EL MISTERIO DE VAERÁ

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Se comenta que cierto copista del comentario de Rashi a la parashah de Vaerá que comienza diciendo “Me revelé a Abraham, a Isaac y a Jacob” quiso abreviarlo y escribió “a los patriarcas”, borrando de un plumazo sus nombres. Pero en realidad el mismo Rashi lo decía en su comentario, sin dejar de mencionar los nombres de los tres patriarcas, y si lo decía, es por algo. A partir de esta curiosidad ha habido cabalistas que han afirmado que “Vaerá son los patriarcas”, afirmación tan sorprendente como críptica que únicamente se entiende a la luz de la guematria.

 

 

¿Por qué añade Rashi “a los patriarcas” después de los nombres de estos? Acaso no sabe todo el mundo que Abraham, Isaac y Jacob son los tres patriarcas?

Cuando calculamos la guematria Millui de Vaerá (וארא) descubrimos que es 536:

ו (ו) = 6

לפ (א)= 110

יש (ר) = 310

לפ (א) = 110

————–

536

 

Cuando calculamos la guematria Millui de haAvoth (האבות), “los patriarcas” nos encontramos con que no llega a 536. Es únicamente 633. Por esta razón Rashi después del nombre de los tres patriarcas escribe “a los patriarcas”. Si sumamos 3, porque los patriarcas eran 3, a 533 obtenemos 536, la guematria del nombre de esta parashah:

 

1 = א    (ה)

110 = לפ  (א)

410 = ית  (ב)

6 = ו    (ו)

6 = ו    (ת)

——————

533 + 3 = 536

 

JULI PERADEJORDI

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REFLEXIONES SOBRE EL NÚMERO 1391

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Benjamín de Tudela, el gran viajero judío del siglo XII, se llevó un grato recuerdo de su visita a Barcelona y de la floreciente comunidad judía de esta ciudad, que definió como “una comunidad santa de hombres sabios y prudentes y grandes príncipes”. Aproximadamente un siglo después de su visita, el 5 de agosto de 1391, festividad de Santo Domingo, el Call de Barcelona sería asaltado y destruido despiadadamente.

Actualmente, cuando paseas por sus calles estrechas y melancólicas, parece escucharse a veces un lejano y fastidioso “a por ellos” de ingratos recuerdos. El número 1391 se asociará desde entonces con el destierro, con el exilio. Podemos encontrar una prefiguración de este desastre en una alusión al exilio por excelencia, el exilio de Egipto.

 

 

Detrás del asalto y el expolio del Call no hemos de ver únicamente judeofobia e intereses económicos, que los hubo. Cabe resaltar, sobre todo, que se hizo en nombre de Dios. Del Dios de los cristianos, eso sí.

El año en el que tuvo lugar, 1391, siempre se recordará por las barbaridades que tuvieron lugar en Sevilla, Toledo o Barcelona. Si colocamos el número 1391 ante el espejo nos encontramos con otro número aparentemente más inocente: el 1931. Curiosamente ese fue el año en el que se aprobó la Constitución española, la que algunos esgrimen a su antojo como si palabra de Dios fuera, emulando “dentro del marco de la constitución” a las hordas de 1391, y es que tanto el nombre de Dios como los “marcos legales” son maravillosas excusas para avasallar a los que no piensan o no rezan como los gobernantes de turno.

Pero 1931 también fue el año en el que fue proclamada la República Catalana desde el palacio de la Generalitat, o sea en pleno Call, un palacio construido sobre la que fue la casa del riquísimo judío Moshe Natan de Tàrrega.

Podemos dividir el número 1391 en dos números, el 13 y el 91. El primero de ellos, que corresponde ordinalmente a la letra Mem (מ), la decimotercera del alfabeto, se asocia tradicionalmente con Mavet (מות), “muerte”. El segundo, el 91, nos reserva ciertas sorpresas.

Los cabalistas nos han descubierto se trata del número secreto o triangular del 13. De este modo se nos presenta no sólo como la muerte, sino como otro nivel, un nivel superior, relacionado con ésta. El 91, en hebreo צא, es un aviso que podemos encontrar en Génesis (VIII-16):

 

צא

“¡sal!” o, si preferimos “¡vete!”

De este modo el 1391 parece estar diciéndonos “vete”, “¡huye de la muerte!”. Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con el exilio en Egipto? El libro del Éxodo (I-1) comienza en la parashah de Shemot, la parashah número 13, con la siguiente descripción:

 

ואלה, שמות בני ישראל, הבאים, מצרימה: את יעקב, איש וביתו באו

“Y estos son los nombres de los Hijos de Israel que vinieron a Egipto; con Jacob vino cada hombre con su casa”.

 

Cuando calculamos la guematria de Veeleh Shemot Beni Israel (ואלה שמות בני ישראל), “Y estos son los nombres de los hijos de Israel”, descubrimos que es exactamente 1391:

ואלה = 42

שמות = 746

בני = 62

ישראל = 541

————–

1391

 

El Zohar (II- 2 a), nos enseña al principio de la parashah de Shemot que las 12 tribus de Israel, los 12 hijos de Jacob que fueron a Egipto, proceden del árbol de la Vida “que se halla en medio del Jardín”. Este árbol de a Vida es precisamente lo opuesto a la muerte. Nos explica también que corresponden a aquellos que se consagran al estudio de la Torah y son sabios y prudentes. Sí, sabios, prudentes y “grandes príncipes”, grandes Nasijim, como fueron los coetáneos catalanes de Benjamín de Tudela que, estudiando la Torah, se aferraban al árbol de la Vida. A propósito de los que estudian la Torah, esta misma página del Zohar nos descubrirá que:

“…viven por toda la eternidad, y son denominados sabios eruditos –maskilim– y justos: viven en este mundo y viven en el Mundo Venidero”.

 

Han sabido “huir de la muerte” y nos han dejado una herencia que nos corresponde reclamar y actualizar.

Tras el saqueo del Call de Barcelona, que fue uno de los epicentros de la cultura judía en el mundo civilizado, Catalunya perdió una gran parte de su inteligencia, de sus maskilim, “en nombre de Dios”. Quizá sea el momento de hacer un Tikún y volver a estudiar la Torah en ese Call dedicando estas reflexiones a esos maestros sabios y prudentes que llevaban apellidos catalanes.

 

JULI PERADEJORDI

 

LA VIDA DE JACOB

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La parashah Vaiejí comienza con dos números muy importantes desde el punto de vista de la guematria, el 17 y el 147. Hemos hablado de ambos en post anteriores, pero, ¿qué nos enseñan?

 

 

 

Veamos el texto de Génesis (XLVII-28), al principio de la parashah de Vaiejí:

ויחי יעקב בארץ מצרים, שבע עשרה שנה; ויהי ימי-יעקב, שני חייו-שבע שנים, וארבעים ומאת שנה

“Jacob vivió en la tierra de Egipto diecisiete años; y los días de Jacob, los años de su vida, fueron ciento cuarenta y siete años”.

Como ya explicamos (https://elzoharesplendor.wordpress.com/tag/vaieji/), Vaiejí no significa simplemente que Jacob estuviera viviendo en Egipto durante 17 años. Los comentaristas explican que se refiere a los 17 mejores años de su vida ya que el número 17 es la guematria de Tov (טוב), “bueno”.

También vimos que este número tenía que haber con la vida de los tres patriarcas ya que el número de años que vivieron cada uno de ellos también se puede reducir a 17:

Abraham vivió 175 años = 5 x 5 x 7

Si sumamos 5 + 5 + 7 obtenemos 17

Isaac vivió 180 años = 6 x 6  x 5

Si sumamos 6 + 6 + 5 obtenemos 17

Jacob vivió 147 años = 7 x 7 x 3

Si sumamos 7 + 7 + 3 obtenemos 17

 

Un por otra parte, el misterio del número 147, que hasta ahora no habíamos tocado, lo descubren los cabalistas en Genesis (XXIV-44):

ואמרה אלי גם-אתה שתה, וגם לגמליך אשאב-הוא האשה, אשר-הכיח יהוה לבן-אדני.

“Y ella me diga, “Bebe, y también sacaré para tus camellos”, que sea ella la mujer que el Eterno ha designado para el hijo de mi señor”.

 

¿Quién es el hijo de mi señor? Evidentemente, se trata de Jacob para quien Eliezer estaba buscando mujer por orden de Abraham.

Cuando calculamos la guematria de LeBen Adoni (לבן-אדני), “el hijo de mi señor”, descubrimos que es 147 y corresponde exactamente a los años que vivió Jacob.

לבן = 82

אדני = 65

————-

147

 

A partir de esto podemos aventurar una conclusión sorprendente: la vida de Jacob fue su mujer, la que le dijo a Eliezer “Bebe, y también sacaré para tus camellos”.

 

JULI PERADEJORDI

EL SECRETO DE LOS SABIOS

La parashah de Vaigash comienza cuando Judá se acerca al personaje que es la mano derecha del faraón, sin sospechar que en realidad se trata de su propio hermano, José, que había sido vendido por sus hermanos a los ismaelitas por veinte piezas de plata (Génesis XXXVII-28). Nos encontramos aquí con profundo un misterio de la Torah que podemos dilucidar a través del Zohar y la guematria.

 

Los comentarios que nos presenta Rashi al principio de esta parashah son francamente aterradores. Según él, las palabras de Judá ocultarían todo tipo de maldiciones hacia José; sin embargo, a la luz del Zohar y de la guematria, podemos descubrir que en realidad nos están hablando de algo muy distinto como es la unión del cielo y de la tierra o, si lo preferimos, de este mundo y el otro mundo. Éste es el secreto de los sabios, Sod Jajamim (סוד חכמים), expresión cuya guematria es 188.

סוד = 70

חכמים = 128

——————

188

 

El texto de esta parashah comienza así:

ויגש אליו יהודה, ויאמר בי אדני, ידבר-נא עבדך דבר באזני אדני, ואל-יחר אפך בעבדך:  כי כמוך, כפרעה.

“Judá se le acercó y dijo: “Si me permites, señor mío, tu sirviente desea hablar una palabra a los oídos de mi señor y que no se despierte vuestra ira con tu sirviente, pues tú eres como el Faraón”.

¿Hacia quién se acercó en realidad Judá? Judá creía dirigirse a alguien que era “como el faraón”, alguien odiado, y aparentemente no reconoció a su propio hermano, José.

Pero los cabalistas nos enseñan que en la misma palabra Vaigash (ויגש), podemos encontrar “escondido” a José. En efecto, el Millui o “relleno” de Vaigash (ויגש) suma 156, o sea la guematria de Iosef (יוסף), “José”.

6 = (ו) ו

10 = (וד) י

80 = (ימל) ג

60 = (ין) ש

————–

156

10 = י

6 = ו

60 = ס

80 = ף

———–

156

 

Comentando Salmos (XLVIII-5) que dice:

“He aquí que los reyes se reunieron…”.

El Zohar (I-206 a) nos enseña que se trata de Judá que se reúne con José, como está escrito al principio de la parashah de Vaigash, y que Judá corresponde a este mundo y José al mundo venidero. Veamos el texto del Zohar:

  לאתאחדא דא בדא למהוי כלא חד, בגין דיהודה איהו מלך ויוסף מלך, אתקריבו דא בדא ואתאחידו דא בדא

“…para unirse uno al otro, para ser todo como uno, debido a que Judá es rey, y José es rey y se aproximaron uno al otro, y se unieron uno al otro.

 

Y más adelante, (I-206 b):

הנה המלכים נועדו, תרין עלמין קדישין עלמא עלאה ועלמא תתאה

  “He aquí que los reyes se reunieron, es decir, los dos mundos sagrados, el mundo de lo Alto y el mundo de lo bajo”.

El mundo inferior, el mundo en el que vivimos, corresponde a la operación matemática de sumar, mientras que el mundo superior, el mundo al que estamos prometidos, corresponde a la de multiplicar.

La palabra Iehudah (יהודה) alberga una curiosidad, se trata del Tetrragrama al que se ha añadido una letra Dalet (ד). Si tomamos la letra Vav, que está en el medio de Iehudah (יהודה) y vale 6, y la sumamos a la guematria del Tetragrama (יהוה), 26 obtenemos 32.

Si tomamos la letra Vav, que está en el medio de Iehudah (יהודה) y vale 6, y la multiplicamos por la guematria del Tetragrama (יהוה), 26 obtenemos obtenemos 156, que es la guematria de Iosef (יוסף), “José”:

26 + 6 = 32

26 x 6 = 156

Pero lo más sorprendente ocurre cuando sumamos 32 a 156. Obtenemos 188 que, como vimos, era la guematria de, Sod Jajamim (סוד חכמים), “el secreto de los sabios”.

 

JULI PERADEJORDI

EL SECRETO DE LAS LUMINARIAS

 

Sin duda el secreto de la vida se encuentra resumido en tres palabras: “todo es uno”, en hebreo haKol Ejad (הכל אחד), si nos fijamos en la guematria de esta expresión, 68, veremos que no es casualidad:

הכל = 55

אחד = 13

————-

68

 

Se trata de la guematria de Jaim (חיים), “vida”:

ח = 8

י = 10

י = 10

ם = 40

———–

68

 

La raíz Jai (חי) que asocia a las letras Jet (ח) y Iod (י), significa “vivo”, “viviente”, pero si las asociamos al revés, Iod (י) y Jet (ח), obtenemos las dos primeras letras de Ijudah (יחודא), en arameo “unidad”.

 

Leemos en el Zohar (I-12 b) que:

“Cuando el hombre conozca que todo es uno y no coloque separación alguna,

incluso el Sitra Ajra se retirará del mundo y no influirá abajo.

Y éste es el secreto de (Génesis, I-15):

והיו למאורת ברקיע השמים

“Y sean por luminarias en el extendimiento de los cielos…”.

 

Para explicar este versículo los sabios se fijan en la palabra Meorot (מאורת) que está compuesta por las palabras Or (אור), “luz” y Mavet (מות) “muerte”. El Zohar, en esta misma página, señalará que “la letras de Or (אור) están unidas” mientras que las letras de “Mavet están separadas”.

Si a la palabra la palabra Meorot (מאורת) le quitamos las letras de Mavet (מות), nos queda Or (אר), “luz”, pero si lo que le quitamos es Or (אור), nos queda Met (מת), “persona muerta”, “cadáver”.

A partir de estas reflexiones podemos entender que la muerte, lo muerto, no sólo se nos presenta como algo oscuro donde no hay luz, sino sobre todo como algo donde hay separación, donde no hay unidad.

Apoyándose en dos guematrias clásicas, la de Ahavah “amor” y la de Ejad “uno”, que son la misma, 13, los sabios nos enseñan que la esencia de la unidad es el amor y la esencia del amor es la unidad. Si a la guematria de Jaim (חיים), “vida”, 68, le añadimos 4 por las cuatro letras que componen esta palabra, obtenemos 72, que es la guematria de Hessed, “bondad”, “caridad”, amor”.

Por esta razón, si queremos escapar del Sitra Ajra, que como también dice el Zohar, es el Ángel de la Muerte, hemos de “conocer que todo es uno” y huir de cualquier separación. Y esto no es una intención o una actitud, es una experiencia, un estado de consciencia.

 

JULI PERADEJORDI

 

UN TEMA ESPINOSO

Afirmaba Sartre que “el infierno son los demás”. Probablemente las rosas piensen, si es que las flores piensan, que el infierno son las espinas, pero veremos a la luz de la guematria que nos hallamos ante un tema un tanto espinoso y que lo cierto sea probablemente lo contrario.

 

Dentro de la simbología cabalística, la rosa designa a la Shekinah (שכינה). Su belleza y su perfume son como un recuerdo del paraíso perdido donde la Shekinah nos arropaba bajo sus alas y nos enseñaba Torah como una madre lee cuentos a sus hijos antes de ir a dormir.

La palabra hebrea que se utiliza en el Cantar de los cantares para decir “espina” es Joaj (חוח) y su forma recuerda sorprendentemente a los dos platillos de una balanza con el fiel en medio. Mirándolo de otro modo, vemos como si esta palabra tuviera cinco patas, en correspondencia con los cinco libros de la Torah. Joaj (חוח) también se traduce como “abrojo”. Comentando una frase del Quijote que dice: “menester será que el buen Sancho haga alguna disciplina de abrojos” ya explicamos que la palabra “abrojo” viene de “abre ojos” y es una alusión al Salmo CXIX-18 que nos dice: “Abre mis ojos y contemplaré las maravillas de tu Torah”. Curiosamente ésta es una planta que tiene un fruto redondo con cinco púas, en correspondencia con los cinco libros de la Torah.

Nos enseña el Talmud (Shabbat 31 a) que el sabio Hillel se encontró en cierta ocasión con un hombre que quería aprender toda la Torah mientras estaba de pie aguantándose con solo pie. A primera vista parece o una ocurrencia o una provocación, pero “con un solo pie” alude a la unidad, a la unicidad y también al equilibrio. Este gran sabio le explicó que “toda la Torah” se encontraba en el mandamiento “Y amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18). Vemos aquí también una relación de equilibrio entre el prójimo y uno mismo. Si calculamos la guematria de esta expresión, obtenemos 820:

ואהבת = 414

לרעך = 320

כמוך = 86

—————–

  820

 

Curiosamente la guematria de KeShoshanah bein haJojim (כשושנה בין החוחים), “Como una rosa entre las espinas…” (Cantar de los cantares II-2) es la misma:

כשושנה  = 681

בין  = 62

החוחים = 77

—————–

820

 

La guematria de haJojim (החוחים) “las espinas”, es 77 y la de Jojim (חוחים), “espina”, 72. Se trata de la guematria de Hessed (חסד), “bondad”, “amor”:

ח = 8

ס = 60

ד = 4

———-

72

 

Si comparamos el versículo de Levítico (19:18) con lo que se dice a propósito de Abraham, encarnación del Hessed (חסד), en Isaías (XLI-8) veremos que “amarás” en el primer caso y “amigo” en el segundo comparten raíz:

ואהבת לרעך כמוך

VaEvta aReaja kamoja

“mas amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

זרע אברהם אֹהבי

Tzera Abraham Ohavi

“Descendiente de Abraham mi amigo”.

Hessed (חסד), la bondad es uno de los platillos de la balanza, el otro es Guevurah, representado por las espinas. Las espinas no son algo tan horrible, son sólo la contraparte de la rosa y su función no es dañarla, sino protegerla. Sirven para abrirnos los ojos.

 

JULI PERADEJORDI

SERVIR A LA BONDAD

El tema de la bondad no está de moda, no vende, sin embargo es una de las raíces del judaísmo encarnada en la persona del patriarca Abraham. En la parashah de Jaie Sarah, Eliezer se autodefine a sí mismo como “siervo de Abraham”. De alguna manera se nos está enseñando que la esencia de Eliezer, y la de todos los que se comportan como él, consiste en comportarse con bondad, en servir a la bondad.

 

 

A lo largo de todo el Zohar nos encontramos con múltiples referencias al patriarca Abraham relacionándolo con Hessed, la bondad o la misericordia. Sin embargo son pocas las menciones a Eliezer, su fiel sirviente, que también hemos de asociar con Hessed. La Torah nos enseña Abraham envió a Eliezer a buscar una esposa para Isaac (Génesis XXIV-4), algo que los comentaristas interpretan como un acto de Hessed:

כי אל-ארצי ואל-מולדתי, תלך; ולקחת אשה, לבני ליצחק

“Sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac”.

Y, más adelante en Génesis (XXIV-34):

ויאמר: עבד אברהם, אנכי.

“Y él dijo: siervo de Abraham soy”.

¿Por qué envía a Eliezer? ¿Únicamente porque era su siervo? Lo envió precisamente a él porque confiaba en sus habilidades diplomáticas. De hecho Eliezer tenía lo que se llama “un pico de oro”, en hebreo Lashon haZahav (לשון הזהב), literalmente “lengua de oro”. Cuando calculamos la guematria de Eved Abraham Anoji (עבד אברהם, אנכי) “siervo de Abraham soy”, vemos que es 405, la misma que la de Lashon haZahav (לשון הזהב):

עבד = 1

אברהם = 1

אנכי = 1

————-

405

לשון = 1

הזהב = 1

—————

405

 

Por otra parte, si calculamos el valor numérico de las letras iniciales de Eved Abraham Anoji (עבד אברהם, אנכי) “siervo de Abraham soy”, vemos que es 72, como la guematria de Hessed (חסד):

 

ע = 70

א = 1

א = 1

————

72

 

ח = 8

ס = 60

ד = 4

————-

72

 

Los cabalistas nos han enseñado que si a la guematria de Eliezer (אליעזר), 318, le sumamos 6 por las seis letras de este nombre, obtenemos 324, que es la guematria de Eved Abraham (עבד אברהם):

 

א = 1

ל = 30

י = 10

ע = 70

ז = 7

ר = 200

——————–

318 + 6 = 324

עבד = 76

אברהם = 248

———————

318 + 6 = 324

 

Y finalmente, si recordamos las palabras de Génesis en las que Dios crea la luz, Or, y dice que es buena, Tov, y acudimos a los comentarios de los sabios, deduciremos que la luz, Or, guematria 207, es la esencia de la bondad. Si deconstruimos el nombre de Abraham (אברהם) y tomamos sus letras interiores, Beth, Resh y He, y las sumamos, también obtenemos 207.

 

א =1

ו =6

ר =200

————

207

ב = 2

ר = 200

ה = 7

————-

207

 

De este modo podemos concluir que son siervos de Abraham y se pueden comparar con él todos los que actúan con amor y misericordia, y lo que los mueve a hacerlo es la luz que está en su interior.

 

JULI PERADEJORDI

SARAH TENDRÁ UN HIJO

 Una de las guematrias más famosas es 52. Se trata de la guematria de Ben (בן), “hijo”, y es el resultado de multiplicar por dos 26, la guematria del Tetragrama. Veamos cómo este hijo, en la parashah Vaerá, es Isaac, el hijo de Abraham y Sarah, pero si leemos entre líneas también es algo más.

 

Leemos en el Zohar (II-90 b):

“… porque la Torah es un nombre del Santo, bendito sea…”.

 

En el libro del Génesis (XVIII-14) leemos

היפלא מיהוה, דבר; למועד אשוב אליך, כעת חיה-ולשרה בן

“¿Por ventura hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, según el tiempo de la vida, y Sarah tendrá un hijo”.

Como ya hemos dicho, la guematria de Ben (בן), “hijo”, es 52:

 

ב = 2

ן = 50

——-

52

Para los cabalistas este hijo ya estaba prefigurado en las palabras Lamoad Lashuv Aleija (למועד אשוב אליך), “Al tiempo señalado volveré a ti”.

למועד = 150

אשוב = 309

אליך = 61

—————-

520

 

Y efectivamente la guematria de esta expresión es 52, la guematria de Ben (בן), multiplicado por 10, en correspondencia con las 10 pruebas de Abraham, la décima de las cuales era la Akeda, la orden de ofrecer a su hijo como sacrificio. Pero los cabalistas también nos han enseñado que el Millui de la guematria de Itzjak (יצחק), Isaac, es de nuevo 520:

10 = (י)  יד

14 = (צ)  די

410 = (ח)  ית

86 = (ק)  ופ

————–

520

 

Por esa razón, “Sarah tendrá un hijo”. ¿De qué hijo estamos hablando? De la Torah. Si a la guematria de Ben (בן), “hijo”, 52, le añadimos 1 por el Kollel, obtenemos 53 que es la guematria Sderti de Torah:

ת = 22

ו = 6

ר = 20

ה = 5

————-

53

 

Por otra parte, la guematria de  Jaia veleSarah ben (חיה-ולשרה בן) “Y Sarah tendrá un hijo” es 616, coincidiendo con la de haTorah, “la Torah”.

חיה-ולשרה = 564

בן = 52

———————–

616

 

 

JULI PERADEJORDI

 

Y NOÉ SE EMBORRACHÓ

Resulta sorprendente que alguien que aparece en la Torah como “un hombre justo, perfecto en sus generaciones” lo primero que hace al acabar el diluvio y salir del arca sea plantar una viña, producir vino y emborracharse. Si acudimos a la guematria, veremos que probablemente todo esto nos está hablando de un misterio de la Torah, un Razi haTorah.

 

En Génesis (VI-9) podemos leer:

 

אלה, תולדת נח-נח איש צדיק תמים היה, בדרתיו: את-האלהים, התהלך-נח

“Éstas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, perfecto fue en sus generaciones; con Dios anduvo Noé”.

 

Y más adelante (IX-20 y 21):

ויחל נח, איש האדמה; ויטע, כרם.

וישת מן-היין, וישכר; ויתגל, בתוך אהלה.

“Y comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña; y bebió del vino, y se embriagó, y se descubrió en medio de su tienda”.

 

Cuando calculamos la guematria de Noaj Ish Tzadik Tamim (נח איש צדיק תמים) “Noé varón justo, perfecto”, descubrimos que se trata de 1063, la misma que la de Shoteh Maim miBoreja, en Proverbios (V-15):

שתה-מים מבורך

“Bebe agua de tu cisterna”.

נח = 58

איש = 311

צדיק = 204

תמים = 490

—————-

1063

שתה = 705

מים = 90

מבורך = 268

——————

1063

 

Lo que bebe Noé no es el vino común, sino un vino que se puede comparar con el agua de nuestra cisterna. ¿Qué o quién es esta cisterna? Es nuestro maestro interior, nuestro Rabeinu (רבינו), palabra cuya guematria también es 268 como miBoreja (מבורך) “de mi cisterna”:

 

ר = 300

ב = 2

י = 10

נ = 50

ו = 6

———–

268

 

Y, ¿cuál es ese vino? Se trata de los secretos de la Torah, que los sabios comparan con el vino. Veamos ahora la guematria de “Y comenzó Noé a arar la tierra y plantó una viña” (Viajel Noaj Ish Adamah Vaita Kerem). Nos hallamos ante un misterio de la Torah, un Raz haTorah. Si calculamos la guematria del versículo, obtenemos 833:

 

ויחל = 1

נח = 58

איש = 311

האדמה = 55

ויטע = 95

כרם = 260

—————

833

 

Si calculamos la guematria de Razi haTorah (רזי התורה), ”los secretos de la Torah” también llegamos a este número.

 

ר = 200

ז = 7

י = 10

ה = 5

ת = 400

ו = 6

ר = 200

ה = 5

—————

833

 

JULI PERADEJORDI

 

 

NO HAY TORAH SIN INNOVACIÓN

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En el post anterior, Una verdadera rabina (http://wp.me/p2Xmky-FQ) apuntamos, al menos con el título, a un tema espinoso dentro del judaísmo: el papel de las mujeres en la vida rabínica. La ignorancia ha hecho creer a muchos que no ha habido en el pasado mujeres sabias  o mujeres que desempeñaban el papel pedagógico  que actualmente desempeñan los rabinos.  Esta misma ignorancia también hace creer que en la actualidad no hay mujeres rabinas, aunque en realidad hay muchas, e ignorar que muy probablemente serán éstas las verdaderas innovadoras de la Torah en el siglo XXI.

 

 

En el siglo XVII una mujer llamada Asnat Barzani dirigía en Mossul una escuela talmúdica que había fundado su padre, un erudito cabalista y talmudista de origen kurdo. Cuando se casó con Jacob Mizrahi, en su Ketuvah aparecía en una cláusula que la joven Asnat podría seguir estudiando como podría hacerlo cualquier hombre.

Dos siglos más tarde, Hannah Rachel Verbermacher, decide no casarse y dedicarse al estudio de la Torah. Era una mujer culta, disponía de una gran fortuna e hizo Aliá a Israel en el año 1859. Falleció a los 82 años y está enterrada en el cementerio del monte de los Olivos. Hannah estuvo considerada como un rabino jasídico y tuvo numerosos discípulos.

Ya en el siglo XX, a partir de 1935, empiezan a ordenarse otras mujeres rabinas dentro de las diversas corrientes de judaísmo. En la actualidad son muchas, aunque no en nuestro país.

A la luz de la guematria quisiéramos aventurar algo que es más que una mera opinión, y es que van a ser las mujeres judías, especialmente las rabinas, herederas del espíritu de las matriarcas, quienes van a innovar la Torah y el judaísmo.

Un aforismo cuyo origen no he sabido rastrear declara que:

כי אין תורה בלי חדוש

“Porque no hay Torah sin innovación”.

 

Los cabalistas asocian a la Torah con el agua y a la renovación con las aguas de la Mikve. Como es sabido no se trata de aguas estancadas sino de aguas que fluyen, que se renuevan constantemente. En la actualidad, a medida que se acercan los tiempos mesiánicos, las mujeres cobran cada vez más importancia en la sinagogas. Simbólicamente la renovación está asociada con la luna, y ésta con lo femenino, con la mujer. Probablemente la máxima innovación en la Torah venga de mano de las mujeres, ya que la guematria de este aforismo, 1062, es igual a la suma de las guematrias de los nombres de las cuatro matriarcas (שרה רבקה רחל ולאה) “Sarah, Rebeca, Raquel y Leah”:

כי = 30

אין = 61

תורה = 611

בלי = 143

חדוש = 318

—————

1062

שרה = 505

רבקה = 307

רחל = 238

ולאה = 42

—————–

1062

 

JULI PERADEJORDI

 

Torah, Talmud, Juli Peradejordi, guematria, Zohar, Sarah, Rebeca, Raquel, Leah, Jidushim

UNA VERDADERA RABINA

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La Parashah de Haazinu comienza diciendo “Prestad oídos, cielos, y hablaré”. Cuando analizamos estas tres palabras a partir de la guematria descubrimos que nos hablan de algo que todos nosotros deberíamos hacer: escuchar a nuestra alma.

 

En el libro del Génesis (XXI-12). Leíamos:

כל אשר תאמר אליך שרה, שמע בקלה

“En todo lo que te dijere Sarah, escucha su voz”.

 

Una de las interpretaciones de este versículo que nos han dejado los sabios es que hemos de actuar como Abraham, y escuchar a nuestra Sarah, o sea a nuestra alma. A esta interpretación se llega a partir de la palabra haShamaim (השמים), “los cielos”, que representan al alma, así como la tierra representa al cuerpo. Si calculamos la guematria de haShamaim (השמים), “los cielos”, vemos que es 395 y la de Neshamah (נשמה), “alma” también es 395. Un clásico.

ה = 5

ש = 300

מ = 40

י = 10

ם = 4

———–

395

נ = 50

ש = 300

מ = 40

ה = 5

————–

395

 

Pero lo más sorprendente ocurre cuando calculamos la guematria de Haazinu haShamaim Vaadavrah (האזינו השמים, ואדברה). Descubrimos que es 692 y coincide con la de LeRabanit (לרבנית), “a la Rabanit”. Nuestra alma, cuando la escuchamos, se comporta como una verdadera rabina, una verdadera maestra.

האזינו = 79

השמים = 395

ואדברה = 218

——————

692

ל = 30

ר = 200

ב = 2

נ = 50

י = 10

ת = 400

————-

692

 

JULI PERADEJORDI

EL AÑO QUE VIENE EN JERUSALÉN

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La festividad de Rosh haShannah ha hecho las delicias de los cabalistas que han utilizado la guematria para desentrañar sus misterios. En estas reflexiones quisiéramos proponer algunas guematrias, hasta donde sabemos inéditas, que nos presenta otra cara de Rosh haShannah.

 

 

No es ningún secreto que la guematria Raguil de Bereshit Barah (בראשית ברא), “En el principio creó”, las dos primeras palabras de la Torah, es 1116, o sea la misma que la de la expresión de BeRosh haShannah Nibra (בראש השנה נברא), “(el mundo) fue creado en Rosh haShannah”. La sostiene nada más y nada menos que el sabio Baal haTurim.

בראש = 503

השנה = 360

נברא = 253

—————

1116

בראשית = 913

ברא = 203

—————

1116

 

Tampoco deja de ser curioso que la guematria de Torah Pijah (תורת פיך), “La Torah de su boca” sea también 1116, ya que el mundo fue creado con ella.

תורת = 1006

ברא = 110

—————-

1116

 

Afirma la cábala que el mundo fue creado con “las diez palabras”, Aseret haDivroth (עשרת הדיברות), que los sabios asocian con las diez sefirot. Estas diez palabras salieron precisamente “de la boca de Dios”. Si calculamos la guematria de la primera de ellas, Keter (כתר), 620 y la sumamos con la última, Maljut (מלכות), 496, obtenemos 1116.

Keter (כתר), la corona, corresponde a Rosh (ראש), que significa “cabeza” y Maljut (מלכות), el reino, corresponde a haShannah (השנה), “el año”. Pero nos preguntaremos: ¿qué tiene que ver el año con el reino?, o, mejor aún, ¿qué “año” tiene que ver con el reino? Se trata del año venidero, que se puede asociar con el mundo venidero, el verdadero reino. Por eso en Pesaj, festividad que como Rosh haSHannah también marca el principio del año, se dice:

לשנה הבאה בירושלים

“El año que viene en Jerusalén”.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

Y DIOS PUSO A PRUEBA A ABRAHAM

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Todos conocemos el pasaje de la Torah donde se nos explica que Dios le pidió a Abraham que llevara a su hijo Isaac al monte Moriah para ser sacrificado. Se trata de la Akedah (עקדה), literalmente “acción de atar”. Este pasaje se lee en Rosh haShannah, pero casi nadie sabe por qué. La guematria nos lo descubrirá.

 

 

והאלהים נסה את אברהם

“Y Dios puso a prueba a Abraham”.

 

Leemos en Génesis (XXVI-5):

“Porque Abraham escuchó mi voz y observó mi mandato, mis preceptos (Mitzvoth), mis estatutos y mis leyes” (Génesis XXVI-5)

 

Resulta sorprendente que Abraham observara las Mitsvoth antes de que éstas fueran dadas en el monte Sinaí, pero como acabamos de ver “escuchó mi voz”. ¿Qué le dijo esa “voz”? Una posible explicación la podemos encontrar en Génesis (XXII-2):

ויאמר קח-נא את-בנך את-יחידך אשר-אהבת, את-יצחק, ולך-לך, אל-ארץ המריה; והעלהו שם, לעלה, על אחד ההרים, אשר אמר אליך.

“Y dijo: «Toma por favor a tu hijo, a tu único, a quien amas, a Isaac, y ve a la tierra de Moriah; y ofrécelo allí como ofrenda sobre una de las montañas que te diré».

 

Sabemos que sobre el monte Moriah iba a edificarse el Beth haMikdash (בית המקדש), el Templo y los sabios nos han enseñado que la guematria de Beth haMikdash (בית המקדש) es 861, o sea la misma que la de Rosh haShannah (ראש השנה).

 

בית = 412

המקדש = 449

—————-

861

ראש = 501

השנה = 360

—————

861

 

¿Qué dijo Isaac cuando vio que iba a ser sacrificado?

 

הנה האש והעצים, ואיה השה, לעלה

“Aquí están el fuego y la leña, pero ¿dónde está el cordero para la ofrenda?”

 

A lo que Abraham contestó:

 

אלהים יראה-לו השה לעלה, בני

“Dios conseguirá por Sí Mismo el cordero para la ofrenda, hijo mío”.

 

Entonces Isaac tuvo esperanza y pensó:

 

יש לי תקוה

“tengo esperanza”.

 

La guematria de esta expresión es de nuevo 861:

יש = 310

לי = 40

תקוה = 511

————

861

 

Si calculamos la guematria de la cita que encabeza estas reflexiones,  VehaElohim nisah et Abraham (Y Dios puso a prueba a Abraham), descubriremos que también es 861.

והאלהים = 97

נסה = 115

את = 401

אברהם = 248

—————–

861

 

Por esta razón, en Rosh haShannah se lee el pasaje de la Akedah. Pero lo más sorprendente ocurre cuando a  861 le restamos la guematria de Abraham, 248, pues obtenemos 613, el número de las Mitzvoth, sí, las Mitzvoth que Abraham observaría antes de que éstas fueran dadas en el monte Sinaí.

 

JULI PERADEJORDI

 

LA VISIÓN DE DANIEL

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Tras tres semanas de duelo y veinticuatro días de ayuno, el profeta Daniel tuvo la famosa profecía en la que vio a un personaje vestido de lienzos, tal como podemos leer al principio del capítulo X de su libro. ¿De quién se trataba?

 

 

Veamos lo que nos dice el texto  (Daniel X-5):

ואשא את-עיני וארא, והנה איש-אחד לבוש בדים; ומתניו חגרים, בכתם אופז

“y alzando mis ojos miré, y he aquí un varón vestido de lienzos, y ceñidos sus lomos de oro muy fino”.

 

Y, más adelante (Daniel X-8), nos explica que Daniel cayó desmayado y sin fuerzas:

ואני, נשארתי לבדי, ואראה את-המראה הגדלה הזאת, ולא נשאר-בי כח; והודי, נהפך עלי למשחית, ולא עצרתי, כח

“Quedé, pues, yo solo, y vi esta gran visión, y no quedó en mí esfuerzo; antes mi fuerza se me trocó en desmayo, sin retener vigor alguno”.

 

Luego, en Daniel (X-18) nos encontraremos con:

ויסף ויגע-בי כמראה אדם, ויחזקני

“Y aquella como semejanza de hombre me tocó otra vez, y me confortó”.

 

Los cabalistas han descubierto una relación entre el “varón”, Ish (איש) que aparece en el versículo 5 y el “como semejanza de hombre”, KiMareh Adam (כמראה אדם), que veremos en el versículo 18.

Si calculamos la guematria de Ish (איש)  vemos que es 311:

א = 1

י = 1

ש = 1

———-

311

 

Si calculamos ahora la de KiMareh Adam (כמראה אדם), vemos que es la misma:

כמראה = 266

אדם = 45

—————-

311

 

Hay dos opiniones distintas a propósito de quién puede ser este personaje. Para algunos se trataría del ángel Gabriel (גבריאל) mientras que para otros sería Rafael (רפאל), ya que la guematria de su nombre también es 311. Los partidarios de la primera opinión se apoyan en Daniel (IX-21):

ועוד אני מדבר, בתפלה; והאיש גבריאל אשר ראיתי בחזון בתחלה, מעף ביעף, נגע אלי, כעת מנחת-ערב

“… aún estaba hablando en oración, y aquel varón Gabriel, al cual había visto en visión al principio, volando con vuelo, me tocó como a la hora del sacrificio de la tarde”.

 

Los partidarios de la segunda se apoyan en la guematria de Rafael (רפאל). Rafael es el ángel de la curación y en Daniel (X-18) ya vimos que tocó a Daniel y lo curó:

ר = 200

פ = 80

א = 1

ל = 30

————–

311

 

Sin embargo, si nos fijamos en el texto hebreo de Daniel (IX-21), vemos que quizá no haya contradicción entre estas dos opiniones ya que no se refiere a Gabriel como ángel, Malaj, sino como Ish (איש), “varón”, guematria 311.

 

JULI PERADEJORDI

 

UNA DE LOCURAS

Érase una vez un loco que confundía a los hombres (especialmente a los de gran estatura) con molinos, y confundía a los molinos con gigantes. Quizá ese loco famoso no estuviera tan loco… Quizá aquel habitual de los caminos no andara tan desencaminado…

 

 

אילן טוב קרב צל טוב אותו עוטף

 

Probablemente el proverbio más conocido del Quijote sea aquel que declara que “quien a buen árbol se arrima, buena sombra de cobija”. Ya comentamos este refrán en un post anterior (http://wp.me/p2Xmky-F1). Don Quijote es alguien que ha perdido el Daat (דעת), el “conocimiento” y para recuperarlo se ha de arrimar al buen árbol. Pero arrimarse al buen árbol no es tumbarse a la bartola debajo de una higuera, es acercarse a aquellos hombres que merecen el calificativo de “buenos árboles”.

 

כי האדם עץ השדה, לבא מפניך במצור

¿Acaso el hombre es un árbol del campo para que sea sitiado por ti?

 

En la parashah de Shoftim (Deuteronomio 20:19) aparece la famosa comparación del hombre con el árbol, concretamente con el árbol del campo. ¿Por qué “del campo”? Una explicación que nos dan los sabios es que la expresión “árbol del campo”, Ets Hassadeh (עץ השדה), tiene una guematria de 474, la misma que Daat (דעת), “conocimiento”:

ד = 4

ע = 70

ת = 400

—————

474

עץ = 160

השדה = 314

—————–

474

 

Curiosidades de  la guematria, pero lo más sorprendente ocurre cuando calculamos la guematria de Ilan Tov Karob Tzel Tov Oto Otef (Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija):

אילן = 91

טוב = 17

קרב = 302

צל = 120

טוב = 17

אותו = 413

עוטף = 165

—————

1025

 

Se trata de la misma que la de (כי האדם עץ השדה, לבא מפניך במצור), “¿Acaso el hombre es un árbol del campo para que sea sitiado por ti?”:

 

כי = 30

האדם = 50

עץ = 160

השדה = 314

לבא = 33

מפניך = 200

במצור = 338

—————-

1025

 

 

Todos somos don Quijote y todos necesitamos “arrimarnos” a un buen árbol para estar “en resonancia” con él, pero mientras no lo encontremos quizá lo mejor sea arrimarse a ese otro árbol del que nos habla el libro de los Proverbios (III-18):

 

עץ-חיים היא, למחזיקים בה; ותמכיה מאשר

“Ella es un árbol de vida para los que se aferran a ella y quienes la sustentan son felices”.

 

JULI PERADEJORDI

CUANDO OBEDEZCAS

Si hay un texto particularmente interesante a la luz de la guematria, éste es el principio de la parashah de Ekev. (Deuteronomio VII-12 a).

 

El texto comienza así:

והיה עקב תשמעון, את המשפטים האלה, ושמרתם ועשיתם, אתם-ושמר יהוה אלהיך לך, את-הברית ואת-החסד, אשר נשבע, לאבתיך

“Y será cuando obedezcas estas ordenanzas y las observes y realices; el Eterno, tu Dios, guardará para ti el pacto y la bondad que juró a tus antepasados”.

 

¿A quién se dirige? ¿Cuáles con estas “ordenanzas” (Mishpatim)? ¿Por qué hay que obedecerlas, observarlas y realizarlas?

Obviamente, estas palabras se dirigen al pueblo de Israel, al que el Eterno había jurado “el pacto y la bondad”. Pero no basta con escucharlas, hay que ponerlas en práctica.

¿Por qué el pacto, Brit (ברית)?

Si calculamos la guematria de Brit (ברית) “pacto”, obtenemos 612 y añadiéndole 1 por el Kolel, llegamos a 613, que es el número de los preceptos.

¿Por qué la bondad, Hessed (חסד)?

Si calculamos la guematria de Hessed (חסד), “bondad”, obtenemos 72.

ח = 8

ס = 60

ד = 4

———–

72

 

Si tomamos la primera y la última letra de la palabra Ekev (עקב), Ayin (ע) y Beth (ב), el nombre de esta parashah, y las sumamos, también obtenemos 72, la guematria de Hessed (חסד):

ע = 70

ב = 2

———–

72

 

Si a este número le sumamos 541, la guematria de Israel, obtenemos 613. Las “observanzas” (Mishpatim) de las que nos están hablando son, pues, los 613 preceptos.

Pero los cabalistas han ahondado más en el asunto y nos han descubierto que si sumamos la guematria de Ekev (עקב), la segunda palabra del versículo, 172, a la de Atem (אתם), la novena, 441, también obtenemos 613.

Sin embargo lo más sorprendente ocurre cuando sumamos la guematria de Brit (ברית), 612, a la de Hessed (חסד), 72. Obtenemos 684.

Se trata de la guematria de la suma de Jojmah (חכמה) “sabiduría”, 73, y Torah (תורה), Torah, 611.

 

JULI PERADEJORDI

LAS CUENTAS DEL TABERNÁCULO


Cuando se acabó el tabernáculo, Moisés hizo una auditoria para que se viera que todo lo que los hijos de Israel habían donado había sido utilizado correctamente y no se había desviado oro o plata. Esto no sólo nos refleja la honestidad de Moisés sino también algo muy importante que nos van a descubrir los comentaristas del Zohar.

 

A principio de la parashah de Terumah (Éxodo XXV-2), Dios le dice a Moisés:

דבר אל-בני ישראל, ויקחו-לי תרומה: מאת כל-איש אשר ידבנו לבו, תקחו את-תרומתי

“Habla a los Hijos de Israel y que tomen para Mí una ofrenda, de cada hombre cuyo corazón lo impulse a dar tomaréis Mi ofrenda”.

 

Más adelante, también en Éxodo (XXXVIII-21) podemos leer:

אלה פקודי המשכן משכן העדת, אשר פקד על-פי משה:  עֲבֹדַת, הַלְוים, ביד איתמר, בן-אהרן הכהן

“Éste es el recuento del Tabernáculo, el Tabernáculo del Testimonio, que fue contado por orden de Moisés; la labor de los levitas estaba al mando de Itamar, hijo de Aarón el Sacerdote”.

 

 

El Zohar (II-221 a) comentará este versículo diciendo:

“Cuando fue hecha toda la obra, Moisés debió hacer un recuento de todo para que los Hijos de Israel no dijesen que quedó oro y plata, y que había sido apartado y no había sido tomado”.

 

¿Cuál es la relación entre estos dos versículos?

Si calculamos la guematria de Terumah (תרומה), “ofrenda” vemos que es 651. Si calculamos la de Eleh Pekudei haMishkan (אלה פקודי המשכן), “Éste es el recuento del Tabernáculo”, descubrimos que también es 651:

ת = 400

ר = 200

ו = 6

מ = 40

ה = 5

—————-

651

 

אלה = 36

פקודי = 200

המשכן = 415

—————-

651

 

Pero lo más sorprendente es lo que nos explicarán los comentaristas:

“Cualquier tipo de acción impropia que conllevara a una sospecha de la credibilidad, despertaría a las fuerzas del Otro Lado, Sitra Ajra, e impediría el descenso de la Shekinah. Y por eso debía realizar el recuento del Tabernáculo ante ellos, los Hijos de Israel, para erradicar toda posibilidad de sospecha”.

 

¿Qué nos puede decir la guematria aplicada a este comentario? Si sumamos la guematria de Sitra Ajra (סטרא אחרא), 480, a la de Shekinah (שכינה), 171, de nuevo obtenemos 651.

סטרא = 270

אחרא = 210

————–

480

ש  = 2

כ  = 30

י  = 40

נ  = 9

ה = 90

————

171

480 + 171 = 651

 

 

JULI PERADEJORDI

 

LOS DOS QUE MATÓ PINJAS

Uno de los episodios más sorprendentes de la Torah es el que nos narra cómo Pinjás asesina a un hijo de Israel y a una mujer midianita. Si lo leemos al pie de la letra, nos hallamos ante un homicidio a todas luces injustificable, pero si profundizamos en él enseguida descubrimos que los dos asesinados son en realidad una alusión a dos cuestiones muy actuales con las que hay que luchar y a las que hay que vencer: la corrupción a la mentira.

 

Veamos el texto en Números 25:14 y 15:

ושם איש ישראל המכה, אשר הכה את-המדינית-זמרי, בן-סלוא:  נשיא בית-אב, לשמעני.

ושם האשה המכה המדינית, כזבי בת-צור:  ראש אמות בית-אב במדין, הוא.

“El nombre del hombre israelita que fue asesinado junto con la midianita era Zimri, hijo de Salu, líder de una casa paterna de los shimonitas. Y el nombre de la mujer midianita muerta era Cozbi, hija de Tzur, que era jefe de los pueblos de una casa paterna en Midián”.

 

Cuando analizamos los nombres de estas dos personas a la luz de su etimología y de la guematria, sus significados son cuanto menos sorprendentes. En el primer lugar Zimri (זמרי) puede leerse como “mi canto”, “mi canción”, del verbo Zimer (זמר), “cantar”. Pero Zamar (זמר) también quiere decir “cortar”, y si invertimos las letras de esta palabra obtenemos Mazar (מזר), “pudrirse”, “corromperse”.

La guematria de ambas palabras es 247:

ז = 7

מ = 40

ר = 200

————-

247

 

En cuanto a Cozbi (כזבי) encontramos en ella a Cozeb (כזב), “embustero”, “mentiroso”. Su guematria 39 la relaciona con algo prohibido: los 39 trabajos que están prohibidos en Shabbat.

כ = 20

ז = 7

ב = 2

י = 10

———–

39

 

Pero lo más sorprendente ocurre cuando sumamos la guematria de Cozbi, 39, con la de Zimri, 257. Resulta que es 296, o sea la misma que la de Acor (עכור), palabra que significa “turbio”, “siniestro”.

כזבי = 39

זמרי = 257

————–

296

ע = 70

כ = 20

ו = 6

ר = 200

————

296

 

De este modo vemos que con quien en realidad se enfrentó Pinjas fue con la corrupción y la mentira, con lo siniestro.

 

JULI PERADEJORDI

 

LA MALDICIÓN DE BILAM

 

Uno de los episodios más “actuales” de toda la Torah tiene lugar en la parashah de Balak cuando este rey moabita “contrata” a Bilam para que maldiga a Israel. Recuerda a ciertos gobiernos presuntamente democráticos que contratan a ex-policías corruptos para que investiguen a sus rivales políticos e inventen pruebas contra ellos, pagándoles en negro con fondos reservados. Pero la Torah nos enseña que las cosas no le acabarán saliendo bien a Balak, porque lo que empieza torcido suele acabar torcido.

 

Balak y Bilam eran ambos descendientes del malvado Labán. Balak era rey de Moab pero también un reputado brujo. ¿Cómo es que ha de “contratar” a otro para enfrentarse a Israel? ¿Por qué no hace él el trabajo sucio? La parashah nos lo explicará en sus mismas palabras cuando dice (Números XXII-6):

ועתה לכה-נא ארה-לי את-העם הזה, כי-עצום הוא ממני

“Ven y maldice a este pueblo por mí, pues es demasiado poderoso para mí…”

 

Cuando calculamos la guematria de Balak (בלק) vemos que es 132, mientras que la de Bilam es 142. Lo supera por diez y por eso recurre a él.

ב = 2

ל = 30

ק = 100

———-

132

 

Los cabalistas nos han enseñado que el malvado Bilam era en cierto modo la antítesis de Moisés. Como escribíamos en un artículo anterior (https://elzoharesplendor.wordpress.com/tag/kedem/), “Uno de los temas más apasionantes de la Torah es la oposición Bilam versus Moisés, o sea la magia negra y la magia divina, el poder de las tinieblas y el poder de la luz, que es la Torah”. Pero esta oposición también es con los patriarcas, con Abraham, Isaac y Jacob.

El sabio Baal haTurim ya señaló que si tomamos las letras finales de Abraham (אברהם), Isaac (יצחק) y Jacob (יעקב), y las sumamos obtenemos 142, la guematria de Bilam (בלעם):

מ = 40

ק = 100

ב = 2

————–

142

ב = 2

ל = 30

ע = 70

ם = 40

—————-

142

 

Los tres patriarcas, los Avot haOlam (אבות העולם), “los padres del mundo”, eran hombre rectos, Iesharim (ישרים). Si calculamos la guematria de Iesharim (ישרים), descubrimos que es 560 y coincide con la de Avot haOlam (אבות העולם), “los padres del mundo”, o sea los patriarcas. El poder de Bilam quedaba, pues, contrarrestado por el de los patriarcas. Pero lo más sorprendente es que esta guematria también coincide con la de Balak benTzipor (בלק בן-צפור), “Balak hijo de Tzipor”.

י = 10

ש = 300

ר = 200

י = 10

ם = 40

—————–

560

אבות = 409

העולם = 151

——————-

560

בלק = 132

בן-צפור = 428

——————–

560

 

De este modo las fuerzas del bien, representadas por los Avot haOlam (אבות העולם), contrarrestan a las del mal, representadas por Balak benTzipor (בלק בן-צפור), “Balak hijo de Tzipor”.

Y para concluir, señalemos que en la misma expresión Ben Tzipor (בן-צפור), hijo de Tzipor, vemos ya una alusión a las maldiciones. Su guematria, 428 es la misma que la de la frase de  Génesis (XII-3) que dice:

ומקללך, אאר

“Y maldeciré a los que te maldijeren”.

 

La lección que se puede extraer de todo esto es que para poder resistir a los embates de las fuerzas oscuras no hay más que una actitud: la rectitud y la integridad. Es el mejor amuleto.

 

JULI PERADEJORDI

 

ARRIMARSE AL BUEN ÁRBOL

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Escribíamos hace unos años, a propósito de la parashah Jukat que “Las cosas del alma no siempre son fáciles de entender. Un Jok (חק), una “ordenanza”, es un precepto que no tiene una explicación lógica, que es incomprensible para la razón y que la trasciende. No se dirige a lo racional, sino al alma”.

 

El texto en cuestión estuvo muy difundido, compartido y sobre todo fusilado en las redes. Gracias a quienes citaron las fuentes y gracias también a quienes no las citaron. Ahora quisiéramos ahondar en la guematria raguil de  Jok (חק), 108, a la luz de un proverbio que aparece en el Quijote. La traducción de “ordenanza” queda realmente muy pobre para todo lo que comporta un Jok (חק). La cábala fonética nos ayuda más a comprenderlo si lo asociamos con Joke, “chiste” o “broma” en inglés.

La guematria de 108 nos lleva a un famoso refrán sefardí que Cervantes retomará en la segunda parte del Quijote, en el capítulo 22:

“Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”.

 

Como un Jok (חק), un refrán se presenta muchas veces como algo incomprensible desde la razón. Este mismo refrán en hebreo declara:

אילן טוב קרב צל טוב אותו עוטף

 

Podemos considerar a este refrán como Jukat haTorah (חקת התורה), un Jok o una ordenanza de la Torah. Cuando calculamos la guematria de esta expresión, obtenemos 1024:

 

חקת = 508

התורה = 616

————–

1024

 

“Buen árbol” es Ilan Tov (אילן טוב) y la guematria de esta expresión es 108, exactamente la guematria de Jok (חק):

אילן = 91

טוב = 17

———–

108

 

Pero lo más sorprendente ocurre cuando calculamos la guematria de Ilan Tov Karob Tzel Tov Oto Otef (Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija):

אילן = 91

טוב = 17

קרב = 302

צל = 120

טוב = 17

אותו = 413

עוטף = 165

—————–

1025

 

Se trata de 1024 más el Kolel.

Nos podemos preguntar cuál es este “buen árbol”. Para averiguarlo recurriremos al Zohar (II-127 a):

“Rabí Shimón les dijo a los compañeros: ¡cuán hermosa es esta sombra que proviene de los árboles y nos cubre; debemos coronar este lugar con palabras de Torah!”

 

Y más adelante (II 134 b):

“La Torah es el árbol de la vida que da vida a todos. Aquel que se aferra a la Torah, se aferra al árbol de la vida, según ha sido dicho “es un árbol de vida para los que se aferran a ella” (Proverbios III-18).

 

Sin duda el buen árbol que da la buena sombra es el árbol de la Vida a propósito del cual se ha dicho Génesis (II-9):

“Y El Eterno Dios hizo que brotaran de la tierra todos los árboles que eran agradables a la vista y buenos como alimento; y el Árbol de la Vida, en medio del jardín, y el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal”.

 

 

JULI PERADEJORDI