SALIR DE LA CÁRCEL

La raíz hebrea de Ratza (רצא) sugiere la idea de correr y de darse prisa, pero podemos relacionarla también con el oro y con el deseo pues Ratz (רץ) significa lingote y Ratza (רצה), “desear”. Veamos un comentario clásico a tres palabras del libro del Génesis que se refieren a cómo José salió de la cárcel.

 

 

Leemos en Génesis (XLI-14):

ויריצהו מן-הבור

“Y lo sacaron de la cárcel…”

 

Rabí Israel Meir Hacohen, el autor del libro Jafetz Jaim, explica que la palabra Vaiaritzuhu (ויריצהו), que tradujimos como “y lo sacaron”, proviene del verbo “larutz” que significa “correr”, de lo cual se deduce que a José lo sacaron apresuradamente de la cárcel.

¿Por qué lo sacaron? Porque, como nos enseña el Talmud (Berajoth ) no se puede salir solo de un pozo. Hace falta una ayuda externa.

Esto viene a enseñarnos que la bendición que nos saca de nuestro exilio en este bajo mundo ocurre en un instante. Y esto es también lo que ocurrió en Egipto, pues cuando llegó el tiempo para el éxodo de los hijos de Israel del exilio egipcio, los egipcios los echaron por la fuerza, hasta tal punto que los judíos no tuvieron tiempo para hacer que su masa levara, y es por eso se hicieron pan ácimo (matzot).

En el texto del Éxodo (XIII-16) se nos dice además que fueron sacados de Egipto “con mano fuerte”:

בחזק יד

Cuando calculamos la guematria de Matzah (מצה), “pan ácimo”, vemos que es 131:

 

מ = 40

צ = 90

ה = 5

———

131

Si calculamos la de “con mano fuerte”, vemos que también es 131:

 

בחזק = 117

יד = 14

———–

131

 

JULI PERADEJORDI

SALUD DAR

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Una boutade que siempre me ha divertido es aquella que afirma que no deberíamos saludarnos dándonos la mano sino dándonos la rodilla. Solemos saludar dando un apretón de manos, con una inclinación o descubriéndonos la cabeza al mismo tiempo que decimos “buenos días”, pero generalmente desconocemos el verdadero sentido del saludo y del “buenos días”.

 

 

Sebastián de Covarrubias, en su Tesoro de la Lengua Castellana o Española, sostiene que saludar “vale curar con gracia gratis data, y a los que ésta tienen los llamamos saludadores…”. Como se desprende del mismo verbo “saludar”, saludar es “dar salud”. Pero, ¿de qué salud estamos hablando? ¿De la ausencia de enfermedad en este bajo mundo? Por descabellado que pueda parecer, nos estamos refiriendo a la misma salud que obtendríamos si comiéramos del árbol de la vida. Veamos por qué.

Cuando en la India se saluda a alguien se le dice Namaste o Namaskar, que significa, más o menos, “saludo al Dios que hay en ti”. En la Alemania rural y en los Alpes suizos todavía se emplea el saludo “Gruss Gott“, “saludo a Dios”. ¿Por qué saludamos a Dios y no a la persona con la que nos encontramos? Leí en algún lugar que “Saludar” (de salus, saludo, salud, salvación) es una imagen de la bendición. De alguna manera la función del saludo es despertar al dios dormido, es devolverle la salud.

Opinaba Louis Cattiaux (M+R XIX-19) que “la bendición de Dios es lo que nos salvará de la muerte”, y más adelante (M+R XIX-68) “la regeneración y la redención es descubrir y comer el fruto puro del árbol único que expulsará de nosotros el hedor, la oscuridad y la inercia fatal de la muerte”. Este árbol es el Etz Jaim (עץ-חיים), el árbol de la vida.

En hebreo “saludar” es Barej (ברך), de la misma raíz que Berajah (ברכה), “bendición”. Barej (ברך) se escribe igual que Berej (ברך), “rodilla”. En la Amidá, la oración de las 18 bendiciones, hay que inclinar el cuerpo doblando ligeramente las rodillas antes de pronunciar la palabra Baruj (ברוך), “Bendito”. El Talmud (tratado de Berajoth 28 b) nos enseña que las 18 bendiciones corresponden a las 18 vertebras de la columna vertebral y a las 18 veces que se menciona el nombre de Dios en el Shemá.

“Rodilla”, que en francés es “genou”, viene del latín genu, que procede a su vez del sánscrito Janu (जानु). Cabe destacar la extraordinaria similitud fonética con el dios latino Jano, de donde vendrá el nombre del mes de enero, en francés “janvier”. El 17 de este mes se celebra el día de san Genuflo, en francés saint Genou, y casi todo el mes corresponde al signo astrológico de Capricornio, que rige precisamente a las rodillas, les genous.

Cuando calculamos la guematria de Baruj (ברוך), “Bendito”, descubrimos que es la misma que la de Etz Jaim (עץ-חיים), el árbol de la vida.

 

2 = ב

200 = ר

6 = ו

20 = ך

————-

228

 

160 = עץ

68 = חיים

————–

228

 

JULI PERADEJORDI

 

 

EL SEÑOR SEA TESTIGO

La letra Ayin (ע) y la letra Dalet (ד) del Shemá están escritas en un tamaño mayor que las demás letras del Tanaj. Esto es así, nos enseñan los sabios, porque forman la palabra Ed (עד), “testigo”. Veamos qué nos dice el Zohar (III-236 b) al respecto:

 

“Comienza por una Ayin grande y acaba por una Dalet grande, y es un signo de Ed, según ha sido escrito: “El Señor sea testigo contra vosotros” (I Samuel XII-5).

 

¿Cómo podemos ver a un testigo en la palabra Ed (עד)? De hecho, ¿qué es un testigo?

Un testigo es alguien que ve algo con sus propios ojos y que da fe de haberlo visto. La letra Ayin (ע), inicial de Ed (עד), significa precisamente “ojo”.

Los sabios han visto en la forma de la letra Ayin (ע) a una letra Zain (ז) invertida y girada hacia la derecha a la que se ha unido una letra Iod (י) por la izquierda. El valor numérico de Ayin (ע) es 70. El de Zain (ז) es 7 y el de Iod (י) es 10. Cuando multiplicamos 7 por 10 obtenemos 70. En el libro del Éxodo (XXIV-9) nos encontramos con 70 testigos.

Por su parte, la letra Dalet (ד) significa “puerta” y evoca la idea de abrir, de hacer público. ¿Qué tiene que ver una puerta con la justicia?

Leemos en Salmos (CXVIII-19):

פתחו-לי שערי-צדק; אבא-בם

“Abridme las puertas de la justicia, entraré por ellas”.

 

De este modo la idea de “ojo” unida a la de “puerta” evocan la idea de testimonio.

 

JULI PERADEJORDI

ABRAHAM, ISAAC Y JACOB

La letra Shin (ש) tiene forma de raíz, y se asocia tradicionalmente con los tres patriarcas, Abraham, Isaac y Jacob. Estos

representan, en este orden, una especie de descenso, como la raíz que desciende hacia las profundidades de la tierra. Es

to lo podemos deducir a partir de la Torah y de la guematria de sus nombres.

 

Hemos visto en diversas ocasiones que la guematria de Abraham es una guematria clásica: 248.

 

א = 1

ב = 2

ר = 200

ה = 5

ם = 40

————–

248

 

Cuando calculamos la de su hijo Isaac, vemos que es 208.

 

י = 10

צ = 90

ח = 8

ק = 100

———-

208

 

Le faltan, pues, 40 para llegar a los 248 de Abraham. ¿Dónde encontramos a estos 40? En Génesis (XXV-20):

ויהי יצחק, בן-ארבעים שנה, בקחתו את-רבקה

“Y he aquí que Isaac tenía 40 años cuando tomó por esposa a Rivka”.

 

Cuando calculamos la guematria de Jacob, vemos que es aún menor, 182:

י = 10

ע = 70

ק = 100

ב = 2

———-

182

 

Le faltan, pues, 66 para llegar a los 248 de Abraham. ¿Dónde encontramos a estos 66? En Génesis (XLVI-26):

כל-הנפש הבאה ליעקב מצרימה, יצאי ירכו, מלבד, נשי בני-יעקב-כל-נפש, ששים ושש.

“Todas las almas que vinieron con Jacob a Egipto que salían de él, fuera de las esposas de los hijos de Jacob, eran 66”.

 

Si sumamos las guematrias de los tres patriarcas, 248 + 208 + 182, obrtenemos 638. Este número presenta una curiosidad: es la guematria Raguil de haTorah (התורה), 616 sumada a su guematria Katan, 22.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

EL CORAZÓN Y LA GLORIA: COMO ES ARRIBA, ASÍ ES ABAJO

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La idea de “como es arriba es abajo” se encuentra en la tradición hermética, concretamente en la llamada Tabla de

Esmeralda. Sin embargo, es también un concepto cabalístico que podemos encontrar sugerido, por ejemplo, en el Bahir.

 

 

Encontramos en la famosa Tabla de Esmeralda que “lo que es arriba es como lo que es abajo y lo que es abajo es como lo que es arriba”, “para realizar el milagro de una única cosa”. Pero, ¿de qué cosa estamos hablando?

Leemos en el Sefer haBahir (134):

 

. אמר רבי רחומאי כבו”ד ול”ב הרי הם אחד, אלא שהכבוד נקרא על שם פעולת מעלה, ולב נקרא על שם פעולת מטה, והיינו כבוד השם והיינו לב השמים

“Rabí Rehumai solía decir: Kavod (כבוד) y Lev (לב) son una y la misma cosa. Únicamente que el término «gloria», Kavod (כבוד), se emplea para hablar de las obras que se hacen arriba, mientras que «corazón», Lev (לב), se refiere a las obras que se hacen abajo. Unas señalan la «Gloria del Nombre» (כבוד השם), y otras «el corazón de los cielos» (לב השמים).

 

¿En qué se basa el autor del Bahir para decir algo tan sorprendente como que Kavod (כבוד) y Lev (לב) son “una sola y misma cosa”? Con total certeza en la guematria Raguil de estas dos palabras:

 

כ = 20

ב = 2

ו = 6

ד = 4

———

32

 

ל = 30

ב = 2

———-

32

 

De este modo, vemos que Kavod (כבוד) y Lev (לב) son energéticamente lo mismo.

Pero ambos, Kavod (כבוד) y Lev (לב) se refieren a dos partes concretas del cuerpo humano. Kavod (כבוד) deriva de Keved (כבד), “hígado”, y Lev (לב) es el corazón. El Keved (כבד), “hígado”, es el órgano interno más pesado del cuerpo, y Keved (כבד) significa precisamente “peso”. De alguna manera, el hígado “fija” y “da peso”.

Keved (כבד) se relaciona con la idea de dar un regalo (Kived) y Lev (לב) con la de recibirlo en el corazón. De este modo el “milagro de una única cosa” sería cuando desde abajo Lev (לב) despierta a Keved (כבד) y éste lo fecunda.

 

JULI PERADEJORDI

 

EL ESPEJO DE DIOS

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Se considera que el Tanaj está compuesto por 31,102 versículos. Si dividimos este número por 2 obtenemos 15.556 y si

vamos a buscar cuál es el versículo 15.556 nos encontramos con que es el primer versículo del Salmo CIII. Curiosamente

este versículo también puede dividirse en dos partes que se hacen mutuamente de espejo, una que se refiere a Dios y otra

al hombre.

 

 

Un delicado dilema en el que se encontraría el hombre caído que desea bendecir a Dios es que no le sería posible hacerlo, porque previamente él mismo debería haber sido bendecido. Esta idea se encuentra particularmente en el Salmo CIII-1, que dice:

לדוד: ברכי נפשי, את-יהוה;  וכל-קרבי, את-שם קדשו.

“De David. Bendice mi alma, ¡oh Eterno! ¡Que todo mi ser bendiga su santo nombre!”.

 

Nos hallamos aquí con dos proposiciones: la primera que Dios (el Tetragrama) bendiga nuestra alma; la segunda que todo nuestro ser bendiga el santo nombre de Dios, de nuevo el Tetragrama. Un pez que se muerde la cola.

La guematria del Tetragrama es harto conocida: 26:

 

י = 10

ה = 5

ו = 6

ה = 5

———

26

 

La guematria del salmo que acabamos de citar es 2662, o sea un número compuesto por 26, la guematria del santo nombre y 62, su número espejo.

 

לדוד = 44

ברכי = 232

נפשי = 440

את-יהוה = 427

וכל-קרבי = 368

את-שם = 741

קדשו = 410

——————

2662

 

Hemos visto que para bendecir a Dios el hombre debería haber sido bendecido anteriormente, pero sin duda se trata de una verdad a medias.

Si nos fijamos en las palabras del salmo que encabeza estas reflexiones, vemos que quien bendice al santo nombre no es el alma, sino es “todo el ser” y es que para poder hacerlo con “todo el ser” probablemente el alma tenga que haber sido bendecida previamente. Pero también podemos bendecir a Dios de una manera más parcial y sea precisamente esto lo que traiga su bendición sobre nuestra alma.

El Zohar (I-227 b) nos enseña que:

“Todas las bendiciones provienen de la fuente de la vida”.

 

La expresión que se utiliza en arameo es meMekora deJai (ממקורא דחיי), “de la fuente de la vida”. Cuando calculamos la guematria Katan o reducida de esta expresión descubrimos que es 32:

 

מ = 4

מ = 4

ק = 1

ו = 6

ר = 2

א = 1

ד = 4

ח = 8

י = 1

י = 1

——–

32

 

Se trata de la misma guematria que la de Lev (לב), “corazón”.

 

ל = 1

ב = 1

——–

32

 

La fuente de la vida, el lugar de donde provienen todas las bendiciones, es pues, el corazón, ese espejo oscuro de la divinidad.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

LA PLENITUD DE ISRAEL

Vimos la semana pasada (https://wp.me/p2Xmky-O5) que Jerusalén era el corazón del mundo, lo cual le confiere a Israel,

que de algún modo es la irradiación de Jerusalén, un status muy especial apoyado en la noción de centralidad, pero que

también presenta la de elevación.

 

Leemos en Éxodo (III-8):

וארד להצילו מיד מצרים, ולהעלתו מן-הארץ ההוא, אל-ארץ טובה ורחבה

“Bajaré y lo rescataré de la mano de Egipto, y lo ascenderé de esa tierra a una tierra buena y espaciosa…”

 

“Una tierra buena y espaciosa”, en hebreo Eretz Tovah uRajavah (ארץ טובה ורחבה), tiene por guematria Raguil 534.

ארץ = 291

טובה = 22

ורחבה = 221

—————

534

 

Dos capítulos más adelante leemos en Éxodo (VI-2):

וידבר אלהים, אל-משה; ויאמר אליו, אני יהוה.

“Y le habló Dios a Moisés y le dijo: Yo soy IHWH”.

 

Cuando calculamos la guematria de esta frase vemos que es 1075:

וידבר = 222

אלהים = 86

אל-משה = 1

ויאמר = 257

אליו = 47

אני = 61

יהוה = 26

—————-

1075

 

Los cabalistas nos han enseñado que este número es el valor Shemi o completo de Israel (ישראל):

 

י = 20

ש = 360

ר = 510

א = 111

ל = 74

———-

1075

 

Sabemos que la guematria Raguil de Israel es 541. ¿Cuál es la diferencia entre 541 y 1075, entre el Israel “normal” y la plenitud de Israel? Exactamente 534.

 

י = 10

ש = 300

ר = 200

א = 1

ל = 30

———-

541

1075 – 541 = 534

 

Este número se refiere también a la tierra de Israel que, como vimos, es una “tierra buena y espaciosa”), Eretz Tovah uRajavah (ארץ טובה ורחבה), guematria 534.

Escrutando en el versículo de Éxodo que encabeza estas reflexiones, vemos que se trata de una tierra “elevada”, una tierra “ascendida”.

Israel es el centro del mundo y está, por así decirlo, “por encima de las naciones” irradiando la luz de Jerusalén cuando se comporta como una “tierra buena y espaciosa”, escuchando la voz de Dios que le dice:

וידבר אלהים, אל-משה; ויאמר אליו, אני יהוה.

“Y le habló Dios a Moisés y le dijo: Yo soy IHWH”.

 

De ahí que al menos dos veces al día se recite el Shemá que dice:

שמע, ישראל: יהוה אלהינו, יהוה אחד.

“Escucha Israel, IHWH nuestro Dios, IHWH es Uno”.

JULI PERADEJORDI

 

EL CENTRO DEL MUNDO

No es ningún secreto que cuando en los textos tradicionales se habla del “mundo” de “la creación del mundo”, en realidad

se está haciendo alusión al hombre, pero cuando hablan del centro del mundo, ¿a qué se están refiriendo?

 

 

Podemos leer en Ezequiel (V-5):

זאת ירושלם בתוך הגוים שמתיה

“Ésta es Jerusalén, la coloqué en medio de las naciones”.

 

Al parecer este versículo es el responsable de que en el año 1455 el geógrafo italiano Giovanni Leardo dibujara un mapa del mundo y situara en el centro de éste a Jerusalén; unos 150 años después aparecería el mapa que encabeza estas reflexiones. El centro del mundo es Jerusalén, Ierushalaim (ירושלים), pero quizá no se trate de la Jerusalén situable en nuestros mapas, incluso en los más antiguos.

Que Jerusalén es un lugar sagrado no cabe la menor duda. La guematria de Makom Kaddosh (מקום קדוש), “lugar sagrado”, es 596, la misma que la de Ierushalaim (ירושלים), pero ¿por qué se dice que es “el centro del mundo”?

 

מקום = 186

קדוש = 410

————-

596

 

י = 10

ר = 200

ו = 6

ש = 300

ל = 30

י = 10

ם = 40

———-

596

 

La palabra Ierushalaim (ירושלים) deriva de Ir haShalom (עיר השלום), “ciudad de la paz”. Su guematria Shemi o completa, 1202 nos apunta a las tres primeras palabras del relato de la creación, Bereshit Bara Elohim (בראשית  ברא אלהים).

 

עיר = 660

השלום = 542

—————

1202

 

בראשית = 913

ברא = 203

אלהים = 86

——————

1202

 

El relato de la creación alude a la creación del hombre y se considera tradicionalmente que el centro del hombre es el corazón, Lev (לב). Simbólicamente, Jerusalén es el corazón del mundo y corresponde en el hombre a ese centro sutil que es el corazón. Como hemos visto, su nombre, que deriva de Ir haShalom (עיר השלום), significa “ciudad de la paz”, y la paz, la verdadera paz, es la paz del corazón.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

 

EL SECRETO DE ATAH, “TÚ”

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Cuenta una antigua historia que un hombre falleció y llamó a las puertas del cielo para que le dejaran entrar. Desde el otro

lado le preguntaron “¿Quién eres?”. El hombre respondió “yo”. Entonces lo devolvieron a la tierra donde vivió de nuevo la

vida de los mortales.

 

Al cabo de varias reencarnaciones, cuando en las puertas del cielo volvieron a hacerle la misma pregunta, el hombre respondió Atah (אתה), que significa “tú”. Entonces lo dejaron entrar en el paraíso.

Había dejado de identificarse con su cuerpo y su ego para identificarse con el Creador.

Esta historia nos va a servir para profundizar en unas misteriosas palabras que aparecen en Éxodo (XXXIII-20):

 

כי לא יראני האדם וחי

“Porque el hombre no puede verme y vivir”.

 

A propósito de este versículo, dijo Rabbí Dosa:

 

“Durante su vida no puede verle, pero en el momento de la muerte sí lo hará”.

 

Cuando calculamos la guematria del versículo vemos que es 406:

 

כי = 30

לא = 31

יראני = 271

האדם = 50

וחי = 24

————-

406

 

Se trata de la guematria Shemi de Tav (תו), la letra Tav (ת) deletreada. Al tratarse de la última letra del alfabeto, corresponde con el final de la vida, con la muerte:

 

ת = 400

ו  = 6

————

406

 

Pero se trata también de la guematria de Atah (אתה), “tú”:

 

א = 1

ת = 400

ה = 5

———–

406

 

JULI PERADEJORDI

 

 

LA LUZ DE LA VIDA

Que la Torah es luz, es algo que hemos visto en varios de los post que colgamos cada semana, pero a través del

simbolismo de las letras podemos afinar más y deducir de qué luz estamos hablando. Podemos asociar los cinco libros que

componen la Torah con cinco letras concretas, las denominadas Manzapaj (Mem, Nun, Tzadi, Peh y Kaf).

 

Leemos en el Talmud (Shabbat 104 b):

 

“Dijo Rabbí Jeremías, y algunos dicen que lo dijo Rabbí Jía hijo de Abba: “Los profetas instituyeron que las letras Mem, Nun, Tzadi, Peh y Kaf, sean escritas de manera diferente cuando aparecen al final de una palabra””.

 

Si calculamos la guematria de estas letras obtenemos:

מ = 40

נ = 50

צ = 90

פ = 80

כ = 20

——–

280

 

Se trata de la guematria de Or haJaiim (אור החיים), “la luz de la vida”. Por esta razón podemos decir que la Torah es la luz de la vida.

 

אור = 207

החיים = 73

————

280

 

¿Qué es esta luz? Es el alimento del Justo, el Tzadik (צדיק).

Cuando tomamos Manzapaj (Mem, Nun, Tzadi, Peh y Kaf), nos encontramos con Mem (מ) y Nun (נ) que forman la palabra Man (מן), “maná”. Cuando tomamos Peh (פ) y Kaf (ך), nos encontramos con la palabra Paj (פך), que significa “vasija”. Y la letra central la Tzadi (צ), representa al Tzadik (צדיק), el justo, que se alimenta del Man, la luz de la vida, que recoge en la vasija de su corazón.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

 

LOS SIETE LIBROS DE LA TORAH

Según el midrash, los libros de la Torah no deberían ser cinco (los que conforman el Pentateuco que conocemos), sino

siete, en correspondencia con los siete días de la creación y con el Shabbat (Vaikrá Rabbah 11-1). Vemos, pues, que

aparentemente faltarían dos libros, pero no es así.

 

 

Si nos fijamos en la guematria de haTorah (התורה), 616, podemos deconstruir este número en 61 y 16, que se hacen mutuamente de espejo. Si sumamos 6 con 1, de izquierda a derecha o de derecha a izquierda, obtenemos 7.

ה = 5

ת = 400

ו = 6

ר = 200

ה = 5

————

616

 

Por otra parte, si deconstruimos la palabra Shabbat (שבת) nos encontramos con las letras Shin (ש) y Taf (ת) cuyos valores reducidos 3 y 4 suman 7 y en cuyo interior hay una letra Beth (ב), cuyo valor numérico es 2, en correspondencia con los dos libros a los que hacíamos alusión. El significado de esta letra es “casa”, y parecería como si en este mundo a la Torah le faltara una casa. Por otra parte, la forma de esta letra (ב) nos recuerda a una boca.

Un conocido pasaje de la Torah (Números X-33 a 36) está escrito entre dos letras Nun invertidas, que recuerdan a un paréntesis. Esta rareza, ampliamente comentada por Rashi y otros sabios, ha hecho que el Talmud (Shabbat 115 b) nos enseñará:

 

“Este pasaje, Dios lo enmarcó con simanioth (signos en forma de paréntesis) para indicar que no está aquí en su lugar.

Rabbí dice que ésta no es la razón por la cual han sido colocados estos signos, sino porque este pasaje puede ser considerado en sí mismo como un libro, como Rabbí Samuel bar Najman indica en nombre del Rabbí Jonatán:

“La sabiduría se ha construido a sí misma una casa. Ella esculpió las siete columnas” (Proverbios IX-1), son los siete libros de la Torah, según la opinión de Rabbí”.

 

ש = 300

ב= 2

ת = 400

————-

702

Pero los sabios nos han enseñado algo más: este pasaje está compuesto por exactamente 85 letras, la guematria de la palabra Peh (פה), “boca”. ¿Por qué? Porque, como enseñan los sabios, hacen falta como mínimo 85 letras para que un escrito sea reconocido como “libro”. Por otra parte, si calculamos la guematria de Beth Sefarim, “2 libros” (ב ספרים) vemos que es 392, exactamente la misma que la de Shbiyi (שביעי), “séptimo”:

 

ב= 2

ספרים = 400

—————–

392

 

ש = 300

ב = 2

י = 10

ע = 70

י = 10

————-

392

 

Los rabinos sugieren que, a causa de este paréntesis, el libro de Números está compuesto en realidad por tres libros. Uno hasta el principio del paréntesis, otro contenido por el paréntesis y otro desde el paréntesis hasta el final. Así estos tres libros de Números junto con los otros cuatro libros de la Torah sumarían siete libros.

Y para concluir señalemos que la guematria de Shevah Sefarim (שבעה ספרים), “siete libros”, 767, es la misma que la de KeKol Torah (כקול תורה), “como la voz de la Torah”.

שבעה = 377

ספרים = 390

—————-

767

 

כקול = 156

ורה = 611

————-

767

JULI PERADEJORDI

 

EL SECRETO DE LA CONTEMPLACIÓN

 

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En nuestro estado caído no nos es posible contemplar, entre otras cosas, por falta de luz, pero el estado primigenio del

hombre es la contemplación. ¿Cómo podemos acceder a esa luz? En ausencia de este estado lo que nos queda es rezar.

Veamos cuál es la relación entre la oración y la contemplación.

 

 

“Contemplar” en hebreo es Histakel (הסתכל). La guematria de esta palabra es 515:

 

ה = 5

ס = 60

ת = 400

כ = 20

ל = 30

———-

515

 

Este número ha sido objeto de numerosísimos comentarios ya que se trata de las veces que Moisés le rezó a Dios, según el Midrash Rabbah (11:10). El texto dice así:

 

“¿Y de dónde aprendemos que Moisés rezó en este momento 515 veces?

Está escrito: ‘Y yo le rogué (vaetjanán) al Eterno en ese momento, diciendo…’ (Deuteronomio III-23)”

 

El valor numérico de ‘vaetjanán’ (ואתחנן) equivale a este número”:

 

ו = 6

א = 1

ת = 400

ח = 8

נ = 50

ן = 50

————-

515

 

Pero hay algo aún más sorprendente que ya han indicado los cabalistas: se trata también de la guematria de Tefilah (תפילה), “oración”:

 

ת = 400

פ = 80

י = 10

ל = 30

ה = 5

————

515

 

Sabemos que la palabra “oración” viene del latín orare, que quiere decir “hablar en voz alta”, pero si vamos más lejos llegamos a la verdadera raíz de este término: Or (אור), en hebreo “luz”. ¿De qué luz estamos hablando?

 

De nuevo será el Midrash Rabbah (11:2) quien nos lo aclare cuando dice:

 

“La luz creada el primer día por el Santo, Bendito sea, permitía al hombre ver y contemplar el mundo de un extremo al otro”.

 

Esta luz, nos enseña también el Midrash, fue ocultada para los Justos en el Mundo Porvenir. Ésta es la luz que nos permite contemplar. Sin embargo, unas chispas de esa luz permanecen en la Torah, y allí podemos acudir a rescatarlas. Orar es como sacar luz de ese pozo maravilloso que es la Torah.

 

JULI PERADEJORDI

 

ÉSTE ES EL CAMINO DEL REY

La expresión hebrea Ze Derej haMelej (זה דרך המלך), “éste es el camino del rey” nos reserva curiosos secretos que nos

llevan hasta Ar haMoriah (הר המוריה), “el monte Moriah” y hasta la Torah.

 

 

“…viajaremos a lo largo del Camino del Rey,

no desviándonos a la derecha ni a la izquierda”

Números XX-17

 

 

Sabemos que en hebreo “secreto” se dice Sod (סוד) y que la guematria de esta palabra es 70.

 

ס = 60

ו = 6

ד = 4

———-

70

 

La guematria atbash de Sod (סוד) es 188, lo cual no deja de ser sorprendente ya que, como nos enseñan los cabalistas, la palabra Melej (מלך) “rey” aparece exactamente 188 veces en el libro de Ester.

ס = 8

ו = 80

ד = 100

———–

70

 

Por otra parte la guematria de Ze Derej haMelej (זה דרך המלך) es 331.

 

ז = 7

ה = 5

ד = 4

ר = 200

כ = 20

ה = 5

מ = 40

ל = 30

כ = 20

————

331

 

Si calculamos su guematria atbash, vemos que es 443, o sea la guematria de haLujoth (הלחת), “las Tablas”.

 

ז = 7

ה = 5

ד = 4

ר = 200

כ = 20

ה = 5

מ = 40

ל = 30

כ = 20

———-

443

 

ה = 5

ל = 30

ח = 8

ת = 400

———–

443

 

El camino del rey sería, pues, el camino de “las Tablas”, o sea la Torah. Pero veamos qué otras sorpresas nos reserva esta expresión. Si calculamos su guematria Sderti, descubrimos que es 112, o sea la suma de la guematria de IHWH (יהוה) y la de Elohim (אלהים):

 

ז = 7

ה = 5

ד = 4

ר = 20

ך = 23

ה = 5

מ = 13

ל = 12

ך = 23

———–

112

 

ה = 5

ל = 30

ח = 8

ת = 400

———-

112

 

י = 5

ה = 30

ו = 8

ה = 400

———

26

 

א = 5

ל = 30

ה = 8

י = 30

מ = 400

———–

86

 

26 + 86 = 112

 

Si añadimos la guematria de Ze Derej haMelej (זו דרך המלך), 331 a 70, la guematria de Sod (סוד), obtenemos 401, o sea la guematria de la primera y la última letra del alfabeto, Alef y Tav. Así, el camino del rey abarcaría todo lo abarcable entre la Alef y la Tav, o sea de nuevo la Torah pues ésta está escrita con las 22 letras.

Si añadimos 401 a 70, la guematria de Sod (סוד), obtenemos 471, la guematria de Ar haMoriah (הר המוריה), “el monte Moriah”.

Si añadimos la guematria de Ar haMoriah (הר המוריה), 471 a 70, la guematria de Sod (סוד), obtenemos 541, la guematria de Israel (ישראל).

Si añadimos ahora la guematria de Israel (ישראל), 541 a 70, la guematria de Sod (סוד), obtenemos 611, la guematria de Torah (תורה).

Así de nuevo podemos decir que el camino del rey, que pasa por el secreto de Ar haMoriah (הר המוריה) y de Israel (ישראל) es la Torah.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

NO HAY DERECHO, NO ES JUSTO

 

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NO HAY DERECHO

Solemos decir que “no hay derecho” cuando algo es injusto, como si lo derecho fuera justo y lo izquierdo injusto. Es más,

el adjetivo “derecho” se utiliza como substantivo cuando hablamos de jurisprudencia. ¿Qué hay detrás de este concepto?

 

 

 

“Y quiero que sepa vuestra reverencia

que yo soy un caballero de la Mancha, llamado don Quijote,

y es mi oficio y ejercicio andar por el mundo enderezando tuertosy desfaciendo agravios”.

Quijote (II-19)

 

 

El concepto de “derecho” viene del latín directus; que significa “lo recto”, “lo correcto”, pero lo que actualmente conocemos como “Derecho”, con mayúsculas, era en latín ius, la raíz de iustitia, justicia. Lo contrario de lo derecho es lo torcido, lo tuerto. Lo que está torcido, el que está torcido, no es justo.

¿Quién está torcido? El hombre y el mundo, tras la caída de nuestros primeros padres.

¿Quién nos enderezará? Hay varias opiniones.

Para algunos el Mesías. Para otros, don Quijote. Pero, ¿no se tratará de lo mismo?

La imagen simbólica de la Justicia que conocemos, y que podemos contemplar en la carta del Tarot que encabeza estas reflexiones, procede de la Temis griega, hija de Urano y Gaia, o sea del Cielo y de la Tierra. Era la alegoría del Derecho y de la Justicia. Se la representaba con tres atributos:

La venda que le cubre los ojos

La balanza

la espada.

 

La venda que cubre los ojos de la Justicia se interpreta como que “la Justicia es ciega”, o sea que ha de ser imparcial.

Símbolo de juicio y armonía, la balanza indica que el juez ha de sopesar los argumentos de las partes en litigio y ser imparcial. De hecho, la aguja del centro de la balanza y que se decanta hacia un lado u otro se denomina también “juez”.

La espada, que se encuentra al origen de la expresión “el brazo armado de la justicia”, nos sugiere que además de evaluar y juzgar, el juez ha de ejecutar el “veredicto” (palabra cuya etimología significa decir “verdad dicha”, de verus y dictus).

Con todo, podemos permitirnos una interpretación alternativa que esperamos no choque a nadie.

La venda que cubre los ojos de nuestra imagen no nos está diciendo en ningún momento que la justicia sea ciega: nos está sugiriendo que la verdadera Justicia no ve las cosas con los ojos de este mundo. Por eso muchas cuestiones que desde nuestro punto de vista pueden parecernos injustas, en realidad no lo son, y los sabios nos enseñan que sólo las veremos tal como son cuando venga el Mesías.

Muchas cosas, también, que nos parecen locas o disparatadas, no lo eran para don Quijote.

La balanza se llama en hebreo Moznaim (מאזנים), siendo también éste el nombre del signo zodiacal de Libra, en el mes de Tishre. La relación entre la balanza y la espada, que de alguna manera son lo mismo, nos la descubre Maimónides cuando explica que el primer día del mes de Tishre es Iom Kippur cuando:

“la persona debe verse a sí misma, y al mundo entero, como estando caminando en el filo de una espada, precisa y exquisitamente equilibrada, mitad meritoria y mitad culpable. Si comete un pecado, la inclina hacia el lado negativo. Sin embargo, cumpliendo con un solo precepto, puede alterar el equilibrio de su vida y la de todo el mundo al lado de la bendición y la vida”.

Los dos platillos de la balanza y el juez corresponden a las tres columnas del árbol de la vida: la del Rigor a la izquierda, la de la Misericordia a la derecha y la columna central.

Si nos fijamos en la carta del tarot que encabeza estas reflexiones, veremos que el platillo de la derecha parece pesar un poquito más que el de la izquierda, y que la espada también está ligeramente inclinada hacia la derecha. La Misericordia ha de ser mayor que el Rigor.

Pero existe una relación oculta entre la balanza y la espada que sólo descubriremos gracias a la guematria. La espada se llama en hebreo Jereb (חרב). La guematria de Moznaim (מאזנים) es 148, y la de Jereb (חרב) es 210. Cuando sumamos estos dos números obtenemos 358, que es la guematria de Mashiaj (משיח).

 

 

JULI PERADEJORDI

 

LA ENSALADA Y SUS ADEREZOS

Existe la tradición entre la gente educada que para servir una ensalada en la mesa hay que ser por lo menos cuatro.

“El más bueno le pone aceite”, “el más avaro pone el vinagre”, “el más sabio le pone la sal” y “el más loco le da vueltas”.

 

 

 

No creemos que sea ninguna blasfemia decir que la ensalada representa a la Torah y los cuatro en cuestión a sus cuatro sentidos.

Encontramos en la Torah, según la tradición, 613 preceptos. Cuando calculamos la guematria Shemi de Salat (סלט), “ensalada” nos llevamos la sorpresa de que también es 613:

 

ס = 120

ל = 74

ט = 419

———-

613

 

Comer ensalada sería como cumplir con los 613 preceptos, siempre y cuando esa ensalada sea la Torah.

El sentido más grosero de la Torah, el literal o Pshat, estaría representado por el loco, que es aquel personaje que va dando vueltas sin rumbo por la vida, malgastándola: no profundiza, se queda en la superficie de las cosas. Por eso es el que da la vuelta a la ensalada. A pesar de todo ello, no hemos de despreciarlo: si no le diera vueltas nos encontraríamos con hojas de lechuga excesivamente saladas o sin aceite.

Por esta razón (todos somos un poco como este loco) en los Pirke Avot (V-22) se nos recomienda:

“Dale la vuelta, dale la vuelta otra vez, porque todo está en ella”.

El avaro es el que pone el vinagre. Y es que mucho vinagre volvería agria la ensalada. En hebreo vinagre es Jometz (חומץ) de la misma raíz que el Jametz (חמץ) de Pesaj, la levadura, que según los cabalistas representa al Ietzer haRa, la Mala Inclinación.

El tercer sentido lo encontramos en el bondadoso, que es el que pone el aceite porque el aceite representa la bondad, ejemplarizada en Aarón (Salmos CXXXIII-2):

כשמן הטוב, על-הראש-
ירד, על-הזקן זקן-אהרן:
שירד, על-פי מדותיו

“Es como el óleo precioso sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, que desciende hasta el borde de sus vestiduras”.

Y el cuarto sentido, el Sod, secreto, es el que corresponde a la sal y al sabio (según algunas versiones al Justo, que al fin y al cabo es sabio). Podemos preguntarnos por qué.

La respuesta es muy sencilla: la sal es el gran conservante natural. Los sabios y el secreto, el Sod, son los que conservan la Torah. Sod, el secreto y la sefirah de Iesod, el fundamento, corresponden al Tzadik, al Justo.

A propósito del Justo podemos leer en el Zohar (I-82 a):

“Y el mundo no se sostiene sino sobre un solo justo, como está escrito: «El justo es el fundamento del mundo» (Proverbios X-25) y sobre él descansa el mundo, y debido a él se sostiene, y sobre él se implanta”.

Y, para concluir, así como en el centro de la Torah, en su interioridad más profunda, se halla el Sod, el secreto, en el centro de la palabra “enSALada” hallamos a la Sal.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

 

NO DEJES PARA MAÑANA…

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En la última semana he sabido del fallecimiento de tres personas muy queridas. Tres golpes, uno detrás del otro, que te

obligan a reflexionar. Cuando ves que la gente se va, automáticamente piensas en qué has venido a hacer a este mundo y

difícilmente hallas una respuesta convincente fuera de la Torah.

 

 

Mañana será oscuro, mañana hará frío,
mañana estaremos muertos, mañana la
resurrección y el juicio. ¿Acaso no veis que
mañana se llama hoy?

Louis Cattiaux

 

La procrastinación no es nada nuevo. Desde el principio de los tiempos el hombre ha pospuesto decisiones, responsabilidades y trabajos por pura pereza, por miedo, incluso por perfeccionismo, dejando “para mañana” lo que perfectamente podía haber hecho hoy. Pero, nos podemos preguntar, ¿por qué hacer hoy lo que podemos hacer mañana? ¿Qué es lo que hemos de hacer hoy y no dejar para mañana? El Quijote (II-5) nos ha regalado una expresión lúcida y contundente que contesta a esta pregunta:

“antes hoy que mañana”.

Traducida al hebreo sería:

לפני היום מאשר מחר

¿Por qué? Para obtener la Shefa (שפע), “abundancia”, “prosperidad”, “influjo espiritual”. ¿Cómo llegamos a esta conclusión? La guematria de Shefa (שפע) es 450. Si sumamos las letras Sofit, finales, de la expresión citada, tenemos:

 

י = 10

מ = 40

ר = 200

ר = 200

———-

450

 

ש = 300

פ = 80

ע = 70

———–

450

 

La primera vez que la palabra Shefa (שפע) aparece en la Torah es en Deuteronomio (XXXIII-19):

 

כי שפע ימים יינקו, ושפני טמוני חול

“…pues con las riquezas Shefa (שפע) del mar y los tesoros ocultos en la arena se nutrirán”.

 

El mar es la Torah y los tesoros ocultos en la arena sus comentarios, las palabras de los sabios conocedores, pero también podemos leer Shefa Iamim (שפע ימים), las “riquezas del mar”, como Shefa Iomim (שפע ימים), la riqueza de los días, la riqueza del hoy. Una de las palabras para decir “riqueza” en hebreo es Hon (הון). Su guematria es 61 como la de HaIom (היום), “hoy”.

 

ה = 5

י = 0

ו = 6

ם = 40

———

61

 

ה = 5

י = 10

נ = 50

———

61

 

Dejar para mañana lo que podemos, lo que en realidad debemos, hacer hoy, es posponer nuestro estudio de la Torah que atrae la Shefa celestial. Ayer ya pasó; mañana quizá nunca llegará, sólo tenemos el hoy, el HaIom (היום) y el hoy es nuestra riqueza.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

EL OCHO Y EL SUEÑO

Desde siempre se han recomendado ocho horas de sueño cada noche, o sea un tercio de la jornada. De hecho existe una

curiosa relación entre este número y la noche, que vamos a ver en diversos idiomas.

 

 

Es curiosa la relación entre dos palabras latinas, Octo, que significa “ocho” y Noctis, que significa “noche”. Veamos qué ocurre en otros idiomas.

La similitud fonética en castellano entre “ocho” y “noche” es obvia, pero no lo es tanto en francés, entre “huit” y “nuit”, en catalán entre “vuit” y “nit” o en portugués entre “oito” y “noite”. También en rumano “opt”, ocho, se convierte en “noapte”, noche. En italiano tenemos “otto” y “notte”, en inglés “eight” y “night”, en alemán “acht” y “nacht”. Lo mismo ocurre con el neerlandés: “acht” y “nacht”. En noruego “atte” y “natt” y en sueco “atta” y “natt”.

Pero la comparación más sorprendente la encontraremos en el Iddish: ocho es Ajt (אַכט) y noche Najt (נאַכט).

¿Cuál es la diferencia más relevante entre el ocho y la noche? La presencia en esta última palabra de la letra Ene (n). ¿Por qué? La clave quizá nos la proporcionen el Iddish y el hebreo por medio de la letra Nun, equivalente a nuestra Ene (n).

La relación entre el ocho y lo oscuro quizá quede clara en hebreo ya que Ajat (אַכט) significa “ágata” y es la octava piedra del pectoral del sacerdote, de nuevo una relación con el ocho, según aprendemos de Éxodo (XXVIII-17 a 20):

“y lo llenarás de pedrería en cuatro hileras de piedras; una hilera de una piedra sárdica, un topacio y un carbunclo; la segunda hilera, una esmeralda, un zafiro y un diamante; la tercera hilera, un jacinto, una ágata y una amatista; la cuarta hilera, un berilo, un ónice y un jaspe. Todas estarán montadas en engastes de oro”.

 

 

Si viviéramos de acuerdo con los ritmos naturales, probablemente nos entraría sueño a eso de las ocho de la noche, y cuando nos dormimos  es como si “cayéramos” dentro del sueño. En hebreo “caer” es Nafal (נפל), palabra que comienza por la letra Nun (נ). Por otra parte, como nos enseña el Alfabeto de Rabbí Akiva (Ediciones Obelisco, Barcelona 2017) a propósito de esta letra:

“¿Por qué la letra nun tiene dos grafías, una curvada sobre sí misma y otra alargada, como si estuviera en pie? Porque con esta letra se creó el alma (neshamá) de toda criatura, y cualquier alma a veces está erguida y a veces curvada sobre sí misma”.

 

Así, la letra Nun representa al alma. Podríamos decir que cuando vamos a dormir entregamos nuestra alma a Dios en forma de letra Nun curvada, y al despertar él nos la devuelve erguida, de ahí que después de ocho horas de sueño reparador nos sintamos renovados. En las Birkot haShajar o Bendiciones de la mañana, se comienza con las palabras “Modé Aní Lefaneja, Melej Jai veKaiam she Ejezarta bi Nishmati beJemlah Rabbah Emunateja”, que en traducción libre sería:

“Te agradezco Rey vivo y establecido que me hayas devuelto mi alma con misericordia, grande es tu certeza”.

Cuando vamos a dormir nuestra alma está cargada de Rigor, pero cuando despertamos al día siguiente Dios lo ha convertido en Jemlah, Misericordia. Hemos dejado el ocho para entrar en el nueve: nos despertamos renovados como nuevos.

La relación entre el nueve y lo nuevo será objeto de un próximo post.

 

JULI PERADEJORDI

 

LA CARNE LA FLECHA

 

Veíamos la semana pasada (https://elzoharesplendor.wordpress.com/2019/07/26/prohibido-comer-carne/) que según el

Talmud estaba prohibido que el inculto comiera carne. Como el tema ha suscitado muchos más comentarios de los que

esperábamos, volveremos a él.

 

Un buen lector y mejor amigo, Hans H., nos escribía a propósito del post de la semana pasada que:

“en vez de ver lo peligroso de la flecha o saeta, existe en ello una promesa o esperanza. Es decir, que sólo comiendo Torah, el inculto podría llegar a tener la Saeta o Flecha con la que fijar aquello que busca y le falta”.

Interpretación brillante e inspirada, que nos anima a seguir profundizando en el tema desde otros puntos de vista.

Hans se apoyaba en que sumando la guematria de Am haAretz (עם הארץ), 406, a la de Basar (בשר), “carne”, 502, obtendremos 908, la guematria de Jetz (חץ), “flecha”, “saeta”.

La asociación entre Jetz (חץ), “flecha”, “saeta”, y Torah (תורה), la podemos encontrar restando 611, la guematria de Torah (תורה), de 908. Obtenemos 297, que es la guematria de Otzar (אוצר), “tesoro”.

Nos centraremos hoy en el Emblema 53 de Alciato (casualmente el número 53 es la guematria Sderti u ordinal de Torah), en el que vemos una flecha que transporta lo que podría ser un trozo de carne. Dirigida discretamente hacia arriba, esta flecha parece estar uniendo el suelo, representado por unos montículos, y el cielo, representado por unas nubes.

Una interesante alusión a la flecha la encontramos en Salmos (CXX-4), que nos dicen:

 

חצי גבור שנונים

“Afiladas saetas de valiente”.

El Zohar (I-143 a) lo comentará así:

 

Y David dijo a través del Espíritu Sagrado: «¿Qué te puede dar, qué te añadirá la lengua engañosa? Es como las afiladas saetas del valiente…» (Salmos CXX-3 y 4).

 

Y más adelante

«Las afiladas saetas del valiente»: se refiere a Esaú,

 

De este modo vemos dos cosas: las flechas corresponden a Esaú, que era cazador, y sabemos que Esaú, “el hombre peludo”, corresponde a su vez al Am haAretz (עם הארץ), el hombre de la tierra por oposición al hombre del cielo, al ignorante por oposición al sabio.  Por otra parte, la flecha se puede comparar con la lengua, que es el órgano que permite leer en voz alta la Torah.

Y, como decía Hans, “sólo comiendo Torah, el inculto podría llegar a tener la Saeta”. Entonces deja de ser un cazurro y se convierte en un rey.

Cuando sumamos la guematria de Am haAretz (עם הארץ), 406, a la de Torah (תורה), 611, obtenemos 1017. Se trata de la guematria de David ben Isai, Melej Israel (דוד בן ישי מלך ישראל), David, hijo de Isai, rey de Israel:

דוד = 14

בן = 52

ישי = 320

מלך = 90

ישראל = 541

————–

1017

JULI PERADEJORDI

 

PROHIBIDO COMER CARNE

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El tratado talmúdico de Pesajim alberga una sorprendente prohibición: “está prohibido que el inculto coma carne”. ¿Qué

quiere decir esto? ¿Acaso los incultos están obligados a ser vegetarianos? ¿Acaso debemos considerar a los vegetarianos

incultos?

 

Cuando el Talmud nos informa de que algo está prohibido, muy a menudo nos está diciendo que se trata de algo que es imposible. Así, deberíamos leer esta prohibición como “es imposible que el inculto coma carne”. ¿Por qué? Ya vimos la semana pasada (https://wp.me/p2Xmky-MK) que en el lenguaje de la cábala cuando se habla de “carne” se está hablando de Torah.

Un inculto es un Am haAretz (עם הארץ) y su guematria es 406:

עם = 110

הארץ = 296

————–

406

 

Para llegar a la guematria de Torah, que es 611, a este número le hemos de añadir 205. Curiosamente se trata del “número-espejo” del 502, la guematria de Basar (בשר), “carne”:

 

ב = 2

ש = 300

ר = 200

——-

502

 

Por otra parte, si volvemos al plano más físico y material podemos decir que si sumamos la guematria de Am haAretz (עם הארץ), 406, a la de Basar (בשר), “carne”, 502, obtendremos 908, la guematria de Jetz (חץ), “flecha”, “saeta”. Ello quiere decir que un ignorante que “consume” Torah sin entenderla se convierte en alguien peligroso como una flecha.

 

JULI PERADEJORDI

 

ABRE TUS OJOS

Emmanuel Kant escribió que “vemos las cosas no como son, sino como somos nosotros”. Este pensamiento, calcado del

Talmud que cientos de años antes decía “no vemos las cosas como son, vemos las cosas como somos”, está cuestionando

algo tan esencial como nuestra capacidad de ver la realidad al desnudo. ¿Para qué hemos de abrir los ojos?

 

 

En el tratado de Berajoth (55 b), en una página que habla sobre los sueños, Rabbí Samuel ben Najmani decía:

“No vemos las cosas como son. Vemos las cosas como somos”.

 

Podemos preguntarnos por qué no vemos las cosas como son, y la respuesta, una de las respuestas que nos da la Torah es que tenemos los ojos cerrados. Dicho de otro modo: vivimos como en un sueño.

Esta idea puede asociarse a Salmos CXIX-18 que dice:

 

גל-עיני ואביטה- נפלאות, מתורתך

“Abre mis ojos para que pueda contemplar las maravillas de tu Torah”.

Un versículo que podemos relacionar con Proverbios (XX-13).

פקח עיניך שבע-לחם.

“Abre tus ojos y te saciarás de pan”.

¿Por qué? Porque cuando en la Torah se habla de “pan”, se está hablando de Torah, como aprendemos de Zohar (III-271 b):

“Venid, comed mi pan, y bebed del vino que yo he templado” (Proverbios IX-5). El pan es la Torah Escrita, y el vino la Torah Oral”.

 

Leer la Torah con los ojos cerrados, es decir interpretándola a partir de nuestra inteligencia caída, es comparable a tomar un veneno, un Sam Mot (סם מות). Hacerlo con los ojos abiertos es como absorber un elixir de vida, un Sam haJaim (סם החיים).

Cuando calculamos la guematria de Gal Einai (גל-עיני), “abre mis ojos”, vemos que es 173. Si calculamos la de Sam haJaim (סם החיים), descubrimos que es la misma.

 

גל = 33

עיני = 140

—————

173

 

סם = 100

החיים = 73

—————-

173

 

Con los ojos cerrados no podemos contemplar las maravillas de la Torah, tampoco podemos ver las cosas como son. Quizá porque la maravilla más extraordinaria de la Torah es que nos permite ver las cosas como son, no como somos.

 

JULI PERADEJORDI