיהם; ולכל-בשרו מרפא

“son vida para los que las hallan, y medicina para todo su cuerpo”.

 

Cuando calculamos la guematria Sderti de Torah, nos encontramos con la sorpresa de que es 53, la misma que la de Ikigai (יכיגי):

 

ת = 22

ו = 6

ר = 20

ה = 5

———

53

 

Puro Ikigai.

 

JULI PERADEJORDI

REFLEXIONES SOBRE EL NÚMERO 1391

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Benjamín de Tudela, el gran viajero judío del siglo XII, se llevó un grato recuerdo de su visita a Barcelona y de la floreciente comunidad judía de esta ciudad, que definió como “una comunidad santa de hombres sabios y prudentes y grandes príncipes”. Aproximadamente un siglo después de su visita, el 5 de agosto de 1391, festividad de Santo Domingo, el Call de Barcelona sería asaltado y destruido despiadadamente.

Actualmente, cuando paseas por sus calles estrechas y melancólicas, parece escucharse a veces un lejano y fastidioso “a por ellos” de ingratos recuerdos. El número 1391 se asociará desde entonces con el destierro, con el exilio. Podemos encontrar una prefiguración de este desastre en una alusión al exilio por excelencia, el exilio de Egipto.

 

 

Detrás del asalto y el expolio del Call no hemos de ver únicamente judeofobia e intereses económicos, que los hubo. Cabe resaltar, sobre todo, que se hizo en nombre de Dios. Del Dios de los cristianos, eso sí.

El año en el que tuvo lugar, 1391, siempre se recordará por las barbaridades que tuvieron lugar en Sevilla, Toledo o Barcelona. Si colocamos el número 1391 ante el espejo nos encontramos con otro número aparentemente más inocente: el 1931. Curiosamente ese fue el año en el que se aprobó la Constitución española, la que algunos esgrimen a su antojo como si palabra de Dios fuera, emulando “dentro del marco de la constitución” a las hordas de 1391, y es que tanto el nombre de Dios como los “marcos legales” son maravillosas excusas para avasallar a los que no piensan o no rezan como los gobernantes de turno.

Pero 1931 también fue el año en el que fue proclamada la República Catalana desde el palacio de la Generalitat, o sea en pleno Call, un palacio construido sobre la que fue la casa del riquísimo judío Moshe Natan de Tàrrega.

Podemos dividir el número 1391 en dos números, el 13 y el 91. El primero de ellos, que corresponde ordinalmente a la letra Mem (מ), la decimotercera del alfabeto, se asocia tradicionalmente con Mavet (מות), “muerte”. El segundo, el 91, nos reserva ciertas sorpresas.

Los cabalistas nos han descubierto se trata del número secreto o triangular del 13. De este modo se nos presenta no sólo como la muerte, sino como otro nivel, un nivel superior, relacionado con ésta. El 91, en hebreo צא, es un aviso que podemos encontrar en Génesis (VIII-16):

 

צא

“¡sal!” o, si preferimos “¡vete!”

De este modo el 1391 parece estar diciéndonos “vete”, “¡huye de la muerte!”. Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con el exilio en Egipto? El libro del Éxodo (I-1) comienza en la parashah de Shemot, la parashah número 13, con la siguiente descripción:

 

ואלה, שמות בני ישראל, הבאים, מצרימה: את יעקב, איש וביתו באו

“Y estos son los nombres de los Hijos de Israel que vinieron a Egipto; con Jacob vino cada hombre con su casa”.

 

Cuando calculamos la guematria de Veeleh Shemot Beni Israel (ואלה שמות בני ישראל), “Y estos son los nombres de los hijos de Israel”, descubrimos que es exactamente 1391:

ואלה = 42

שמות = 746

בני = 62

ישראל = 541

————–

1391

 

El Zohar (II- 2 a), nos enseña al principio de la parashah de Shemot que las 12 tribus de Israel, los 12 hijos de Jacob que fueron a Egipto, proceden del árbol de la Vida “que se halla en medio del Jardín”. Este árbol de a Vida es precisamente lo opuesto a la muerte. Nos explica también que corresponden a aquellos que se consagran al estudio de la Torah y son sabios y prudentes. Sí, sabios, prudentes y “grandes príncipes”, grandes Nasijim, como fueron los coetáneos catalanes de Benjamín de Tudela que, estudiando la Torah, se aferraban al árbol de la Vida. A propósito de los que estudian la Torah, esta misma página del Zohar nos descubrirá que:

“…viven por toda la eternidad, y son denominados sabios eruditos –maskilim– y justos: viven en este mundo y viven en el Mundo Venidero”.

 

Han sabido “huir de la muerte” y nos han dejado una herencia que nos corresponde reclamar y actualizar.

Tras el saqueo del Call de Barcelona, que fue uno de los epicentros de la cultura judía en el mundo civilizado, Catalunya perdió una gran parte de su inteligencia, de sus maskilim, “en nombre de Dios”. Quizá sea el momento de hacer un Tikún y volver a estudiar la Torah en ese Call dedicando estas reflexiones a esos maestros sabios y prudentes que llevaban apellidos catalanes.

 

JULI PERADEJORDI

 

LA VIDA DE JACOB

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La parashah Vaiejí comienza con dos números muy importantes desde el punto de vista de la guematria, el 17 y el 147. Hemos hablado de ambos en post anteriores, pero, ¿qué nos enseñan?

 

 

 

Veamos el texto de Génesis (XLVII-28), al principio de la parashah de Vaiejí:

ויחי יעקב בארץ מצרים, שבע עשרה שנה; ויהי ימי-יעקב, שני חייו-שבע שנים, וארבעים ומאת שנה

“Jacob vivió en la tierra de Egipto diecisiete años; y los días de Jacob, los años de su vida, fueron ciento cuarenta y siete años”.

Como ya explicamos (https://elzoharesplendor.wordpress.com/tag/vaieji/), Vaiejí no significa simplemente que Jacob estuviera viviendo en Egipto durante 17 años. Los comentaristas explican que se refiere a los 17 mejores años de su vida ya que el número 17 es la guematria de Tov (טוב), “bueno”.

También vimos que este número tenía que haber con la vida de los tres patriarcas ya que el número de años que vivieron cada uno de ellos también se puede reducir a 17:

Abraham vivió 175 años = 5 x 5 x 7

Si sumamos 5 + 5 + 7 obtenemos 17

Isaac vivió 180 años = 6 x 6  x 5

Si sumamos 6 + 6 + 5 obtenemos 17

Jacob vivió 147 años = 7 x 7 x 3

Si sumamos 7 + 7 + 3 obtenemos 17

 

Un por otra parte, el misterio del número 147, que hasta ahora no habíamos tocado, lo descubren los cabalistas en Genesis (XXIV-44):

ואמרה אלי גם-אתה שתה, וגם לגמליך אשאב-הוא האשה, אשר-הכיח יהוה לבן-אדני.

“Y ella me diga, “Bebe, y también sacaré para tus camellos”, que sea ella la mujer que el Eterno ha designado para el hijo de mi señor”.

 

¿Quién es el hijo de mi señor? Evidentemente, se trata de Jacob para quien Eliezer estaba buscando mujer por orden de Abraham.

Cuando calculamos la guematria de LeBen Adoni (לבן-אדני), “el hijo de mi señor”, descubrimos que es 147 y corresponde exactamente a los años que vivió Jacob.

לבן = 82

אדני = 65

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147

 

A partir de esto podemos aventurar una conclusión sorprendente: la vida de Jacob fue su mujer, la que le dijo a Eliezer “Bebe, y también sacaré para tus camellos”.

 

JULI PERADEJORDI