CONVERTIR LA FE EN CERTEZA

Jewish Mandala by Isaac Khadya

El concepto de “fe” es muy curioso y cuando nos remitimos a la palabra hebrea que lo designa, Emunah (אמונה),  descubrimos que en realidad quiere decir “certeza”, “veracidad”. ¿En qué quedamos?

La fe, tal como la conocemos y la tenemos, tiene que ver con lo oscuro, con las tinieblas. Creemos en lo que no vemos. Los antiguos hablaban de “la fe del carbonero”, lo cual no deja de ser curioso porque un carbonero no tiene forzosamente más fe que un sacerdote o que un campesino. Si se habla de la fe del carbonero es porque está siempre suele ir vestido de negro y machado de negro por el carbón. Esto nos enseña que la fe tiene que ver con lo negro, con la oscuridad.

Louis Cattiaux invitaba a los buscadores a “desarrollar nuestras raíces en las tinieblas de la fe nutritiva”. “Tinieblas” es lo que no se ve, como no se ven las raíces de un árbol que muchas veces son mucho mayores que el árbol mismo.

Leemos en Salmos (XCIII-1):

לבש יהוה, עז התאזר

“Se vistió el Eterno de fortaleza, se ciñó”.

Los cabalistas nos enseñan que esta fortaleza Az (עז) es la fe y lo relacionan con una página del Talmud, tratado de Shabbat (77 b):

“Rabbí Zeira le preguntó a Rabbí Iehudah:

Por qué las cabras caminan a la cabeza (del rebaño) y luego (siguen) las ovejas.

Rabbí Iehudah le contestó que:

Es como en la creación el mundo, que en principio fue oscuro y luego fue la luz”.

Los comentaristas clásicos nos ofrecen una interesante interpretación: las cabras, que suelen ser negras, preceden a las ovejas, que suelen ser blancas. Esta explicación, sin embargo, precisa a su vez de otra explicación. Los cabalistas irán más allá y relacionarán Eiza (עיזא) que en arameo significa “cabra” con Az (עז), que en el Salmo significaba “fortaleza”. La raíz Az (עז) significa “fuerte”, “poderoso”. Ez (עז) en hebreo es “chivo”, “macho cabrío”. Es, pues, lógico que no sólo por ser negras sino sobre todo por ser más fuertes que las ovejas, las cabras fueran a la cabeza del rebaño para defenderlo de los posibles desencuentros. Sin embargo, su comparación con la oscuridad, Joshej (חשך) de la creación del mundo nos abre otras perspectivas.

Por paradójico que pueda parecer, tinieblas y luz son lo mismo en dos estados distintos. Fe y certeza también son lo mismo en dos estados distintos.

Leemos en el libro de Genesis (I-13):

ויהי-ערב ויהי-בקר, יום שלישי

“Y fue de tarde, y fue de mañana, el tercer día”.

Vemos que ya ha habido separación entre la luz y la oscuridad, precisamente en el tercer día. El número 3 es el que resuelve la dualidad, representada por el 2. Cuando calculamos la guematria de BeIom haShlishiיום השלישי), “en el tercer día”, vemos que es 713:

58 = ביום

655 = השלישי

————–

713

Se trata, como nos enseñan los cabalistas de la suma de la guematria de Torah (תורה), 611, y Emunah (אמונה), 102.

La fe es tinieblas si no va acompañada de la Torah. Cuando Fe y Torah están unidas, tenemos la certeza. Y no es oscura como la fe, es luminosa como la Torah. Y, una buena noticia, (אמונה), “fe” está relacionado etimológicamente con Hitamen (התאמן), “entrenarse”. Podemos entrenarnos y desarrollar nuestra fe para convertirla en certeza gracias a la Torah.

JULI PERADEJORDI

Torah, Emunah, Juli Peradejordi, guematria, Talmud, Zohar, cábala

GALATEA: LA SHEKINAH EN SU EXILIO

Galatea - Moreau, Gustave. Museo Nacional Thyssen-Bornemisza

La lectura de un magnífico trabajo que nuestro amigo José Romero Sánchez hiciera allí por el 1995 sobre la Galatea nos ha animado a señalar ciertas curiosidades del nombre del libro de Cervantes desde el punto de vista cabalístico.

Echemos un vistazo a la portada del libro. Un primer detalle salta a la vista:  así como la MIshnah se divide en seis libros, también la Galatea de Cervantes está “dividida en seis libros”. Estos seis corresponden a los seis días “profanos” de la semana, o sea a este mundo, cuando el séptimo correspondería al Shabbat y al mundo venidero. El seis corresponde al exilio y el siete a la salida de éste.

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La terminación “tea” indica al mismo tiempo feminitud y teísmo. Pero no se trata de un dios femenino o de una diosa, como un examen apresurado nos incitaría a creer. Se trata del aspecto femenino de Dios: la Shekinah.

Teolinda, otro nombre en el que también encontramos una alusión teística, se dirige precisamente a la Galatea con estas palabras:

“vuestra hermosa presencia y agradable conversación…”.

Para los cabalistas, sobre todo los que siguen la línea del Zohar, la Shekinah, la presencia divina, está en exilio. De ahí el nombre de Galatea, de Galut (גלות) “exilio”. Esta palabra procede curiosamente de una raíz que significa “revelar”.

Veamos la guematria de haGalut (הגלות), “el exilio”:

ה = 5

ג = 3

ל = 30

ו = 6

ת = 400

————

444

Se trata de la misma guematria que la de Higalut (הגלות), palabra compuesta por las mismas letras y que significa “revelación”, “descubrimiento”. El exilio, haGalut (הגלות), nos instruye, como escribe Louis Cattiaux (M+R XXV-25), y el retorno nos fija. Pero no es una instrucción profana, de los seis días, sino una verdadera revelación que se da en ese descanso absoluto en el que han cesado todas las actividades profanas que se conoce somo “Shabbat”.

Se trata también de la guematria de Lujoth (לחות), “tablas”, palabra que alude a las dos tablas de la Ley, de la Torah, o sea allí donde hemos de buscar la instrucción durante el exilio.

ל = 30

ח = 8

ו = 6

ת = 400

———–

444

Y, ¿por qué nos instruyen la Torah y la Shekinah? Porque nuestro exilio es tinieblas y la Torah, como dice el Proverbio (VI-23) “es luz”.

Pero el interior de la Shekinah, su millui también es luz, Or (אור) Si lo calculamos descubrimos:

(ש)  ינ= 60

(כ) פ = 80

(י) וד  = 10

(נ) ונ  = 56

(ה)א  = 1

—————–

207

א =1

ו =6

ר =200

————

207

De este modo, esta “madre luminosa rodeada de tinieblas”, la Shekinah, la Galatea, nos conduce al Olam haEmet (עולם האמת), el mundo de la Verdad. La guematria de esta expresión, 592, es la misma que la de Shekinah, 385, sumada a su millui, 207.

עולם = 146

האמת = 446

—————–

592

JULI PERADEJORDI

CAMINEMOS DE VERDAD HACIA LA VIDA DE VERDAD

A pesar de que podrían parecer distintos, los tres conceptos verdad, vida y camino son en el fondo una sola cosa, como descubriremos gracias a la cábala y la guematria.

Leemos en el Shemá que “el Eterno, nuestro Dios, el Eterno es Uno”. Ejad (אחד), “Uno”, es, pues un atributo de Dios.

שמע, ישראל: יהוה אלהינו, יהוה אחד

La palabra “verdad” se dice en hebreo Emet (אמת), y comienza por la letra Alef (א).

La palabra “vida” se dice en hebreo Jaim (חיים) y comienza por la letra Jet (ח).

La palabra “camino” se dice en hebreo Derej (דרך) y comienza por la letra Dalet (ד).

Cuando unimos estas tres letras descubrimos que forman la palabra Ejad (אחד), “Uno”.

A partir de todo ello descubrimos:

  1. Que la Verdad es la Vida. Nuestra búsqueda de la Verdad es, en el fondo una búsqueda inconsciente de la vida. Sólo vivimos realmente cuando buscamos la verdad como podemos aprender de Amós (V-4):

דרשוני, וחיו

             “Buscame y vivid”.

  • Que la Verdad es el Camino. Esto quiere decir que la verdad no es algo fijo e inamovible, algo definitivo y fijado en el espacio y el tiempo, sino el caminar hacia ella. La meta es una ilusión, lo único real es dirigirse hacia ella.
  • Que el Camino de la Verdad es la Vida. Caminemos de verdad hacia la vida de verdad.

JULI PERADEJORDI

IHVH ES VIDA

Todos conocemos la enorme importancia del Nombre de Dios en la literatura cabalística, pero no se limita a ella, también lo encontramos en la hermética. Sostenía Louis Cattiaux que Dios estaba oculto en su Nombre y que su Nombre es la vida. En otro lugar escribía que “Dios es la vida, el amor y la unión”. Intentaremos profundizar en estas ideas por medio de la cábala y la guematria.

Hemos visto en un buen número de ocasiones que la guematria Raguil del Nombre de Dios (יהוה), el Tetragrama, es 26.

י = 10

ה = 5

ו = 6

ה = 5

——–

26

También hemos visto que la guematria de Ahavah (אהבה), “amor” es 13 y coincide con la de uno, Ejad (אחד), o sea con la unión.

א = 1

ה = 1

ב = 1

ה = 1

————–

13

א = 1

ח = 8

ד = 4

————–

13

Ello nos confirma que Dios es el amor y la unión, ya que 13 sumado a 13 nos da 26. Si hay amor pero no hay unión o si hay unión pero no hay amor, nos quedamos a la mitad del camino.

Pero, ¿cómo sabemos que también es vida? “Deconstruyamos” el Nombre de Dios en las cuatro letras que lo conforman y multipliquemos el valor de cada una de ellas por el orden que ocupa:

I (י), 10 x 1 = 10

H (ה), 5 x 2 = 10

V (ו), 6 x 3 = 18

H (ה), 5 x 4 = 20

————————-

68

Se trata de la guematria de Jaim (חיים), “vida”.

ח = 8

י = 10

י = 10

ם = 40

———–

68

JULI PERADEJORDI

vino Torah |

TALMID JAJAM,

EL DISCÍPULO DE LOS SABIOS

Sostenía Louis Cattiaux que “el que frecuenta la inmundicia acaba oliendo mal y el que frecuenta las escrituras santas acaba por transpirar el perfume de Dios”. El primero se conoce en el judaísmo como “hombre de carne y de sangre”, basar veDam, (בשר ודם). El otro es el discípulo de los sabios.

Nos enseña el Talmud en el tratado de Avodah Zara (35 b) que Rabbí Nahman, hijo de rabbí Hisda, formuló las preguntas siguientes:

¿Qué significa “Por el olor de tus suaves ungüentos” (Cantar de los cantares I-3)?

¿A qué es comparable el discípulo de los sabios?

Y él mismo respondió:

Se parece a un frasco de nardo: cuando está abierto, su fragancia se derrama; cuando está cerrado, no se huele nada.

Además, lo que se le ocultó le es revelado, porque ha sido dicho (Ibid):

Por eso las doncellas (alamoth) te amaron.

Deberías leer olamoth: las cosas ocultas.

Mejor aún, el ángel de la muerte ama al discípulo de los sabios, ya que en alamoth también se puede leer al mavet, “sobre la muerte”, por lo que la frase puede entenderse como “el que gobierna sobre la muerte te ama”.

Mejor aún, el discípulo de los sabios hereda ambos mundos, este mundo y el venidero, ya que alamoth también puede ser leído como olamoth (los mundos).

En el texto del Talmud lo que se suele traducir por “discípulo de los sabios” es en realidad Talmid Jajam (תלמיד חכם). Esta expresión significa literalmente “alumno sabio”. Si calculamos su guematria, vemos que es 552:

תלמיד = 484

חכם = 58

——————

552

Se trata de la misma que la de basar veDam, (בשר ודם), “carne y sangre”:

בשר = 502

ודם = 50

—————

552

¿Cuál es entonces la diferencia entre un hombre corriente y un discípulo de los sabios?

Uno huele mal y el otro bien.

¿Por qué?

Porque uno no frecuenta los textos sagrados y el otro está como impregnado de ellos.

JULI PERADEJORDI

PERMANECER FUERTE

Teología Dogmática: EL HIJO PRÓDIGO

El famoso episodio de la lucha entre Jacob y el ángel es de una riqueza simbólica inagotable y ha sido objeto de infinidad de comentarios. Veamos una nueva interpretación a la luz de la guematria.

Rabbí Zoma en los Pirkei Avot (IV-1) nos brinda una enseñanza increíblemente profunda:

¿Quién es fuerte? Aquel que conquista a su Mala Inclinación.

Leemos en Génesis (XXXII-29):

ויאמר, לא יעקב יאמר עוד שמך-כי, אם-ישראל: כי-שרית עם-אלהים ועם-אנשים, ותוכל.

“Él dijo: «Ya no se dirá que tu nombre es Jacob, sino Israel, pues has luchado con Dios y con hombres, y has permanecido fuerte».

Jacob no estaba completo. No lo estaría hasta llamarse Israel. Había nacido junto a un hermano gemelo y vivían separados. La guematria de su nombre, Iakov (יעקב) 182, estaba lejos de llegar a 541, que es la guematria de Israel (ישראל). Para llegar a ser Israel le faltaban, pues, 359 unidades a la guematria de su nombre:

541 – 182 = 359

Según el Midrash Rabbah el ángel que se enfrenta a Jacob es “el príncipe de Esaú”. Para el Zohar se trataría de Samael, o sea el Satán. En cualquier caso, se trata de lo que se conoce como la Mala Inclinación. Para llegar a la plenitud de Israel, Jacob debía vencerla e incorporarla. La guematria de Satán (שטן) es 359. Sumando este número a 182, la guematria de Jacob, obtenemos 541 la guematria de Israel.

Jacob luchó contra su Mala Inclinación y la venció. Por eso el texto de la Torah, como haciéndose eco de las palabras de Rabbí Zoma en los Pirkei Avoth, nos dice que “permaneció fuerte”. Sin embargo, hay un detalle en el que parecen no haber reparado los comentaristas: en realidad Jacob no venció al ángel. Estuvo luchando contra él durante toda la noche y el ángel sólo se rindió cuando hubo amanecido. ¿No nos estarán enseñando con esto que toda nuestra vida es como una lucha contra la Mala Inclinación durante la noche de este mundo y que quien realmente la vencerá será la luz que despunta en el momento de la muerte?

JULI PERADEJORDI

ESTUDIAR MUCHA TORAH

Ki Teitzei - Learning Torah and Repentance

¿Es suficiente con estudiar un poco de Torah o es necesario estudiar mucha Torah? ¿Qué significa “mucha” para los sabios? Veamos qué nos descubre la guematria.

Leemos en Génesis XXVII-22:

ויגש יעקב אל-יצחק אביו, וימשהו; ויאמר, הקל קול יעקב, והידים, ידי עשו

“Jacob se acercó a su padre Isaac, quien lo tocó y dijo: «La voz es la voz de Jacob, y las manos son las manos de Esaú»”.

Los sabios nos han enseñado que la guematria de haKol Kol Iakov vehaIadaim Iadi Esav (הקל קול יעקב והידים ידי עשו), “La voz es la voz de Jacob, y las manos son las manos de Esaú” es 928 y añadiéndole 6 por las seis palabras, obtenemos 934:

הקל = 135

קול = 136

יעקב = 182

והידים = 75

ידי = 24

עשו = 376

———————

928 + 6 = 934

¿De qué misterio nos están hablando? ¿Por qué es recompensado Jacob si está engañando a su propio padre? En hebreo la palabra “recompensa”, “sueldo” es Sajar (שכר). La encontramos, por ejemplo, en los Pirkei Avot (II-16), donde Rabbí Tarfón nos enseña:

אם למדת תורה הרבה, נותנין לך שכר הרבה

“Si has estudiado mucha Torah, recibirás mucha recompensa”.

En este versículo hay una curiosidad. Vemos que la palabra Harbeh (הרבה), “mucha”, se repite. Cuando calculamos la guematria de Torah (תורה) y le añadimos su Millui (relleno) descubrimos que es 934:

תורה = 611

(ת) ו = 6

(ו) ו = 6

(ר) יש = 310

(ה) א = 1

——————–

934

Pero lo más sorprendente ocurre cuando hacemos lo mismo con la palabra Harbeh (הרבה), “mucha”. También obtenemos 934:

הרבה = 212

(ה) א = 1

(ר) יש = 310

(ב) ית = 410

(ה) א = 1

———————-

934

Tanto Harbeh (הרבה), “mucha” como la voz de Jacob y las manos de Esaú se refieren a un mismo misterio: la Torah. Los sabios comparan a la Torah con la luz, haOr (האור). La guematria de Harbeh (הרבה), 212 es la misma que la de haOr (האור). La luminosa recompensa de Jacob le viene de que había estudiado mucha (Harbeh) Torah.

JULI PERADEJORDI

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Es harto conocido el episodio que aparece en el libro del Génesis en el que Jacob se apropia arteramente de la bendición que su padre iba a dar a Esaú, su hermano. Desde entonces se asocia a Jacob con la bendición.

Lo que denominamos “bendición”, nos enseñan los sabios, es una luz, una luz ilimitada a la que llaman “luz santa” y que, curiosamente, se relaciona con los peces, Daguim (דגים). En el Talmud (Baba Metzia 84 a) leemos:

Rabbí Iosi bar Janina dijo de aquí: “Y que crezcan en una multitud en medio de la tierra” (Génesis XLVIII-16). Al igual que peces [daguim] en el mar, el mal de ojo no tiene dominio sobre ellos, así también, los descendientes de José, el mal de ojo no tiene dominio sobre ellos.

La maldición no tiene dominio sobre los peces Daguim (דגים), porque estos están protegidos por el agua y representan a la bendición. En la simbología cabalística, el agua representa a la Torah, que comienza por la letra Beth de Berajah, “bendición”.

Cuando calculamos la guematria de haTorah (התורה) “la Torah”, obtenemos 616:

ה = 5

ת = 400

ו = 6

ר = 200

ה = 5

—————–

616

Si a este número le añadimos 1 por el kollel, obtendremos 617, la guematria de Daguim (דגים):

ד = 4

ג = 3

י = 10

ם = 600

—————-

617

Sorprendentemente la guematria de Or Kaddosh (אור קדוש), “luz Santa”, también es 617:

אור = 207

קדוש = 61

—————-

617

Por otra parte, la última parashah de la Torah, que como hemos visto es bendición, es la parashah de VeZot haBerajah, literalmente “y ésta es la bendición”, que comienza así:

וזאת הברכה, אשר ברך משה איש האלהים-את-בני ישראל:  לפני, מותו

“Y ésta es la bendición con la que Moisés, hombre de Elohim, bendijo a los hijos de Israel antes de morir”.

Cuando calculamos el millui de VeZot (וזאת) descubrimos que es 182.

(ו)  ו   = 6

(ז) ונ    = 60

(א) לפ = 110

(ת) ו   = 6

——————-

182

Se trata de la guematria de Jacob (יעקב):

י = 10

ע = 70

ק = 100

ב = 2

————-

182

¿Y cuál es la esencia de esta bendición? Ya hemos visto que la guematria millui de VeZot (וזאת) era 414. Los sabios nos enseñan que se trata de la misma guematria que la de Or Ein Sof (אור אין סוף), la luz sin límites:

אור = 207

אין = 61

סוף = 146

—————-

414

Esta luz sin límites Or Ein Sof (אור אין סוף), es la “luz Santa”, Or Kaddosh (אור קדוש), de la que nos hablan los sabios y que se encuentra en la Torah.

JULI PERADEJORDI

¿QUÉ ES LA BENDICIÓN?

NO SE PUEDE ESTUDIAR CÁBALA ANTES DE LOS 40 AÑOS

L'Alphabet de la Kabbale - Soleil de Lumière

Todos hemos escuchado o leído que no se puede estudiar la cábala antes de haber cumplido los 40 años. ¿Hay que tomarlo al pie de la letra o esta aseveración encierra una enseñanza simbólica?

Si hemos de tomar estas palabras al pie de la letra, lo primero que nos viene a la cabeza es que grandes cabalistas fallecieron antes de cumplir cuarenta años. Nathan de Gaza murió a los 36, Isaac Luria a los 38, y Moshé Jaim Luzzatto a los 40. De ello deducimos que estos personajes, que por otra parte destacaron por piadosos, se pusieron a estudiar cábala antes de los 40 años.

Desengañémonos, sumergirse en las aguas de la cábala no es una cuestión de edad, sino de entendimiento. Veamos qué nos pueden enseñar a este respecto los Pirkei Avoth. En el capítulo V versículo 24, leemos:

ארבעים לבינה

“A los cuarenta, entendimiento”.

Por otro lado, si reflexionamos en la primera parte del axioma que encabeza estas reflexiones, quizá se nos abra el entendimiento:

No se puede estudiar cábala…

¿Por qué? Por una razón muy sencilla: la cábala no se estudia, se recibe. Volviendo a los Pirkei Avoth (I-1) podemos ver que:

משׁה קבל תורה מסיני

“Moisés recibió la Torah del Sinaí”.

Así pues, Moisés no estudió cábala, sino que la recibió. (Después de haberla recibido probablemente sí la estudió). La recibió del Sinaí (y no en el Sinaí como se suele creer). Fue a la fuente Ayin (עין).

No deja de ser curioso que la guematria de Sinaí (סיני) sea 130, o sea 26, la guematria del Nombre de Dios y la generación en la que vivió Moisés multiplicada por 5, o sea los 5 libros de la Torah. Por otra parte, como nos enseñan los sabios, la primera letra de esta palabra, cuyo valor numérico es 60, hace alusión al Kli (כלי), el recipiente, palabra cuya guematria también es 60. Las letras del Millui, las tres letras interiores, sumadas nos arrojan un total de 70, o sea la guematria de Sod (סוד), el secreto que está dentro de este Kli (כלי). Dijimos que Moisés fue a la fuente. La guematria de Ayin (עין), “fuente”, también es 130.

Pero fijémonos ahora en la segunda parte del axioma.

¿Cuándo recibió Moisés? ¿Tenía acaso cuarenta años? Recibió después de vagabundear durante 40 años por el desierto. Probablemente por esto se diga que no se puede estudiar cábala antes de los cuarenta años: no tendríamos suficiente entendimiento.

JULI PERADEJORDI

LA ESENCIA DE AARÓN

 

Los Pirkei Avoth (I-12) nos exhortan a ser discípulos de Aarón, que amaba y buscaba la paz. Nos enseñan los sabios que Aarón era Kohen, vaIohev Shalom (כהן ויאהב שלום) “sacerdote, y amaba la paz”. Si recurrimos a la guematria Millui de Aarón descubriremos la esencia de este sacerdote que no sólo amaba la paz, también la buscaba activamente.

 

 

Nos enseñan los cabalistas que Dios tiene dos aspectos, uno de rigor, representado por Elohim (אלהים) y otro de misericordia, de bondad, representado por IHWH (יהוה), el Eterno.

Cuando calculamos la guematria de Kohen, vaIohev Shalom (כהן ויאהב שלום), vemos que es 475. Si le añadimos 1 por vaIoheb (ויאהב) y 1 por Shalom (שלום), llegamos a 477.

 

כהן = 75

ויאהב = 24

שלום = 376

———————

475 +1 + 1 = 477

 

Los cabalistas nos enseñan que se trata del Millui o interior de Aarón (אהרן), o sea de su interioridad, de su esencia.

 

ף ל  = 110  (א)

א = 1  (ה)

יש= 310  (ר)

ון  = 56 (נ)

———————

477

 

Pero hay algo más, un secreto que sólo descubriremos escudriñando en la Torah. Si buscamos cuál es la palabra 477 de la Torah nos encontramos con la agradable sorpresa de que es IHWH (יהוה), el Eterno. Ésta es la esencia de Aarón: la bondad y la misericordia.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

 

 

EL FRUTO Y LA CÁSCARA

Cartes Symboles " " "Arbre de Vie" • Pacaloha

 

Si hay un árbol injustamente estigmatizado desde el comienzo mismo de la creación es el denominado Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal.

 

 

Sostenía Louis Cattiaux que:

 

“La verdadera sabiduría consiste en separar lo que es bueno de lo que es malo y en unir lo que es bueno con lo que es mejor”.

 

¿Qué tiene esto que ver con el árbol del Conocimiento del Bien y del Mal? Si leemos con atención el texto del libro del Génesis (II-9):

 

ויצמח יהוה אלהים, מן-האדמה, כל-עץ נחמד למראה, וטוב למאכל-ועץ החיים, בתוך הגן, ועץ, הדעת טוב ורע.

“Y El Eterno Dios hizo que brotaran de la tierra todos los árboles que eran agradables a la vista y buenos como alimento; y el Árbol de la Vida, en medio del jardín, y el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal”.

 

 

Llegamos a la conclusión de TODOS los árboles del jardín eran no sólo “agradables a la vista”, sino también “buenos como alimento”. ¿Qué ocurre con el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal?

La primera idea que se nos ocurre es que, si bien el Árbol de la Vida estaba en el CENTRO del paraíso, este otro se encontraba en los límites del mismo. Como el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, el hombre caído se caracteriza precisamente porque es un hombre descentrado…

Pero lo más interesante nos lo va a descubrir la guematria.

Concentrémonos en la expresión Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal:

 

עץ הדעת טוב ורע

 

Observaremos que en todas las palabras que aparecen en ella, excepto en Tov (טוב), “Bien”, nos encontramos con la letra Ayin (ע), que corresponde al número 70, una cifra que representa la multiplicidad y que los comentarios clásicos relacionan con la caída.

La guematria de esta expresión, Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal (Etz haDaat Tov veRa), es 932.

 

עץ = 160

הדעת = 479

טוב = 17

ורע = 276

—————-

932

 

Se trata, curiosamente de la guematria de Ets haJaim (עץ החיים), “el árbol de la Vida”, 233, multiplicada por 4. Algo que inicialmente era “uno” aparece ahora multiplicado por cuatro convertido en “mucho”. De nuevo la unidad y la multiplicidad.

 

עץ = 160

 החיים = 73

—————

233

 

La guematria de Etz haJaim (עץ החיים), 233, es muy importante, pues también es la de Tzajor (זכור), una raíz que tiene que ver con el recuerdo y con la memoria, pero también la de Or IHWH (אור יהוה), “luz del Eterno”. Pasar del 233 al 932 sería como pasar del recuerdo al olvido, de la luz del Eterno a las tinieblas de este bajo mundo. Es la caída, el exilio: es dejar de alimentarse de Or IHWH (אור יהוה), la luz del Eterno, para tener que ingerir alimentos de este bajo mundo.

Por el contrario, si multiplicamos por 4 el valor numérico de Tov (טוב), “Bien”, 17, la única palabra donde no aparecía la letra Ayin (ע), obtenemos 68, la guematria de Jaim (חיים), “vida”.

Pero hay aún más, si multiplicamos esta vez por 4 la guematria de Jaim (חיים), “vida”, 68. Obtenemos exactamente 276, o sea la guematria de veRa (ורע), “y el mal”.

Si nuestros padres hubieran ingerido únicamente el Tov (טוב) del árbol, hubieran heredado la vida, Jaim (חיים), pero como comieron el bien mezclado con el mal. Se precipitaron y comieron el fruto con la cáscara, no separaron el Bien del Mal.

 

JULI PERADEJORDI

 

EL SECRETO DEL PACTO

 

El secreto del pacto es la unión del Cielo y de la Tierra, de lo masculino y lo femenino, del hombre y la mujer. Veamos este misterio a la luz de la guematria.

 

 

La primera palabra de la Torah, Bereshit, ha sido leída por los cabalistas como Brit Esh, que significa “Alianza del fuego” o “pacto del fuego”. ¿De qué alianza estamos hablando? De la unión del Cielo y de la Tierra.

En hebreo “el pacto” o “la alianza” se dice haBrit (הברית).. Su guematria Raguil es 617.

 

ה = 5

ב = 2

ר = 200

י = 10

ת = 400

———–

617

 

Por otra parte, también en hebreo, Ish (איש) significa “hombre” e Ishah (אשה) “mujer”. En ambas palabras nos encontramos con Esh (אש), que significa “fuego”, acompañado de una Iod (י) en el caso del hombre y de una He (ה) en el caso de la mujer. Si al hombre y a la mujer les quitamos este Esh (אש), este fuego, y unimos las letras que quedan, la Iod (י) con la He (ה), obtenemos IH (יה). Calculemos su guematria Shemi o completa:

 

י = 20

ה = 6

———

26

 

Se trata, nada más y nada menos que de la guematria del Tetragrama.

Que cada cual extraiga sus propias conclusiones. Pero hay aún más. Si a la guematria Raguil de Ish (איש) le sumamos la de Ishah (אשה), obtenemos 617, la guematria de haBrit (הברית).

 

א = 1

י = 10

ש = 300

———–

311

 

 

א = 1

ש = 300

ה = 5

————

306

 

311 + 306 = 617

 

JULI PERADEJORDI

 

EL HIJO DE LA PALABRA

 

Cuando al principio de la parashah de Zoth haBerajah leemos que Moisés es un “Ish Elohim”, un hombre de Elohim, podemos estar tentados a relacionar al receptor de la Torah con Elohim y no con el Tetragrama. Los cabalistas nos enseñan que es exactamente lo contrario.

 

 

וזאת הברכה, אשר ברך משה איש האלהים

“Y ésta es la bendición con la cual Moisés, hombre de Elohim…”.

 

Calculemos la guematria Millui o interior del Shemi de Ish (איש):

 

 לפ = 110 א

וד = 20 י

ין = 60 ש

……………………

180

 

 

Calculemos ahora la del Millui del Shemi de haElohim (האלהים):

 

א = 1 ה

לפ = 110 א

מד = 44 ל

א = 1 ה

וד = 20 י

מ = 40 מ

………………….

206

 

 

Al tratarse de la guematria de Dabar (דבר), “palabra”, 206, Moisés puede definirse también como “hijo de la Palabra”. ¿De qué palabra se trata?

Cuando a 206, la guematria Millui del Shemi de haElohim, le restamos 180, la guematria Millui del Shemi de Ish, obtenemos 26, o sea la guematria del Tetragrama, de IHWH (יהוה). Moisés era, pues, hijo de esta palabra impronunciable que es el Tetragrama y toda la Torah que nos ha dejado es, como nos enseña el Zohar (III-89 b):

 

“es un nombre del Santo, bendito sea”.

 

JULI PERADEJORDI

 

 

LOS TRES PIES DEL GATO

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En una página célebre del Quijote, Miguel de Cervantes utiliza la expresión “buscándole tres pies al gato”. En nuestro libro Los refranes esotéricos del Quijote (Barcelona 2005) explicábamos que no hay que buscar tres pies sino cuatro, ya que se trata de una alusión a los cuatro sentidos de la Torah. Veamos ahora algunas novedades.

 

 

Escribíamos en Los refranes esotéricos del Quijote (Barcelona 1199):

 

“No hay que buscarle tres pies al gato, sino cuatro, del mismo modo que no hay que buscar tres sentidos a las Escrituras o al Quijote, sino cuatro. El sentido literal, el moral e incluso el alegórico son fáciles de percibir con nuestra inteligencia, pero el cuarto, el secreto, requiere una iluminación que nos dé el alfabeto para poderlo leer”.

 

 

Durante estas vacaciones se nos ocurrió que la palabra Jatul (חתול), “gato” en hebreo, nos daba la razón. Si calculamos el número de letras que la componen, vemos que es 4 y si calculamos su guematria, descubrimos que es 444.

 

ח = 8

ת = 400

ו = 6

ל = 30

————

444

 

O sea que nada de 3, sino 4.

Podemos ver, además, un juego de palabras entre Jatul (חתול), “gato” y Lujot (לוחות), o sea entre el gato y las Tablas de la Ley, pero si recurrimos a la guematria de haJatul (החתול), “el gato”, 449 y le sumamos 1 por el Kollel, obtenemos 450, la guematria de Lujot (לוחות):

 

ה = 5

ח = 8

ת = 400

ו = 6

ל = 30

————

449

 

ל = 30

ו = 6

ח = 8

ו = 6

ת = 400

————

450

 

Alguien pensará que estamos buscándole tres pies al gato con estas guematrias, pero no es así. Le buscamos cinco. Consultando el Tesoro de la Lengua de Covarrubias descubrimos que la expresión original era “buscarle cinco pies al gato”. ¿Acaso ese gato que es la Torah no está compuesto por cinco libros que son como sus pies?

 

JULI PERADEJORDI

 

BUSCAR LA BENDICIÓN

Muchos lectores de nuestro post de la semana pasada (https://wp.me/p2Xmky-SR), “Buscadme y vivid”, nos han exhortado a que sigamos con el tema, y la verdad es que se trata de un asunto tan profundo que quizá merezca que le dediquemos algo más de atención.

 

 

Concluíamos nuestro estudio con las palabras siguientes:

 

“Como ocurre con la Verdad, también la Torah grita a los cuatro vientos “buscadme y vivid”, y también como ocurre con la Verdad sólo uno o dos por siglo la buscan y viven. Quizá ésta sea la razón por la cual la Torah reciba en el libro de Malaquías (II-6) el apelativo de Torat Emet (Torah de Verdad). Quizá también por ello Torah y Verdad sean la misma cosa”.

 

Los sabios nos explican que la raíz de Berajah (ברכה), Berej (ברך) tiene por guematria 222, o sea el 2, la dualidad, a tres niveles. Se puede relacionar con el nombre Elohim (אלהים) que como su terminación nos indica, es un dual, en realidad el primer dual de la Torah.

La superación del 2 es el 3, lo cual nos lleva a la nieve, en hebreo Sheleg (שלג), guematria 333, que podemos relacionar con la bendición. Como enseñan nuestros sabios, “la bendición antes de la nieve es “todo”:

 

הברכה לפני שלג היא שהכל

 

Kol (כל), “todo” es uno de los nombres de la bendición, como leemos en Génesis XXIV-1:

 

ויהוה ברך את-אברהם, בכל

“Y el Eterno bendijo a Abraham en todo”.

 

A partir del Libro de la Claridad o Sefer haBahir (https://www.edicionesobelisco.com/libro/1591/el-libro-de-la-claridad-nueva-edicion) todos los cabalistas han coincidido en que la Torah comienza por la letra Beth (ב) porque ésta es la inicial de Berajah (ברכה), “bendición”. Algunos van más lejos y nos recuerdan que la última parashah de la Torah recibe el nombre de veZot haBerajah (וזאת הברכה), “y ésta es la bendición”.

La Torah comienza así:

 

בראשית, ברא אלהים

Bereshit Bará Elohim

 

Cuando calculamos la guematria de Elohim (אלהים), vemos que es 646 adjudicándole el valor de 600 a la letra Mem (מ) por ser Mem Sofit (ם) obtenemos:

 

א = 1

ל = 30

ה = 5

י = 10

ם = 600

———-

646

 

Se trata de la guematria de VeZot haBerajah (וזאת הברכה):

 

וזאת = 414

הברכה = 232

—————–

646

 

El principio de la parashah VeZot haBerajah (וזאת הברכה) es el siguiente:

 

וזאת הברכה, אשר ברך משה איש האלהים

VeZoth haBerajah asher beraj Moshe Ish haElohim

 

Nos encontramos, pues, tanto al principio como al final del la Torah con el Nombre de Dios Elohim.

Elohim representa el Rigor, mientras que el otro Nombre de Dios, el Tetragrama, representa la Misericordia.

Si pensamos en los dos ejemplos más conocidos de petición de la bendición en la Torah, cuando Jacob le pide la bendición a Isaac (Génesis XXVII-19) y cuando se la reclama al ángel con el que se pelea (Génesis XXXII-26), tanto Isaac como el ángel representan el Rigor, o sea Elohim. De alguna manera Elohim da la bendición o es la llave de la bendición, que es el Tetragrama. El Rigor es Midat ha Din, la del ángel que lucha contra Jacob, la del ángel que nos ha de bendecir. ¿Por qué esta insistencia en Jacob? Cuando restamos la guematria de haBerajah (הברכה), 232, de la deVeZot (וזאת), 414, obtenemos exactamente 182, o sea la guematria de Jacob (יעקב).

Elohim son los límites, mientras que el Tetragrama corresponde al Ein Sof, al “sin límites”. La bendición es lo que los hace saltar por los aires o, si lo preferimos, lo que los disuelve como el agua de la lluvia de primavera disuelve la nieve, Sheleg (שלג).

Buscar la Verdad o buscar la Torah no es distinto de buscar la bendición.

 

 

JULI PERADEJORDI

BUSCADME Y VIVID

Un día, la Verdad quiso darse a conocer a los hombres y les dijo: “Buscadme y vivid”, pero pocos fueron los que la buscaron y muchos de los que lo intentaron lo hicieron en lugares inadecuados. Sólo uno o dos por siglo buscaron y vivieron.

 

 

Al final de su vida, en el mes de abril del año 1999, en el transcurso de una cena, se dice que Emmanuel d’Hooghvorst pronunció siete veces las palabras del libro de Amós (V-4) que dicen “buscadme y vivid”. O al menos esto leemos en el magnífico artículo dedicado a este sabio en el número 26 de la revista LE MIROIR D’ISIS.

 

El texto hebreo del libro de Amós es el siguiente:

 

דרשוני, וחיו

 

Cuando calculamos la guematria Katan o reducida de Dirshuni (דרשוני), “buscadme” vemos que es 21:

 

ד = 4 = 4

ר = 200 = 2

ש = 300 = 3

ו = 6 = 6

נ = 50 = 5

י = 10 = 1

—————–

21

 

Si hacemos lo mismo con la de Vijiu (וחיו), “y vivid”, nos encontramos con la agradable sorpresa de que también es 21:

 

ו = 6

ח = 8

י = 10 = 1

ו = 6

————-

21

 

A partir de esta guematria entendemos que buscar la Verdad es lo mismo que vivir. O, dicho de otro modo, que buscar es una manera de vivir, que la búsqueda es la verdadera vida.

Cuando unimos el “buscar” con el “vivir” multiplicando 21 por 21, obtenemos 441, o sea la guematria de Emet (אמת), “verdad”. De este modo vemos cómo la Verdad se halla dentro de la búsqueda y de la vida. Una vida sin búsqueda no es más que una muerte a cámara lenta.

 

א = 1

מ = 40

ת = 400

———-

441

 

Como ocurre con la Verdad, también la Torah grita a los cuatro vientos “buscadme y vivid”, y también como ocurre con la Verdad sólo uno o dos por siglo la buscan y viven. Quizá ésta sea la razón por la cual la Torah reciba en el libro de Malaquías (II-6) el apelativo de Torat Emet (Torah de Verdad). Quizá también por ello Torah y Verdad sean la misma cosa.

 

 

JULI PERADEJORDI

ESCUDÁNDOSE EN LA SERPIENTE

La serpiente, el animal maldito del Paraíso

 

Un pasaje clásico del Zohar (I-36 b) nos explica la caída de nuestros primeros padres enseñándonos que perdieron sus vestidos de luz, Or (אור) para revestirse de vestidos de piel, Or (עור). ¿Qué hicieron para que esto ocurriera? ¿Cómo se les ocurrió desobedecer? ¿En qué se escudaron?

 

ט

 

Para averiguar qué hicieron Adán y Eva para perder su cuerpo de luz y caer en un cuerpo de oscuridad, recurriremos a las letras hebreas y a la Torah. Releamos, en primer lugar, las palabras del Génesis (III-13):

 

ותאמר, האשה, הנחש השיאני, ואכל

“Y dijo la mujer: la serpiente me engañó, y comí”.

 

Eva se escudó en que Adán y ella habían sido objeto de un engaño por parte de la serpiente. HaNajash hishiani (הנחש השיאני), “la serpiente me engañó”, argumenta. A raíz de esto, nos explica el Zohar (I-36 b):

 

“tres comparecieron en juicio y fueron juzgados…”.

 

Se trata de Adán, Eva y la serpiente. Y prosigue:

 

“…después del pecado, el Santo, bendito sea, los vistió con vestimentas con las que goza la piel, según ha sido escrito: «Él les hizo vestimentas de piel –or–» (Génesis21)

 

Or (עור), “piel”, está escrito con tres letras, en paralelo a los tres que fueron juzgados, y dicen lo sabios que, dado que la serpiente hizo perder su “piel de luz” a Adán y Eva, ella misma perderá periódicamente su piel.

Las palabras hebreas para referirse a la luz y a la piel difieren sólo en una letra. Or (אור), “luz” se escribe con Alef (א), la letra de la unidad, y Or (עור) “piel”, se escribe con Ayin (ע), la letra de la multiplicidad. Dado que el valor numérico de Ayin (ע) es 70 y el de Alef (א) es 1, la diferencia entre ambas es 69, que en hebreo se escribe Samej Tet (סט).

Uno de los significados de la raíz Samej (ס) es “apoyarse” y la forma de esta letra es la misma que la de un escudo. Por otra parte, la letra Tet (ט) evoca, por su forma, a la serpiente y se relaciona con ella.

Pecando, Adán y Eva se escudaron (ס) en la serpiente (ט).

 

JULI PERADEJORDI

ENCONTRAR AL MAESTRO

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Muchos de nosotros, en algún momento de nuestras vidas, hemos buscado o hemos seguido a un maestro y…, muchas veces no ha sido muy logrado ya que, desengañémonos, no hay ni discípulos ni maestros más que en la dualidad.

 

 

Seguramente esta situación es lo que le hizo escribir a Louis Cattiaux algo aparentemente tan paradójico como “si no encontramos al maestro, volvámonos el maestro”. Algo que podríamos parafrasear como “Si no encuentras al maestro en el exterior, despierta al maestro que está en tu interior, en tu corazón”.

En hebreo, “maestro” se dice Moreh (מורה), palabra que nos reserva varias enseñanzas. De entrada, la raíz Mor (מור) significa “mirra” y está relacionada a su vez con la raíz haMir (המיר) que significa “cambiar”, “mudar”, pero también “cúspide”, “cima”. Para buscar al maestro hace falta desarrollar un cierto olfato, como para disfrutar de la mirra. El maestro es el que nos ayuda a cambiar para alcanzar esa cima que es el conocimiento de nosotros mismos, el que hace que mudemos, que cambiemos nuestras vestiduras de piel por vestiduras de luz.

Por otra parte, dentro de Moreh (מורה) nos encontramos con Or (אור), “luz”. Esto se podría interpretar que el maestro es el que nos lleva o el que nos acompaña hasta la luz, y ciertamente no es una interpretación errónea. Sin embargo, quizá sea más cierto decir que es la luz la que nos lleva hasta el maestro, porque ella es el verdadero maestro. Aunque al principio sea una luz tenue y fugaz, hay que seguirla como si se tratara de una estrella mágica.

Más que buscar a un maestro fuera de nosotros, busquemos esta luz que dormita en nuestro interior.

En el Zohar (III-109 a) leemos:

 

“La redención será para todos aquellos que están cerca del corazón, que es la Shekinah…”.

 

Cuando calculamos a guematria de Or (אור), “luz”, vemos que es 207:

 

א = 1

ו = 6

ר = 200

———-

207

 

Si calculamos el Millui de Shekinah (שכינה) descubrimos que también es 207:

 

ש (ין)  60

כ (ף)  80

י (וד)  10

נ (ון)  56

ה (א)  1

———–

207

 

JULI PERADEJORDI

 

LA CURACIÓN DEL ALMA

La letra por la que comienza la palabra Shalom (שלום), Shin (ש), se pronuncia Sh, un poco como cuando queremos pedir silencio. Pero Shalom (שלום) es “paz”, palabra que procede del griego “pax”, que quiere decir precisamente “silencio”.

 

ש

La palabra latina Sileo significaba tanto “silencio” como “tranquilidad”, y primitivamente Silentium quería decir “más arriba”. Esto nos da una idea del poder “elevador” del silencio.

Curiosamente una de las palabras que en hebreo significa “silencio”, Sheket (שקט) comienza, como Shalom, por la letra Shin. No hay paz sin silencio y no hay silencio sin paz. Paz y silencio son imprescindibles tanto para hablar con los demás como para conversar con nuestra propia alma. Pero el silencio es algo más, es una forma de oración, acaso la más elevada de todas.

Comentando Salmos LXV-2:

 

לך דמיה תהלה

“Para ti el silencio es alabanza”.

 

El Talmud, en el tratado de Meguilah (18 a) nos propone una enseñanza sorprendente:

 

סמא דכולה משתוקא

“El remedio para todo curar es el silencio”.

 

 A propósito del silencio, Louis Cattiaux opinaba que “permite decirlo y oírlo todo…” y que el sabio enseña “en el reposo y el silencio”. Sabiduría y Shalom (que equivale tanto a “reposo” como a “silencio”), no se pueden separar. Es en este reposo silencioso donde podemos hablar a Dios sin palabras y, sobre todo, donde podemos escucharle sin estorbos. Es en él donde se recompone y cura nuestra alma.

 

 

JULI PERADEJORDI

LA SALIDA DEL LABERINTO

 

La solución de muchos problemas complejos suele ser mucho más sencilla de lo que pensamos. Todos conocemos el célebre mito de Teseo y el Hilo de Ariadna, pero muy poca gente sabe que el laberinto también simboliza a la Torah, así como el corazón. Los sabios nos exhortan a entrar en la Torah, de hecho sus comentarios nos la “abren”, y a sumergirnos en el corazón.

 

 

“Laberinto”, en hebreo, se dice Mavoj (מבוך). Si calculamos la guematria Raguil u ordinal de esta palabra, tenemos:

 

מ = 13

ב = 2

ו = 6

ך = 11

———-

32

 

Como nos enseñan los sabios cabalistas, 32 es el valor numérico de la primera letra de la Torah, la Beth (ב), 2, sumado al de la última, la Lamed (ל), 30. Por eso podemos comparar a la Torah con un laberinto.

Por otra parte, 32 es también la guematria de Lev (לב), “corazón”, lo cual nos permite asociar el laberinto Mavoj (מבוך) con la Torah y con el corazón, Lev (לב).

 

ל = 30

 ב= 2

——–

32

 

Un delicioso Midrash (Midrash Rabbah sobre Génesis XXI-2) nos descubre la relación entre el laberinto y la Torah. En este caso no se trata del laberinto al modo de los griegos, sino de un palacio. El texto dice así:

 

“La cosa se parece a un gran palacio que tenía muchas puertas, de forma que todo el que entraba en él se perdía. ¿Qué creéis que hizo un hombre inteligente? Tomó un carrete de hilo y lo ató a la puerta de entrada; se introdujo en el palacio desenrollando el carrete y salió siguiendo el hilo”.

 

Los comentarios de los sabios nos explican que aquel hombre inteligente era nada más y nada menos que rey Salomón quien compuso muchos proverbios que ayudan a comprender la Torah. Proverbios sencillos que nos permiten penetrar en cuestiones complejas.

 

JULI PERADEJORDI