LA PALABRA PRECEDE A LA LUZ

 

Sostiene Louis Cattiaux que “aquel que posee la verdad se esfuerza en aplicársela a sí mismo”, y escribe justo en frente “el fin es como el principio, pero el medio nos ilumina”. ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?

 

 

En hebreo “verdad” es Emet (אמת), palabra compuesta por la primera letra del alfabeto, o sea el principio, la letra Alef (א); la del medio, la letra la Mem (מ), y la última, o sea el fin, la letra Tav (ת). En el sistema de guematria denominado Atbash, la Alef (א) corresponde a la Tav (ת) y la Tav (ת) a la Alef (א). El fin es, pues, como el principio.

La letra del medio, la Mem (מ), corresponde en Atbash a la Iod (י) que, como vimos la semana pasada (https://wp.me/p2Xmky-QG), es la inicial de la palabra Isurin (יסורין), “sufrimientos”. Los sufrimientos, a los que tanto miedo tenemos, pueden ser un medio, un re-medio, que nos ilumina cuando sabemos recibirlos convenientemente.

¿En qué se parecen el final y el principio?

También en frente, en el libro de Cattiaux, podemos encontrar unas misteriosas palabras:

 

La Prière (la plegaria) – l’Étoile (la estrella) – la Pierre (la piedra)

 

Las letras que componen la primera de estas palabras (Prière) son exactamente las mismas que las que componen la última (Pierre). El fin es, de nuevo, como el principio.

Pero hay aún más. Si las traducimos al hebreo nos encontraremos con:

 

Plegaria: Tefilah (תפלה).

Estrella: Mazal (מזל).

Piedra: Even (אבן)

 

Si sumamos las guematrias de estas tres palabras, obtenemos:

 

תפלה = 515

מזל = 77

אבן = 53

—————

645

 

Se trata de la guematria de Emet (אמת), “verdad”, 441, sumada a la de Tzadik (צדיק), “Justo”, 204. ¿Quién es el Tzadik? Es “aquel que posee la verdad” y que “se esfuerza en aplicársela a sí mismo”.

¿Por qué nos ilumina el medio? Porque es la palabra que ilumina, la palabra que precede a la luz.

El medio es en hebreo haEmtza (האמצע) y su guematria es 206:

 

ה = 5

א = 1

מ = 40

צ = 90

ע = 70

———–

206

 

La guematria de Dabar (דבר), “palabra” también es 206:

 

ד = 4

ב = 2

ר = 200

———-

206

 

Al 206 le sigue el 207, o sea la guematria de Or (אור), “luz”.

 

א =1

ו =6

ר =200

———–

207

 

 

Como escribía el cabalista Jaim Vital (Etz haDaat fol. 46):

 

“El sentido literal de la Torah es oscuridad, pero el sentido cabalístico, el misterio, es el esplendor (Zohar) que destella cada una de sus líneas”.

 

Y una última curiosidad, si tomamos las letras iniciales de “plegaria, estrella, piedra” en hebreo:

 

Tefilah (תפלה).

Mazal (מזל).

Even (אבן)

 

Vemos que forman la palabra Emet (אמת), “verdad”.

 

 

JULI PERADEJORDI

LA VERDAD Y LA PAZ

El gran desafío del caballero de la armadura oxidada-cob.indd

En su libro El gran desafío del caballero de la armadura oxidada, el rabino Aharón Schlezinger nos habla de la paz descubriéndonos que cuando ésta falta, “nada tiene sentido, ni siquiera la verdad; pues verdad sin paz no es verdad auténtica”.

 

Ahora más que nunca es importante reflexionar acerca de la paz.

Shalom, como por otra parte todas las palabras que aparecen en la Torah, es un término que aparte de sus significados literales, que podemos hallar en el diccionario, tiene muchos más sentidos, sentidos más profundos y secretos, estrechamente vinculados con la esencia del ser humano. La paz no es la mera ausencia de conflictos; lo cual sería más bien la muerte, es un estado ideal, paradisíaco y utópico en este mundo, al cual sin embargo se puede tender, se puede aspirar.

Cuando nos planteamos la paz únicamente como lo contrario a un conflicto o a una guerra, nos hallamos al nivel de la dualidad, y la idea de Shalom, “paz”, es opuesta a la de dualidad. De hecho Shalom, es completitud y la resolución de la dualidad. Por eso, como recalca Shlezinger, “nada tiene sentido, ni siquiera la verdad; pues verdad sin paz no es verdad auténtica”. Nos hallamos ante una quimera.

La guematria de Emet (אמת), “verdad”, es 441, la de paz, Shalom (שלם) 370. Si a la verdad le restamos la paz o si a 441 le restamos 370, nos queda 71, la guematria de Bedinah (בדינה), “quimera, fantasía”.

א = 1

מ = 40

ת = 400

————

441

ש = 300

ל = 30

ם = 40

———–

370

ב = 2

ד = 4

י = 10

נ = 50

ה = 5

————

71

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

 

CUANDO LA MENTIRA SE DISFRAZA

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Una vez me dictaron en sueños un curioso aforismo que he intentado encontrar infructuosamente a través de Google. Fue durante una pesadilla en la que aparecía un personaje al que conocí bien y que disfrazado de judío ortodoxo se dedicó a engañar a diestra y siniestra.

El aforismo en cuestión decía así:

“Cuando la mentira se quiere esconder, se disfraza de verdad”.

Sabemos que la mentira (y el mentiroso) son bien poca cosa. Un sabio al que conocí de joven decía que “qui ment ne pese”, aquel que miente no tiene peso. El mentiroso puede medir casi dos metros y tener una protuberante barriga, pero su alma no pesa nada.

Cuando a 600, la guematria de Sheker (שקר), “mentira” le restamos 441, la guematria de Emeth (אמת), “verdad”, obtenemos 159. Este número se escribe en hebreo Kof (ק), Nun (נ) y Teth (ט), que forman la palabra Kanet (קנט), “ofensivo”, “enojoso”.

ש = 300

ק = 100

ר = 200

———–

600

א = 1

מ = 40

ת = 400

————–

441

Es realmente enojoso tener que aguantar a la mentira, pero lo es más cuando está disfrazada de verdad. Ofende.

JULI PERADEJORDI

¿POR QUÉ ENFERMAMOS?

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En la parashah Bejukotai (Levítico XXVI-3 a XXVII-34) Dios propone al pueblo de Israel que sigan sus decretos y cumplan sus preceptos. Si no lo hacen, las consecuencias serán horrorosas (XXVI-16):

אף-אני אעשה-זאת לכם, והפקדתי עליכם בהלה את-השחפתואת-הקדחת, מכלות עינים, ומדיבת נפש

“pondré sobre vosotros pánico, lesiones inflamadas y fiebre ardiente que hace que los ojos anhelen y sufra el alma…”.

 

A partir de las primeras palabras de esta parashah quizá podamos entender por qué enfermamos:

אם-בחקתי, תלכו; ואת-מצו‍תי תשמרו, ועשיתם אתם

“Si siguiereis Mis decretos y observareis Mis preceptos y los realizareis…”.

De este modo decretos y preceptos no sólo se perfilan como una medicina del cuerpo y del alma, sino que el hecho de no observarlos es el causante de las enfermedades.

Desarrollando la guematria de Bejukotai (בחקתי) obtenemos:

בחקתי = 520

בחקת = 510

בחק = 110

בח = 10

ב = 2

————–

1152

 

Se trata de la misma guematria que la de Refuah Shlemah min haShamaim (רפואה שלמה מן השמים), “curación completa desde los Cielos”:

רפואה = 292

ב שלמה = 375

מן = 90

השמים = 395

—————-

1152

Así vemos cómo los decretos y los preceptos atraen la Refuah Shlemah min haShamaim(רפואה שלמה מן השמים), la “curación completa desde los Cielos”. Para ver a qué se refiere la expresión “los Cielos”, haShamaim (השמים) hemos de referirnos a su guematria, 395, o sea la misma que la de Neshamah (נשמה), “alma”. De ello se puede deducir algo tan importante como que la curación completa proviene del alma, del corazón.

El Baal haTurim hacía hincapié en que la palabra Atem (אתם) que aparece en el versículo que hemos citado es un anagrama de Emet (אמת), “verdad”.

Si calculamossu guematria ordinal es vemos que es 36:

א= 1

מ = 13

ת= 22

————-

36

Si calculamos ahora la de Lev (לב), “corazón”, vemos que es 32:

 

ל = 30

ב = 2

———

32

 

Multiplicando 36 por 32 de nuevo obtenemos 1152.

 

JULI PERADEJORDI

 

NO HAY OTRA VERDAD

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Desde que el hombre es hombre y recibió de Dios un “soplo de vida”,  su vida es algo más que un mero sobrevivir: es una verdadera búsqueda, la búsqueda de la verdad. Pero, ¿dónde se halla esta verdad?

Una conocida frase del Talmud (Rosh haShannah 3:8) nos enseña que:

“No hay otra verdad que la Torah”.

A través de la guematria podemos llegar a la misma conclusión. Recordemos lo que nos decía Proverbios VI-23:

ותורה אור

“…y la Torah es luz”.

 

Calculemos la guematria atbash de Or (אור), “luz”:

 

א = 400

ו = 80

ר = 3

483

Si tomamos ahora la guematria de Emet (אמת), “verdad” y la desarrollamos obtenemos:

 

א = 1

מ = 40

ת = 400

441

 

א = 1

מ = 40

41

 

א = 1

1

 

441 + 41 + 1 = 483

 

A partir de todo esto podemos deducir que, como nos enseñaba el Talmud, no hay otra verdad que la Torah, y que ésta es Luz. Pero aún hay más, la Torah contiene los 613 preceptos. Si desarrollamos ahora la guematria de Or (אור), “luz”, también obtenemos 613:

א = 1

ו = 6

ר = 200

207

 

ו = 6

ר = 200

206

 

ר = 200

 

207 + 206 + 200 = 613

 

 Juli Peradejordi