¿DEPENDE EL HOMBRE DE DIOS O DEPENDE DIOS DEL HOMBRE?

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Nos hallamos ante una pregunta muy delicada que se han planteado místicos, teólogos y sabios de todas las épocas, y que vamos a intentar examinar a la luz de la cábala y la guematria, a pesar de no poder dar una respuesta al tema.

 

 

Sin duda el texto donde mejor se ha tratado este tema dentro del judaísmo sea el Ialkut Shimoni (I-945) donde leemos que:

“Rabbí Iojanan dijo: el malvado depende de sus dioses pero el justo, su Dios depende de él, según está dicho en Génesis (XXVIII-13):

והנה יהוה נצב עליו

“Y he aquí que El Eterno estaba de pie sobre él…”

Cuando Israel hace la voluntad de Dios adquieren fuerza y poder, según está escrito (Números XIX-17):

ועתה, יגדל-נא כח אדני

“Y ahora, que la fuerza de mi Señor se magnifique”.

 

El primer versículo alude al malvado y el segundo al justo. Veamos cómo. Nos encontramos de entrada con una diferencia profunda entre el malvado y el justo. El primero tiene “dioses”, en plural, mientras que el segundo sólo considera a un Dios.

“Estaba de pie”, Nitzav (נצב), nos delata al malvado entre los malvados: Bilam (בלעם). Si calculamos la guematria de estas dos palabras, descubrimos que es la misma: 142:

ב = 2

ל = 30

ע = 70

ם = 40

———–

142

נ = 50

צ = 90

ב = 2

———–

142

 

En cambio los justos, los Tzadikim (צדיקים), aquellos que hacen la voluntad de Dios son los que realizan buenas obras, Jasdim Tobim (חסדים טובים).

Cuando calculamos la guematria de esta expresión vemos que es 189:

חסדים = 122

טובים = 67

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189

189 + 2 = 191

 

Si a este número le añadimos 2 por las dos palabras que forman la expresión, obtenemos 191, que es la guematria de Igadalna Koaj Adonai (יגדל-נא כח אדני), “que la fuerza de mi señor se magnifique”.

יגדל-נא = 98

כח = 28

אדני = 65

—————

191

 

La fuerza del malvado Bilam está representada por su asno, en hebreo Jamor (חמור), y la contraparte de esta fuerza, o sea aquellos que pueden contrarrestarla, son precisamente los justos, los Tzadikim (צדיקים). Cuando calculamos la guematria de Jamor (חמור) vemos que es 254. Si hacemos lo mismo con la de Tzadikim (צדיקים), descubrimos que se trata del mismo número. Por eso los Tzadikim (צדיקים) son el antídoto del Asno, Jamor (חמור).

ח = 8

מ = 40

ו =  6

ר = 200

————

254

צ = 90

ד = 4

י = 10

ק = 100

י = 10

ם = 40

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254

 

Cuando Bilam hablaba con su asno, éste no le hacía caso y tenía que pegarle. El brujo malvado estaba sometido a la Mala Inclinación, representada por el asno y la pluralidad de dioses. Cuando el Justo, el Tzadik, habla con Dios, Dios atiende a sus peticiones.

JULI PERADEJORDI

LAS ALMAS DE LOS CONVERSOS

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Existe, incluso dentro del judaísmo, mucha ignorancia en torno a la cuestión de los conversos. Se trata de almas que, a pesar de no haber nacido en un cuerpo judío, sienten una nostalgia de la Torah que las lleva a un proceso que no siempre es facilitado por las comunidades. En uno de los pasajes más deliciosos del Zohar (III 167 b-168 a) leemos unas líneas inspiradas que tratan de esta cuestión:

“¡Oh maestro! ¡Oh maestro! Si no fueras el hijo de Iojai no te confiaríamos este misterio. Has de saber que la unión entre las almas de los esposos en el cielo produce más frutos de los que produce su unión en la tierra.
El deseo que experimentan las almas las unas por las otras durante su unión celeste produce frutos: surgen luces de ellas y se convierten en candelas y estas candelas constituyen las almas de los conversos. Todas estas almas están encerradas en un palacio y cuando un hombre se convierte, un alma de este palacio emprende el vuelo y asciende bajo las alas de la Shekinah que la abraza porque proviene de la unión de los justos, y la envía hasta el cuerpo del converso, en el que permanece. Éste es el misterio de las palabras de Proverbios (XI-30):

פרי-צדיק, עץ חיים
“El fruto del justo es el árbol de la vida”.

La guematria de esta expresión es 722:

פרי = 290
צדיק = 204
עץ = 160
חיים = 68

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722

Los cabalistas nos han enseñado que la letra Alef es como la semilla de la creación. Su guematria millui es 111. Si a esta cifra le sumamos 611, la guematria de Torah, obtenemos 722, la guematria de “El fruto del justo es el árbol de la vida”.

JULI PERADEJORDI