EL FARAÓN COJO

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El concepto del Faraón cojo no aparece explícitamente en el texto bíblico, sin embargo sí en el Talmud, los Targumim

y los comentarios, notablemente en el Targum de Ester (I-2) y en Levítico Rabbah (XX-1). ¿Quién fue este misterioso

faraón?

En el libro del profeta Zacarías, (XII-11) podemos leer unas enigmáticas palabras, difíciles de entender si no acudimos a los comentaristas, concretamente al Targum de Jonatán ben Uziel:

בַּיֹּום הַהוּא יִגְדַּל הַמִּסְפֵּד בִּירוּשָׁלִַם כְּמִסְפַּד הֲדַדְ־רִמֹּון בְּבִקְעַת מְגִדֹּון׃

“En aquel día habrá gran llanto en Jerusalem, como el llanto de Adadrimón en el valle de Megiddón”.

 

El Targum lo traduce así :

“En aquel tiempo habrá en Jerusalén un gran duelo como el de Achab hijo de Amri que mató Hadrimón hijo de Tabrimón.

Y como el duelo de Josías hijo de Ammón que mató Faraón el cojo en la llanura de Meguiddón”.

 

¿De qué faraón se trata? ¿Por qué es cojo el faraón? Las palabras que utiliza el Targum son Paroh Nekoh (פרעה נכה) y su guematria es 430:

פ = 80

ר = 200

ע = 70

ה = 5

נ = 50

כ = 20

ה = 5

———-

430

 

Como leemos en Génesis (XV-13), el pueblo de Israel iba a ser afligido por un exilio en Egipto que duraría 400 años, sin embargo algunos cabalistas consideran que desde el momento en que Abraham estableció con Dios el Brit bein haBetarim (Génesis XV-13-14) hasta que el pueblo de Israel salió de Egipto pasaron exactamente 430 años, o sea la guematria de Paroh Nekoh (פרעה נכה). Por otra parte, 430 es también la guematria de Ramsés (רמסעס), razón por la cual más de un autor considera que éste fue el Faraón del que habla el libro del Éxodo:

 

ר = 200

מ = 40

ס = 60

ע = 70

ס = 60

———-

430

El tema de la cojera siempre se asocia con lo diabólico,[1] con el Sitra Ajra, el Otro Lado. Según los cabalistas, en el árbol sefirótico el Faraón llega hasta la sefirah de Kether del lado del Mal, del Sitra Ajra, pero le faltan las tres sefiroth centrales, de ahí su desequilibrio, su cojera. Si bien el Faraón cree en Elohim, el dios de la naturaleza, no conoce a IHWH, el Tetragrama. Le falta la fe verdadera: por eso las iniciales de las tres sefiroth centrales, Daat (דעת), Tifereth (תפרת) y Iesod (יסוד) forman la palabra Dati (דתי), “creyente”.

En su Shaar haPesukim, (Parashat Bo) el Arizal nos explica que:

“El Faraón no conocía el nombre IHWH y de hecho lo negaba como está escrito “Yo no conozco a IHWH (לֹא יָדַעְתִּי אֶת-יְהוָה)” (Éxodo V-2), sin embargo reconocía el nombre Elohim, como está escrito “Es el dedo de Dios” (אֶצְבַּע אֱלֹהִים הִוא) (Éxodo VIII-15)

 

Elohim (אלהים) es el dios de la naturaleza y su guematria, 86, es la misma que la de haTeva (הטבע), “la naturaleza”. Si la multiplicamos por 5 obtenemos 430 la guematria de Paroh Nekoh (פרעה נכה). Por otra parte, la antítesis del Faraón era Moisés. Moisés (משה) es un Dati (דתי), un “creyente”. Si averiguamos cuál es la guematria atbash de Moisés (משה), descubrimos que es 102, o sea la guematria de Emunah (אמונה), “fe”:

 

מ = 10

ש = 2

ה = 90

———

102

 

א = 1

מ = 40

ו = 6

נ = 50

ה = 5

———–

102

 

Por otra parte, podemos leer en Deuteronomio (XXXIV-5) :

וַיָּמָת שָׁם מֹשֶׁה עֶבֶד-יְהוָה, בְּאֶרֶץ מוֹאָב–עַל-פִּי יְהוָה

“Y Moisés, servidor de El Eterno, murió allí, en la tierra de Moab, por la boca de El Eterno.”

La expresión Eved-IHWH (עבד-יהוה), “Servidor de IHWH” se aplica a Moisés. Curiosamente su guematria también es 102:

עבד = 76

יהוה = 26

—————

102

 

JULI PERADEJORDI

[1] La asociación del diablo con la cojera es constante en la literatura. Los mejores ejemplos quizá sean El diablo cojuelo (1641), de Vélez de Guevara o Le Diable Boiteux (1707), de Lesage, pero también lo podemos encontrar en Goethe, Tolstoi o Kipling.

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EL SECRETO DE ISRAEL

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Vimos las semanas anteriores (https://elzoharesplendor.wordpress.com/tag/jukat/) y

(https://wp.me/p2Xmky-Ir) lo que era un Jok, y señalamos que se trata de algo que trasciende

toda lógica. La esencia del Jok se encuentra precisamente ahí, en el acto de trascender. Hay algo que si

bien no es ningún Jok también trasciende toda lógica y es que un colectivo que representa algo menos

del 0,2% de la población mundial haya sido galardonado con casi el 25% de los premios Nobel. ¿Qué

nos enseñan la tradición y la guematria a propósito de esto?

 

 

El que se haya tomado la molestia de leer hasta aquí habrá comprendido que estamos hablando del pueblo judío, del pueblo de Israel. El secreto de Israel se encuentra en el estudio. Es un pueblo que hace miles de años que se consagra al estudio de la Torah. ¿Cómo? Estudiando un texto y volviéndolo a estudiar. Según el tratado talmúdico de Jaguigá (9 b), no basta con estudiar 100 veces un texto para recordarlo, hay que hacerlo 101, o más. El número 101, una cifra altamente simbólica, señala que se ha rebasado el límite de lo humano, de lo material y que, con sólo un pequeño esfuerzo más, se entra en el de lo suprahumano, lo espiritual: se trata de un cambio de paradigma.

Los sabios cabalistas, explican que 101 es exactamente la diferencia entre “recordar” y “olvidar”, y para demostrarlo recurren a la guematria de Lishkoaj (לשכוח), “olvidar”, y a la de Litsjor (לזכור), “recordar”. La primera es de 364, y la segunda de 263. La diferencia entre ambas nos arroja exactamente 101.

ל = 30

ש = 300

כ = 20

ו = 6

ח = 8

————

364

ל = 30

ז = 7

כ = 20

ו = 6

ר = 200

———–

263

364 – 263 = 101

Aquel que repasa 101 veces lo que ha estudiado “sirve a Dios”, como dice el Talmud: va por el buen camino. Aquel que sólo repasa 100 veces lo que ha estudiado, “no sirve a Dios”, o sea va por el mal camino.

Si queremos ir más lejos, observaremos que 364, Lishkoaj (לשכוח), “olvidar” es la guematria de haSatan (השטן), “el Satán”. Es él el que provoca el olvido en el hombre, y no sólo el olvido de las cosas cotidianas, también el olvido metafísico.

ה = 5

ש = 300

ט = 9

ן = 50

———-

364

 

¿Qué tiene que ver todo esto con Israel? Muy sencillo. Sabemos que la guematria de Israel es 541:

י = 10

ש = 300

ר = 200

א = 1

ל = 30

————

541

 

Las matemáticas nos informan que el centésimo número primo es precisamente el 541. Por eso hay que dar un paso más y llegar al 101. Así se consigue el recuerdo, así se ganan los premios Nobel.

Si damos un paso más y buscamos cuál es el siguiente número primo, el 101º, vemos que es el 547. Se trata de la guematria de Daat haJajam (דעת החכם), “el conocimiento del sabio”.

ד = 4

ע = 70

ת = 400

ה = 5

ח = 8

כ = 20

ם = 40

————-

547

 

JULI PERADEJORDI

 

EL PORQUÉ DEL EXILIO EN EGIPTO

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Ya vimos (https://elzoharesplendor.wordpress.com/tag/jukat/) qué era un Jok (חק), un precepto que no tiene una

explicación lógica, que es incomprensible para la razón y que la trasciende. No se dirige a lo racional, sino directamente al

alma. El Jok (חק) no se dirige al cerebro, sino al alma. Pero, ¿no ocurre de hecho lo mismo con toda la Torah?

Cuando Israel baja a Egipto para instalarse, no se puede decir que fuera exactamente por un mandato divino. En Génesis (XLVII-4) vemos claramente que fue por una razón muy prosaica: el hambre:

“Y le dijeron al Faraón: «Hemos venido a habitar la tierra, ya que no hay lugar donde pastar los rebaños de tus sirvientes, pues el hambre es muy grave en la tierra de Canaán; ahora, os rogamos permitas que tus sirvientes se asienten en la región de Goshen”.

A raíz de esto Israel se instala en Egipto como vemos en Génesis (XLVII-27):

 

וישב ישראל בארץ מצרים

“Y se estableció Israel en la tierra de Egipto”.

Sin embargo también hay aquí algo que resulta incomprensible para la razón, algo que trasciende toda lógica. Calculemos la guematria del versículo:

וישב = 318

ישראל = 541

בארץ = 293

מצרים = 380

—————

1532

 

Se trata de la misma guematria que la de Zot Jukat haTorah (זאת חקת התורה), “ésta es la ordenanza de la Torah” (Números XIX-2).

זאת = 408

חקת = 508

התורה = 616

—————-

1532

 

De esto podemos deducir que el descenso a Egipto, como cualquier Jok, encubre algo más de lo que muestra. Los comentaristas nos enseñan que gracias a este exilio y el posterior éxodo Israel recibió la Torah. La guematria Katán o reducida de Mitzraim (מצרים), “Egipto” es 22 y corresponde con las 22 letras del alfabeto. La guematria Katán o reducida de haTorah (התורה), “la Torah”,  también es 22.

מ = 4

צ = 9

ר = 2

י = 1

ם = 6

———–

22

ה = 5

ת = 4

ו = 6

ר = 2

ה = 5

———-

22

JULI PERADEJORDI

 

KORAJ Y LOS AMIGOS DE LO AJENO

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Koraj es en la Torah el arquetipo del ladrón, de aquel que se quiere apropiar o se apropia de lo que no es suyo. Si algo

caracteriza a Koraj es su frialdad, de hecho Koraj es una manera de decir “hielo” en hebreo. Sabemos por el Talmud que

este personaje frío y calculador ya era rico y poderoso, pero quería aún más.

 

 

Todos hemos conocidos a personas a las que su avaricia ha jugado malas pasadas. Parecía que lo tenían todo, una buena posición, amigos, muchos discípulos, reconocimiento, pero querían más. Hasta cierto punto, es algo comprensible, pero el problema empieza cuando estas personas engañan, falsifican, roban o estafan para lograrlo, incluso a sus propios discípulos. Como hemos visto, Koraj es el arquetipo de este tipo de individuos. Basándose en el Talmud, (Sotah 9 b), el Zohar (III-176 a) nos ofrece una enseñanza tan actual (al menos en lo que se refiere a los políticos de la ñ), como que:

“Cuando alguien persigue algo que no le pertenece, este algo huye de él y acaba perdiendo lo que sí le pertenece.

Koraj persiguió algo que no le pertenecía y perdió lo que era suyo sin ganar nada más”.

 

Si algo caracteriza a los ladrones es su frialdad, su “mente fría”. Son hábiles, calculadores, desconfiados y conspiradores. Koraj era rico, muy rico. Según el Talmud (Pesajim 119a) Koraj:

“Necesitaba una caravana de 300 mulas sólo para transportar las llaves de la casa de su tesoro”.

 

Koraj tenía una reputación, lo que en hebreo se dice “un buen nombre”, Shem Tov (שם טוב). Era hijo de Izhar, hijo de Kohat, hijo de Levi (קרח, בן-יצהר בן-קהת בן-לוי). Cuando calculamos la guematria de Ben Izhar (בן-יצהר), descubrimos que es 357, como la de Shem Tov (שם טוב), “buen nombre”:

 

שם = 340

טוב = 17

————

357

 

בן = 52

יצהר = 205

————–

357

 

Pero sin duda su destino estaba marcado en “hijo de Koat”, Ben Kohat (בן-קהת). La guematria de esta expresión es 557, la misma que la de Jatzar haMatarah (חצר המטרה): cárcel.

 

בן = 52

קהת = 505

—————-

557

 

חצר = 298

המטרה = 259

——————

557

 

Todos sabemos qué ocurrió con Koraj: se hundió. Éste es, lo quieran o no, el destino de los amigos de lo ajeno: la carcel..

 

JULI PERADEJORDI

 

MÁS ALLÁ DE LAS MITZVOTH, LA LIBERTAD

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Cuando en el libro del Éxodo leemos que Moisés desciende del monte con las tablas, el texto recalca que la “escritura de

Dios” está “grabada sobre las tablas”. Esta última expresión ha sido utilizada por al Talmud para enseñarnos que la

libertad está en la Torah.

 

 

Nos encontramos en el libro del  Éxodo (XXXII-16) con la expresión “Jarut al Lujoth”:

חרות, על-הלחת

“grabada sobre las Tablas”.

La raíz hebrea Jarat (חרת) significa “grabar”, “tallar”. La expresión Jarut (חרות), “grabada”, también significa, como nos enseña el Talmud en el tratado de Shabbat, “libertad” Jeret (חרת). Esta “escritura de Dios” que está “grabada sobre las Tablas” es regalada al pueblo de Israel para que refine su comportamiento a través de las 613 mitzvoth y supere la ignorancia.

El término que se utiliza en hebreo para designar a la ignorancia, Borot (בורות) es sumamente revelador. Si calculamos su guematria, descubrimos que es 614:

 

ב =  2

ו =  6

ר =  200

ו =  6

ת =  400

———–

614

 

Si buscamos una palabra que sea su “antídoto” recurriendo a esta misma guematria, nos encontramos con que 614 es también la guematria de Jaruth (חרות), “libertad”, lo cual nos indica que la libertad está un punto más allá del 613, o sea de las mitzvoth, que sin duda sirven para alcanzarla.

 

ח =  8

ר =  200

ו =  6

ת =  400

———–

614

 

JULI PERADEJORDI

 

EL CAMINO DEL REY

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El camino del centro es una idea fundamental que podemos encontrar en todas las tradiciones, desde el taoísmo a las filosofías de la India o Grecia. En el judaísmo esta idea tiene matiz que la hace especial: es el camino del rey.

 

 

Leemos en Números (XX-17):

דרך המלך נלך, לא נטה ימין ושמאל

“…viajaremos a lo largo del Camino del Rey, no desviándonos a la derecha ni a la izquierda”.

 

La expresión hebrea Ze Derej haMelej (זה דרך המלך), “éste es el camino del rey” nos reserva curiosos secretos. Sabemos que en hebreo “secreto” se dice Sod (סוד) y que la guematria de esta palabra es 70:

ס = 60

ו = 6

ד = 4

———-

70

 

La guematria atbash de Sod (סוד) de Sod (סוד) es 188, lo cual no deja de ser sorprendente ya que, como nos enseñan los cabalistas, la palabra Melej (מלך) “rey” aparece exactamente 188 veces en el libro de Ester.

ס = 8

ו = 80

ד = 100

———-

188

Por otra parte la guematria de Ze Derej haMelej (זה דרך המלך), “el camino del rey”, es 331.

ז = 7

ה = 5

ד = 4

ר = 200

ך = 20

ה = 5

מ = 40

ל = 30

ך = 20

———-

331

Si calculamos su guematria atbash, vemos que es 443, y coincide con la guematria de haLujoth (הלחת), “las Tablas”.

 

ז = 70

ה = 90

ד = 100

ר = 3

ך = 30

ה = 90

מ = 10

ל = 20

ך = 30

———

443

ה = 5

ל = 30

ח = 8

ת = 400

———-

443

 

El camino del rey sería, pues, el camino de “las Tablas”, o sea la Torah. Pero veamos qué otras sorpresas nos reserva esta expresión. Si calculamos su guematria Sderti, descubrimos que es 112, o sea la suma de la guematria de IHWH (יהוה) y la de Elohim (אלהים):

 

ז = 7

ה = 5

ד = 4

ר = 20

ך = 23

ה = 5

מ = 13

ל = 12

ך = 23

————-

112

 

ה = 5

ל = 30

ח = 8

ת = 400

———-

112

 

 

י = 5

ה = 30

ו = 8

ה = 400

———-

26

 

א = 5

ל = 30

ה = 8

י = 30

מ = 400

————

86

26 + 86 = 112

Si añadimos la guematria de Ze Derej haMelej (זו דרך המלך), 331 a 70, la guematria de Sod (סוד), obtenemos 401, o sea la guematria de la primera y la última letra del alfabeto, Alef y Tav. Así, el camino del rey abarcaría todo lo abarcable entre la Alef y la Tav, o sea de nuevo la Torah pues ésta está escrita con las 22 letras.

Si añadimos 401 a 70, la guematria de Sod (סוד), obtenemos 471, la guematria de Ar haMoriah (הר המוריה), “el monte Moriah”.

Si añadimos la guematria de Ar haMoriah (הר המוריה), 471 a 70, la guematria de Sod (סוד), obtenemos 541, la guematria de Israel (ישראל).

Si añadimos ahora la guematria de Israel (ישראל), 541 a 70, la guematria de Sod (סוד), obtenemos 611, la guematria de Torah (תורה).

Así de nuevo podemos decir que el camino del rey es la Torah.

 

 

JULI PERADEJORDI

EL BESO DE FUEGO

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En nuestro mundo moderno, besarse se ha convertido en algo tan cotidiano y banal que hemos perdido de vista cuáles son tanto el objetivo y como el sentido del beso. Actualmente ya casi nadie sabe que besar es el ejercicio sagrado por excelencia: es juntar lo que está arriba con lo que está abajo, maridar el Cielo con la Tierra.

 

Profecía es contacto

entre Dios y el hombre. Es el

beso de fuego en la boca sellada del

ser humano, que a partir de allí

sentirá la Palabra “que arde en su

interior y que no puede acallar ya más”.

 

Rabbí Mordejai Maarabi

 

 

Pero besar, también, es unir dos silencios para que se unan dos almas. En última instancia, como veremos, besar es unir a través del fuego del amor las cuatro letras del Tetragrama IHWH (יהוה).

En el acto físico del beso, lo que está arriba es, obviamente, la cabeza. Lo que está abajo es harina de otro costal. Existe, en efecto, una íntima relación entre el beso y la base de la columna que está implícita en la etimología misma de la palabra basium, “beso”.

Encontramos ahí la idea de bajar, de ir a la base, de ir a la raíz.

Un “fuego secreto” que se halla en el sacro (y por eso es un hueso sagrado), en la base de la columna vertebral, puede ser despertado y avivado por aquello que simboliza el beso.

En hebreo “besar” se dice Lenashek (לנשק), término que también significa “encenderse”. La letra Shin (ש), que los cabalistas llaman “la letra del Fuego”, tiene un peso especial en esta palabra. Besar, como nos recuerda el famoso cuento de La Bella Durmiente, es una manera suave de “despertar”.

Ya vimos que besar era “juntar está arriba con lo que está abajo”; quizá sea interesante ahondar en la etimología de este verbo. “Juntar”, del latín iungo-ere, procede de iugum, “yugo para juntar bueyes”. El origen de esta raíz, que a todas luces arroja la idea de “unión”, la encontramos en el sánscrito Yug, de donde procede la palabra “yoga”.

Un delicioso comentario del Zohar (II-146b) al Cantar de los Cantares, comparan el beso al hecho de unir el mundo superior con el mundo inferior:

“Las palabras “Que me bese con los besos de su boca” tienen el siguiente significado: el rey Salomón aspiraba a la unión del mundo de Arriba con el mundo inferior. Y la unión de dos espíritus sólo se realiza a través de un beso; cuando dos personas se besan en la boca, sus espíritus se unen hasta el punto de convertirse en uno”.

También en el Zohar, una líneas después, se compara el beso con la unión de las cuatro letras de la palabra Ahavah (אהבה), “amor”.

“En el Libro del primer Rabbí Jamnuna, el Anciano se dice a propósito de esta sentencia, “el beso de amor se expande en cuatro direcciones (Ruajin), y éstas se unifican en una, y ello es parte del secreto de la Fe (Amén)”. Los cuatro espíritus (Ruajin) ascienden en cuatro letras, que son las letras de las que depende el Nombre Santo y con él todas las cosas que son arriba y abajo. También el cántico del (Rujot) deriva de esto su sentido. ¿Y cuáles son estas cuatro letras? Ahavah, que forman una carroza superior”.

En la palabra Ahavah (אהבה), “amor”, podemos encontrar oculto el Nombre de Dios Tetragrama (יהוה), si sustituimos la letra Alef (א) por una letra Iod (י) y la letra Beth (ב) por una letra Vav (ו).

א ה ב ה

י ה ו ה

El valor numérico de la Iod (י) es 10 y el de la Alef (א) es 1, lo que hace de la Iod una especie de sublimación de la Alef.

Vav (ו) y Beth (ב), por otra parte, se pronuncian igual.

Cuando Ahavah (אהבה), “amor”, guematria 13, besa a Ahavah (אהבה), “amor”, obtenemos 26, que es la guematria del Tetragrama.

 

י = 10

ה = 5

ו = 6

ה = 5

———-

26

 

א = 1

ה = 5

ב = 2

ה = 5

———–

13

 

JULI PERADEJORDI

LAG BAOMER Y KUNDALINI

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La parashah de Bejukotai es la parashah número 33 de la Torah y coincide con el día número 33 de la cuenta del Omer, conocido como Lag BaOmer.  En Lag baOmer se conmemora el fallecimiento de Rabbí Shimon Bar Iojai que tuvo lugar en el día 33 de la cuenta del Omer.

¿Por qué tanta insistencia en este número?

 

 

El número 33 es muy significativo desde el punto de vista oculto, particularmente en la masonería y otras sociedades iniciáticas. Correspondería a 33 grados que hay que recorrer para llegar a la perfección. También puede relacionarse con la purificación, como leemos en Levítico (XII-4):

“Por un lapso de treinta y tres días ella permanecerá purificándose de su sangre; no podrá tocar nada sagrado ni podrá entrar al Santuario”.

 Leemos en Levítico (XXVI-3) al principio de la parashah de Bejukotai:

אם-בחקתי, תלכו; ואת-מצותי תשמרו, ועשיתם אתם

“Si siguiereis Mis decretos y observareis Mis preceptos y los realizareis…”.

Si nos fijamos en el texto hebreo, veremos que se trata exactamente de 33 letras, pero cuando calculamos la guematria de Im Bejukotai (אם-בחקתי), “Si siguiereis”, descubrimos que es 561, o sea el número secreto del 33.

1+2+3+4+5+6+7+8+9+10+11+12+13+14+15+16+17+18+19+20+21+22+23+24+25+26+27+28+29+30+31+32+33 = 561

 

Por otra parte, 561 es el resultado de multiplicar 17, la guematria de Tov (טוב), “bueno”, por 33:

ט = 9

ו = 6

ב = 2

———

17

17 x 33 = 561

 

Así, 561 no sólo es el secreto del 33, sino lo bueno del 33, lo bueno que viene a rectificar a lo malo. “Malo”, en hebreo es Ra (רע) y la guematria de esta palabra es 270

ר = 200

ע = 70

———–

270

Lag BaOmer se relaciona con la sefirah de Hod (הוד), concretamente con Hod de Hod. Si calculamos la guematria Atbash de Hod (הוד), vemos que también es 270:

ה = 90

ו = 80

ד = 100

————

270

 

Simbólicamente hablando, sabemos que el mandil que se colocan los masones aludiría a la hoja de higuera que según Génesis (III-6) se colocaron nuestros primeros padres para cubrir sus vergüenzas después de caer en la trampa que les tendió la serpiente. La guematria de Ale Teenah (עלה תאנה) “hoja de higuera” es 561, o sea el número secreto del 33:

ע = 70

ל = 30

ה = 5

ת = 400

א = 1

נ = 50

ה = 5

————-

561

 

Pero podríamos aventurar una hipótesis acaso un poco descabellada. Podemos leer Ale (עלה) como Ala (עלה), que significa “subir”, “ascender” y Tenah (תאנה) como Taanah (תאנה) “apetito carnal”, “ardor”. Entonces la expresión Ale Teenah (עֲלֵה תְאֵנָה) “hoja de higuera” guematria 561, haría alusión a la ascensión de la energía que los tántricos conocen como Kundalini, cuyo despertar hace que ascienda por la columna vertebral hasta el final de la cabeza, lo que correspondería en la terminología cabalística con la Sefirah de Keter, “la corona”. Se considera que la columna vertebral está compuesta por 33 vértebras (7 cervicales, 12 dorsales, 5 lumbares, 5 sacras y 4 coccígeas). Kundalini está representada en la iconografía tántrica por una serpiente. Sabemos que en hebreo “serpiente” se dice Najash y que su guematria es 358. Los cabalistas nos explican que este número es también la guematria de Mashiaj, “ungido”. Si la primera tiene que ver con el hueso que se halla en la base de la columna y que tiene forma de cabeza de serpiente, el segundo se asocia tanto con la ascensión como con la unción de Keter.

 

JULI PERADEJORDI

LA ESENCIA DE LA TORAH ES LA HUMILDAD

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Los sabios del Talmud (Derej Eretz Zutta, 8) han comparado a la Torah con el agua apoyándose en que, al igual que el preciado líquido, la Torah es humilde. Como el agua, la Torah es dadora y preservadora de la vida, y como el agua y la Torah, la humildad también lo es.

 

 

Los Avot de Rabbí Natan (35:10) equiparan el agua con la vida. Aprendemos del libro de los Salmos (XIX-8) que:

תורת יהוה תמימה, משיבת נפש

“La Torah del Eterno es íntegra, reconforta el alma”.

Si calculamos la guematria de Tmimah (תמימה), “íntegra”, obtenemos 495, un número que se aplica perfectamente a la Torah, que es un don, en hebreo Matanah (מתנה).

ת = 400

מ = 40

י = 10

מ = 40

ה = 5

———–

495

מ = 40

ת = 400

נ = 50

ה = 5

———–

495

 

Pero cuando tomamos las letras interiores de Tmimah (תמימה), “íntegra”, nos encontramos con Maim (מים),”agua”. La esencia de la integridad de la Torah sería pues, algo que llamamos “agua”. Hemos visto que para los sabios el agua equivale a la humildad, por eso podemos decir que la esencia de la Torah es la humildad.

Apoyándose en Números (XII-3), los Sabios explican que Moisés recibió la Torah porque era “el más humilde de los hombres”. Cuentan los Sabios que cuando Moisés ocultó su rostro ante la zarza ardiente, Dios le dijo: por haber sido muy humilde y haberme honrado ocultando tu rostro, podrás estar en el monte Sinaí durante cuarenta días con sus noches alimentándote del resplandor de la Shekinah.

La guematria de Anav Meod (ענו מאד), “muy humilde” es 171, o sea la misma que la guematria Atbash de Shekinah.

ש = 2

כ = 30

י = 40

נ = 9

ה = 90

————-

171

ע = 70

נ = 50

ו = 6

מ = 40

א = 1

ד = 4

————

171

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

EL MAYOR BIEN O DIOS EN EL CORAZÓN

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En su genial obra La vida es sueño, Pedro Calderón de la Barca escribía:

“¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”.

A primera vista puede parecer contradictorio que “el mayor bien” sea algo pequeño. Pero, ¿sabemos realmente qué es el mayor bien?

 

De alguna manera Calderón nos lo está diciendo sin decirlo. Basta con leer entre líneas para adivinar que “el mayor bien”, algo aparentemente pequeño y efímero, no es sino algo tan inconmensurable como es la vida.

La guematria de Jaim (חיים), “vida” es 68, o sea es el “número espejo” de 86, la guematria de Elohim (אלהים), “Dios”. Si calculamos la guematria  Sderti u ordinal de Jaim (חיים), “vida”, obtenemos 52:

ח = 8

י = 10

י = 10

ם = 24

———-

52

 

Si calculamos ahora la guematria Sderti de Elohim (אלהים), “Dios”, también obtenemos 52:

א = 1

ל = 13

ה = 5

י = 10

ם = 24

———–

52

 

No podemos, pues, ver a Dios y la vida como algo distinto y separado; pero, ¿por qué son el mayor bien, y por qué es éste pequeño? Podemos asociar este “mayor bien” que es “pequeño” a una letra muy concreta de la Torah: la letra Alef de Vaikrá, que es más pequeña de lo normal. Esta letra recibe el nombre de Alef Ketanah (אלף קטנה) y su guematria va a desvelarnos algunos misterios.

Si calculamos la guematria Katan de Alef Ketanah (אלף קטנה) obtenemos 32:

א = 1

ל = 3

ף = 8

ק = 1

ט = 9

נ = 5

ה = 5

———-

32

 

Este número nos lleva a un lugar muy concreto: el corazón, en hebreo Lev (לב), palabra cuya guematria es también 32.

ל = 30

ב = 2

——–

32

 

Si calculamos ahora su guematria Sderti, veremos que es 86, o sea la misma que la de Elohim (אלהים), “Dios”.

א = 1

ל = 12

ף = 26

ק = 19

ט = 9

נ = 14

ה = 5

———–

86

 

א = 1

ל = 30

ה = 5

י = 10

ם = 40

———–

86

Volviendo a las palabras de Calderón de la Barca “el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”, concentrémonos ahora en “el mayor bien”, en hebreo Ioter Tov (יותר טוב).

La guematria Raguil de Ioter Tov (יותר טוב) es 633:

 

י = 10

ו = 6

ת = 400

ר = 200

ט = 9

ו = 6

ב = 2

————-

633

 

Si calculamos ahora cuál es la guematria Raguil de “la vida”, haJaim (החיים), adjudicando el valor de 600 a la letra Mem final, descubrimos con sorpresa que también es 633:

ה = 5

ח = 8

י = 10

י = 10

ם = 600

————–

633

 

Todas estas guematrias nos vienen a enseñar que la vida o, si lo preferimos, Dios en el corazón, es el mayor bien, superior a las muchas riquezas.

 

JULI PERADEJORDI

 

EL JUSTO Y EL MAL DE OJO

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La Tzarah (צרע) que a menudo se relaciona con la lepra no está considerada por los comentaristas clásicos de la Torah una enfermedad natural, sino una enfermedad espiritual. Por medio de la guematria vamos a ver que no es exactamente así, sino que es el resultado del Mal de Ojo. Pero, ¿a qué nos estamos refiriendo cuando hablamos de Mal de ojo?

 

 

Los cabalistas sostienen que padecer Mal de Ojo es el resultado del estado de impureza del alma humana. Así, el Mal de Ojo, nos venga de los demás o de nosotros mismos (pensamientos negativos y de autosabotaje) nos afectaría en la medida de nuestra falta de santidad. Por esa razón, a José, que era un Justo, un Tsadik, no le afectaba el Mal de Ojo. En el libro del Génesis (XLIX-22) leemos que Jacob dijo:

בן פרת יוסף, בן פרת עלי-עין

«Un hijo fructífero es José, un hijo encantador a los ojos (Alei Ayin)».

En el tratado de Berajoth (20 a), los Sabios del Talmud nos animan a no leer Alei Ayin, «junto a la fuente» o «a los ojos», como nos proponen algunas traducciones literales, sino Olei Ayin, que se escribe con las mismas letras y significa «por encima del ojo». Con esto nos enseñan que José estaba «por encima» del Mal de Ojo. Por otra parte, Rashi, el comentarista clásico de la Torah, explica que todas las enfermedades dependen del ojo; dicho de otro modo, son formas del Mal de Ojo.

La raíz Tzar (צר) significa “enemigo”. La idea de Tzarah (צרע) que encontramos en la parashah de esta semana, Metzorah, procede de esta raíz. Si acudimos al diccionario, vemos que esta palabra significa “enfermar de lepra”. El termino Tzorah (צרעה) significa “enfermedad de la piel” y está muy próximo al griego Psora, de donde procede “psoriasis”, pero curiosamente esta palabra también significa “avispa”.

El Talmud relaciona la Metzorah con la maledicencia. Sabemos que la palabra es una energía muy poderosa; si es positiva, es capaz de obrar milagros, pero si es negativa, se convierte en una energía negra capaz de hundir a cualquiera. Es la diferencia entre bendecir y maldecir. La palabra, en hebreo Dabar (דבר), se relaciona con un pequeño animal muy concreto: la abeja, en hebreo Dvorah (דבורה). Su producción es la miel, que representa a la incorruptibilidad, pues la miel no se pudre y además se utiliza en afecciones cutáneas.

Cuando calculamos la guematria de Metzorah (מצרע) vemos que es 400, exactamente igual que la de Ayin Ra (עין רע), “Mal de Ojo”. La Metzorah (מצרע) es un resultado del Mal de Ojo.

מ = 40

צ = 90

ר = 200

ע = 70

————–

400

עין = 130

רע = 270

————–

400

 

De algún modo lo contrario de la abeja es la avispa Tzorah (צרעה). Si la abeja representa a la palabra regeneradora, la avispa corresponde a la Mala palabra, a la maldición. Su aguijón, como la maledicencia, es venenoso. Cuando calculamos la guematria de Tzorah (צרעה) descubrimos que es 365. Probablemente por ello su antagonista sea el justo, ya que 365 también es la guematria de Iosef haTzadik (יוסף הצדיק), “José el justo”:

צ = 90

ר = 200

ע = 70

ה = 5

—————–

365

יוסף = 156

הצדיק = 209

——————-

365

 

JULI PERADEJORDI

DESPUÉS DE LAS TINIEBLAS

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A Thierry d’Oultremont, que adquirió la verdadera inteligencia (MR XXXIX-03)

 

La portada de la edición original del Quijote nos obsequia con un delicioso latinajo que declara Post tenebras spero lucem. Nos gustaría asociarlo con la parashah de esta semana, Tazria (תזריע), que  significa “quedar embarazada”. ¿Quién es el que espera llegar a la luz después de vivir en las tinieblas? ¿Por qué al hecho de engendrar se le llama “alumbrar” e incluso “dar a luz”?

 

 

 

A estas preguntas podemos brindarles dos respuestas que no son excluyentes la una de la otra.

Veamos la primera. El nombre de la parashah de esta semana, Tazria (תזריע) significa “quedar embarazada”. Si tomamos las letras interiores de esta palabra, o sea su esencia, nos encontramos con Zari (זרי), que significa “mi semilla”. Es la semilla que está dentro de la embarazada y que se convertirá después de 40 semanas en una criatura viva, una Briah (בריה). Cuando calculamos la guematria de Briah (בריה) vemos que es 217, o sea la misma que la de Zari (זרי).

ב = 2

ר = 200

י = 10

ה = 5

———–

217

 

ז = 7

ר = 200

י = 10

———–

217

 

Pero cuando nos dirigimos al principio de esta parashah (Levítico XII-2) podemos leer:

דבר אל-בני ישראל, לאמר, אשה כי תזריע

“Habla a los Hijos de Israel, diciendo: cuando una mujer está embarazada…”

Si calculamos la guematria de Ishah Ki Tazria (אשה כי תזריע), “mujer que está embarazada”, vemos que es 1023:

אשה = 306

כי = 30

תזריע = 687

—————–

1023

Se trata de la misma guematria que la de Job (XVII-12), “espero la luz después de las tinieblas”, que presumiblemente inspiraron a Cervantes para la portada de su libro:

 

אור קרוב מפני-חשך

Nuestra primera propuesta es que estas palabras aluden al bebé que está en el vientre de la mujer embarazada, y que cuando ésta dé a luz podrá salir de las tinieblas del útero.

Pero, paralelamente a esta interpretación podemos afirmar que también nos habla del alma que, después de pasar por las tinieblas de este bajo mundo, regresa a la luz.

אור = 207

קרוב = 308

מפני = 180

חשך = 328

—————

1023

 

Zari (זרי), que como vimos significa “mi semilla”, es una alusión al alma, a la semilla divina que hay en cada ser humano, que está llamada a la resurrección con la ayuda del Espíritu de Dios. Si a la guematria de Ishah Ki Tazria (אשה כי תזריע), que como vimos es 1023 le añadimos la guematria de Ruaj Elohim (רוח אלהים), “Espíritu de Dios”, 300, obtenemos 1323, que es la guematria de Tejaiat haMotim (תחיית המתים), “resurrección  de los muertos”:

רוח = 214

אלהים = 86

—————

300

תחיית  = 828

המתים = 495

——————

1323

JULI PERADEJORDI

 

LA MANO DE UN REY

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Vimos en el post de la semana pasada (https://elzoharesplendor.wordpress.com/2018/03/23/unir-el-cerebro-y-el-corazon/https://elzoharesplendor.wordpress.com/2018/03/22/unir-el-cerebro-y-el-corazon/) la importancia de unir el cerebro y el corazón, y su relación con el Tetragrama. La parashah de esta semana, Shmini, es la parashah 26, la guematria del Tetragrama.

 

Leemos en el Zohar (II-67 a):

“Rabbí Elazar abrió el versículo (Levítico IX-22).:

וַיִּשָּׂא אַהֲרֹן אֶת-יָדָו אֶל-הָעָם, וַיְבָרְכֵם

“Y Aarón alzó sus manos hacia el pueblo y los bendijo”.

 

La expresión “sus manos”, Iadav, en el original hebreo, está escrita de modo carente, pues le falta la letra Iod, por lo que hemos de leer “su mano”. Esto alude, según el Zohar, a una única mano:

“… porque el hombre ha de alzar su mano derecha (que representa  a las fuerzas positivas) por encima de su mano izquierda (que representa a las fuerzas negativas)”.

Si reflexionamos sobre estas palabras, vemos que el autor del Zohar nos está sugiriendo que en la oración las dos manos han de estar unidas como si fueran una sola. Esto es lo que le da su fuerza.

La palabra fuerza en hebreo es Koaj (כח) y su guematria 28.

La palabra Mano es Iad (יד) y su guematria 14. Si unimos las manos como si fueran “una”, o sea sumamos 14 con 14, obtenemos 28. La unión hace la fuerza. Pero, ¿de qué unión hablamos? La mano derecha corresponde al cerebro y la mano izquierda al corazón. Las dos manos unidas representan, pues, al cerebro y al corazón unidos.

Pero no se trata simplemente de unir las manos como cuando los niños piden algo “por favor”. A la fuerza de las manos unidas, 28, hay que añadirle la intención, Kavanah (כונה), guematria 81, y sobre todo sinceridad. Esto que hace que nuestras manos sean como la mano de un rey, Iad haMelej (יד המלך), guematria 109:

יד = 14

המלך = 95

—————

109

28 + 81 = 109

Podemos descomponer la palabra Kavanah (כונה) en dos. La primera y la tercera letra, Kaf (כ) y Nun (נ), forman la palabra Ken (כן), que significa “sincero”, “íntegro”. La segunda y la cuarta letras la Vav (ו) y la He (ה) son la segunda parte el Tetragrama que, como ya vimos la semana pasada, corresponde al misterio de unir el cerebro con el corazón.

La letra Mem (מ) es la inicial de Moaj (89) y corresponde al cerebro, la letra Lamed (ל) es la inicial de Lev (לב) y corresponde al corazón y la letra Kaf (כ) es la inicial de Koaj (כח) y corresponde a la fuerza. Uniendo estas tres letras obtenemos Melej (מלך), “rey”.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

UNIR EL CEREBRO Y EL CORAZÓN

Afirman los cabalistas que la expresión con la que se inicia la parashah de Tzav, Vaidaber Adonai el Moshe Leemor (וידבר יהוה אל-משה לאמר) se repite exactamente 70 veces en la Torah. Si a este número, que es la guematria de Sod, “secreto”,  le añadimos 26, la guematria del Tetragrama, obtenemos 96, la guematria de Tzav. Uno de los mensajes ocultos en la parashah de esta semana  es precisamente uno de los grandes secretos de la cábala: unir el cerebro con el corazón.

 

 

Que la guematria de Tzav (צו) es 96 no es ningún secreto, pero no deja de ser curioso que esta parashah contenga exactamente 96 versículos:

צ = 90

ו = 6

———-

96

 

Este número ha hecho plantearse a los cabalistas cuál puede ser el secreto, Sod (סוד) de Tzav (צו), dado que las 5 primeras palabras de esta parashah se repiten 70 veces en la Torah. Por medio de la resta de la guematria de Sod (סוד), “secreto” han llegado a la conclusión de que se trata del Tetragrama, יהוה.

ס = 60

ו = 6

ד = 4

—————-

70

96 – 70 = 26

 

Los cabalistas de Safed (y también el Zohar) descomponen este nombre en dos partes, la primera compuesta por las letras Iod y He (יה), y la segunda compuesta por las letras Vav y He (וה).

Iod y He (יה) puede asociarse con el cerebro, Moaj (מח), y Vav y He (וה) con el corazón, Lev (לב). Cuando unimos el cerebro y el corazón, haMoaj vehaLev (המח והלב) obtenemos 96, la guematria de Tzav (צו), y también estamos reuniendo las cuatro letras del Tetragrama.

המח = 53

והלב = 43

————

96

 

Aquel que une su cerebro con su corazón se convierte en un hombre justo, un Ish Tzadik (איש צדיק), un hombre a imagen del Tetragrama. Pero, ¿cómo unir el cerebro con el corazón? Una manera de hacerlo es hacer con el corazón cosas que normalmente hacemos con el cerebro, por ejemplo estudiar (la Torah), o hacer con el cerebro cosas que haríamos con el corazón, por ejemplo rezar.

Si a 96 le añadimos 515, la guematria de Tefilah, “plegaria”, obtenemos 611, la guematria de Torah:

ת = 400

פ = 80

י = 10

ל = 30

ה = 5

——————-

515

515 + 96 = 611

Pero lo más sorprendente ocurre cuando a Torah, guematria 611 le restamos 96, pues el resultado, 515 es también la guematria de Ish Tzadik (איש צדיק), “hombre justo”.

איש = 311

צדיק = 204

————-

515

 

JULI PERADEJORDI

LA TERRIBLE EXPERIENCIA DE LA NOCHE DE PESAJ

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Durante la noche de Pesaj se recuerda tradicionalmente la salida de Egipto. Salir de Egipto es como cambiar de dimensión. Egipto simboliza este bajo mundo, prisionero del espacio y del tiempo. Salir de Egipto es como volver a casa después de un largo exilio.

 

 

Afirman los cabalistas que el secreto de Pesaj es la anulación o la trascendencia del tiempo, en hebreo Zman (זמן).  Una de las maneras de referirse a la noche de Pesaj es haLailah haZe (הלילה הזה), “esta noche”, que también podemos leer como la noche 17, guematria de Tov (טוב), “buena”. Se trata, pues, de una buena noche. Cuando calculamos la guematria de haLailah haZe (הלילה הזה) vemos que es 97, la misma que la de Zman (זמן).

הלילה = 80

הזה = 17

————-

97

ז = 7

מ = 40

ן = 50

———-

97

 

La guematria de haLailah (הלילה), “la noche” es 80 y corresponde a la letra Pe (פ) de Pesaj (פסח), cuyo valor numérico también es 80.

Cuando calculamos la guematria atbash de haLailah haZe (הלילה הזה) descubrimos que es 510:

הלילה = 260

הזה = 250

—————

510

Este número nos lleva a otra noche famosa de la Torah, aquella en la que Jacob tuvo un sueño y se encontró en un “lugar terrible”, que identificaría como “la casa de Dios”. Como vemos en el texto de Génesis (XXVIII-17):

ויירא, ויאמר, מה-נורא המקום הזה: אין זה, כי אם-בית אלהים, וזה, שער השמים

“Y tuvo miedo, y dijo: «¡Qué terrible es este lugar! ¡Ésta no es otra que la Casa de Dios, y ésta es la puerta de los cielos!»”.

 

La expresión Mah norah haMakom haZé (מה-נורא המקום הזה), “qué terrible es este lugar” tiene por guematria 510 con lo que coincide sorprendentemente con la de Zé Bait Elohim (זה בית אלהים), “ésta es la casa de Dios”:

מה = 45

נורא = 257

המקום = 191

הזה = 17

—————-

510

זה  = 12

בית = 412

אלהים = 86

—————–

510

Ojalá el Seder nos ayude a descubrir cuál es ese lugar terrible que es Casa de Dios: habremos salido de Egipto y regresado a nuestro verdadero hogar.

 

 

JULI PERADEJORDI

CANTARLE A LA MUERTE

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Algunos lectores del post de la semana pasada (https://elzoharesplendor.wordpress.com/2018/02/23/muerte-y-remordimiento/) me han pedido que profundice en el tema de la muerte como camino, lo cual me ha llevado a poner por escrito algunas reflexiones sobre este misterioso asunto. A partir de la guematria podemos inferir algunas cosas interesantes.

 

 

Si bien podemos ver a la muerte como un camino, también podemos contemplarla como el final de un camino, como un paso. Un paso sin duda difícil y decisivo. Un paso entre este mundo y el mundo venidero, un paso entre Egipto y la tierra prometida, entre la amargura y la dulzura. En la etimología de la palabra “traspaso”, una manera delicada de denominar a la muerte, encontramos la palabra “paso”.

En el judaísmo, la idea de paso está magistralmente representada por la festividad de Pesaj (פסח), de la raíz Pasaj (פסח), “pasar por encima”, “franquear”. Pesaj (פסח) es la salida de Egipto, pero Pesaj también es una boca, Pe (פ) que habla Saj (סח) o, si lo preferimos, una boca que canta.

Entre las muchas casualidades que hay en la Torah, y que al decir de los sabios no son tales casualidades, nos encontramos con que la parashah de Vaietzé, “Y salió”, tiene exactamente 148 versículos. La guematria de Pesaj (פסח) es también 148:

פ = 80

ס = 60

ח = 8

———

148

 

Podemos leer en Eclesiastés (VII-26):

 

ומוצא אני מר ממות, את-האשה

“Y he encontrado más amarga que la muerte a la mujer”.

 

Evidentemente, cuando se habla de “la mujer” no se está hablando de nuestras novias o esposas, sino del arquetipo femenino oscuro representado por Lilit, la culpable de que la muerte viniera al mundo. Salomón sostiene, pues, que la muerte es amarga, y en eso coincide con el Maror, una de las verduras que se utilizan en el ritual de Pesaj, una hierba amarga. Cuando calculamos la guematria de Maror (מרור), descubrimos que es 446:

מ = 40

ר = 200

ו = 6

ר = 200

———–

446

 

Como ya vimos, “muerte” se dice en hebreo Mavet (מות), y su guematria también es 446:

מ = 40

ו = 6

ת = 400

————

446

 

El concepto de Maror (מרור) puede relacionarse también con el duro trabajo que tuvieron que realizar los judíos en Egipto (Éxodo I-14):

 

וימררו את-חייהם בעבדה קשה

“…y ellos amargaron (וימררו) sus vidas con el duro trabajo”.

Amargaron tanto sus vidas que se morían. Cuando calculamos la guematria de Vaimareru (וימררו), “Y ellos amargaron” descubrimos que es 462, la misma que la de Vaiamutu (וימתו) “y ellos murieron”:

 

ו = 6

י = 10

מ = 40

ר = 200

ר = 200

ו = 6

————

462

ו = 6

י = 10

מ = 40

ת = 400

ו = 6

————-

462

 

Así como el antídoto de la amargura es la dulzura, en hebreo Metikut (מתיקות), los sabios nos enseñan que el antídoto de la muerte es la Torah. Si a la guematria de Mavet (מות), 446 le sumamos 510, la guematria de Shir (שיר), “canto”, obtenemos 956, la guematria de Metikut (מתיקות), pero también la de Sefer haTorah (ספר התורה). La dulzura se alcanza cuando somos capaces de cantarle a la muerte. Y cantarle a la muerte sólo lo podemos hacer con palabras de Torah.

 

JULI PERADEJORDI

MUERTE Y REMORDIMIENTO

La filosofía budista concede mucha importancia a lo que en occidente se conocía (hoy en día casi nadie lo conoce) como el “buen morir”. El buen morir es el morir en paz, serenamente, sin remordimientos, con la convicción de haber hecho lo correcto en nuestro paso por la tierra. La muerte se presenta así no como un final, sino como el inicio de un camino. La palabra “remordimiento”, cuya etimología es muy interesante, está estrechamente relacionada, como veremos, con la muerte.

 

 

 

La palabra “remordimiento” procede del italiano remordere, “volver a morder”, y  podemos ver en ella una sutil alusión a un acto muy concreto: cuando Adán y Eva, instigados por la serpiente,  “mordieron” del fruto prohibido. Si “morder” fue el pecado original, “remorder” es como la fotocopia, la repetición de ese pecado. El resultado de ese pecado es muy obvio: la muerte.

En hebreo “morder” es Lenashoj (לנשוך), de la raíz Nashaj (נשך) que significa “morder”, “picar”. Observemos que esta palabra comparte dos letras con Najash (נחש), “serpiente” y fonéticamente está muy cerca de ella. “Morder el anzuelo” o “picar” significan metafóricamente caer en una trampa. Es lo que les ocurrió a nuestros primeros padres. Sin embargo el texto bíblico no dice que mordieron, sino que comieron (lo cual implica también morder).

Veamos en Génesis (III-6):

ותרא האשה כי טוב העץ למאכל וכי תאוה-הוא לעינים,

ונחמד העץ להשכיל, ותקח מפריו, ותאכל; ותתן גם-לאישה עמה, ויאכל

“Y la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era un deleite para los ojos, y que el árbol era deseable como un medio para alcanzar la sabiduría, y ella tomó de su fruto y comió; y también le dio a su marido junto a ella y él comió”.

 

Curiosamente la mujer decide que el árbol es bueno para comer, pero lo que se come es el fruto y no el árbol. Aparentemente peca con la boca, pero si releemos el texto vemos que en realidad empieza pecando con los ojos. Esto nos enseña que no sólo nos entran cosas por la boca, sino también por los ojos. Es sumamente importante lo que leemos, lo que vemos en internet o en la televisión, pues hay imágenes y palabras que alimentan el alma y otras que la ensucian y la destruyen.

“Remordimiento” se dice en hebreo Haratah (חרטה) de una raíz que también significa “grabar”, “tallar”, “cincelar”. Si calculamos la guematria de esta palabra vemos que es 222:

ח = 8

ר = 200

ט = 9

ה = 5

————-

222

 

Si a la guematria de “muerte”, Mavet (מות), 446 le restamos 222, la guematria de Haratah (חרטה), obtenemos 224, la guematria de Derej (דרך), “camino”.

מ = 40

ו = 6

ת = 400

————

446

ד = 4

ר = 200

ך = 20

———-

222

 

Así una muerte en paz, sin remordimientos, es en realidad un camino.

 

JULI PERADEJORDI

ITRÓ SE ENGANCHÓ o LOS MISTERIOS DE LA CONVERSIÓN

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Se convertir, c’est se retourner dans la grande eau

et contempler la lumière du ciel face à face.

 

La Torah nos habla del suegro de Moisés que en Éxodo (IV-18) se llama Ieter y más adelante Itró. Ha sido añadida una letra Vav a su nombre. ¿Por qué? ¿Qué nos enseñan los sabios y la guematria?

 

La guematria de Ieter (יתר) es 610:

י = 10

ת = 400

ר = 200

———–

610

 

¿Qué nos enseña este número? Sabemos que la guematria de Torah es 611, o sea que a Ieter sólo le faltaba un poquito para llegar a la Torah. ¿Cómo lo hizo? Nos enseñan los sabios que podemos leer a Itro como Itar Vav (ו), “una Vav extra”. O sea que si añadimos una letra Vav (ו) a Ieter, obtenemos Itró. La letra Vav (ו), que los cabalistas comparan con una vara, fue la que condujo a Itró hasta la Torah.

Uno de los significados de Vav (ו) es “gancho”. Itró se “enganchó” a la Torah y al pueblo prometido por medio de esta letra.

Los comentaristas clásicos nos han enseñado que esta letra Vav (ו) fue añadida al nombre de Ieter por el mérito de su conversión. La letra Vav (ו) tiene varias funciones, una de ellas es unir, se trata de la Vav haJibur. Es la Vav (ו) que unió a un pagano, Itró, al pueblo de Israel. Pero la Vav (ו) también puede ser haIpuj, se trata de la Vav de la conversión y en nuestro caso indica la conversión de Itró al judaísmo.

Pero aparte de Itró hay otro personaje en la Torah que se asocia con la conversión: Ruth (רות). Cuando calculamos la guematria de Ruth (רות), vemos que es 606:

ר =  200

ו = 6

ת = 400

————

606

 

Si calculamos el Millui o el “relleno” de Itró (יתרו), descubrimos que también es 606:

(תרו) י

ת = 400

ר = 200

ו = 6

——–

606

 

Y quizá aalguien se preguntará por qué esta insistencia en el número 6. Curiosamente 6 es el valor numérico de la letra Vav (ו).

 

JULI PERADEJORDI

PAN DEL CIELO, PAN DE PODEROSOS

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Al principio de su comentario a la parashah de Beshalaj el rabino José Caro escribía que “en esta sagrada sección de la Torah debes conocer y observar en el misterio del maná que descendía de lo Alto”. ¿En qué basa su comentario el sabio autor del Shuljan Aruj?

 

Para apoyar sus reflexiones, Caro cita uno de los salmos más misteriosos (LXXVIII-25) que dice:

לחם אבירים, אכל איש

“pan de poderosos –abirim– comió el hombre”.

Se trata del maná, como podemos deducir del versículo anterior (Salmos LXXVIII-24):

וימטר עליהם מן לאכל

“Hizo llover sobre ellos maná para que comiesen”.

Josef Caro, siguiendo la tradición midráshica, nos explica que “Es el alimento del que se nutren los ángeles servidores”.

Cuando calculamos la guematria de Abirim (אבירים), “poderosos” descubrimos que es 263, la misma que la de LeEtz haJaim (לעץ-החיים) “al árbol de la vida”.

לעץ = 160

החיים = 1

————

263

א = 1

ב = 2

י = 10

ר = 200

י = 10

ם = 40

———-

263

 

Se trata curiosamente de la guematria de Garas (גרס), que en sentido figurado significa “triturar”, “moler”, “masticar”, pero cuyo sentido más obvio es “aprender”, “estudiar”.

ג = 3

ר = 200

ס = 60

————

263

 

Y esto es así porque el Etz haJaiim (עץ-החיים) “al árbol de la vida”, que es el alimento por excelencia, es también la Torah, que es el estudio por excelencia, según podemos deducir de Proverbios (III-18):

 

עץ-חיים היא, למחזיקים בה

“Ella es un árbol de vida para los que se aferran a ella…”.

Y si la Torah denomina al Maná “pan de poderosos” no es únicamente, como muy bien sostiene José Caro, porque es el alimento de los ángeles, sino también porque es un alimento que vuelve poderosos a aquellos que tienen la ventura de saborearlo.

Le preguntaron un día a un sabio cuando comeríamos de este “pan del cielo” y su respuesta no pudo ser más sencilla: cuando estemos en el cielo. Añadió: pero podemos tener un pregusto de este pan en este mundo estudiando la Torah.

 

JULI PERADEJORDI

PURO IKIGAI

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Traducido literalmente, el término japonés Ikigai significa “aquello por lo que vale la pena vivir”. Ha sido popularizado en el mundo occidental por Francesc Miralles. Este concepto incluye cuatro cosas: vocación, misión, aquello que amas y pasión. Ikigai es uno de los secretos para una vida larga, joven y feliz como la que llevan los habitantes de Okinawa, la isla más longeva del planeta. Veamos cómo, sin saberlo, los sabios japoneses (y el propio Miralles) nos están hablando de Torah.

 

 

Si transcribimos la palabra Ikigai al hebreo obtenemos Ikigai (יכיגי). Cuando calculamos su guematria vemos que es 53:

י = 10

כ = 20

י = 10

ג = 3

י = 10

———

53

 

Leemos en el Zohar (III-89 b) que:

 

וכל מאן דאשתדל באורייתא כאילו אשתדל ביה בקב”ה דאורייתא כלא שמיה דקב”ה הוי. ובגין כך מאן דאתעסק באורייתא אתעסק ביה בשמיה ומאן דאתרחק מאורייתא רחיקא הוא מקב”ה.

“Y todo aquel que se ocupa de la Torah es como si se ocupara del Santo, bendito, sea, ya que toda la Torah es un nombre del Santo, bendito sea. De este modo, aquel que se dedica al estudio de la Torah se ocupa de ese nombre, y aquel que está lejos de la Torah, está lejos del Santo, bendito sea”.

 

Cuando en el Zohar y otros textos cabalísticos se habla del nombre del Santo, bendito sea se trata del Tetragrama (יהוה), el nombre de las cuatro letras capaz de obrar milagros. Podemos hacer corresponder la primera letra, la Iod (י), con la vocación, la segunda letra, la He (ה), con la misión, la tercera letra, la Vav (ו), con aquello que amamos y la última letra He (ה), con la pasión.

Comencemos por la Iod (י). “Vocación”, en hebreo, es Iud (יעוד) y comienza por la letra Iod (י).

“La misión”, en hebreo haMeshimah (המשימה), comienza por la letra He (ה).

Aquello que amamos es aquello a lo que nos sentimos unidos o tenemos ganas de unirnos. La letra que expresa unión es en hebreo la letra Vav (ו).

Y, finalmente, “la pasión” es en hebreo haTeshukah (התשוקה) y comienza y acaba por la letra He (ה).

La Torah no es sólo “aquello por lo que vale la pena vivir” sino también el secreto de una vida sana y feliz  ya que, como podemos leer en Proverbios (III-18):

עץ-חיים היא, למחזיקים בה; ותמכיה מאשר

“Ella es un árbol de vida para los que se aferran a ella y quienes la sustentan son felices”.

Porque las palabras de Torah (Proverbios 4:22):

כי-חיים הם, למצאיהם; ולכל-בשרו מרפא

“son vida para los que las hallan, y medicina para todo su cuerpo”.

 

Cuando calculamos la guematria Sderti de Torah, nos encontramos con la sorpresa de que es 53, la misma que la de Ikigai (יכיגי):

 

ת = 22

ו = 6

ר = 20

ה = 5

———

53

 

Puro Ikigai.

 

JULI PERADEJORDI