EL BESO DE FUEGO

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En nuestro mundo moderno, besarse se ha convertido en algo tan cotidiano y banal que hemos perdido de vista cuáles son tanto el objetivo y como el sentido del beso. Actualmente ya casi nadie sabe que besar es el ejercicio sagrado por excelencia: es juntar lo que está arriba con lo que está abajo, maridar el Cielo con la Tierra.

 

Profecía es contacto

entre Dios y el hombre. Es el

beso de fuego en la boca sellada del

ser humano, que a partir de allí

sentirá la Palabra “que arde en su

interior y que no puede acallar ya más”.

 

Rabbí Mordejai Maarabi

 

 

Pero besar, también, es unir dos silencios para que se unan dos almas. En última instancia, como veremos, besar es unir a través del fuego del amor las cuatro letras del Tetragrama IHWH (יהוה).

En el acto físico del beso, lo que está arriba es, obviamente, la cabeza. Lo que está abajo es harina de otro costal. Existe, en efecto, una íntima relación entre el beso y la base de la columna que está implícita en la etimología misma de la palabra basium, “beso”.

Encontramos ahí la idea de bajar, de ir a la base, de ir a la raíz.

Un “fuego secreto” que se halla en el sacro (y por eso es un hueso sagrado), en la base de la columna vertebral, puede ser despertado y avivado por aquello que simboliza el beso.

En hebreo “besar” se dice Lenashek (לנשק), término que también significa “encenderse”. La letra Shin (ש), que los cabalistas llaman “la letra del Fuego”, tiene un peso especial en esta palabra. Besar, como nos recuerda el famoso cuento de La Bella Durmiente, es una manera suave de “despertar”.

Ya vimos que besar era “juntar está arriba con lo que está abajo”; quizá sea interesante ahondar en la etimología de este verbo. “Juntar”, del latín iungo-ere, procede de iugum, “yugo para juntar bueyes”. El origen de esta raíz, que a todas luces arroja la idea de “unión”, la encontramos en el sánscrito Yug, de donde procede la palabra “yoga”.

Un delicioso comentario del Zohar (II-146b) al Cantar de los Cantares, comparan el beso al hecho de unir el mundo superior con el mundo inferior:

“Las palabras “Que me bese con los besos de su boca” tienen el siguiente significado: el rey Salomón aspiraba a la unión del mundo de Arriba con el mundo inferior. Y la unión de dos espíritus sólo se realiza a través de un beso; cuando dos personas se besan en la boca, sus espíritus se unen hasta el punto de convertirse en uno”.

También en el Zohar, una líneas después, se compara el beso con la unión de las cuatro letras de la palabra Ahavah (אהבה), “amor”.

“En el Libro del primer Rabbí Jamnuna, el Anciano se dice a propósito de esta sentencia, “el beso de amor se expande en cuatro direcciones (Ruajin), y éstas se unifican en una, y ello es parte del secreto de la Fe (Amén)”. Los cuatro espíritus (Ruajin) ascienden en cuatro letras, que son las letras de las que depende el Nombre Santo y con él todas las cosas que son arriba y abajo. También el cántico del (Rujot) deriva de esto su sentido. ¿Y cuáles son estas cuatro letras? Ahavah, que forman una carroza superior”.

En la palabra Ahavah (אהבה), “amor”, podemos encontrar oculto el Nombre de Dios Tetragrama (יהוה), si sustituimos la letra Alef (א) por una letra Iod (י) y la letra Beth (ב) por una letra Vav (ו).

א ה ב ה

י ה ו ה

El valor numérico de la Iod (י) es 10 y el de la Alef (א) es 1, lo que hace de la Iod una especie de sublimación de la Alef.

Vav (ו) y Beth (ב), por otra parte, se pronuncian igual.

Cuando Ahavah (אהבה), “amor”, guematria 13, besa a Ahavah (אהבה), “amor”, obtenemos 26, que es la guematria del Tetragrama.

 

י = 10

ה = 5

ו = 6

ה = 5

———-

26

 

א = 1

ה = 5

ב = 2

ה = 5

———–

13

 

JULI PERADEJORDI

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LAG BAOMER Y KUNDALINI

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La parashah de Bejukotai es la parashah número 33 de la Torah y coincide con el día número 33 de la cuenta del Omer, conocido como Lag BaOmer.  En Lag baOmer se conmemora el fallecimiento de Rabbí Shimon Bar Iojai que tuvo lugar en el día 33 de la cuenta del Omer.

¿Por qué tanta insistencia en este número?

 

 

El número 33 es muy significativo desde el punto de vista oculto, particularmente en la masonería y otras sociedades iniciáticas. Correspondería a 33 grados que hay que recorrer para llegar a la perfección. También puede relacionarse con la purificación, como leemos en Levítico (XII-4):

“Por un lapso de treinta y tres días ella permanecerá purificándose de su sangre; no podrá tocar nada sagrado ni podrá entrar al Santuario”.

 Leemos en Levítico (XXVI-3) al principio de la parashah de Bejukotai:

אם-בחקתי, תלכו; ואת-מצותי תשמרו, ועשיתם אתם

“Si siguiereis Mis decretos y observareis Mis preceptos y los realizareis…”.

Si nos fijamos en el texto hebreo, veremos que se trata exactamente de 33 letras, pero cuando calculamos la guematria de Im Bejukotai (אם-בחקתי), “Si siguiereis”, descubrimos que es 561, o sea el número secreto del 33.

1+2+3+4+5+6+7+8+9+10+11+12+13+14+15+16+17+18+19+20+21+22+23+24+25+26+27+28+29+30+31+32+33 = 561

 

Por otra parte, 561 es el resultado de multiplicar 17, la guematria de Tov (טוב), “bueno”, por 33:

ט = 9

ו = 6

ב = 2

———

17

17 x 33 = 561

 

Así, 561 no sólo es el secreto del 33, sino lo bueno del 33, lo bueno que viene a rectificar a lo malo. “Malo”, en hebreo es Ra (רע) y la guematria de esta palabra es 270

ר = 200

ע = 70

———–

270

Lag BaOmer se relaciona con la sefirah de Hod (הוד), concretamente con Hod de Hod. Si calculamos la guematria Atbash de Hod (הוד), vemos que también es 270:

ה = 90

ו = 80

ד = 100

————

270

 

Simbólicamente hablando, sabemos que el mandil que se colocan los masones aludiría a la hoja de higuera que según Génesis (III-6) se colocaron nuestros primeros padres para cubrir sus vergüenzas después de caer en la trampa que les tendió la serpiente. La guematria de Ale Teenah (עלה תאנה) “hoja de higuera” es 561, o sea el número secreto del 33:

ע = 70

ל = 30

ה = 5

ת = 400

א = 1

נ = 50

ה = 5

————-

561

 

Pero podríamos aventurar una hipótesis acaso un poco descabellada. Podemos leer Ale (עלה) como Ala (עלה), que significa “subir”, “ascender” y Tenah (תאנה) como Taanah (תאנה) “apetito carnal”, “ardor”. Entonces la expresión Ale Teenah (עֲלֵה תְאֵנָה) “hoja de higuera” guematria 561, haría alusión a la ascensión de la energía que los tántricos conocen como Kundalini, cuyo despertar hace que ascienda por la columna vertebral hasta el final de la cabeza, lo que correspondería en la terminología cabalística con la Sefirah de Keter, “la corona”. Se considera que la columna vertebral está compuesta por 33 vértebras (7 cervicales, 12 dorsales, 5 lumbares, 5 sacras y 4 coccígeas). Kundalini está representada en la iconografía tántrica por una serpiente. Sabemos que en hebreo “serpiente” se dice Najash y que su guematria es 358. Los cabalistas nos explican que este número es también la guematria de Mashiaj, “ungido”. Si la primera tiene que ver con el hueso que se halla en la base de la columna y que tiene forma de cabeza de serpiente, el segundo se asocia tanto con la ascensión como con la unción de Keter.

 

JULI PERADEJORDI

LA ESENCIA DE LA TORAH ES LA HUMILDAD

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Los sabios del Talmud (Derej Eretz Zutta, 8) han comparado a la Torah con el agua apoyándose en que, al igual que el preciado líquido, la Torah es humilde. Como el agua, la Torah es dadora y preservadora de la vida, y como el agua y la Torah, la humildad también lo es.

 

 

Los Avot de Rabbí Natan (35:10) equiparan el agua con la vida. Aprendemos del libro de los Salmos (XIX-8) que:

תורת יהוה תמימה, משיבת נפש

“La Torah del Eterno es íntegra, reconforta el alma”.

Si calculamos la guematria de Tmimah (תמימה), “íntegra”, obtenemos 495, un número que se aplica perfectamente a la Torah, que es un don, en hebreo Matanah (מתנה).

ת = 400

מ = 40

י = 10

מ = 40

ה = 5

———–

495

מ = 40

ת = 400

נ = 50

ה = 5

———–

495

 

Pero cuando tomamos las letras interiores de Tmimah (תמימה), “íntegra”, nos encontramos con Maim (מים),”agua”. La esencia de la integridad de la Torah sería pues, algo que llamamos “agua”. Hemos visto que para los sabios el agua equivale a la humildad, por eso podemos decir que la esencia de la Torah es la humildad.

Apoyándose en Números (XII-3), los Sabios explican que Moisés recibió la Torah porque era “el más humilde de los hombres”. Cuentan los Sabios que cuando Moisés ocultó su rostro ante la zarza ardiente, Dios le dijo: por haber sido muy humilde y haberme honrado ocultando tu rostro, podrás estar en el monte Sinaí durante cuarenta días con sus noches alimentándote del resplandor de la Shekinah.

La guematria de Anav Meod (ענו מאד), “muy humilde” es 171, o sea la misma que la guematria Atbash de Shekinah.

ש = 2

כ = 30

י = 40

נ = 9

ה = 90

————-

171

ע = 70

נ = 50

ו = 6

מ = 40

א = 1

ד = 4

————

171

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

EL MAYOR BIEN O DIOS EN EL CORAZÓN

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En su genial obra La vida es sueño, Pedro Calderón de la Barca escribía:

“¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”.

A primera vista puede parecer contradictorio que “el mayor bien” sea algo pequeño. Pero, ¿sabemos realmente qué es el mayor bien?

 

De alguna manera Calderón nos lo está diciendo sin decirlo. Basta con leer entre líneas para adivinar que “el mayor bien”, algo aparentemente pequeño y efímero, no es sino algo tan inconmensurable como es la vida.

La guematria de Jaim (חיים), “vida” es 68, o sea es el “número espejo” de 86, la guematria de Elohim (אלהים), “Dios”. Si calculamos la guematria  Sderti u ordinal de Jaim (חיים), “vida”, obtenemos 52:

ח = 8

י = 10

י = 10

ם = 24

———-

52

 

Si calculamos ahora la guematria Sderti de Elohim (אלהים), “Dios”, también obtenemos 52:

א = 1

ל = 13

ה = 5

י = 10

ם = 24

———–

52

 

No podemos, pues, ver a Dios y la vida como algo distinto y separado; pero, ¿por qué son el mayor bien, y por qué es éste pequeño? Podemos asociar este “mayor bien” que es “pequeño” a una letra muy concreta de la Torah: la letra Alef de Vaikrá, que es más pequeña de lo normal. Esta letra recibe el nombre de Alef Ketanah (אלף קטנה) y su guematria va a desvelarnos algunos misterios.

Si calculamos la guematria Katan de Alef Ketanah (אלף קטנה) obtenemos 32:

א = 1

ל = 3

ף = 8

ק = 1

ט = 9

נ = 5

ה = 5

———-

32

 

Este número nos lleva a un lugar muy concreto: el corazón, en hebreo Lev (לב), palabra cuya guematria es también 32.

ל = 30

ב = 2

——–

32

 

Si calculamos ahora su guematria Sderti, veremos que es 86, o sea la misma que la de Elohim (אלהים), “Dios”.

א = 1

ל = 12

ף = 26

ק = 19

ט = 9

נ = 14

ה = 5

———–

86

 

א = 1

ל = 30

ה = 5

י = 10

ם = 40

———–

86

Volviendo a las palabras de Calderón de la Barca “el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”, concentrémonos ahora en “el mayor bien”, en hebreo Ioter Tov (יותר טוב).

La guematria Raguil de Ioter Tov (יותר טוב) es 633:

 

י = 10

ו = 6

ת = 400

ר = 200

ט = 9

ו = 6

ב = 2

————-

633

 

Si calculamos ahora cuál es la guematria Raguil de “la vida”, haJaim (החיים), adjudicando el valor de 600 a la letra Mem final, descubrimos con sorpresa que también es 633:

ה = 5

ח = 8

י = 10

י = 10

ם = 600

————–

633

 

Todas estas guematrias nos vienen a enseñar que la vida o, si lo preferimos, Dios en el corazón, es el mayor bien, superior a las muchas riquezas.

 

JULI PERADEJORDI

 

EL JUSTO Y EL MAL DE OJO

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La Tzarah (צרע) que a menudo se relaciona con la lepra no está considerada por los comentaristas clásicos de la Torah una enfermedad natural, sino una enfermedad espiritual. Por medio de la guematria vamos a ver que no es exactamente así, sino que es el resultado del Mal de Ojo. Pero, ¿a qué nos estamos refiriendo cuando hablamos de Mal de ojo?

 

 

Los cabalistas sostienen que padecer Mal de Ojo es el resultado del estado de impureza del alma humana. Así, el Mal de Ojo, nos venga de los demás o de nosotros mismos (pensamientos negativos y de autosabotaje) nos afectaría en la medida de nuestra falta de santidad. Por esa razón, a José, que era un Justo, un Tsadik, no le afectaba el Mal de Ojo. En el libro del Génesis (XLIX-22) leemos que Jacob dijo:

בן פרת יוסף, בן פרת עלי-עין

«Un hijo fructífero es José, un hijo encantador a los ojos (Alei Ayin)».

En el tratado de Berajoth (20 a), los Sabios del Talmud nos animan a no leer Alei Ayin, «junto a la fuente» o «a los ojos», como nos proponen algunas traducciones literales, sino Olei Ayin, que se escribe con las mismas letras y significa «por encima del ojo». Con esto nos enseñan que José estaba «por encima» del Mal de Ojo. Por otra parte, Rashi, el comentarista clásico de la Torah, explica que todas las enfermedades dependen del ojo; dicho de otro modo, son formas del Mal de Ojo.

La raíz Tzar (צר) significa “enemigo”. La idea de Tzarah (צרע) que encontramos en la parashah de esta semana, Metzorah, procede de esta raíz. Si acudimos al diccionario, vemos que esta palabra significa “enfermar de lepra”. El termino Tzorah (צרעה) significa “enfermedad de la piel” y está muy próximo al griego Psora, de donde procede “psoriasis”, pero curiosamente esta palabra también significa “avispa”.

El Talmud relaciona la Metzorah con la maledicencia. Sabemos que la palabra es una energía muy poderosa; si es positiva, es capaz de obrar milagros, pero si es negativa, se convierte en una energía negra capaz de hundir a cualquiera. Es la diferencia entre bendecir y maldecir. La palabra, en hebreo Dabar (דבר), se relaciona con un pequeño animal muy concreto: la abeja, en hebreo Dvorah (דבורה). Su producción es la miel, que representa a la incorruptibilidad, pues la miel no se pudre y además se utiliza en afecciones cutáneas.

Cuando calculamos la guematria de Metzorah (מצרע) vemos que es 400, exactamente igual que la de Ayin Ra (עין רע), “Mal de Ojo”. La Metzorah (מצרע) es un resultado del Mal de Ojo.

מ = 40

צ = 90

ר = 200

ע = 70

————–

400

עין = 130

רע = 270

————–

400

 

De algún modo lo contrario de la abeja es la avispa Tzorah (צרעה). Si la abeja representa a la palabra regeneradora, la avispa corresponde a la Mala palabra, a la maldición. Su aguijón, como la maledicencia, es venenoso. Cuando calculamos la guematria de Tzorah (צרעה) descubrimos que es 365. Probablemente por ello su antagonista sea el justo, ya que 365 también es la guematria de Iosef haTzadik (יוסף הצדיק), “José el justo”:

צ = 90

ר = 200

ע = 70

ה = 5

—————–

365

יוסף = 156

הצדיק = 209

——————-

365

 

JULI PERADEJORDI

DESPUÉS DE LAS TINIEBLAS

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A Thierry d’Oultremont, que adquirió la verdadera inteligencia (MR XXXIX-03)

 

La portada de la edición original del Quijote nos obsequia con un delicioso latinajo que declara Post tenebras spero lucem. Nos gustaría asociarlo con la parashah de esta semana, Tazria (תזריע), que  significa “quedar embarazada”. ¿Quién es el que espera llegar a la luz después de vivir en las tinieblas? ¿Por qué al hecho de engendrar se le llama “alumbrar” e incluso “dar a luz”?

 

 

 

A estas preguntas podemos brindarles dos respuestas que no son excluyentes la una de la otra.

Veamos la primera. El nombre de la parashah de esta semana, Tazria (תזריע) significa “quedar embarazada”. Si tomamos las letras interiores de esta palabra, o sea su esencia, nos encontramos con Zari (זרי), que significa “mi semilla”. Es la semilla que está dentro de la embarazada y que se convertirá después de 40 semanas en una criatura viva, una Briah (בריה). Cuando calculamos la guematria de Briah (בריה) vemos que es 217, o sea la misma que la de Zari (זרי).

ב = 2

ר = 200

י = 10

ה = 5

———–

217

 

ז = 7

ר = 200

י = 10

———–

217

 

Pero cuando nos dirigimos al principio de esta parashah (Levítico XII-2) podemos leer:

דבר אל-בני ישראל, לאמר, אשה כי תזריע

“Habla a los Hijos de Israel, diciendo: cuando una mujer está embarazada…”

Si calculamos la guematria de Ishah Ki Tazria (אשה כי תזריע), “mujer que está embarazada”, vemos que es 1023:

אשה = 306

כי = 30

תזריע = 687

—————–

1023

Se trata de la misma guematria que la de Job (XVII-12), “espero la luz después de las tinieblas”, que presumiblemente inspiraron a Cervantes para la portada de su libro:

 

אור קרוב מפני-חשך

Nuestra primera propuesta es que estas palabras aluden al bebé que está en el vientre de la mujer embarazada, y que cuando ésta dé a luz podrá salir de las tinieblas del útero.

Pero, paralelamente a esta interpretación podemos afirmar que también nos habla del alma que, después de pasar por las tinieblas de este bajo mundo, regresa a la luz.

אור = 207

קרוב = 308

מפני = 180

חשך = 328

—————

1023

 

Zari (זרי), que como vimos significa “mi semilla”, es una alusión al alma, a la semilla divina que hay en cada ser humano, que está llamada a la resurrección con la ayuda del Espíritu de Dios. Si a la guematria de Ishah Ki Tazria (אשה כי תזריע), que como vimos es 1023 le añadimos la guematria de Ruaj Elohim (רוח אלהים), “Espíritu de Dios”, 300, obtenemos 1323, que es la guematria de Tejaiat haMotim (תחיית המתים), “resurrección  de los muertos”:

רוח = 214

אלהים = 86

—————

300

תחיית  = 828

המתים = 495

——————

1323

JULI PERADEJORDI

 

UNIR EL CEREBRO Y EL CORAZÓN

Afirman los cabalistas que la expresión con la que se inicia la parashah de Tzav, Vaidaber Adonai el Moshe Leemor (וידבר יהוה אל-משה לאמר) se repite exactamente 70 veces en la Torah. Si a este número, que es la guematria de Sod, “secreto”,  le añadimos 26, la guematria del Tetragrama, obtenemos 96, la guematria de Tzav. Uno de los mensajes ocultos en la parashah de esta semana  es precisamente uno de los grandes secretos de la cábala: unir el cerebro con el corazón.

 

 

Que la guematria de Tzav (צו) es 96 no es ningún secreto, pero no deja de ser curioso que esta parashah contenga exactamente 96 versículos:

צ = 90

ו = 6

———-

96

 

Este número ha hecho plantearse a los cabalistas cuál puede ser el secreto, Sod (סוד) de Tzav (צו), dado que las 5 primeras palabras de esta parashah se repiten 70 veces en la Torah. Por medio de la resta de la guematria de Sod (סוד), “secreto” han llegado a la conclusión de que se trata del Tetragrama, יהוה.

ס = 60

ו = 6

ד = 4

—————-

70

96 – 70 = 26

 

Los cabalistas de Safed (y también el Zohar) descomponen este nombre en dos partes, la primera compuesta por las letras Iod y He (יה), y la segunda compuesta por las letras Vav y He (וה).

Iod y He (יה) puede asociarse con el cerebro, Moaj (מח), y Vav y He (וה) con el corazón, Lev (לב). Cuando unimos el cerebro y el corazón, haMoaj vehaLev (המח והלב) obtenemos 96, la guematria de Tzav (צו), y también estamos reuniendo las cuatro letras del Tetragrama.

המח = 53

והלב = 43

————

96

 

Aquel que une su cerebro con su corazón se convierte en un hombre justo, un Ish Tzadik (איש צדיק), un hombre a imagen del Tetragrama. Pero, ¿cómo unir el cerebro con el corazón? Una manera de hacerlo es hacer con el corazón cosas que normalmente hacemos con el cerebro, por ejemplo estudiar (la Torah), o hacer con el cerebro cosas que haríamos con el corazón, por ejemplo rezar.

Si a 96 le añadimos 515, la guematria de Tefilah, “plegaria”, obtenemos 611, la guematria de Torah:

ת = 400

פ = 80

י = 10

ל = 30

ה = 5

——————-

515

515 + 96 = 611

Pero lo más sorprendente ocurre cuando a Torah, guematria 611 le restamos 96, pues el resultado, 515 es también la guematria de Ish Tzadik (איש צדיק), “hombre justo”.

איש = 311

צדיק = 204

————-

515

 

JULI PERADEJORDI

LA TERRIBLE EXPERIENCIA DE LA NOCHE DE PESAJ

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Durante la noche de Pesaj se recuerda tradicionalmente la salida de Egipto. Salir de Egipto es como cambiar de dimensión. Egipto simboliza este bajo mundo, prisionero del espacio y del tiempo. Salir de Egipto es como volver a casa después de un largo exilio.

 

 

Afirman los cabalistas que el secreto de Pesaj es la anulación o la trascendencia del tiempo, en hebreo Zman (זמן).  Una de las maneras de referirse a la noche de Pesaj es haLailah haZe (הלילה הזה), “esta noche”, que también podemos leer como la noche 17, guematria de Tov (טוב), “buena”. Se trata, pues, de una buena noche. Cuando calculamos la guematria de haLailah haZe (הלילה הזה) vemos que es 97, la misma que la de Zman (זמן).

הלילה = 80

הזה = 17

————-

97

ז = 7

מ = 40

ן = 50

———-

97

 

La guematria de haLailah (הלילה), “la noche” es 80 y corresponde a la letra Pe (פ) de Pesaj (פסח), cuyo valor numérico también es 80.

Cuando calculamos la guematria atbash de haLailah haZe (הלילה הזה) descubrimos que es 510:

הלילה = 260

הזה = 250

—————

510

Este número nos lleva a otra noche famosa de la Torah, aquella en la que Jacob tuvo un sueño y se encontró en un “lugar terrible”, que identificaría como “la casa de Dios”. Como vemos en el texto de Génesis (XXVIII-17):

ויירא, ויאמר, מה-נורא המקום הזה: אין זה, כי אם-בית אלהים, וזה, שער השמים

“Y tuvo miedo, y dijo: «¡Qué terrible es este lugar! ¡Ésta no es otra que la Casa de Dios, y ésta es la puerta de los cielos!»”.

 

La expresión Mah norah haMakom haZé (מה-נורא המקום הזה), “qué terrible es este lugar” tiene por guematria 510 con lo que coincide sorprendentemente con la de Zé Bait Elohim (זה בית אלהים), “ésta es la casa de Dios”:

מה = 45

נורא = 257

המקום = 191

הזה = 17

—————-

510

זה  = 12

בית = 412

אלהים = 86

—————–

510

Ojalá el Seder nos ayude a descubrir cuál es ese lugar terrible que es Casa de Dios: habremos salido de Egipto y regresado a nuestro verdadero hogar.

 

 

JULI PERADEJORDI

REPARAR LA ESTULTICIA

 

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Sabemos, gracias a las enseñanzas de los sabios, que algo tan actual y socialmente aceptado como robar no es sólo apropiarse de lo ajeno, también es ofender a Dios (y al erario público) y, por decirlo de algún modo, “entrometerse” en Sus designios. Veamos qué nos dice el libro del Levítico (5-23):

והיה, כי-יחטא ואשם-והשיב את-הגזלה אשר גזל או את-העשק אשר עשק, או את-הפקדון אשר הפקד אתו; או את-האבדה, אשר מצא.

 

«Y ocurrirá que cuando peque y se haga culpable, devolverá el objeto robado que sustrajo, o lo que ganó de su fraude, o la prenda que fue dejada en su poder, o el objeto perdido que halló».

 

Lo primero que se deduce de estas palabras es que cuando alguien roba no sólo está pecando, también se está haciendo culpable. La palabra que se utiliza para “pecar”, Iejatah (יחטא) procede de la raíz Jet (חט), como vemos en sus letras centrales, y aquel que peca normalmente se cree muy listo.

Si acudimos a la guematria Raguil de Jet (חט), descubrimos que es 17:

ח = 8

ט = 9

———–

17

 

 

Se trata de la guematria de Tov (טוב), “bueno”, y el ladrón siente que está haciendo algo bueno (al menos para él), pero en realidad lo que está haciendo es el tonto, ya que no hay más que fijarse en la guematria atbash de Jet (חט), 110, para darse cuenta de que es un Sacal, un necio (סכל):

 

ט = 9

ו = 6

ב = 2

———-

17

ח = 60

ט = 50

———-

110

ס  = 60

כ = 20

ל = 30

———-

 110

 

Pero este versículo contiene una rareza en la que han reparado los cabalistas: la primera palabra Vehaiah (והיה) está formada por las mismas letras que el Tetragrama en un orden “incorrecto”. Esto nos enseña que “cuando alguien peque y se haga culpable” no sólo estará perjudicando a su prójimo al que ha robado, también está afectando al Tetragrama y desordenando el mundo. Es lo que se llama “estulticia”, del latín stultus, “necio”, “tonto”. Ya vimos, en un post anterior (https://elzoharesplendor.wordpress.com/2014/04/22/el-ladron-que-bendice/), que robar se puede comparar con insultar al Nombre de Dios (Salmos X-3):

 ובצע  ברך, נאץ יהוה

“Y el ladrón que bendice insulta a IHWH”.

 

La guematria Sderti u ordinal de la palabra que se utiliza en Levítico (V-23) para decir “y devolverá”, Veeshiv (והשיב) es también 17, por lo que el hecho de devolver lo robado compensa en cierto modo la necead del Sacal. Por eso, la Torah propone una reparación para su estulticia: devolver el objeto robado, estafado o ganado con fraude. Pero normalmente, ¿por qué el ladrón no lo hace? ¿Es aún más tonto de lo que parecía? Probablemente sí.

ו = 1

ה = 1

ש = 1

י = 1

ב = 1

———-

17

JULI PERADEJORDI

 

 

 

CANTARLE A LA MUERTE

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Algunos lectores del post de la semana pasada (https://elzoharesplendor.wordpress.com/2018/02/23/muerte-y-remordimiento/) me han pedido que profundice en el tema de la muerte como camino, lo cual me ha llevado a poner por escrito algunas reflexiones sobre este misterioso asunto. A partir de la guematria podemos inferir algunas cosas interesantes.

 

 

Si bien podemos ver a la muerte como un camino, también podemos contemplarla como el final de un camino, como un paso. Un paso sin duda difícil y decisivo. Un paso entre este mundo y el mundo venidero, un paso entre Egipto y la tierra prometida, entre la amargura y la dulzura. En la etimología de la palabra “traspaso”, una manera delicada de denominar a la muerte, encontramos la palabra “paso”.

En el judaísmo, la idea de paso está magistralmente representada por la festividad de Pesaj (פסח), de la raíz Pasaj (פסח), “pasar por encima”, “franquear”. Pesaj (פסח) es la salida de Egipto, pero Pesaj también es una boca, Pe (פ) que habla Saj (סח) o, si lo preferimos, una boca que canta.

Entre las muchas casualidades que hay en la Torah, y que al decir de los sabios no son tales casualidades, nos encontramos con que la parashah de Vaietzé, “Y salió”, tiene exactamente 148 versículos. La guematria de Pesaj (פסח) es también 148:

פ = 80

ס = 60

ח = 8

———

148

 

Podemos leer en Eclesiastés (VII-26):

 

ומוצא אני מר ממות, את-האשה

“Y he encontrado más amarga que la muerte a la mujer”.

 

Evidentemente, cuando se habla de “la mujer” no se está hablando de nuestras novias o esposas, sino del arquetipo femenino oscuro representado por Lilit, la culpable de que la muerte viniera al mundo. Salomón sostiene, pues, que la muerte es amarga, y en eso coincide con el Maror, una de las verduras que se utilizan en el ritual de Pesaj, una hierba amarga. Cuando calculamos la guematria de Maror (מרור), descubrimos que es 446:

מ = 40

ר = 200

ו = 6

ר = 200

———–

446

 

Como ya vimos, “muerte” se dice en hebreo Mavet (מות), y su guematria también es 446:

מ = 40

ו = 6

ת = 400

————

446

 

El concepto de Maror (מרור) puede relacionarse también con el duro trabajo que tuvieron que realizar los judíos en Egipto (Éxodo I-14):

 

וימררו את-חייהם בעבדה קשה

“…y ellos amargaron (וימררו) sus vidas con el duro trabajo”.

Amargaron tanto sus vidas que se morían. Cuando calculamos la guematria de Vaimareru (וימררו), “Y ellos amargaron” descubrimos que es 462, la misma que la de Vaiamutu (וימתו) “y ellos murieron”:

 

ו = 6

י = 10

מ = 40

ר = 200

ר = 200

ו = 6

————

462

ו = 6

י = 10

מ = 40

ת = 400

ו = 6

————-

462

 

Así como el antídoto de la amargura es la dulzura, en hebreo Metikut (מתיקות), los sabios nos enseñan que el antídoto de la muerte es la Torah. Si a la guematria de Mavet (מות), 446 le sumamos 510, la guematria de Shir (שיר), “canto”, obtenemos 956, la guematria de Metikut (מתיקות), pero también la de Sefer haTorah (ספר התורה). La dulzura se alcanza cuando somos capaces de cantarle a la muerte. Y cantarle a la muerte sólo lo podemos hacer con palabras de Torah.

 

JULI PERADEJORDI

PODEROSO COMO LA MUERTE

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Una de las afirmaciones más bellas que podemos encontrar en el Cantar de los Cantares es aquella que declara que el amor es tan poderoso como la muerte.

Estas poéticas palabras nos está enseñando que las fuerzas de la vida no tienen nada que envidiarle a las de la muerte, pero quizá nos estén hablando de algo más.

 

 

 

Si le preguntamos a cualquier persona qué es más poderoso que la muerte difícilmente nos responderá que se trata del amor. Sin embargo el versículo del Cantar de los Cantares (VIII-6) es bien claro:

כי-עזה כמות אהבה

«Porque el amor es poderoso como la muerte».

 

Si recurrimos a la guematria de esta frase, 591, descubriremos otra cosa más poderosa que la muerte, algo relacionado precisamente con la resurrección.

כי = 30

עזה = 82

מות = 446

אהבה = 13

——————

591

 

Nos estamos refiriendo al Shofar, haShofar (השופר), guematria 591:

ה = 5

ש = 300

ו = 6

פ = 80

ר = 200

————–

591

 

A propósito des Shofar podemos leer en el Zohar (I-190 a):

“… en esos momentos en los que el Santo, Bendito Sea, se dispone sobre ellos en Juicio  Entonces se ubica (el ángel acusador) para descarriarlos y recordar sus pecados, y el Santo, Bendito Sea, se apiada de  Israel y les da un consejo para salvarse del mismo. ¿Y con qué? Con el Shofar en el día de Rosh Hashanah y en el Día de la Expiación”.

Y, más adelante (Zohar III-150 b):

“… los de Israel ofrecen plegarias y súplicas delante de él, y hacen sonar el Shofar. Entonces, el Santo, bendito sea, tiene piedad de ellos y convierte el rigor en misericordia”.

JULI PERADEJORDI

 

 

MERKAVAH – LA CARROZA

La palabra Merkavah procede de una raíz, Resh, Kaf, Beth, que significa “cabalgar”. Este término alude a la famosa visión de Ezequiel (I-1 a 26) en las que aparecen cuatro ruedas con cuatro seres vivientes (Jaioth). Veamos ahora algunas curiosidades de la Merkavah a la luz de la etimología y la guematria.

 

 

“Aquel que aleja su corazón

de  este mundo para dedicarse a la contemplación de la

Merkavah, es recibido por el Santo, bendito sea, como

si hubiera recitado plegarias a lo largo de todo el día,

puesto que ha musitado Tefilah”.

Sefer haBahir (LXVIII)

 

 

El Zohar, comentando Samuel (II-XXIII-15), nos ofrece una curiosa interpretación.

מִי יַשְׁקֵנִי מַיִם, מִבֹּאר בֵּית-לֶחֶם אֲשֶׁר בַּשָּׁעַר

“¡Quién me diera a beber de las aguas del (medio del) manantial

de la puerta de Beit Lejem!”.

El Zohar (I-60) dice lo siguiente:

 

““Las aguas” se refiere a Abraham, “de en medio” se refiere a Jacob, que se encuentra en el centro y “manantial” se refiere a Isaac porque es llamado “manantial de aguas vivas”. He aquí que en este versículo se encuentra entonces el carruaje sagrado supremo de los patriarcas: la Merkavah. Y el rey David se apegó a ellos y se transformó en la cuarta pata de esta Merkavah.”

 

¿De dónde toma el Zohar la idea de que los patriarcas corresponden a la Merkavah? ¿Por qué llega a esta conclusión? Sin duda hemos de dirigirnos al Midrash Rabba sobre Génesis (47-6), donde unas palabras de Resh Lakish nos enseñan que:

אמר ריש לקיש האבות הן הן המרכבה

“dijo Reish Lakish: los patriarcas son la carroza”.

 

Esto es así porque, según nos enseñan los sabios:

“Durante todas sus vidas no sirvieron sino de vehículo a la voluntad divina”.

 

El texto del Midrash nos obsequia con dos interesantes guematrias.

Veamos la de haMerkavah (המרכבה), que es 272, o sea 68, la guematria de Jaim (חיים), “vida” multiplicada por 4. Señalemos que en la visión de la Merkavah de Ezequiel aparecían precisamente 4 Jaioth, cuatro seres vivientes o, si lo preferimos, 4 vidas.

 

También en el Zohar (III-145 b) podemos leer:

 

“Hemos aprendido que el Santo, bendito sea, convirtió a David en una Merkavah santa con los patriarcas, la más elevada de todas las coronas santas que los patriarcas dieron en herencia”.

HaAvot (האבות), “los patriarcas” tiene un valor numérico de 414 que también es la guematria de la expresión Or Ein Sof (אור אין סוף), la luz ilimitada que de algún modo es:

“la más elevada de todas las coronas santas que los patriarcas dieron en herencia”.

 

Pero lo más curioso ocurre cuando nos fijamos en el número 414, que es como un espejo del 41 que se convierte en 14 o un espejo del 14 que se convierte en 41.

Si calculamos la guematria ordinal o Sderti de Avoti (אבותי), “mis antepasados” o “mis patriarcas” vemos que es 41. Si calculamos la guematria de David (דוד), descubrimos que es 14.

 

JULI PERADEJORDI

ITRÓ SE ENGANCHÓ o LOS MISTERIOS DE LA CONVERSIÓN

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Se convertir, c’est se retourner dans la grande eau

et contempler la lumière du ciel face à face.

 

La Torah nos habla del suegro de Moisés que en Éxodo (IV-18) se llama Ieter y más adelante Itró. Ha sido añadida una letra Vav a su nombre. ¿Por qué? ¿Qué nos enseñan los sabios y la guematria?

 

La guematria de Ieter (יתר) es 610:

י = 10

ת = 400

ר = 200

———–

610

 

¿Qué nos enseña este número? Sabemos que la guematria de Torah es 611, o sea que a Ieter sólo le faltaba un poquito para llegar a la Torah. ¿Cómo lo hizo? Nos enseñan los sabios que podemos leer a Itro como Itar Vav (ו), “una Vav extra”. O sea que si añadimos una letra Vav (ו) a Ieter, obtenemos Itró. La letra Vav (ו), que los cabalistas comparan con una vara, fue la que condujo a Itró hasta la Torah.

Uno de los significados de Vav (ו) es “gancho”. Itró se “enganchó” a la Torah y al pueblo prometido por medio de esta letra.

Los comentaristas clásicos nos han enseñado que esta letra Vav (ו) fue añadida al nombre de Ieter por el mérito de su conversión. La letra Vav (ו) tiene varias funciones, una de ellas es unir, se trata de la Vav haJibur. Es la Vav (ו) que unió a un pagano, Itró, al pueblo de Israel. Pero la Vav (ו) también puede ser haIpuj, se trata de la Vav de la conversión y en nuestro caso indica la conversión de Itró al judaísmo.

Pero aparte de Itró hay otro personaje en la Torah que se asocia con la conversión: Ruth (רות). Cuando calculamos la guematria de Ruth (רות), vemos que es 606:

ר =  200

ו = 6

ת = 400

————

606

 

Si calculamos el Millui o el “relleno” de Itró (יתרו), descubrimos que también es 606:

(תרו) י

ת = 400

ר = 200

ו = 6

——–

606

 

Y quizá aalguien se preguntará por qué esta insistencia en el número 6. Curiosamente 6 es el valor numérico de la letra Vav (ו).

 

JULI PERADEJORDI

PAN DEL CIELO, PAN DE PODEROSOS

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Al principio de su comentario a la parashah de Beshalaj el rabino José Caro escribía que “en esta sagrada sección de la Torah debes conocer y observar en el misterio del maná que descendía de lo Alto”. ¿En qué basa su comentario el sabio autor del Shuljan Aruj?

 

Para apoyar sus reflexiones, Caro cita uno de los salmos más misteriosos (LXXVIII-25) que dice:

לחם אבירים, אכל איש

“pan de poderosos –abirim– comió el hombre”.

Se trata del maná, como podemos deducir del versículo anterior (Salmos LXXVIII-24):

וימטר עליהם מן לאכל

“Hizo llover sobre ellos maná para que comiesen”.

Josef Caro, siguiendo la tradición midráshica, nos explica que “Es el alimento del que se nutren los ángeles servidores”.

Cuando calculamos la guematria de Abirim (אבירים), “poderosos” descubrimos que es 263, la misma que la de LeEtz haJaim (לעץ-החיים) “al árbol de la vida”.

לעץ = 160

החיים = 1

————

263

א = 1

ב = 2

י = 10

ר = 200

י = 10

ם = 40

———-

263

 

Se trata curiosamente de la guematria de Garas (גרס), que en sentido figurado significa “triturar”, “moler”, “masticar”, pero cuyo sentido más obvio es “aprender”, “estudiar”.

ג = 3

ר = 200

ס = 60

————

263

 

Y esto es así porque el Etz haJaiim (עץ-החיים) “al árbol de la vida”, que es el alimento por excelencia, es también la Torah, que es el estudio por excelencia, según podemos deducir de Proverbios (III-18):

 

עץ-חיים היא, למחזיקים בה

“Ella es un árbol de vida para los que se aferran a ella…”.

Y si la Torah denomina al Maná “pan de poderosos” no es únicamente, como muy bien sostiene José Caro, porque es el alimento de los ángeles, sino también porque es un alimento que vuelve poderosos a aquellos que tienen la ventura de saborearlo.

Le preguntaron un día a un sabio cuando comeríamos de este “pan del cielo” y su respuesta no pudo ser más sencilla: cuando estemos en el cielo. Añadió: pero podemos tener un pregusto de este pan en este mundo estudiando la Torah.

 

JULI PERADEJORDI

EL MISTERIO DE VAERÁ

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Se comenta que cierto copista del comentario de Rashi a la parashah de Vaerá que comienza diciendo “Me revelé a Abraham, a Isaac y a Jacob” quiso abreviarlo y escribió “a los patriarcas”, borrando de un plumazo sus nombres. Pero en realidad el mismo Rashi lo decía en su comentario, sin dejar de mencionar los nombres de los tres patriarcas, y si lo decía, es por algo. A partir de esta curiosidad ha habido cabalistas que han afirmado que “Vaerá son los patriarcas”, afirmación tan sorprendente como críptica que únicamente se entiende a la luz de la guematria.

 

 

¿Por qué añade Rashi “a los patriarcas” después de los nombres de estos? Acaso no sabe todo el mundo que Abraham, Isaac y Jacob son los tres patriarcas?

Cuando calculamos la guematria Millui de Vaerá (וארא) descubrimos que es 536:

ו (ו) = 6

לפ (א)= 110

יש (ר) = 310

לפ (א) = 110

————–

536

 

Cuando calculamos la guematria Millui de haAvoth (האבות), “los patriarcas” nos encontramos con que no llega a 536. Es únicamente 633. Por esta razón Rashi después del nombre de los tres patriarcas escribe “a los patriarcas”. Si sumamos 3, porque los patriarcas eran 3, a 533 obtenemos 536, la guematria del nombre de esta parashah:

 

1 = א    (ה)

110 = לפ  (א)

410 = ית  (ב)

6 = ו    (ו)

6 = ו    (ת)

——————

533 + 3 = 536

 

JULI PERADEJORDI

REFLEXIONES SOBRE EL NÚMERO 1391

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Benjamín de Tudela, el gran viajero judío del siglo XII, se llevó un grato recuerdo de su visita a Barcelona y de la floreciente comunidad judía de esta ciudad, que definió como “una comunidad santa de hombres sabios y prudentes y grandes príncipes”. Aproximadamente un siglo después de su visita, el 5 de agosto de 1391, festividad de Santo Domingo, el Call de Barcelona sería asaltado y destruido despiadadamente.

Actualmente, cuando paseas por sus calles estrechas y melancólicas, parece escucharse a veces un lejano y fastidioso “a por ellos” de ingratos recuerdos. El número 1391 se asociará desde entonces con el destierro, con el exilio. Podemos encontrar una prefiguración de este desastre en una alusión al exilio por excelencia, el exilio de Egipto.

 

 

Detrás del asalto y el expolio del Call no hemos de ver únicamente judeofobia e intereses económicos, que los hubo. Cabe resaltar, sobre todo, que se hizo en nombre de Dios. Del Dios de los cristianos, eso sí.

El año en el que tuvo lugar, 1391, siempre se recordará por las barbaridades que tuvieron lugar en Sevilla, Toledo o Barcelona. Si colocamos el número 1391 ante el espejo nos encontramos con otro número aparentemente más inocente: el 1931. Curiosamente ese fue el año en el que se aprobó la Constitución española, la que algunos esgrimen a su antojo como si palabra de Dios fuera, emulando “dentro del marco de la constitución” a las hordas de 1391, y es que tanto el nombre de Dios como los “marcos legales” son maravillosas excusas para avasallar a los que no piensan o no rezan como los gobernantes de turno.

Pero 1931 también fue el año en el que fue proclamada la República Catalana desde el palacio de la Generalitat, o sea en pleno Call, un palacio construido sobre la que fue la casa del riquísimo judío Moshe Natan de Tàrrega.

Podemos dividir el número 1391 en dos números, el 13 y el 91. El primero de ellos, que corresponde ordinalmente a la letra Mem (מ), la decimotercera del alfabeto, se asocia tradicionalmente con Mavet (מות), “muerte”. El segundo, el 91, nos reserva ciertas sorpresas.

Los cabalistas nos han descubierto se trata del número secreto o triangular del 13. De este modo se nos presenta no sólo como la muerte, sino como otro nivel, un nivel superior, relacionado con ésta. El 91, en hebreo צא, es un aviso que podemos encontrar en Génesis (VIII-16):

 

צא

“¡sal!” o, si preferimos “¡vete!”

De este modo el 1391 parece estar diciéndonos “vete”, “¡huye de la muerte!”. Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con el exilio en Egipto? El libro del Éxodo (I-1) comienza en la parashah de Shemot, la parashah número 13, con la siguiente descripción:

 

ואלה, שמות בני ישראל, הבאים, מצרימה: את יעקב, איש וביתו באו

“Y estos son los nombres de los Hijos de Israel que vinieron a Egipto; con Jacob vino cada hombre con su casa”.

 

Cuando calculamos la guematria de Veeleh Shemot Beni Israel (ואלה שמות בני ישראל), “Y estos son los nombres de los hijos de Israel”, descubrimos que es exactamente 1391:

ואלה = 42

שמות = 746

בני = 62

ישראל = 541

————–

1391

 

El Zohar (II- 2 a), nos enseña al principio de la parashah de Shemot que las 12 tribus de Israel, los 12 hijos de Jacob que fueron a Egipto, proceden del árbol de la Vida “que se halla en medio del Jardín”. Este árbol de a Vida es precisamente lo opuesto a la muerte. Nos explica también que corresponden a aquellos que se consagran al estudio de la Torah y son sabios y prudentes. Sí, sabios, prudentes y “grandes príncipes”, grandes Nasijim, como fueron los coetáneos catalanes de Benjamín de Tudela que, estudiando la Torah, se aferraban al árbol de la Vida. A propósito de los que estudian la Torah, esta misma página del Zohar nos descubrirá que:

“…viven por toda la eternidad, y son denominados sabios eruditos –maskilim– y justos: viven en este mundo y viven en el Mundo Venidero”.

 

Han sabido “huir de la muerte” y nos han dejado una herencia que nos corresponde reclamar y actualizar.

Tras el saqueo del Call de Barcelona, que fue uno de los epicentros de la cultura judía en el mundo civilizado, Catalunya perdió una gran parte de su inteligencia, de sus maskilim, “en nombre de Dios”. Quizá sea el momento de hacer un Tikún y volver a estudiar la Torah en ese Call dedicando estas reflexiones a esos maestros sabios y prudentes que llevaban apellidos catalanes.

 

JULI PERADEJORDI

 

LA VIDA DE JACOB

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La parashah Vaiejí comienza con dos números muy importantes desde el punto de vista de la guematria, el 17 y el 147. Hemos hablado de ambos en post anteriores, pero, ¿qué nos enseñan?

 

 

 

Veamos el texto de Génesis (XLVII-28), al principio de la parashah de Vaiejí:

ויחי יעקב בארץ מצרים, שבע עשרה שנה; ויהי ימי-יעקב, שני חייו-שבע שנים, וארבעים ומאת שנה

“Jacob vivió en la tierra de Egipto diecisiete años; y los días de Jacob, los años de su vida, fueron ciento cuarenta y siete años”.

Como ya explicamos (https://elzoharesplendor.wordpress.com/tag/vaieji/), Vaiejí no significa simplemente que Jacob estuviera viviendo en Egipto durante 17 años. Los comentaristas explican que se refiere a los 17 mejores años de su vida ya que el número 17 es la guematria de Tov (טוב), “bueno”.

También vimos que este número tenía que haber con la vida de los tres patriarcas ya que el número de años que vivieron cada uno de ellos también se puede reducir a 17:

Abraham vivió 175 años = 5 x 5 x 7

Si sumamos 5 + 5 + 7 obtenemos 17

Isaac vivió 180 años = 6 x 6  x 5

Si sumamos 6 + 6 + 5 obtenemos 17

Jacob vivió 147 años = 7 x 7 x 3

Si sumamos 7 + 7 + 3 obtenemos 17

 

Un por otra parte, el misterio del número 147, que hasta ahora no habíamos tocado, lo descubren los cabalistas en Genesis (XXIV-44):

ואמרה אלי גם-אתה שתה, וגם לגמליך אשאב-הוא האשה, אשר-הכיח יהוה לבן-אדני.

“Y ella me diga, “Bebe, y también sacaré para tus camellos”, que sea ella la mujer que el Eterno ha designado para el hijo de mi señor”.

 

¿Quién es el hijo de mi señor? Evidentemente, se trata de Jacob para quien Eliezer estaba buscando mujer por orden de Abraham.

Cuando calculamos la guematria de LeBen Adoni (לבן-אדני), “el hijo de mi señor”, descubrimos que es 147 y corresponde exactamente a los años que vivió Jacob.

לבן = 82

אדני = 65

————-

147

 

A partir de esto podemos aventurar una conclusión sorprendente: la vida de Jacob fue su mujer, la que le dijo a Eliezer “Bebe, y también sacaré para tus camellos”.

 

JULI PERADEJORDI

EL SECRETO DE LOS SABIOS

La parashah de Vaigash comienza cuando Judá se acerca al personaje que es la mano derecha del faraón, sin sospechar que en realidad se trata de su propio hermano, José, que había sido vendido por sus hermanos a los ismaelitas por veinte piezas de plata (Génesis XXXVII-28). Nos encontramos aquí con profundo un misterio de la Torah que podemos dilucidar a través del Zohar y la guematria.

 

Los comentarios que nos presenta Rashi al principio de esta parashah son francamente aterradores. Según él, las palabras de Judá ocultarían todo tipo de maldiciones hacia José; sin embargo, a la luz del Zohar y de la guematria, podemos descubrir que en realidad nos están hablando de algo muy distinto como es la unión del cielo y de la tierra o, si lo preferimos, de este mundo y el otro mundo. Éste es el secreto de los sabios, Sod Jajamim (סוד חכמים), expresión cuya guematria es 188.

סוד = 70

חכמים = 128

——————

188

 

El texto de esta parashah comienza así:

ויגש אליו יהודה, ויאמר בי אדני, ידבר-נא עבדך דבר באזני אדני, ואל-יחר אפך בעבדך:  כי כמוך, כפרעה.

“Judá se le acercó y dijo: “Si me permites, señor mío, tu sirviente desea hablar una palabra a los oídos de mi señor y que no se despierte vuestra ira con tu sirviente, pues tú eres como el Faraón”.

¿Hacia quién se acercó en realidad Judá? Judá creía dirigirse a alguien que era “como el faraón”, alguien odiado, y aparentemente no reconoció a su propio hermano, José.

Pero los cabalistas nos enseñan que en la misma palabra Vaigash (ויגש), podemos encontrar “escondido” a José. En efecto, el Millui o “relleno” de Vaigash (ויגש) suma 156, o sea la guematria de Iosef (יוסף), “José”.

6 = (ו) ו

10 = (וד) י

80 = (ימל) ג

60 = (ין) ש

————–

156

10 = י

6 = ו

60 = ס

80 = ף

———–

156

 

Comentando Salmos (XLVIII-5) que dice:

“He aquí que los reyes se reunieron…”.

El Zohar (I-206 a) nos enseña que se trata de Judá que se reúne con José, como está escrito al principio de la parashah de Vaigash, y que Judá corresponde a este mundo y José al mundo venidero. Veamos el texto del Zohar:

  לאתאחדא דא בדא למהוי כלא חד, בגין דיהודה איהו מלך ויוסף מלך, אתקריבו דא בדא ואתאחידו דא בדא

“…para unirse uno al otro, para ser todo como uno, debido a que Judá es rey, y José es rey y se aproximaron uno al otro, y se unieron uno al otro.

 

Y más adelante, (I-206 b):

הנה המלכים נועדו, תרין עלמין קדישין עלמא עלאה ועלמא תתאה

  “He aquí que los reyes se reunieron, es decir, los dos mundos sagrados, el mundo de lo Alto y el mundo de lo bajo”.

El mundo inferior, el mundo en el que vivimos, corresponde a la operación matemática de sumar, mientras que el mundo superior, el mundo al que estamos prometidos, corresponde a la de multiplicar.

La palabra Iehudah (יהודה) alberga una curiosidad, se trata del Tetrragrama al que se ha añadido una letra Dalet (ד). Si tomamos la letra Vav, que está en el medio de Iehudah (יהודה) y vale 6, y la sumamos a la guematria del Tetragrama (יהוה), 26 obtenemos 32.

Si tomamos la letra Vav, que está en el medio de Iehudah (יהודה) y vale 6, y la multiplicamos por la guematria del Tetragrama (יהוה), 26 obtenemos obtenemos 156, que es la guematria de Iosef (יוסף), “José”:

26 + 6 = 32

26 x 6 = 156

Pero lo más sorprendente ocurre cuando sumamos 32 a 156. Obtenemos 188 que, como vimos, era la guematria de, Sod Jajamim (סוד חכמים), “el secreto de los sabios”.

 

JULI PERADEJORDI

EL SECRETO DE LAS LUMINARIAS

 

Sin duda el secreto de la vida se encuentra resumido en tres palabras: “todo es uno”, en hebreo haKol Ejad (הכל אחד), si nos fijamos en la guematria de esta expresión, 68, veremos que no es casualidad:

הכל = 55

אחד = 13

————-

68

 

Se trata de la guematria de Jaim (חיים), “vida”:

ח = 8

י = 10

י = 10

ם = 40

———–

68

 

La raíz Jai (חי) que asocia a las letras Jet (ח) y Iod (י), significa “vivo”, “viviente”, pero si las asociamos al revés, Iod (י) y Jet (ח), obtenemos las dos primeras letras de Ijudah (יחודא), en arameo “unidad”.

 

Leemos en el Zohar (I-12 b) que:

“Cuando el hombre conozca que todo es uno y no coloque separación alguna,

incluso el Sitra Ajra se retirará del mundo y no influirá abajo.

Y éste es el secreto de (Génesis, I-15):

והיו למאורת ברקיע השמים

“Y sean por luminarias en el extendimiento de los cielos…”.

 

Para explicar este versículo los sabios se fijan en la palabra Meorot (מאורת) que está compuesta por las palabras Or (אור), “luz” y Mavet (מות) “muerte”. El Zohar, en esta misma página, señalará que “la letras de Or (אור) están unidas” mientras que las letras de “Mavet están separadas”.

Si a la palabra la palabra Meorot (מאורת) le quitamos las letras de Mavet (מות), nos queda Or (אר), “luz”, pero si lo que le quitamos es Or (אור), nos queda Met (מת), “persona muerta”, “cadáver”.

A partir de estas reflexiones podemos entender que la muerte, lo muerto, no sólo se nos presenta como algo oscuro donde no hay luz, sino sobre todo como algo donde hay separación, donde no hay unidad.

Apoyándose en dos guematrias clásicas, la de Ahavah “amor” y la de Ejad “uno”, que son la misma, 13, los sabios nos enseñan que la esencia de la unidad es el amor y la esencia del amor es la unidad. Si a la guematria de Jaim (חיים), “vida”, 68, le añadimos 4 por las cuatro letras que componen esta palabra, obtenemos 72, que es la guematria de Hessed, “bondad”, “caridad”, amor”.

Por esta razón, si queremos escapar del Sitra Ajra, que como también dice el Zohar, es el Ángel de la Muerte, hemos de “conocer que todo es uno” y huir de cualquier separación. Y esto no es una intención o una actitud, es una experiencia, un estado de consciencia.

 

JULI PERADEJORDI

 

UN TEMA ESPINOSO

Afirmaba Sartre que “el infierno son los demás”. Probablemente las rosas piensen, si es que las flores piensan, que el infierno son las espinas, pero veremos a la luz de la guematria que nos hallamos ante un tema un tanto espinoso y que lo cierto sea probablemente lo contrario.

 

Dentro de la simbología cabalística, la rosa designa a la Shekinah (שכינה). Su belleza y su perfume son como un recuerdo del paraíso perdido donde la Shekinah nos arropaba bajo sus alas y nos enseñaba Torah como una madre lee cuentos a sus hijos antes de ir a dormir.

La palabra hebrea que se utiliza en el Cantar de los cantares para decir “espina” es Joaj (חוח) y su forma recuerda sorprendentemente a los dos platillos de una balanza con el fiel en medio. Mirándolo de otro modo, vemos como si esta palabra tuviera cinco patas, en correspondencia con los cinco libros de la Torah. Joaj (חוח) también se traduce como “abrojo”. Comentando una frase del Quijote que dice: “menester será que el buen Sancho haga alguna disciplina de abrojos” ya explicamos que la palabra “abrojo” viene de “abre ojos” y es una alusión al Salmo CXIX-18 que nos dice: “Abre mis ojos y contemplaré las maravillas de tu Torah”. Curiosamente ésta es una planta que tiene un fruto redondo con cinco púas, en correspondencia con los cinco libros de la Torah.

Nos enseña el Talmud (Shabbat 31 a) que el sabio Hillel se encontró en cierta ocasión con un hombre que quería aprender toda la Torah mientras estaba de pie aguantándose con solo pie. A primera vista parece o una ocurrencia o una provocación, pero “con un solo pie” alude a la unidad, a la unicidad y también al equilibrio. Este gran sabio le explicó que “toda la Torah” se encontraba en el mandamiento “Y amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18). Vemos aquí también una relación de equilibrio entre el prójimo y uno mismo. Si calculamos la guematria de esta expresión, obtenemos 820:

ואהבת = 414

לרעך = 320

כמוך = 86

—————–

  820

 

Curiosamente la guematria de KeShoshanah bein haJojim (כשושנה בין החוחים), “Como una rosa entre las espinas…” (Cantar de los cantares II-2) es la misma:

כשושנה  = 681

בין  = 62

החוחים = 77

—————–

820

 

La guematria de haJojim (החוחים) “las espinas”, es 77 y la de Jojim (חוחים), “espina”, 72. Se trata de la guematria de Hessed (חסד), “bondad”, “amor”:

ח = 8

ס = 60

ד = 4

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72

 

Si comparamos el versículo de Levítico (19:18) con lo que se dice a propósito de Abraham, encarnación del Hessed (חסד), en Isaías (XLI-8) veremos que “amarás” en el primer caso y “amigo” en el segundo comparten raíz:

ואהבת לרעך כמוך

VaEvta aReaja kamoja

“mas amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

זרע אברהם אֹהבי

Tzera Abraham Ohavi

“Descendiente de Abraham mi amigo”.

Hessed (חסד), la bondad es uno de los platillos de la balanza, el otro es Guevurah, representado por las espinas. Las espinas no son algo tan horrible, son sólo la contraparte de la rosa y su función no es dañarla, sino protegerla. Sirven para abrirnos los ojos.

 

JULI PERADEJORDI