PURO IKIGAI

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Traducido literalmente, el término japonés Ikigai significa “aquello por lo que vale la pena vivir”. Ha sido popularizado en el mundo occidental por Francesc Miralles. Este concepto incluye cuatro cosas: vocación, misión, aquello que amas y pasión. Ikigai es uno de los secretos para una vida larga, joven y feliz como la que llevan los habitantes de Okinawa, la isla más longeva del planeta. Veamos cómo, sin saberlo, los sabios japoneses (y el propio Miralles) nos están hablando de Torah.

 

 

Si transcribimos la palabra Ikigai al hebreo obtenemos Ikigai (יכיגי). Cuando calculamos su guematria vemos que es 53:

י = 10

כ = 20

י = 10

ג = 3

י = 10

———

53

 

Leemos en el Zohar (III-89 b) que:

 

וכל מאן דאשתדל באורייתא כאילו אשתדל ביה בקב”ה דאורייתא כלא שמיה דקב”ה הוי. ובגין כך מאן דאתעסק באורייתא אתעסק ביה בשמיה ומאן דאתרחק מאורייתא רחיקא הוא מקב”ה.

“Y todo aquel que se ocupa de la Torah es como si se ocupara del Santo, bendito, sea, ya que toda la Torah es un nombre del Santo, bendito sea. De este modo, aquel que se dedica al estudio de la Torah se ocupa de ese nombre, y aquel que está lejos de la Torah, está lejos del Santo, bendito sea”.

 

Cuando en el Zohar y otros textos cabalísticos se habla del nombre del Santo, bendito sea se trata del Tetragrama (יהוה), el nombre de las cuatro letras capaz de obrar milagros. Podemos hacer corresponder la primera letra, la Iod (י), con la vocación, la segunda letra, la He (ה), con la misión, la tercera letra, la Vav (ו), con aquello que amamos y la última letra He (ה), con la pasión.

Comencemos por la Iod (י). “Vocación”, en hebreo, es Iud (יעוד) y comienza por la letra Iod (י).

“La misión”, en hebreo haMeshimah (המשימה), comienza por la letra He (ה).

Aquello que amamos es aquello a lo que nos sentimos unidos o tenemos ganas de unirnos. La letra que expresa unión es en hebreo la letra Vav (ו).

Y, finalmente, “la pasión” es en hebreo haTeshukah (התשוקה) y comienza y acaba por la letra He (ה).

La Torah no es sólo “aquello por lo que vale la pena vivir” sino también el secreto de una vida sana y feliz  ya que, como podemos leer en Proverbios (III-18):

עץ-חיים היא, למחזיקים בה; ותמכיה מאשר

“Ella es un árbol de vida para los que se aferran a ella y quienes la sustentan son felices”.

Porque las palabras de Torah (Proverbios 4:22):

כי-חיים הם, למצאיהם; ולכל-בשרו מרפא

“son vida para los que las hallan, y medicina para todo su cuerpo”.

 

Cuando calculamos la guematria Sderti de Torah, nos encontramos con la sorpresa de que es 53, la misma que la de Ikigai (יכיגי):

 

ת = 22

ו = 6

ר = 20

ה = 5

———

53

 

Puro Ikigai.

 

JULI PERADEJORDI

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REFLEXIONES SOBRE EL NÚMERO 1391

Resultado de imagen de call de barcelona domingo

Benjamín de Tudela, el gran viajero judío del siglo XII, se llevó un grato recuerdo de su visita a Barcelona y de la floreciente comunidad judía de esta ciudad, que definió como “una comunidad santa de hombres sabios y prudentes y grandes príncipes”. Aproximadamente un siglo después de su visita, el 5 de agosto de 1391, festividad de Santo Domingo, el Call de Barcelona sería asaltado y destruido despiadadamente.

Actualmente, cuando paseas por sus calles estrechas y melancólicas, parece escucharse a veces un lejano y fastidioso “a por ellos” de ingratos recuerdos. El número 1391 se asociará desde entonces con el destierro, con el exilio. Podemos encontrar una prefiguración de este desastre en una alusión al exilio por excelencia, el exilio de Egipto.

 

 

Detrás del asalto y el expolio del Call no hemos de ver únicamente judeofobia e intereses económicos, que los hubo. Cabe resaltar, sobre todo, que se hizo en nombre de Dios. Del Dios de los cristianos, eso sí.

El año en el que tuvo lugar, 1391, siempre se recordará por las barbaridades que tuvieron lugar en Sevilla, Toledo o Barcelona. Si colocamos el número 1391 ante el espejo nos encontramos con otro número aparentemente más inocente: el 1931. Curiosamente ese fue el año en el que se aprobó la Constitución española, la que algunos esgrimen a su antojo como si palabra de Dios fuera, emulando “dentro del marco de la constitución” a las hordas de 1391, y es que tanto el nombre de Dios como los “marcos legales” son maravillosas excusas para avasallar a los que no piensan o no rezan como los gobernantes de turno.

Pero 1931 también fue el año en el que fue proclamada la República Catalana desde el palacio de la Generalitat, o sea en pleno Call, un palacio construido sobre la que fue la casa del riquísimo judío Moshe Natan de Tàrrega.

Podemos dividir el número 1391 en dos números, el 13 y el 91. El primero de ellos, que corresponde ordinalmente a la letra Mem (מ), la decimotercera del alfabeto, se asocia tradicionalmente con Mavet (מות), “muerte”. El segundo, el 91, nos reserva ciertas sorpresas.

Los cabalistas nos han descubierto se trata del número secreto o triangular del 13. De este modo se nos presenta no sólo como la muerte, sino como otro nivel, un nivel superior, relacionado con ésta. El 91, en hebreo צא, es un aviso que podemos encontrar en Génesis (VIII-16):

 

צא

“¡sal!” o, si preferimos “¡vete!”

De este modo el 1391 parece estar diciéndonos “vete”, “¡huye de la muerte!”. Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con el exilio en Egipto? El libro del Éxodo (I-1) comienza en la parashah de Shemot, la parashah número 13, con la siguiente descripción:

 

ואלה, שמות בני ישראל, הבאים, מצרימה: את יעקב, איש וביתו באו

“Y estos son los nombres de los Hijos de Israel que vinieron a Egipto; con Jacob vino cada hombre con su casa”.

 

Cuando calculamos la guematria de Veeleh Shemot Beni Israel (ואלה שמות בני ישראל), “Y estos son los nombres de los hijos de Israel”, descubrimos que es exactamente 1391:

ואלה = 42

שמות = 746

בני = 62

ישראל = 541

————–

1391

 

El Zohar (II- 2 a), nos enseña al principio de la parashah de Shemot que las 12 tribus de Israel, los 12 hijos de Jacob que fueron a Egipto, proceden del árbol de la Vida “que se halla en medio del Jardín”. Este árbol de a Vida es precisamente lo opuesto a la muerte. Nos explica también que corresponden a aquellos que se consagran al estudio de la Torah y son sabios y prudentes. Sí, sabios, prudentes y “grandes príncipes”, grandes Nasijim, como fueron los coetáneos catalanes de Benjamín de Tudela que, estudiando la Torah, se aferraban al árbol de la Vida. A propósito de los que estudian la Torah, esta misma página del Zohar nos descubrirá que:

“…viven por toda la eternidad, y son denominados sabios eruditos –maskilim– y justos: viven en este mundo y viven en el Mundo Venidero”.

 

Han sabido “huir de la muerte” y nos han dejado una herencia que nos corresponde reclamar y actualizar.

Tras el saqueo del Call de Barcelona, que fue uno de los epicentros de la cultura judía en el mundo civilizado, Catalunya perdió una gran parte de su inteligencia, de sus maskilim, “en nombre de Dios”. Quizá sea el momento de hacer un Tikún y volver a estudiar la Torah en ese Call dedicando estas reflexiones a esos maestros sabios y prudentes que llevaban apellidos catalanes.

 

JULI PERADEJORDI

 

LA VIDA DE JACOB

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La parashah Vaiejí comienza con dos números muy importantes desde el punto de vista de la guematria, el 17 y el 147. Hemos hablado de ambos en post anteriores, pero, ¿qué nos enseñan?

 

 

 

Veamos el texto de Génesis (XLVII-28), al principio de la parashah de Vaiejí:

ויחי יעקב בארץ מצרים, שבע עשרה שנה; ויהי ימי-יעקב, שני חייו-שבע שנים, וארבעים ומאת שנה

“Jacob vivió en la tierra de Egipto diecisiete años; y los días de Jacob, los años de su vida, fueron ciento cuarenta y siete años”.

Como ya explicamos (https://elzoharesplendor.wordpress.com/tag/vaieji/), Vaiejí no significa simplemente que Jacob estuviera viviendo en Egipto durante 17 años. Los comentaristas explican que se refiere a los 17 mejores años de su vida ya que el número 17 es la guematria de Tov (טוב), “bueno”.

También vimos que este número tenía que haber con la vida de los tres patriarcas ya que el número de años que vivieron cada uno de ellos también se puede reducir a 17:

Abraham vivió 175 años = 5 x 5 x 7

Si sumamos 5 + 5 + 7 obtenemos 17

Isaac vivió 180 años = 6 x 6  x 5

Si sumamos 6 + 6 + 5 obtenemos 17

Jacob vivió 147 años = 7 x 7 x 3

Si sumamos 7 + 7 + 3 obtenemos 17

 

Un por otra parte, el misterio del número 147, que hasta ahora no habíamos tocado, lo descubren los cabalistas en Genesis (XXIV-44):

ואמרה אלי גם-אתה שתה, וגם לגמליך אשאב-הוא האשה, אשר-הכיח יהוה לבן-אדני.

“Y ella me diga, “Bebe, y también sacaré para tus camellos”, que sea ella la mujer que el Eterno ha designado para el hijo de mi señor”.

 

¿Quién es el hijo de mi señor? Evidentemente, se trata de Jacob para quien Eliezer estaba buscando mujer por orden de Abraham.

Cuando calculamos la guematria de LeBen Adoni (לבן-אדני), “el hijo de mi señor”, descubrimos que es 147 y corresponde exactamente a los años que vivió Jacob.

לבן = 82

אדני = 65

————-

147

 

A partir de esto podemos aventurar una conclusión sorprendente: la vida de Jacob fue su mujer, la que le dijo a Eliezer “Bebe, y también sacaré para tus camellos”.

 

JULI PERADEJORDI

EL FINAL ES COMO EL PRINCIPIO

Afirmaba Louis Cattiaux que el final es como el principio, pero lo que nos ilumina es el medio. Estas enigmáticas palabras nos vienen a confirmar algo que ya nos han enseñado los cabalistas a propósito de la parashah de Miketz.

 

La parashah de Miketz es la décima parashah de la Torah. En el simbolismo numerológico el número 10 designa un final, algo que encontramos reflejado en el significado de la palabra Ketz (קץ), “final”, “término”. Otra palabra cuyo sentido también se puede interpretar como final es Sof (סוף).

Cuando calculamos la guematria de Sof (סוף), vemos que es 146:

ס = 60

ו = 6

ף = 80

————–

146

 

Si el principio de la vida está representado por la salida del vientre materno, el final lo está por la entrada en la tumba, en la tierra. Si nos fijamos, veremos que las dos letras que componen la palabra Ketz (קץ), “final” se dirigen hacia abajo y parecen hundirse en la tierra, en la tumba:

קץ

Si Ketz (קץ) es el final, el principo era Bereshit. Los cabalistas nos han enseñado que ambas parashiot están compuestas por exactamente 146 versículos.

El protector vientre materno lo podemos apreciar en la forma redondeada de la letra Samej (ס), de una raíz que significa “sostener”, “proteger”, y la tumba en la letra Fei Sofit (ף), que también parece hundirse en la tierra.

El medio corresponde pues a la letra Vav (ו).

El Talmud, en el tratado de Kiddushin (30 a), nos enseña que la letra que está en medio de la Torah es precisamente una letra Vav (ו).

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

UN TEMA ESPINOSO

Afirmaba Sartre que “el infierno son los demás”. Probablemente las rosas piensen, si es que las flores piensan, que el infierno son las espinas, pero veremos a la luz de la guematria que nos hallamos ante un tema un tanto espinoso y que lo cierto sea probablemente lo contrario.

 

Dentro de la simbología cabalística, la rosa designa a la Shekinah (שכינה). Su belleza y su perfume son como un recuerdo del paraíso perdido donde la Shekinah nos arropaba bajo sus alas y nos enseñaba Torah como una madre lee cuentos a sus hijos antes de ir a dormir.

La palabra hebrea que se utiliza en el Cantar de los cantares para decir “espina” es Joaj (חוח) y su forma recuerda sorprendentemente a los dos platillos de una balanza con el fiel en medio. Mirándolo de otro modo, vemos como si esta palabra tuviera cinco patas, en correspondencia con los cinco libros de la Torah. Joaj (חוח) también se traduce como “abrojo”. Comentando una frase del Quijote que dice: “menester será que el buen Sancho haga alguna disciplina de abrojos” ya explicamos que la palabra “abrojo” viene de “abre ojos” y es una alusión al Salmo CXIX-18 que nos dice: “Abre mis ojos y contemplaré las maravillas de tu Torah”. Curiosamente ésta es una planta que tiene un fruto redondo con cinco púas, en correspondencia con los cinco libros de la Torah.

Nos enseña el Talmud (Shabbat 31 a) que el sabio Hillel se encontró en cierta ocasión con un hombre que quería aprender toda la Torah mientras estaba de pie aguantándose con solo pie. A primera vista parece o una ocurrencia o una provocación, pero “con un solo pie” alude a la unidad, a la unicidad y también al equilibrio. Este gran sabio le explicó que “toda la Torah” se encontraba en el mandamiento “Y amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18). Vemos aquí también una relación de equilibrio entre el prójimo y uno mismo. Si calculamos la guematria de esta expresión, obtenemos 820:

ואהבת = 414

לרעך = 320

כמוך = 86

—————–

  820

 

Curiosamente la guematria de KeShoshanah bein haJojim (כשושנה בין החוחים), “Como una rosa entre las espinas…” (Cantar de los cantares II-2) es la misma:

כשושנה  = 681

בין  = 62

החוחים = 77

—————–

820

 

La guematria de haJojim (החוחים) “las espinas”, es 77 y la de Jojim (חוחים), “espina”, 72. Se trata de la guematria de Hessed (חסד), “bondad”, “amor”:

ח = 8

ס = 60

ד = 4

———-

72

 

Si comparamos el versículo de Levítico (19:18) con lo que se dice a propósito de Abraham, encarnación del Hessed (חסד), en Isaías (XLI-8) veremos que “amarás” en el primer caso y “amigo” en el segundo comparten raíz:

ואהבת לרעך כמוך

VaEvta aReaja kamoja

“mas amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

זרע אברהם אֹהבי

Tzera Abraham Ohavi

“Descendiente de Abraham mi amigo”.

Hessed (חסד), la bondad es uno de los platillos de la balanza, el otro es Guevurah, representado por las espinas. Las espinas no son algo tan horrible, son sólo la contraparte de la rosa y su función no es dañarla, sino protegerla. Sirven para abrirnos los ojos.

 

JULI PERADEJORDI

LA MATÉ PORQUE ERA MÍA, REFLEXIONES SOBRE LA GUEMATRIA 155

Hay números que parecen estar malditos, que parecen vehicular energías siniestras. Uno de ellos es el 155. El famoso artículo 155 de la Constitución no se escapa a esta maldición, y no sólo porque sea una traducción (¿o un plagio?) del artículo 37 de la vigente Constitución alemana, que a su vez reproduce el 48 de la Constitución de Weimar, el que aupó a Adolf Hitler al poder.

 

 

Una planta maldita entre las malditas es el famoso ajenjo (en hebreo Laanah). Este término procede de la raíz Ilin (הלעין), “hacer amargo”, “amargar”, “atristar”. Esta palabra también está relacionada etimológicamente con Avon (עון), “pecado”, “delito”. Cuando calculamos la guematria de Laanah (לענה), descubrimos que es 155:

ל = 30

ע = 70

נ = 50

ה = 5

——–

155

 

Otra palabra que comparte esta guematria es Mapalah (מפלה), “ruina”, “escombros” y, en sentido figurado, “derrota”.

מ = 40

פ = 80

ל = 30

ה = 5

———

155

Indiscutiblemente, la aplicación del polémico artículo se perfila siempre como algo que resultará amargo para millones de personas, pero si profundizamos un poco quizá no haya que verlo tanto como una derrota de los que lo padecen, sino como un fracaso de aquellos que lo aplican: Hitler, al final, fue derrotado.

155 se escribe en hebreo קנה, que se lee Kaneh. Estas tres letras forman una palabra que significa “tallo”, “caña”, “vara”. Un análisis morfológico de estas tres letras nos confirma lo anterior. La letra Kof (ק) es la que más se hunde hacia abajo, la Nun (נ) indica caída y en la forma de la letra He (ה) podemos ver dos aperturas, una grande que lleva de nuevo hacia abajo y una pequeña rendija, arriba a la izquierda, que conduce hacia arriba: por ella se cuela una luz de esperanza. La primera lleva a la oscuridad y la segunda a la luz. El 155 aparece así como un camino dual, de tinieblas o de luz.

La caña o la vara simbolizan la violencia y son lo contrario del diálogo. Como no soy capaz de discutir contigo civilizadamente y soy más grandote y más fuertote, te pego. Ésta es la raíz de la violencia machista. Comienza así y acaba con el famoso “la maté porque era mía”. La fuerza bruta está representada en el simbolismo universal por un animal muy concreto: el asno. Los asnos no hablan, salvo la excepción de la asna de Bilam de la que nos habla la Torah en Números XXII-28, los asnos rebuznan. Curiosamente, el número 155 también es la guematria de Naak (נהק), “rebuznar”:

נ = 70

ה = 50

ק = 5

———-

155

 

 

 

JULI PERADEJORDI

 

SERVIR A LA BONDAD

El tema de la bondad no está de moda, no vende, sin embargo es una de las raíces del judaísmo encarnada en la persona del patriarca Abraham. En la parashah de Jaie Sarah, Eliezer se autodefine a sí mismo como “siervo de Abraham”. De alguna manera se nos está enseñando que la esencia de Eliezer, y la de todos los que se comportan como él, consiste en comportarse con bondad, en servir a la bondad.

 

 

A lo largo de todo el Zohar nos encontramos con múltiples referencias al patriarca Abraham relacionándolo con Hessed, la bondad o la misericordia. Sin embargo son pocas las menciones a Eliezer, su fiel sirviente, que también hemos de asociar con Hessed. La Torah nos enseña Abraham envió a Eliezer a buscar una esposa para Isaac (Génesis XXIV-4), algo que los comentaristas interpretan como un acto de Hessed:

כי אל-ארצי ואל-מולדתי, תלך; ולקחת אשה, לבני ליצחק

“Sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac”.

Y, más adelante en Génesis (XXIV-34):

ויאמר: עבד אברהם, אנכי.

“Y él dijo: siervo de Abraham soy”.

¿Por qué envía a Eliezer? ¿Únicamente porque era su siervo? Lo envió precisamente a él porque confiaba en sus habilidades diplomáticas. De hecho Eliezer tenía lo que se llama “un pico de oro”, en hebreo Lashon haZahav (לשון הזהב), literalmente “lengua de oro”. Cuando calculamos la guematria de Eved Abraham Anoji (עבד אברהם, אנכי) “siervo de Abraham soy”, vemos que es 405, la misma que la de Lashon haZahav (לשון הזהב):

עבד = 1

אברהם = 1

אנכי = 1

————-

405

לשון = 1

הזהב = 1

—————

405

 

Por otra parte, si calculamos el valor numérico de las letras iniciales de Eved Abraham Anoji (עבד אברהם, אנכי) “siervo de Abraham soy”, vemos que es 72, como la guematria de Hessed (חסד):

 

ע = 70

א = 1

א = 1

————

72

 

ח = 8

ס = 60

ד = 4

————-

72

 

Los cabalistas nos han enseñado que si a la guematria de Eliezer (אליעזר), 318, le sumamos 6 por las seis letras de este nombre, obtenemos 324, que es la guematria de Eved Abraham (עבד אברהם):

 

א = 1

ל = 30

י = 10

ע = 70

ז = 7

ר = 200

——————–

318 + 6 = 324

עבד = 76

אברהם = 248

———————

318 + 6 = 324

 

Y finalmente, si recordamos las palabras de Génesis en las que Dios crea la luz, Or, y dice que es buena, Tov, y acudimos a los comentarios de los sabios, deduciremos que la luz, Or, guematria 207, es la esencia de la bondad. Si deconstruimos el nombre de Abraham (אברהם) y tomamos sus letras interiores, Beth, Resh y He, y las sumamos, también obtenemos 207.

 

א =1

ו =6

ר =200

————

207

ב = 2

ר = 200

ה = 7

————-

207

 

De este modo podemos concluir que son siervos de Abraham y se pueden comparar con él todos los que actúan con amor y misericordia, y lo que los mueve a hacerlo es la luz que está en su interior.

 

JULI PERADEJORDI

SARAH TENDRÁ UN HIJO

 Una de las guematrias más famosas es 52. Se trata de la guematria de Ben (בן), “hijo”, y es el resultado de multiplicar por dos 26, la guematria del Tetragrama. Veamos cómo este hijo, en la parashah Vaerá, es Isaac, el hijo de Abraham y Sarah, pero si leemos entre líneas también es algo más.

 

Leemos en el Zohar (II-90 b):

“… porque la Torah es un nombre del Santo, bendito sea…”.

 

En el libro del Génesis (XVIII-14) leemos

היפלא מיהוה, דבר; למועד אשוב אליך, כעת חיה-ולשרה בן

“¿Por ventura hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, según el tiempo de la vida, y Sarah tendrá un hijo”.

Como ya hemos dicho, la guematria de Ben (בן), “hijo”, es 52:

 

ב = 2

ן = 50

——-

52

Para los cabalistas este hijo ya estaba prefigurado en las palabras Lamoad Lashuv Aleija (למועד אשוב אליך), “Al tiempo señalado volveré a ti”.

למועד = 150

אשוב = 309

אליך = 61

—————-

520

 

Y efectivamente la guematria de esta expresión es 52, la guematria de Ben (בן), multiplicado por 10, en correspondencia con las 10 pruebas de Abraham, la décima de las cuales era la Akeda, la orden de ofrecer a su hijo como sacrificio. Pero los cabalistas también nos han enseñado que el Millui de la guematria de Itzjak (יצחק), Isaac, es de nuevo 520:

10 = (י)  יד

14 = (צ)  די

410 = (ח)  ית

86 = (ק)  ופ

————–

520

 

Por esa razón, “Sarah tendrá un hijo”. ¿De qué hijo estamos hablando? De la Torah. Si a la guematria de Ben (בן), “hijo”, 52, le añadimos 1 por el Kollel, obtenemos 53 que es la guematria Sderti de Torah:

ת = 22

ו = 6

ר = 20

ה = 5

————-

53

 

Por otra parte, la guematria de  Jaia veleSarah ben (חיה-ולשרה בן) “Y Sarah tendrá un hijo” es 616, coincidiendo con la de haTorah, “la Torah”.

חיה-ולשרה = 564

בן = 52

———————–

616

 

 

JULI PERADEJORDI

 

COMPAÑERISMO O MUERTE

Si hay una frase que podría resumir todo el mensaje de la Torah, esa es Lej Lejá. En la mayoría de las traducciones parece que Dios le esté diciendo a Abram que se vaya, que huya, pero si vamos a la esencia de estas palabras descubrimos que no se está dirigiendo a Abram, sino a todos y a cada uno de nosotros y, sobre todo, no está proponiendo ningún tipo de huída.

 

 

Para Charles Darwin, el hombre y las especies habrían podido evolucionar gracias al esfuerzo y a la lucha. Los vencedores, egoístas y despiadados, habrían dejado atrás a los demás. Esta concepción, probablemente influida inconscientemente por una parte del apellido de Darwin, “Win”, en inglés “vencer”, ha resultado ser totalmente errónea. Al final de su vida, y esto nos lo han ocultado en los libros de texto y de divulgación, el genial naturalista “fue consciente de que la estrategia más importante para sobrevivir es la cooperación y por eso las especies gregarias y sociales son las que dominan el planeta”. Esta idea se encuentra ya prefigurada en el Talmud (tratado de Taanit 23 a) cuando nos enseña que O Jabruta o Mituta (או חברותא או מיתותא), literalmente “o amigo o muerte”, pero que podemos entender “o compañerismo o muerte”, “o colaboración o muerte”.

 

En Génesis (XII-1) leemos:

לך-לך מארצך וממולדתך ומבית אביך

“Vete de tu tierra, de tu lugar natal, de la casa de tus padres”.

Aparentemente Dios le dice a Abram que huya. Que huya de su país, de su casa, de su familia. Pero si profundizamos un poco en el versículo y sobre todo, si acudimos a la guematria, descubrimos que nos está hablando de otra cosa. Dios le está diciendo a Abram, nos está diciendo a todos, que nos olvidemos de nosotros mismos, que abandonemos nuestro ego, y que nos unamos a los demás, que colaboremos, que seamos empáticos, que seamos solidarios. La alternativa es, como veremos, la muerte.

Cuando calculamos la guematria de Lej Lejá Meartzjá veMimoladtejá veMiBeit Abija (לך-לך מארצך וממולדתך ומבית אביך), descubrimos que es 1488:

לך = 50

לך = 50

מארצך = 351

וממולדתך = 546

ומבית = 458

אביך = 33

——————

1488

 

Una deliciosa expresión talmúdica nos proporcionará la clave para entender el primer versículo de la parashah Lej Lejá: O Jabruta o Mituta (או חברותא או מיתותא), “o compañerismo o muerte”.

או = 6

חברותא = 617

או = 6

מיתותא = 857

—————–

1488

 

Pero lo más sorprendente ocurre cuando al valor numérico de Jabruta (חברותא), “amigo”, 617, le restamos la palabra anterior, O, 6. Obtenemos 611 que es la guematria de Torah. Si hacemos lo mismo con Mituta (מיתותא), “muerte”, 857, y también le restamos la palabra anterior, O, 6, obtenemos 851, que, como nos enseñan los sabios es la guematria de BeAdamat Kodesh (באדמת קדש), “en la tierra santa”.

Lo que Dios le propone a Abram es que salga de esta tierra cómoda que es el estado de consciencia del ego para entrar en otro estado de consciencia que los sabios llaman “tierra santa”. La continuación del versículo es harto elocuente al respecto:

אל-הארץ, אשר אראך

“A la tierra que te mostraré”.

 

Cuando calculamos la guematria de Asher Arejá (אשר אראך), “que te mostraré”, descubrimos que es 723, como la del Beahavah,VeAjuh VeRaut (באהבה ואחוה ורעות), “con amor, hermandad y amistad”, o sea con compañerismo.

 

JULI PERADEJORDI

 

Y NOÉ SE EMBORRACHÓ

Resulta sorprendente que alguien que aparece en la Torah como “un hombre justo, perfecto en sus generaciones” lo primero que hace al acabar el diluvio y salir del arca sea plantar una viña, producir vino y emborracharse. Si acudimos a la guematria, veremos que probablemente todo esto nos está hablando de un misterio de la Torah, un Razi haTorah.

 

En Génesis (VI-9) podemos leer:

 

אלה, תולדת נח-נח איש צדיק תמים היה, בדרתיו: את-האלהים, התהלך-נח

“Éstas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, perfecto fue en sus generaciones; con Dios anduvo Noé”.

 

Y más adelante (IX-20 y 21):

ויחל נח, איש האדמה; ויטע, כרם.

וישת מן-היין, וישכר; ויתגל, בתוך אהלה.

“Y comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña; y bebió del vino, y se embriagó, y se descubrió en medio de su tienda”.

 

Cuando calculamos la guematria de Noaj Ish Tzadik Tamim (נח איש צדיק תמים) “Noé varón justo, perfecto”, descubrimos que se trata de 1063, la misma que la de Shoteh Maim miBoreja, en Proverbios (V-15):

שתה-מים מבורך

“Bebe agua de tu cisterna”.

נח = 58

איש = 311

צדיק = 204

תמים = 490

—————-

1063

שתה = 705

מים = 90

מבורך = 268

——————

1063

 

Lo que bebe Noé no es el vino común, sino un vino que se puede comparar con el agua de nuestra cisterna. ¿Qué o quién es esta cisterna? Es nuestro maestro interior, nuestro Rabeinu (רבינו), palabra cuya guematria también es 268 como miBoreja (מבורך) “de mi cisterna”:

 

ר = 300

ב = 2

י = 10

נ = 50

ו = 6

———–

268

 

Y, ¿cuál es ese vino? Se trata de los secretos de la Torah, que los sabios comparan con el vino. Veamos ahora la guematria de “Y comenzó Noé a arar la tierra y plantó una viña” (Viajel Noaj Ish Adamah Vaita Kerem). Nos hallamos ante un misterio de la Torah, un Raz haTorah. Si calculamos la guematria del versículo, obtenemos 833:

 

ויחל = 1

נח = 58

איש = 311

האדמה = 55

ויטע = 95

כרם = 260

—————

833

 

Si calculamos la guematria de Razi haTorah (רזי התורה), ”los secretos de la Torah” también llegamos a este número.

 

ר = 200

ז = 7

י = 10

ה = 5

ת = 400

ו = 6

ר = 200

ה = 5

—————

833

 

JULI PERADEJORDI

 

 

NO HAY TORAH SIN INNOVACIÓN

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En el post anterior, Una verdadera rabina (http://wp.me/p2Xmky-FQ) apuntamos, al menos con el título, a un tema espinoso dentro del judaísmo: el papel de las mujeres en la vida rabínica. La ignorancia ha hecho creer a muchos que no ha habido en el pasado mujeres sabias  o mujeres que desempeñaban el papel pedagógico  que actualmente desempeñan los rabinos.  Esta misma ignorancia también hace creer que en la actualidad no hay mujeres rabinas, aunque en realidad hay muchas, e ignorar que muy probablemente serán éstas las verdaderas innovadoras de la Torah en el siglo XXI.

 

 

En el siglo XVII una mujer llamada Asnat Barzani dirigía en Mossul una escuela talmúdica que había fundado su padre, un erudito cabalista y talmudista de origen kurdo. Cuando se casó con Jacob Mizrahi, en su Ketuvah aparecía en una cláusula que la joven Asnat podría seguir estudiando como podría hacerlo cualquier hombre.

Dos siglos más tarde, Hannah Rachel Verbermacher, decide no casarse y dedicarse al estudio de la Torah. Era una mujer culta, disponía de una gran fortuna e hizo Aliá a Israel en el año 1859. Falleció a los 82 años y está enterrada en el cementerio del monte de los Olivos. Hannah estuvo considerada como un rabino jasídico y tuvo numerosos discípulos.

Ya en el siglo XX, a partir de 1935, empiezan a ordenarse otras mujeres rabinas dentro de las diversas corrientes de judaísmo. En la actualidad son muchas, aunque no en nuestro país.

A la luz de la guematria quisiéramos aventurar algo que es más que una mera opinión, y es que van a ser las mujeres judías, especialmente las rabinas, herederas del espíritu de las matriarcas, quienes van a innovar la Torah y el judaísmo.

Un aforismo cuyo origen no he sabido rastrear declara que:

כי אין תורה בלי חדוש

“Porque no hay Torah sin innovación”.

 

Los cabalistas asocian a la Torah con el agua y a la renovación con las aguas de la Mikve. Como es sabido no se trata de aguas estancadas sino de aguas que fluyen, que se renuevan constantemente. En la actualidad, a medida que se acercan los tiempos mesiánicos, las mujeres cobran cada vez más importancia en la sinagogas. Simbólicamente la renovación está asociada con la luna, y ésta con lo femenino, con la mujer. Probablemente la máxima innovación en la Torah venga de mano de las mujeres, ya que la guematria de este aforismo, 1062, es igual a la suma de las guematrias de los nombres de las cuatro matriarcas (שרה רבקה רחל ולאה) “Sarah, Rebeca, Raquel y Leah”:

כי = 30

אין = 61

תורה = 611

בלי = 143

חדוש = 318

—————

1062

שרה = 505

רבקה = 307

רחל = 238

ולאה = 42

—————–

1062

 

JULI PERADEJORDI

 

Torah, Talmud, Juli Peradejordi, guematria, Zohar, Sarah, Rebeca, Raquel, Leah, Jidushim

UNA VERDADERA RABINA

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La Parashah de Haazinu comienza diciendo “Prestad oídos, cielos, y hablaré”. Cuando analizamos estas tres palabras a partir de la guematria descubrimos que nos hablan de algo que todos nosotros deberíamos hacer: escuchar a nuestra alma.

 

En el libro del Génesis (XXI-12). Leíamos:

כל אשר תאמר אליך שרה, שמע בקלה

“En todo lo que te dijere Sarah, escucha su voz”.

 

Una de las interpretaciones de este versículo que nos han dejado los sabios es que hemos de actuar como Abraham, y escuchar a nuestra Sarah, o sea a nuestra alma. A esta interpretación se llega a partir de la palabra haShamaim (השמים), “los cielos”, que representan al alma, así como la tierra representa al cuerpo. Si calculamos la guematria de haShamaim (השמים), “los cielos”, vemos que es 395 y la de Neshamah (נשמה), “alma” también es 395. Un clásico.

ה = 5

ש = 300

מ = 40

י = 10

ם = 4

———–

395

נ = 50

ש = 300

מ = 40

ה = 5

————–

395

 

Pero lo más sorprendente ocurre cuando calculamos la guematria de Haazinu haShamaim Vaadavrah (האזינו השמים, ואדברה). Descubrimos que es 692 y coincide con la de LeRabanit (לרבנית), “a la Rabanit”. Nuestra alma, cuando la escuchamos, se comporta como una verdadera rabina, una verdadera maestra.

האזינו = 79

השמים = 395

ואדברה = 218

——————

692

ל = 30

ר = 200

ב = 2

נ = 50

י = 10

ת = 400

————-

692

 

JULI PERADEJORDI

UNA DE LOCURAS

Érase una vez un loco que confundía a los hombres (especialmente a los de gran estatura) con molinos, y confundía a los molinos con gigantes. Quizá ese loco famoso no estuviera tan loco… Quizá aquel habitual de los caminos no andara tan desencaminado…

 

 

אילן טוב קרב צל טוב אותו עוטף

 

Probablemente el proverbio más conocido del Quijote sea aquel que declara que “quien a buen árbol se arrima, buena sombra de cobija”. Ya comentamos este refrán en un post anterior (http://wp.me/p2Xmky-F1). Don Quijote es alguien que ha perdido el Daat (דעת), el “conocimiento” y para recuperarlo se ha de arrimar al buen árbol. Pero arrimarse al buen árbol no es tumbarse a la bartola debajo de una higuera, es acercarse a aquellos hombres que merecen el calificativo de “buenos árboles”.

 

כי האדם עץ השדה, לבא מפניך במצור

¿Acaso el hombre es un árbol del campo para que sea sitiado por ti?

 

En la parashah de Shoftim (Deuteronomio 20:19) aparece la famosa comparación del hombre con el árbol, concretamente con el árbol del campo. ¿Por qué “del campo”? Una explicación que nos dan los sabios es que la expresión “árbol del campo”, Ets Hassadeh (עץ השדה), tiene una guematria de 474, la misma que Daat (דעת), “conocimiento”:

ד = 4

ע = 70

ת = 400

—————

474

עץ = 160

השדה = 314

—————–

474

 

Curiosidades de  la guematria, pero lo más sorprendente ocurre cuando calculamos la guematria de Ilan Tov Karob Tzel Tov Oto Otef (Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija):

אילן = 91

טוב = 17

קרב = 302

צל = 120

טוב = 17

אותו = 413

עוטף = 165

—————

1025

 

Se trata de la misma que la de (כי האדם עץ השדה, לבא מפניך במצור), “¿Acaso el hombre es un árbol del campo para que sea sitiado por ti?”:

 

כי = 30

האדם = 50

עץ = 160

השדה = 314

לבא = 33

מפניך = 200

במצור = 338

—————-

1025

 

 

Todos somos don Quijote y todos necesitamos “arrimarnos” a un buen árbol para estar “en resonancia” con él, pero mientras no lo encontremos quizá lo mejor sea arrimarse a ese otro árbol del que nos habla el libro de los Proverbios (III-18):

 

עץ-חיים היא, למחזיקים בה; ותמכיה מאשר

“Ella es un árbol de vida para los que se aferran a ella y quienes la sustentan son felices”.

 

JULI PERADEJORDI

BETZALEL Y BERESHIT

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En la parashah de Vaiakhel  aparece uno de los personajes más misteriosos y apasionantes de la Torah. Si bien se nos dice a qué tribu pertenecía y de quién era hijo, según el midrash fue creado en los seis primeros días de la creación y permaneció “a la sombra” del Eterno hasta que éste decidió construir el Templo. Estamos hablando de Betzalel.

 

Disponemos de poca información acerca de alguien tan importante como fuera Betzalel. El Midrash Rabbah sobre  Éxodo (34:1) nos dice que Betzalel estaba “a la sombra del Eterno” hasta el momento en que fue  necesario para la construcción del Templo. ¿De dónde lo deduce?

Sin duda del nombre mismo de Betzalel, que podemos leer como Be (ב) “en”, Tzel (צל), “sombra”, El (אל), Dios.

Como aprendemos de Éxodo (XXXVIII-22):

 

ובצלאל בן-אורי בן-חור, למטה יהודה, עשה, את כל-אשר-צוה יהוה את-משה

“Betzalel, hijo de Uri, hijo de Jur, de la tribu de Iehuda hizo todo lo que IHWH le había ordenado a Moisés”.

 

¿Qué quiere decir “hijo de Uri”? Literalmente “hijo de mi luz”. ¿De qué luz estamos hablando? Sin duda de la que Dios crea al principio del relato de Bereshit, el Génesis (I-3 y 4):

“dijo Dios: «Que haya luz», y hubo luz.  Dios vio que la luz era buena”.

 

La palabra “buena”, aplicada a la luz, es Tov (טוב). Si calculamos su guematria, vemos que es 17:

ט = 9

ו = 6

ב = 2

———-

17

 

Los sabios nos han enseñado que el número secreto o triangular del 17 es 153. Este número coincide con la guematria de Betzalel (בצלאל):

 

ב = 2

צ = 90

ל = 30

א = 1

ל = 30

———-

153

 

En el Talmud, en el tratado de  Berajoth (55 a) podemos leer:

 

“Betzalel sabía cómo combinar las letras con las que fueron creados los cielos

y la tierra”.

 

Dicho de otro modo, Betzalel conocía el secreto de Bereshit.

Cuando a la calculamos la guematria de Betzalel, 153 y le sumamos la de Keter, 620, Jojmah, 73 y Binah, 68, obtenemos 913, la guematria de (בראשית):

ב = 2

ר = 200

א = 1

ש = 300

י = 10

ת = 400

————

913

 

JULI PERADEJORDI

 

LA ALEGRÍA MESIÁNICA

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Un conocido aforismo judío afirma que “La alegría rompe todas las barreras”. Cuando hablamos de “barreras” nos estamos refiriendo tanto a los barrotes de la cárcel en la que estamos exiliados, como a los obstáculos que nos impiden avanzar en nuestro éxodo. Pero, ¿qué es la alegría, la verdadera alegría?

“La alegría”, haSimjah (השמחה), sería esa fuerza que nos permite romper las “barreras”. Pero aparentemente la alegría que conocemos en este mundo no tiene este poder. ¿Por qué, qué ocurre?

Probablemente los sabios nos estén hablando de otra alegría, de otro tipo de alegría, ya que la guematria de haSimjah (השמחה), “la alegría”, es 358 o sea la misma que la de Mashiaj (משיח), “Mesías”. Estamos, pues, ante la verdadera alegría, la alegría mesiánica.

Un pasaje famoso del Talmud de Babilonia (Berajoth 31 a) nos enseña:

“Rabbí Iojanán dijo en nombre de rabbí Shimon bar Iojai: está prohibido para una persona llenar su boca con risa en este mundo”.

Cuando en el Talmud se dice que algo “está prohibido” en realidad nos están diciendo que no se puede, que es imposible. Sabemos que el mundo venidero se va a regir por la ley de Beith Shammai, o sea por el Rigor, algo que no parece tener mucho que ver con la risa. ¿Qué ocurre?  Los cabalistas asocian el Rigor a Itzjak, del verbo Litzjok, “reir”. De ahí el dicho que afirma que “quien ríe último ríe mejor”: la verdadera risa y la verdadera alegría pertenecen al mundo venidero, no a este mundo.

מ = 40

ש = 300

י = 10

ח = 8

———–

358

ה = 5

ש = 300

מ = 40

ח = 8

ה = 5

————

358

 

JULI PERADEJORDI

 

 

LOS SABIOS NO ESTÁN EN EL PARAÍSO

4sabios

Uno de los temas más apasionantes que nos ha regalado el Talmud es la historia de los cuatro sabios que entran en el paraíso, historia a la que ya nos hemos referido en otras ocasiones. Vamos a resumirla y a proponer un nuevo comentario apoyándonos en la guematria.

Varios importantes textos cabalísticos, entre ellos el Talmud  (Jaguigah 14b), el Zohar (I-26 b) o los Tikkunei haZohar (Tikún 40) nos relatan una curiosa historia, la de los cuatro sabios del paraíso. La historia nos habla de cuatro grandes profesores, cuatro grandes sabios, que se consagraron al estudio esotérico de la Torah logrando entrar en el Paraíso, el Pardes, o sea penetrando sus secretos ocultos. Se trataba de Rabbí  Akiba, de Ben Soma, de Ben Azzai y de Elisha Ben Abuya, llamado Ajer.

El Talmud nos dirá que:

Ben Azzai vio y murió.

Ben Soma vio y se volvió loco;

Ben Abuya vio y se hizo apóstata;

sólo Rabí Akiba entró sano y salió sano.

El texto talmúdico dice concretamente: “salió en paz como había entrado”.

El genial Isaac Luria, comentando este pasaje, dijo varias cosas muy interesantes. La primera es que cada uno de estos sabios entró en el Pardes por una puerta, lo cual suma un total de cuatro puertas, en consonancia con las cuatro letras del Tetragrama. La segunda es que el objetivo principal de que estos sabios entraran en el Pardes era rectificar el pecado del Adán primordial y así traer al Mesías. Rectificando el pecado de Adán, rectificaban el mundo. Es lo que se conoce como Tikún haOlam (תיקון העולם), rectificación del mundo”.

Cuando sumamos la guematria de los nombres de estos cuatro sabios nos encontramos con una agradable sorpresa. El número 717 es también la guematria de Tikún haOlam (תיקון העולם):

Ben Azzai (בן עזאי)

בן = 52

עזאי = 88

140

Ben Zoma (בן זומא)

בן = 52

זומא = 54

106

Ben Abuya (בן אבויה)

בן = 52

אבויה = 24

76

Rabbí Akiva (רבי עקיבא)

רבי = 212

עקיבא = 18

395

140 + 106 + 76 + 395 = 717

תיקון  = 566

העולם = 151

717

Los cuatro sabios entraron en el Pardes pero tres de ellos no se llevaron nada. Sólo uno entró como salió: en paz. ¿Qué significa esto? Quizá la respuesta nos daría cientos de años más tarde un maestro jasídico que explicó que en cierta ocasión un rabino soñó con un grupo de sabios que estaban disfrutando de lo lindo de su estudio de la Torah. El rabino le preguntó entonces a Dios ¿y el paraíso es solamente eso? A lo que el Creador le respondió que no es que los sabios estén en el paraíso, sino que el paraíso está en lo sabios.

Rabbí Akiva entró en el Pardes pero el Pardes también entró en él.

Cuando estudiemos Torah, intentemos ser como Rabbí Akiva. No sólo hagamos todo lo posible por penetrar en ella, hagamos que también ella penetre en nosotros.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

GOTEARÁ COMO LA LLUVIA

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El Talmud (Berajoth 21a) dice que hay que dar gracias antes de iniciar el estudio de la Torah y después de finalizarlo. Nos deleita con una deliciosa y sorprendente argumentación: si lo hacemos con una comida, que es “un beneficio pasajero”, con más razón hemos de hacerlo con el estudio de la Torah, que es “un beneficio eterno”. Curiosamente se apoya en un versículo de la parashah Haazinu que aparentemente no tiene nada que ver

 

 

Leemos en Deuteronomio (XXXII-2):

יערף כמטר לקחי

“Mi enseñanza goteará como la lluvia”.

 

¿Cuál es su enseñanza que “goterará como la lluvia? ¿Por qué se compara con la lluvia? Calculemos la guematria atbash de Iarof KaMatar Likji (יערף כמטר לקחי):

 

יערף = 56

כמטר = 93

לקחי = 124

——————

273

Se trata de la guematria de Guematria (גימטריא):

 

ג = 3

י = 10

מ = 40

ט = 9

ר = 200

י = 10

א = 1

——————

273

 

Esta enseñanza comparable a la lluvia es la guematria porque con ella ocurre como con el agua del cielo, que hace crecer y florecer a aquellos que la reciben. Evidentemente no se trata de la lluvia que conocemos, sino de una cierta lluvia asociada con el Tetragrama. Si a la guematria Raguil de KaMatar (כמטר), “como la lluvia”, 269, le añadimos 4, por las cuatro letras del Tetragrama, obtenemos de nuevo 273, la guematria de Guematria (גימטריא).

 

כ = 20

מ = 40

ט = 9

ר = 200

——————–

269 + 4 = 273

 

JULI PERADEJORDI

 

 

EL VINO SERÁ CARO

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Una discreta y enigmática profecía que aparece en el Reia Mehemna, el “Pastor Fiel”, que encontramos en el tercer tomo del Zohar (III-67 b), interpretada a la luz de la guematria, nos desvela una importante cuestión relativa al final de los tiempos.

 

El texto dice así:

ותהא האמת נעדרת, והגפן תתן פריה והיין ביוקר

“Y la verdad se perderá y la vid dará su fruto, pero el vino será caro”.

Iakar (יוקר), “caro”, no sólo significa que su precio es alto, sino que se trata de algo muy apreciado. Según los comentaristas, se trataría de “el vino guardado”. Esta expresión se refiere al denominado “vino de arriba” del cual se ha dicho:

 

“El vino bueno es una de las muchas criaturas que el Santo, bendito sea, creó en su mundo y de las que el mundo no era digno de gozar; entonces el Santo, bendito sea, las escondió. ¿Y para quién las escondió? Para los justos del mundo porvenir. ¿Y dónde las escondió? En el jardín del Edén”.

 

La guematria nos permite aventurar una nueva interpretación de la cita del Zohar. Cuando el Zohar nos dice que “la verdad”, haEmet (האמת), “se perderá”, se está refiriendo a que los hijos de Israel dejarán de cumplir Mitzvoth. Esto lo deducimos de que la guematria Shemi de haEmet (האמת) es 613, coincidiendo con el número de las Mitzvoth:

הא = 6

אלף = 111

מם = 80

תיו = 416

————-

613

Ha Guefen (הגפן), “la vid”, se refiere al libro del Zohar, ya que la guematria Shemi de Guefen (גפן) es 270 y coincide con la guematria Atbash de Sefer haZohar (ספר הזהר):

 

גימל = 83

פא = 81

נון = 106

—————-

270

ספר = 17

הזהר = 253

—————-

270

 

El fruto de la vid es la Torah (התורה) ya que la guematria Shemi de Priah, “fruto”, (פריה) es 617, como la de haTorah (התורה), 616 + 1 por el Kollel.

 

ה = 5

ת = 400

ו = 6

ר = 200

ה = 5

——————

616 + 1 = 617

פא = 81

ריש = 510

יוד = 20

הא = 6

————–

617

 

El vino, haIain (היין), que será caro, o sea valioso pero también muy apreciado, son los secretos de la Torah, pues como enseñan el Talmud y la guematria, “vino”, Iain (יין)  y “secreto”, Sod (סוד), tienen la misma guematria, 70, y son lo mismo.

ס = 60

ו = 6

ד = 4

———-

70

י = 10

י = 10

ן = 50

———-

70

Se trata de los secretos de la Torah que serán desvelados al final de los tiempos. ¡Ojalá sepamos apreciarlos y degustarlos como se merecen!

 

JULI PERADEJORDI

 

COMER Y BENDECIR

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En el Talmud (Berajoth 48 b) se explica detalladamente la bendición que hay que hacer después de comer pan, apoyándose en un versículo bíblico, concretamente de Deuteronomio (VIII-10).

 

 

ואכלת ושבעת-וברכת את-יהוה אלהיך, על-הארץ הטבה אשר נתן-לך.

“Y comerás y te saciarás, y bendecirás al Eterno, tu Dios, por la buena tierra que te dio”.

¿Por qué no dice el texto comerás y te saciarás por el pan que te dio?

Cuando calculamos la guematria Katan de Veajlata Veshabata (ואכלת ושבעת), “comerás y te saciarás” descubrimos que es 38, exactamente la misma que la de haEretz haTovah (הארץ הטבה), “la buena tierra”.

ו = 6

א = 1

כ = 2

ל = 3

ת = 4

ו = 6

ש = 3

ב = 2

ע = 7

ת = 4

———–

38

ה = 5

א = 1

ר = 2

ץ = 9

ה = 5

ט = 9

ב = 2

ה = 5

————-

38

 

JULI PERADEJORDI

 

EL ANTÍDOTO DE LA MALA INCLINACIÓN

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Ya vimos (http://wp.me/p2Xmky-ri) que la guerra de la que se está hablando en la parashah de Ki Tetzé no es sino la guerra contra el Ietzer haRa (יצר הרע), la Mala Inclinación.

¿Qué podemos hacer para vencer al Ietzer haRa (יצר הרע), la Mala Inclinación? ¿Qué nos enseña la guematria de esta palabra?

 

El Talmud, en el tratado de Sukhoth (5a) nos enseña que “En el mundo porvenir, Dios traerá a la Mala Inclinación y la inmolará en presencia de los Justos. Se les aparecerá a estos como una gran montaña, mientras que a los impíos se les aparecerá como un cabello, y todos ellos llorarán. Los Justos se extrañarán y dirán: “¿Cómo hemos podido con una montaña tan elevada?”, y los impíos se extrañarán y dirán: “¿Cómo no hemos podido con un simple cabello? Y Dios se extrañará con ellos.”

¿Por qué se compara a la Mala Inclinación con un cabello?

Si calculamos la guematria Raguil de Searah (שערה), “Cabello”, vemos que es 575:

ש = 300

ע = 70

ר = 200

ה = 5

————–

575

La guematria Raguil de Ietzer haRa (יצר הרע), la Mala Inclinación también es 575:

יצר = 400

הרע = 175

—————–

575

¿Cómo contrarrestar los efectos de la Mala Inclinación? La respuesta nos la va a dar el genial cabalista Abraham Abulafia, que en su libro Jaiei haNefesh nos descubre que la guematria de Tefilin (תפילין), 580, es la misma que la de haIetzer haRa (היצר הרע) y que los Tefilin (תפילין) son su antídoto. Por esta razón podríamos completar la frase “cuando salgas a la guerra” (Deuteronomio XX-10) con “ponte los Tefilin”.

 

 

 

JULI PERADEJORDI