LA CURACIÓN DEL ALMA

La letra por la que comienza la palabra Shalom (שלום), Shin (ש), se pronuncia Sh, un poco como cuando queremos pedir silencio. Pero Shalom (שלום) es “paz”, palabra que procede del griego “pax”, que quiere decir precisamente “silencio”.

 

ש

La palabra latina Sileo significaba tanto “silencio” como “tranquilidad”, y primitivamente Silentium quería decir “más arriba”. Esto nos da una idea del poder “elevador” del silencio.

Curiosamente una de las palabras que en hebreo significa “silencio”, Sheket (שקט) comienza, como Shalom, por la letra Shin. No hay paz sin silencio y no hay silencio sin paz. Paz y silencio son imprescindibles tanto para hablar con los demás como para conversar con nuestra propia alma. Pero el silencio es algo más, es una forma de oración, acaso la más elevada de todas.

Comentando Salmos LXV-2:

 

לך דמיה תהלה

“Para ti el silencio es alabanza”.

 

El Talmud, en el tratado de Meguilah (18 a) nos propone una enseñanza sorprendente:

 

סמא דכולה משתוקא

“El remedio para todo curar es el silencio”.

 

 A propósito del silencio, Louis Cattiaux opinaba que “permite decirlo y oírlo todo…” y que el sabio enseña “en el reposo y el silencio”. Sabiduría y Shalom (que equivale tanto a “reposo” como a “silencio”), no se pueden separar. Es en este reposo silencioso donde podemos hablar a Dios sin palabras y, sobre todo, donde podemos escucharle sin estorbos. Es en él donde se recompone y cura nuestra alma.

 

 

JULI PERADEJORDI

LA SALIDA DEL LABERINTO

 

La solución de muchos problemas complejos suele ser mucho más sencilla de lo que pensamos. Todos conocemos el célebre mito de Teseo y el Hilo de Ariadna, pero muy poca gente sabe que el laberinto también simboliza a la Torah, así como el corazón. Los sabios nos exhortan a entrar en la Torah, de hecho sus comentarios nos la “abren”, y a sumergirnos en el corazón.

 

 

“Laberinto”, en hebreo, se dice Mavoj (מבוך). Si calculamos la guematria Raguil u ordinal de esta palabra, tenemos:

 

מ = 13

ב = 2

ו = 6

ך = 11

———-

32

 

Como nos enseñan los sabios cabalistas, 32 es el valor numérico de la primera letra de la Torah, la Beth (ב), 2, sumado al de la última, la Lamed (ל), 30. Por eso podemos comparar a la Torah con un laberinto.

Por otra parte, 32 es también la guematria de Lev (לב), “corazón”, lo cual nos permite asociar el laberinto Mavoj (מבוך) con la Torah y con el corazón, Lev (לב).

 

ל = 30

 ב= 2

——–

32

 

Un delicioso Midrash (Midrash Rabbah sobre Génesis XXI-2) nos descubre la relación entre el laberinto y la Torah. En este caso no se trata del laberinto al modo de los griegos, sino de un palacio. El texto dice así:

 

“La cosa se parece a un gran palacio que tenía muchas puertas, de forma que todo el que entraba en él se perdía. ¿Qué creéis que hizo un hombre inteligente? Tomó un carrete de hilo y lo ató a la puerta de entrada; se introdujo en el palacio desenrollando el carrete y salió siguiendo el hilo”.

 

Los comentarios de los sabios nos explican que aquel hombre inteligente era nada más y nada menos que rey Salomón quien compuso muchos proverbios que ayudan a comprender la Torah. Proverbios sencillos que nos permiten penetrar en cuestiones complejas.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

 

 

BENDICIÓN Y ABUNDANCIA

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(Los secretos del Salmo 23)

 

 

 

 

23:1 מזמור לדוד יהוה רעי לא אחסר

23:2 בנאות דשא ירביצני על-מי מנחות ינהלני

23:3 נפשי ישובב ינחני במעגלי-צדק למען שמו

23:4 גם כי-אלך בגיא צלמות לא-אירא רע כי-אתה עמדי שבטך ומשענתך המה ינחמני

23:5 תערך לפני שלחן נגד צררי דשנת בשמן ראשי כוסי רויה

23:6 אך טוב וחסד ירדפוני כל-ימי חיי ושבתי בבית-יהוה לארך ימים

 

 

El Salmo XXIII es sin duda el más conocido de todos, pero paradójicamente encierra ciertos secretos que muy poca gente conoce. Es, de algún modo, un Salmo de protección y de abundancia que comienza con las palabras:

 

יהוה רעי לא אחסר

“El Eterno es mi pastor, nada me falta”.

 

Protección y abundancia son dos características de la Bendición, Berajah (ברכה), lo cual explicaría porque antaño este Salmo se recitaba en Shabbat.

Como enseña Rabbí Aarón Shlezinger, si bien este Salmo tiene 219 letras, hay 8 letras más que se pronuncian pero que no están escritas, con lo cual sumamos 227, que es precisamente la guematria de Berajah (ברכה), “Bendición”.

 

ב = 2

ר = 200

כ = 20

ה = 5

———

227

 

Para que la Bendición sea triple, era costumbre pronunciar este Salmo 3 veces, en las tres comidas de Shabbat. El plato central de estas comidas es el pescado. Se considera que el pescado fue el primer animal que fue creado (Génesis I-20) y la guematria de Dag (דג) “pescado” es 7, con lo que coincide con el Shabbat, que es el séptimo día. Curiosamente la palabra Daguim (דגים), “pescados” tiene una guematria 57. Este Salmo está compuesto por exactamente 57 palabras.

La idea de abundancia está íntimamente ligada a los peces y la de protección también, ya que, como enseñan el Zohar y el Talmud, al vivir dentro del agua están protegidos el mal de ojo.

Hay algo en el hombre, “que está oculto a la vista”, que no es alcanzado por el mal de ojo o la maldición, pero que es capaz de recibir la bendición. ¿De qué se trata? De lo que se conoce como el prójimo. En hebreo Ra (רע), la palabra que quiere decir “pastor” también significa “prójimo”. Cuando calculamos la guematria de Rai (רעי), “mi prójimo”, tal y como aparece en este Salmo, descubrimos que es 280, como la de Or Jaim (אור החיים), la “luz de la vida”.

Cuando descubrimos y seguimos a esta “luz de la vida” que es nuestro pastor, estamos protegidos y bendecidos: nada nos falta.

 

 JULI PERADEJORDI

GUARDA Y RECUERDA

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Dos de los preceptos más importantes de la Torah son aquellos que nos exhortan a “guardar” y “recordar”, Shamor y Zajor (שמור וזכור). Podemos asociarlos a los dos nombres de Dios más importantes, IHWH, el Tetragrama (יהוה) y Elohim (אלהים), o sea a la Misericordia y al Rigor.

 

 

 

¿Qué es lo que hemos de guardar y recordar? El Shabbat.

Probablemente una de las características más relevantes del Shabbat sea la luz, concretamente la luz de la Torah.

Leemos en Proverbios (VI-23):

 

כי נר מצוה, ותורה אור

“Porque la vela es precepto y la Torah es luz”.

 

El Zohar (II-167 a) nos ofrecerá un delicioso comentario:

 

“Porque «la vela es precepto» es algo asociado al secreto de «guarda», como está escrito: «Guarda el día de Shabbat, para santificarlo, tal como te lo ordenó El Eterno, tu Dios» (Deuteronomio 5:12).

«Y la Torah es luz» es algo asociado al secreto de «recuerda», como está escrito: «Recuerda el día de Shabbat, para santificarlo» (Éxodo 20:8)”.

 

Si la vela es precepto y la Torah luz, podemos deducir que la Torah es la que ilumina al precepto lo cual hace que éste, cuando está unido a la Torah, sea luminoso. De este modo, por sorprendente que parezca, un precepto sin Torah es un precepto sin luz.

Podemos leer en Salmos (XIX-8):

 

מצות יהוה ברה, מאירת עינים

“el precepto de IHWH es luminoso, alumbra los ojos”.

 

En el medio de la primera parte de esta frase, Mitzvat IHWH Barah (מצות יהוה ברה), “El precepto del Eterno es luminoso” encontramos al Tetragrama (יהוה) y en la guematria Atbash de la segunda, Meirat Einaim (מאירת עינים), está la guematria Atbash de Elohim (אלהים):

 

 

מאירת = 454

עינים = 106

—————

560

 

 א  = 400

ל   = 20

ה = 5

י = 10

 ם  =  10

—————

560

 

Si calculamos ahora la guematria Sderti u ordinal de Mitsvat IHWH Barah (מצות יהוה ברה), “El precepto del Eterno es luminoso”, obtenemos:

 

מ = 13

צ = 19

ו = 2

ת = 22

 

י = 10

ה = 5

ו = 6

ה = 5

 

ב = 2

ר = 20

ה = 5

—————

112

 

Si calculamos ahora el valor numérico de la suma de las guematrias de IHWH, el Tetragrama (יהוה) y Elohim (אלהים), también obtenemos 112:

 

יהוה = 26

אלהים = 86

—————

112

 

Y una última reflexión: si “guardar” y “recordar”, Shamor y Zajor (שמור וזכור) se refieren, como hemos visto, al Shabbat y a los dos nombres de Dios, uno de los cuales es Misericordia y el otro Rigor, quizás se nos esté sugiriendo que hemos de guardar con Misericordia y recordar con Rigor. Por otra parte, y el tema daría para otro artículo, lo que hemos de recordar y guardar es aquella luz de la que gozábamos antes de nacer y que perdimos cuando caímos en este mundo.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

HAZ Y ESPERA

 

El cabalista Jaim Vital nos ha dejado un tratado denominado Shaarei Keddushah, “las puertas de la Santidad” que enseña al discípulo a ascender hasta el Ruaj haKoddesh (espíritu de santidad). ¿Por qué? Porque si bien es el hombre el que ha de dar el primer paso, nada puede hacerse sin el concurso del Ruaj haKoddesh (espíritu de santidad). Veamos cómo llegamos a esta misma conclusión a través de los proverbios y la guematria.

 

Un viejo proverbio latino nos propone una curiosa fórmula, Fac et Spera, “haz y espera”, que bien merece un sucinto comentario. Podemos relacionarlo con otros tres proverbios, otro latino que dice Fac officium, Deus providebit, y con dos célebres refranes castellanos: “A Dios rogando y con el mazo dando” y “el hombre propone y Dios dispone”.

El mensaje de nuestro proverbio podría resumirse en una idea que podemos encontrar en todas las tradiciones auténticas: el hombre ha de realizar una parte del trabajo espiritual y luego Dios realiza el resto.

En el emblema que lo ilustra vemos en lo alto al Nombre de Dios y abajo un hombre cavando, a punto de ser coronado con la Gloria y de obtener la Fortuna, representada ésta por la cornucopia.

Para profundizar en esta idea podemos dirigirnos al libro de los Proverbios (XVI-2):

 

לאדם מערכי-לב; ומיהוה, מענה לשון.

“Del hombre son las disposiciones del corazón, pero del Eterno (ומיהוה) la respuesta de la lengua”.

 

Podemos dividir el Proverbio en dos partes:

 

  1. “Del hombre son las disposiciones del corazón”, que correspondería a:

 

Fac

Fac officium

A Dios rogando

El hombre propone

 

  1. “Pero del Eterno la respuesta de la lengua”, que correspondería a:

 

Et spera

Deus providebit

y con el mazo dando

y Dios dispone

 

Si acudimos a la guematria del texto hebreo, nos encontraremos con una agradable sorpresa. La guematria de “del hombre son las disposiciones del corazón” (לאדם מערכי-לב) es 447, la misma que la de Nefesh Tov (נפש טוב), “buen ánimo”, mientras que la de “pero del Eterno la respuesta de le lengua” (ומיהוה, מענה לשון), es 623, la misma que la de Ruaj haKoddesh (רוח הקדש), “El Espíritu de Santidad”.

 

לאדם = 75

מערכי-לב = 372

———————-

447

 

ומיהוה = 72

מענה = 165

לשון = 386

———————-

623

 

נפש = 430

טוב = 17

———————–

447

 

רוח = 214

הקדש = 408

———————–

623

 

Esto nos enseña que el “buen ánimo” es capaz de provocar una respuesta por parte del Ruaj haKoddesh.

A partir de todo ello podemos decir que el secreto consiste en que el hombre haga su parte con “buen ánimo” y Dios hará la suya a través del Ruaj haKoddesh. La raíz hebrea Jarash (חרש) significa “secreto”, pero también significa “labrar”.

Los sabios han comparado todo esto con el acto de labrar la tierra para prepararla para la siembra. Pero, esta tierra, ¿no será la Torah a la que hemos de dedicar todos nuestros esfuerzos? Quizá por ello Louis Cattiaux escribía:

 

“Labremos pacientemente el Libro y su cosecha nos enriquecerá y nos nutrirá en la paz del único”.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

LA VOZ DE LA SANGRE

Sostenía Louis Cattiaux que “La luz de nuestros corazones grita hacia Dios a través de las tinieblas del cuerpo que la aprisionan”.

La idea de que la luz “grita” es en principio incomprensible, pero deja de serlo cuando averiguamos de qué luz se trata y qué es en realidad “gritar”.

 

 

En hebreo, “gritar” es Tzaak (צעק) y su guematria Raguil 260. Se trata de la guematria del Tetragrama, el nombre de Dios, multiplicada por 10.

 

צ = 90

ע = 70

ק = 100

———-

260

 

Vemos, pues, que hay una relación de sintonía entre el grito que surge de lo más recóndito de nosotros mismos, desde lo más profundo del corazón, y Dios. De hecho, éste es el fundamento de la oración. Oramos cuando el alma grita.

La primera vez que encontramos la raíz Tzaak (צעק) en la Torah es en Génesis IV-10:

 

ויאמר, מה עשית; קול דמי אחיך, צעקים אלי מן-האדמה

“Y dijo: ¿qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano grita hacia mí desde la tierra”.

 

Este versículo nos permite asociar a “la luz de los corazones” con “la voz de la sangre”. El corazón físico es precisamente el órgano que bombea la sangre. Esta voz o esta luz están prisioneras en nosotros y claman (otro de los significados de Tzaak (צעק)) por ser liberadas.

¿A qué se parece la cosa? A alguien que está prisionero en un pozo y grita desesperadamente para que alguien lo ayude a salir desde afuera. Gritar es lo único que puede hacer. El Talmud de Babilonia (Berajoth 5 b) nos enseña que “el prisionero no puede liberarse a sí mismo de la cárcel”. Por eso grita pidiendo ayuda. Pero, ¿en qué consiste su grito?

La etimología latina del verbo “gritar” nos va a ayudar a entenderlo.

“Gritar” procede del latín quiritare, que significa “buscar”, “invocar”, “pedir ayuda”. Esta etimología está relacionada con la de la palabra francesa “quête”, búsqueda.

La luz que grita o la sangre que clama son una misma cosa: la chispa divina enterrada en el hombre que busca florecer y manifestarse.

 

JULI PERADEJORDI

FUERTE COMO LA MUERTE

VI.EL ENAMORADO (L'Amoureux) | Tarot: El camino del Loco  15 Tarot – Sol en Escorpio – Arcano XIII – Juan C G Otón | El ...

 

 

Uno de los pasajes más conocidos del Cantar de los Cantares del sabio rey Salomón sostiene que “es fuerte el amor como la muerte”. ¿Cómo podemos comparar lo que da vida con lo que acaba con ella? Veamos qué nos enseñan al respecto el Tarot y la guematria.

 

 

 

 

El Talmud, en el tratado de Baba Batra (10 a) nos enseña:

 

“El miedo es resistente, pero el vino puede expulsarle; el vino es una fuerza, pero el sueño lo neutraliza. La muerte es la más fuerte de todas las cosas”.

 

Sin embargo, Salomón sostiene que “es fuerte el amor como la muerte”. ¿En qué quedamos?

Para poder profundizar en las sabias palabras de Salomón, hemos de dirigirnos al texto hebreo de Cantar de los Cantares (VIII-6).

 

כי-עזה כמות אהבה

“Es fuerte el amor como la muerte”.

 

 

Como es bien sabido, la carta de la Muerte del Tarot es una carta que no lleva nombre (a la muerte no hay que nombrarla), pero sí lleva un número: el 13. Este número, que siempre se ha relacionado con la mala suerte, es el número de la muerte. La Muerte separa, desune, como nos indica la guadaña que está separando lo masculino de lo femenino.

La carta que representa al Amor, L’AMOVREVX, lleva el número 6. Este número corresponde a la letra Vav (ו), equivalente a nuestra V, que es la letra que se utiliza para unir, para juntar dos palabras o dos cosas, por eso se la conoce como la Vav copulativa.

Resulta curioso observar que si a AMOVREVX le quitamos las dos letras V, que corresponden a la Vav (ו), nos quedan dos palabras: AMO y REX, o sea “amo al rey”. ¿A qué rey? ¡A Salomón que nos ha cantado el amor!

La letra Vav (ו) desarrollada puede escribirse Vav Alef Vav (ואו). Si calculamos su valor numérico, descubrimos que es 13:

 

ו = 6

א = 1

ו = 6

——–

13

 

Si calculamos la guematria de Ahavah (אהבה), “amor”, descubrimos que también es 13. Los cabalistas nos explican que este número también es la guematria de Ejad (אחד), “uno”, porque el amor es lo que une.  Por eso es “tan fuerte” como la muerte.

Finalmente, si calculamos la guematria Parati de haAhavah (האהבה), “el amor”, obtenemos 80:

 

ה = 25

א = 1

ה = 25

ב = 4

ה = 25

———-

80

 

Se trata de la guematria Sderti de Atza kaMavet (עזה כמות), “fuerte como la muerte”.

 

ע = 16

ז = 7

ה = 5

 

כ = 11

מ = 13

ו = 6

ת = 22

———-

80

 

JULI PERADEJORDI

 

LA CURACIÓN DE LA LEPRA

 

Encontramos en el Tanaj la historia de Naanam, un general del ejército del rey de Siria, que enfermó de lepra. Aconsejado por una criada de su mujer, acudió al profeta Eliseo que lo curó. ¿Cómo lo hizo?

 

 

Cuando Naaman acudió a pedir ayuda al profeta Eliseo, éste le dijo que fuera a lavarse al río Jordán. Veamos el texto de 2 Reyes V-10:

 

הלוך, ורחצת שבע-פעמים בירדן, וישב בשרך לך, וטהר

“Ve y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se restaurará y serás limpio”.

 

Aunque al principio se negó y casi se enfadó, Naaman hizo caso al profeta y se zambulló siete veces en las aguas del Jordán; de este modo, nos cuenta el texto, se curó de la lepra, haTzaraat (הצרעת). Los sabios nos han enseñado que la guematria de haTzaraat (הצרעת) es 765.

Se trata también de la guematria de Halojá veRajatztá (הלוך ורחצת), “Ve y lávate”:

 

הלוך = 61

ורחצת = 704

—————

765

 

Sin embargo, Basareja (בשרך), “tu carne”, parece referirse a una carne (בשר) muy concreta: el prepucio. Es lo que vemos en Génesis (XVII-11):

 

ונמלתם, את בשר ערלתכם; והיה לאות ברית, ביני וביניכם.

Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y “vosotros”.

 

La Torah no lo explicita, pero probablemente lo que Eliseo le recetó al general sirio fue que se circuncidara o, dicho de otro modo, que hiciera aquello que simboliza la circuncisión (que también tiene que ver con la piel). Cuando calculamos la guematria de Sheva Peamim (שבע-פעמים), “siete veces”, descubrimos que es 612:

 

שבע = 372

פעמים = 240

—————

612

 

Se trata de la guematria de Brith (ברית), “circuncisión” o “alianza”.

 

ב = 2

ר = 200

י = 10

ת = 400

———–

612

 

Y una última cuestión: ¿Por qué en el Jordán (ירדן)? De nuevo va a ser la guematria quien nos lo aclare. El valor numérico de Jordán (ירדן) es el mismo que el de Nither (נטהר), “limpiar”, “purificar”:

 

י = 10

ר = 200

ד = 4

ן = 50

———–

264

 

 

נ = 50

ט = 9

ה = 5

ר = 200

———–

264

 

JULI PERADEJORDI

 

LA SOMBRA DE DIOS

Afirman los sabios que “la luz es la sombra de Dios”, afirmación sorprendente por parte de aquellos que se presupone conocen la luz, que nos proponemos examinar a la luz de la guematria.

 

 

Dos citas bíblicas van a servirnos de punto de apoyo para estas disquisiciones: Génesis (I-4) y Salmos (CIV-1 y 2). Veamos en primer lugar lo que nos dice Génesis (I-4):

 

וירא אלהים את-האור, כי-טוב

“Y vio Dios que la luz era buena (Tov)”.

 

La guematria de la palabra que se emplea para decir “buena”, Tov (טוב), es 17. Curiosamente los sabios, Pirkei Avoth (V-25), la relacionan con la Torah y dicen en Pirke Avoth (VI-3) que “no hay otro bien que la Torah”.

 

ט = 9

ו = 6

ב = 2

——–

17

 

Y ahora Salmos (CIV-1 y 2):

 

ברכי נפשי, את-יהוה:
יהוה אלהי, גדלת מאד; הוד והדר לבשת.

עטה-אור, כשלמה; נוטה שמים, כיריעה.

 

“Bendice, alma mía, al Eterno. Eterno, Dios mío, mucho te has engrandecido; de gloria y de hermosura te has vestido. El que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como una cortina”.

 

Si nos fijamos en la guematria Katan o reducida de KaSalmah (כשלמה), “como de vestidura”, descubrimos que también es 17:

 

כ = 2

ש = 3

ל = 3

מ = 4

ה = 5

———

17

 

De lo que deducimos que la vestidura de Dios es el Tov (טוב), o sea la luz. Este Tov (טוב) es un bien escondido, Neelam (נעלם). Cuando calculamos la guematria de Neelam (נעלם) vemos que es 190:

 

נ = 50

ע = 70

ל = 30

ם = 40

———

190

 

Si sumamos 17 a 190, obtenemos 207, la guematria de Or (אור), “luz”. La luz es la Torah que nuestros ojos oscurecidos perciben como una mera sombra. A medida que la frecuentemos, a medida que nos amiguemos con ella, se nos irá revelando como aquella princesa de la que habla el Zohar (II-90 b) que se dejaba ver poquito a poquito a su amado. Y es que, como leemos en Proverbios (VI-23):

 

ותורה אור

“Y la Torah es luz”.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

LA PALABRA PRECEDE A LA LUZ

 

Sostiene Louis Cattiaux que “aquel que posee la verdad se esfuerza en aplicársela a sí mismo”, y escribe justo en frente “el fin es como el principio, pero el medio nos ilumina”. ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?

 

 

En hebreo “verdad” es Emet (אמת), palabra compuesta por la primera letra del alfabeto, o sea el principio, la letra Alef (א); la del medio, la letra la Mem (מ), y la última, o sea el fin, la letra Tav (ת). En el sistema de guematria denominado Atbash, la Alef (א) corresponde a la Tav (ת) y la Tav (ת) a la Alef (א). El fin es, pues, como el principio.

La letra del medio, la Mem (מ), corresponde en Atbash a la Iod (י) que, como vimos la semana pasada (https://wp.me/p2Xmky-QG), es la inicial de la palabra Isurin (יסורין), “sufrimientos”. Los sufrimientos, a los que tanto miedo tenemos, pueden ser un medio, un re-medio, que nos ilumina cuando sabemos recibirlos convenientemente.

¿En qué se parecen el final y el principio?

También en frente, en el libro de Cattiaux, podemos encontrar unas misteriosas palabras:

 

La Prière (la plegaria) – l’Étoile (la estrella) – la Pierre (la piedra)

 

Las letras que componen la primera de estas palabras (Prière) son exactamente las mismas que las que componen la última (Pierre). El fin es, de nuevo, como el principio.

Pero hay aún más. Si las traducimos al hebreo nos encontraremos con:

 

Plegaria: Tefilah (תפלה).

Estrella: Mazal (מזל).

Piedra: Even (אבן)

 

Si sumamos las guematrias de estas tres palabras, obtenemos:

 

תפלה = 515

מזל = 77

אבן = 53

—————

645

 

Se trata de la guematria de Emet (אמת), “verdad”, 441, sumada a la de Tzadik (צדיק), “Justo”, 204. ¿Quién es el Tzadik? Es “aquel que posee la verdad” y que “se esfuerza en aplicársela a sí mismo”.

¿Por qué nos ilumina el medio? Porque es la palabra que ilumina, la palabra que precede a la luz.

El medio es en hebreo haEmtza (האמצע) y su guematria es 206:

 

ה = 5

א = 1

מ = 40

צ = 90

ע = 70

———–

206

 

La guematria de Dabar (דבר), “palabra” también es 206:

 

ד = 4

ב = 2

ר = 200

———-

206

 

Al 206 le sigue el 207, o sea la guematria de Or (אור), “luz”.

 

א =1

ו =6

ר =200

———–

207

 

 

Como escribía el cabalista Jaim Vital (Etz haDaat fol. 46):

 

“El sentido literal de la Torah es oscuridad, pero el sentido cabalístico, el misterio, es el esplendor (Zohar) que destella cada una de sus líneas”.

 

Y una última curiosidad, si tomamos las letras iniciales de “plegaria, estrella, piedra” en hebreo:

 

Tefilah (תפלה).

Mazal (מזל).

Even (אבן)

 

Vemos que forman la palabra Emet (אמת), “verdad”.

 

 

JULI PERADEJORDI

SANT JORDI, EL DÍA DEL LIBRO: UNA VISIÓN CABALÍSTICA

 

La celebración del día del libro el 23 de abril es un invento moderno (tendrá unos 90 años); sin embargo, su simbología es completamente tradicional y coincide plenamente con el Zohar, como veremos a continuación.

 

 

Consideremos, de entrada, los cuatro elementos principales de esta celebración: el Libro, la Princesa, el Dragón y el Caballero.

Identificar el Libro no es difícil: se trata de la Torah; la princesa tampoco: es la Shekinah. El Dragón es el Ietzer haRa o Mala Inclinación y el Caballero es el Ietzer haTov o Buena Inclinación.

Veamos cómo aparecen en el Zohar (I-1 a):

 

“Rabbí Jizkia abrió: está escrito en el Cantar de los Cantares (II-2):

«Como la rosa entre las espinas, así es mi amada entre las doncellas»”.

 

La rosa, la amada o la Princesa, se trata de lo mismo: la Shekinah que está en el exilio, “entre las espinas”.

El Dragón o la Serpiente es la Mala Inclinación de la que nos hablará el Zohar en este mismo volumen (I-27 a):

 “Y este báculo es la  Mala Inclinación, la serpiente, y todo está en el exilio debido a él”.

 

Finalmente, el Príncipe, en hebreo Nasij (נסיך), es la Buena Inclinación, que viene a salvar a la Princesa liberándola del dragón, la Mala Inclinación, y de su exilio. Le dirá una palabra mágica y milagrosa: Kum (קום), “vamos” o “levántate”. Las dos primeras letras de Nasij (נסיך), Nes (נס), significan precisamente “milagro”.

Curiosamente, la guematria de Nasij (נסיך) es la misma que la Kam (קם), “levantarse”, “despertar”, la raíz de Kum (קום), 140:

 

נ = 50

ס = 60

י = 10

ך = 20

———–

140

 

 

ק = 1

ו = 1

ם = 1

———-

140

 

 

JULI PERADEJORDI

 

SALIR DEL EXILIO

Hemos recibido varios comentarios de lectores, que agradecemos, propósito del post de la semana anterior (https://wp.me/p2Xmky-QG). Mencionaremos únicamente una cita de que aparece en uno de ellos, una cita francamente trascendental, que pone el dedo en la llaga. La ha mandado una discreta y fiel lectora.

 

Refiriéndose al primero de estos tres dones, esta estudiosa de la Torah dice:

 

“El don de la Torah, es la salida del exilio”.

 

Podemos preguntarnos por qué. A propósito de los Isurin es clásica una cita del tratado talmúdico de Berajoth (5 a) que dice:

 

אמר רבי שמעון בן לקיש כל העוסק בתורה יסורין בדילין הימנו

“Dijo Rabbí Shimon ben Lakish: a todo el que se ocupa de la Torah, los sufrimientos se mantienen alejados de él”.

 

Si calculamos la guematria de Osek baTorah (עוסק בתורה), “se ocupa de la Torah) descubrimos que es 849.

 

עוסק = 236

בתורה = 613

—————

849

 

Se trata de la guematria de Adamat Kaddosh (אדמת קדש), “Tierra santa”.

 

אדמת = 445

קדש = 404

—————

849

 

¿Por qué?

Porque ocuparse de la Torah es como entrar en la tierra santa. Y, como dice nuestra lectora, entrar en tierra santa “es salir del exilio”. Veamos la relación entre “tierra” y “exilio”.

En hebreo “exilio” se dice Galut (גלות). La guematria de esta palabra es 439:

 

ג = 3

ל = 30

ו = 6

ת = 400

———–

439

 

Los sabios nos enseñan que se trata de la misma que la de Ki Tavo que aparece en una frase (Deuteronomio XXVI-1) que podemos aplicar perfectamente al tema que nos ocupa, Ki Tavo el haAretz:

 

כי-תבוא אל-הארץ

“cuando entres en la Tierra”

 

Cuando calculamos la guematria de Ki Tavo, veos que es 439:

 

כי = 30

תבוא = 409

————–

439

 

¿Cómo se sale del exilio? De nuevo recurriremos al mismo tratado del Talmud, pero unas páginas más adelante (62 a).

 

קבלה דיסורי שתיקותא ומבעי רחמי

 

Que podemos traducir como:

 

“La aceptación del Isuri en silencio y pidiendo misericordia”.

 

Algo que los comentaristas interpretan como que la Cábala, en el sentido de tradición, para superar el sufrimiento es hacerlo por medio del silencio y la oración.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

TRES BUENOS REGALOS

El Tetragrama o Nombre de Dios está compuesto por cuatro letras. Tres de ellas son “amables”, por decirlo de algún modo, pero la cuarta, al menos aparentemente, sugiere sufrimiento y dolor. Pero vamos a ver que las cosas no son exactamente así.

 

El Tetragrama, IHWH (יהוה) está compuesto por dos letras He (ה), una letra Vav (ו) y una letra Iod (י). Las primeras se asocian con la bendición, concretamente con los cinco dedos de cada mano haciendo la bendición sacerdotal. La letra Vav (ו) se asocia con la unión, con la vinculación. Todas estas asociaciones son “positivas”.

El caso de la letra Iod (י), por lo demás la inicial del Tetragrama, IHWH (יהוה), es distinto. Por su forma se puede asociar con un clavo o con un pincho, y por su simbolismo con algo doloroso como es la circuncisión.

Nos enseñan los sabios que Dios dio tres cosas buenas a Israel, tres buenos regalos (en relación con las tres primeras letras que hemos citado). Algunos son más explícitos y nos dicen que estas tres cosas buenas son:

 

La Torah

Le tierra de Israel

El mundo venidero

 

Veamos cómo la guematria nos revela que en realidad fueron cuatro.

La guematria de Shalosh Matanot Tovot (שלוש מתנות טובות), tres buenos regalos, es 1955:

 

שלוש = 636

מתנות = 896

טובות = 423

————–

1955

 

La guematria de la haTorah veEretz Israel veOlam haBa (התורה וארץ ישראל יעולם הבא) la Torah y la tierra de Israel y el Mundo venidero es 1619:

 

התורה = 616

וארץ = 297

ישראל = 541

יעולם = 157

הבא = 8

—————–

1619

 

¿Qué le falta para llegar a 1955 o, dicho de otro modo, qué otra cosa le regaló Dios al pueblo de Israel? Los sabios cabalistas nos lo van a descubrir por medio de la guematria: los sufrimientos.

Cuando calculamos la guematria de Isurin (יסורין), sufrimientos, obtenemos 336:

 

י = 10

ס = 60

ו = 6

ר = 200

י = 10

ן = 50

———-

336

 

Si añadimos 336 a 1619, obtenemos 1955. ¿Por qué? Porque, enseñan los sabios, sólo a través de los sufrimientos el pueblo de Israel pudo recibir los tres buenos regalos.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

UNA CANCIÓN NUEVA

Not Drowning but Singing | Diana Lipton | The Blogs

En el último día de Pesaj quisiéramos compartir una guematria clásica, la de Shirah Jadashah, en la que los sabios han encontrado una prefiguración de la tierra de Israel.  

 

La tierra de Israel es el corazón del mundo y una tierra bendecida por el Eterno (יהוה). La guematria de Lev (לב), “corazón” es 32 y la del Tetragrama (יהוה) es 26. Cuando multiplicamos 26 por 32 obtenemos 832.

En la ceremonia de la noche de Pesaj, reunidos alrededor de la mesa, Shuljan (שולחן), los niños cantan una canción denominada Shirah Jadashah.

Podemos leer en el texto de la Haggadah:

 

ונאתר לפניו שירה חדשה

“Y encontraremos en él una canción nueva”.

 

Le guematria de la expresión Shirah Hadashah, (שירה חדשה), “canción nueva” es 832:

 

שירה = 515

חדשה = 317

————

832

 

La guematria de Eretz Israel (ארץ ישראל), “tierra de Israel” también es 832:

 

ארץ = 291

ישראל = 541

————–

832

 

JULI PERADEJORDI

 

 

LA DIFERENCIA ENTRE RELIGIÓN Y CONOCIMIENTO

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La idea de “reunir” e incluso la de “religar” es para muchos buscadores la esencia de la religión. Algunos hablan de “volver a unir” o “volver a ligar” al hombre con Dios, con el Creador, otros, como Louis Cattiaux, de hacerlo con “su origen eterno, vivo y libre”. Sin embargo, Cattiaux no se está refiriendo a la religión, sino a algo muy distinto: el conocimiento. Veamos cuál es la diferencia.

 

 

Decía Louis Cattiaux que:

 

“El conocimiento es como la reunión del hombre con su origen eterno, viviente y libre”.

 

Y en otro lugar que:

 

“El conocimiento hace que el hombre repose en su centro inmutable”.

 

Este centro inmutable, este origen, es lo que en hebreo se conoce como Makor (מקור), literalmente “origen”, “fuente”. Algo muy diferente de lo que conocemos como “religión”. Existen en hebreo dos palabras que se podrían traducir como “religión”: Dat (דת) y Emunah (אמונה). Si bien Emunah (אמונה) más que “religión” significa “fe” e incluso “certeza”, Dat (דת) quiere decir “religión”, “mandamiento”, “ley”. Un religioso es un Dati (דתי). La guematria de Dat (דת) es 404:

 

ד = 4

ת = 400

———-

404

 

Dat (דת), la religión, es algo compartido, algo colectivo, algo exterior, pero de alguna manera funciona como receptáculo, como envoltura. ¿Qué habría que introducir en Dat (דת)? De nuevo va a ser Cattiaux quien nos proporcione la clave cuando escribe:

 

“La religión es como la envoltura del secreto de Dios”.

 

Cuando a la guematria de Dat (דת) le añadimos 70, la guematria de Sod (סוד), “secreto”, obtenemos 474, que es la guematria de Daat (דעת), “conocimiento”.

 

ס = 60

ו = 6

ד = 4

———

70

 

 

ד = 4

ע = 70

ת = 400

———-

474

 

De este modo el Daat (דעת) reúne a la religión exterior, exotérica, con el secreto, interior, esotérico. El secreto está bien envuelto y sólo entonces es conocimiento.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

 

99 % POR MAL DE OJO

 

Comentábamos la semana pasada (https://wp.me/p2Xmky-Q4) aquel proverbio que afirma que “en boca cerrada no entran moscas” y quisiéramos relacionarlo con otro proverbio judeoespañol de la época, que también se refiere a la boca: por la boca muere el pez.

 

 

La interpretación más común de este proverbio es que el pez muere cayendo en la trampa de lo que en apariencia es un cebo, que en realidad está ocultando a un anzuelo. Primera lección: las apariencias no sólo engañan, también pueden matar. Pero, ¿qué simboliza el pez?

Sabemos, por ejemplo, que “estar pez” en un tema es ser ignorante del mismo. Y el libro de los Proverbios (XVIII-7) nos enseña que los ignorantes, los “peces”, mueren por la boca:

 

פי-כסיל, מחתה-לו

“La boca del necio causa su ruina”.

 

Kesil (כסיל), que se suele traducir por “necio”, significa también “tonto” e “insensato”.

Repasamos la semana pasada el simbolismo de la letra Pe (פ), que corresponde a la boca. Se trata de la 17ª letra en el orden del alfabeto. Si la tomamos en el orden inverso, es decir desde la letra Tav (ת) y no desde la Alef (א), se trata de la 6ª y en Atbash correspondería a la letra Vav (ו). Uno de los sentidos de Vav (ו) es precisamente “gancho”.

Si la (פ) es la boca, la Vav (ו) es el anzuelo, que la engancha. En arameo, “pez” se dice Nun (נון), que precisamente es el nombre de otra de las letras del alfabeto. Si “deconstruimos” esta palabra en sus tres letras podemos decir que la Nun (נ) curvada corresponde al anzuelo, la Vav (ו) corresponde al hilo y la Nun Sofit (ן) corresponde a la caña.

Curiosamente en castellano la palabra “pez” también quiere decir “cola”, “pegamento”. La guematria de Nun (נון) es 106, como la de Devek (דבק), “cola”, “pegamento”.

Visto todo esto, podría parecer que morimos por algo que entra por nuestras bocas, y probablemente sea así a causa del viscoso veneno inoculado por la serpiente, pero podemos aventurar otra interpretación más audaz: lo que realmente nos mata es lo que sale de nuestras bocas. Esto nos lleva al Lashon haRa, la maledicencia.

Nos explica el Talmud que cuando Rav visitó el cementerio de una ciudad (Baba Metzia 107 b), declaró que el 99 % de los fallecidos lo hicieron por culpa del Mal de Ojo. Para los sabios, el Mal de Ojo está asociado con el Lashon haRa, la maledicencia. Y esta maledicencia que mata es precisamente algo que sale de la boca y que entra por los oídos.

Si nos fijamos en la suma del valor numérico de las letras iniciales de la cita talmúdica que dice exactamente “99 por Mal de Ojo”, vemos que es 708:

 

תשעין ותשעה בעין רעה

 

ת = 400

ו = 6

ב = 2

ר = 200

————

708

 

Se trata de la guematria de Ozen (אזן), “oreja”, “oído”:

 

א = 1

ז = 7

ן = 700

———–

708

 

 

JULI PERADEJORDI

EN BOCA CERRADA NO ENTRAN MOSCAS

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Sabemos que la letra Pe (פ) representa a la boca, Peh (פה). Su forma recuerda a la de una cara cuya boca está abierta hacia la izquierda, pero esta letra tiene dos formas, ésta, cerrada, y la Pe final o Pe Sofit (ף), abierta hacia abajo. El sabio Eleazar de Worms nos propone una sugerente interpretación de esta última.

 

El célebre refrán que sostiene que “en boca cerrada no entran moscas” tiene un origen cabalístico. De hecho, procede de un conocido refrán judeoespañol. La boca cerrada alude a la letra Pe (פ) y la boca abierta a la letra Pei Sofit (ף) o Pe abierta. Las moscas, esos bichos tan enfadosos, se relacionan con el diablo y con la idolatría. En hebreo “boca cerrada” es Peh Sagur (פה סגור) y Sigur (סגור) es un “filón de oro”.

Los sabios nos enseñan que en toda la Amidá, la oración de las 18 bendiciones no aparece la letra Pei Sofit (ף) o Pe abierta. Por otra parte, como escribe Eleazar de Worms (El secreto de la obra de la creación):

 

“La letra Pei Sofit es expresión de ira, Af, de hecho, en la oración de Salomón en el templo no aparece (…). Además, dado que Ezequiel lo hizo transformarse en un querubín para que no recordara un toro, y lo mismo ocurrió con los pies de las Jaiot, por esta razón en la segunda historia de la visión de la Merkavah no se mencionan las plantas de los pies, ni aparece la Pei Sofit”.

 

Af (אף) es una curiosa palabra hebrea, que significa “narices”, pero que también significa “enfado”. Pronunciándola arrastrando la letra Fe Sofit (ף) podemos escuchar a nuestra letra “f” con el aire que sale de la boca expresando el enfado por medio de un bufido. Sin duda por ello el sabio Eleazar del Worms relacionaba a la letra Pe Sofit (ף) con el enfado y con la idolatría. Los sabios sostenían que:

 

“El que se rinde a la ira (אף) es como si hubiera adorado ídolos”.

 

La forma de esta letra indica que con nuestros gritos la boca, Peh (פה), nos hace ir hacia abajo, hacia los infiernos. No es casualidad que el Zohar (I-2 b) relacione a la Pe Sofit (ף) con la serpiente. Por otra parte, el Talmud (Berajoth 61 a) compara a las moscas con la Mala Inclinación.

La boca y, sobre todo cómo la utilizamos, es, pues, de gran importancia, ya que también sirve para leer la Torah o entonar cánticos. En las Otiot de Rabbí Akiva leemos a propósito de la letra Pe (פ):

 

“Porque con la boca (pe) liberamos, pero también hacemos cautivos, con la boca rubricamos cuando tenemos la última palabra, pero también abrimos el discurso.

Además, entre las setenta naciones del mundo no hay otra que tenga dos puertas (petajín) a dos mundos diferentes, a este mundo y al mundo venidero”.

 

En el libro Shmirat haLashon (Shaar haTzevunah, cap. 2) podemos leer:

“uno conserva sus posesiones, tales como oro, plata o joyas, bajo llave y candado, seguramente encerradas en una caja fuerte escondida en una habitación interior. Cuánto más esfuerzo debería invertirse en poner cerrojo a la boca, utilizando el poder del silencio”.

Tener la boca cerrada es como tener cerrada la puerta, impidiendo así que entre por ella la Mala Inclinación, en forma de enfado, de idolatría o de sucio insecto. Algo así bien vale un “filón de oro”. Porque “si la palabra es de plata, el silencio es de oro”.

 

 

 

JULI PERADEJORDI

 

LA HUMILDAD COMO NOMBRE DE DIOS

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La palabra humildad, en hebreo Anavah (ענוה) es de una riqueza simbólica espectacular. Al ser lo opuesto del orgullo, la humildad es una suerte de antídoto del diablo.

 

Nos enseñan los sabios que Moisés era muy humilde, el más humilde de los hombres, y también que fue el hombre que más se acercó a Dios (Éxodo XXIV-2). De esto podemos deducir que el acercamiento a lo sagrado es proporcional a la humildad. Es bien sabido que tanto el orgullo como la soberbia ciegan al hombre. En el libro de los Salmos (CI-5) podemos leer:

 

גבה-עינים, ורחב לבב-אתו, לא אוכל

“al altivo de ojos, y de corazón vanidoso, a éste no puedo sufrir”.

 

La guematria de Gaah Einaim (גבה-עינים), “altivo de ojos”, una manera de referirse al orgulloso es 190:

 

גבה = 10

עינים = 180

————–

190

 

Se trata de la guematria de Ketz (קץ), “final”, “término”. Si nos fijamos, veremos que las dos letras que componen la palabra Ketz (קץ), “final” se dirigen hacia abajo y parecen hundirse en la tierra, en la tumba:

 

קץ

 

La humildad también consiste en mirar hacia abajo. Rabbí Moshé Cordovero, en su Palmera de Devorah explica que:

 

“Esta cualidad incluye todas las cualidades, por ello pertenece Keter, que es el atributo más alto”.

 

 Y, más adelante:

 

“Esta cualidad depende principalmente de la cabeza, por ello el hombre

arrogante mantiene su cabeza altiva mientras que el hombre humilde baja su cabeza”.

 

El Zohar (III-134 b) nos enseña que Ketz (קץ) es el

 

“secreto del reino del Otro Lado, que se denomina: «Ketz de toda carne».

 

El ángel que rige el “otro lado” tiene un nombre: Samael (סמאל), de Simé (סמא), “cegar”. Por eso se le conoce como el ángel cegador. En el libro Pajad David está escrito:

 

“La arrogancia ciega a la persona ante sus propios defectos, haciéndola creer que es perfecta”.

 

Si nos fijamos en cómo se escribe Anavah (ענוה), lo primero que llama la atención es que la tercera y cuarta letra coinciden con las del Tetragrama (יהוה). El valor numérico de esta palabra es 26 y sabemos que Moisés pertenece a la 26ª generación desde Adán. Por otra parte, cuando calculamos la guematria atbash de Anavah (ענוה), vemos que es 186, como la de Makom (מקום), uno de los nombres de Dios.

La guematria raguil de Anavah (ענוה) es 131.

 

ע = 70

נ = 50

ו = 6

ה = 5

———–

131

 

Por esta razón, la humildad es el antídoto del diablo, Samael (סמאל), cuya guematria también es 131:

 

ס = 70

מ = 50

א = 6

ל = 5

———-

131

 

JULI PERADEJORDI

 

REINÉ, REINO, REINARÉ

 

La famosa rueda de la fortuna medieval que aparece magistralmente representada en el Tarot, no tiene su origen en las Carmina Burana, como se suele creer, sino en una enigmática frase judía que los cabalistas han desentrañado gracias a la guematria.

 

 

La frase en cuestión es Adonai Melej, Adonai Malaj Adonai Imloj veOlam vaEd. Si bien esta expresión no aparece en la Torah, la encontramos en el Sidur en boca de los hombres de la Gran Asamblea.

 

יהוה מלך יהוה מלך יהוה ימלוך לעולם ועד

(El Eterno reina, el Eterno reinó, el Eterno reinará para la eternidad).

 

¿Sobre qué reina, reinó y reinará el Eterno? Señalemos de entrada que el Tetragrama (יהוה), que designa al Eterno, es una palabra compuesta precisamente por el pasado, presente y futuro del verbo ser. Es una manera de referirse al ser eterno, y este ser eterno reina sobre su creación: los cielos y la tierra. Aventuramos esta explicación de nuesta frase apoyándonos en la guematria y en las Sefirot. Veamos en primer lugar la guematria de la frase, 620:

 

יהוה = 26

מלך = 90

יהוה = 26

מלך = 90

יהוה = 26

ימלוך = 106

לעולם = 176

ועד = 80

——————-

620

 

Se trata de la guematria de Jojmah, Binah veDaat (חכמה בינה ודעת), Sabiduría, Inteligencia y Conocimiento, las tres primeras sefirot:

 

חכמה = 73

בינה = 65

ודעת = 480

————–

620

 

El Eterno utiliza estas Sefirot para fundar la tierra, afirmar los cielos y dividir los abismos, según se desprende de Proverbios (III-19 y 20):

 

יהוה-בחכמה יסד-ארץ; כונן שמים, בתבונה.

בדעתו, תהומות נבקעו

“El Eterno con sabiduría fundó la tierra; afirmó los cielos con inteligencia. Con su conocimiento los abismos fueron divididos…”.

 

 

JULI PERADEJORDI

 

LOS DONES DEL ERROR

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El error es como un camino que lleva al absurdo; la verdad como uno que conduce a la luz. Pero el error tiene algo muy bueno: cuando hemos llegado al absurdo nos dan ganas de darnos la vuelta…

 

 

Si nos detenemos a reflexionar, la diferencia entre la verdad y el error parece ser una simple diferencia de dirección, de orientación. El error se dirige hacia lo exterior, hacia los demás, la verdad se dirige hacia uno mismo, hacia la interioridad. Sin duda por ello “aquel que está en el error intenta imponerlo a los demás” mientras que “el que está en la verdad se esfuerza en aplicarla a sí mismo”. No falla. Pero el camino del error puede no ser tan malo si nos sirve para aprender y para darnos la vuelta y retomar el camino correcto. El error reconducido puede llevarnos a Dios, y ese mismo camino de regreso tiene ya algo de divino.

En hebreo hay una preposición que indica “dirección” y que es en sí misma un Nombre de Dios: El (אל). La guematria Shemi de esta preposición es 185:

 

א = 111

ל = 74

———

185

 

Por otra parte, la palabra que significa “error” es Taút (טעות). Cualquiera que conozca el idioma catalán sonreirá, pues fonéticamente esta palabra significa “ataúd”: ¡la muerte es el error, o al menos el resultado del error!

Cuando calculamos la guematria de Taút (טעות), vemos que es 485:

 

ט = 9

ע = 70

ו = 6

ת = 400

———-

485

 

Este número es muy interesante pues es la suma de las guematrias Shemi o completas de El (אל) y de Elohim, Dios (אלהים):

 

א = 111

ל = 74

ה = 15

י = 20

ם = 80

———-

300

185 + 300 = 485

 

El error, pues, nos lleva a Dios (אלהים).

Si el error fue comer de un fruto (o un árbol) prohibido, quizá la solución sea darle la vuelta y vomitarlo.

Si le damos la vuelta a la palabra Taút (טעות), obtenemos un vocablo inexistente (תועט), pero si cambiamos la primera letra de Taút (טעות), la Tet, (ט), por una He (ה), obtenemos Toah (תועה), que significa “errante”, de la misma raíz etimológica latina que “error” y en sentido figurado “equivocado”. Huelga decir que los cabalistas han asociado a la letra Tet, (ט) por su forma con la serpiente y a la letra He (ה) por su valor numérico, 5, con la Torah. Esa es la buena dirección.

 

JULI PERADEJORDI